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Leonardo de Vargas. La Azuda. Aranjuez.

LEONARDO DE VARGAS

 

Maestro hidráulico. Granada – Aranjuez, 1755.

 

Leonardo de Vargas fue un maestro de obras al servicio de la Corona durante el reinado de Fernando VI. Fueron sus cometidos las obras hidráulicas, como especifica el cargo que desempeñó de “maestro de obras de agua del real sitio de Aranjuez” o “maestro hidráulico”[1]. Nacido en Granada, se afincó en Aranjuez junto a su tercera esposa Mariana Fernández, natural de Orusco[2]. Sus dos primeras esposas, naturales también de Granada, debieron fallecer antes de la llegada de Vargas a la Corte; tuvo cuatro hijos, dos con su segunda esposa y dos con Mariana[3].

 

La especialización en materia hidráulica de Leonardo de Vargas tal vez pueda explicarse por su origen granadino, zona de gran tradición práctica en la gestión del agua desde la Edad Media. Además de sus intervenciones en el Real Sitio de Aranjuez, tuvo entre sus cometidos la supervisión de la navegación de las maderas de las sierras de Cuenca hasta Aranjuez por los ríos Tajo y Guadiela[4] y la reparación de canales y caminos para lograr su transporte, así como otros trabajos fuera de Aranjuez, uno de ellos el trasporte de columnas de Sepúlveda para el palacio real de Madrid[5]. Su temprano fallecimiento sucedió en Aranjuez el 18 de febrero de 1755, a causa de las fiebres tercianas contraídas el verano anterior[6].

 

Su figura fue relevante en la evolución urbana e hidráulica del territorio de Aranjuez en los años centrales del siglo XVIII, en continuidad con el proyecto renacentista de Felipe II[7]. Su perfil de práctico sería imprescindible para la ejecución de los proyectos planteados por Santiago Bonavía, de formación más teórica y artística. Si bien Vargas trabajaba a las órdenes de Bonavía, se producía la aparente paradoja de examinar las propuestas y trazas del italiano[8]. Este hecho, como se verá, ejemplificaría las tensiones profesionales entre ingenieros y arquitectos, artífices y tracistas que marcaron la Edad Moderna y que se prolongaría hasta el siglo XIX.

 

Todas las actuaciones de Leonardo de Vargas tuvieron lugar produjeron entre 1746 y 1754. Atendieron fundamentalmente a la recuperación y construcción de presas, diques y puentes y a la adecuación del viario y de los nuevos accesos a Aranjuez.

 

La primera de estas acciones afectó a la presa del Embocador en el Tajo y su conexión con Aranjuez. Entre 1747 y 1749 se intervino en la presa[9] y en la calle nueva de árboles desde aquella hasta el puente de la Reina[10], una rectificación y adecuación del trazado anterior, que de alguna manera se concebía como una prolongación de la calle de la Reina al otro lado del puente. De 1750 y 1752 hay noticias de la continuación de los trabajos en el caz de las Aves, en la zona de Sotomayor, junto al Embocador[11]. La dirección fue asumida por Leonardo de Vargas, bajo la supervisión de Bonavía. Aguas arriba, en 1749, fue necesario actuar en la presa y caz de los molinos de Valdajos de origen medieval, donde dispuso “presas, rastrillos y castillejos” [12].

 

Su intervención en molinos, está documentada en los de Aceca en 1750[13], y en los ubicados junto a la barca del Tajo en 1753[14].

 

Otra zona en la que trabajó fue la conexión de las Huertas de Picotajo con el raso de la Estrella y el Palacio. Los puentes de la Isleta[15] -llamados Grande y Chico o del Tajo y del Canal-, constituían el acceso tradicional a Aranjuez desde los tiempos de Felipe II[16]. Sucesivamente arrasados por las crecidas, en 1748 se planteó su construcción sobre diseño de Santiago Bonavía con la supervisión técnica de las trazas por Leonardo de Vargas[17]. Fue uno de los escenarios en los que la visión funcional de Leonardo de Vargas se encontró con la más estética del italiano. Así se entiende el informe que Vargas emitió el 3 de octubre de 1748, donde cuestionaba algunos elementos de la traza del puente Grande del italiano, si bien lo remitía a su último juicio[18]. Parece ser que Leonardo supervisaba los trabajos de tipo hidráulico de Bonavía, quien no tenía formación especializada en ello[19]. Por otra parte, en 1749 el granadino trabajó y certificó las obras de la Media Luna, la plaza donde convergían varias calles de Picotajo, que daba paso desde las huertas al puente de acceso a la isla[20].

