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Retrato de Isidro Velázquez por Vicente López (1820)
ISIDRO VELÁZQUEZ TOLOSA
 

Arquitecto, Madrid, 15 de mayo de 1765 – Madrid, 7 de diciembre de 1840

 

Isidro Velázquez nace el día del santo de su nombre en la madrileña calle del Lobo (hoy de Echegaray), tercer hijo varón de Antonio González Velázquez y Virete (Madrid, 1723-1794) y de Manuela Tolosa y Aviñón (Madrid, 1740-1797), casados en la parroquia de San Martín el 8 de abril de 1756[1].

 

Miembro de una familia de cuatro generaciones de artistas a la que da apellido compuesto su abuelo, el escultor madrileño Pablo González Velázquez, en ella destacaron como pintores su padre, Antonio, sus hermanos, Zacarías y Cástor, sus tíos, Luis y Alejandro (también arquitecto), y tres sobrinos arquitectos, Luis Antonio (hijo de Alejandro), Vicente (hijo de Zacarías) y Martín (hijo de su hermana Pilar y del arquitecto Antonio López Aguado)[2].

 

Iniciado desde niño en la pintura, Isidro Velázquez se matricula en 1777 en la Academia de San Fernando y en 1779, con catorce años, decanta su vocación por la Arquitectura al entrar como discípulo en el estudio del arquitecto Juan de Villanueva (1739-1811). En la Academia, el joven Isidro destacó siempre por sus dotes para el dibujo y la perspectiva y en 1781 fue primer premio de Segunda Clase con un proyecto de edificio para Baños. Luego se presentó dos veces al premio de la Primera Clase sin éxito, en 1784 y 1787.

 

PENSIONADO DEL REY EN ROMA

 

En 1790 solicita ser admitido a los ejercicios para su graduación como académico de mérito por la Arquitectura y, sin haberlos concluido, decide marchar a Roma para perfeccionar su formación, tal como su padre y después su maestro y mentor ante el rey habían hecho antes[3].

Carlos IV lo nombra pensionado extraordinario en septiembre de 1791 y, a finales de noviembre, Isidro Velázquez embarca en Barcelona rumbo a Génova para llegar en diciembre de aquel año a la ciudad de las ruinas, donde se encontraban ya dos pensionados de la Academia de San Fernando, Silvestre Pérez y Evaristo del Castillo. Comienza entonces una actividad que le lleva a estudiar, medir y dibujar, entre otros, el templo de Antonino y Faustina que está en el Foro y el templo de Vesta en Tívoli, aventurando en éste una restauración gráfica de su estado original. Además, realiza vistas pintorescas de los monumentos que visita, manifestando siempre por los restos de la antigüedad un depurado gusto entre arquitectónico y arqueológico junto a un marcado interés paisajista. En el otoño de 1793 viaja a Nápoles y visita Pozzuoli, Portici y Pompeya para llegar hasta la colonia magno griega de Paestum (Pesto). En estos lugares conoce un orden dórico que será desde entonces una referencia constante para su obra proyectada y construida. Nuevamente en Roma, continúa sus estudios mientras dibuja junto al inglés Charles H. Tatham un buen número de armaduras de cubierta de los mayores edificios de la ciudad, tanto religiosos como civiles[4], y visita museos, palacios y villas que lleva a apuntes y notas. Forma, además, una colección de vaciados de más de ochenta fragmentos de edificios antiguos que va enviando a su maestro Villanueva, quien los cuelga en las paredes de su casa y estudio para instrucción de sus discípulos.

 

En septiembre de 1796 don Isidro parte de Roma hacia España sin poder cumplir durante el viaje su deseo de visitar la Lombardía y la obra de Palladio en el estado veneciano. Pasa por la Toscana y, ya en Francia, tiene estancias en Niza, Marsella, Nimes –donde dibuja la Maison Carrée, los Baños de Diana y el Pont du Gard– y Perpiñán. Llega a Madrid en diciembre y presenta a la Academia de San Fernando seis planos del templo tiburtino de Vesta y cuatro del templo pestano de Neptuno con la intención de ser aceptado como académico de mérito por la corporación, pero su petición no es entonces atendida. Será en 1799 cuando obtenga el título de arquitecto y el grado de académico de mérito por la Arquitectura en la de Bellas Artes de San Fernando por reales órdenes de 9 de mayo y 13 de junio, respectivamente.

 

AL SERVICIO DE CARLOS IV

 

Desde 1797 se encuentra de nuevo junto a su maestro Juan de Villanueva, a la sazón arquitecto mayor de Carlos IV y de la villa de Madrid. En 1798 Isidro Velázquez es nombrado delineante de las obras del Jardín del Príncipe, en Aranjuez, y en 1799 asiste a Villanueva en el proyecto de ampliación, reforma interior y decoración exterior de la Casa del Labrador, cuyas obras se concluyen en 1803[5]. Al año siguiente, por real orden de 11 de mayo de 1804, es nombrado teniente de arquitecto mayor de los reales palacios y casas de campo, con honores de comisario de guerra de los reales ejércitos.

 

EXILIO EN MALLORCA

 

Casado en segundas nupcias el 6 de marzo de 1808 con María Teresa Díaz Jiménez, el nacimiento de su hija Manuela, en enero de 1809, y una larga convalecencia de su mujer lo retienen en Madrid durante la ocupación francesa, cuando es confirmado por José I como teniente de arquitecto mayor de las obras de Palacio y sitios reales bajo la dirección de su maestro Juan de Villanueva. En diciembre de 1810 abandona por fin la corte con su familia camino de Cádiz, pero al serles negada la entrada en la ciudad deciden embarcar en Alicante con destino a Palma de Mallorca, donde se encuentran ya en febrero de 1811. En la isla, Isidro Velázquez hizo el levantamiento de los planos de la Lonja y sus planos fueron después grabados por Francisco Jordán en 1813, proyectó la prolongación y decoración con fuentes y obeliscos del antiguo paseo del Born, trabajó para las casas y jardines de los notables y la nobleza local (Vivot y Sureda, Armengol, Despuig, Catlar, Descatlar, Safortesa, Aiamans, Formiguera) y las instituciones locales (Real Consulado de Mar y Tierra, Ayuntamiento) además de dar los planos para las parroquias de San Miguel, en Lluchmajor, y de Manacor. El 21 de mayo de 1812 fue nombrado arquitecto mayor del Ayuntamiento de Palma y director de la Academia de Nobles Artes de la Sociedad Económica de Mallorca[6]. Tras una estancia en Cádiz y la Isla de León entre septiembre y noviembre de 1813, vuelve a Palma para preparar el regreso con su familia a Madrid, donde se encuentran todos ya en junio de 1814.

