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Rafael Moneo Vallés. Propuesta de cierre del edificio del Banco de España en la esquina de la calle de Alcalá con Marqués de Cubas. 1979 "173-14" (AHBE)
JOSÉ RAFAEL MONEO VALLÉS

 

Arquitecto, Tudela, 9 de mayo de 1937 –

 

Su madre era aragonesa y su padre navarro, de Tudela, ciudad en la que desarrolló su carrera profesional como ingeniero industrial. Su hermano siguió los pasos de su padre y su hermana estudió filosofía y literatura. El propio Rafael se sintió atraído en su juventud por la filosofía y la pintura, pero fue su padre quien le sugirió el camino de la arquitectura.

 

En 1954 decide abandonar su tierra natal y se traslada a Madrid para estudiar la carrera de arquitecto. En la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de esta ciudad obtiene su título de arquitecto en 1961. De aquellos años quedan algunas influencias tempranas que despiertan la sensibilidad del joven estudiante y marcaron su posterior orientación como arquitecto. Primero, las clases de Historia de la Arquitectura con el profesor Leopoldo Torre Balbás, que le introduce en la importancia de conocer la esencia de la arquitectura clásica como base para quien quiera hacer arquitectura moderna. Segundo, el trabajo en el estudio de Francisco Javier Sáinz de Oiza, que le transmite su entusiasmo por la práctica de la profesión y le enseña la importancia de la dedicación y el compromiso del arquitecto con su trabajo.

 

Completados sus estudios en Madrid, Moneo se traslada a Hellebaek, Dinamarca, para trabajar en el estudio de Jørn Utzon, que en aquel momento trabaja en su proyecto más emblemático, la Ópera de Sydney. Para Moneo es una época de aprendizaje de los grandes maestros escandinavos, entre otros el arquitecto y diseñador finlandés Alvar Aalto a quien conoce personalmente en su estudio de Helsinki.

 

En 1962 Moneo regresa a Madrid y opta a una beca de estudio en la Academia de España en Roma, ciudad a la que se desplaza en 1963 en compañía de su esposa Belén Feduchi, con quien acaba de contraer matrimonio. Belén es hija del arquitecto Luis Martínez-Feduchi[1]- y comparte con Rafael el entusiasmo por la arquitectura, a pesar de no dedicarse a la profesión. Moneo disfruta de una beca de dos años en la Academia de España, un período que para él, reconoce, es “fundamental para mi carrera. Me permitió estudiar, viajar, visitar escuelas, conocer a Zevi, Tafuri, Portoghesi, y otros, pero sobre todo, conocer esa gran ciudad provocó un gran impacto en mi educación como arquitecto. La vida en la Academia nos permitió establecer grandes amistades con músicos, pintores y escultores”[2].

 

De vuelta a Madrid en 1965 la familia Moneo se traslada a su residencia–estudio en el barrio de El Viso. Allí nace en ese año su hija Belén, que con el tiempo seguirá los pasos de su padre como arquitecta y colaborará con él. En 1968 nacerá Teresa, su segunda hija; y en 1975 Clara Matilde, la tercera, también arquitecta, que completa la familia.

 

AÑOS 60 Y 70

 

En 1965, Moneo recibe su primer encargo de importancia, el diseño de la Fábrica Diestre de Zaragoza. Construida entre 1965 y 1967, es una obra en la que el joven arquitecto evita las soluciones tradicionales de la arquitectura industrial y plantea respuestas innovadoras, pero perfectamente adecuadas a la finalidad funcional del edificio.

 

En 1966 Moneo se incorpora como profesor al claustro de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, en la que había desarrollado sus estudios. También empieza a escribir artículos en revistas especializadas, dando comienzo a una larga y extensa labor como docente y como teórico sin la cual no puede entenderse su carrera de arquitecto práctico, y que desde este momento le permitirá difundir su visión de la arquitectura e influir en generaciones posteriores de arquitectos.

