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Palacio de Valsaín. Antoon van den Wyngaerde.Biblioteca Nacional de Viena.
GASPAR DE VEGA

 

Arquitecto (ha. 1523 – Madrid 24 agosto 1575)

 

Gaspar fue sobrino de Luis de Vega, a cuyo lado comenzaría a iniciarse en la práctica de las obras. Junto a su tío asiste en 1543 cuando se adjudica la demolición de la torre del Homenaje de El Pardo, primer paso en la renovación de aquella fortaleza[1]. Y se ha querido ver su mano en la única traza que ha llegado a nosotros del proyecto para la ampliación del alcázar madrileño, lo que confirmaría que el aprendizaje de los oficios constructivos iba acompañado de una formación especulativa en el campo del dibujo[2].

 

Era primo de Yuste de Vega, responsable de alguna de las más importantes techumbres del alcázar madrileño, maestro en el difícil arte de la carpintería que exigía tanta destreza en el uso de la geometría. Y cuñado suyo, casado con su hermana, fue Francisco de Villalpando maestro rejero conocedor de primera mano de las novedades italianas y que podría haberle familiarizado con la tratadística. Así es como el cerrado mundo de las obras, aquel entrecruzado nudo de parentescos, le va a posibilitar una formación privilegiada.

 

A la sombra de los maestros mayores del emperador, su tío Luis de Vega y Alonso de Covarrubias, fue abriéndose camino. Sus primeros trabajos documentados guardan relación con ellos: en febrero de 1545 le podemos encontrar contratando el destajo del muro que cerraba hacia mediodía las bóvedas del alcázar toledano[3], en 1547 lleva adelante la escalera que unía los dos pisos del recién construido corredor de Cierzo en el alcázar madrileño[4], y al año siguiente, después de redactar en abril las condiciones para edificar los dormitorios y la sacristía del convento de San Felipe el Real, marcha a Toledo donde se le adjudica en junio, el abovedado de los corredores que cerraban el patio del Hospital Tavera[5]. Siendo muy joven empieza a despuntar como un reputado maestro y prueba de ello es que en 1545 fuera llamado a Sevilla a informar junto a otros arquitectos sobre las trazas del hospital de la Sangre[6].

 

En 1550 inicia su carrera al servicio de las obras reales. Después de visitar junto a su tío las obras del alcázar de Sevilla se le deja al frente de las mismas con la obligación de residir en la ciudad. Una experiencia más corta de lo previsto, pues al finalizar el año 1551 los trabajos se detuvieron por orden del príncipe Felipe y en enero de 1552 Gaspar de Vega estaba ya de vuelta en Toledo. El 19 de enero de ese año se pregona la construcción de la galería alta de la fachada del alcázar y el maestro se adjudica la obra en compañía de su cuñado Villalpando[7].

 

Aquella primavera el príncipe decide reformar el antiguo cazadero Trastámara de la casa del Bosque en Valsaín y aunque las obras se ponen bajo la autoridad de Luis de Vega, como sus ocupaciones le impiden trasladarse allí, se decide reeditar la fórmula de Sevilla enviando a Gaspar para que, con el cargo de maestro mayor, quede al frente de los trabajos con un salario equivalente al que disfrutaban su tío y Covarrubias[8]. El 3 de junio de 1552 se despachan las cédulas correspondientes y el maestro se instala en Valsaín donde inmediatamente empieza a organizar las obras.

 

Apartado de Madrid y Toledo donde se renuevan los viejos alcázares de la monarquía, Valsaín podía parecer un destierro. Sin embargo, esta situación va a cambiar cuando en el verano de 1553 el príncipe Felipe se asiente en Valladolid mientras se negocia su futuro matrimonio. Menudean a partir de entonces las visitas al palacio Segoviano y Gaspar ve reforzada su posición. En noviembre de 1553 es enviado a visitar Aranjuez con el encargo de acordelar las primeras calles que se van a abrir en la posesión[9]. También pasa por Toledo y al regreso informa de todo al heredero. Habiéndose cerrado el acuerdo de matrimonio con la reina de Inglaterra, es evidente que Vega se hace valer, buscando conseguir un lugar en el séquito que ha de acompañar al soberano. En primavera de 1554 todo son nervios mientras se apresta la armada en La Coruña.

 

Pero los planes del arquitecto tendrán que esperar porque días antes de partir Felipe despacha una serie de cédulas para reformar la maltrecha fortaleza segoviana dejando de nuevo encargadas las obras a Luis y Gaspar de Vega. Eso detiene su marcha que tendrá que posponer durante unos meses, no embarcando hacia Inglaterra hasta acabar el año[10]. Ningún testimonio dejaría de lo que entonces pudo ver, aunque la corte permaneció los primeros meses de 1555 en los palacios del Támesis, Greenwich, Whitehall o Hampton Court, palacios y casas tan diferentes de las que el rey tenía en España.

