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FRANCISCO RIBAS

 

Maestro de obras. Aragón s.f. – ¿Madrid?, post. a 1797

 

Francisco Ribas[1] fue un maestro de obras aragonés activo en el último tercio del siglo XVIII. Su figura no ha sido dibujada con precisión por la historiografía, debido fundamentalmente a la transcripción de su nombre y apellido. Aunque en ocasiones ha sido considerado como arquitecto, posiblemente a raíz de la denominación adoptada por el cronista Álvarez de Quindós en su obra dedicada a Aranjuez, pero también por algunos de los expedientes de obras conservados, lo cierto es que obtuvo el título de maestro de obras en la Real Academia de San Fernando, tras memorial de solicitud de graduación como maestro de obras aceptado en la Junta Ordinaria de la Academia de 4 de enero de 1789, lo que supuso una breve preparación en la institución previa a la presentación del proyecto y el examen. La Academia le extendió el correspondiente certificado el 1 de febrero de 1789, una vez examinada su propuesta. Su prueba consistió en un proyecto en planta y alzado de cementerio en despoblado para una población de entre 550 y 600 habitantes. En los tres planos que lo integraban planteó un recinto rectangular, de 743 m2, centrado por una capilla y con los enterramientos dispuestos en fosas situados en su perímetro. La propuesta de la academia encajaba con las preocupaciones ilustradas por la higiene urbana y las novedosas arquitecturas específicas para las mismas: la construcción desvinculada del espacio físico de las parroquias, alejada de las zonas de habitación y residencia era obligación desde dos años antes, fecha de la prohibición del enterramiento en templos dada por Real Orden de Carlos III.

 

Previamente en Aragón había trabajado como oficial albañil a principios del decenio de 1770 bajo la dirección de Agustín Sanz, considerado el mejor arquitecto de la ilustración aragonesa; tal es el caso de la iglesia de La Puebla de Híjar, para cuya construcción en 1770 tasó algunos inmuebles de la parroquia. Su vínculo con el arquitecto zaragozano, nombrado académico de mérito en Madrid en 1775, debió facilitar en torno a esta fecha la llegada de Ribas a la Villa y Corte.

 

El título de maestro de obras le permitió introducirse en la plantilla de profesionales de la Casa Real, donde trabajó como aparejador del Palacio Real de Madrid a partir de 1790, cuando Sabatini estaba al frente de las obras. En estas tareas le asistió Francisco Rocha, entonces alumno de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y futuro arquitecto académico, proveniente también de Aragón (Monzón), e igualmente formado con Agustín Sanz, lo que parece sostener el peso del eminente arquitecto en la introducción de sus alumnos en Madrid y el vínculo entre ellos. En 1792 recibe en Aranjuez los honores de Ayuda de la Furriera por sus buenos servicios como aparejador al servicio de la corona. La producción de Ribas estuvo determinada por la impronta neoclásica de la Academia y la figura de Juan de Villanueva.

 

