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Pedro de Ribera. Ermita de la Virgen del Puerto construida entre 1716-1718
PEDRO DE RIBERA

 

Arquitecto. Madrid 1681 – Madrid 1742

 

Pedro de Ribera[1] nació en Madrid en 1681, hijo del ensamblador Juan Félix de Ribera. Este le enseñó las nociones fundamentales de la arquitectura, completadas para los edificios por el maestro de obras Felipe Sánchez, amigo de su padre por su común origen aragonés.

 

Pedro casó en 1702 con Juana Verdugo Díaz y obtuvo una notable dote de su mujer. Con motivo de la Guerra de Sucesión, pronto tuvo que marchar al frente en la frontera portuguesa al servicio de Felipe V, donde construyó tiendas de madera para la caballería, llegando a ser nombrado su maestro real de las mismas en 1706. Vuelto a la Corte, su mujer falleció en 1709 dejando dos hijos y algunas deudas. Ribera se casó en segundas nupcias en 1711 con Juana Úrsula Voiturier, una mujer aún más acomodada que la primera, con la que tuvo tres hijos. Pudo resolver sus problemas económicos y adquirir una biblioteca muy bien provista con la que completó su formación en materias como el urbanismo o la ingeniería militar.

 

Asistía como delineante del maestro mayor de las obras reales Teodoro Ardemans cuando en 1713 solicitó el oficio de ayuda de trazador al haber huido con el enemigo austríaco a Cataluña su titular, José Benito de Churriguera, pero se le respetó a este aunque no cobrara gajes. También optó a cubrir las ausencias y enfermedades del aparejador segundo de las obras reales, responsable de las obras de albañilería, pero se desestimó por haber hecho solamente labores en madera. Efectivamente, había colaborado con su padre en algunas obras para la Corona de esta calidad en el Alcázar y en los túmulos conmemorativos de la muerte del Gran Delfín, padre de Felipe V, y los duques de Borgoña, todo por traza de Ardemans[2]. También trazó por su cuenta el túmulo de estos últimos, don Luis y su esposa María Adelaida de Saboya, costeado por el Ayuntamiento de Madrid[3]. Volvió a intentar su ingreso en las obras reales en 1714, habiendo hecho además el túmulo de la reina María Luisa de Saboya para la Villa, nuevamente por traza de Ardemans[4], pero se dieron las plazas de primer y segundo aparejador a otros maestros, hijos de los titulares fallecidos. Estos y otros arquitectos cubrieron el escalafón real al morir Churriguera en 1725 y Ardemans en 1726, y Ribera vio cerrado definitivamente su acceso a él, a pesar de que su gran talento le hacía merecedor de este honor. Su última oportunidad de ser maestro mayor llegó en 1739 pero el monarca eligió a Giovanni Battista Sacchetti.

 

Por el contrario disfrutó de una carrera fulgurante en las obras municipales, que requirieron constantemente sus servicios para una retahíla impresionante de actuaciones, que fueron posibles gracias a la paz alcanzada con el tratado de Utrecht de 1713. De este modo, en 1716 dio su carrera un vuelco. La Villa conocía su pericia en los túmulos que le había encargado, incluido ese año el de Luis XIV[5], de estructura ligera y gran profusión en el adorno, de significado esencialmente militar. Pero el nuevo corregidor don Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, I marqués de Vadillo, máximo responsable del impulso de las mencionadas empresas municipales y de su acopio de fondos, le dio la oportunidad de ser el director de las mismas a pesar de no poseer experiencia en la traza de edificios ni de proyectos urbanísticos. Su relación llegó al punto de que el marqués apadrinó a una de sus hijas.

 

La decisión es sorprendente, tanto más cuanto que Ardemans era el maestro mayor de la Villa y Vadillo tuvo que prescindir de sus servicios la otorgar su confianza a Pedro de Ribera. Entre 1716 y 1718 trazó tres hitos fundamentales para Madrid, dos de ellos ideados por el marqués de Vadillo. El primero fue la urbanización del oeste de Madrid en la zona tras el Alcázar y junto al río Manzanares, que incluyó la creación del paseo de la Virgen del Puerto, con continuidad en el de la Florida hasta el camino real del Prado[6]. Se adornó el trayecto con arboledas y fuentes para las que se trajeron distintos viajes de agua.