 

No es probable que le diera tiempo a conocer mucho más, pues a finales de agosto el heredero junto a su séquito cruza el Canal para trasladarse a Bruselas donde se van a oficiar las ceremonias de abdicación de Carlos V y el traspaso de la corona a su hijo. Meses intensos, pasados los cuales el nuevo monarca decide enviar a Gaspar de Vega de regreso a España. A principios de 1556 deja la corte de Bruselas para viajar por tierra, atravesando Francia y visitando las principales residencias de aquella monarquía de las que dejará un cumplido informe al rey[11].

 

Mediado abril está ya en España y vuelve con el encargo de visitar periódicamente las obras actuando como agente del monarca para trasmitir sus órdenes. Se le confirma un salario equivalente al que se pagaba a su tío Luis y a Covarrubias y se le concede una quitación de contino de la que disfrutó a partir del 25 de junio de ese año[12].

 

En la casa del Bosque de Segovia atiende la construcción de los corredores que envolvían la vieja edificación, completa las nuevas arquerías del patio y la escalera, y construye la casa de oficios. Las obras, desatendidas en su ausencia, conocen ahora un nuevo impulso. Ordenados los trabajos de Valsaín marcha a Aranjuez donde dirige la apertura, nivelación y plantaciones en las calles que había dejado trazadas. Encontrando muy maltrecha la vieja casa maestral preparará junto a su tío las trazas de un nuevo palacio. Y en Madrid ambos dirigirán el arranque de las obras de las Caballerizas que van a cerrar la plaza frente al alcázar. A finales de 1556 desde Bruselas el rey le encarga la reconstrucción de la casa de Aceca, una antigua residencia fortificada situada en las márgenes del Tajo, a medio camino entre Aranjuez y Toledo.

 

Para entonces Gaspar de Vega ha desarrollado ya una arquitectura propia. Tanto en las Caballerizas madrileñas como en el palacio de Valsaín alterna huecos rasgados con óculos o espejos resaltados por dovelas, en un lenguaje más directo y sofisticado que el empleado por los viejos maestros mayores. Y el nuevo pórtico que añadirá al palacio segoviano es una poderosa arquitectura muy distante de la que su tío y Covarrubias emplearan en los alcázares reales. Sin contar con que será el ejecutor de la manera flamenca que introduce el rey, con sus paños de ladrillo y las cubiertas de pizarra. Experimentado en los oficios constructivos, con una sólida formación en el dibujo y la traza, conocedor de los palacios de las monarquías rivales, la inglesa y la francesa, situado en el centro de las obras reales, nada parece ensombrecer su futuro.

 

Por eso el nombramiento de un veedor en la casa del Bosque, que se hace público el 13 de agosto de 1558, es un golpe inesperado que interpreta como una repentina muestra de prevención, tal vez incluso de recelo. Gaspar hace responsable a sus enemigos que, a sus espaldas, tratan de desacreditarle ante el rey. Remueve todos sus apoyos en la corte de Valladolid requiriendo una declaración pública de la diligencia con que cumple encargos y oficios y amenaza con trasladarle a Bruselas para dar explicaciones al monarca[13]. Crisis personal que el propio Felipe tiene que encauzar expresando mediante cartas y mercedes el favor hacia el maestro[14]. Desde que volviera de Flandes, Gaspar había actuado con excesiva arrogancia, poniéndose por encima de todos y ahora le quedaba claro que las cosas no iban a ser tan sencillas como pensaba.

 

Advertido ante la sombra de desconfianza que le llega desde Bruselas, multiplica sus esfuerzos. Y es en ese clima de redoblada actividad cuando en febrero de 1559, como respuesta a una digresión sobre lo ventajoso que sería techar de plomo los tejados de la casa del Bosque, el rey decide introducir en España las cubiertas de pizarra a la manera flamenca[15]. Las obras a cargo de Gaspar de Vega, el palacio de Valsaín, las Caballerizas madrileñas y la casa de Aceca serán los primeros edificios en incorporar estos cambios.

 

Vuelto a España en septiembre de 1559, Felipe II pasó a uña de caballo por Valsaín antes de dirigirse a Madrid, Aranjuez y Toledo, donde se instala. No sé qué esperaría Gaspar de Vega, pero el monarca no hace el menor atisbo de llevarle con él. Algo asfixiado en el alcázar toledano pasa el tiempo con frecuentes y dilatadas escapadas a Aranjuez donde llegan muchos de los oficiales extranjeros que ha ido contratando y se registra una febril actividad. Apartado Vega de aquella posesión, será el recién llegado Juan Bautista de Toledo quien dirija las costosas obras para el encauzamiento del río que entonces se empiezan. Valsaín queda muy a trasmano y su maestro mayor permanece relegado en aquella lejanía que apunta a destierro.

