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Panteón de la familia Peyronnet, 1860. Sacramental de San Isidro.
JUAN BAUTISTA PEYRONNET SÁEZ

 

Arquitecto. Madrid, 15 de marzo de 1812 – 2 de enero de 1875.

 

Sus padres, Juan Bautista Peyronnet e Isabel Sáez, le iniciaron en el estudio de las ciencias de la mano del eminente matemático y pedagogo José Mariano Vallejo y Ortega[1], del que pronto llegó a ser uno de sus discípulos más aventajados. Gracias a su mentor, Peyronnet obtuvo –a los 22 años– la cátedra de geometría, mecánica y delineación aplicadas a las artes en Badajoz[2] y compuso, por encargo del propio Vallejo, unos Elementos de dibujo lineal o delineación publicados en Madrid en 1837[3].

 

Ese mismo año fue aprobado como maestro arquitecto por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando[4]. Su prueba de pensado versó sobre un cementerio general[5], ejercicio brillante, concebido como un vasto recinto semicircular con columnatas perimetrales de orden dórico griego que distribuye en sectores concéntricos ajardinados mediante avenidas radiales que convergen en la capilla, cita del Panteón romano y punto focal de toda la composición. El paseo curvo intermedio lo articula con tres plazoletas que acogen otros tantos hitos verticales: en las situadas a derecha e izquierda de la capilla-panteón, obeliscos; en la tercera, localizada en el eje principal, una fuente circular con un potente surtidor. La elección del trazado semicircular, muy infrecuente en diseños cementeriales, así como el orden empleado, coincide curiosamente con un proyecto de 1829 formado por Axel Nyström para el nuevo cementerio del norte de Estocolmo[6], si bien los precedentes más directos de los planos del español se hallan en proyectos del arquitecto mayor de Palacio Isidro Velázquez de quien fue discípulo en la Academia[7].

 

Sus primeros trabajos –un proyecto de canal de navegación entre los ríos Guadalquivir y Guadalete, y otro de conducción de aguas e instalación de fuentes en Jerez de la Frontera, redactados en 1837– son más propios de ingeniero que de arquitecto y reflejan intereses comunes con Vallejo.

 

De 1838 a 1840 dio clases de arquitectura en el Colegio Español Hamiltoniano de Madrid[8]. En 1842 le encontramos, también como docente, en un colegio adscrito a la Universidad Literaria madrileña y vecino a su domicilio del no 6 de la calle del Espejo[9]. En 1845 fue nombrado profesor de geometría descriptiva en la recién creada Escuela Especial de Arquitectura, y en 1848 profesor de estereotomía, ostentando el cargo de director de 1855 a 1857[10].

Peyronnet compaginaba sus clases en la Escuela de Arquitectura –y en la flamante Escuela Politécnica, donde impartía matemáticas sublimes[11]– con las obras de restauración y adecuación del Castillo de Villaviciosa de Odón, primera sede de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes, fundada por su antiguo condiscípulo Agustín Pascual e inaugurada en 1848. En ella fue nombrado profesor de topografía, levantando en 1849 un plano de la localidad y un proyecto de nueva alineación que regaló al ayuntamiento[12].

 

En abril de 1854 proyectó una nueva fachada para el Oratorio del Santo Cristo del Olivar, en la calle de Cañizares, resuelta con una sencilla traza neorrenacentista que desapareció con la reconstrucción del pequeño templo acometida por Repullés y Vargas en la segunda década del siglo XX[13].

 

Poco después, en septiembre de ese mismo año de 1854 y tras haber realizado un informe técnico encargado por Real Orden, Peyronnet presentaba al Ministerio de Gracia y Justicia un ambicioso proyecto de restauración de la Catedral de Palma de Mallorca, pionero en España en la repristinación de un templo gótico[14]. El difícil cometido, coetáneo de la intervención de Pascual y Colomer en la iglesia de los Jerónimos[15], había sido rechazado por José Jesús de la Llave y Antonio Herrero de la Calle y aunque abarcaba la totalidad de la catedral acabó concretándose en la construcción de una nueva fachada. Para ello, Peyronnet buscó inspiración en el gótico italiano[16], especialmente en la Catedral de Orvieto, aunque es posible que tuviera también en cuenta ejemplares ingleses, como las catedrales de St Albans o de Lincoln. El resultado, muy criticado tras la muerte del arquitecto, que no alcanzó a ver la obra acabada, es ciertamente notable para los parámetros exigibles en la temprana fecha de su concepción y desde luego mucho más digno que la ruinosa fachada renacentista.

