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Cristóbal Rodríguez de Jarama. Iglesia de Alpajés. Aranjuez.
CRISTÓBAL RODRÍGUEZ DE JARAMA Y ROJAS

 

Aparejador y Maestro de obras. Activo 1670-1698

 

Cristóbal Rodriguez de Jarama y Rojas desarrolló su actividad durante el último tercio del siglo XVII, coincidiendo con el reinado de Carlos II. No se conocen referencias biográficas sobre su origen, aunque el patronímico pueda vincularlo al área madrileña, zona por otra parte en la que trabajó la mayor parte de su vida y en la que debió residir. En 1670 era vecino de Valdemoro[1]. La primera noticia que tenemos del maestro es de junio de dicho año, fecha en la que supervisó las obras en la iglesia parroquial de Novés, trazada por Fray Lorenzo de San Nicolás[2]. Su cargo era el de maestro mayor de la archidiócesis de Toledo, inspector de contratas y ejecuciones de diversas construcciones y reparaciones de templos[3], coincidiendo con el cardenalato de Pascual de Aragón. En otras ocasiones es denominado, con mayor precisión, teniente del maestro mayor de las obras del arzobispado de Toledo[4], que en esa época, desde 1671 y al menos de la catedral, era Bartolomé Zumbigo y Salcedo[5]. Los vínculos con Zumbigo, quien en 1678 es “maestro mayor de la santa yglesia de Toledo” y a su vez “ayuda de trazador mayor de las reales obras”[6] continuarían en el ámbito de la Corona.

 

Su condición de vecino de Valdemoro puede explicar el hecho de que Cristóbal Rodríguez asumiese la traza y construcción de la torre del reloj de la plaza mayor de la localidad madrileña en 1672. Sin embargo, pronto cambió su destino, pues en el mismo año de 1672 entro a formar parte de la plantilla de la Junta de Obras y Bosques al servicio de la Corona[7], a raíz del famoso incendio acaecido en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial en 1671, que dañó el inmueble pero también destruyó parte de los fondos de su renombrada biblioteca y numerosos bienes muebles[8]. En diciembre de 1672 ya supervisaba presupuestos de carpintería y albañileria[9].

 

En agosto de 1673 ya estaba reconocido como aparejador[10]. A este cargo se sumó el nombramiento provisional de veedor y contador de la obra de San Lorenzo, como sustituto de Cristóbal de Munebrega Dávila, dado por la reina regente Mariana de Austria a propuesta de la Junta de Obras y Bosques por certificación de 17 de septiembre de 1674[11]. Estas ocupaciones venían a prolongar su especialización y experiencia en la archidiócesis de Toledo. En 1676, acumulando todas sus competencias, se autodenomina “Aparejador vehedor y contador dela Real fabrica del monasterio y palacio de San Lorenzo del excorial”[12]. Sin embargo no hay noticias de su nombramiento oficial, interinidad que podría arrojar luz sobre un conflicto de competencias con Gregorio Antonio Estela, en el que estuvo inmerso durante 1690[13]. En cualquier caso, continuó como veedor y maestro de obras del real sitio de San Lorenzo de El Escorial, hasta 1698[14], fecha en la que se data la última referencia que sobre Rodríguez de Jarama se posee. ​

 

Todo parece indicar que terminó su actividad al servicio de la Corona -donde permaneció más de veinte años y para quien trazó edificios como la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias en Aranjuez – y en el entorno madrileño, siendo también autor de la ermita de Nuestra Señora de los Santos de Móstoles. A lo largo de su trayectoria, tanto en Toledo como en la Corte, Cristóbal Rodríguez de Jarama trabajó junto a figuras como Juan Carreño de Miranda, Pedro del Hoyo, Gaspar de la Peña y Bartolomé Zumbigo, quedando así inscrito en lo que se ha dado en llamar el barroco madrileño[15].