Los puentes, con portadas de cantería que les conferían cierto aspecto monumental, eran sencillos, de madera, con decoración de arcos sobrepuestos a la estructura de madera, que para Vargas eran superfluas. El andaluz insistió en el carácter utilitario y en la seguridad de la ejecución de las obras, si bien la tarea de artista de Bonavía iba orientada a la consecución de una imagen coherente para el conjunto de Aranjuez. Sólo se iniciaron las del puente Chico sobre la ría en 1749, dirigidas por Vargas bajo la inspección de Bonavía. Aunque en 1754, se pidió el parecer de otro hidráulico, Carlos Witte, el puente grande nunca se realizó, pues el acceso a Aranjuez acabó definitivamente desplazado aguas debajo de la Isleta, por el Puente Verde, construido en 1728 y reconstruido en sucesivas ocasiones[21].

 

En la lógica de este desplazamiento del acceso hubo que afrontar los daños producidos por el Tajo en la calle de la Huelga hasta su cruce con la calle de la Estrella[22] en el Raso de la Estrella. Santiago Bonavía en 1749 previó y presupuestó las actuaciones, pero fue Vargas quien elaboró el proyecto de contención del río mediante una muralla de madera y piedra con refuerzo de botareles[23].

 

Como puede observarse, las actuaciones estaban determinadas por las crecidas y movimientos del cauce de los ríos. Es el mismo motivo de las obras en el puente del Jarama en 1747[24], arrasado por las crecientes de 1739[25]. Sin embargo, otra creciente de 1750[26] debió obligar a reiniciar el trabajo. En el mismo año de 1750 se propuso un nuevo puente que sirvió para confrontar de nuevo a Bonavía y Vargas. Leonardo propuso un puente de barcas portátil, aunque hubo de acatar la opinión y propuesta de Bonavía de un puente estable de hitos de madera[27], siguiendo el modelo del desaparecido. Las obras se iniciaron en ese mismo año, si bien el puente que hoy pervive es otro posterior, de 1761, obra de Marcos Vierna. El mismo puente Verde y el de Barcas ocuparon a Leonardo de Vargas en los años 1750 y 1751[28].

 

El proyecto de mayor relevancia y trascendencia en el que participó Leonardo de Vargas fue el nuevo acceso a Aranjuez desde Madrid. La empresa constaba de dos partes, por una, la traza de calles arboladas siendo la principal la llamada calle Larga[29] que unía el puente sobre el Jarama con las Doce Calles; por otra, el sistema de riego de estas calles, que se tradujo en la construcción de la Azuda, una noria sobre el caz del Embocador. La dirección recayó en Jacinto Posadas, ingeniero que se encargó de la traza general, desmonte y nivelación[30]. Vargas aportó el modelo del ingenio, el plan del viario, y algunos de los puentes de la calle Larga sobre los canales, como uno que tal vez pueda identificarse con el Puente de los Suizos. Vargas no sólo trazó el viario de la calle Larga y las vías de acceso a la Azuda, también atendió a los puentes que necesarios a lo largo de la calle para sortear el paso de los canales hacia las huertas de Picotajo, alguno identificable con el llamado puente de los Suizos[31].

 

Una traza previa de Jose Datoli (también Dattoli o Dattuli) fue debatida junto con Vargas y Posadas, dando lugar al proyecto conjunto y definitivo de 1749[32], aprobado por José de Carvajal[33], quien dio en un primer momento su nombre a la calle[34]. El plan consensuado incluía las propuestas de Vargas de una azuda , de la modificación del ancho del canal del Embocador y de la disposición de dos depósitos[35], así como la ejecución e intendencia, incluido el aprovisionamiento de árboles en número y especies. Este proyecto consensuado vino a ser otro ejemplo de la preocupación manifiesta del equipo ante Bonavía, tanto por su presencia, expresando que no es necesario “auxilio extranjeroen el proyecto[36], como por el reconocimiento de la autoría, puesto que la función de Bonavía se limitaba a dar el visto bueno. Es significativa la declaración del ingeniero jefe Posadas al respecto “hoy se ha empezado a hacer la Zúa… pero llevo a mal el que Don Santiago pretenda sin trabajo llevarse la honra de nuestros desvelos”[37].