Para intentar resolver la intrincada reforma de la Puerta del Sol, encallada desde 1854, una R.O. de 19 de febrero de 1856 encargaba a Peyronnet –por designación directa de Patricio de la Escosura, recién nombrado ministro de la Gobernación– la formación de un proyecto que atendiera las resoluciones acordadas por la comisión creada al efecto. Dicho proyecto se ajustaba en gran medida al plano que Pedro Tomé –miembro de la comisión– había trazado el año anterior para la empresa de Hamal y Manby, que Peyronnet, aun proponiendo algunas correcciones, había defendido en la Academia. Aprobado por R.O. de 23 de marzo de 1856, el cambio de gobierno lo dejó en suspenso y con la llegada al poder del moderado Narváez el ministro de Fomento, Claudio Moyano[17], encargó un nuevo proyecto –el definitivo– a Lucio del Valle[18]. Así, la aportación de Peyronnet a la reforma de la Puerta del Sol se limitaría a la construcción de las casas de los números 5 y 6, en colaboración con Juan Pedro Ayegui y José París, y al templete férreo que coronaba la torreta del reloj de la antigua Casa de Correos, fundido en la fábrica de Sanford[19].

 

En 1857 y por encargo del general Ros de Olano, construyó el primer Circo Gallístico[20] que se alzó en Madrid, concretamente en la calle de Recoletos, lindante con el palacio del marqués de Remisa que por entonces construía Wenceslao Gaviña. Este cruento espectáculo, que haría furor en toda España, fue recibido en la capital con gran expectación: “¿Qué será ver al conde de Lucena / fumando un puro en ademán bizarro / aplaudir de algún gallo la fiereza / con Dulce, con Messina o con Serrano? / ¡Circo vicalvarista! Digno templo / de militares ocios levantado / por Peyronet, señor don Juan Bautista;…”[21]. El establecimiento, con capacidad para 300 espectadores, venía a ser como un coso taurino en miniatura, cubierto con una techumbre diáfana –seguramente una armadura de hierro y cristal– y provisto de butacas, gradas, lunetas, palcos para señoras y galerías distribuidas en torno al diminuto reñidero, todo ello en un ambiente elegante y confortable[22].

 

Para concluir nos referiremos a sus trabajos de carácter funerario. Durante el año 1855, Peyronnet –a la sazón secretario primero de la Real Archicofradía Sacramental de San Pedro, San Andrés y San Isidro– tuvo a su cargo, por delegación de Francisco Enríquez Ferrer, la dirección de las obras de ampliación de su cementerio, una de las creaciones más destacadas de la arquitectura madrileña del reinado isabelino. Fue Peyronnet quien llevó a cabo personalmente la penosa operación del replanteo general, fundamental para poder comenzar la cimentación del cerramiento del terreno, así como el estudio al detall de la parte económica. Todavía en 1862 se afanaba, junto a José María Guallart, en simplificar y disminuir en lo posible el coste de las galerías perimetrales, “sin alterar la belleza y la esencia monumental” del grandioso proyecto de Enríquez[23].

 

En 1860 proyectó algunas de las primeras construcciones de particulares que se alzaron en este vasto recinto[24]. La de mayor envergadura obedeció a un encargo de María de la Cruz Álvarez y Alonso, marquesa viuda de Gaviria y duquesa de Castro-Enríquez: un suntuoso panteón de tan desconcertante apariencia que bien podría pasar por una folie de jardín. Aunque las reseñas periodísticas de la época lo califican de bizantino[25], es imposible detectar sus posibles modelos. La cúpula oval sobre pequeño tambor que en su día lo coronaba fue eliminada por Luis Sainz de los Terreros en 1920 ante la amenaza de ruina.

