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Capilla de San Isidro en la iglesia de San Andrés de Madrid, 1657-1662.
JOSÉ DE VILLARREAL                                  

 

Maestro mayor de las obras reales y de la Villa. Madrid, comienzos del s. XVII – Madrid, 1662.

 

José de Villarreal nació seguramente en Madrid, donde trabajó en la primera mitad del siglo XVII su padre el maestro de obras Miguel de Villarreal, con quien sin duda se formó. Su primera noticia conocida data de 1631, cuando aparece con el maestro mayor de las obras reales, Juan Gómez de Mora, en la adquisición de las casas donde se iba a situar el monasterio de las Comendadoras de Santiago[1]. Al año siguiente se confirma la estrecha relación con Gómez de Mora cuando el 4 de diciembre Felipe IV ordenó que se pagaran 100 ducados anuales a José de Villarreal como ayuda de trazador de las obras reales de la Villa, debido al fallecimiento de Miguel Gómez de Mora, hermano de Juan, que había ejercido hasta ese momento el oficio. El 16 de febrero de 1639 se concedió a un tal Bartolomé de Alarcón una regalía de aposento por tiempo de 18 años en una casa que tenía en la calle de Toledo antes de llegar al monasterio de la Concepción francisca, sin perjuicio de Villarreal, a quien se había adjudicado de aposento por su oficio de ayuda de trazador[2].

 

El ayuda de trazador mayor de las obras reales era desde 1579 el muy longevo Pedro del Yermo, y a su muerte en 1641 le sucedió Blas Carbonel, sobrino de Alonso Carbonel, aparejador mayor de las obras reales y en aquel momento maestro mayor interino. Blas murió en 1645[3] y ocupó su puesto el 14 de junio José de Villarreal con los mismos 100 ducados de salario que le fueron asignados en 1632[4]. En calidad de ayuda de trazador, el conde de Montalbán, mayordomo del rey, le ordenó sacar del libro de las trazas custodiado en el Alcázar un diseño para hacer el túmulo del príncipe Baltasar Carlos para las exequias que se iban a celebrar en el monasterio de San Jerónimo el real el 12 y 13 de noviembre de 1646, porque al parecer no le convencía el proyecto de Gómez de Mora[5].

 

El 28 de enero de 1647 contrajo matrimonio con doña Andrea Martínez de Figueroa[6]. El 16 de octubre le otorgó su padre Miguel poder para testar y falleció dos días más tarde en su casa de la calle de Silva y fue enterrado en la parroquia y monasterio de San Martín[7]. Villarreal aparece ahora contratando su primera obra conocida, pues heredó el taller de su padre.

 

Aún pudo fiarle su progenitor en el contrato para hacer de toda costa la iglesia y monasterio real de las Capuchinas, celebrado el 20 de septiembre de 1647; también le afianzaron su mujer y el maestro de obras Benito Moreno. Se alude a la traza, que sería sin duda de Villarreal. Éste recibió 60.000 reales para comenzar e hipotecó dos viñas que habría aportado su mujer al matrimonio y su padre las casas de la calle de Silva, sujetas a un censo de 2.500 ducados aunque libres de huésped de aposento. La obra se hizo con cargo a la hacienda real. En 1654 estaba casi acabada la iglesia y midieron y valoraron lo realizado en dos ocasiones Gaspar de la Peña y Juan Maza. El 2 de abril Villarreal canceló la obra con el convento pero, como indicó la doctora Virginia Tovar, sería para revisar los precios y las condiciones, porque el 21 de abril se concertaron de nuevo las partes, esta vez con el maestro de obras Francisco Leal como fiador. Debía acabar la iglesia, coro, sacristía y pórtico el 24 de junio y recibiría 3.000 ducados[8]. Con este nuevo dinero que llegó, seguramente tras una interrupción por falta de fondos por parte de los comitentes, se pudo acabar en el plazo previsto.