 

Fue Vargas quien decidió la disposición de la azuda sobre un canal, no sobre el río, y conectada por una calle (no proyectada en un principio[38]) con la plaza de Pical del Rey, en la entrada norte de las huertas de Picotajo[39]. En la conformación de la noria hidráulica debió pesar la tradición hispana y el origen andaluz de Vargas, si bien estas norias fueron también frecuentes en el río Tajo, siempre bajo la impronta de la hidráulica medieval peninsular[40]. La azuda combina la rueda elevadora y el acueducto de ladrillo a la manera de las norias medievales de Córdoba, Ñora y Rueda sin perder la referencia a la tratadística ingenieril clásica[41].

 

El papel decisivo de Vargas en estas obras públicas evidencia las tensiones de trabajo en Aranjuez con Santiago Bonavía, quien supervisaba las obras y relegaba a segundo plano a estos profesionales[42]. Para Tárraga, Vargas estaría bien considerado, siempre demandado para exponer sus criterios y opiniones. Parece indudable la formación práctica de Vargas y la continuación del debate frente a los profesionales teóricos anunciado en el XVII.

 

La obra de Leonardo de Vargas fue muy precisa en el tiempo y el espacio, Aranjuez, entre 1747 y 1754, pero fundamental para comprender la profunda renovación a que en mediados del siglo XVIII conoció el real sitio de Aranjuez, en una dimensión territorial que contemplaba los accesos, las vías de comunicación y la determinación de éstas por los cauces de los ríos Tajo y Jarama.  Entre sus trabajos destaca la Azuda, una de las construcciones más singulares del programa de Aranjuez y de la ingeniería hidráulica de la Península Ibérica.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

– Embocador y calle nueva hasta el Puente de la Reina. Aranjuez (1747-1749)

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1226, exp. 6, Caja 1249/1. A.G.S., T.M.C., leg. 1651, fol. 267.

GARCÍA GRINDA (2008), p. 41. MERLOS Y SOTO (2020). MERLOS Y SOTO (2021).

– Puentes sobre el Tajo y la ría en la Isleta del Jardín de la Isla en Aranjuez (1748-1749)

A.G.P., Planos, 1308. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14178.

MADOZ (1845), p. 441. TÁRRAGA (1991). SANCHO (1995), p. 368. GARCÍA GRINDA (2008), p. 149. LUENGO (2008), p. 300. MERLOS (2021).

– Plaza de la Media Luna. Huertas de Picotajo en Aranjuez (Obras).

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1213, exp. 3.

 

– Intervenciones en la presa y caz de los molinos de Valdajos (río Tajo) (1749)

A.G.S., T.M.C., leg. 1651, 249, 529 y 704. MERLOS Y SOTO (2020). MERLOS Y SOTO (2021).

 

– Calle de la Huelga. Amurallamiento del Cauce del Tajo en Aranjuez (1749)

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14185.

TOVAR (1997), p. 151. MERLOS (2021)

 

– Calle Larga en Aranjuez (1749)

A.G.P., Planos, 926, 2155/3999. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14185.

SANCHO (1995), pp. 279-280. GARCÍA GRINDA (2008), p. 148. LUENGO (2008), p. 300. MERLOS (2021).

 

– La Azuda y las vías arboladas del entorno en Aranjuez (1749)

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14186. A.G.P., Planos, 1032, 2159, 1919 y 2156/4000.

LUENGO (2005). GARCÍA GRINDA (2008) 105. TORIBIO (2015). MERLOS Y SOTO (2020). MERLOS Y SOTO (2021).

 

– Puente del Jarama. Obras (1750)

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Cª 1227, exp. 3. A.G.S., T.M.C., leg. 1651, 39 y 723.

TÁRRAGA (1991). MERLOS Y SOTO (2020). MERLOS Y SOTO (2021)

 

– Puentes Verde y de Barcas en Aranjuez. Obras (1750-1751).

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1226, exp. 5.

 

– Molinos de Aceca y Barca del Tajo. Obras (1750, 1753).

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1266, exp. 6; Caja 1254, exp. 2.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

DUARTE RODRIGUES, ANA, y MERLOS ROMERO, MAGDALENA, «Noras, norias and technology of use», en DUARTE RODRIGUES, ANA y TORIBIO, CARMEN (eds.), History of Water Management in the Iberian Peninsula between the Sixteenth and the Nineteenth Centuries: A comparative approach, Birkhäuser-Springer, 2020. Chapter 15, pp. 331-350.

 

GARCÍA GRINDA, JOSÉ LUIS, Guía de Aranjuez. El paisaje construido, Madrid: Comunidad de Madrid, 2008.

