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Panteón de los duques del Infantado en San Francisco de Guadalajara, 1696-1712.
FELIPE SÁNCHEZ

 

Maestro de las obras reales de la villa de Madrid y alarife. Zaragoza, h. 1650 – Madrid, 1712

 

Felipe Sánchez nació en Zaragoza[1], suponemos que hacia 1650, hijo de Lucas Sánchez, natural de Paracuellos de Jiloca cerca de Calatayud, y de doña María de Osés, de Mallén (Aragón). Sánchez aparece mencionado en 1676 como mancebo albañil en Zaragoza. Venció de manera sorprendente el concurso de trazas de 1678 para la basílica del Pilar. El 31 de enero de 1679 el cabildo envió el diseño a Madrid por medio del canónigo Julve para consultarse con Carlos II, su patrón, y este lo envió al maestro mayor de las obras reales don Francisco de Herrera el Mozo para su revisión. El 16 de junio se aprobó con los añadidos de Herrera para resolver dos cuestiones poco claras. Sin embargo, el cabildo vio la oportunidad de mejorar el proyecto pidiendo uno a Herrera el Mozo, y el 3 de julio escribió a su representante Julve que trajera a Herrera a Zaragoza para elaborar la traza, y que “no se contraiga empeño con Sánchez porque se ha entendido que no es oficial de aquel arte y prendas que son menester para esta obra”. Las obligaciones del maestro mayor le impidieron ir a Zaragoza hasta 1680 y presentar el proyecto, que fue aprobado el 11 de octubre. El de Felipe Sánchez seguía el de la catedral de Valladolid de Juan de Herrera, como siempre se ha dicho, con cuatro torres en las esquinas, tres naves, capillas laterales y cuatro torres en los ángulos. Francisco de Herrera hizo un diseño mucho más suntuoso, con cúpula central y dos medias naranjas más, naves con capillas con medias naranjas, y adorno profuso tanto al interior como al exterior.

 

Felipe Sánchez se trasladó en 1679 a Madrid tras este revés, tal vez para tratar de recabar apoyos para que su proyecto no se rechazara, y tal vez como compensación, comenzó a trabajar en una obra real de gran importancia, paradójicamente también trazada por Herrera el Mozo. Mariana de Austria volvió de su exilio en Toledo al morir el valido don Juan José de Austria y se le adjudicó alojamiento en el palacio del duque de Uceda, muy cercano al Alcázar. Para poder habitarlo hacía falta una reforma en profundidad. Sánchez recibió en noviembre de 1679 21.000 reales; trabajó en 1680 y 1681 y se tasó su trabajo en casi 185.000 reales[2]. Siguió en la obra en 1682 y el 18 de abril de 1684 contrató hacer unas reparaciones en tres meses por valor de 66.450 reales.

 

El 24 de abril de 1680 tasó con Manuel del Olmo las casas que había hecho Tomás de Aspur para el marqués de Astorga y Velada en la calle del Soldado desde 1678[3]. El 5 de mayo de 1684 otorgó carta de pago la viuda del maestro de obras José López a favor de Felipe Sánchez; sería por alguna obra no especificada[4]. El 16 de octubre de 1685 dictó testamento el maestro de obras Pedro Fernández y declaró que había hecho las casas de don Francisco Bonache en Pinto y que estaba ajustada en 34.000 reales, de los cuales habían cobrado 27.409. Mandaba que se ajustaran las cuentas con Sánchez, a quien nombró su testamentario[5].

 

Felipe Sánchez tuvo a su cargo las reparaciones del Matadero y el Rastro de Madrid desde 1690. El primer año se remató en él por 10.000 reales el arreglo de la puerta del Rastro llamada de la Sisa y que daba al campo, que estaba en lamentables condiciones. Había que remeter con una grapa la jamba izquierda por no encajar con el dintel, y poner cimiento a su pilar, la puerta necesitaba un peldaño de granito y debajo poner un canal para recibir el agua de lluvia de un patio. Había que retejar todos los techos del Rastro y los del Matadero. En éste había que macizar las paredes porque las ratas habían hecho agujeros. La nave de los carneros precisaba dos nuevas ventanas y la de las vacas enlosar el suelo de un testero y un desván dos tramos de armadura.