En 1792 proyecta su primera gran obra, la Real Escuela y Fábrica de Platería de Martínez (Madrid), hoy desaparecida. Esta institución, fundada por el platero Antonio Martínez en 1778, había contado con la promoción de la Corona. El vínculo de Ribas y Martínez con la Casa Real, y el origen aragonés de ambos, apuntaría hacia una cohesión de la comunidad profesional aragonesa en Madrid. Aunque se han barajado diversas autorías para su fábrica (Vargas Machuca, Manuel Martín Rodríguez, o el propio Ventura Rodríguez para las torres laterales -posibles arcas de agua-) lo cierto es que el proyecto está firmado por Francisco Ribas, bajo la supervisión de Juan de Villanueva como Maestro Mayor de Obras de Madrid. La historiografía más reciente insiste en la autoría de Carlos Vargas, por lo que queda abierto el interrogante sobre si éste ejecutó el proyecto de aquél, y en qué medida se respetó la propuesta inicial, más allá del pórtico, que fue levantado sin modificaciones. Lo que resulta evidente, a la vista del proyecto de Ribas, es que la autoridad de Villanueva determinó la estética del edificio, un guiño al Gabinete de Ciencias Naturales (hoy Museo del Prado) y a la puerta norte y pabellón invernadero del Jardín Botánico. Así, la fábrica-escuela se integraba en el concepto ilustrado del Paseo del Prado, en primer lugar, por la función científica, educativa y técnica de las construcciones levantadas en el mismo, en segundo lugar por su alineación, adaptada a la normativa municipal, y en último lugar, por la monumentalidad de su tipología: la planta y el alzado, el desarrollo horizontal –favorecido por la inclusión de un ático-, la articulación de la fachada mediante el empleo del orden clásico dórico, la combinación del ladrillo y la mampostería y el recurso a la piedra berroqueña y caliza en las columnatas, la portada y el enmarque de los vanos. Son los materiales y la armonía estilística sostenida en el orden dórico así como la disposición del ático lo que lleva a relacionar la obra con otras construcciones vilanovinas como la Casita de El Pardo. Por otra parte, un elemento como la rotonda interior del edificio, que remitiría a la dispuesta en el Museo del Prado, no puede garantizarse que fuese diseño de Ribas, al menos a la vista del expediente que se conserva en el Archivo de Villa de Madrid.

 

Su obra más conocida es la reforma iniciada en 1794 de las Escuelas Pías de San Antón, de padres escolapios, en la calle Hortaleza (Madrid), hoy sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Este nuevo establecimiento, a partir de un núcleo fundacional de 1755, amplía sus propiedades en la misma calle con la cesión de la iglesia y hospital de San Antonio Abad. Ribas preserva la iglesia erigida por Pedro Ribera, excepto la fachada, que sustituye por una obra plenamente neoclásica que hoy se conserva, pese a las múltiples reformas posteriores del conjunto. Este trabajo se ha vinculado con la arquitectura hospitalaria finisecular, como el palacio Lorenzana (hoy sede universitaria) y el hospital Nuncio Nuevo del vilanovino Ignacio Haan, ambos en Toledo, o el Hospital General de hombres de Francisco de Sabatini en Madrid.

 

Este trabajo permite conectar con la participación de Ribas en el mantenimiento de otra obra de Pedro Ribera, el Cuartel de Guardias de Corps, hoy Centro Cultural Conde Duque, en este caso a las órdenes del mismo Juan de Villanueva.

 

Una de las facetas de Francisco Ribas como maestro de obras es su actividad en obras de reformas de destacados inmuebles madrileños, posición que le reportó otros encargos particulares más modestos -generalmente limitados al planteamiento de edificaciones no exentas insertas en una manzana-, pero especialmente relevantes por dos motivos. El primero, la influencia vilanovina, en rasgos como la organización de pisos separados por impostas y delimitados por el distinto tratamiento de superficies y la combinación de mampostería de granito con aparejo de ladrillo, la disposición de un cuerpo alto a modo de ático, y el carácter funcional sostenido en el sencillo encuadre de vanos así como en el protagonismo de las leyes de la geometría y la simetría. El segundo, la armoniosa modificación estética urbana, sometida a las reglas establecidas para la construcción de edificios en 1789 también por Villanueva, en estos momentos maestro mayor de obras de Madrid, encaminadas fundamentalmente a la alineación de fachadas y al empleo de materiales de buena calidad. Todos estos proyectos, custodiados en el Archivo de Villa de Madrid, sólo incluyen alzado de fachada, lo que confirma que la necesaria normalización se produce a efectos de ornato público, sin afectar a la distribución y diseño de interiores.