 

LUENGO AÑÓN, ANA, Aranjuez utopía y realidad (tesis doctoral), Évora, Universidad, 2005. Ed. Madrid: CSIC, IEM, Doce Calles, 2008.

 

MADOZ, PASCUAL, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, 16 t., Madrid: Imprenta Pascual Madoz, 1845, t. 2, p. 441.

 

MARÍN TOVAR, CRISTÓBAL, «Santiago Bonavía», en Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, 2019, https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/b-2-bonavia-giacomo/ [consultado 10, diciembre, 2021].

 

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, «El Raso de la Estrella: evolución formal y funcional del acceso histórico al Real Sitio de Aranjuez desde el siglo XVI», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, LXI (2021).

 

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, y SOTO CABA, VICTORIA, «Aranjuez and Hydraulic Engineering: Public Utility, Leisure Utility», en DUARTE RODRIGUES, ANA y TORIBIO, CARMEN (eds.), History of Water Management in the Iberian Peninsula between the Sixteenth and the Nineteenth Centuries: A comparative approach, Birkhäuser-Springer, 2020, pp. 281-307.

 

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, y SOTO CABA, VICTORIA, «Water and enlightened techniques: the Azuda (waterwheel) of Aranjuez (Spain)», Gardens and Landscapes, Sciendo 7 (2021), pp. 18-29.

 

PLAZA, FRANCISCO JAVIER DE LA, Investigación sobre el Palacio Real Nuevo de Madrid, Valladolid: Universidad, 1976, p. 122.

 

SANCHO GASPAR, JOSÉ LUIS, La arquitectura de los Sitios Reales. Catálogo Histórico de los Palacios, Jardines y Patronatos Reales del Patrimonio Nacional, Madrid: Editorial Patrimonio Nacional, 1995.

 

TÁRRAGA BALDÓ, MARÍA LUISA, «Santiago Bonavía, arquitecto hidráulico», en Cinco siglos de Arte en Madrid (XV-XX), Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1991, pp. 97-106.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, «Santiago Bonavía arquitecto principal de las obras reales de Aranjuez», Anales de Historia del Arte, 7 (1997), pp. 123-155.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, «Arquitectura áulica y urbanismo público en el reinado de Fernando VI», en BONET CORREA, Antonio y BLASCO ESQUIVIAS, Beatriz (coords.), Fernando VI y Bárbara de Braganza: un reinado bajo el signo de la paz. 1746-1759, Madrid: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2002, pp. 149-162.

 

VV.AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, Aranjuez. T. IX, Madrid: Comunidad Autónoma, 2004.

 

 

MARÍA MAGDALENA MERLOS ROMERO

FECHA DE REDACCIÓN: 16 DE NOVIEMBRE DE 2021

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] ARCHIVO GENERAL DE PALACIO (A.G.P.), Expedientes personales. Caja 1068/9.

[2] Aranjuez, 30 de junio de 1755. Testamento de Leonardo de Vargas, maestro de las obras de aguas en el Real Sitio de Aranjuez, otorgado en virtud de poder por su viuda Mariana Fernández. Archivo Histórico de Protocolos de Madrid (AHPM), prot. 29403, fol. 163r-165v (2ª fol.) Aranjuez, 16 de febrero de 1755. Poder para testar otorgado por Leonardo de Vargas, maestro de obras de aguas en el Real Sitio de Aranjuez, a favor de su mujer Mariana Fernández. A.H.P.M., prot. 29403, fol. 19r-21v (2ª fol.)

[3] Aranjuez, 30 de junio de 1755. Testamento de Leonardo de Vargas. Aranjuez, 16 de febrero de 1755. Poder para testar otorgado por Leonardo de Vargas. Aranjuez, 22 de diciembre 1762. Poder otorgado por Mariana Fernández, viuda de Leonardo Vargas, maestro mayor que fue de obras de agua del Real Sitio de Aranjuez, a favor de Julián Nicanor García, mercader de hierro en Madrid, para que cobre cierta cantidad que le están debiendo. A.H.P.M. prot. 29405, fol. 483 (3ª fol.)

[4] A.G.P., Expedientes personales. Caja 1068/9.

[5] MARÍA LUISA TÁRRAGA BALDÓ, «Santiago Bonavía, arquitecto hidráulico», en Cinco siglos de Arte en Madrid (XV-XX), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1991, pp. 97-106, pp. 98, 101 y 105. FRANCISCO JAVIER DE LA PLAZA, Investigación sobre el Palacio Real Nuevo de Madrid, Valladolid: Universidad, 1976, p. 122.