 

Mucho más discreto es el panteón del banquero Basilio Chávarri y Velasco, sobre cuya cripta se alza un monumento de porte clásico con una mesa de altar en su frente y rematado con una cruz. En la misma línea que este, pero de proporciones más elegantes, es el panteón que Peyronnet construyó para sí y los suyos en la amplia parcela que la Sacramental le regaló para compensar la desaparición de su teodolito de repetición mientras trabajaba en el replanteo del nuevo patio. Es obra de clara inspiración romana: sobre un pedestal recubierto de planchas de mármol que hasta hace poco acogían las inscripciones de los allí sepultados[26], se eleva un dado en el que se representa un compás entrelazado con un transportador flanqueados por una regla y un portaplumas. Dicho dado se corona con una tapa de sarcófago que probablemente aluda al de Lucius Cornelius Scipio Barbatus, prestigioso modelo convertido por entonces en tópico cementerial. La ausencia de símbolos religiosos y la ostentosa presentación de los instrumentos del arquitecto confieren al monumento un equívoco aspecto masónico.

 

Juan Bautista Peyronnet compatibilizó su actividad docente y gestora en la Escuela de Arquitectura con innumerables cargos y honores que hicieron de él una figura omnipresente en la vida pública madrileña: presidente de la sección de artes de la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, miembro de la junta directiva del Colegio Nacional de Sordomudos, secretario de la Sociedad Médica General de Socorros Mutuos, vocal de la junta gubernativa de la Sociedad Protectora de las Bellas Artes, concejal del Ayuntamiento de Madrid por el partido conservador, teniente de alcalde, comisario del ramo de fontanería y alcantarillado, diputado a Cortes por Baleares, presidente de la Sociedad minera La Pureza, vocal de la Caja General de Imposiciones y Descuentos, consejero de la Fábrica de Papel Continuo y Productos Químicos Capablanca y Compañía, miembro de la Sociedad Central de Arquitectos, Gran Cruz de la Orden Civil de María Victoria, etc., etc. No es extraño que en noviembre de 1864 –el mismo año que accedía a la cátedra de Estereotomía de la Escuela de Arquitectura– sufriera un grave accidente apoplético[27] del que, no obstante, pronto se repuso. El 8 de diciembre de 1873 pronunció en la Real Academia de San Fernando el discurso inaugural, sobre los cortes de la cantería en los diferentes estilos de la historia arquitectónica[28]. Falleció el 2 de enero de 1875 y su viuda, María del Carmen Rodríguez, le siguió a la tumba seis meses después. El matrimonio tenía cuatro hijos: Juan Antonio, que sería arquitecto municipal de Albacete; Teresa, que casó en segundas nupcias con el arquitecto Carlos Velasco Peinado, padres del también arquitecto y urbanista Carlos Velasco Peyronnet; Isabel y Ezequiela.

ESCRITOS

 

Elementos de dibujo lineal o delineación, para uso de las escuelas del Reino, de las Clases de las Universidades, y de los artistas, artesanos, fabricantes y demás personas que profesan cualquier ramo de la industria, 2 vols. (texto y atlas), Madrid: Imprenta Garrasayaza, 1837.

 

Tablas de logaritmos para los números y senos, por Gerónimo Lalande. Traducidas al español de la última edición de 1839 y refundidas por el arquitecto y profesor de matemáticas Don Juan Bautista Peyronnet, Madrid: Imprenta de Omaña, 1842.

 

Elementos de dibujo lineal, geometría y agrimensura: adoptados para todos los sistemas de enseñanza y expresamente escritos para uso de las escuelas de instrucción primaria y de las diferentes profesiones que necesitan del dibujo, por J. B. Henry (des Vosges); revisada por Thenot, traducida por el profesor J. B. Peyronnet, Madrid, Librería de Poupart, 1854.

 

“El Ilustrísimo Señor D. José Mariano Vallejo. Biografía del célebre matemático”, Semanario Pintoresco Español, 28 de diciembre de 1856, pp. 409-410.

 

Memoria sobre el proyecto de canal del río Júcar, Valencia: Imprenta de Jose Maria Ayoldi, 1860.

 

Resumen de las actas y tareas de la Academia de Bellas Artes durante el año académico de 1872 a 1873, por D. Eugenio de la Cámara, y discurso inaugural por D. Juan Bautista Peironnet, Madrid: Imprenta y fundición de Manuel Tello, 1873.