 

ARQUITECTO MAYOR DE LAS OBRAS REALES

 

Por real orden de 27 de julio de 1814, Isidro Velázquez es nombrado arquitecto mayor de los reales palacios, sitios y casas de campo en los mismos términos que tuvo ese mismo destino Juan de Villanueva, que había fallecido en agosto de 1811. El primer y más importante encargo que recibe de Fernando VII se produce muy poco después y en el mes de septiembre comienza a redactar el proyecto de la nueva Plaza de Oriente y el Real Coliseo. Tras obras de explanación iniciadas en junio de 1815, sus planos comienzan a ponerse en ejecución el 3 de diciembre de 1817, aunque el edificio del Coliseo quedará sujeto desde el año siguiente al control del arquitecto mayor de Madrid, cuñado de Isidro Velázquez y también discípulo de Villanueva, Antonio López Aguado. Las obras de la Plaza de Oriente avanzan bajo su dirección y llegan a tener ya realizada en 1820 la cimentación general de su perímetro ultra semicircular, proyectado con galerías de un orden dórico griego de columnas délicas aprendido por don Isidro en Pompeya, y construida una parte del extremo del cuadrante meridional, la glorieta sur y una pequeña parte de la galería. A pesar de esos adelantos, una real orden de 14 de julio de 1820 paraliza indefinidamente las obras de la plaza hasta que otra real orden casi dieciséis años posterior, de 18 de mayo de 1836, obliga a derribar lo poco realizado[7].

En 1815, el 30 de mayo, Isidro Velázquez recibe de Fernando VII los honores de intendente de provincia, tras haber sido calificado en la primera clase por su conducta política durante la ocupación francesa, y en 1816, por real orden de 5 de diciembre, obtiene los honores de director de arquitectura de la Academia de San Fernando.

 

En 1817 proyecta importantes reformas de la capilla mayor y dos altares de la iglesia de Nuestra Señora de Atocha, incluyendo la restauración general del templo y nuevas tribunas y acceso para las personas reales, concluido todo en junio de 1819, y dirige las obras de consolidación y rehabilitación para Parroquia Ministerial de Palacio de los restos de la vieja iglesia del Colegio de doña María de Aragón, que había sido transformada en Salón de Cortes en 1814. En 1818 concluyen las obras anteriores y comienza a proyectar y dirigir obras en el Canal Real de Manzanares: cabecero, nuevo embarcadero, capilla, obelisco, casa de Administración, nuevo puente de madera y el edificio ampliado de almacenes y talleres[8].

También en 1817 había comenzado la obra del Embarcadero para el Estanque grande del Retiro y empezaba a proyectar otros edificios para el que será Jardín Reservado de Fernando VII, en el cuadrante noreste del real sitio. A partir de 1818 esas iniciativas se concretan en un repertorio de nuevas y caprichosas arquitecturas que incluye en los restos del Palacio una nueva puerta en el patio del Juego de Pelota. Le siguen los cenadores Chinesco y de Pescar, la Fuente y la Casa de la Salud, el Gabinete del Óvalo, nuevas Caballerizas y Corralón al norte del Estanque, la Fuente Egipcia, al sur, dos casas rústicas, la del Pobre y la Persa, la Noria del Contrabandista y la Montaña artificial con el cenador. La Casa de Fieras se incorpora también al límite suroeste del conjunto.

 

En 1818 van a producirse algunas situaciones especiales en la vida artística de Isidro Velázquez, ya que en el mes de julio, la Comisión de Arquitectura de la Academia de San Fernando le pasa el expediente para la formación de nuevos diseños para la iglesia colegial de la villa de Cardona, en el principado de Cataluña. Don Isidro se aplica sin prisa a un proyecto que presenta a la Comisión en cinco planos que el 5 de enero de 1819 son aprobados por la Academia. Su idea no se llegó a construir, pero estamos ante uno de los escasos momentos en que Velázquez trabaja al margen de sus obligaciones en Palacio. Ya a finales de 1818 don Isidro va a verse reforzado en sus responsabilidades al frente de la dirección de las obras reales con el ascenso del que hasta entonces había actuado como su delineante y aparejador en la plaza de Oriente, el arquitecto y académico Tiburcio Pérez Cuervo (1786-1841), que es nombrado ayudante del arquitecto mayor por real orden de 15 de diciembre.

 

En 1819 Isidro Velázquez presenta a Fernando VII su primera propuesta para la Columna Colosal del Retiro en el solar de la antigua Real Fábrica de la China, cuyas obras se inician, pero serán paralizadas en agosto de 1820, tras la orden del cese general de las obras reales. A finales de 1819 al encargo de realizar un monumento al capitán general Claudio de San Simón, marqués de San Simón y conde de Rasse, defensor el 4 de diciembre de 1808 de la Puerta de Bilbao frente a Napoleón. Fallecido a comienzos de este mismo año de 1819, la mole proyectada en memoria del militar por don Isidro se localizará extramuros del Cementerio General del Norte, que había sido construido por Villanueva y ampliado por Antonio Aguado, tras la capilla, y le fue encargada por la hija del héroe, doña Josefa Balbina, condesa de Rasse y de Santa Coloma[9]. La obra sigue manifestando el deseo del arquitecto por construir una columna exenta gigantesca de la que aquí sólo se permite el arranque, ya que el monumento consiste en un enorme tronco de cono estriado, análogo a un tambor del fuste de una columna dórica de gusto griego, elevado sobre un plinto y coronado por una cornisa octogonal sobre ménsulas. La composición es singularísima, sin nada parecido que conozcamos como antecedente, y se construye en granito de color avellana y piedra de colmenar con aplicaciones de mármol blanco en los bajorrelieves.

 

Los catafalcos que proyecta en 1819 para las exequias de la reina Isabel de Braganza, con destino a las iglesias de San Francisco el Grande, en Madrid, y de San Ignacio, en Roma, son sus primeros ejemplares de arquitecturas efímeras y en ellos Isidro Velázquez hace uso de dos formas por las que sentirá especial predilección durante toda su vida: la columna dórica griega y el obelisco. Ese mismo año de 1819, el 27 de junio, es elegido académico de mérito en la romana de San Luca.