 

Pero en el verano de 1561 las cosas van a cambiar. Felipe II elige el emplazamiento de El Escorial para levantar la nueva fundación del monasterio de San Lorenzo y traslada la corte a Madrid, al remozado alcázar recién terminado por Luis de Vega. Eso hace que el palacio segoviano del Bosque vuelva a ser destino frecuente de las salidas del monarca y Gaspar de Vega recupera parte del protagonismo perdido. Completado el corredor y la galería que avanzan desde la fachada del palacio, se levantan las caballerizas que terminarán por cerrar el patio de la delantera, convertido en jardín de la Reina. Eso obliga a plantear un nuevo acceso en el frente de poniente para el que Gaspar construirá un monumental pórtico cuyas obras arrancan en otoño con la llegada de las ocho columnas que articulan su composición[16]. La esquinada situación de pieza tan aparatosa lleva a pensar que estaba ya en marcha la idea de reordenar desde él toda aquella fachada. Las obras se aceleran cuando se tiene noticia de que la familia real al completo va a trasladarse a pasar allí el verano de 1562. Gran momento para el arquitecto. Renovado el palacete, arreglado el jardín, espléndido el bosque, los soberanos pasarán allí días inolvidables. Y Gaspar puede mostrar orgulloso el fruto de sus esfuerzos[17].

 

El destino de Vega parece cambiar como refleja el hecho de que al partir el rey le deje dos encargos. Uno que dibuje unas trazas del alcázar de Segovia para poder continuar las obras en aquella fortaleza[18]. Lo otro, y sin duda lo que podía ser más importante para su futuro, que prepare las trazas de un monasterio jerónimo, alternativa a las ya realizadas por Juan Bautista de Toledo.

 

Antes de que Gaspar cumpla estos encargos, en noviembre de 1562 el fallecimiento de Luis de Vega conmociona el mundo de las obras reales. La muerte de su tío le sorprendió en Madrid donde había ido para desposarse con doña Aldonza Ruíz. Aquello da un nuevo giro a su viaje, pendiente ahora de la decisión del monarca sobre quien quedaría al frente de las obras, y el maestro, presa de los nervios, cae enfermo. Pero el rey no está para ñoñerías y le ordena volver a Valsaín a terminar las trazas que le había mandado. Felipe pospone tomar cualquier decisión respecto a la sucesión mientras no se haya resuelto el atasco del proyecto escurialense, cosa que no va a suceder hasta enero de 1563. Es entonces, cuando reunidos el secretario Hoyo, el conde de Chinchón y el marqués de Cortes, sin los padres jerónimos ni los arquitectos, se abre el camino a una solución que contempla algo de cada una de las propuestas barajadas, incluida la de Gaspar de Vega.

 

Juan Bautista tendrá que comerse su orgullo y adaptar sus trazas, pero sigue estando al frente del proyecto, ahora rodeado de un equipo de ayudantes en el que se integran Juan de Valencia -el hijastro de Luis de Vega- y Juan de Herrera. Mientras, Vega vuelve a Segovia.

 

En el verano de 1563 Felipe tenía convocadas las cortes aragonesas en Monzón y solo pasó de camino por Valsaín. Se esperaba una larga ausencia y antes de partir dejó despachadas largas instrucciones que regulaban los trabajos en las obras de Madrid y de El Escorial, instrucciones en las que se sancionaba el nombramiento de Juan Bautista de Toledo como maestro mayor. Así que el sueño de Gaspar de suceder a su tío tendrá que esperar, y el arquitecto se concentra en las obras de Valsaín, aprovechando la partida del monarca -que no regresó a Madrid hasta junio de 1564- para empezar a levantar los tejados del edificio y sustituirlos por las nuevas cubiertas de pizarra.

 

Aquel verano de 1564 la reina abortó en agosto y no recuperó la salud hasta finales de septiembre, así que tampoco hubo jornada estival al palacete segoviano. Felipe aprovechó para dejar ordenada la reforma del proyecto de San Lorenzo, después de decidir duplicar el número de frailes. Reforma de calado que obliga a rehacer todas las trazas de Juan Bautista, pidiéndose también parecer a Gaspar de Vega que visita El Escorial evitando encontrarse con el arquitecto. Cuando a finales de agosto le convoca allí Hoyo, el rey le dice lo haga con la excusa de hablar de Valsaín, aunque lo que quiere es que informe sobre las modificaciones en las trazas del monasterio[19]. Se le encarga entonces se ocupe de las cubiertas de la casa principal de la Fresneda una pequeña población que Felipe adquiere para poderse alojar allí mientras se construye su aposento en San Lorenzo[20].