 

El segundo fue un edificio de magnas proporciones, el cuartel de guardias de corps conocido popularmente como del Conde-duque (1717)[7]. Felipe V había creado este nuevo cuerpo militar al modo francés y exigió que se siguiera el modelo de cuartel implantado ese mismo año por el marqués de Verboom, colaborador del marqués de Vauban, ingeniero militar de Luis XIV. Al encomendar la financiación del cuartel al Ayuntamiento, el marqués de Vadillo pudo elegir a su arquitecto, que no fue otro que Pedro de Ribera. Se pidió opinión al relegado Ardemans, quien criticó bastantes aspectos formales y funcionales de la construcción a los que tuvo que atender Ribera. Cuenta con un patio central cuya planta principal alojaba a la guardia flamenca y dos menores en los laterales destinados a las compañías española e italiana. En el piso bajo estaban las caballerizas, y había un tercero e incluso un cuarto en las torres de las esquinas. El alzado es sobrio y solo se ve animado por la capilla y la fachada de exuberante decoración, signo distintivo del arquitecto.

 

El tercer pilar lo constituyó la finalización del puente de Toledo[8], comenzado en 1670 pero interrumpido veinte años después por fraudes de los artífices e irregularidades administrativas. Entre 1718 y 1724 consiguieron el marqués de Vadillo y Pedro de Ribera completarlo, lo que parecía a los ojos del pueblo madrileño algo imposible, y nuevamente pese a la oposición de Ardemans, quien pretendía proseguir los diseños antiguos, más caros por comportar once ojos en vez de los nueve del proyecto de aquel. El puente se adornó con escudos de la Villa, templetes con estatuas, torrecillas y fuentes, y se urbanizó entre 1724 y 1727 la zona hasta el puente de San Isidro –que Ribera reedificó posteriormente- con más fuentes y árboles que llegaban hasta el puente de Segovia.

 

Vadillo propició en estos años otras obras para Ribera, como la reparación de la iglesia y convento de Nuestra Señora de Montserrat[9], en la que es digna de mención la única de las dos torres de su fachada que se llegó a hacer (desde 1729), debido a su original remate en chapitel con forma de urna. También proyectó la fuente de la Red de San Luis[10] y el sobrio y económico puente del Retamar sobre el Guadarrama[11]. Como consecuencia de todos estos éxitos, en 1718 fue nombrado teniente de maestro mayor de las obras de Madrid y en 1719 de sus fuentes.

 

Ribera continuó recibiendo encargos gracias al marqués, como diversas intervenciones en el matadero de la puerta de Toledo[12] y sobre todo en el real hospicio del Ave María y San Fernando[13]. El edificio, empezado en 1673, albergaba y cuidaba a pobres y mendigos madrileños pero tenía muy escasa capacidad. Desde 1721 irrumpieron Vadillo y su arquitecto con importantes fondos para hacer dos crujías más y aumentar exponencialmente las plazas disponibles. Desde el punto de vista arquitectónico hay que reseñar su conocidísima fachada, recargada con esculturas de los titulares, escudo real y elementos decorativos que suponen la culminación del barroco castizo, con estípites como soportes, cortinajes, tarjetas, festones, jarrones y elementos calados. Se le atribuye una portada realizada en este mismo momento y de estructura y ornamento parecido, aunque algo menos espectacular, la de la capilla del real monte de Piedad[14].

 

Ribera completó el paseo de la Virgen del Puerto con la construcción de su ermita[15], pagada por su devoto, el mismo marqués de Vadillo, quien dispuso en ella su entierro. Es otro rasgo de originalidad de su autor: en planta el zaguán alargado contiene dos escaleras para subir a las tribunas, sigue un octógono con cuatro ábsides que dan a esa entrada, al altar mayor y a los colaterales, ornados con retablos también trazados por Ribera, y cierran junto al presbiterio dos espacios ovales. Si la planta recuerda a la iglesia del convento madrileño de las Comendadoras de Santiago de José y Manuel del Olmo, en alzado es de gran interés el trasdós de la cúpula, en el cual se unen los muros hasta la linterna con cuatro faldas y prescindiendo del tambor, lo que rompe con la tradición. Similares son los chapiteles de las torres de la fachada, y también resultan de interés las portadas, aunque no llegan a los atrevimientos anteriores. En 1724 diseñó otro elemento de este paseo, la esbelta puerta de San Vicente de pilastras almohadilladas y diversos aletones como signos distintivos[16].

