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Pedro Sánchez. Colegio Imperial. Comenzado en 1731.
PEDRO SÁNCHEZ

 

Arquitecto jesuita. Villamora de la Zarza (Cuenca) 1569 – Madrid 1633

 

Pedro Sánchez[1] nació en Villamora de la Zarza (Cuenca) en 1569 y aprendió el oficio de albañil, pues se le cita como tal al ingresar en 1591 como novicio en el Colegio de la Encarnación de los jesuitas de Montilla (Córdoba). Acabado su noviciado ingresó dos años más tarde en el colegio de San Hermenegildo de Sevilla y en 1595 pasó al de Santiago de Baeza. Ya entonces comenzaron sus desencuentros con los superiores de la Compañía en la provincia andaluza, pues no estaban bien vistos los miembros que se dedicaban a la albañilería, carpintería y otras labores de construcción y descuidaban las tareas espirituales con la connivencia de los rectores de los colegios, donde vivían como huéspedes.

 

En 1597 trabajaba en la casa profesa sevillana ya no sólo como albañil sino también como tracista. En 1600 se menciona en los catálogos jesuitas que “se dedicaba a leer, estudiar y escribir” y que trazó el colegio de Santa Catalina de Úbeda. Fue el primero de una serie de edificios jesuitas de cuyos proyectos fue responsable, aunque en otros tuvo que completar los de otros famosos arquitectos jesuitas, principalmente Juan Bautista Villalpando. Tres años después trazó el edificio colegial de Santiago en Cádiz -que empezó a construirse en 1606 y se terminó en 1638 siempre según sus planos[2]- y en 1604 realizó su primera obra novedosa, el colegio malagueño de San Sebastián. Aunque lo había diseñado Villalpando en 1586, al comenzar a construirse la iglesia se reparó en que su emplazamiento era inconveniente por diversos motivos. Sánchez presentó un proyecto que convenció a los responsables. La iglesia es de planta circular dentro de un cuadrado, y se destaca la capilla mayor flanqueada por sacristías. En la nave hay pequeñas hornacinas para esculturas, superpuestas y encerradas por dobles pilastras toscanas sobre altos pedestales, que flanquean grandes nichos dispuestos igualmente en dos alturas, los inferiores para altares y los superiores con tribunas. Sigue un entablamento de triglifos y metopas y una bóveda con vanos inscritos en lunetas y adornada con yeserías y pinturas. Estos rasgos se observan más adelante no solo en sus obras andaluzas sino también en las madrileñas. La fachada tiene pilastras toscanas con placas y remate con escudo entre codillos.

 

En 1606 trazó el noviciado de San Ignacio de Baeza y el colegio de San Fulgencio en Écija, cuya planta dibujada por Pedro Sánchez se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia[3]. Dos años después fueron elegidos sus planos para hacer la colegiata de San Cecilio -conocida como abadía del Sacromonte- de Granada por encargo del arzobispo don Pedro de Castro, si bien solamente el patio responde a su invención, porque la falta de dinero impidió hacer la iglesia y las restantes dependencias. En 1610 diseñó los colegios de La Anunciación de Antequera y Santa Ana de los Mártires de Jerez de la Frontera y el de San Torcuato de Guadix, fundación de la marquesa de Camarasa y con planta también conservada en la biblioteca parisina[4]; muestra dos sacristías con cúpula que repetirá en su etapa madrileña.

 

Aprovechando su estancia en Granada entre 1618 y 1622, la Compañía le encomendó la finalización del colegio de San Pedro y San Pablo de Granada, trazado originalmente por otro renombrado tracista jesuita, Bartolomé de Bustamante. Cerró la capilla mayor, dotándola como al crucero de vanos y de un entablamento con modillones con gallones. El crucero tiene brazos de muy escasa profundidad como hará luego en Madrid. La cúpula recuerda a la de la basílica de El Escorial, si bien con pilastras corintias y mayor decoración, estucos y pintura.