 

Algunas de estas reformas corresponden a edificios pertenecientes a instituciones religiosas, como la reedificación en el mismo año de 1789 de una casa del convento de la Santísima Trinidad, de calzados, pautada por una fachada jerárquica con imposta y dos alturas, la superior con balcón, canecillos pareados en el alero, recercado de vanos con moldura simple, cuerpo inferior almohadillado y remate de sillar en los extremos medianeros; o la reedificación en 1796 de una casa del convento de Santa Clara en la calle del Soldado (hoy Barbieri). Más posibilidades creativas le reportó a Ribas la construcción en 1794 de una casa con fachadas a las calles Gobernador y Verónica, propiedad de la archicofradía del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Juan Bautista. El frente a Verónica es sencillo en la línea de las obras descritas, sin embargo el frente a Gobernador permite desplegar una fachada de ordenación simétrica con puerta de acceso centrada, número impar de vanos (5) por cuerpo, y cuatro alturas sobre zócalo de sillares (una primera de ventanas, dos de balcones y una superior abuhardillada).

 

También para arquitectura doméstica particular, reedificará en 1793 la vivienda de Bernardo Vicente Lobón y Carrillo, mediante la elevación de una planta y ático y ordenación de la fachada con sillares en planta baja, alero con canecillos pareados, enmarques de vanos diferenciados por materiales, y en 1796 la de Jacinta Palacios, en este caso una casa de dos calles y cinco alturas, la inferior almohadillada, la superior abuhardillada, y las tres intermedias de similar pero no exacta altura con balcones, algunos de los cuales camuflan ventanas, que evidencian la acomodación de la distribución interior de la vivienda a la apariencia externa normalizada.

 

La Plaza de Toros de Aranjuez es la obra más trascendental de Francisco Ribas. Fue proyectada en 1796, financiada por la administración patrimonial del Real Sitio a instancias de su gobernador, José de Rojas, y autorizada por Carlos IV en ese mismo año, ya levantado el veto de Carlos III a las corridas de toros. Su tipología enraíza con una anterior plaza de toros ribereña, de idéntica factura y traza a la de la madrileña plaza de la Puerta de Alcalá. Es por esto que la plaza de Aranjuez es una de las primeras obras españolas de esta nueva arquitectura específica de servicios que surge en la segunda mitad del siglo XVIII, de planta centralizada y exenta, que remite a la arquitectura clásica de circos y anfiteatros, pero también en su interior a la disposición tradicional de balconadas propias de las plazas mayores castellanas, y que inspirará en el siglo XIX las plazas conocidas como “monumentales”. Esencialmente se crea un modelo basado en el empleo del sector como módulo del círculo -la secuencia repetida de los balcones-, la reducción de las crujías superiores a su mínima superficie a fin de posibilitar la expansión de las gradas, la disposición del tendido sobre una bóveda de rosca anular (en este caso generada por arco en forma de tranquil), el realce de la portada como conexión del edificio con la trama urbana, abierta a la perspectiva de una de las vías de la ciudad, y el equilibrio proporcional e integración de todos sus elementos (excepción hecha del cuerpo de dependencias anejas): galería de palcos, gradas, callejón, barrera y ruedo. Sin embargo, a diferencia de sus antecesoras barrocas, la plaza de toros de Aranjuez está determinada por la funcionalidad, la economía de los recursos decorativos (limitados al balcón real decorado con las armas reales sostenidas por dos famas y a la portada con el escudo regio), y el empleo de formas geométricas puras que reflejan al exterior la organización interna del edificio. Sus materiales, en consonancia, son la mampostería, el ladrillo y la madera, reservándose la piedra berroqueña para los pies derechos. Desde 1797, fecha de la inauguración de esta plaza, no se tienen noticias sobre su actividad como maestro de obras.

 

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA Y REFERENCIA:

 

ALVAREZ DE QUINDÓS, JUAN ANTONIO. Descripción histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, Madrid, 1804,ed. fac., Aranjuez: Doce Calles, 1993,pp. 270-271.

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, S., Y HERAS CASAS, C.,“Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (II)”, Academia: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nos. 92 y 93 (2001), pp.. 103-271, p. 201.