 

En esta época Moneo se muestra muy activo en encuentros de arquitectos que, en palabras del propio autor, sirvieron para iniciar “una nueva fase de la vida arquitectónica en España”. En ellos participan profesionales españoles radicados en Madrid como Carlos de Miguel, Oiza, Molezún, Corrales y García de Paredes; y en Barcelona como Oriol Bohigas, Federico Correa, Tusquets, Clotet, y Bonet, entre muchos otros. Además, son invitados referentes internacionales como el portugués Álvaro Siza, los italianos Aldo Rossi y Vittorio Gregotti, o el norteamericano Peter Eisenman.

 

En 1968 recibe su segundo gran encargo, el proyecto del Edificio de Viviendas Urumea en San Sebastián, que desarrolla entre 1969 y 1973 en colaboración con Javier Marquet, Javier Unzurrunzaga y Luis Zulaica. Construido para una cooperativa de propietarios en un emblemático solar antes ocupado por el Frontón Urumea, el proyecto propone un nuevo modelo de edificio de manzana de ensanche en el que la residencia y la ciudad están íntimamente ligados e integrados, y en las que la unidad de estilo no se consigue sólo a través de la fachada – como en las manzanas tradicionales – sino también a través de la continuidad en la distribución de las propias viviendas.

 

Es un período lleno de enorme actividad, pero también de incertidumbre. En sus propias palabras, “la vida en la universidad durante aquellos años era difícil; la agitación estudiantil de 1968, y los disturbios políticos durante los últimos años de Franco contribuían a hacer la actividad académica precaria. Era una batalla hacer que los estudiantes encontrasen interesante la arquitectura, pero gradualmente el entorno cambió”[3].

 

Durante estos años funda la revista Arquitectura Bis, donde publica muchos de sus abundantes escritos de esa época.

 

Entre 1972 y 1973 Moneo recibe dos encargos decisivos en su carrera. En 1972, el proyecto de la sede de Bankinter, su primer edificio en Madrid. En 1973, el del Ayuntamiento de Logroño, primer edificio institucional del arquitecto[4]. En palabras del propio Moneo, “estas dos obras me permitieron expresar claramente mi visión de la arquitectura”[5].

 

La primera de ellas, la nueva sede de Bankinter, se proyecta y construye entre 1972 y 1976, en colaboración con Ramón Bescós. El Banco Intercontinental Español había encargado la construcción de su nueva sede al ingeniero Javier Martínez de la Hidalga que decidió contar con los dos arquitectos. El edifico debía construirse en el solar que ocupaba el palacete del Marqués de Santa Cruz de Mudela, un buen ejemplo de la arquitectura ecléctica madrileña de finales del XIX ubicado en la esquina del paseo de la Castellana con la calle Marqués de Riscal. Ésta era considerada una zona muy representativa para las empresas financieras e industriales, que desde los años 60, coincidiendo con el desarrollo económico de España, escogían esta área de la ciudad para la construcción de sus sedes sociales. En la mayor parte de los casos, los antiguos palacios eran derribados para levantar edificios modernos y funcionales, que simbolizasen la modernidad y la pujanza a la que aspiraba la economía del país. Sin embargo, Moneo y Bescós proponen mantener el palacete original, levantando un edificio moderno capaz de convivir con el antiguo manteniendo su autonomía. La continuidad entre los dos edificios se consigue utilizando para el nuevo un ladrillo prensado similar al del palacete. Pero el proyecto incorpora elementos singulares propios, tales como una geometría en la que prevalece lo oblicuo (visible en su característica esquina en forma de proa de barco), el cuidado del diseño de los elementos constructivos (por ejemplo, en las ventanas) o la incorporación de obras de arte (como el fresco de Pablo Palazuelo en el foyer del edificio o los bajorrelieves de Francisco López Hernández en el exterior de las plantas altas). El resultado es un edificio enormemente singular, considerado paradigmático de la arquitectura moderna española.

 

En paralelo, Moneo proyecta el diseño del Ayuntamiento de Logroño (1973-1981). En este edificio el arquitecto profundiza en su visión de una arquitectura integrada en el espacio urbano y organizadora de éste, creadora de la imagen característica de las ciudades y facilitadora de las relaciones de quienes las habitan. Estos principios estarán presentes en todos los grandes proyectos posteriores de Moneo, que considerará siempre sus edificios como intervenciones urbanas y no como proyectos aislados.