 

En 1820 comienzan a construirse los Baños de Fuensanta cerca de Pozuelo de Calatrava, Ciudad Real, que el infante don Carlos María Isidro había encargado a Isidro Velázquez en 1818, primero saneando el manantial de los hervideros y después construyendo un conjunto de edificios en torno a patios que incluía capilla, casa del médico, cuartel de la guardia, habitaciones, salón de baile y otros servicios. Lo realizado a partir de 1820 según el proyecto de Velázquez fue dirigido in situ por un arquitecto llamado José María Nieva y destruido por una facción rezagada del ejército carlista la noche del 7 de junio de 1840[10].

 

Con el Trienio Liberal, el arquitecto mayor de Fernando VII recibe una real orden de 6 de abril de 1820 para rehabilitar como Salón de Cortes la que era entonces Parroquia Ministerial de Palacio[11]. Gracias a las importantes obras de consolidación realizadas antes en el edificio por el mismo Isidro Velázquez, desde principios de 1817 a mayo de 1818, la operación puede realizarse en tres meses escasos, de forma que el rey jura solemne y públicamente la Constitución de Cádiz el 9 de julio de 1820 en el nuevo espacio del salón de sesiones. Tras esta obra, el resto de las iniciativas constructoras reales queda paralizado durante el Trienio y don Isidro se encuentra inactivo cuando encarga en 1821 a su amigo Vicente López, primer pintor de cámara, el retrato que hoy se conserva en la Academia de San Fernando.

 

En octubre de 1821, tras una oposición convocada por el Ayuntamiento de Madrid para erigir en el Salón del Prado un monumento a las víctimas del Dos de Mayo, el arquitecto real presenta fuera de plazo dos proyectos, uno de los cuales es elegido por la Academia de San Fernando para ser realizado. Isidro Velázquez dirige la obra del Obelisco desde el 29 de mayo de 1822 hasta el 29 de febrero de 1823. Después escapa de su control directo y no es acabada hasta 1840 bajo la dirección de los arquitectos municipales[12].

Tras el Trienio, la restauración del absolutismo trae consigo nuevas obras reales. En 1824, Isidro Velázquez proyecta un Cuartel de Infantería en la plaza de la Armería (no construido) y un Cuartel de Caballería, realizado entre febrero de 1830 y octubre de 1833, en las rampas del Parque de Palacio. En 1825 redacta su único proyecto conocido, no realizado, por encargo de un particular, el duque de Alba, consistente en una Galería de Pintura y Escultura que reforma la planta principal y tres fachadas de un edificio de cocheras preexistente junto al palacio de Liria, frente al Seminario de Nobles, en el que realizará reformas en la capilla. En este mismo año de 1825, don Isidro es nombrado por el rey director general de la Academia de San Fernando por un trienio y es elegido académico de mérito por la valenciana de San Carlos.

 

En 1826 dirige en El Pardo las obras de la torre y la tribuna real en la Real Capilla a la vez que se realiza el paso elevado que la conecta al Palacio y el pequeño teatro reservado de éste. Además, ese mismo año da los planos para la reconstrucción de la Casa de Canónigos de la Granja.

 

En marzo de 1826 fecha don Isidro sus planos para la iglesia parroquial de La Isabela, en Guadalajara, que es la mayor de sus arquitecturas religiosas pensadas para ser construidas, aunque nunca pasó del papel, y estaba creada para una nueva población con rango de real sitio en la que Antonio López Aguado tenía un protagonismo dominante en el trazado urbano y en la configuración del caserío y el real palacio correspondiente. Sus otras arquitecturas religiosas, la capilla del Canal de Manzanares y la del Cristo de El Pardo, no comparten en absoluto la fuerza neoclásica de esta obra, con una rotonda central de más de trece metros de diámetro interior, cerrada por una cúpula trasdosada en un casquete esférico sobre paralelos escalonados, y con un dístilo de columnas dórica griegas de más de seis metros de altura como frontis. Sólo en proyectos ideales tardíos volvería a aparecer esta ambición de monumentalidad en los dibujos de Isidro Velázquez.

 

De junio de 1826 es su proyecto del kiosco chinesco para el Estanque de los Peces y de la montaña artificial del jardín del Príncipe de Aranjuez[13]. Precisamente en este último real sitio va a estar Isidro Velázquez ocupado en el puente de la Reina y en fuentes monumentales a partir de los años finales de la década de 1820: en el Jardín del Príncipe con las fuentes de Ceres, de Apolo y de Narciso (las tres a partir de 1828), en el Parterre con la fuente de Hércules y Anteo (también desde 1828) y en la plaza de San Antonio con la fuente de Venus, o de la Mariblanca (desde 1831).

 

En febrero de 1829 el arquitecto fernandino es retratado por el joven arquitecto alemán Ludwig Gruner, en viaje de estudios por España y empeñado en medir y dibujar el monasterio de El Escorial. En julio, nuevas exequias reales llevan a don Isidro a erigir el catafalco por María Amalia de Sajonia en San Francisco el Grande, un recital conjunto de obeliscos y pórticos de columnas de canon pestano, mientras proyecta puertas, garitas, enverjados y fuente para el jardín del Palacio de El Pardo y dirige las obras de la Casa de Oficios en el mismo real sitio. También para El Pardo proyecta y dirige en 1830 la nueva Capilla y el altar-tabernáculo del Santo Cristo en el convento de Capuchinos y da los planos para la reforma de la Casa de Abastos y la construcción de la Casa del Preceptor de Latinidad.

 

En aquel año de 1829 don Isidro conseguirá situar en Palacio a su sobrino Vicente Velázquez en el puesto de ayudante del arquitecto mayor, en el que le habían precedido Tiburcio Pérez Cuervo y Juan de Milla. Para ello tuvieron que darse varios movimientos entre el personal del ramo de obras. Primero una larga enfermedad de Juan de Milla, que lleva a Manuel Álvarez Sorribas a su puesto de ayudante, y poco después el fallecimiento de Joaquín Rojo, que lleva al mismo Sorribas al destino de teniente de arquitecto mayor, dejando vacante el de ayudante que ocupará Vicente Velázquez por real orden de 23 de septiembre.

 

1830 concluye para Isidro Velázquez proyectando para el real sitio del Buen Retiro la redistribución de los pisos segundo y entresuelo del Palacio, dando además los planos de sus fachadas y las del edificio de la Administración, de la Parroquia y del Arco y preparando las intervenciones del año siguiente para dar una nueva distribución a los cuartos del capellán y los sacristanes.