 

En 1722 trazó los alzados de la iglesia del monasterio de San Cayetano[17], un cenobio con el que estaba relacionado por la cercanía del domicilio paterno y aún más desde esta fecha, pues fue su lugar de entierro y de casi todos sus familiares más cercanos, y en el convento profesaron tres de sus hijos. En planta añadió dos espacios junto al presbiterio como hiciera en la Virgen del Puerto, esta vez en forma de tréboles, aunque no se llegaron a hacer. Los detalles más interesantes son los arcos rebajados que dan paso a los brazos del crucero y los perfiles de las bóvedas; la fachada tiene mucha decoración y es de proporciones monumentales pese a la estrechez de la calle. Está compuesta de pilastras gigantes, dos torres y remate que se prolonga visualmente en la cúpula y su linterna.

 

Su mujer murió en 1724 y contrajo matrimonio por tercera vez, en esta ocasión con una mujer de condición más humilde, Francisca Vallejo, y con la que tuvo cuatro hijos. Una vez más trazó y realizó para la villa madrileña un túmulo, el de 1725 por el efímero Luis I en el convento de Santo Domingo el real[18]. No se hallan en él las alusiones funerarias tradicionales, sino solamente niños que recogen cortinas. Al año siguiente remodeló la fuente de la puerta del Sol[19].

 

Ese año de 1726 falleció Ardemans, y su impecable hoja de servicios en las obras municipales hacían indiscutible su sucesión como maestro mayor de obras y de fuentes, como así ocurrió. Fueron tenientes suyos en ambas especialidades y durante algunos años sus discípulos Pedro Hernández y Fausto Manso, asimismo su cuñado.

 

Corta duración tuvo un edificio de Ribera financiado por las arcas del municipio, la real fábrica de paños finos situada en el Pósito real[20]. Fue fundada por Juan Pedro Laserre, quien había traído de Francia el modelo de manufactura de Abbeville. Nada más comenzar su actividad se produjeron pérdidas y Laserre, en vista de las perspectivas poco halagüeñas de su proyecto, se fugó con parte del dinero, y el inmueble fue demolido poco después. Otras trazas de 1728 a 1732 para la Villa estuvieron relacionadas con el agua[21]: el puente Verde[22], que una década más tarde se derrumbó por las crecidas del Manzanares, otro para el arroyo de Abroñigal[23], reedificación del de San Isidro[24] y la fuente de la Fama para la plaza de Antón Martín[25]. Esta, de elegantes formas, está animada por delfines, niños, jarrones, conchas y volutas, más la estatua que la remata y le da nombre.

 

La fama de Ribera hizo que trascendiera en estos momentos el ámbito municipal y religioso y que recibiera encargos de la alta nobleza entre 1728 y 1731, como la capilla de la Virgen de la Portería en el convento de San Antonio de Ávila, costeada por el marqués de la Solana, con cúpula y chapitel similares a los de la Virgen del Puerto. También hizo palacios[26] como los desaparecidos de la duquesa de Alba en el soto de las Batuecas[27] y el del duque de Arcos[28], este en Madrid, como los que se le atribuyen del marqués de Perales[29] y el marqués de Ugena[30], en los que destacan las portadas. Este marqués le pudo encargar asimismo para sus posesiones en Ugena (Toledo) su palacio y la capilla de la Virgen de la Portería en la parroquial, ambos de modesto alcance.

 

Felipe V había fundado en 1725 un seminario para estudio de jóvenes nobles dependiente del colegio Imperial jesuita[31]. Ribera diseñó el edificio, comenzado en 1731 pero que no contó con fondos suficientes para acabarse en época del maestro. Se trataba de un recinto de gran envergadura que tenía dos patios y tres pisos, fachada con torres y ostentosa portada.