 

En 1976 Moneo recibe una invitación para trasladarse a los Estados Unidos, a la ciudad de Nueva York, como visiting fellow del Institute for Architecture and Urban Studies y profesor de la Cooper Union School of Architecture. Moneo disfruta de un entorno culturalmente lleno de estímulos. La vida universitaria, los museos y conferencias, los conciertos y exposiciones, marcarán el futuro del arquitecto y de su familia.

 

AÑOS 80 Y 90

 

Entre 1980 y 1985 desarrolla su actividad como profesor en la Escuela de Arquitectura de Madrid. Su creciente carrera docente internacional se extiende a las escuelas de arquitectura de la Universidad de Lausanne (Suiza) y las universidades norteamericanas de Princeton (New Jersey) y Harvard (Massachusetts). En esta última es nombrado en 1984 Chairman del departamento de arquitectura de la Graduate School of Design, cargo que ocupará hasta 1990. Sobre esta época explica: “los años en Harvard fueron intensos, particularmente para alguien como yo, que ha dedicado tanto tiempo de su vida profesional a la enseñanza”.

 

Entre los años 1980 y 1986 Moneo desarrolla el proyecto del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, que tiene especial relevancia porque convierte a Moneo en un referente en el diseño y construcción de grandes espacios de exposición. El arquitecto se enfrenta en esta obra al reto de construir un edificio en un solar densamente ocupado por ruinas y restos arqueológicos que, precisamente, el edificio tiene como propósito albergar y exponer. El objetivo de Moneo al proyectar el edificio es recuperar la continuidad perdida entre la Mérida romana y la ciudad moderna, haciendo que el museo se convierta en el hito más reciente de la antigua historia de Mérida. Para convivir con los restos romanos, Moneo decide emplear medios y técnicas de construcción semejantes, aunque manteniendo como directrices del nuevo edificio las trazas de la ciudad actual y empleando mecanismos arquitectónicos actuales.

 

Aunque Moneo había trabajado previamente en dos proyectos relacionados con espacios de exposición de obras artísticas (los de la Galería Theo de Barcelona en 1973 y la Galería Masaveu de Madrid en 1973-1977) el proyecto de Museo de Mérida es la primera obra de envergadura en el ámbito museístico que tendrá gran relevancia en la posterior carrera de Moneo, muy rica en proyectos para museos. El arquitecto abordará posteriormente edificios muy importantes tales como la Fundación Pilar i Joan Miró en Mallorca (1987-1992), el Museo Thyssen Bornemisza en Madrid (1989-1992), el Davis Museum del Wellesley College de Wellesley (Estados Unidos, 1990-1993), el Museo de Arte Moderno y Arquitectura de Estocolomo (Suecia, 1991-1998), el edificio Audrey Jones Back del Museo de Bellas Artes de Houston (Estados Unidos, 1992-2000), la ampliación del Museo del Prado de Madrid (1998-2007), el Museo del Teatro Romano de Cartagena (2000-2008) y el Museo de la Universidad de Navarra (2008-2014).

 

Su nombramiento como Decano en Harvard coincide con la adjudicación del proyecto de la Estación de Atocha en Madrid, cuya construcción arranca en 1984 y se prolonga hasta 1992 en su primera fase. La obra comprendía la remodelación y ampliación de la antigua marquesina, el diseño de una nueva estación para los trenes de cercanías, y la construcción de un intercambiador de autobuses y zonas de aparcamiento. El proyecto debía integrarse en una zona de la ciudad particularmente sensible por la gran cantidad de tráfico, por lo que la propuesta de Moneo dio prioridad a la noción de continuidad urbana. En su proyecto, el arquitecto aborda cada pieza por separado para garantizar la operatividad, pero con una total unidad funcional. La solución adoptada invierte la disposición de los accesos a la estación, que ahora se producen desde la rotonda en la intersección de la calle Alfonso XII y la avenida Ciudad de Barcelona, a través de una nueva plataforma de acceso en la cabecera de la estación. El desnivel entre este nuevo acceso y la playa de trenes se aprovecha para separar las zonas de llegadas y salidas de viajeros en dos pisos distintos. Para el intercambiador se diseña un cilindro que facilita el giro de los autobuses, aporta luz al interior a través de un lucernario, y actúa como símbolo de la propia estación en el contexto de la ciudad.