[6] AGP, Expedientes personales, Caja 1068/9.

[7] MAGDALENA MERLOS ROMERO y VICTORIA SOTO CABA, «Aranjuez and Hydraulic Engineering: Public Utility, Leisure Utility», en ANA DUARTE RODRIGUES y CARMEN TORIBIO (eds.), History of Water Management in the Iberian Peninsula between the Sixteenth and the Nineteenth Centuries: A comparative approach, Birkhäuser-Springer, 2020, pp. 281-307.

[8] Por otra parte, los trabajos de Bonavía eran supervisados técnicamente por distintos profesionales, el caso de Vargas no era un hecho aislado.

[9] ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS (A.G.S.), Tribunal Mayor de Cuentas (T.M.C.), leg. 1651, 251, 278 y 349.

[10] A.G.S., T.M.C., leg. 1651, 267.

[11] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1226, exp. 6, Caja 1249/1.

[12] A.G.S., T.M.C., leg. 1651, 249, 529 y 704.

[13] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1266, exp. 6.

[14] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1254, exp. 2.

[15] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14178. MARÍA LUISA TÁRRAGA BALDÓ, «Santiago Bonavía…», pp. 98, 102 y 105; ANA LUENGO AÑÓN, Aranjuez…, p. 300; CRISTÓBAL MARÍN TOVAR, «Santiago Bonavía», en Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, 2019, https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/b-2-bonavia-giacomo/ [consultado 10, octubre, 2021]; JOSÉ LUIS SANCHO GASPAR, La arquitectura de los Sitios Reales. Catálogo Histórico de los Palacios, Jardines y Patronatos Reales del Patrimonio Nacional. Madrid: Editorial Patrimonio Nacional, 1995, pp. 367-368.

[16] MAGDALENA MERLOS ROMERO, «El Raso de la Estrella: evolución formal y funcional del acceso histórico al Real Sitio de Aranjuez desde el siglo XVI», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, LXI (2021).

[17] 1748. Plano en el que se demuestran los dos puentes del Canal al Jardín de la Isla y del Jardín a las Huertas, y los enlaces de ambos puentes con las calles de las mismas huertas y las de la Huelga y Madrid. A.G.P., Planos, 1308.

[18] “en la dirección y precios está arreglado, y sólo encuentro duda de si en las grandes crecientes perjudicarán a el puente Grande las enjutas de sus arcos y esto conferido con Dn. Santiago, no varía cosa notable en el coste, por ser favorable si se omiten dichos arcos: y en cuanto al nuevo modo de que las zepas o pies de dicho puente sean como aquí se practican, o como oi las e discurrido es igual la costa y solo se gana el poderse hacer en menos tiempo. Y como cosa nueva se haze preziso que io asista con toda atenzion por las seguridades superiores. Y las de mi crédito, pero como se visten de tablas, se ocultan lo artificioso de la novedad. Este es mi parecer y lo remito a el Juicio de dcho Dn. Santiago Bonavia”. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Cª 14178. Cfr. MARÍA LUISA TÁRRAGA BALDÓ, «Santiago Bonavía…», p. 101.

[19] MARÍA LUISA TÁRRAGA BALDÓ, «Santiago Bonavía…», p. 102.

[20] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1213, exp. 3.

[21] PASCUAL MADOZ, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, 16 t., Madrid: Imprenta Pascual Madoz, 1845, t. 2, p. 441; VV.AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, Aranjuez, t. IX, Madrid: Comunidad Autónoma, 2004, pp. 486-489, esp. 234

[22] VIRGINIA TOVAR MARTÍN, «Santiago Bonavía arquitecto principal de las obras reales de Aranjuez», Anales de Historia del Arte, 7 (1997), pp. 123-155, esp. 151. Leonardo de Vargas. Plan para el reparo de la calle de la Huelga. 1749 julio, 17. A.G.P., Planos, 927. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14185.

[23] MAGDALENA MERLOS ROMERO, «El Raso…». A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14185.

[24] A.G.S., T.M.C., leg. 1651, fol. 39 y 723.