 

A mediados de diciembre de 1564 Gaspar de Vega está en Madrid previniendo lo necesario para la reforma de los tejados de El Pardo, que el monarca ha decidido desmontar para levantar en su lugar unos nuevos de pizarra. Los oficiales flamencos habían construido el chapitel de una primera torre, pero el rey no quedó satisfecho. Se negoció entonces con Vega para que se hiciera cargo de las otras tres, adjudicándole directamente su construcción, a pesar de que los maestros mayores tuvieran expresamente prohibido tomar por sí ninguna obra. Gaspar lo entendió como una merced agradeciéndolo vivamente en carta a Hoyo del 20 de enero de 1565[21].

 

Fue aquel un invierno lluvioso y las aguas provocaron grandes inundaciones, llevándose el río la madrileña Puente Segoviana, principal vía de salida de la ciudad. Desde entonces el ayuntamiento busca como financiar su reconstrucción, ligando el proyecto al trazado de la “calle nueva” que se abre sobre el cauce del barranco. Pero no es hasta 1572 cuando Rodrigo Gil da unas primeras trazas y condiciones que no tardarán en modificarse. En febrero de 1574 la Villa paga 50 ducados a Gaspar de Vega por la planta, montea y condiciones del puente, aprobadas primero por el Consejo Real y después por el Ayuntamiento, con lo que se adjudicaron las obras y pudieron arrancar los trabajos[22]. Fallecido Gaspar de Vega será Juan de Herrera quien termine la obra[23].

 

A Gaspar de Vega sus ocupaciones en El Pardo y en la Fresneda le traen más por Madrid y es con frecuencia consultado sobre las obras escurialenses. Tras la duplicación del número de frailes, se trazaba de nuevo la fachada de Mediodía y el 16 de marzo de 1565 Vega deja un rascuño de la montea a la espera de lo que le pareciera a Juan Bautista. Luego, a finales de año, el rey le pidió una memoria sobre el alzado del claustro grande cuya traza acababa de terminar el arquitecto. Y a los claustros chicos parece referirse un apunte de febrero de 1566, cuando el rey escribe “Juan Bautista me dexo ya lo de los claustros. Si fuere [Herrera a El Escorial] llebarelo alla porque lo vea Gaspar de Vega que siempre le hallara alguna tacha”[24]. De El Escorial a Valsaín la sierra se cruzaba por el puerto de la Fonfría y en agosto de 1565 el rey dio la orden de comenzar la construcción allí de una casa donde descansar de la dureza del camino, la luego conocida como Casarás apócope del apellido del secretario Eraso. Las obras realizadas bajo la dirección de Vega no se terminaron hasta 1571[25].

 

Con Juan Bautista enfrascado en trazas y modelos, el monarca quiere aprovechar la experiencia de Gaspar en el día a día de las obras, su larga experiencia lidiando con oficiales y contratistas. Le quiere cerca, y en septiembre de 1565 su mujer, doña Aldonza, recibe autorización del monarca para dejar Segovia y trasladarse a la corte, donde residían sus padres. Con su dote levantará el arquitecto una casa en la plazuela de Santa Cruz, uno de los lugares más cotizados de la villa, casa donde residirá los próximos años.

 

A finales de enero de 1566 visita las obras de Toledo dando a su regreso cuenta al rey “de lo que le a paresçido cerca de la delantera y sala grande”, términos que se refieren a la fachada de Mediodía y los espacios situados tras ella[26]. Por entonces debió empezar a trabajar también en el proyecto para la nueva iglesia y convento de la orden de Santiago en la villa de Uclés, trazas que una vez terminadas revisaron en julio de 1567 el monarca y Pedro de Hoyo[27]. Aquel verano el rey le encargó la construcción de un nuevo aposento en el monasterio madrileño de los jerónimos, el llamado Cuarto Real sobre el que después se levantará el futuro palacio del Buen Retiro. Da además las condiciones para la armadura y chapitel de la Torre de la Parada en El Pardo[28].

 

Entre tanto, continúa sus esfuerzos por tener una presencia más activa en las obras escurialenses. Tasó lo que podía costar levantar el sector occidental del claustro grande y en marzo de 1566 tantea el coste de los “patios chicos”, disputando con Rodrigo Gil para que sean sus respectivos aparejadores quienes se adjudiquen la obra. Vega cuenta una vez más con el apoyo expreso del secretario Hoyo. Completa por entonces la Casa de los Frailes de la Fresneda, obra interesante con unos sótanos de cuidada estereotomía, patio abierto de columnas y testeros escalonados a la manera flamenca. En abril de 1567 se adjudicó la armadura de cubierta a su pariente Yuste de Vega[29].