 

El año de 1831 va a deparar al arquitecto real la oportunidad de crear de nueva planta un edificio para la manzana número 2 de Madrid, con fachadas a las calles de Atocha, Santa Inés, Santa Isabel y Niño Perdido, donde se encontraba el antiguo Hospital de la Pasión y la Galera vieja junto a otras propiedades de particulares y del Hospital General. Se trata del Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos. Redactado el proyecto entre enero y mayo por el arquitecto real, en julio se pide al Ayuntamiento la preceptiva licencia para su construcción y en agosto es concedida. Sin embargo, las obras que comienzan en 1832 y se prolongan hasta 1844 bajo las sucesivas direcciones de otros arquitectos que no seguirán los planos de don Isidro: primero Tiburcio Pérez Cuervo, que construye las tres cuartas partes del edificio y el gran teatro anatómico situado en el patio, pero deja la doble crujía con fachada a Atocha en manos de Juan Pedro Ayegui y, después, de Francisco Javier de Mariátegui[14].

 

Mientras concluye su proyecto del Colegio de San Carlos comienza a atender el encargo de formar en Madrid, en parte de la manzana 405, un edificio de nueva planta para Tahona Real sobre el solar de la antigua. En agosto tenía formado el proyecto, incluyendo la panadería real en planta baja, habitaciones de empleados en la principal y una escuela para los hijos de la servidumbre del rey en la planta segunda. En paralelo, desde mayo de 1831 hasta febrero de 1833, tiene que dedicarse a las obras de reparación de las cubiertas y el cimborrio de la iglesia del convento de Santa Isabel, en la calle de su nombre, y a la reconstrucción de su espadaña[15]. También en 1831, por fallecimiento el 27 de junio en Madrid de Antonio López Aguado, Isidro Velázquez es nombrado director de Arquitectura en la Academia de San Fernando.

 

Sus iniciativas constructoras de 1832 en El Pardo, con el proyecto de la capilla y altar del Cristo para el convento de Capuchinos, y en Aranjuez, con la reedificación de la Casa de la Reina Madre, o las de 1833 en La Florida, con los proyectos de la Casa de Vacas y la Casa de Oficios, pocas satisfacciones reportarán al arquitecto real.

 

En 1833 obtiene licencia en Palacio para pasar durante tres meses, de mediados de julio a mediados de octubre, a restablecer su salud en Mondragón. Cuando regresa a Madrid ya ha fallecido Fernando VII, que el 26 de julio le había concedido la cruz de caballero de la Orden de Isabel la Católica. Más tarde, la regente María Cristina de Borbón concede el 25 de noviembre de 1833 a Isidro Velázquez la cruz de caballero de la Orden de Carlos III, en cuya suprema asamblea es recibido, tras presentar las correspondientes pruebas de nobleza y limpieza de sangre, el 11 de septiembre de 1834.

 

En 1834, para las exequias por Fernando VII y a pesar de ser el arquitecto mayor de las obras reales, don Isidro tuvo que competir con el arquitecto y fontanero mayor de Madrid, a la sazón Francisco Javier de Mariátegui, formando cada uno por separado su proyecto de catafalco para que la regente eligiera el que fuera más de su agrado. A la vista de ambos, María Cristina de Borbón eligió la propuesta de Mariátegui para las celebraciones de los días 9 y 10 de mayo, dejando el proyecto de don Isidro arrinconado, desairado y sin efecto. Paradójica situación ésta, en la que un fervoroso realista fernandino como él ve despreciado el último y agradecido homenaje que puede dedicar a su rey y en la que el monumento le es finalmente confiado a un ex constitucionalista y ex masón venido a más en tiempos de un interesado y frágil liberalismo de circunstancias. Estos temas funerarios eran muy del gusto de Isidro Velázquez y el hecho de que no conservemos planos ni vista alguna de este fallido proyecto suyo de cenotafio para Fernando VII es bien elocuente de que quiso olvidar el asunto cuanto antes, sobre todo si llegó a ver la pesada y desdichada mole que Mariátegui erigió bajo la cúpula de la iglesia.

 

JUBILACIÓN EN PALACIO Y NUEVOS PROYECTOS

 

Tras la muerte de Fernando VII, por real orden de 23 de mayo de 1834 se paralizan las obras reales y el 8 de marzo de 1835 Isidro Velázquez es jubilado de su destino en Palacio«en atención a su avanzada edad, achaques y antiguos servicios», con el sueldo que le corresponde de acuerdo con el real decreto de 10 de febrero anterior. A pesar de su jubilación, don Isidro mantiene en alquiler esa residencia que le correspondía como arquitecto mayor del rey, en la plaza de la Armería número 1. Y así será hasta su fallecimiento. A partir de su jubilación en Palacio, la actividad de Isidro Velázquez se vuelca en la Academia de San Fernando como director actual en la enseñanza de la Arquitectura, lo cual le obliga a asistir a las salas cuando le corresponde. También le lleva a participar, cuando puede y quiere, en las juntas de la Comisión de Arquitectura, en las juntas de examen de los aspirantes a arquitectos y a académicos y en las juntas ordinarias de la corporación.

 

Fuera de la Academia, Isidro Velázquez entretiene sus ocios dibujando viejas obras, como las fuentes de Aranjuez, o vistas pintorescas de paisajes italianos, visitados de nuevo en el recuerdo, y proyectando arquitecturas ideales. En enero de 1836 la revista El Artista dedica en su «Galería de ingenios contemporáneos» a Isidro Velázquez una reseña biográfica acompañada por un magnífico retrato del arquitecto litografiado por Federico de Madrazo.

El 1 de mayo de 1836 escribe a su discípulo Aníbal Álvarez, entonces pensionado en Roma, y se duele de haber servido a tres monarcas «sin haberle empleado estos señores más que en chapucerías y bagatelas en las que jamás ha podido el desgraciado Velázquez mostrar sus dilatados estudios.» Y escribe también: «Yo, en el día, como jubilado y que me estoy metido en un rincón, no valgo para nada ni nadie cuenta conmigo (de lo que me alegro mucho) […] pues todavía no saben ni han sabido nunca (en esta desgraciada mi patria) para qué puedo ser útil, no habiéndome probado todavía mis talentos con mandarme a hacer una obra que me hiciese honor e igualmente a mi nación: pues la única obra que me hubiese originado esta gloria sería la de la Plaza de Oriente, y ésta se paró para siempre».[16]

 

Comienza entonces para Isidro Velázquez una etapa de dedicación a la enseñanza de la Arquitectura en la Academia de San Fernando y a la invención de proyectos ideales con los que entretener sus ocios –con temas como un Magnífico Cementerio de San Isidro, Iglesia con figura de pirámide, dos Panteones Reales, un Gran Salón de Máscaras, un Magnífico Teatro para Óperas, un Magnífico Museo de gusto egipciano[17], un Templo a la Santísima Trinidad, un Campo con una magnífica fuente en su centro[18]. También dibuja en esta época algunas de las fuentes de Aranjuez y vistas y panoramas que evocan su estancia en Italia: Roma, Paestum, Pozzuoli, el Vesubio, Nápoles.