 

La primera obra madrileña de Rodríguez de Jarama es la torre del reloj de Valdemoro[16], erigida en 1672[17] como parte final del proceso de conformación de la plaza mayor a lo largo del siglo XVII. Se levantó sobre un edificio anterior del siglo XVI, ya reformado por Francisco de Mora en 1609 y convertido en pósito. A pesar de las reparaciones sufridas a lo largo del tiempo, especialmente la de 1847, mantiene su estructura originaria de madera y cascote y sobre pilotes que evidencian su superposición a una obra previa. Consta de dos cuerpos prismáticos de planta cuadrada, siendo de menor base el superior, con tejadillos a cuatro aguas para cada uno de los mismos.

 

La incorporación de Cristóbal Rodríguez de Jarama a las obras de reedificación del Monasterio en 1672 se inscribió en un proceso que desde el principio estuvo determinado por problemas administrativos y económicos[18], como se desprende de un documento de 1673[19], prácticamente recién llegado Rodríguez, sobre reconocimiento de derechos del monasterio. Consecuencia de ello fue la apertura de un libro específico de cuentas para la reedificación del monasterio en agosto de 1673[20].

 

Las primeras intervenciones de Rodríguez fueron tasaciones de obras de albañilería y carpintería, En 1673 se trabajaba en la zona del palacio, la torre de las Damas, la sacristía principal, el refectorio, la librería de manuscritos, la zona occidental del seminario hacia el cuarto de las necesarias y otros elementos muy precisos, como los bancos de paredes[21].

 

Estas competencias las armonizaba con las de aparejador, como en 1673, junto con el maestro mayor Gaspar de la Peña y Bartolomé Zumbigo, maestro mayor de Toledo[22]. En 1674 está supervisando la contratación de diversas obras, entre ellas las tribunas de las damas, el dorado de las veletas, cruces y bolas de las torres y de las armaduras para el refectorio del colegio[23]. Todo parece inscribirse en un proceso de reedificación arquitectónica que se acota entre 1673 y 1674[24]. De hecho, hubo una parada de actividades hasta 1676.

 

En 1676 las intervenciones se orientaron hacia aspectos decorativos y de interior, como retablos y tallas. Rodriguez midió y tasó los trabajos del dorador y estofador Pedro Pablo del Hoyo, del marco de la Última Cena de Tiziano[25], ubicada en el refectorio, así como de herrajes[26]. Junto con Juan Carreño Miranda precisó la tasación del retablo del oratorio de la celda prioral[27]. Las tareas fueron similares en 1677, continuando las tasaciones de los marcos de cuadros del oratorio de la celda del prior[28].

 

Los años de 1681 y 1682 tuvieron por objeto las reformas en la sacristía. Con motivo del traslado a la sacristía de la reliquia de la Sagrada Forma (procedente del relicario de la Anunciación), Rodríguez tasó en 1681 las obras de Miguel García para el nuevo retablo “pilastrones, repisa, tablero del respaldo, cornisa, tarjeta, mesa del altar, planta de la custodia y demás adornos” [29] y en 1682 “los adornos y dorado que Pedro Pablo del Hoyo ha realizado en el retablo de la sacristía para colocar la Sagrada Forma”[30]. Si bien se adscribe el diseño del retablo a José del Olmo, maestro mayor de la Corona, no se descarta que hubiese intervenido Rodríguez en las mismas[31]. Esta adscripción la comparten y amplían algunos autores al retablo del oratorio del prior, basándose en similitudes con la fachada de Alpajés en Aranjuez[32], aunque el repertorio formal en todos los casos responde a los modelos comunes del momento.

 

A partir de este momento, 1687 las obras en El Escorial fueron menores en número y relevancia, en 1686 y 1688 albañilería y cerrajería[33], en 1690 los arreglos de las campanas prioral y de la vicaría[34].