 

El edificio fue derribado en la década de 1970 aunque quedan algunas fotografías del interior. La iglesia tenía una sola nave con hornacinas para altares, alzado de pilastras, cornisa y se cubría con bóveda de cañón que separaba los tres tramos con arcos fajones. El crucero no estaba señalizado en planta pero sí en alzado por medio de una media naranja muy plana sobre pechinas, posiblemente obra del siglo XIX.

 

El 9 de agosto de 1647 declaró que un vecino de Las Ventas con Peña Aguilera, fiado por otro de San Pablo, le había prestado dos ruedas de carro, y si no las devolvía tendría que pagar 300 reales. Las localidades toledanas indican que Villarreal había encargado mármol oscuro de San Pablo en los montes de Toledo para alguna obra, que sería probablemente la pieza Ochavada del Alcázar. Dos años más tarde pagó a otro vecino de San Pablo por traerle mármol[9].

 

El 22 de febrero de 1648 falleció Juan Gómez de Mora, su mentor, y en su testamento del día 10 solicitó a los regidores madrileños que le sucediera como maestro mayor de la Villa José de Villarreal, sin duda, como se ha indicado, para que su rival Alonso Carbonel, que le sucedería como maestro mayor de las obras reales, no acaparara también este oficio y pudiera trazar la capilla definitiva del patrón de Madrid, san Isidro, en la parroquial de San Andrés, que trataba de hacerse desde 1620. Como veremos, la maniobra de Gómez de Mora dio el resultado que esperaba y el 28 de enero de 1649 obtuvo Villarreal el oficio[10]. En 1648 hizo sacar una copia de la planta de 1642 de Gómez de Mora para reformar la capilla mayor de la iglesia real de Santiago y revisó solares en la plaza de la Cebada. También revisó el puente de Segovia porque las riadas lo habían deteriorado y los carros no podían transitar por él, por lo que hizo planta del nuevo solado. Durante los doce años de su maestría se ocupó del puente de Toledo, cobrando 250 ducados anuales por su supervisión y proyectó un caz para disminuir el caudal del río[11].

 

Este nuevo oficio de maestro mayor de la Villa le permitió adoptar un papel protagónico en la entrada de la nueva reina Mariana de Austria en Madrid, que tuvo lugar el 15 de noviembre de 1649. Aunque se ha pensado que trazó la mayoría de las decoraciones, lo cierto es que su papel fue el de supervisor y representante de la Villa en los contratos redactando las condiciones. El 22 de abril 1649 Villarreal fue testigo de la obligación de Pedro de la Torre y Francisco Rizi para hacer el arco del hospital de los Italianos, que se había añadido a los tres arcos ya previstos. El día 28 fue atestiguó de nuevo la obligación de ambos artífices para hacer precisamente estos tres arcos, del paseo del Prado, puerta del Sol y parroquia de Santa María. Las condiciones insertas las elaboró y firmó Villarreal el día 24 anterior. El 23 de mayo se obligó Juan Fernández de Gandía a pintar la perspectiva del paseo del Prado que iría desde los miradores del duque de Lerma hasta la fuente del Olivo donde iría el adorno del Parnaso, cuyo monte y figuras pintaría también, como el pedestal de la torrecilla del Prado, así como los pedestales de Himeneo y Mercurio para la plaza de Palacio y la pintura y dorado de los arcos junto a ellos, todo según las plantas que se le dieron firmadas por Villarreal y don Lorenzo Ramírez de Prado, superintendente de la entrada. El 26 de mayo redactó Villarreal las condiciones para el tablado para colocar el Parnaso, adornar la Torrecilla y fortificar con vigas los lienzos de la perspectiva del Prado, labores que tenían que hacer los ensambladores Esteban de Córdoba y Juan Pérez. El 7 de junio firmó las condiciones para los dos pedestales para las estatuas y los dos carros triunfales de la plaza del Alcázar que contrataron los carpinteros Juan de Caramanchel, Alonso y Francisco Gómez el día 15. El 2 de agosto, por auto de la Villa de julio, tantearon Villarreal y el trinitario descalzo fray Francisco de San José cuánto podrían costar los cuatro arcos, y estimaron el de los Italianos en 4.000 ducados, los de la puerta del Sol y Santa María en 5.000 y el del Prado en 8.000. Los comisarios de la entrada mandaron a los dos maestros y a Carbonel que informaran acerca de lo que faltaba en los arcos. El 3 de agosto puso las condiciones a la hechura de la portada de madera del Buen Retiro que había trazado Carbonel[12]. El 12 de octubre de 1649 Villarreal firmó las condiciones para que Basilio Fernández revocara las paredes de la iglesia parroquial de Santa María la real de la Almudena, labor que se haría con su aprobación y a satisfacción de don Lorenzo Ramírez de Prado[13], lo que indica que este lavado de cara estaba en relación con la entrada de la nueva reina.