 

OBRAS

 

1837

Proyecto de canal de navegación entre los ríos Guadalquivir y Guadalete.

Proyecto de conducción de aguas y establecimiento de fuentes en Jerez.

 

1847

Restauración del castillo de Villaviciosa de Odón para primera sede de la Escuela Especial de Ingenieros de Montes.

 

1854

Fachada del Oratorio del Santo Cristo del Olivar en la calle de Cañizares, no 4.

Proyecto de restauración de la Catedral de Palma de Mallorca y construcción de su nueva fachada.

Fachada de la casa Gual de Torrella en la calle de San Jaime, Palma de Mallorca (¿c. 1854?).

 

1855

Dirección de obra (en ausencia de Francisco Enríquez Ferrer) en el patio cuarto del cementerio de la Sacramental de San Isidro.

 

1856

Proyecto de reforma de la Puerta del Sol.

 

1857

Circo gallístico de la calle de Recoletos, no 6.

Viviendas en la Puerta del Sol, nos 5 y 6. En colaboración con Juan Pedro Ayegui y José París.

 

1860

Panteón de la duquesa de Castro-Enríquez en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.

Panteón de la familia Peyronnet en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.

Panteón de Basilio Chávarri en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.

Viviendas de la marquesa de Alhama en calle del Barquillo, no 21. (Hoy, Hotel Only You Boutique).

 

1866

Templete férreo (no el actual) del reloj de la antigua Casa de Correos en la Puerta del Sol.

 

CARLOS SAGUAR QUER

FECHA DE REDACCIÓN: 17 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

 

[1] JOSÉ SÁNCHEZ, “D. Juan Bautista Peyronet [sic]”, Escenas contemporáneas. Revista política, parlamentaria, biográfica, necrológica, científica, literaria y artística, tomo IV, Madrid, 1858, pp. 61-66.

[2] Dicha cátedra había sido instituida por la Sociedad Económica de Amigos del País, de la que Peyronnet fue miembro desde 1838. Véase Mensagero de las Cortes, 9 de diciembre de 1834, p. 4.

[3] Peyronnet mostró siempre una gran admiración y reconocimiento por su maestro. A su muerte escribió una sentida necrología. Véase IGNACIO GARCÍA PEREDA, INÉS GONZÁLEZ DONCEL y LUIS GIL SÁNCHEZ, “Agustín Pascual González (1818-1884). Biografía”, Primeros pasos de la política forestal en España, Madrid: Fundación Conde del Valle de Salazar, 2018, p. 51.

[4] SILVIA ARBAIZA BLANCO-SOLER y CARMEN HERAS CASAS, “Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII-XIX) en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (II)”, Academia, 92-93 (2001), pp. 141 y 206; en 1844 sería nombrado académico de mérito y en 1846 académico de número, pp. 176-177.

[5] “Cementerio general para una población como de 100.000 almas, con templo para funerales y panteón

y pabellón de habitación para capellán y dependientes”. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, signaturas A-4792 a A-4794. Véase CARLOS SAGUAR QUER, “Ciudades de la memoria. Proyectos de arquitectura funeraria de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”, Academia, 81 (1995), pp. 469-471.

[6] Véase JAMES STEVENS CURL, A Celebration of Death: An introduction to some of the buildings, monuments and settings of funerary architecture in the Western European Tradition, Londres: Constable, 1980, p. 152.

[7] CARLOS SAGUAR QUER, “Un proyecto inédito de Isidro Velázquez: nuevo cementerio y ermita de la Sacramental de San Isidro”, en ALEJANDRO CAÑESTRO DONOSO (coord.), Scripta artivm in honorem Prof. José Manuel Cruz Valdovinos, Alicante: Universidad de Alicante, 2018, p. 1107.

[8] JOAN MARCH NOGUERA y FRANCESC BUJOSA HOMAR, “Peyronnet, Juan Bautista. Madrid, 1812-1875. Arquitecto”, Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia, edición en línea, http://dbe.rah.es/biografias/22827/juan-bautista-peyronnet. Los autores, sin mencionar fuente, afirman que fue contratado de 1837 a 1840, pero la referida institución fue inaugurada el 5 de agosto de 1838. [ALBERTO LISTA, JACINTO DE SALAS Y QUIROGA], Discursos pronunciados en la solemne inauguración del Colegio Español Hamiltoniano, Madrid: Imprenta de la Compañía Tipográfica, 1838.