 

En 1729 falleció el marqués de Vadillo, pero Ribera siguió contando con la confianza de los sucesivos corregidores. En 1733 trazó el túmulo del rey de Cerdeña Victor Amadeo II[32], en el que llaman la atención los curiosos soportes y el remate, y dispuso la remodelación del paseo de Nuestra Señora de Atocha[33] con árboles y fuentes, si bien el nuevo corregidor, el marqués de Montealto (1731-1746), quien no estuvo a la altura de Vadillo, no pudo reunir suficientes fondos y las obras quedaron interrumpidas.

 

De 1735 datan sus dibujos para el convento de San Hermenegildo[34], una obra atípica por sus líneas rectas en planta y su estilo desornamentado, al parecer impuesto por la orden carmelita descalza, que propugnaba la mayor austeridad en sus recintos. La iglesia sigue el Gesù de Roma y el estilo madrileño del hermano Francisco Bautista, pero con algunas sutilezas rococó. La capilla de Santa Teresa repite nuevamente la planta de las Comendadoras de Santiago de los Olmo. La fachada sigue el modelo romano y herrerianos en la estructura, y la única nota innovadora la proporciona su decoración, con pilastras almohadilladas de orden gigante, óculos y complicados perfiles en los marcos de los vanos.

 

Un año más tarde proyectó la iglesia del hospital de San Antón[35], aunque solo queda la nave y reformada. El dibujo original de Ribera muestra un concepto brillante de ábsides en forma de lóbulos en los dos tramos de la nave que se convierten en tréboles en los brazos del crucero y el presbiterio. Consigue una asombrosa fusión espacial al acortar el eje longitudinal y un dinamismo fluido por la ondulación de muros y bóvedas y los machones oblicuos. Parece que pudo inspirarse en las estampas que ilustraron el Tratado de Architetura Civile de Guarino Guarini pues, aunque publicado póstumamente por Vittone en 1737, sus láminas ya se distribuían en Turín desde 1686[36]. Ceán Bermúdez le atribuyó otro templo fechable por estos años o algo antes, el desaparecido colegio y hospital de San Patricio de los Irlandeses[37].

 

Pedro de Ribera había trabajado en ocasiones en los corrales de comedias de Madrid, el del Príncipe y el de la Cruz, y tuvo ocasión de reedificar este[38]. El primer proyecto fue de Filippo Juvara, pero su muerte en 1736 provocó que Ribera pasara a ser el responsable. Mantuvo la planta circular de la sala y la fachada convexa del italiano pero realizó importantes modificaciones en espacios secundarios. Al año siguiente realizó la plaza de toros de Casa Puerta[39], que fue la primera circular en Madrid y la segunda en España tras la de Sevilla de 1733; fue pagada por la archicofradía sacramental de San Isidro.

 

Ribera aprovechó los meses que transcurrieron entre la muerte de Juvara, llegado de Turín para proyectar el palacio real nuevo[40], y su sucesor, Giovanni Battista Sacchetti, para presentar un diseño propio y de gran originalidad, que sin embargo no fue aceptado por Felipe V por preferir el barroco clasicista italiano y francés al castizo de Ribera. En el centro había un gran patio central rodeado en forma de cruz griega por otros cuatro menores, inscritos en galerías con los aposentos principales y secundarios, completados a su vez en las esquinas por cuatro jardines. Un perímetro amurallado de complicados perfiles cerraba el edificio con dos jardines traseros y una gran plaza delantera. El alzado de las fachadas, flanqueadas por torres circulares, estaba articulado por un piso inferior almohadillado con vanos enmarcados y metidos dentro de arcos, igual que en la segunda planta, pero donde los marcos tenían orejetas y tarjetas en los medios puntos. El tercer y último nivel muestra vanos rematados en frontones semicirculares rebajados y todo se coronaba por una balaustrada adornada con jarrones.