 

Aquel año de 1649 fue de gran actividad administrativa para Villarreal, porque también tasó en casi 30.000 reales el 29 de abril con el maestro de obras Diego Callejano unas casas que poseía don Manuel de Silva enfrente de la calle del Espíritu Santo. El 4 de junio midió un solar de casi 3.000 pies que vendió la Villa al santiaguista don Antonio de Alosa Rodarte, del consejo real, junto a su casa cerca de la puerta de la Vega. Además, el 28 de agosto otorgó carta de pago a favor de Juan de Rosales, tesorero perpetuo de millones de la Villa, por importe de 533 reales por su asistencia y declaraciones en el puente de Viveros[14].

 

En 1650 se ocupó, como maestro mayor de la Villa y por orden de los regidores comisarios de los corrales de comedias, de que se hicieran las reparaciones necesarias en el corral del Príncipe, que corrieron a cargo del maestro de obras Juan de Trujillo[15]. Dirigió una obra muy importante del concejo madrileño, el edificio del Ayuntamiento, llamado casa de la Villa, que incluía la cárcel de la Villa. Juan Gómez de Mora había dado las trazas en 1630, pero no comenzaron las obras hasta 1644, y se avanzó muy poco. Entre 1650 y 1662, con Villarreal de director, se impulsó la construcción bajo sus trazas. Se remató la ejecución en Juan Ruiz y otros maestros el 30 de julio. El 6 de enero y el 6 de diciembre de 1652 midió y tasó Villarreal lo realizado y en 1653 emitió un informe del avance de las obras. Muestra de la rapidez de las mismas es que el plomero Juan García de Barruelos contratara ese año la pizarra de las cubiertas. El 23 de noviembre tasó con el hermano Bautista y en 1654 valoró la obra de pizarra y plomo. En 1656 dio a hacer la rejería y cerrajería. Por falta de caudales se interrumpió entonces la obra y el 14 de septiembre Villarreal y Bautista estimaron en 14.000 ducados acabar la cárcel, hacer piezas para secretarías, contadurías, audiencias y guardarropías, los tres cuerpos altos de las torres con sus chapiteles y las dos portadas de piedra berroqueña con estatuas, escudos y adornos de piedra de Tamajón; de lo que faltaba solamente se llegó a hacer la escalera principal bajo su dirección. El edificio no se terminó hasta fines del siglo XVII con la cantería del patio, remates de las torres y las portadas con traza de Teodoro Ardemans[16]. Estas obras contrastan con la sobriedad del edificio diseñado por Villarreal, que tiene un alto zócalo de granito con bóvedas y primer piso de altos vanos moldurados y enrejados que tuvieron balcones, segundo piso principal con balcones en que las ventanas se adornan además con frisos y frontones triangulares, torres con dobles pilastras, y tejado de pizarra con buhardillas.