 

Entre 2007 y 2012, y en colaboración con Pedro Elcuaz, Moneo es responsable de una segunda ampliación de la estación para dar respuesta a la llegada de las nuevas líneas de alta velocidad procedentes de Barcelona y Levante. La actuación se centra en primer lugar en la playa de trenes, en la que se diseña una nueva geometría en la sala hipóstila con una estructura metálica pintada de blanco para diferenciarla de la estructura del edificio original de la estación. Además, la disposición de los accesos y salidas permite un movimiento de los viajeros más eficiente.

 

La estancia en Harvard termina por la adjudicación de varios proyectos relacionados con los acontecimientos celebrados en España en 1992. Concretamente, los del Aeropuerto de San Pablo en Sevilla (1987-1992), el Edificio Diagonal en Barcelona (1987-1994, en colaboración con Manuel de Sola-Morales) y la remodelación del Palacio Villahermosa como sede del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid (1989-1992).

 

Durante la negociación para traer su colección de arte a Madrid, Moneo fue escogido como responsable del proyecto por el propio Barón Thyssen, que había admirado su trabajo en el proyecto del Museo de Mérida. En este caso, el arquitecto decide sacrificar cualquier solución expresiva personal y se centra en respetar la historia constructiva del edificio y su estilo. Sin embargo, Moneo diseña una nueva planta que arranca en la fachada con el acceso ajardinado, a partir de la cual se distribuyen todos los espacios del museo alrededor del eje de simetría de dicha fachada. Las plantas se organizan en un movimiento circular muy adecuado para el nuevo uso del edificio como museo, aprovechando la incorporación a la planta de un zaguán iluminado cenitalmente en la primera planta, y un patio en la segunda.

 

Desde 1990, el estudio de Moneo se amplía para responder a la creciente demanda de proyectos. Entre los más emblemáticos de esta época, el complejo del Auditorio Kursaal y el Centro de Congresos de San Sebastián (1990-1999) y el Museo de Arte y Arquitectura de Estocolmo (1991-1998), obras en las que es reconocible la deuda con la Ópera de Sydney. Ambos son ejemplos de la capacidad de Moneo de adaptarse a las condiciones del contexto y del terreno, de responder a las limitaciones impuestas por las condiciones del espacio. En el primer caso, el arquitecto diseña el edificio como dos cubos que son continuidad del accidente geográfico en que se ubica y en el que encuentra inspiración, como si se tratase de dos grandes rocas sobre la arena de la playa, desgajadas de las montañas circundantes[6]. En el segundo, levantado en una isla antigua sede de la Armada sueca, Moneo integra el museo entre los antiguos edificios dotacionales potenciando la vida del conjunto sin robarle protagonismo al resto de edificios de la isla o de la propia ciudad de Estocolmo[7].

 

Entre 1997 y 2003 se desarrolla el proyecto del Hospital Materno-Infantil Gregorio Marañón de Madrid, en colaboración con José María de la Mata. El objetivo de Moneo es favorecer la convivencia de los pacientes y los profesionales en un entorno cómodo, racional y optimista. El proyecto parte de la noción de planta de la arquitectura tradicional. Desde la planta, y tomando como base la unidad de enfermería, se organiza el programa constructivo del hospital: la sucesión de unidades de enfermería genera los característicos cuatro patios del edificio que facilitan la distribución de los servicios médicos que conviven en el edificio, y optimizan la relación entre ellos y con los pacientes y visitantes. La arquitectura ayuda a conseguir un ambiente confortable y relajado a través de esa misma estructura, los espacios, la luz, y los materiales usados en el exterior y el interior del edificio[8].