 

En 1839 expone en el Liceo Artístico y Literario de Madrid dos planos con su proyecto de Museo Egipcio y dos vistas paisajistas, una de la Roma antigua y otra de un puente situado a dos leguas de Nápoles. Su última satisfacción fue saber que aquella colección de vaciados de fragmentos de edificios antiguos que formó en Roma para Villanueva y que, tras la muerte del maestro, don Isidro llevó a las paredes de su casa, se trasladaba en octubre de 1840 al Museo del Prado para ser instalada en el zaguán de la puerta sur, que está frente al Botánico[19].

 

Una última consulta profesional en la vida del arquitecto tendrá lugar el 21 de abril de 1840, cuando el Ayuntamiento de Madrid informa a Isidro Velázquez del final de la obra del Obelisco del 2 de mayo, tras dieciocho años de obras, y le pide opinión sobre un proyecto de enverjado que le remite, a lo que el arquitecto responde cortésmente dando ideas sobre lo que considera la decoración más idónea para esa verja.

 

Delicado de salud en estos últimos años, recluido en el mismo rincón en el que siempre estuvo, aunque finalmente fuera por decisión propia, con una movilidad reducida para salir de casa, pero activo en ella, aumentando día a día la colección de dibujos y proyectos ideales que colgaban de las paredes de su estudio y llegaron a ser tantos que, según un anónimo autor: «si fuese posible poner á la vista los diversos y variados que ha hecho en el papel desde que se dedicó a tan ilustre carrera, se haría increíble que un solo hombre pudiese haber ejecutado tan asombrosa multitud de diseños, planos, países, dibujos y otros objetos de adorno para infinitas obras, que aunque en pequeño, dejan conocer la fecundidad de este profesor madrileño.»

 

Por quien escribe lo anterior sabemos también de su «trato noble, franco y bondadoso», y de su liberalidad, ya que «á muchos discípulos les regalaba dibujos y diseños para estimularlos en su carrera.[20]”.

 

Con la última alegría de saber colocada y valorada su colección de vaciados romanos en el Museo del Prado, rodeado de los libros y los dibujos enmarcados que llenaban de suelo a techo las altas paredes de su casa, a las once de la noche del día 7 de diciembre de 1840 murió Isidro Velázquez, a causa de un «catarro pulmonar», en su residencia y estudio de la Casa vieja de Pajes, y fue enterrado el día 9 en la sacramental más antigua de Madrid, la que llamaban en su época de San Isidro del Campo, en el patio de San Andrés, panteón de pared número 422[21]. Había vivido setenta y cinco años, seis meses y veintidós días.

 

El 7 de noviembre de 1864, los testamentarios de su viuda, fallecida el 30 de octubre anterior, entregaron a la Academia de San Fernando el retrato del arquitecto fernandino pintado por Vicente López. La Junta Ordinaria de la Academia de San Fernando recibió formalmente el retrato de Isidro Velázquez que, en cumplimiento de la última voluntad de su viuda, remitía el arquitecto Wenceslao Gaviña por sí y en nombre de los demás testamentarios de la señora. «La Academia lo recibió con el mayor aprecio, acordando se contestase dando gracias y que el retrato se colocase en su galería.»[22]

 

Isidro Velázquez será para el arquitecto-historiador Fernando Chueca Goitia «el arquitecto neoclásico español más importante después de Juan de Villanueva […] En inspiración, invención, flexibilidad, manejo del lenguaje arquitectónico, gracia, finura, sentido de las proporciones y del volumen, ningún otro arquitecto neoclásico le iguala.»[23]

 

 

CATÁLOGO DE OBRAS

 

ESCRITOS:

 

Estudios, méritos y servicios hechos desde sus primeros años por el actual Arquitecto mayor de S.M. D. Isidro Velázquez. S.l. [Madrid], s.i., s.a. [1815]. Descripción del Cenotafio erigido para las reales exequias de la Reina Nuestra Señora Dª. María Isabel de Braganza, celebradas el 2 de marzo de 1819 en la iglesia del Real Convento de San Francisco el Grande, de esta Corte; inventado y dirigido, de orden de S.M. Católica el Sr. D. Fernando VII, por su arquitecto Mayor D. Isidro Velázquez. Madrid, 1819. Descripción del cenotafio erigido para las Reales Exequias de la Reina Nuestra Señora Dª. María Josefa Amalia de Sajonia, celebradas en el día 28 de julio en la Yglesia del Real Convento de S. Francisco el Grande de esta Corte; inventado y dirigido de orden de S.M. Católica el Señor D. Fernando Séptimo por su Arquitecto mayor D. Isidro Velázquez. Madrid, Imprenta de D. León Amarita. 1829.

 

PROYECTOS Y OBRAS

 

Proyecto de ampliación, reforma interior y decoración exterior de la Casa del Labrador (1802-1803).

 

MALLORCA

 

Proyecto de fuentes y obeliscos para la reforma y prolongación el antiguo paseo del Born (1812).

 

Proyecto de ampliación y restauración del Real Consulado de Mar y tierra y sus jardines (1811-1813).

 

Proyecto de reforma y ampliación de la casa del marqués de Vivot y Sureda (ca. 1811)

 

Proyecto de ninfeo para el jardín de Alfabia, Bunyola (ca. 1813)

 

Proyecto de cámara pompeyana en la antigua can Montenegro de los Despuig.

 

Proyecto de reforma de can Armengol (ca. 1812-1813)

 

Proyectos para el retablo mayor y la nueva parroquia de San Miguel en Lluchmajor (1813, en parte construida)

 

Reforma de la iglesia parroquial de Manacor (1813, no realizado).

 

BARCELONA

 

Proyecto de iglesia colegial de Cardona, Barcelona (1820, no construido).

 

CIUDAD REAL

 

Proyecto del conjunto de edificios que formaban los Baños de Fuensanta, cerca de Pozuelo de Calatrava, Ciudad Real.