 

En 1652 midió y tasó, de orden de la Villa madrileña, un sitio cercano a la puerta de Alcalá que pretendía vender aquella a Antonio Roldán, en 1.878 reales por los 1.252 pies en cuadro. El 29 de marzo hizo memoria y condiciones para reparar la torrecilla de la Música del paseo del Prado, que estaba en mal estado. Había que hacer nuevos los cimientos, se reforzaría la puerta con dos medias jambas de granito, se haría una nueva escalera, y arreglar la armadura y el chapitel, pintar de nuevo las ventanas y balcones, revocar el exterior y blanquear y solar la pieza baja y la alta del interior[17]. El 23 de diciembre cobró 360 reales por asistir en Toledo a una junta integrada por él, Alonso Carbonel y Felipe Lázaro Goiti para dictaminar cómo proseguir la obra del ochavo o relicario de la capilla de la Virgen del Sagrario en la catedral[18]. El 13 de mayo del año siguiente valoró los balcones grandes que había hecho el aparejador mayor del Buen Retiro Juan de Torija en la galería grande de las casas del duque de Uceda en que vivía el valido don Luis Méndez de Haro, marqués del Carpio[19]. Midió y estimó unas casas de la plaza Mayor emplazadas en el rincón de San Miguel[20]. Intervino también con Carbonel en la reedificación del Buen Retiro tras un nuevo incendio y años más tarde en la construcción del nuevo juego de pelota[21].

 

El 14 de marzo de 1654 fue nombrado aparejador mayor de las obras reales con salario de 350 ducados anuales. Se especificó que la retribución tendría efectos retroactivos desde el 1 de septiembre de 1650. El 14 de enero de 1650 había muerto Pedro de la Peña, primer aparejador, siendo sustituido por Alonso García, y segundo aparejador pasó a ser Juan Fernández de Gandía, pero no le fue posible ejercer el oficio sin que se sepan las causas[22]. Es posible que Villarreal trabajara interinamente como segundo aparejador y eso explicaría que cobrara el sueldo desde 1650.

 

Trazó entonces la escalera de la casa de la Panadería y, posiblemente en ese año, en que terminó la iglesia de las Capuchinas, trazó el monasterio que harían los hermanos Francisco y Tomás de Aspur. Él mismo tasó lo que habían hecho hasta 1658 (cuartos del cierzo, viviendas del capellán y del sacristán, patio y portería) y debió de supervisar la ejecución de las dependencias restantes (claustro, refectorio, oficinas y celdas), finalizado en 1663[23].

 

En 1655 trazó la iglesia parroquial de San Pedro de Polvoranca para don Juan Ponce de León y Chacón, señor de la localidad. De su construcción se ocuparon Francisco de Palancares y Jerónimo Bodega, y éste acabó el recinto en 1662[24]. Sigue el esquema habitual de torre-campanario, nave con hornacinas, cornisa, bóveda de cañón con lunetas y vanos, crucero poco destacado y media naranja, presbiterio con cripta y está hecha en ladrillo encalado al interior. Lo más destacable es la galería lateral con dos arcos a un lado de la nave.

 

El 30 de agosto de 1655 recibió 228 reales por los lutos a la muerte de la emperatriz Leonor[25] y el 20 de septiembre redactó, como maestro mayor de la Villa, una memoria de los arreglos precisos en la fábrica del Rastro en cuyas cinco naves había que retejar las cubiertas, y en la casilla que había junto a él para registrar la carne, que tenía los cimientos y paredes desplomados, había que tapar los agujeros, arreglar los aleros y reparar también sus puertas y la escalera que subía al desván. Estimó el precio en 300 ducados y la obra se remató en Francisco de Mena[26]. El 4 de octubre cobró 1.100 ducados por obras que había completado en el real sitio y palacio de El Pardo, donde ya había trabajado en la década de 1640[27].

 

El 5 de enero de 1656 tasó con el hermano jesuita Francisco Bautista las obras realizadas en el pórtico y fachada del monasterio y capilla real de Nuestra Señora de Atocha[28]. El 26 de octubre tasó lo que había hecho el maestro de obras Juan Maza de albañilería en el palacio del duque de Uceda, residencia del marqués del Carpio, en el paso de comunicación a los cuartos de su hijo don Gaspar de Haro, marqués de Heliche, en la pieza baja debajo de su dormitorio, donde había fabricado una librería, una escalera tras el oratorio y otras obras[29].