 

La ermita de Nuestra Señora de los Santos de Móstoles[35] fue iniciada en 1608, con un lento proceso de construcción, determinado por tratarse de una iniciativa vecinal. Uno de los hitos de este templo de cruz latina y una nave fue la obra de la capilla mayor, dedicada a albergar la imagen de la patrona, acometida por Cristóbal Rodríguez y el albañil José Carrasco entre 1680 y 1697[36]. La capilla mayor consta de dos tramos rectangulares, uno primero cubierto con bóveda de cañón (decorado posteriormente con casetones), siguiendo la solución empleada en la nave y el segundo de algo más de fondo y menor altura, que alberga el camarín, al que se accede por dos puertas laterales abiertas en el retablo. Al exterior esta zona armoniza con el resto del templo, de ladrillo con mampostería toledana y zócalo de mampostería, en la tradición de la arquitectura religiosa madrileña. También es uniforme la decoración interior, tal vez realizada en el momento en que se construye esta capilla mayor que dio fin y cierre al templo. Usa la bicromía y la modulación de los muros interiores con entablamentos, pilastras toscanas y ménsulas pareadas tan característicos del barroco madrileño.

 

La Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias de Aranjuez fue levantada durante el reinado de Carlos II a petición de la Hermandad de Penitencia y Disciplina de Nuestra Señora de las Angustias. Venía a sustituir a la medieval ermita de San Marcos de la población de Alpajés (nombre por el que también es conocida), en la que se custodiaba la imagen mariana. El nuevo templo adquirió rango de parroquia. Fue edificado gracias a las aportaciones de los vecinos y muy especialmente a la de los reyes en calidad de cofrades[37]. La iglesia quedó embebida en la ciudad de Aranjuez, que a partir de 1750 se levantaría al este de palacio.

 

Es Llaguno quien aporta el nombre de Cristóbal Rodríguez de Xarama como autor de las trazas que se presentaron en febrero de 1681[38] y que realizó a modo de limosna[39]. Las obras fueron lentas, prolongándose hasta 1690, fecha en que se paralizaron, tal vez por razones económicas. En 1702 las obras se retomaron[40], momento en que se levantaron la capilla mayor y la bóveda encamonada de tambor octogonal, de las que se desconoce su autoría. Décadas después, la falsa cúpula, la cabecera y el orden empleado en el interior fueron modificados por Santiago Bonavía y Alejandro González Velázquez, ya en tiempos de Felipe V[41].

 

Corresponden a Cristóbal Rodríguez de Jarama la planta y alzado de la nave y fachada. El edificio presenta una planta de cruz latina poco acusada, de una sola nave de tres tramos en cuyos laterales se disponen hornacinas que suponen una versión simplificada de las capillas laterales del modelo de la planta del Gesú de Roma inaugurada por Vignola. Al exterior destacan dos puertas laterales cegadas, con marcos de oreja, la escalera curva de piedra de Colmenar y la obra de ladrillo con base, cornisas, cadenas de esquina en piedra de Colmenar que le confiere una bicromía que se reproduce en la fachada. En ésta, la superficie de ladrillo reproduce cajeados que dan cierta plasticidad a la superficie, en la línea de los recursos tan característicos de Fray Lorenzo de San Nicolás[42] en templos como el de las Agustinas Recoletas de Colmenar de Oreja, o en un foco más alejado, el convento de San Agustín y la capilla mayor de la Virgen del Prado, ambos en Talavera de la Reina. Este recurso es el que el arquitecto agustino define como “campos relevados”, a modo de almohadillado en su famoso tratado que sin duda debió conocer y manejar Rodríguez no sólo por su oficio de maestro de obras, sino también como veedor y contador[43]. La fachada resalta en piedra de Colmenar la sencilla puerta flanqueada por pilastras, adintelada con marco de orejas y rematada con unas molduras, roleos y bolas escurialenses que enlazan con el vano superior de iluminación, éste adornado con volutas y guirnaldas y rematado por frontón curvo partido. En éste se soporta, a través del toisón, el elaborado escudo real con corona proyectada hacia el frente dispuesto en la parte superior. Destacan los simétricos escudos con el pictograma de la esclavitud (S CLAVO), una letra S y uno de los clavos de Cristo, alusivos al carácter de disciplina de la hermandad o cofradía de Nuestra Señora de las Angustias; también dos cartelas con letanías marianas. Otra cartela central sobre la puerta especifica el carácter de fundación real. El templo se adscribe a la corriente barroca madrileña de fines del XVII. Su factura influyó en la traza de Teodoro Ardemans para la colegiata de la Granja de San Ildefonso[44]. Durante la Guerra Civil se perdieron las aportaciones de Bonavía y González Velázquez, reconstruidas por Regiones Devastadas en la posguerra bajo la dirección del arquitecto Rodolfo García Pablos.