 

En 1737 viajó a Salamanca para solucionar los problemas de estabilidad de la torre de la catedral nueva, y trazó varios paredones en el camino real de Madrid a El Escorial por encargo del corregidor marqués de Montealto[41]. Este le dio la oportunidad de trabajar en las obras reales al año siguiente al encargarle la reedificación del coliseo del Buen Retiro, cuyos costes corrían a cargo de Madrid[42]. El corregidor obligó a Ribera a acabar en tres meses para inaugurar la obra coincidiendo con el cumpleaños de Felipe V. Una pared cedió ante el peso de la bóveda y se culpó al arquitecto por haber construido la cubierta de manera diferente a la ideada por el tracista, Giacomo Bonavia. Pese a que se demostró que la pared no había tenido tiempo de fraguar y que no era una cuestión grave, Montealto se cubrió las espaldas ante la escandalizada opinión pública.

 

A este disgusto se sumó el mencionado desplome del Puente Verde en 1740. No obstante, su prestigio permaneció intacto, porque ese año fue llamado por el consejo de Castilla, junto a Sacchetti y a otros dos arquitectos, para organizar una academia de arquitectura. Ribera falleció en 1742. Disfrutó de una cuantiosa hacienda obtenida por la compraventa de casas y otros negocios como la concesión de préstamos. Fue un hombre piadoso, miembro de varias congregaciones. Su obra se desarrolló casi en su totalidad en Madrid, sin fortuna en las obras reales por contraste con su éxito al frente de las municipales, lo que tuvo que agradecer a su mentor, el marqués de Vadillo. Su estilo supone el último gran ejemplo del barroco castizo frente a las corrientes extranjeras introducidas por Felipe V e Isabel de Farnesio.

 

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OBRAS MADRILEÑAS

 

Realización del túmulo del Gran Delfín en el convento real de la Encarnación (1711)

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Ejecución del túmulo de los duques de Borgoña en el monasterio real de San Jerónimo (1712)

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BOTTINEAU (1962), 324-325.VERDÚ RUIZ (1998), 433-434.

 

Proyecto del túmulo de los duques de Borgoña en el convento de Santo Domingo el real (1712)

AV, ASA, 2-351-5.

BOTTINEAU (1962), 324-325.VERDÚ RUIZ (1998), 389-393.

 

Realización del túmulo de la reina María Luisa Gabriela de Saboya en el convento de Santo Domingo el real (1714)

AV, ASA, 2-351-9.

BOTTINEAU (1962), 426.VERDÚ RUIZ (1998), 403.

 

Diseño para el túmulo de Luis XIV en el convento de Santo Domingo el real (1716)

AV, ASA, 2-354-1.

BOTTINEAU (1962), 425-426.VERDÚ RUIZ (1998), 394-396.

 

Obras en el convento de Nuestra Señora de Montserrat (1716-1733)

BNE, Mss. 5929.

TOVAR MARTÍN (1980). VERDÚ RUIZ (1998), 162-166.

 

Fuente de la Red de San Luis (h. 1716)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107. VERDÚ RUIZ (1998), 382.

 

Traza para el paseo de la Virgen del Puerto y urbanización del camino real del Pardo, viajes de agua y fuentes (desde 1716)

AV, ASA. 3-162-51

VERDÚ RUIZ (1983).

 

Cuartel de guardias de corps o del Conde-duque (1717-1736)

AGP. AGS, Secretaría de Guerra, leg. 2245 y Suplemento, leg. 242.

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 106. IBARRONDO (1961). TOVAR MARTÍN (1978). VERDÚ RUIZ (1988), 52-56.

 

Puente de Toledo (1718-1727)

AV, ASA. 1-158-49

SCHUBERT (1908), 220. NAVASCUÉS PALACIO (1968A), 59-60. VERDÚ RUIZ (1987).

 

Traza para el puente del Retamar sobre el Guadarrama (1718)

AHN, Consejos, leg. 35.

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107.VERDÚ RUIZ (1994).

 

Palacio del marqués de Malpica (antes de 1721)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107.VERDÚ RUIZ (1998), 238-241.

 

Ermita de la Virgen del Puerto (1721-1722)

AV, ASA, Acuerdos, nº 149.

VERDÚ RUIZ (1998), 127-134.

 

Obras en el matadero de la puerta de Toledo (1721-1733)

AHPM, prot. 13831.

VERDÚ RUIZ (1988), 94-96.

 

FACHADA Y DOS CRUJÍAS DEL REAL HOSPICIO (1721-1726)

LLAGUNO Y CEÁN, 106. VERDÚ RUIZ (1998), 199-210.