 

ARQUITECTOS EN ARAGÓN. DICCIONARIO HISTÓRICO, Vol. I, Zaragoza: Institución Fernando el Católico, Diputación, 2000, voz Francisco Ribas.

 

EXPÓSITO SEBASTIÁN, M.,“Corolarios sobre: Arquitectura civil zaragozana en la época Neoclásica”, en Resúmenes de Tesinas (1983-1984), Zaragoza, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Zaragoza, 1986, pp. 417- 425.

 

EXPÓSITO SEBASTIÁN, M.,“Rocha Carrera, Francisco”, en Gran Enciclopedia Aragonesa, apéndice II, Zaragoza: Unali, 1987, p.309.

 

EXPÓSITO SEBASTIÁN, M., “Apostillas sobre dos arquitectos neoclásicos”, Artigrama (A), 4 (1987), pp. 215-233.

 

MADOZ, PASCUAL, Diccionario geografico-estadistico-historico de España y sus posesiones de ultramar, ALI – ARZ, Vol. 2, Madrid: Establecimiento tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti, 1845.

 

MELLADO, FRANCISCO DE PAULA, Enciclopedia moderna: Diccionario universal de literatura, ciencias, artes, agricultura, industria y comercio, Vol. 3, Madrid: Establecimiento tipográfico de Mellado, 1851.

 

MUÑOZ DE PABLO, MARÍA JOSÉ. Chamberí siglo XIX. Trazas en la ciudad, Tesis doctoral, (dir. J. Ortega Vidal), Madrid: Escuela Técnica Superior de Arquitectura, 2008.

 

PARÍS MARQUÉS, AMPARO,“La iglesia de la Natividad de María Santísima de la Puebla de Híjar (Teruel) siglo XVIII”, Cuadernos de Aragón, 25 (1999), pp.51-70.

 

SAMBRICIO, CARLOS, “Datos sobre los discípulos y seguidores de D.Ventura Rodríguez”, en Estudios sobre Ventura Rodriguez (1717-1785), Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1985, pp. 244-304.

 

REFERENCIAS DOCUMENTALES:

 

– 1792, marzo.

 

Expediente personal. Aparejador de las obras del Real Palacio y Ayuda de la Furriera. A.G.P., Personal, Cª. 884, exp. 61.

 

– 1789, enero, 4.

 

Aceptación del memorial de solicitud de Francisco Ribas para graduación como maestro de obras. Libros de actas de las sesiones de la junta ordinaria de la academia […],f. 91v. R.A.B.A.S.F., A-3-85.

 

– 1789, febrero, 1.

 

Dación de cuentas a la junta sobre la concesión del certificado de maestro de obras a Francisco Ribas. Libros de actas de las sesiones de la junta ordinaria de la academia […], f. 93v., R.A.B.A.S.F., A-3-85.

 

– 1789.

 

Secretario general. Libro de registro de las obras de profesores de arquitectura aprobados de maestros de obras por la Real Academia.1777-1853.fol. 13r.R.A.B.A.S.F., A-3-157.

 

2017, noviembre, 13.

 

Informe de la archivera municipal para designación de una vía urbana con el nombre Francisco Ribas. (Acuerdo aprobado en la sesión de Pleno ordinario de 23 noviembre de 2017) (www.aranjuez.es consultado 27 agosto 2019). A.M.A.

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID.

 

– 1789.

 

Proyecto de cementerio

R.A.B.A.S.F., A. 4.744.

MUÑOZ MORA, MARÍA JOSÉ, “Historia de dos ciudades: Análisis del urbanismo de los primeros camposantos españoles”, Proyecto y ciudad: revista de temas de arquitectura, 7 (2016), pp. 83-100.

 

– 1789.

 

Proyecto para la reedificación de una casa perteneciente al convento de la Santísima Trinidad, de trinitario calzados, ubicada en la calle de Lavapiés, Mª. 41, Cª. 9.

A.V.M., Secretaría, 1-51-31.