 

Siguió trabajando entre 1691 y 1693 y desde 1694, según declaración de Teodoro Ardemans del 22 de marzo de ese año, le correspondía cobrar 2.800 reales anuales. El 23 de marzo de 1695 ordenó el Concejo que Ardemans tasara lo obrado por Sánchez y los arreglos ascendieron a 4.014 reales. El 31 de marzo de 1695 se remataron en el maestro de obras Francisco de Mena las reparaciones examinadas por Sánchez: había reparado los cimientos, los tabiques del repeso, deteriorados por los hielos y las nieves, macizado agujeros en las naves de los carneros, y puesto en pie una tapia que dividía el corral de las vacas, que amenazaba ruina. El 30 de julio Sánchez revisó las arruinadas tapias del Matadero y estimó la labor en 9.300 reales. El 15 de julio de 1697 reconoció Ardemans las labores de Felipe Sánchez[6].

 

En 1690 redactó junto con Manuel del Olmo unas condiciones para hacer la cárcel de la Villa en el Ayuntamiento o Casa de la Villa[7]. Desde ese año y hasta su muerte hizo obras continuadas en la iglesia y el hospital de San Antonio de los Alemanes. El 15 de enero de 1691 valoró una casa en la plaza de Puerta Cerrada[8].

 

El 6 de enero de 1692 fue su mujer madrina de una hija del pintor de cámara Claudio Coello, y este designó a Felipe Sánchez por su albacea en su testamento del 15 de abril de 1693[9]. Esta confianza se explica porque su mujer tenía por segundo apellido Coello, de lo que deducimos que era pariente cercana del famoso pintor. En ese año Felipe Sánchez otorgó testamento conjunto con su mujer, disponiendo ser enterrados en la capilla de la Virgen de los Remedios de la Merced, y contrató la hechura de unas casas en la calle del Humilladero[10].

 

En 1693 José de Arroyo se había adjudicado la traza y construcción de la iglesia de la enfermería de la Venerable Orden Tercera de San Francisco en un concurso en el que participó Felipe Sánchez. Quedó incompleta a falta de las cubiertas a la muerte de Arroyo en enero de 1695, y Teodoro Ardemans y Eugenio Camarena tasaron lo realizado en 70.000 reales. Debieron advertir la debilidad estructural de la fábrica y se consultó con otros maestros, entre ellos Sánchez, quienes lo confirmaron. Hubo que demoler algunas partes y reforzar otras de lo construido por Arroyo. En abril presentó Felipe Sánchez trazas, seguido de Juan de Pineda y después Ardemans. La junta de la V.O.T. se decidió por el proyecto de Sánchez, quien lo contrató el 6 de mayo de 1695[11]. Cobraría 14.000 ducados y en septiembre ya había recibido 114.000 reales. En 1698 declaró que había acabado la iglesia y que en 1696 el padre Antonio de Ávila había ajustado la obra del campanario, del adorno de cantería de la ventana de la fachada, la reja de la puerta y un tejadillo a espaldas de la casa medianera. Felipe Sánchez pidió que se le pagara lo hecho en la puerta de la portería, en la que abrió un arco con sus entrecalles, impostas y zócalos. El 16 de julio de 1705 obtuvo 4.000 ducados como finiquito.

 

El exterior es sencillo. Al interior la planta es de una sola nave con el crucero en otro tramo sin destacar más que por el ligero achaflanado de los dos pilares que conectan con el presbiterio y dos pilastras que se unen a las de la nave. Ésta, que consta de otros dos tramos, tiene cuatro hornacinas para otros tantos altares y retablos. Están separados por pilastras dóricas cajeadas y encima hay un entablamento moldurado canónico con cartelas pareadas en el friso como único adorno. La bóveda es de cañón con vanos, lunetas y recuadros centrales. La cúpula tiene arcos con vanos, pechinas, anillo con grupos de cuatro cartelas, pedestal y la media naranja con dobles fajas. El presbiterio es de un solo tramo y poca profundidad. Llama la atención respecto a otras obras cortesanas de esta época conservadas la solución para el crucero, que no tiene los cuatro pilares achaflanados, y en la media naranja las agrupaciones de cuatro modillones.

 

Igualmente detectó errores en la cimentación y estabilidad de otra obra de José de Arroyo al morir éste en 1695. La iglesia y sacristía del real Hospicio amenazaban desplomarse de seguirse con el proyecto de aquél. Sánchez trabajó en esta obra en los años siguientes[12].