 

En estas construcciones de Móstoles y Aranjuez Cristóbal Rodríguez de Jarama muestra la influencia de los maestros y arquitectos del momento con los que coincidió, como Zumbigo o Fray Lorenzo de San Nicolás (el agustino recoleto estuvo en 1678 reconociendo las obras de San Lorenzo[45]). Ello permite apreciar el papel de El Escorial como punto de confluencia de diversos artistas que debió contribuir a la caracterización del barroco madrileño en tiempos de Carlos II.

 

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

– Torre del reloj. Plaza Mayor. Valdemoro (1672)

A.M.V., Libro de acuerdos, 1669-1678. Sign. 2549-1.

MARTÍN GARCÍA (2007), pp. 40-47. VV.AA., t. XIII (2004), pp. 355-360.

 

– Monasterio de El Escorial. Restauración y reformas (1672-1698)

R.B.M.E., Cajas XVII, XVIII, XIX, LX.

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– Ermita de Nuestra Señora de los Santos. Móstoles (1680-1688)

A.H.P.M. prots. 32693, 32694, 32696, 32699. BOCM. 1994, octubre, 24.

PONZ (1787-1794) v VII, 3. AZCÁRATE (1970) 199. CORELLA (1979) 79. VVAA, t. XII (2004) 261-263.

 

– Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. Aranjuez (1681).

ÁLVAREZ DE QUINDÓS (1804), p. 249. LLAGUNO (1829), t. IV, p. 74. MADOZ (1845), t. 2, p. 422. SCHUBERT (1924), pp. 353-354. TORMO (1929), p. 9. GARCÍA-PABLOS (1944). CHUECA GOITIA (1958), p. 130. BONET (1961), pp. 45-46. AZCÁRATE (1970), p. 59. GARCÍA PARAMO (1971). SANCHO (1995), p. 354. TOVAR (2000). MERLOS (2003), pp. 37-38. VV. AA., pp. 520-531.

 

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TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, «La iglesia de Nuestra Señora de Alpajés, de Aranjuez», Revista de arte, geografía e historia, 3 (2000), pp. 513-528.

 

 

MARÍA MAGDALENA MERLOS ROMERO

FECHA DE REDACCIÓN: 20 DE NOVIEMBRE DE 2021

FECHA DE REVISIÓN

 

NOTAS

[1] Novés, 1670. Sobre que cumplan las condiciones con que se obligaron a executar los reparos de la Parroquia de dho. Lugar. Archivo Diocesano de Toledo (A.D.T.), Reparaciones de Templos, Leg. 10, Exp. 23, Cfr. ANTONIO JOSÉ DÍAZ FERNÁNDEZ, «Fray Lorenzo de San Nicolás y la iglesia de Noves (Toledo)», Espacio, Tiempo y Forma, Serie VII, H.» del Arte, 9 (1996), pp. 107-125, p. 113, n. 15. El padrón de habitantes de 1685 custodiado en el Archivo Municipal de Valdemoro (A.M.V.) cita un Cristóbal Rodríguez sastre, que no puede identificarse con el maestro de obras.