 

GUADALAJARA

 

Proyecta la iglesia parroquial de La Isabela, Guadalajara (1826, no construida),

 

SEGOVIA

 

Planos para la reconstrucción de la Casa de Canónigos de la Granja (1826).

 

MADRID

 

Proyecto y obras para la Plaza de Oriente y el Real Coliseo (1814-1820).

 

Reformas de la capilla mayor y dos altares de la iglesia de Nuestra Señora de Atocha, incluidas la restauración general del templo y nuevas tribunas y acceso para las personas reales (1817-1819).

 

Obras de consolidación y rehabilitación para Parroquia Ministerial de la iglesia del Colegio de doña María de Aragón (1817).

 

Embarcadero para el Estanque grande del Retiro (1817) y edificios para el que será Jardín Reservado de Fernando VII nueva puerta en el patio del Juego de Pelota, cenadores Chinesco y de Pescar, Fuente y Casa de la Salud, Gabinete del Óvalo, nuevas Caballerizas y Corralón al norte del Estanque, Fuente Egipcia al sur, dos casas rústicas, la del Pobre y la Persa, Noria del Contrabandista, Montaña artificial con cenador y Casa de Fieras (1817-1818).

 

Proyecto y dirección de obras en el Canal Real de Manzanares (1818 y ss.): cabecero, nuevo Embarcadero, Capilla, Obelisco, Casa de Administración, nuevo puente de madera y el edificio ampliado de Almacenes y Talleres.

 

Proyecto de la Columna Colosal del Retiro (1819).

 

Catafalcos para las exequias de la reina Isabel de Braganza en Madrid y en Roma (1819).

 

Monumento al marqués de San Simón y conde de Rasse, detrás del Cementerio General del Norte.

 

Proyecto y dirección de habilitación de la Parroquia Ministerial como Salón de Cortes (1820)

 

Tres proyectos para el Obelisco del Dos de Mayo (1821, obra bajo su dirección en 1822 y 1823).

 

Proyecto de Cuartel de Infantería en la plaza de la Armería (1824, no construido).

 

Proyecto de Galería de Pintura y Escultura junto al Palacio de Liria (1825, no construido).

 

Proyectos de la torre, tribuna real en la Real Capilla y paso elevado que la conecta al Real Palacio (1826), además del teatro reservado (1826) en El Pardo.

 

Kiosco chinesco del Estanque de los Peces y la montaña artificial en el jardín del Príncipe de Aranjuez, donde también realiza a partir de 1828 el puente de la Reina y las fuentes de Ceres, de Apolo, de Narciso, de Hércules y Anteo y de Venus, o de la Mariblanca (1831 y ss.).

 

Proyecto y dirección del catafalco por María Amalia de Sajonia (1829).

 

En El Pardo construye garitas, enverjados y fuente para el jardín del Real Palacio, dirige obras en la Casa de Oficios, nueva Capilla y el altar-tabernáculo del Santo Cristo en el convento de Capuchinos, proyecta la reforma de la Casa de Abastos y dirige la obra de la Casa del Preceptor de Latinidad.

 

Cuartel de Caballería (1830-1833) en las rampas del Parque del Palacio Real.

 

Proyecta el Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos (1831)

 

Dirige las obras de reparación de cubiertas y cimborrio y reconstrucción de la espadaña de la iglesia del convento de Santa Isabel (1831-1833).

 

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PEDRO MOLEÓN GAVILANES

FECHA DE REDACCIÓN: 15 DE OCTUBRE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 28 DE DICIEMBRE 2019

 

NOTAS

 

[1]Suprimo el González del primer apellido compuesto de don Isidro siguiendo el modo en que él siempre firmó, sin excepciones, y en que se refieren a él sus contemporáneos, con escasísimas excepciones. El apellido comenzó a tomar esta forma en la Academia de San Fernando con su padre, Antonio González-Velázquez y Virete, a quien las actas de las juntas nombran siempre como Antonio Velázquez para distinguirlo del pintor navarro Antonio González Ruiz. Después del fallecimiento de éste el 11 de abril de 1785 las actas de la Academia siguen apellidando sólo Velázquez a todos los académicos vinculados a la familia González-Velázquez.

[2] Isidro Velázquez ha sido objeto de una completa monografía con motivo de una exposición celebrada en el Cuartel del Conde Duque en 2009. Véase Pedro MOLEÓN GAVILANES (ed.), Isidro Velázquez (1765-1840). Arquitecto del Madrid fernandino, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2009. Incluye la catalogación de 363 dibujos de su mano, pp. 365-528. Para su biografía artística, véase Pedro MOLEÓN GAVILANES, «Isidro Velázquez «metido en un rincón»«, en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 9-114.

[3] Sobre el pensionado romano de Isidro Velázquez, véase Pedro MOLEÓN GAVILANES, Arquitectos españoles en la Roma del Grand Tour. (1746-1796), Madrid, Abada, 2004. Al viaje se refieren Chueca y De Miguel en estos términos: «Villanueva envió a Isidro González Velázquez a Italia, no sólo en beneficio del discípulo, sino también en el suyo propio, para no perder el contacto con el medio italiano y con sus recientes descubrimientos. Así como Pérez y Castillo tenían, como pensionados de la Academia, que enviarla sus trabajos, Velázquez, que en realidad era un pensionado particular del propio Villanueva, enviaba los suyos al maestro para que éste los estudiara y los utilizara en su taller. Es decir, que como sus ocupaciones le impedían á él mismo trasladarse a Italia, se valió de González Velázquez para estar siempre al día.» Fernando CHUECA y Carlos de MIGUEL, La vida y las obras del arquitecto Juan de Villanueva, Madrid, [Dirección General de Arquitectura], 1949, p. 220.

[4] La relación de Charles H. Tatham e Isidro Velázquez en trabajos conjuntos en Roma está narrada en John INGAMELS (comp.), A Biographical Dictionary of British and Irish Travellers in Italy. 1701-1800, New Haven y Londres, Yale University Press, 1997, p. 928. Y, según Howard COLVIN, A Biographical Dictionary of British Architects. 1600-1840, New Haven y Londres, Yale University Press, 1995, 3ª ed., p. 955, Tatham fue amigo en Roma de Antonio Canova, Angelica Kauffmann, Sir William Hamilton, Carlo Bonomi (hermano de Joseph Bonomi), y de los arquitectos Joseph Michael Gandy, Mario Asprucci e Isidro Velázquez.