 

Poco se hizo en el Pilar los siguientes años a que se aprobara la traza de Herrera el Mozo, y en 1694 Felipe Sánchez aprovechó para presentar un nuevo proyecto, desechado porque sería demasiado costoso derribar lo ya edificado. En 1695 tuvo que viajar a Zaragoza con Ardemans para resolver las dudas que suscitaban los cimientos hechos según la planta de Herrera y propuso una serie de correcciones[13]. Ese año dio una memoria de precios y condiciones junto con Juan de Pineda para la iglesia de mercedarias de San Fernando, trazada y realizada por Miguel Chocarro.

 

El 11 de julio de 1696 falleció su mujer doña Gracia González en sus casas de la calle de Juanelo[14]. Felipe casó por segunda vez con doña María Cecilia del Campo, que no trajo bienes al matrimonio y con quien no tuvo hijos aunque recogieron y cuidaron a una niña, doña María Fernández de Córdoba, cuyos padres se habían trasladado a las Indias[15].

 

Ese año comenzó a hacer el panteón de los duques del Infantado bajo la capilla mayor del monasterio de San Francisco de Guadalajara por encargo del X duque. En 1700 le escribió un representante de este que “hallela ser empresa muy digna de la grandeza de V. E. y uno de los primores de arquitectura, pues su figura óvalo mixto es muy difícil de executar con el acierto que vi”. No obstante, reparó en que los muros eran demasiado altos y que la bóveda iba a quedar pequeña y desproporcionada, algo que no negó Felipe Sánchez y lo justificó porque el duque había pedido tres alturas para las paredes y sus nichos con sarcófagos y así se hizo la traza, pero luego cambió de opinión y quiso cuatro, y ahora le costaría proporcionar la bóveda, algo que no hubiera sucedido si se hubiera previsto desde el principio y hubiera bastado con hacer más profundo el espacio bajo el suelo. Ese mismo año se contrató la obra de mampostería pero se avanzó poco, sin duda por indisponibilidad del comitente y sus recursos, inmerso en la guerra de Sucesión y procesado y desterrado por Felipe de Borbón en ese tiempo. Sánchez ostentó el título de maestro de las obras del duque hasta su muerte en 1712, y sus discípulos Francisco y Juan Ruiz hicieron obras para éste, si bien fue el maestro de obras de Guadalajara Felipe de la Peña quien acabó las obras en 1728. Estas costaron más de un millón de reales[16], comprensible por las dificultades técnicas de la empresa y, sobre todo, por el uso de costosos materiales para los revestimientos, mármol oscuro de San Pablo y blanco tal vez de Genova y jaspe rojizo-posiblemente de Cehegín o de Tortosa- y metal dorado.

 

El recinto tiene una portada de acceso desde la iglesia con aletones laterales, codillos, volutas laterales, frontón curvo, placa recortada y jarrón de remate. La escalera tiene tres tramos de distinta longitud, uno primero que va desde esta y hace un recodo para descansar en un rellano, y dos más hasta el panteón con otro descansillo. Los peldaños son de jaspe, como los recuadros, divididos por machones moldurados y cornisa de mármol oscuro, como los arcos que dividen la bóveda de cañón con fajas blancas. Los rellanos son más interesantes porque tienen motivos geométricos circulares y ovalados con embutidos de piedra blanca en el pavimento, muros y bóveda. La planta del Panteón es elíptica y dividida en ocho tramos, más estrechos los dos que forman uno de los ejes centrales, con la entrada mencionada y el acceso a la capilla al otro lado. El pavimento tiene diferentes figuras ornamentales en los ocho recuadros divididos por fajas, animados además con mármol blanco. Seis paramentos contienen huecos para grupos de cuatro sarcófagos de los duques superpuestos, y el de la entrada, resaltada con codillos, tiene otros dos sarcófagos. Estos tienen forma de urna y son de piedra gris clara, apoyan sobre garras de león, muestran dos grupos de cuatro gallones laterales en el cuerpo y tapa abombada y estriada. Estos muros descansan en pequeño zócalo de mármol gris y se separan por machones de ese mismo mármol con vaciados de jaspe y flanqueados por dos medios machones. Los huecos tienen cartelas de mármol blanco y bronce dorado en las esquinas superiores. Sigue un entablamento sin arquitrabe y con modillones pareados, también de mármol y bronce, en el friso. La bóveda tiene fajas de mármol de San Pablo con vaciados de jaspe que confluyen en el florón central dorado y entre ellas hay motivos vegetales dorados. El eje de las dos entradas acaba en una capilla cuadrada con su nicho y altar, cuya custodia de planta circular, arcos y óculos está hoy en el altar mayor de la iglesia conventual; pavimento con ocho fajas, cuatro columnas en las esquinas sobre altos pedestales con capiteles que recuerdan los del orden del hermano Bautista, muros de nuevo con juegos geométricos embutidos, entablamento con cartelas pareadas de mármol blanco, ángeles dorados sobre volutas, cuatro arcos con resaltos blancos de codillos, anillo con dobles cartelas y tarjetas blancas entre ellas, media naranja de piedra de color amarillenta con dobles fajas y entre ellas recuadros blancos. La portada tiene un arco rebajado.