 

En 1657, tras muchos proyectos previos que se habían descartado[30], se recurrió a sus servicios como maestro mayor de la Villa para que trazara la capilla que debía acoger el cuerpo de san Isidro, patrón madrileño, en la iglesia de San Andrés[31]. El 2 de mayo dio las condiciones para la cantería, el 13 de julio contrató la obra Marcos López y el 14 de octubre se remató la labor de mármoles y jaspes en Juan de Lobera y otros tres artífices. El emplazamiento elegido fue muy distinto del manejado hasta entonces, porque se contraorientó la iglesia, poniendo su cabecera al oeste y disponiendo dos cuerpos cuadrados consecutivos para la antecapilla y capilla. Villarreal reformó también la propia iglesia parroquial, modernizándola con presbiterio recto poco profundo y crucero con ángulos achaflanados y media naranja. El interior de la antecapilla y la capilla serían muy similares, con chapados de mármoles y jaspes, pero en la primera se dispusieron cuatro altares colaterales, alzado de pilastras y bóveda de crucería. La capilla tenía también un potente entablamento, pero la articulación se hacía mediante grandes columnas compuestas, ángulos en chaflán y remataba en una gran cúpula sobre pechinas, con anillo, tambor y linterna. Al exterior de los dos cuerpos los paramentos eran de ladrillo y de piedra berroqueña el gran zócalo, las alargadísimas pilastras compuestas y el gran entablamento con modillones pareados. El cuerpo de remate de la capilla tenía balaustrada de granito y pirámides, tambor de ladrillo con placas recortadas y machones, nichos para esculturas, vanos, cornisa, y cúpula recubierta de pizarra como el chapitelillo, siendo la linterna de ladrillo con arbotantes. La fábrica fue muy impresionante en la época por dos motivos, la enorme altura del edificio, que explica las licencias en las proporciones, y la profusión del ornamento. Aunque éste estaba previsto en el proyecto de Villarreal, su diseño y mayor enriquecimiento fue responsabilidad de Juan de Lobera, quien se ocupó de la media naranja encamonada, portadas, retablos, yeserías y otros adornos de la capilla y el templo parroquial, y pasó a ser maestro mayor de la capilla al morir Villarreal en 1662.

 

En estos años hay otras noticias de tipo personal y administrativo. En octubre de 1657 fue designado albacea por doña Ángela Martínez Figueroa, sin duda cuñada suya[32]. El 19 de septiembre de 1658 vio la obra que había llevado a cabo el maestro de obras Juan de Ledesma en el Rastro, consistente en un repeso junto a la puerta del lado de oriente[33]. El 3 de diciembre tasó una casa en la calle de Silva[34]. En ese año dirigió también obras en la plaza de San Martín.

 

En 1659 elaboró planta y alzado para la nueva iglesia del recogimiento de niñas huérfanas en la calle de la Reina, conocido como de las “Niñas de Leganés”[35]. Fue un encargo del III marqués de los Balbases y contrató su edificación Tomás Román. Por fotografías antiguas parece que la planta era centralizada.

 

La culminación de la carrera de Villarreal llegó en 1660, cuando, por fallecimiento de Alonso Carbonel, fue nombrado el 14 de septiembre maestro mayor de las obras reales, oficio que llevaba aparejado el de ayuda de la furriera. En calidad de maestro mayor realizó algunas tareas rutinarias en el jardín de la Isla de Aranjuez pero hubo una que tuvo gran importancia: la jornada real de Fuenterrabía, en que dispuso los alojamientos de la familia real y su séquito y la arquitectura de la casa de los Faisanes, todo bajo las órdenes de Diego Velázquez. El 1 de abril de 1660 se dice que iba en el coche de José Nieto; Velázquez iba en la vanguardia de la comitiva acondicionando los aposentos y a la vuelta intercambió las funciones con Villarreal[36]. Aprobó por entonces las “Ordenanzas de Madrid” de Juan de Torija junto con Pedro Lázaro Goiti[37]. También se ocupó de dirigir la hechura del retablo mayor de la capilla real del Alcázar con el recién llegado Pasmo de Rafael y con traza de su colaborador don Sebastián de Herrera Barnuevo[38].