 

Alternó Sánchez en esta década, la construcción de este edificio con otros, como el citado noviciado de San Ignacio de Baeza, comenzado en 1606 -si bien presentó trazas y asistió desde 1615-, y el colegio de san Carlos Borromeo de Osuna (1618), del que una vez más se ha conservado la planta en la colección de planos jesuitas de la BNF[5]. Introduce dos novedades que aplicará en Madrid: la presencia de un atrio para la iglesia, y la disposición de ésta en planta central con crucero rodeado por cuatro capillas en las esquinas, con las que buscaba la seguridad y fortaleza de los pesos de la cúpula, y el atrio.

 

La obra más prestigiosa de este período andaluz fue la iglesia del colegio de San Hermenegildo de Sevilla. El primer proyecto del padre Villalpando databa de 1587, pero en 1614 se aprobaron nuevas trazas de Pedro Sánchez, quien trabajó en ella desde 1614 hasta su finalización en 1620[6]. El templo es oval, según los modelos de Serlio de templo cristiano al modo antiguo, ensayados por Vignola en Sant’Ana dei Palafrenieri de Roma. El esquema es similar al de Málaga, pero divide los dos pisos de la nave por medio de un entablamento, y las pilastras no son de orden gigante, sino que hay dóricas debajo y corintias en lo alto. En este piso superior se protegen las tribunas con una balaustrada.

 

Entre 1617 y 1619 aumentaron sus problemas con el padre general Muzio Vitelleschi, porque se comprobó que había destinado una pequeña cantidad de dinero de la obra de Baeza a sus necesitadas hermanas y sobrinas. La situación se resolvió de manera inesperada. Al ser el arquitecto más afamado entre los jesuitas en España, fue requerido en otoño de ese último año desde Madrid para trazar el colegio Imperial.

 

La obra maestra del hermano Sánchez fue precisamente la iglesia de este colegio, fundado por la emperatriz María de Austria[7]. En él escogió los elementos más sobresalientes de su labor andaluza. De proporciones monumentales, trabajó en ella desde 1620 hasta su muerte en 1633 -se empezó a construir en 1626-, dejándola muy avanzada a falta de rematar el crucero con su cúpula, la fachada y sus torres, lo que haría el también jesuita Francisco Bautista, sucesor y seguidor de Sánchez en Madrid. La sacristía queda detrás del presbiterio, como en Guadix y el Noviciado madrileño. A los lados del presbiterio dispuso dos capillas ovales, al igual que hiciera en Guadix y en Toledo. En la nave alternan capillas grandes con pequeñas para mejor contrarresto de los empujes de la bóveda de cañón, separadas por pilastras de orden gigante y con tribunas superpuestas. A los pies situó el pórtico como en el Noviciado citado, con torres siguiendo el modelo de Juan de Herrera en San Vicente de Fora en Lisboa, que conocería por sus seguidores los Mora. La fachada tiene, como en el interior de la iglesia, pilastras y columnas de orden gigante y vanos con orejetas y frontones.

 

Ponz encontró un plano firmado por Sánchez en 1619 y lo relacionó con el colegio Máximo de Alcalá de Henares, pero la iglesia estaba terminada para entonces, por lo que en todo caso sería para el edificio colegial o bien para la casa profesa de San Ildefonso en Toledo, que se sabe que trazó. En esta sigue modelos suyos anteriores, si bien su proyecto fue completado y modificado en la decoración interior y en la fachada por el padre Bautista tras su muerte. Encontramos una vez más pilastras gigantes, arcos, tribunas y pequeños nichos para esculturas.

 

Pedro Sánchez aprovechó su estancia madrileña para ocuparse también del noviciado de San Ignacio[8]. Este fue fundado por doña Ana Félix de Guzmán, marquesa de Camarasa, la misma fundadora al igual del colegio de Guadix, aunque aquí los planos se habían aprobado ya en 1611. No obstante, como sucediera en Málaga, la casa de novicios recibía un aire poco beneficioso y se decidió protegerla al colocar delante de ella la iglesia. Sánchez presentó un primer proyecto con el crucero cupulado con cuatro capillas en las esquinas, como en Osuna, y un segundo con la forma oval malagueña y sevillana. Sin embargo, el resultado definitivo fue más tradicional, de cruz latina, crucero con media naranja y nave con capillas. La principal novedad era el atrio, elemento presente en Osuna, aunque con el añadido de dos torres que lo flanqueaban. Se repite el orden gigante de la fachada del colegio Imperial. El interior seguía el modelo del colegio complutense, de tribunas en la nave y en el crucero, orden toscano y decoración clásica. Solo se llegó a hacer un lienzo del colegio; el alzado de la iglesia lo trazó y construyó nuevamente el hermano Bautista.