 

Simultáneamente, Moneo recibe el encargo de diseñar la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles 1996-2002), en Los Ángeles, Estados Unidos. El proyecto resulta ganador en un concurso internacional de ideas convocado por el Arzobispado de la ciudad en el que participan grandes arquitectos como Santiago Calatrava, Frank Gehry, Tom Mayne, Robert Venturi y Denise Scott-Brown. Se trata de la primera obra religiosa de Moneo, que proyectará años más tarde la nueva parroquia del Iesú (2001-2009) en Riberas del Loiola, San Sebastián[9]. El templo de Los Ángeles quiere ser un santuario en memoria de Fray Junípero Serra, y se ubica en una zona de la ciudad particularmente compleja desde el punto del urbanismo. Moneo propone un proyecto que aúna tradición (por ejemplo, en el uso de la planta cruciforme) y novedad (acceso desde la cabecera, capillas que se abren a un deambulatorio y no a la nave)[10].

 

De esta misma época son dos proyectos que suponen un reto común de revisión de entornos históricos. El primero es el proyecto del Archivo del Reino de Navarra en Pamplona, encargo del Gobierno de Navarra de 1995 y cuya construcción se alarga hasta 2003. El segundo, el proyecto de los Zocos de Beirut (1996-2009). En Pamplona Moneo debe convertir en un moderno archivo el antiguo palacio de los Reyes de Navarra y luego Gobierno Militar, abandonado y en estado de ruina desde los años 70, manteniendo la integración del edifico dentro del conjunto de torres y murallas, junto a otros edificios históricos de la zona. El mal estado del edificio descartaba una restauración convencional. En su lugar, el proyecto envuelve la estructura original en un nuevo paramento de sillería que mantiene el mismo color y textura de la piedra original; allí donde es posible respetar estructuras antiguas, éstas son tratadas con medios actuales; y las nuevas construcciones – que incluyen el Archivo propiamente dicho – se construyen en hormigón recubierto por una fachada de la misma piedra.

 

En Beirut Moneo proyecta un gran espacio de conexión urbana en los solares donde se levantó la ciudad fenicia, en un contexto de reconstrucción de una urbe destruida por la guerra. El complejo de Moneo tiene una finalidad comercial, y en ese sentido conecta con la tradición de los antiguos zocos fenicios que convirtieron la ciudad en una de las plazas más prósperas de Oriente Medio. Pero también se erige como símbolo de la reconstrucción social de un país duramente golpeado por la guerra.

 

Finalmente, destaca en este período otro complejo proyecto de integración en un espacio urbano singular. Entre 1993 y 1998 Moneo es el encargado de diseñar y construir dos edificios en la nueva Postdamer Platz diseñada por Renzo Piano en Berlín. Se trata del Hotel Hyatt y las oficinas de Mercedes Benz. Moneo opta por trabajar por separado los dos espacios, que no tienen ninguna continuidad de estilo entre sí, como tampoco con el resto de edificios del nuevo espacio urbano. El resultado son dos obras plenamente singulares en un entorno muy singular de la capital alemana.

 

OBRA A PARTIR DE 2000

 

PROYECTOS CULTURALES

 

En 1996 el Ministerio de Cultura del Gobierno de España convoca un concurso internacional para la ampliación del Museo del Prado de Madrid, iniciando una actuación cuya construcción comienza en 2001 y se prolonga hasta 2007. El proyecto de Moneo es escogido entre setecientos setenta y siete candidatos después de un largo proceso en dos fases. Siguiendo la orientación del arquitecto, el encargo se aborda no como la construcción de un edificio sino como una intervención en la ciudad[11], concretamente en una de las zonas más emblemáticas para la identidad de Madrid como capital del arte. Superando las limitaciones históricas del edificio de Villanueva, el Nuevo Prado se extiende más allá del espacio del edificio original colonizando la zona de la Iglesia de los Jerónimos merced a un acuerdo con el Arzobispado de Madrid (1998) de cesión del suelo del claustro de la Iglesia, que estaba en desuso y muy deteriorado. Gracias a ello, Moneo diseña la ampliación en base a un nuevo eje transversal que se dirige hacia el templo, en el que a través de una conexión subterránea despliega espacios dedicados a uso no directamente dedicados a la exposición de las obras de museo (vestíbulo de acceso, zonas de información, cafetería, tienda, auditorio), y liberando de esta manera zonas del edificio de Villanueva hasta un 25% de su superficie.