 

El 10 de mayo se recrece el salario de Gaspar hasta los 400 ducados, manteniéndole su quitación de contino, aumento que se hace retroactivo a primero de año. Cédula importante que reconoce el papel que ya juega el maestro, más allá de las obras de Valsaín. El nuevo salario establece la obligación de: “que nos ayais de servir y sirvais señaladamente de maestro maior de las dichas obras de nuestra casa rreal del bosque de Segovia hasta que aquellas se acaben en perfiçion y demas de aquello ayais de acudir y acudais sienpre que conviniere a nuestro serviçio assi a nuestras obras del alcaçar desta villa de Madrid y casa del pardo y monesterio de San Lorenço el rreal que nos fundamos como a Aranxuez y alcaçar de la çiudad de Toledo y a las otras partes y lugares que por nos o nuestros ministros que para ello poder tengan os fuere mandado y hordenado”[30].

 

Vega vuelve a ser un personaje imprescindible para las obras reales. Felipe pudo reconocérselo cuando el 21 de mayo de 1567 falleció Juan Bautista y Gaspar quedó como único maestro mayor al servicio de la corona. Pero al monarca no le pareció necesario hacer nada más de lo que la anterior cédula dictaba y no despachó ninguna otra para cubrir los cargos dejados vacantes por Juan Bautista. Debió pensar que no hacía falta. En Madrid, terminaban los trabajos de sus aposentos en manos de los equipos de artistas, pintores y escultores contratados para ello, reforzados tras la contratación de Giovanni Battista Castello “el Bergamasco”[31]. Y en El Escorial, la construcción avanzaba de la mano de los aparejadores, mientras el proyecto -a esas alturas ya definido en sus partes sustantivas-, podía continuar bajo la mirada de Juan de Herrera, cuyo salario incrementa el rey hasta los 250 ducados[32]. El rey prefería disponer de este abanico de servidores en vez de jerarquizar bajo una sola autoridad el gobierno de las obras.

 

De otra parte, son tiempos agitados para la vida de la corte y de grandes alteraciones emocionales para el monarca. 1568 fue un año nefasto, tal vez el peor de su reinado. En lo político con las revueltas de sus súbditos en Flandes y Granada. Y en lo personal con la prisión y muerte de su heredero el príncipe don Carlos y el fallecimiento de la reina Isabel. Un cierto desánimo viene a sustituir las grandes expectativas de los años anteriores, desánimo que también alcanzará a las obras reales.

 

Gaspar de Vega definitivamente asentado en Madrid, prepara un modelo para el chapitel que debía rematar la torre nueva del alcázar y que se completó en 1571 por su orden y traza, como especifican las libranzas[33]. Y aprovechó el impasse de palacio para atender un encargo de la corporación madrileña, la reparación del Puente de Viveros, obra costosa que obligó a levantar dos nuevas pilas y tres arcos[34].

 

Por entonces tuvo el arquitecto sus primeros desencuentros con la justicia. En verano fue a visitar las obras de Valsaín y luego continuó a ver las del alcázar de Segovia. Allí le hizo comparecer el licenciado Ortega, juez de Obras y Bosques que inició un procedimiento contra él como resultado del cual, el 12 de noviembre de 1568, al regresar a Madrid desde El Escorial, fue encarcelado[35]. Pero el rey, que no podía permitirse el lujo de perderlo, ordenó sacarle de prisión mientras se resolvía judicialmente el proceso, cosa que podía llevar años.

 

En enero de 1569 estaba en libertad y podía disponer libremente de su persona, obteniendo licencia del rey para marchar a Sevilla. Aunque iba “a algunos negocios y cosas que le tocan”, el monarca aprovechó para ordenarle que viera los alcázares “y lo que en ellos le parece que falta y se debe aderezar y hacer de nuevo”[36].

 

Entre 1568 y 1571 levanta en Valsaín la llamada “torre nueva”, epígono de las obras de aquel palacio. Una torre de ladrillo ampliamente acristalada que remite formalmente al modelo de la recién terminada en el alcázar madrileño. En marzo de 1570 dio Vega las condiciones para la armadura del chapitel[37]. Por otra parte, en la casa del Bosque se alojó en junio de 1569 el cardenal don Diego de Espinosa presidente del Consejo. Dos meses más tarde Gaspar de Vega se trasladó a Martín Muñoz de las Posadas donde el prelado tenía previsto levantar un suntuoso palacio, y en febrero de 1570 se echaban en su presencia los cordeles para replantear los cimientos[38].