 

La inspiración en el Panteón real del monasterio de San Lorenzo de El Escorial es evidente, y las diferencias derivan solamente en el diferente espacio disponible, la diferente disposición de los materiales y en la evolución del estilo en los más de75 años que pasaron entre una traza y otra. Algunas partes no parecen de Sánchez, como las portadas y cubriciones del Panteón y de su capilla. Se trata sin embargo de una obra maestra por la brillante resolución de sus complicaciones técnicas y el uso de lujosos materiales.

 

El 18 de marzo de 1698 comenzó Felipe Sánchez a hacer unas casas en la plaza de la Cebada[17]. El 7 de junio de 1698 tasó con Ardemans unas casas en la calle del Águila[18] y firmó una planta de la plaza de la Cebada presentada al Concejo[19].

 

En 1699 había hecho una traza para construir una escalera de albañilería en la bóveda de la iglesia de San Millán, que pertenecía a la real congregación del Santo Cristo de las Injurias, para facilitar su acceso[20]. También midió y tasó con Juan de Pineda la puerta de Toledo[21].

 

En abril de 1700 otorgó carta de pago por las casas de la condesa de Oñate en la calle de San Isidro[22], el 9 de agosto le devolvió Juan de Linares una importante cantidad que le había prestado y el 26 de octubre declaró con Ardemans y Juan de Pineda que el caz de Aranjuez estaba abierto hasta la cañada que bajaba de Matalobos[23].

 

En este tiempo midió y valoró con Ardemans las casas de doña María Rubio y tenía que hacer lo mismo con las de la condesa de Villarreal en la calle Alcalá, pero no pudo y envió a su hermano Lucas. Recibió el encargo de hacer el palacio del duque de Osuna y el de las casas de don José de Tapia Olivares en la calle de la Puebla; en parte del precio obtuvo 20 fanegas de tierra en el sitio conocido como el “Cerezo”. Reparó las casas de la condesa de Villaverde. El pintor Pedro Ruiz González le nombró su albacea. [24].

 

El 18 de septiembre de 1702 midió y tasó con Ardemans las casas del secretario real don Francisco de Sola. En 1707 se le encargó reparar la capilla de la congregación de la Inmaculada Concepción en el colegio Imperial. El 8 de enero de 1709 estaba dirigiendo las obras del caz del Jarama y el 4 de mayo otorgó poder al maestro de obras Pedro Caro Idrogo para cobrar 1.500 reales por una partida de madera procedente de Los Molinos. Dio la libertad a una esclava de su propiedad llamada Teresa de San Vicente[25].

 

Sánchez testó el 4 de julio de 1709. Mandó enterrarse con el hábito de la Tercera Orden de San Francisco, por ser hermano, y ser enterrado en la capilla de Nuestra Señora de Belén en la parroquial de San Sebastián, donde era congregante. Su mujer Cecilia vivía con él en régimen de bienes gananciales y por eso le dejó más de 167.000 reales, en parte con una casa suya en la calle Preciados que compró a la real hermandad del Refugio, para la que había trabajado. Le nombró como una de sus albaceas y a su hija Teresa por heredera. Por un codicilo mandó que doña Cecilia se quedara con los sus libros de devoción y de vidas de santos que quisiera y el resto lo repartiera entre las personas que les fuera a aprovechar espiritualmente. A su discípulo Francisco Ruiz le dejó todos los libros de arquitectura, papeles, trazas, compases de plata y de bronce, instrumentos matemáticos y herramientas, puertas y ventanas y madera nueva y vieja que hubiera en su taller. A otro alumno, José Román, tocaron en suerte dos compases de bronce y cuatro libros, dos de León Bautista Alberti en castellano, el tratado de fortificación de Rojas y un tomo con los siete libros de arquitectura de Serlio. Legó sus vestidos al propio Francisco Ruiz, al que sería importante maestro de obras Pedro Caro Idrogo y a José Fernández, y a Caro Idrogo además 30 ducados[26].