 

José de Villarreal falleció en Madrid el 10 de enero de 1662 tras alcanzar las máximas dignidades en su profesión[39], pero eso explica a la vez su escasa actividad artística, pues tuvo que dedicarse en muchas ocasiones a labores de tipo administrativo. Su gran obra y la que le dio la fama fue la capilla de San Isidro.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Iglesia del monasterio de las Capuchinas (desde 1647)

A.H.P.M., prots. 6.407, 6.408 y 6.410.

TOVAR (1975), pp. 127-130.

 

-Intervención en el puente de Viveros (1649)

A.H.P.M., prot. 5.702.

AGULLÓ, II, p. 213.

 

-Reparaciones del corral del Príncipe (1650)

A.H.P.M., prot. 3.390.

AGULLÓ, II, p. 213.

 

-Casa y cárcel de Villa (dirección) (1650-1662)

A.V., A.S.A., 2-499-2.

TOVAR (1975), pp. 137-139. CRUZ VALDOVINOS (1986), p. 1250.

 

-Monasterio real de las capuchinas (traza) (1654)

A.H.P.M., prot. 9.336.

TOVAR (1975), p. 129. TOVAR (1983), p. 301. AGULLÓ, I, p. 41.

 

-Iglesia parroquial de San Pedro de Polvoranca (traza) (1655)

CORELLA.

 

-Reparaciones del Rastro y casilla del registro de la carne (1655)

AGULLÓ, I, p. 31.

 

-Capilla de San Isidro y reforma de la iglesia parroquial de San Andrés (traza y dirección) (1657-1662)

A.V., A.S.A., 2-283-5.

MACHO. WETHEY, p. 13. TOVAR (1975), pp. 133-137. TOVAR (1983), pp. 598-606. CRUZ YÁBAR, p. 187.

 

-Iglesia del colegio de niñas huérfanas de Leganés (traza) (1659)

A.H.P.M., prot. 8.673.

AGULLÓ, II, p. 138.

 

-Reparaciones de la torrecilla de Música del paseo del Prado (1659)

TOVAR (1983), pp. 464-465.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. I, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. II, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

BLANCO MOZO, JUAN LUIS, Alonso Carbonel (1583-1660), arquitecto del Rey y del Conde-duque de Olivares, Madrid, Universidad Autónoma, 2003.

 

CORELLA SUÁREZ, MARÍA DEL PILAR, «La iglesia de San Pedro Apóstol de Polvoranca», Bellas Artes, 37 (1974), pp. 21-23.

 

CRUZ VALDOVINOS, JOSÉ MANUEL, «Arquitectura barroca: siglo XVII», en MORALES MARÍN, JOSÉ LUIS, y RINCÓN GARCÍA, WIFREDO (coords.), Historia de la arquitectura española, Madrid: Planeta, 1986, p. 1250.

 

CRUZ VALDOVINOS, JOSÉ MANUEL, Velázquez. Vida y obra de un pintor cortesano, Zaragoza: Caja de Ahorros de la Inmaculada, 2011.

 

CRUZ YÁBAR, JUAN MARÍA, «La capilla madrileña de San Isidro y sus proyectos previos», Anales de Historia del Arte, 25 (2015), pp. 163-187.

 

CRUZ YÁBAR, JUAN MARÍA, «La llegada del Pasmo de Rafael a Madrid y su instalación en el altar de la capilla del Alcázar por Herrera Barnuevo», De arte: revista de historia del arte, 14 (2015), pp. 38-53.

 

LLAGUNO Y AMÍROLA, EUGENIO, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid: Imprenta Real, 1829, t. IV.

 

MACHO ORTEGA, FRANCISCO, «La capilla de San Isidro en la parroquia de San Andrés de Madrid», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXVI (1918), pp. 216-222.