 

No habiendo dejado Juan Bautista traza de los tejados de El Escorial, Gaspar hizo un modelo, que el rey vio en Madrid, en enero de 1568, y le pareció que esta bien solo hay un no se si son demasiado altos[39]. Vega redujo la altura de los claustros chicos, rebajando el último piso de arquerías y dejando la cuarta planta disimulada en las cubiertas. En 1569 fue encargado por el rey del comienzo de las obras de los cuartos en torno al patio de Mascarones y en 1570 da las condiciones y concierta la ejecución de las rejas para la iglesia de prestado que tasará al año siguiente[40]. Sigue estando presente en lo que se hace, pero ya para entonces tiene que ver como Juan de Herrera va asumiendo cada vez mayor protagonismo en la obra.

 

En 1570 Felipe pasa una larga temporada en las ciudades del sur, enfrentado a la revuelta de los moriscos granadinos. Mientras, Gaspar de Vega vuelve a dar con sus huesos en la cárcel. Esta vez no es el licenciado Ortega, sino el corregidor madrileño quien le lleva a prisión por un desafuero con uno de los sobrestantes que trabajaban en las obras del alcázar. Aunque yo padezco, no me pesa sino por las obras del Pardo y El Bosque, escribía en junio a Gaztelu que había sustituido a Hoyo en la Secretaría de Obras[41]. De nuevo el rey tuvo que sacarle del apuro.

 

En Madrid, la ausencia del monarca se aprovechaba para trabajar en las cocinas nuevas, edificio de cierto empaque que se levantaba algo separado del alcázar, a caballo sobre las murallas y la cava[42]. Aquel otoño se libran copiosos recursos para aderezar el alcázar segoviano donde se va a celebrar el enlace del monarca con su cuarta esposa, Ana de Austria. Bajo la orden de Vega, que se traslada a dirigir las obras, se arregla el puente de acceso a la fortaleza y se allana y despeja la plaza acabando de demoler los restos de la vieja catedral[43]. También visitó el arquitecto la villa de Alcalá de Henares para tasar las arquerías del patio Trilingüe levantadas por Juan de Cotera. Vuelta a una ciudad y unas obras indisolublemente ligadas a su tío, a su juventud y a sus primeros años de aprendizaje[44].

 

En abril de 1573 el rey le había puesto un ayudante, Antonio Pimentel, para que asistiese junto a él a todo lo concerniente a trazas y modelos[45]. A primeros de agosto de aquel año se ordenan nuevas y urgentes obras en Segovia, donde estaban “para hundirse el quarto que cae al mediodia con los corredores del patio…conforme a la orden que Gaspar de Vega nuestro maestro mayor de las obras de dicho alcaçar y casa real del Bosque diere”[46]. Y el 19 de septiembre de ese año se le concedió la exclusiva del beneficio de las canteras de jaspe de Hinojos, que descubrió en uno de sus viajes a Uclés[47].

 

Después, pocas noticias más tenemos. En marzo de 1574 acude junto a Juan de Herrera a Simancas, llamados para supervisar las trazas dadas por Francisco de Salamanca para habilitar la fortaleza como archivo de los papeles de la corona. Pero cuando luego el archivero solicitó se trasladara allí a vigilar el arranque de las obras, el arquitecto se excusó alegando su mucha edad y achaques, y enviando en su lugar a Pimentel[48].

 

Gravemente enfermo otorgó testamento en Madrid el 6 de diciembre de 1574, siendo Herrera uno de sus albaceas. Otro de los testigos presentes es Jerónimo del Corral, hijo posiblemente de Francisco de Villalpando, ayudante y discípulo de Gaspar en las obras del Bosque. Sobrevivió todavía unos meses hasta fallecer el 24 de agosto de 1575, siendo enterrado en la parroquia de Santa Cruz, la que correspondía a su residencia y donde descansaban los restos de Juan Bautista. Había pedido que si eso no podía ser, se le sepultara “en la yglesia del monasterio de la Concepción de la orden de San Jerónimo de la dicha villa donde esta sepultado mi padre” [49].

 

Gaspar de Vega es un personaje fundamental para la arquitectura de las Casas Reales. Destinado a ser el sucesor de Luis de Vega y Alonso de Covarrubias, tuvo que sufrir y tolerar primero la incómoda presencia de Juan Bautista de Toledo y luego la imparable ascensión de Juan de Herrera. Con más recursos proyectuales de los que a veces se ha pensado, tenía una reconocida competencia en los oficios y prácticas constructivas, acreditada desde sus años de formación. A eso hay que añadir su conocimiento de primera mano de los palacios flamencos, ingleses y franceses. Luego dirigió el trabajo de los albañiles flamencos contratados por el rey y fue el gran especialista en las nuevas y vistosas cubiertas de pizarra. Nadie puede negarle lo que las Casas Reales le deben. El papel desempeñado y la profunda huella que llegó a dejar en todas y cada una de las obras que se emprendieron durante los primeros tiempos del reinado.