 

El 8 de noviembre obtuvo 16.135 reales del marqués de Viñas que serían por tareas hechas en sus casas. El 10 de enero de 1710 reconocieron sus discípulos los hermanos maestros de obras Francisco y Juan Ruiz que Sánchez les había prestado dinero para poder comprar madera, y declararon que este tenía un solar en la calle de Lavapiés, y que los materiales de una obra que habían hecho mandó Sánchez traspasarlos a Francisco Ruiz. El 21 de mayo realizó las casas del mayorazgo de don Blas de la Calle Muñoz en la calle de Jacometrezo[27].

 

El 12 de abril de 1712 recibió 21.033 reales que habían costado una sala, diversas estancias, una escalera y unas caballerizas del hospital de la Pasión, y el 2 de mayo cobró de don Agustín Jiménez Nieto, tal vez por otra casa[28].

 

Felipe Sánchez falleció el 17 de mayo en sus casas de la plaza de la Cebada[29]. Tras el rechazo de su traza para la basílica del Pilar se trasladó a Madrid y consiguió participar en obras importantes, principalmente el panteón de los duques del Infantado, llegando a ser uno de los arquitectos más valorados y respetados de la Corte.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Obras de remodelación y reparación en el palacio de Uceda (1679-1684)

A.G.P., A.G., leg. 730.

TOVAR (1975), p. 346. GARCÍA BAEZA, p. 474.

 

-Casas de don Francisco Bonache en Pinto (antes de 1685)

A.H.P.M., prot. 13.368.

AGULLÓ, t. I, p. 146.

 

-Reparaciones en el Matadero (1690-1697)

A.V., A.S.A., 3-119-1, 3-129-18 y 3-129-19.

AGULLÓ, t. I, pp. 31-34.

 

-Obras en la iglesia y el hospital de San Antonio de los Alemanes (1690-1712)

Archivo de San Antonio de los Alemanes y del Refugio.

 

-Casas en la calle del Humilladero (1693)

A.H.P.M., prot. 13.707.

TOVAR (1975), p. 347.

 

-Iglesia de la enfermería de la Venerable Orden Tercera de San Francisco (1695-1696)

Archivo de la Venerable Orden Tercera, 1-410-11 y 1-178-6.

TOVAR (1975), pp. 354-358. TOVAR (1983), pp. 688-689.

 

-Obras en el real Hospicio ( desde 1695)

A.V., A.S.A., Acuerdos de la Junta del Hospicio nº 55.

VERDÚ, pp. 28-32.

 

-Casas en la plaza de la Cebada (1698).

A.V., A.S.A., 1-13-47.

AGULLÓ, t. II, p. 134.

 

-Casas de la condesa de Oñate en la calle de San Isidro (1700)

A.H.P.M., prot. 14.146.

TOVAR (1975), p. 348.

 

-Palacio del duque de Osuna (1700)

A.H.P.M., prot. 14.146.

TOVAR (1975), p. 348.

 

-Reparaciones en las casas de la condesa de Villaverde (1700)

A.H.P.M., prot. 14.146.

TOVAR (1975), p. 348.

 

-Obra en las casas de la marquesa de Nájera

A.H.P.M., prot. 13.975.

TOVAR (1975), p. 348.

 

-Casas de don José de Tapia Olivares en la calle de la Puebla (1702).

A.H.P.M., prot. 13.181.

TOVAR (1975), p. 348.

 

-Reparaciones de la capilla de la Concepción en el Colegio Imperial (1707)

TOVAR (1975), p. 349.

 

-Obras en el caz del Jarama (1709)

A.H.P.M., prot. 14.150.

TOVAR (1975), p. 349.

 

-Casas del marqués de Viñas (1710)

A.H.P.M., prot. 14.150.

TOVAR (1975), p. 350.