 

ORTEGA VIDAL, JAVIER, «José de Villarreal», en Diccionario biográfico electrónico de la Real Academia de la Historia José de Villarreal | Real Academia de la Historia (rah.es)

 

PÉREZ SEDANO, FRANCISCO, y ZARCO DEL VALLE, MANUEL, Datos documentales inéditos para la historia del arte español. I. Notas del archivo de la catedral de Toledo, Madrid: Imprenta de Fortanet y Clásica Española, 1914-1943.

 

PITA ANDRADE, JOSÉ MANUEL (dir.), ATERIDO FERNÁNDEZ, ÁNGEL (ed.) y MARTÍN GARCÍA, JUAN MANUEL (coord.), Corpvs velazqueño, Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2000.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, Arquitectos madrileños de la segunda mitad del siglo XVII, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1975.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, Arquitectura madrileña del siglo XVII. Datos para su estudio, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1983.

 

WETHEY, HAROLD E., «Sebastián de Herrera Barnuevo», Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas, XI (1958), pp. 13-42.

 

JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS

FECHA DE REDACCIÓN:

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

 

[1] TOVAR (1975), p. 122.

[2] AGULLÓ, t. II, p. 212.

[3] BLANCO MOZO, pp. 250, 380 y 384.

[4] TOVAR (1975), p. 122.

[5] Vid. BLANCO MOZO, p. 394.

[6] Tuvieron una prole numerosa en los siguientes años: María, Josefa, Andrea, Antonia, Antonio y Andrés, los tres últimos bautizados en 1650, 1651 y 1652, respectivamente (TOVAR (1975), p. 122; TOVAR (1983), p. 490).

[7] TOVAR (1975), pp. 121 y 123. TOVAR (1983), p. 491.

[8] TOVAR (1975), pp. 127-130.

[9] AGULLÓ, t. II, p. 212-213. Fue testigo el cantero y marmolista Pedro de Tapia.

[10] TOVAR (1975), p. 122.

[11] TOVAR (1975), p. 125.

[12] Vid. BLANCO MOZO, pp. 409-422.

[13] AGULLÓ, t. I, pp. 141-142.

[14] AGULLÓ, t. II, pp. 212-213.

[15] AGULLÓ, t. II, p. 213.

[16] Véase TOVAR, pp. 137-139. Se suele confundir la cárcel de Villa con la cárcel de Corte, ya finalizada en los años treinta.

[17] TOVAR (1983), pp. 464-465.

[18] PÉREZ SEDANO, p. 291. ZARCO DEL VALLE, p. 337. Ya en 1648 y 1649 había fiado junto al maestro de obras Jerónimo Lázaro a Pedro de la Torre para hacer la cantería de este recinto.

[19] AGULLÓ, t. II, p. 213.

[20] TOVAR (1975), p. 139.

[21] AZCÁRATE, p. 128.

[22] BLANCO MOZO, pp. 402-403.

[23] TOVAR (1975), p. 129. TOVAR (1983), p. 301. AGULLÓ, t. I, p. 41.

[24] CORELLA.

[25] BLANCO MOZO, p. 275.

[26] AGULLÓ, t. I, p. 31.

[27] TOVAR (1975), pp. 123 y 125.

[28] AGULLÓ, t. II, p. 214.

[29] AGULLÓ, t. I, p. 267.

[30] CRUZ YÁBAR (2015a).

[31] WETHEY, p. 13. TOVAR (1975), pp. 133-137.

[32] AGULLÓ, t. II, p. 214.

[33] AGULLÓ, t. I, pp. 31-32.

[34] AGULLÓ, t. II, p. 214.

[35] AGULLÓ, t. II, p. 138.

[36] Corpvs velazqueño, pp. 457-458. CRUZ VALDOVINOS (2011), p. 355.

[37] LLAGUNO, p. 54.

[38] CRUZ YÁBAR (2015b).

[39] Su viuda recibió una pensión anual de 100 ducados (TOVAR, pp. 126-127).

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