[5]JAVIER JORDÁN DE URRÍES, La Real Casa del Labrador de Aranjuez, Madrid, Patrimonio Nacional, 2009.

[6] Sobre la actividad de Isidro Velázquez en Mallorca, véase Catalina CANTARELLAS, La arquitectura mallorquina desde la Ilustración a la Restauración, Palma de Mallorca, Institut d´Estudis Baleàrics, 1981, que en pp. 191-206, estudia «La actividad de Isidro González Velázquez en Mallorca» y da a conocer por primera vez el alzado de su proyecto para la reforma del edificio del Consulado de Mar, más nuevos alzados y secciones de su proyecto de reforma de la iglesia de Lluchmayor, así como dos plantas de la Casa Vivot reformada por don Isidro. El texto informa de una parte de su actividad en la isla balear entre 1811 y 1814 y de las consecuencias de tal actividad en «El clasicismo de herencia dieciochesca. González Velázquez, un legado vigente», pp. 303-336, concentrando la atención en su discípulo mallorquín Juan Sureda Ripoll (1785-1865). Para una visión más completa del asunto, véase Aina PASCUAL y Jaume LLABRÉS MULET, «Isidro Velázquez y el Neoclasicismo monumental en Mallorca (1790-1830)», en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 139-156.

[7] ÁNGEL MARTÍNEZ DÍAZ, «El Palacio Real nuevo y su entorno», en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 157-204.

[8]FRANCISCO JOSÉ MARÍN PERELLÓN y JAVIER ORTEGA VIDAL, «El Canal Real de Manzanares», en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 229-244.

[9]El monumento al general San Simón fue trasladado al Cementerio de la Almudena el 21 de julio de 1912 bajo la dirección del arquitecto Pablo Aranda Sánchez. Todo está estudiado por Carlos SAGUAR QUER, «La última obra de Juan de Villanueva. El Cementerio General del Norte de Madrid», Goya, 196 (1987), pp. 213-221, que remite a A.V.M.S. 18-84-19 para el expediente y el proyecto de traslado.

[10]BENITO AVILÉS,   La localidad balnearia de Hervideros de Fuensanta, Madrid, Imprenta de Ricardo Rojas, 1902 y BARRERA MORANTE, José Luis, «Los hervideros de Fuensanta: historia de sus orígenes y desarrollo en el siglo XIX», Cuadernos de Estudios Manchegos, 23 y 24 (2000), pp. 91-119.

[11]PEDRO MOLEÓN GAVILANES, «La parroquia Ministerial de Palacio a el Salón de Cortes del Trienio Liberal», en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 213-228.

[12]Todo el proceso de la convocatoria y las posteriores gestiones municipales, envío de proyectos a la Academia de San Fernando, participación de Isidro Velázquez, fallo del concurso e iniciativas posteriores se sigue con detalle en A.V.M.S. 2-326-1. «Ayuntam.to. Constituc.l de Mad.d 1821/1825 2 de mayo. Sobre diseños para el monumento ó pirámide en el Prado por el 2 de mayo de 1808. Y construcción de dho. monumento. Solicitud de Dn. Ysidro Velázquez para la entrega del premio y pago de honorario por la asist.ª á la obra, como se verifico. Secretaria de Ayto. Archivo.» Otros datos en A.V.M.S. 3-465-5 (1837), sobre minutas correspondientes a la construcción del monumento del 2 de mayo. A.V.M.S. 3-392-29 (1839), sobre la obra del monumento del 2 de mayo y el incidente con motivo de un memorial del arquitecto Juan Pedro Ayegui y una exposición del Sr. Regidor comisario Antonio Tabernilla. A.V.M.S. 3-392-32 (1840), sobre remates del monumento del 2 de mayo y enverjado del mismo. A.V.M.S. 3-392-45 (1842), sobre el acuerdo para la ejecución de reparos que según el arquitecto Ayegui faltaban para la conclusión del monumento. Pagos y acuerdos entre Ayuntamiento y Velázquez también en A.V.M.S. 2-326-1. Sobre lo gastado entre 29 de marzo y 31 de diciembre de 1822, a razón de 5.000 reales semanales, con un total de 178.131 reales, y los honorarios de dirección de obra solicitados por don Isidro el 13 de octubre de 1822, el 4 de abril de 1823 y el 24 de diciembre de 1824, véase A.V.M.S. 2-326-2 (1822 a 1824). «Comisión de obras Publicas. Expedientes del dos de Mayo. Monumento en el Prado.»

[13]NIEVES PANADERO y CARLOS SAGUAR, «Isidro Velázquez y los chinescos de Aranjuez», Goya, 222 (1991), pp. 339-346.

[14]PEDRO MOLEÓN GAVILANES, «El Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos», en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 295-320.

[15]Sobre las obras de Isidro Velázquez en el convento de Santa Isabel, veáse A,G.P. Fernando VII. Cª. 299/ 27 a 38.

[16]La carta fue publicada por José MORENO VILLA, «Proyectos y obras de D. Isidro Velázquez (1764[sic]-1840). II. Sus trabajos en El Pardo», Arquitectura, 155 (1932), pp. 69-70. La transcribe después Modesto LÓPEZ OTERO, «D. Isidro González Velázquez (1765-1840)», Revista Nacional de Arquitectura, 85 (1949), p. 47, sin citar procedencia. Importantes novedades historiográficas sobre la vida y la obra de Isidro Velázquez serán aportadas por José Moreno Villa en una serie de tres artículos publicados en tres meses sucesivos de 1832, febrero, marzo y abril, en la revista Arquitectura del COAM a partir de la documentación conservada en el Archivo General de Palacio (A.G.P) que entonces él mismo dirigía. La carta de don Isidro a Aníbal Álvarez sólo es conocida por su versión, ya que no ha sido localizada en A.G.P. En ella, la mala memoria de don Isidro para las fechas puede llevar a confusión. En mayo de 1836 nos dice que estuvo en Paestum hacía cuarenta y cuatro años, lo cual nos llevaría a 1792, cuando en realidad estuvo a partir de mediados de octubre de 1793. Un poco más adelante, en la misma carta y a la vista del resultado de sus dibujos, dice encontrarse «alabándome yo mismo en ver lo que hago a los setenta y dos años de edad», cuando en realidad el 4 de mayo de 1836 le faltaban once días para cumplir setenta y uno.