[9] Diario de Avisos de Madrid, 19 de julio de 1837, p. 3 y 6 de octubre de 1842, p. 4.

[10] JOSÉ MANUEL PRIETO GONZÁLEZ, “Peyronnet, Juan Bautista (1812-1875)”, en MANUEL SILVA SUÁREZ (ed.), El Ochocientos. Profesiones e instituciones civiles, Zaragoza: Real Academia de Ingeniería, Institución «Fernando el Católico», 2007, vol. V, p. 692.

[11] El Clamor Público, 29 de abril de 1847, pp. 2 y 3.

[12] La Nación, 15 de junio de 1849, p.3.

[13] El proyecto de Peyronnet, fechado el 24 de abril de 1854 y aprobado por la Academia el 7 de mayo siguiente, se prefirió al presentado el año anterior por Bartolomé Tejeda Díez. Archivo de Villa [AV], leg. 4-94-67.

[14] CATALINA CANTARELLAS CAMPS, “La intervención del arquitecto Peyronnet en la Catedral de Palma”, Mayurqa, 14 (1975), pp. 185-213. PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, “La fachada nueva de la Catedral (1852-1888)”, en AINA PASCUAL (coord.), La Catedral de Mallorca, Palma: José J. de Olañeta, 1995, pp. 187-197.

[15] NIEVES PANADERO PEROPADRE, “La restauración de San Jerónimo el Real por Narciso Pascual y Colomer”, Goya, 213 (1989), pp. 339-346.

[16] En relación con Italia, que no parece que Peyronnet visitara nunca, un dato curioso: el 12 de enero de 1853, Luigi Canina daba poder a su colega madrileño para cobrar al librero Casimiro Moner la suma de 312 duros, correspondiente a la liquidación de unas obras impresas que le había enviado en 1847 y 1848. Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, Consulado de Roma, 32010/67.

[17] En 1857 Moyano separaría a Peyronnet de la dirección de la Escuela de Arquitectura.

[18] PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, “Lucio del Valle y la solución urbana de la Puerta del Sol”, Lucio del Valle (1815-1874): ingeniería y fotografía, Madrid: Ministerio de Fomento, 2015, pp. 95-111, esp. 103-107.

[19] La Correspondencia de España, 3 de noviembre de 1866, p. 3. El Pabellón Nacional, 20 de noviembre de 1866, p. 2, y 29 de julio de 1868, p. 3.

[20] AV, leg. 4-195-135. La relación de Peyronnet con Ros de Olano probablemente se remonte a 1847, cuando el general fue nombrado ministro de Instrucción Pública y creó las Escuelas Normales.

[21] La Esperanza, 17 de octubre de 1857, p. 4.

[22] El Circo Gallístico de Recoletos fue anunciado en la prensa por última vez el 14 de julio de 1873. Una descripción del mismo, quizá redactada por el propio Ros de Olano, en El Museo Universal, 15 de febrero de 1859, p. 30, con ilustración de Ortego en p. 32. Los planos de Peyronnet, fechados el 24 de abril de 1857, fueron retirados del Archivo de Villa en 1858.

[23] CARLOS SAGUAR QUER, “El cementerio de la Sacramental de San Isidro: un elíseo romántico en Madrid”, Goya, 202 (1988), p. 232.

[24] CARLOS SAGUAR QUER, Arquitectura funeraria madrileña del siglo XIX, Madrid: Universidad Complutense, 1989, pp. 404-407, 507, 820-824. Véase también SOFÍA DIÉGUEZ PATAO y CARMEN GIMÉNEZ SERRANO (ed.), Arte y arquitectura funeraria (XIX-XX). Dublin, Genova, Madrid, Torino, Madrid: Electa, 2000, pp. 46-47 y 64-65.

[25] La Correspondencia de España, 3 de noviembre de 1861, pp. 1-2.

[26] Recientemente la sepultura ha cambiado de propietario y las lápidas que quedaban han sido retiradas.

[27] El Pensamiento Español, 30 de noviembre de 1864, p. 3.

[28] La Época, 9 de diciembre de 1973, p. 4.

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