[2] ANTONIO JOSÉ DÍAZ FERNÁNDEZ, «Fray Lorenzo…», p. 114.

[3] ANTONIO JOSÉ DÍAZ FERNÁNDEZ, «Fray Lorenzo…», p. 113

[4] ARCHIVO GENERAL DE PALACIO (A.G.P.). Expedientes personales. Caja 905/14.

[5] FRANCISCO PÉREZ SEDANO, Datos documentales inéditos para la Historia del Arte Español, Madrid: Centro de Estudios Históricos, 1914, p. 93.

[6] 1678. REAL BIBLIOTECA DEL MONASTERIO DE EL ESCORIAL (R.B.M.E.), Caja LX-40. Cfr. JOSÉ LUIS VEGA LOECHES, Idea e imagen de El Escorial en el siglo XVII: Francisco de los Santos (tesis doctoral), Madrid: Universidad Complutense, 2016, p. 444, n. 1312.

[7] 1672. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 25. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario de documentos sobre el Real Monasterio del Escorial existentes en el archivo de su biblioteca (1631-1682), San Lorenzo de El Escorial, Ediciones Escurialenses, 2005, pp. 40-104.

[8] MARÍA TERESA FERNÁNDEZ TALAYA, GABRIEL MARTÍN OLIVARES, y JOSÉ LUIS SANCHO GASPAR, «La reconstrucción del Monasterio de EL Escorial tras el incendio de 1671», en: La ciudad de Dios 202, 3 (1989), pp. 675 y ss. en esp. 689; MARÍA TERESA FERNÁNDEZ TALAYA, JOSÉ LUIS SANCHO GASPAR, «Reconstrucción del Monasterio de El Escorial después del incendio de 1671», Reales Sitios, 103 (1990), pp. 57-64; LUZ MARÍA DEL AMO HORGA, «El gran incendio de 1671 en el Monasterio de San Lorenzo del Escorial y sus repercusiones en la arquitectura», en El Monasterio del Escorial y la arquitectura: actas del simposium, 8 al 11 de noviembre de 2002 (FRANCISCO JAVIER CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, (coord.), San Lorenzo de EL Escorial: Real Centro Universitario Escorial-María Cristina, 2002, pp. 595-620.

[9] 1672. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 25. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[10] 1673, agosto, 5. R.B.M.E., Caja XVII, Doc. 36, 3. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[11] AGP. Expedientes personales. Caja 905/14. Dado de alta como veedor y contador de la obra de San Lorenzo. El cargo se comunica al prior el día 19 del mismo mes. 1674, sept, 19. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 49, 9. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[12] JESÚS JIMÉNEZ PECES, «El marco de la Última Cena de Tiziano en El Escorial», Anales de Historia del Arte 23 (2013), núm. Especial, pp. 201-211.

http://dx.doi.org/10.5209/rev_ANHA.2013.v23.41911

[13] 1690. R.B.M.E., Caja XIX, doc. 6. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[14] 1698, R.B.M.E., Caja XIX, doc. 56. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario….

[15] ANTONIO BONET CORREA, Las iglesias barrocas madrileñas.

[16] NURIA MARTÍN GARCÍA, Edificios que son historia (MARÍA JESÚS LÓPEZ PORTERO, documentación e investigación), Valdemoro: Ayuntamiento, 2007, pp. 40-47; VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, t. XII, Zona Sur, Madrid: Comunidad de, Servicio de Documentación y Publicaciones, 2004, pp. 261-263.

[17] 13 de mayo de 1672, Libro de acuerdos, 1669-1678, A.M.V., 2549-1.

[18] Sobre el proceso vid. JOSÉ LUIS VEGA LOECHES, Idea e imagen…, p. 166.

[19] 1673. R.B.M.E., Salas reservadas, Caja XVII-29. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[20] BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Libros de cuentas del real monasterio del Escorial. Inventario
S. XVI –XIX, San Lorenzo de El Escorial: Ediciones Escurialenses, 2009, p. 273.