 

– 1790.

 

Obras diversas en el Palacio Real de Madrid

A.G.P., Administración general, Obras de Palacio, Cª. 1.136.

 

– 1792.

 

Proyecto para la edificación de la Real Fábrica de Platería de Martínez, ubicada en el Paseo del Prado.

A.V.M., Secretaría, 1-52-97.

Plano de la manzana de la Platería de Martínez. 1848. Museo de Historia de Madrid, IN. 2705.

Anónimo, “Real Fábrica de Platería de Madrid”, Semanario Pintoresco Español, 1836, p. 97.

CAVESTANY, JULIO, “La Real Fábrica de Platería”, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, 31, 4 (1923), pp. 248-295.

CAVESTANY, JULIO, “Industrias Artísticas Madrileñas”, Exposición del antiguo Madrid. Catálogo General Ilustrado, Madrid: Sociedad Española de Amigos del Arte, 1926, pp. 189-256, pp. 242-244.

FERNÁNDEZ SHAW, CASTO. “Reproducción de la fachada neoclásica de la Real Fábrica de Martínez”. Exposición del antiguo Madrid. Catálogo General Ilustrado, Madrid: Sociedad Española de Amigos del Arte, 1926, p. 344, ficha 1648.

GAYA NUÑO, JUAN ANTONIO, La arquitectura en sus monumentos desaparecidos, Madrid: Espasa Calpe, 1961, pp. 424-426.

FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, ÁNGEL, Guía de Madrid: manual del madrileño y del forastero, Madrid: Monterrey Ediciones, 1982 [ed. facsímil de 1876], pp.634-635

JOHNSON, ADA MARSHALL, “The Royal Factory for Silversmiths”, en Notes Hispanic. New York: Hispanic Society of America, 1942, pp. 15-29, p. 15.

LOPEZOSA APARICIO, CONCEPCIÓN, El Paseo del Prado de Madrid. Arquitectura y desarrollo urbano en los siglos XVII y XVIII, Madrid: Fundación de apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2005, pp. 279-281.

MADOZ, PASCUAL, Madrid: Audiencia, Provincia, Intendencia, Vicaría, Partido y Villa, Madrid: Giner, 1981 [ed. fac. de 1848], p. 452.

MARTIN, FERNANDO A., “En el segundo centenario de la fábrica de Martínez”, Villa de Madrid, 107 (1992), pp. 59-76.

MARTIN, FERNANDO A., “El platero Antonio Martínez Barrio y su Escuela-Fábrica de platería en Madrid”, en El aragonés Antonio Martínez y su Fábrica de Platería en Madrid, Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 2011, pp. 36-65.

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, Arquitectura y arquitectos del siglo XIX. Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, CSIC, 1973, p. 64, nota 152.

RABANAL YUS, AURORA, “Arquitectura industrial del siglo XVIII en Madrid”, en Madrid y los Borbones en el siglo XVII, Madrid: Comunidad de Madrid, 1984, pp.125-139.

RABANAL YUS, AURORA, “En torno a la introducción y localización de las Reales Fábricas en el Madrid del siglo XVIII”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 21(1984), pp. 84-89.

RABANAL YUS, AURORA, “Las fábricas en Madrid en la segunda mitad del siglo XVIII”, en Carlos III, Alcalde de Madrid, Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 1988 pp. 322-325.

 

– 1793.

 

Proyecto para la reedificación de una casa perteneciente a bernardo vicente lobón y carrillo en la calle de San Juan

A.V.M., Secretaría, 1-53-13

 

– 1794.

 

Proyecto para la edificación del colegio y convento y fachada de la iglesia de las Escuelas Pías de San Antón, ubicada en las calles de Farmacia, Hortaleza y Santa Brígida.

 

– 1794-1798.

 

Obra.

A.V.M., Secretaría, 1-54-44 y 1-83-126.