[25] El paso del Jarama al pie de la cuesta de la Reina era una novedad relativamente reciente, del siglo XVII, pues el acceso original estaba desde tiempos de Felipe II aguas abajo, en la entrada a Picotajo. Nada demuestra que las referencias al puente sobre el Jarama correspondan a un puente en una misma ubicación. Las crecidas habían ido cambiando el cauce del Jarama, de tal modo que la junta de los ríos, a fines del siglo XVIII se había desplazado 2 km al Oeste. En un momento de este proceso se debió plantear el cruce del Jarama aguas arriba. Este hecho debió ser decisivo para el mismo replanteo del acceso a Aranjuez, iniciado durante el reinado de Felipe V: la Calle Larga, unir las Doce Calles y el Puente Largo sobre el Jarama.

[26] MARÍA LUISA TÁRRAGA BALDÓ, «Santiago Bonavía…», p. 104.

[27] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1227, exp. 3.

[28] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 1226, exp. 5.

[29] 1749. Leonardo de Vargas y Jacinto de Posada. Proyecto para la Calle Nueva del Real Sitio de Aranjuez desde el Puente Largo hasta la Puerta de las Huertas, A.G.P., Planos, 926. JOSÉ LUIS SANCHO GASPAR, La arquitectura…, pp. 279-280 y 284.

[30] 1755. A.G.P., Planos, 2159 y 1919.

[31] 1746. Leonardo de Vargas. Planta y alzado del puente que se ha de ejeutar en el badén que está en el camino de Madrid y más inmediato al Sitio. A.G.P., Planos, 1032. Reproducido por ANA LUENGO AÑÓN, Aranjuez…

[32] 1749, noviembre, 3. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14186. “Bargas hizo un plan de la calle según la línea de Don Joseph Datoli”. Baltasar propone una posición y Vargas y Posada la definitiva. 1749. Leonardo de Vargas. Plano de la calle Nueva. A.G.P., Planos, 2155/3999. 1749. Leonardo de Vargas. Plano del entorno de la Azuda. A.G.P. Planos, 2156/4000. (JOSÉ LUIS SANCHO GASPAR, La arquitectura …, pp. 279-280, lo atribuye a Datoli).

[33] 1749, noviembre, 18. Carta a Datoli y Herrero. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14186.

[34] También llamada Calle de Caravajal, en honor de José de Carvajal y Lancaster, el secretario de estado de Fernando VI que promovió las obras. MAGDALENA MERLOS ROMERO y VICTORIA SOTO CABA, «Water and enlightened techniques: the Azuda (waterwheel) of Aranjuez (Spain)», Gardens and Landscapes, Sciendo, 7 (2021), pp. 18-29.

[35] 1749, nov, 15. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14186. “El acuerdo en que los tres han convenido se reduce a aprobar en todo el plano hecho entre Posadas y Vargas así porque Datuli le halla conforme. Tirado el nivel con todo rigor, se halla que el agua debe levantarse 25 pies para que puede regar toda la calle y para que el agua corra con ímpetu por sus caceras tienen por precisas la elevación hasta 28 o 30 pies. Vargas proyecta para esto una Azuda, y Datuli habíendole oydo se conforma diciendo que para algunos años se puede muy bien fiar el riego a esta especial máquina porque toman suficiente porción de agua y que para adelante se podrá hacer otra cosa que sea permanente, aunque acaso de más coste”.

[36] 1749, noviembre, 2. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14186.

[37] 1749, diciembre, 21. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Caja 14186. Firmado por Jacinto de Posada.

[38] 1749. Leonardo de Vargas. Plano de la calle Nueva. A.G.P., Planos, 2155/3999.

[39] 1749. Leonardo de Vargas. Plano del entorno de la Azuda. A.G.P. Planos, 2156/4000.

[40] ANA DUARTE RODRIGUES y MAGDALENA MERLOS ROMERO, «Noras, norias and technology of use», en ANA DUARTE RODRIGUES, CARMEN TORIBIO (eds.), History of Water Management in the Iberian Peninsula between the Sixteenth and the Nineteenth Centuries: A comparative approach, Birkhäuser-Springer, 2020, pp. 331-350.

[41] MAGDALENA MERLOS ROMERO y VICTORIA SOTO CABA, «Aranjuez…», pp. 281-307.

[42] Por orden de Carvajal. Por ejemplo, por carta de Juan Manuel de Retortillo le responde a Carvajal en 17 de septiembre de 1748 “que ha entregado a Vargas todos los planos y valuaciones para que asistiendo Dn. Santiago Bonavía haga nueva visura de todo, y entienda su dictamen el cual deberá también firmar Dn. Santiago Bonavía, si no hallare motivo de discordia y que si lo hallare lo represente a V. E.” MARÍA LUISA TÁRRAGA BALDÓ, «Santiago Bonavía…», p. 102. A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Caja 14178.

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