 

Para cumplir con el requisito de que el edificio de Villanueva permaneciese como unidad, y por tanto como edificio exento, en el proyecto se integra el antiguo claustro a través de un edificio de nueva planta, de ladrillo y granito, y una camisa de hormigón autocompacto que circunda la estructura del claustro, respetando elementos característicos como la arquería restaurada y restituida, pero habilitando el espacio para exposición de obras de arte (1.200 metros cuadrados en 3 plantas) y servicios internos del museo (5 entreplantas para talleres, laboratorios, gabinetes y depósitos de la colección). Entre el nuevo edificio y el original se diseña una zona de parterres que sustituye a la idea original de una cubierta acristalada, solución que mejora el entorno del museo.

 

El proyecto de Moneo se convierte en el primer paso hacia la construcción de un verdadero campus museístico, concebido en 1995 y completado posteriormente con el Casón del Buen Retiro (2009), el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro (2019) y el edificio administrativo de la calle Ruiz de Alarcón.

 

Entre 2000 y 2014, Moneo desarrolla dos proyectos museísticos más. El primero es el del Museo del Teatro Romano de Cartagena (2000-2008) y el segundo el del Museo de la Universidad de Navarra (2008-2014) en Pamplona. En Cartagena, el arquitecto proporciona una solución que recupera el recién descubierto teatro romano y lo integra en el contexto urbano del centro de la ciudad, y al tiempo crea espacios de exposición de piezas arqueológicas mediante el aprovechamiento de un edificio de finales del XIX (el Palacio Riquelme) y el diseño de un edificio de nueva planta[12].

 

El trabajo de Moneo en el ámbito cultural a partir de 2000 se completa con el proyecto del Centro de Convenciones de Toledo.

 

PROYECTOS INSTITUCIONALES

 

En octubre de 1979, tras haberse convocado un concurso internacional de ideas el año anterior, Moneo recibe el encargo de ejecutar su proyecto para la ampliación de la sede del Banco de España en Madrid[13], uno de los edificios más representativos de la ciudad por su ubicación, su volumetría y su valor artístico. El objetivo del proyecto es incorporar a la estructura del edificio la esquina de Alcalá-Marqués de Cubas, donde se ubicaba un edificio que fue sede, primero, de la Banca Calamarte, y posteriormente del Banco Pastor. Proyectado por Eduardo de Adaro y construido entre 1884 y 1891, el edificio original había sufrido diversas ampliaciones desde 1927 para dar respuesta a su creciente actividad, pero también para completar la manzana integrando todos los solares anejos. El proyecto quedó en suspenso por la decisión de la administración local de no permitir la demolición del edificio original y, al recuperarse en 2002, incorpora mejoras en la memoria que aseguran la continuidad de la ampliación con la fachada de Adaro, aunque sin desvirtuar el proyecto original de Moneo. Así, se respeta el esquema compositivo de éste tanto en lo que respecta a la planimetría como a su iconografía; se sacrifica el acceso existente en el edificio previo; se reducen las dimensiones del paño ciego característico de la emblemática fachada de Cibeles; y se emplean los mismos materiales que se utilizaron en las fachadas del edifico de Adaro. En el interior del nuevo edificio se construyen una sala de actos, la sala de reuniones del Banco Central Europeo y espacio para oficinas del Banco de España. La nueva estructura está situada a una cota superior al edificio original del Banco, y las plantas de la ampliación conectan con los niveles correspondientes del edificio anterior mediante un sistema de rampas o escaleras.

 

PROYECTOS EDUCATIVOS

 

Los proyectos desarrollados para instituciones educativas a partir de 2000 incluyen encargos dentro y fuera de España, estos últimos íntegramente en los Estados Unidos.