 

-Casas del mayorazgo de don Blas de la Calle en la calle de Jacometrezo (1710).

A.H.P.M., prot. 14.150.

TOVAR (1975), p. 350.

 

-Sala, estancias, escalera y caballerizas del hospital de la Pasión (1712)

A.H.P.M., prot. 14.151.

TOVAR (1975), p. 350.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. I, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. II, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

BLANCO MOZO, JUAN LUIS, Alonso Carbonel (1583-1660), arquitecto del Rey y del Conde-duque de Olivares, Madrid, Universidad Autónoma, 2003.

 

BOLOQUI LARRAYA, MARÍA BELÉN, y ANSÓN NAVARRO, ARTURO, «La catedral basílica de nuestra señora del Pilar», en Las catedrales de Aragón, Zaragoza: Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, 1987.

 

CHUECA GOITIA, FERNANDO, La catedral de Valladolid, Madrid: C.S.I.C., 1947.

 

CRUZ VALDOVINOS, JOSÉ MANUEL, «Arquitectura barroca: siglo XVII», en MORALES MARÍN, JOSÉ LUIS, y RINCÓN GARCÍA, WIFREDO (coords.), Historia de la arquitectura española, Madrid: Planeta, 1986, pp. 1275-1279.

 

LLAGUNO Y AMÍROLA, EUGENIO, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid: Imprenta Real, 1829, t. IV.

 

PÉREZ BUSTAMANTE, CIRIACO, «Claudio Coello. Noticias biográficas desconocidas», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, 26-3 (1918), pp. 223-227.

 

RÍOS BALAGUER, TEODORO, «Algunos datos para la historia de las obras del actual santo templo metropolitano de nuestra señora del Pilar de Zaragoza», Boletín del Museo Provincial de Bellas Artes, 11 (1925).

 

SALTILLO, MARQUÉS DE, «Arquitectos y alarifes madrileños del siglo XVII (1615-1699)», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, LII (1948), pp. 161-221.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, Arquitectos madrileños de la segunda mitad del siglo XVII, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1975.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, Arquitectura madrileña del siglo XVII. Datos para su estudio, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1983.

 

VERDÚ RUIZ, LETICIA, «Proceso constructivo del real hospicio del Ave María y san Fernando (actual museo municipal de Madrid)», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 27 (1989), pp. 27-46.

 

 

JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS

FECHA DE REDACCIÓN:

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

 

[1] TOVAR (1983), p. 545. Así lo declaró en su testamento de 1709.

[2] RÍOS, pp. 3-6. CHUECA, pp. 189-190. TOVAR (1975), p. 346 y 352-354. BOLOQUI y ANSÓN. GARCÍA BAEZA, p. 443.

[3] SALTILLO, p. 168.

[4] AGULLÓ, t. II, p. 133.

[5] AGULLÓ, t. I, p. 146.

[6] AGULLÓ, t. I, pp. 31-34. AGULLÓ, t. II, pp. 133-134.

[7] TOVAR (1975), pp. 249-250. AGULLÓ, t. II, pp. 289-290.

[8] AGULLÓ, t. II, p. 134.

[9] PÉREZ BUSTAMANTE, p. 227.

[10] TOVAR (1975), p. 347.

[11] TOVAR (1983), pp. 688-689.

[12] VERDÚ, pp. 28-32.

[13] Vid. GARCÍA BAEZA, pp. 464-465.

[14] TOVAR (1975), p. 347. Con ella tuvo una hija, María Teresa (TOVAR (1983), p. 545).

[15] TOVAR (1975), p. 346.

[16] LLAGUNO, pp. 90-91. TOVAR (1975), pp. 358-362.

[17] AGULLÓ, t. II, p. 134.

[18] TOVAR (1975), p. 347.

[19] TOVAR (1975), p. 363.

[20] AGULLÓ, t. II, p. 135.

[21] TOVAR (1975), p. 363. Se conoce esta actuación por una declaración de Ardemans de 1718.

[22] TOVAR (1975), p. 348.

[23] TOVAR (1975), p. 347.

[24] TOVAR (1975), p. 348.

[25] TOVAR (1975), p. 349.

[26] TOVAR (1983), pp. 546-547.

[27] TOVAR (1975), p. 350.

[28] TOVAR (1975), p. 350.

[29] TOVAR (1983), p. 544.

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