 

Portada de la capilla del real monte de Piedad (h. 1721) (atribución)

VERDÚ RUIZ (1998), 190-193.

 

Convento de San Cayetano (1722-1732)

VERDÚ RUIZ (1998), 135-153.

 

Diseño de la puerta de San Vicente (1724)

AV, ASA, 1-200-35.

NAVASCUÉS PALACIO (1968b).

 

Túmulo de Luis I en el convento de Santo Domingo el real (1725)

ASA, 2-355-2.

BOTTINEAU (1962), 426.VERDÚ RUIZ (1998), 397-400.

 

Puente sobre el arroyo de la casa de Campo (1725)

AV, ASA, 1-129-54.

VERDÚ RUIZ (1988), 66.

 

Proyecto de remodelación de la fuente de la puerta del Sol (1726)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107.VERDÚ RUIZ (1998), 384-385.

 

Real fábrica de paños finos de Abbeville en el Pósito real (1728-1729)

AHPM, prot. 16.028.

VERDÚ RUIZ (1986).

 

Traza para el puente Verde sobre el Manzanares (1728-1738)

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VERDÚ RUIZ (1988), 67.

 

Palacio de la duquesa de Alba en el soto de las Batuecas (1728)

AHPM, prot. 15.338.

VERDÚ RUIZ (1998), 241-242.

 

Palacio del duque de Arcos (h. 1729)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107.VERDÚ RUIZ (1998), 243-245.

 

Puente sobre el arroyo de Abroñigal (1729-1731)

AV, ASA, 1-128-48.

VERDÚ RUIZ (1988), 71-74.

 

Palacio del marqués de Perales (1730-1733) (atribución)

VERDÚ RUIZ (1998), 246.

 

Palacio del marqués de Ugena (1731-1735) (atribución)

VERDÚ RUIZ (1998), 251-255.

 

Real seminario de nobles (1731-1736)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 106-107. VERDÚ RUIZ (1990).

 

Traza para la reedificación del puente de San Isidro (1731)

AV, ASA, 5-29-12.

CUARTERO Y HUERTA (1959), 27-28. VERDÚ RUIZ (1998), 314-315.

 

Fuente de la Fama en la plaza de Antón Martín (1732)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107. DELGADO MARTÍN (1988). VERDÚ RUIZ (1998), 379-382.

 

Traza del túmulo del rey de Cerdeña Víctor Amadeo II en el convento de Santo Domingo el real (1733)

AV, ASA, 2-351-9.

BOTTINEAU (1962), 426. VERDÚ RUIZ (1998), 400-403.

 

Remodelación del paseo de Nuestra Señora de Atocha (1733-1736)

AV, ASA.

VERDÚ RUIZ (1985).

 

Convento de San Hermenegildo (1734-1742)

AHPM. prot. 14798.

TOVAR MARTÍN (1975). VERDÚ RUIZ (1998), 167-177.

 

Iglesia del hospital de San Antón (1735-1740)

AV, ASA, 1-83-126.

LLAGUNO Y CEÁN, 107. GÓMEZ IGLESIAS (1967). VERDÚ RUIZ (1997).

 

Proyecto no realizado para el palacio real nuevo (1736)

AGP, Planos 82, 82bis, 83 y 83bis.

DURÁN SALGADO (1927). DURÁN SALGADO (1935). VERDÚ RUIZ (1995).

 

Corral de comedias de la Cruz (1736)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107. VERDÚ RUIZ (1998), 214-223.

 

Traza para un muro en el camino de Madrid a El Escorial (1737)

AV, ASA, 1-123-9.

VERDÚ RUIZ (1988), 22.

 

Plaza de toros de Casa Puerta (1737)

CUARTERO Y HUERTA (1959). VERDÚ RUIZ (1998), 223-230.

 

Reedificación del coliseo del Buen Retiro (1738)

PONZ (1772-1776), T. VI, 136. LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107.VERDÚ RUIZ (1998), 271-276.

 

Colegio y hospital de San Patricio de los Irlandeses (sin fecha conocida)

LLAGUNO Y CEÁN (1829), 107.VERDÚ RUIZ (1998), 197.