 

FUENTES ARCHIVÍSTIVAS

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AGP. CR. – ARCHIVO GENERAL DE PALACIO, CÉDULAS REALES

AGS. CYSR. ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS. CASAS Y SITIOSREALES

AGS. CMC. ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS. CONTADURÍA MAYOR DE CUENTAS

AGS. MPYD. ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS. MAPAS, PLANOS Y DIBUJOS

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  1. ARCHIVO DE ZABÁLBURU
  2. ADD. BRITISH LIBRARY, ADDITIONAL

 

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JOSÉ MANUEL BARBEITO DÍEZ

FECHA DE REDACCIÓN: 22 DE NOVIEMBRE DE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 15 DE DICIEMBRE DE 2019

 

NOTAS

[1] Firma como testigo, junto a Luis de Vega, el remate de dicha obra, el 29 de marzo de 1543. Araceli Martínez, “El proceso arquitectónico de El Pardo en el siglo XVI”, Reales Sitios, nº 76 (1983), pp. 11-16

[2] Juan Herranz, “Dos “nuevos” dibujos del maestro real Gaspar de Vega: El primer plano del alcázar de Madrid atribuido a Alonso de Covarrubias, y el plano de la casa de servicios del palacio de El Pardo”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, vols. IX-X, (1997-1998), pp. 117-132

[3] José Luis Cano de Gardoqui, “La cripta e iglesia de Santa Leocadia y la fábrica del alcázar de Toledo en el siglo XVI”, Boletín del Seminario de estudios de Arte y Arqueología, (2009), pp. 85-92

[4] Veronique Gerard, V., De castillo a palacio. El alcázar de Madrid en el siglo XVI, Madrid 1984, p. 61.

[5] Juan Herranz, “La creación de una divisa: el príncipe Felipe, Gaspar de Vega y el monasterio de San Felipe el Real de Madrid”, Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, vols. V, (1993), pp. 91-98, para las obras de San Felipe. Fernando Marías, La arquitectura del Renacimiento en Toledo, Madrid 1983, T.I, p. 290, para las del Hospital de Afuera

[6] Eugenio Llaguno, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid 1829, T. II, p. 211

[7] Verardo García Rey, “El famoso arquitecto Alonso de Covarrubias (Datos inéditos de su vida y obras)”, Arquitectura, (1928), nº 111, doc. nº 11, pp. 236-237, para las condiciones del concierto y la capitulación con Vega

[8] AGP. CR. T.I, fols. 137-137vº

[9] AGP. CR. T.I, fol. 189

[10] Luis Cervera, “Gaspar de Vega. Entrada al servicio real, viajes por Inglaterra, Flandes, Francia y regreso a España”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, nº. 45 (1979), pp. 317-348 y nº. 46 (1980). pp. 241-254. Las fechas son un poco confusas, pero una carta del 31 de enero de 1555 escrita por el alcaide de Aranjuez confirma que Gaspar de Vega está ya en Inglaterra y que lleva una relación suya al rey AGS. CySR. Leg. 251.1, fol. 50

[11] Francisco Íñiguez, Casas Reales y jardines de Felipe II, Madrid / Roma 1952, Ap. 1, pp. 165-174

[12] AGP. CR. T. I, fol. 232. Cédula despachada en Valladolid el 24 de abril de 1556, para el salario y AGP. CR. T.II, fols. 5-5vº y 21vº-24 para el asiento de contino. La quitación de contino significaba para el arquitecto un plus de 35.000 maravedís más.

[13] Acusa explícitamente a Pedro de Malpaso, alcaide de la Casa del Bosque. Las cartas de Gaspar de Vega al rey en AGS. CySR. Leg. 267.1, fol. 54 y fol. 55, fol. 56, fol. 61

[14] AGP. CR. T. II, fols. 52vº-55. El rey le hizo merced de los 500 ducados a que ascendía una vieja deuda de su tío. Más dinero de lo que era el salario anual de Vega. AGP. CR. T. II, fols. 56vº-58

[15] AGP. CR. T. II, fols. 52vº-55. El rey a Gaspar de Vega 15 de febrero de 1559. Lo sustantivo de esta cédula fue ya publicado por Llaguno, E., (1829), T. II, pp. 46-47

[16] AGS. CySR. Leg. 267.1, fol. 82. Gaspar de Vega, “Memorial de lo hecho en las obras desde la última vez que el rey las visitara”, 31 de octubre de 1561

[17] El rey le premió con una ayuda de costa de 200 ducados despachada el 7 de mayo de 1562. AGP. CR. T. II, fol. 214. La ayuda se repetirá los años siguientes hasta que en 1564 se estabilice su salario en 400 ducados anuales.