 

Poco después tuvo que volver a Andalucía por imposición de Vitelleschi, quien deseaba alejarle de Madrid. Ahí prosiguió la construcción del noviciado bastetano, pero faltó dinero para proseguirlo, lo que unido a las presiones del valido de Felipe IV, el Conde-duque de Olivares, a instancias de su confesor jesuita residente en el Colegio Imperial madrileño, provocó que Pedro Sánchez obtuviera licencia para regresar a la Corte, si bien tendría que residir cuatro meses al año en Baeza.

 

A su regreso la hermandad del refugio de Madrid le encargó la traza para la iglesia del nuevo hospital de San Antonio de los Portugueses, que ejecutó el maestro de obras Francisco de Seseña entre 1624 y 1633[9]. Supone una vuelta a los modelos andaluces de planta oval. El orden gigante que une ambos pisos es el de Málaga. El interior quedó desvirtuado por las intervenciones pictóricas posteriores. La novedad reside en el trasdós de la bóveda con un octógono achaflanado, debido a la situación de la iglesia en la confluencia de dos calles[10]. La portada es muy sencilla, aunque Sánchez la decoró con aletones en el nicho superior que no se llegaron a hacer[11].

 

Por esos años amenazaba ruina la parroquial de San Martín de Valdeiglesias y se convocó a numerosos maestros de obras para realizar dictámenes y presentar trazas para su reedificación. Resultó elegido el proyecto de Sánchez en 1628, sin duda avalado por el prestigio de los edificios que había diseñado y construía en Madrid para su congregación. No obstante, a los dos años se modificó y simplificó en algunos aspectos por resultar excesivamente caro, hecho que desvirtuó parcialmente su estilo. Aun así, se reconoce en el presbiterio y en parte en el crucero y la fachada[12].

 

El duque de Lerma, valido de Felipe III, trajo de Roma el cuerpo de su antepasado, el jesuita Francisco de Borja, y lo depositó en la Casa Profesa madrileña que había fundado. El edificio estuvo primero en la calle del Prado y después en la plazuela de Herradores. Para este se compraron varias casas y en 1628 se comenzó la construcción con proyecto de Pedro Sánchez[13]. Poco se sabe salvo que tenía media naranja, tribunas y campanario. No tenía gran envergadura puesto que se acabó en 1630; fue sustituido por otro edificio más ambicioso en la segunda mitad del siglo XVII[14].

 

Ese mismo año 1628 fue a Salamanca a inspeccionar la obra del colegio real jesuita de la Clerecía. Continuó interviniendo en la edificación del colegio Imperial hasta su fallecimiento en 1633, sentido por la orden debido a su talento, a pesar del dudoso cumplimiento en sus obligaciones espirituales. Fue un arquitecto cuyo estilo estaba enraizado en el Manierismo andaluz, que trajo a la Corte, donde dominaba el modo ortodoxo y desornamentado de Herrera y los Mora, y supuso una alternativa al mismo y una importante influencia posterior en la arquitectura madrileña a través de la labor de Francisco Bautista.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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TAYLOR, RENÉ, «Hermetism and Mystical Architecture in the Society of Iesus», en Baroque Art: The Jesuit Contribution, Nueva York: Fordham University Press, 1972.

 

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CRONOLOGÍA DE OBRAS MADRILEÑAS

 

Colegio imperial jesuita (1619-1633).

RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO, (1970b).

 

Noviciado de la Compañía de Jesús (1620-1633).

RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO, (1968).

 

Traza para la iglesia del hospital de San Antonio de los Portugueses (1624).

– Dibujo del interior: Sección longitudinal de la iglesia. Gabinetto dei Disegni e delle Stampe delle Gallerie degli Uffizi, Florencia, invº 3474 A.