[17] Del proyecto de Museo Egipcio por Isidro Velázquez conocemos la copia que atribuí a su sobrino Vicente Velázquez y Fernández Ginés (Aranjuez, 1801- Madrid, d.1856), sobrino y discípulo «estudioso y adelantado» de don Isidro, además de excelente dibujante como hijo del pintor Zacarías Velázquez. El 10 de septiembre de 1826 Vicente fue nombrado delineante de las obras reales y el 23 de septiembre de 1829 ayudante del arquitecto mayor, entonces don Isidro. Estando en ese destino obtuvo el título de arquitecto por la Academia de San Fernando el 16 de diciembre de 1832 con el proyecto de una Iglesia parroquial dedicada al Salvador y la prueba de repente de un Tribunal de Justicia. Aparejador de obras y fontanero mayor del real heredamiento de Aranjuez desde el 31 de enero de 1838, Vicente Velázquez dimite al poco tiempo de ese destino por considerarlo poco acorde con su formación y su capacidad. El 3 de febrero de 1840 es encargado de la dirección de las obras de restauración necesarias en los reales sitios y comienza sus comisiones en el real palacio de La Granja de San Ildefonso. El 12 de marzo de 1841 fue trasladado a Madrid como ayudante del arquitecto mayor, entonces Custodio Teodoro Moreno. El 18 de enero de 1842 fue comisionado para dirigir en San Lorenzo de El Escorial las obras del nuevo chapitel de la Torre de la Botica y la restauración de la bóveda de la Sala de Batallas. Vuelto a Madrid, realizó el proyecto de los jardines del Campo del Moro, de la plaza de Oriente y de la decoración de la Real Caballeriza, todo bajo las órdenes del nuevo arquitecto mayor, Narciso Pascual y Colomer. Vicente Velázquez pasó a la clase de jubilados el 12 de octubre de 1849, tras diecisiete años, cuatro meses y seis días de servicios a la Real Casa y Patrimonio (A.G.P. Personal. Cª. 1084/1 y MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 120 y 121). Pudo ser a partir de entonces cuando quisiera emular los ocios creativos de su tío Isidro haciendo una copia de los planos originales de ese capricho arquitectónico que era el Museo egipcio. Véase B.N.E. Dib/15/86/20 y Dib/15/86/21, Pedro MOLEÓN GAVILANES, «Velázquez, Vicente […] Copia del museo Egipcio…», en Isabel C. García-Toraño (ed.), Dibujos de Arquitectura y ornamentación de la Biblioteca Nacional de España. Siglo XIX, Madrid, B.N.E, 2018, Tomo III, vol. 1, pp. 475-478.

[18] Las arquitecturas funerarias, efímeras y conmemorativas de Isidro Velázquez las estudia Carlos SAGUAR QUER, «Maquinas de conmemorar», en MOLEÓN (ed.), 2009, pp. 321-340. Véase del mismo Carlos SAGUAR, «Un proyecto inédito de Isidro Velázquez: nuevo cementerio y ermita de la Sacramental de San Isidro», en Scripta Artivm in Honorem Prof . José Manuel Cruz Valdovinos, Alicante, Universidad de Alicante, 2018, pp. 1091-1115.

[19]PEDRO MOLEÓN GAVILANES, Proyectos y obras para el Museo del Prado. Fuentes documentales para su historia, Madrid, MEC-MNP, 1996, p. 64.

[20] «Necrología» en la Gaceta de Madrid, 2.292, 27 de enero de 1841, pp. 2-3. Sin firma de autor, actualiza más que amplía los datos aportados por la biografía de Isidro Velázquez publicada en El Artista cinco años antes.

[21]Registro Civil, Libro 7345 de Defunciones, en el Archivo de Villa. Su fallecimiento fue inscrito el 9 de diciembre, el mismo día de su entierro. En la partida de defunción de Isidro Velázquez en el libro correspondiente de la Sacramental, libro O-A. Partidas desde 21-7-1811 hasta 31-12-1860, fols. 100 v. y 101 r. se lee: «D. Ysidro Velázquez, casado con Dª. Mª. Teresa Díaz Jiménez, Yndividuo de esta Ylt. e Sacram.l, falleció en esta Corte de donde era natural el 8 [sic] del cor.te á las once de la noche, siendo feligrés de la Parroquia de Sta. María, y á la edad de 75 años, 6 meses y 22 días. Fue enterrado al sig.te día 9 á las 12 de la mañana en el campo Sto. de S. Isidro y Panteón nº 422, como todo consta por el oficio de la parte, orden del Sr. Tesorero y nota de su ejecución, puesta por el Sr. Celador D. Yginio Alejandro, á que me remito, firmo y certifico en Madrid á 10 de Dic.re/840. Laurº. de Eguileón/Sec.rio [firmado y rubricado]«. En el Libro 6º de difuntos de la parroquia de Santa María la Real de la Almudena (de 17 de enero de 1806 a 30 de diciembre de 1847), fol. 372 rto., la partida de defunción dice: «Como Cura Párroco de Sta. María la Rl. de la Almudena de esta Corte en ocho días del mes de Dbre. de mil ochocientos cuarenta, mande dar sepultura c[ristia]na. en uno de los nichos del campo Stº. de S. Ysidro al Cadaver del Sr. D. Ysidro Velázquez, Arquitecto mayor jubilado del Rl. Palacio de edad de ochenta y tres [sic] años de estado casado con la Sra. Dª. María Teresa Díaz Jiménez feligres de la Parroqª. ministerial en la que. deberán haber extendido la partida formal y lo firmo fha. ut supra/ Ygnº. Ramón de Velasco [firmado y rubricado]«

[22]La recepción consta en A.A.S.F. Libro de Actas del año 1764, ff. 164 r. y 164 v.

[23]FERNANDO CHUECA GOITIA, Arquitectura neoclásica», en Historia de la Arquitectura española, Barcelona, Planeta, 1986, tomo IV, pp. 1597 y 1598. En «Los discípulos y la escuela de Villanueva», CHUECA y DE MIGUEL, 1949, pp. 211-224, escriben sobre Antonio López Aguado:«un arquitecto estimable, muy imbuido de las doctrinas de su maestro, enemigo de innovaciones y de modas, al contrario que Velázquez, pero falto de verdadera inspiración y poco feliz en sus creaciones». Para Fernando Chueca, ni siquiera el «neoclasicismo radical» de Silvestre Pérez, un hombre de la misma generación histórica y de la misma formación que Isidro Velázquez, «alcanza los niveles de talento e inspiración de este arquitecto madrileño.» Véase CHUECA, 1986, VI, pp. 1597-1599.

 

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