 

ABREVIATURAS:

 

AGP (Archivo General de Palacio)

AGS (Archivo General de Simancas)

AHPM (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid)

ASA (Archivo de la Secretaría del Ayuntamiento)

AV (Archivo de Villa)

BNE (Biblioteca Nacional de España)

 

MARÍA TERESA CRUZ YÁBAR

FECHA DE REDACCIÓN: 15 DE OCTUBRE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 28 DE DICIEMBRE 2019

 

NOTAS

[1] Las referencias principales para el conocimiento de la vida y obra de Pedro de Ribera son las Noticias de Llaguno con adiciones de Ceán Bermúdez (EUGENIO LLAGUNO Y AMÍROLA Y JUAN AGUSTÍN CEÁN BERMÚDEZ, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, acrecentadas con notas, adiciones y documentos por D. Juan Agustín Ceán Bermúdez…, Madrid: Imprenta real, 1829 (ed. Madrid, Turner, 1977) y los numerosos trabajos de VERDÚ RUIZ, especialmente su tesis doctoral (VERDÚ RUIZ, El arquitecto Pedro de Ribera (1681-1742), Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1998).

[2] AGS, Tribunal Mayor de Cuentas, leg. 3674. YVES BOTTINEAU, L’Art de Cour dans l’Espagne de Philippe V, Burdeos: Féret & Fils, 1962 (ed. Madrid: Fundación Española, 1986), pp. 324-325. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 432-434.

[3] AV, ASA, 2-351-5. BOTTINEAU (1962), pp. 324-325. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 389-393.

[4] AV, ASA, 2-351-9. BOTTINEAU (1962), p. 426. VERDÚ RUIZ (1998), p. 403.

[5] AV, ASA, 2-354-1. BOTTINEAU (1962), pp. 425-426. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 394-396.

[6] Numerosa documentación en AV, ASA. VERDÚ RUIZ (1983).

[7] AGP. AGS, Secretaría de Guerra, leg. 2245 y Suplemento, leg. 242. LLAGUNO Y CEÁN (1829), 106. JOSÉ LUIS IBARRONDO, «El Cuartel de Reales Guardias de Corps», Villa de Madrid, 22-23 (1961), pp. 48-62. VERDÚ RUIZ, «Cuartel de Guardias de Corps de Madrid: Proyectos de Pedro de Ribera», Reales Sitios, 57 (1978), pp. 12-16. VERDÚ RUIZ, La obra municipal de Pedro de Ribera, Madrid: Ayuntamiento, 1988, pp. 52-56.

[8] AV, ASA. Otto Schubert, Geschichte des Barock in Spanien, Esslingen, Paul Neff, 1908 (ed. Española Madrid, Saturnino Calleja, 1924), P. 220. PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, «Trazas de J. Gómez de Mora, Olmo, Ardemans, Ribera y otros arquitectos para el Puente de Toledo de Madrid», Villa de Madrid, 26 (1968a), pp. 52-67, espec. 59-60. VERDÚ RUIZ, «Proceso constructivo del Puente de Toledo de Madrid», Archivo Español de Arte, 239 (1987a), pp. 323-342.

[9] BNE, Mss. 5929. VIRGINIA TOVAR MARTÍN, «El Real Monasterio de Nuestra Señora de Montserrat de Madrid y su terminación en el siglo XVIII», Villa de Madrid, 68 (1980), pp. 47-56. Verdú Ruiz (1998), pp. 162-166.

[10] LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), p. 382.

[11] AHN, Consejos, leg. 35. Llaguno y Ceán, 107. VERDÚ RUIZ, «Pedro de Ribera y la remodelación del puente del Retamar», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXIV (1994), pp. 95-104.

[12] AHPM, prot. 13831. VERDÚ RUIZ (1988), pp. 94-96.

[13] LLAGUNO Y CEÁN, p. 106. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 199-210.

[14] VERDÚ RUIZ (1998), pp. 190-193.

[15] AV, ASA, Acuerdos, nº 149. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 127-134.

[16] AV, ASA, 1-200-35. PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, «Proyecto de Pedro de Ribera para la Puerta de San Vicente», Archivo Español de Arte, XLI (1968b), pp. 280-282.