OLAGUER-FELIÚ Y ALONSO, FERNANDO, “La Iglesia de San Antón y el Convento de los padres Escolapios, de la calle Hortaleza”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, T. XV (1978), pp. 207-240.

 

“La Sede COAM. Antigua Iglesia y Escuelas Pías de San Antón”. Arquitectura de Madrid. Madrid: Fundación Arquitectura COAM, 2014).

https://guia-arquitectura-madrid.coam.org/#inm.F1.63

 

– 1794.

 

Proyecto para la reedificación de una casa perteneciente ala Archicofradía Sacramental de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, ubicada en la Mª. 252, Cª. 2, calles del Gobernador y de la Verónica.

A.V.M., Secretaría, 1-53-99.

 

– 1796.

 

Proyecto para la reedificación de una casa perteneciente al Convento de Santa Clara, de franciscanas, de Madrid, ubicada en la Mª. 309, Cª. 5, calle del Soldado.

A.V.M., Secretaría, 1-54-82.

 

– 1796.

 

Proyecto para la reedificación de una casa perteneciente a jacinta palacios, ubicada en la Mª. 62, calle de San Dámaso.

A.V.M., Secretaría, 1-54-92.

 

– – 1796.

 

Proyecto para la construcción de la Plaza de Toros de Aranjuez.

 

– 1796-1797.

 

Obra.

A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, Cª 14.265. 1796, agosto, 22. Informe y presupuesto de la plaza de Toros.

MADRUGA REAL, ÁNGELES, “Arquitectura para la fiesta: la Plaza de Toros de Aranjuez”, Reales Sitios, 127(1996), pp. 2-11.

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, Aranjuez es una fiesta. Doscientos años de una plaza de toros. 1797-1997. Madrid: Comunidad de Madrid, 1997.

ORTIZ ROCAMORA, JOSÉ, Historia taurina del Real Sitio de Aranjuez desde sus orígenes hasta 1808, Aranjuez: Doce Calles, 2007.

GARCÍA, CRISTINA Y CABRERO, FÉLIX, “Plaza de Toros”, en Arquitectura y Desarrollo Urbano, Comunidad de Madrid, T. IX, Aranjuez, Madrid: Comunidad de Madrid, COAM, 2005, pp. 510-517.

SANCHO, JOSÉ LUIS, La arquitectura de los Sitios Reales. Catálogo Histórico de los Palacios, Jardines y Patronatos Reales del Patrimonio Nacional, Madrid: Patrimonio Nacional, 1995, pp. 349-350.

 

MARÍA MAGDALENA MERLOS ROMERO.

FECHA DE REDACCIÓN. 15 DE OCTUBRE DE 2019

FECHA DE REVISIÓN. 1 DE NOVIEMBRE DE 2019

 

NOTAS

[1]. Se ha preferido denominar al arquitecto a partir de las menciones existentes en las fuentes primarias con la misma ortografía utilizada por el propio arquitecto en su firma, esto es, «Francisco Ribas» (véanse algunos ejemplos en Ortiz, 2007). Así la utiliza la historiografía aragonesa. En cuanto a su nombre de pila, todas las fuentes documentales constatan el uso de Francisco o también Juan Francisco, al contrario de las menciones contenidas en las fuentes secundarias historiográficas (Madoz 1847, o Mellado 1851), en las que emplean el nombre de José, posiblemente copiado del probablemente erróneo texto de Álvarez de Quindós (1804). Su apellido consta en los documentos indistintamente como «Rivas» o «Ribas», y de modo ocasional, con el uso añadido de la preposición «de». De modo convencional y atendiendo a todo lo anterior, la mención de este maestro de obras como Francisco Ribas permite diferenciarle de Francisco de Rivas, profesor de arquitectura en León, quien solicitó de la Real Academia de San Fernando la concesión del título de maestro de obras en 1795 (R.A.B.A.S.F., 1795-1803 Comisión de Arquitectura, 02-015-06), mencionado en ocasiones en relación con algunos discípulos de Ventura Rodríguez.

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