– Dibujo del exterior: Alzado de la fachada, Archivo de la Santa Pontificia y Real Hermandad del Refugio y Piedad (ASHRP), Madrid, Legajo 546.1

BONET CORREA (1961), p. 32. RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO (1970a), pp. 69-70.

 

Trazas para la iglesia parroquial de San Martín de Valdeiglesias (1628 y 1629).

CADIÑANOS BARDECI (1997), pp. 335-364.

 

Casa Profesa de los jesuitas (1628-1630).

Archivo Romano de la Compañía de Jesús (ARSI), Baetica, 8-II (años 1583-1622).

RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO, (1970a), pp. 70-71.

 

MARÍA TERESA CRUZ YÁBAR

FECHA DE REDACCIÓN: 15 DE OCTUBRE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 13 DE DICIEMBRE 2019

 

NOTAS

[1] La fuente principal para el conocimiento de la vida y obra de Pedro Sánchez en Andalucía y Madrid son los trabajos de Rodríguez G. de Ceballos, especialmente Alfonso Rodríguez G. de Ceballos, «El arquitecto Hermano Pedro Sánchez», en Archivo Español de Arte, 43 (1970), pp. 51-81.

[2] Ibidem y Alfonso Rodríguez G. de Ceballos en: MARÍA JOSÉ TARIFA CASTILLA (coord.), Corpus de arquitectura jesuítica: Fichas catalográficas, Universidad de Zaragoza, Ministerio de Economía y Competitividad, 2017, pp. 274-277 recoge la bibliografía actualizada y hace una revisión de lo conocido hasta ahora.

[3] Bibliothèque Nationale de France, París (desde ahora BNF), VR 468 (antiguo registro: Hd-4c, 150): Colegio de San Fulgencio de Écija (Sevilla). Planta del antiguo proyecto del Hermano Pedro Sánchez; en: Alfonso Rodríguez G. de Ceballos en: MARÍA JOSÉ TARIFA CASTILLA (coord.) (2017), pp. 278-279.

[4] BNF, VR 473 (antiguo Hd-4a, 145): Proyecto de conjunto con la iglesia por el Hermano Pedro Sánchez: planta baja, h. 1610. Véase nota 2, Ibidem, pp. 288-289

[5] BNF, VR 476 (antiguo Hd-4d, 26): Proyecto del Hermano Pedro Sánchez para la planta baja y la iglesia. Véase nota 2, Ibidem, pp. 296-297.

[6] Véase nota 2, Ibidem, pp. 246-247.

[7] Ibidem, pp. 268-269 y RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO, «El Colegio Imperial de Madrid», Miscelánea Comillas, 54 (1970), pp. 407-443.

[8] RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO,, «El antiguo noviciado de los jesuitas en Madrid», en Archivo Español de Arte, 41 (1968), pp. 245-265.

[9] BONET CORREA, ANTONIO, Iglesias madrileñas del siglo XVII, Madrid: CSIC, Instituto Diego Velázquez, 1961, p. 32. Rodríguez G. de Ceballos (1970a), pp. 69-70.

[10] El dibujo del interior que muestra la sección longitudinal de la iglesia, se conserva en el Gabinetto dei Disegni e delle Stampe delle Gallerie degli Uffizi en Florencia, invº 3474 A y forma parte de uno de los álbumes de dibujos reunidos por el comerciante florentino Giovanni Filippo Michelozzi en Madrid. En: Alfonso Emilio Pérez Sánchez, Mostra di disegni spagnoli, (cat. exp.), Florencia: Gabinetto Disegni e Stampe degli Uffizi 1972, pp. 49-50 nº. 34, fig. 29.

[11] Este dibujo del exterior que muestra el alzado de la fachada, existe en el Archivo de la Santa Pontificia y Real Hermandad del Refugio de Madrid que se conserva en la hermandad (ASHRP, Legajo 546.1)

[12] CADIÑANOS BARDECI, INOCENCIO «La parroquia de San Martín de Valdeiglesias y su construcción en el siglo XVII», Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 84 (1997), pp. 335-364.

[13] Archivo Romano de la Compañía de Jesús (ARSI), Baetica, 8-II (años 1583-1622).

[14] RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS, ALFONSO, (1970b), pp. 70-71.

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