[18] José Manuel Barbeito, Gaspar de Vega y el Alcázar de Segovia, Segovia 2017

[19] AIVJ. Env. 61.1, fols. 407-408vº

[20] Luis Cervera, “El conjunto monacal y cortesano de La Fresneda en El Escorial”, Academia, nº 60 (1985), pp. 50-135

[21] AGS. CySR. Leg. 267.1, fol. 171

[22] Amancio Portabales, Maestros mayores, arquitectos y aparejadores de El Escorial, Madrid 1952, p. 136-139.”

[23] Agustín Bustamante, “En torno a Juan de Herrera y la arquitectura”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, (1976), pp. 227-250

[24] AIVJ. Env. 61.1, fol. 189. Puede seguirse la activa presencia de Gaspar de Vega en las obras del monasterio en Agustín Bustamante, La octava maravilla del mundo, Madrid 1994, pp. 101-132

[25] Gregorio de Andrés, “La casa Eraso (Casarás) del puerto de la Fuenfría”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, T. VII (1971), pp. 149-154

[26] AZ. 146.73

[27] BL. Add. 28350, fol. 249. Pedro de Hoyo a Felipe II, julio de 1567. “Gaspar de Vega sera alla a la mañana con lo que tiene acabado de la traza de Ucles”

[28] Portabales, A., (1952), p. 33. Las condiciones están transcritas en Araceli Martínez, “Un edificio singular en el monte del Pardo: la torre de la Parada”, Archivo Español de Arte, T. 65, nº 258 (1992), pp. 199-212

[29] Luis Cervera, “El conjunto monacal y cortesano de la Fresneda en El Escorial”, Academia, nº 60, 1985, p. 61-63

[30] AGP. CR. T. III, fols. 24-24vº

[31] Aunque Bergamasco estaba ya en España desde 1566 no fue recibido en las obras reales hasta el 5 de septiembre de 1567. AGP. CR. T. III, fols. 67vº-68

[32] AGP. CR. T. III, fol. 50, 14 de marzo de 1567

[33] AGP. Pardo Caja 9381, expte. 1

[34] Portabales, A., (1952), pp. 143-144. La obra, que hizo Miguel de la Higuera, estaba terminada en septiembre de 1569.

[35] AGS. CySR. Leg. 247.1, fol. 178. Gaspar de Vega a Martín de Gaztelu

[36] AGP. CR. T. III, fol.102. Citado en Amancio Portabales, Los verdaderos artífices de El Escorial y el estilo indebidamente llamado Herreriano, Madrid 1945, p. 128

[37] Pablo Gárate, “La torre nueva del palacio de Valsaín”, Reales Sitios, (2012), pp. 38-53

[38] Luis Cervera, “La construcción del palacio Espinosa en Martín Muñoz de las Posadas”, Academia nº 44 (1977), pp. 17-69

[39] Miguel Modino de Lucas, Los priores de la construcción del monasterio de El Escorial, Madrid 1985, T.I, pp. 263-265. En marzo de 1568 el rey esperaba el regreso de Vega “para determinar esto de los tejados”, aunque advertía a Hoyo “que suele algunas vezes ser un poco allegado a su parecer”, por lo que había ordenado entretanto hacer un “modelillo” a Juan de Herrera. Portabales, A., (1952), p. 246

[40] Bustamante, A., (1994), p. 179

[41] AGS. CySR. Leg. 247.2, fol. 164. Gaspar de Vega a Martín de Gaztelu, 9 de junio de 1570

[42] José Manuel Barbeito, El alcázar de Madrid, Madrid 1992, p. 72

[43] Ubaldo Martínez-Falero, Pompeyo Martín Pérez, Francisco Egaña Casariego, “El alcázar de Segovia a la luz de un inventario inédito de 1570. Su acondicionamiento para la boda de Felipe II y Ana de Austria”, Oppidum, nº 13 (2017), pp. 249-288

[44] Miguel Ángel Castillo Oreja, Colegio Mayor de San Ildefonso en Alcalá de Henares, Madrid 1980, pp. 78-80. Fernando Marías, “El arquitecto de la Universidad de Alcalá de Henares” en La Universidad Complutense y las Artes, Madrid 1995, pp. 125-135. Luis de Vega fue maestro mayor de la Universidad hasta su fallecimiento en 1562. Al menos tres visitas de Gaspar se registran entre diciembre de 1569 y enero de 1571

[45] AGP. CR. T.IV, fols. 21vº-22

[46] AGP. CR. T.IV, fols. 42vº. Extractada en Llaguno, E., (1829), p. 204

[47] Llaguno, E., (1829), T. II, p. 214

[48] Llaguno, E., (1829), T. II, p. 114

[49] Luis Cervera, “Testamento, codicilo y muerte de Gaspar de Vega”, Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, T. 37, (1971), pp. 241-263

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