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Casa para el guarda del jardín de la Plaza Mayor. 1863. Archivo de Villa.
JOAQUÍN MARÍA VEGA Y MANGE

 

Arquitecto. Madrid, 1828 – 29 de octubre de 1885.

 

Nace en Madrid, hijo de D. Juan Vega López y D.a Ramona Mange Orensanz. La primera noticia que tenemos de él se remonta a julio de 1847, cuando aparece entre los aprobados de primer curso de la Escuela Especial de Arquitectura, junto a Mariano Andrés Avenoza, Francisco de Cubas y Aureliano Varona[1]. Recibió el título de arquitecto en marzo de 1853. Su prueba de examen versó sobre un Faro marítimo[2], tipología considerada entonces como “obra pública”, reservada a ingenieros, que sin embargo ya había tentado el año anterior a José María Aguilar y Vela. A diferencia del dibujado por este, de esencial volumetría clásica, el faro ideado por Joaquín María Vega evoca campaniles románicos italianos, de los que toma los arcos y columnas adosadas, así como la característica bicromía.

 

Este recurso a la arquitectura medieval, aún infrecuente en esas fechas, no será un caso aislado en su carrera. Su primer encargo, una modesta vivienda proyectada en 1854 para D.a Mariana de la Pola en la calle del Río[3], se aparta del exclusivismo clasicista e incorpora en su fachada un repertorio medievalizante de arcos carpaneles, alfices, andenes de arquillos y columnillas adosadas.

En 1860, al suceder a José Arnilla y a Atilano Sanz al frente de las obras de la Sacramental de Santa María, proyectaría la portada del segundo patio del cementerio[4], de carácter muy distinto a la del primero, obra clasicista diseñada en 1839 por José Alejandro Álvarez. El nuevo acceso presentaba un arco tudor flanqueado por pilares poligonales rematados con pináculos; sobre el vano, una lápida con inscripción campeaba entre clípeos con querubines, rematándose el conjunto con un friso de estrellas y una sencilla crestería. Salvo el pabellón de entrada del Cementerio Británico, proyectado en 1853 por el ingeniero civil Benedetto Albano, la portada de Vega y Mange era la única de los camposantos madrileños que remitía al estilo gótico[5].

 

Igualmente, cuando en 1863 proyecta la casa para el guarda en el previsto ajardinamiento de la Plaza Mayor, la planteará como un chalet suizo con cuatro esbeltos pilares góticos en el porche y un arco apuntado sobre la puerta[6]; todo muy propio, en palabras de Galdós, “para que los enamorados se paseen allí en las próximas noches de verano a la luz de la luna y a la sombra del elegante caballo del señor rey don Felipe III”[7].

Tras el fallecimiento en 1864 del arquitecto mayor de Hacienda Aureliano Varona, autor en 1859 del proyecto del edificio del Tribunal de Cuentas, próximo entonces a concluirse, Joaquín María Vega, que había ejercido como segundo director de las obras, dimitió de su cargo ante los “graves defectos” que se atribuían a la construcción, a su parecer infundadamente. Sintiéndose postergado porque la vacante creada a la muerte de su antiguo compañero de estudios fuera ocupada por Francisco Jareño[8], renunció a su puesto de arquitecto segundo de Hacienda y ese mismo año entró a trabajar en el Ayuntamiento.

Uno de sus primeros trabajos como arquitecto municipal fue un proyecto no realizado para regularizar la plaza del Carmen con una planta rectangular circuida de pórticos, al estilo de la del Palais-Royal de París[9]. También quedaría en el papel un “Plano general de gran vía de comunicación desde la Puerta del Sol hasta el ferrocarril del Norte”, trazado en 1882 en colaboración con Francisco Verea Romero, interesante precedente del proyecto de la Gran Vía que, entre otras cosas, incluía la ordenación de la plaza del Callao, el ensanche de la calle de Preciados y la modificación de los trazados de las calles del Candil y de Rompelanzas[10]. Poco antes, en 1880-1881, había llevado a cabo la restauración de la Casa de la Panadería en la Plaza Mayor, instalando la imprenta municipal en la planta baja y el Archivo de la Villa en el piso principal[11].

 

Trabajó poco para particulares. En 1868 y por encargo del famoso industrial D. Matías López, construyó sobre la antigua Real Fábrica de Cera un complejo constituido por la vivienda del propietario –casa de tres plantas con fachada a la calle de la Palma no 8[12]–, una fábrica de chocolate con sus despachos y oficinas, talleres, almacenes, capilla, así como viviendas para los obreros, con acceso por la calle de Velarde[13].

 

En otro orden de cosas, en 1871 redactó un Proyecto de reglamento para la construcción e instalación de salas de reunión y de espectáculos públicos[14] que puede considerarse como la primera referencia normativa española para la prevención de incendios.

 

Joaquín María Vega era vocal de la directiva de la Sociedad Central de Arquitectos. Entre otras distinciones, poseía la encomienda de número de Isabel la Católica y la cruz de caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Estaba casado con Da Rosalía Morales Díaz, con la que tuvo tres hijos: Joaquín, Delfina y Ángela. Murió el 29 de octubre de 1885, recibiendo sepultura en el cementerio de la Sacramental de Santa María.