[17] VERDÚ RUIZ (1998), pp. 135-153.

[18] AV, ASA, 2-355-2. BOTTINEAU (1962), pr. 426. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 397-400.

[19] LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 384-385.

[20] AHPM, prot. 16028. VERDÚ RUIZ, «La Real Fábrica de Paños Finos de Abbeville que formó parte del Real Pósito», en El Ensanche, Salamanca y Retiro. Establecimientos Tradicionales Madrileños VI, Madrid, Cámara de Comercio e Industria, 1986, pp. 71-84.

[21] Ya en 1725 había trazado un puente para el arroyo de la Casa de Campo (AV, ASA, 1-129-54. VERDÚ RUIZ (1988), p. 66).

[22] AV, ASA, Acuerdos, nº 159. VERDÚ RUIZ (1988), p. 67.

[23] AV, ASA. VERDÚ RUIZ (1988), pp. 71-74.

[24] AV, ASA, 5-29-12. BALTASAR CUARTERO Y HUERTA, Efemérides principales del Puente de San Isidro (sobre el río Manzanares), Madrid: Mestre, 1959, pp. 27-28. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 314-315.

[25] LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. JAIME DELGADO MARTÍN, «La fuente de la Fama del arquitecto Pedro de Ribera», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, 47 (1943), pp. 224-240. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 379-382.

[26] Antes de 1721 había hecho el de los marqueses de Malpica (LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 238-241).

[27] AHPM, prot. 15338. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 241-242.

[28] LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 243-245.

[29] VERDÚ RUIZ (1998), p. 246.

[30] VERDÚ RUIZ (1998), pp. 251-255.

[31] LLAGUNO Y CEÁN (1829), pp. 106-107. VERDÚ RUIZ, «Creación del Real Seminario de Nobles de Madrid. Responsabilidad del arquitecto Pedro de Ribera en su proceso constructivo», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXVIII (1990), pp. 317-334.

[32] AV, ASA, 2-351-9. BOTTINEAU (1962), p. 426. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 400-403.

[33] AV, ASA. VERDÚ RUIZ, «Los paseos públicos en el Madrid de Felipe V. Remodelación del antiguo Paseo de Atocha por Pedro de Ribera», Villa de Madrid, 85 (1985), pp. 33-50.

[34] AHPM prot. 14798. VIRGINIA TOVAR MARTÍN, «Una obra del arquitecto Pedro de Ribera, el Convento e Iglesia de San Hermenegildo de Madrid», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XI (1975), pp. 191-209. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 167-177.

[35] AV, ASA, 1-83-126. Llaguno y Ceán (1829), p. 107. Agustín Gómez Iglesias, «La calle de Hortaleza», 20-21, Villa de Madrid, pp. 38-52. Matilde Verdú Ruiz, «Remodelación de la iglesia del hospital de San Antonio Abad, en Madrid, por Pedro de Ribera», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXVII (1997), pp. 71-86.

[36] VERDÚ RUIZ (1998), p. 90

[37] LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), p. 197.

[38] LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 214-223.

[39] BALTASAR CUARTERO Y HUERTA, Relación histórica de la primera plaza circular de toros construida en Madrid, Madrid: Blass, 1957. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 223-230.

[40] AGP, Planos 82, 82bis, 83 y 83bis. MIGUEL DURÁN SALGADO, «Del Antiguo Madrid. La construcción del Palacio Real», Arquitectura, 96 (1927), pp. 123-142. Miguel Durán Salgado, Exposición de proyectos no realizados relativos al Palacio de Oriente y sus jardines, Madrid: Museo de Arte Moderno, 1935. VERDÚ RUIZ, «El proyecto de Pedro de Ribera para el palacio Real de Madrid», Reales Sitios, 123 (1995), pp. 44-53.

[41] AV, ASA, 1-123-9. VERDÚ RUIZ (1988), p. 22.

[42] ANTONIO PONZ, Viage de España, t. VI, Madrid: Ibarra, 1772-1776, p. 136. LLAGUNO Y CEÁN (1829), p. 107. VERDÚ RUIZ (1998), pp. 271-276.

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