[21] 1673. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 35. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[22] 1673. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 36.3. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[23] 1674. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 52. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[24] Desde el 29 de abril de 1673 hasta octubre de 1674, del que se hace recapitulación de los materiales empleados, incluido pizarra y azulejos. 1674. R.B.M.E., Caja XVII, doc. 57. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[25] JESÚS JIMÉNEZ PECES, «El marco de la Última Cena de Tiziano en El Escorial», Anales de Historia del Arte, 23 (2013), núm. especial, pp. 201-211.

[26] 1676. R.B.M.E., Caja XVIII, doc. 8. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[27] JESÚS JIMÉNEZ PECES, «El marco…».

[28] 1677. R.B.M.E., Caja XVIII, doc. 15. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[29] 1681. R.B.M.E., Caja XVIII, doc. 53. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[30] 1682. R.B.M.E., Caja XVIII, doc. 59. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[31] FRANCISCO JOSÉ PORTELA SANDOVAL, «La escultura en el Monasterio de El Escorial», Fragmentos, 4-5 (1985), pp. 97-114; FRANCISCO JOSÉ PORTELA SANDOVAL, «Varia sculptorica escurialensia», en La escultura en el Monasterio del Escorial: actas del Simposium, 1-4 de septiembre de 1994 (FRANCISCO JAVIER CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, coord.), San Lorenzo de El Escorial: R.C.U. Escorial-Mª Cristina, Servicio de Publicaciones, pp. 215-254, p. 223; JOSÉ LUIS VEGA LOECHES, Idea e imagen… p. 166.

[32] JOSÉ LUIS VEGA LOECHES, Idea e imagen… p. 166.

[33] 1686. R.B.M.E., Caja XVIII, doc. 79; 1688, Caja XVIII, 84. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[34] 1694. R.B.M.E., Caja XIX, 39. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

[35] 1994, octubre, 6. Declaración de Bien de Interés Cultural con la categoría de monumento. BOLETÍN OFICIAL DE LA COMUNIDAD DE MADRID (BOCM) de 1994, octubre, 24.

[36] 1688, A.H.P.M., prot. 32693, fol. 1689, prot. 32694, fol. 1691, prot. 32696, fol. 1694, prot. 32699, fol. 328. VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, t XII, Zona Sur, Madrid: Comunidad de Madrid, Servicio de Documentación y Publicaciones, 2004, pp. 261-263, en esp. 261.

[37] JUAN ANTONIO ÁLVAREZ DE QUINDÓS, Descripción histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, Madrid: Imprenta Real, 1804, p. 249.

[38] EUGENIO LLAGUNO Y AMÍROLA, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, t. IV, Madrid: Imprenta Real, 1829, p. 74.

[39] JUAN ANTONIO ÁLVAREZ DE QUINDÓS, Descripción…, p. 249.

[40] RODOLFO GARCÍA-PABLOS GONZÁLEZ-QUIJANO, «Proyecto de reconstrucción de la Iglesia Parroquial de Alpajés, en Aranjuez» Reconstrucción, 47 (1944), pp. 329-334.

[41] EUGENIO LLAGUNO Y AMÍROLA, Noticias…, p. 74.

[42] Sobre este tipo de fachadas ANTONIO BONET CORREA, Iglesias madrileñas del siglo XVII, Madrid, Instituto Diego Velázquez, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1961, pp. 38-39.

[43] FRAY LORENZO DE SAN NICOLAS, Arte, y uso de arquitectura. Primera parte. Madrid, Bernardo de Hervada, 1667, pp. 182-183.

[44] ANTONIO BONET CORREA, Iglesias…, pp. 45-46.

[45] 1678. R.B.M.E., Caja XVIII, doc. 5. Cfr. BENITO MEDIAVILLA MARTÍN, Inventario…

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