 

 

ESCRITOS

 

Proyecto de reglamento para la construcción e instalación de salas de reunión y de espectáculos públicos, Madrid, 1872.

 

OBRAS

 

1854

Vivienda para Da Mariana de la Pola en la calle del Río no 11.

Tasación de la Quinta del Sordo, junto a Miguel García[15].

 

1858

Pabellones de entrada y cerramiento de la posesión de D. Francisco Maroto, con fachada al paseo de la Fuente Castellana.

Vivienda para D. Juan Pablo Castellano en la calle Caravaca no 11.

 

1859

Ampliación de la fachada de la casa del duque de Fernán Núñez en la calle de San Cosme no 1.

 

1860

Portada del patio segundo del cementerio de la Sacramental de Santa María.

 

1861?

Proyecto de reforma de la plaza del Carmen.

 

1863

Casa del guarda en los jardines de la Plaza Mayor.

 

1868

Vivienda y fábrica de chocolate para D. Matías López en la calle de la Palma no 8 (actual no 10).

 

1873

Trazas de los pisos sótano, principal y segundo del monasterio de las Salesas Reales en su acondicionamiento como Palacio de Justicia (en colaboración con Juan José Sánchez Pescador)[16].

 

1880

Restauración de la Casa de la Panadería en la Plaza Mayor.

 

1882

Propuesta de reforma y ensanche de la calle de Preciados para unir la Puerta del Sol con la Estación del Norte (en colaboración con Francisco Verea Romero).

 

 

CARLOS SAGUAR QUER

FECHA DE REDACCIÓN: 178 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN

 

NOTAS

 

[1] El Clamor Público, 21 de julio de 1847, p. 4.

[2] Archivo del Museo de la Real Academia de San Fernando, A-3613 a A-3617. SILVIA ARBAIZA BLANCO-SOLER y CARMEN HERAS CASAS, “Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII-XIX) en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (IV)”, Academia, 96-97 (2003), pp. 209-210. JOSÉ MANUEL PRIETO GONZÁLEZ, Aprendiendo a ser arquitectos. Creación y desarrollo de la Escuela de Arquitectura de Madrid (1844-1914), Madrid: CSIC, 2004, p. 214.

[3] Archivo de Villa [AV], leg. 4-94-50.

[4] CARLOS SAGUAR QUER, “Arquitectura y escultura en el cementerio de la Sacramental de Santa María”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXVII (1997), p. 106, ilustración en p. 113.

[5] Actualmente solo se conserva el vano de acceso, casi irreconocible, desprovisto de toda decoración.

[6] AV, plano 0’69-18-2 y expediente personal en el Archivo General de la Administración, 31/08266. Véase NIEVES PANADERO PEROPADRE, Los estilos medievales en la arquitectura madrileña del siglo XIX (1780-1868), Madrid: Universidad Complutense, 1992, p. 764.

[7] BENITO PÉREZ GALDÓS, “Crónica de Madrid (1865-1866)”, en Memorias de un desmemoriado / Crónica de Madrid, Madrid: Comunidad de Madrid, Visor Libros, 2004, p. 130.

[8] La Iberia, 15 de agosto de 1865, p. 4. Reproduce una carta al director del propio Joaquín María Vega explicando las razones de su dimisión. Véase también La Iberia, 10 de agosto de 1865, p. 2 y La Época, 12 de agosto de 1865, p. 3.

[9] PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, “Madrid ciudad y arquitectura (1808-1898)”, en ANTONIO FERNÁNDEZ GARCÍA (dir.), Historia de Madrid, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2007, pp. 428-429.

[10] AV, leg. 4-313-2. Véase BEATRIZ BARAJAS TOMÁS, Historia de un proyecto: la Gran Vía. La necesidad de una conexión (1853-1955), ETSAM, TGF, 11-6-2018, pp. 20-21.

[11] FRANCISCO ÍÑIGUEZ ALMECH, “La Casa Real de la Panadería”, Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, 56 (1948), pp. 145 y ss.

[12] Hoy lleva el no 10 y su aspecto parece corresponder a una reforma de principios del siglo XX.

[13]http://historico.oepm.es/museovirtual/galerias_tematicas.php?tipo=EMPRESARIO&xml=L%C3%B3pez%20L%C3%B3pez,%20Mat%C3%ADas.xml

[14] AV, leg. 5-51-7.

[15] CARLOS FORADADA BALDELLOU, “El interior de la Quinta del Sordo. Las Pinturas negras de Goya y la maqueta de León Gil de Palacio”, AACA Digital. Revista de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, 46 (2019), nota 10.

 

[16] PILAR BRAVO LLEDÓ, “El archivo del arquitecto Antonio Ruiz de Salces”, Quintas Jornadas de Archivo y Memoria. Extraordinarios y fuera de serie: formación, conservación y gestión de archivos personales. Madrid, 17-18 febrero, 2011, p. 11, <http://www.archivoymemoria.com>.

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