 

En España Moneo diseña la Biblioteca para la Universidad de Deusto (2001-2009) en Bilbao. Ubicado en un entorno plagado de obras arquitectónicas emblemáticas para la ciudad, el edifico de Moneo comparte espacio urbano con el Museo Guggenheim de Frank Gehry, la torre Iberdrola de César Pelli y el edificio del rectorado de la Universidad del País Vasco de Siza Vieira, además de un parque. El proyecto simboliza el reto de la renovación universitaria en el nuevo siglo que acomete la institución. Su espacio se plantea como un centro de recursos para el aprendizaje, la docencia, la investigación y la gestión de la Universidad, pero también como lugar de encuentro universitario y cultural. Como en tantos proyectos anteriores de Moneo, tanto la volumetría como el diseño exterior y la disposición de los espacios interiores responde a la funcionalidad del edificio y su ubicación en el contexto urbano. La fachada ofrece una solución muy original: el arquitecto escoge un tipo especial de bloque de vidrio que de día permite la entrada de luz natural al interior y de noche proyecta la luz interior hacia el exterior convirtiendo el edificio en un faro en medio de la ciudad[14].

 

En Estados Unidos, los proyectos de Moneo para instituciones educativas incluyen el Chase Center RISD (2000-20008) en Providence, Rhode Island; los laboratorios para Ciencia y Tecnología de la Universidad de Harvard (2000-2008) el edificio de Laboratorios para la Universidad de Columbia (2005-2010) en Nueva York; y el edificio del departamento de Neurociencia y Psicología de la Universidad de Princeton (2007-2014). En todos ellos Moneo pone en práctica su concepción de una arquitectura integrada – bien en la ciudad (como el proyecto de Providence), bien en el campus universitario (como en los de Harvard y Princeton), bien en ambos (como en el ejemplo de Columbia, cuyos edificios universitarios se distribuyen por toda la ciudad de Nueva York[15]). La singularidad y personalidad de los edificios, especialmente marcada en el caso de los Laboratorios de Columbia, no evita que los proyectos estén guiados por la funcionalidad específica a la que cada uno sirve.

 

PROYECTOS PARA EMPRESAS Y CORPORACIONES

 

Los últimos años de la actividad de Moneo han sido pródigos en encargos por parte de empresas y corporaciones españolas. El de mayor dimensión y relevancia arquitectónica es la Torre Puig (2007-2014) de L´Hospitalet de Llobregat, Barcelona, desarrollado en colaboración con Lucho Marcial y CGA Arquitectos Asociados. Se trata de una idea inicialmente concebida para Caixa Catalunya y recuperada como sede corporativa de la compañía Puig. La principal aportación del proyecto es el empleo de una espiral de vidrio que envuelve toda la estructura de la torre de 109 metros, y se aleja del uso de planos horizontales habituales en los edificios de este tipo. Además, la banda vítrea genera un interesante filtro de luz para los espacios de oficina y reunión interiores, y mejora el aislamiento del todo el edificio.

 

Este proyecto se completa con otros: las oficinas y taller de diseño para Camper (1998-2003) en Son Fortaleza, Mallorca; el complejo comercial y de oficinas Aragonia (2000-2010) en Zaragoza; el Hotel Mercer (2005-2012) en Barcelona; y las Bodegas Descendientes de J. Palacios (2013-2017) en El Bierzo, el último proyecto de Moneo a fecha de redacción del presente trabajo.

 

OTROS PROYECTOS EN MADRID

 

El proyecto de la Casa Gómez Acebo en La Moraleja se desarrolla entre 1966 y 1968. Se trata de una de sus primeras obras como arquitecto independiente, y la primera en Madrid. Aunque es un trabajo de juventud, en su aproximación al proyecto Moneo muestra características de su mentalidad como arquitecto. Principalmente, la capacidad de aunar soluciones y estilos diversos para responder a las necesidades del edificio. Así, el proyecto propone un edificio residencial que externamente contiene elementos de templo y de casa popular, incluso rural; una estructura de hormigón visto que actúa como si fuera de madera; y pilares revestidos de ladrillo. Internamente, un espacio de gran libertad inspirada tal vez en Le Corbusier iluminado a través de lucernarios.

 

La Casa López-Huici en Santo Domingo (1970-1972) es otro ejemplo de proyecto para una residencia familiar en la provincia de Madrid que Moneo proyecta y ejecuta simultáneamente al proyecto del edificio Urumea de San Sebastián.

 

Su dedicación a los edificios de viviendas se completa en estos años con el proyecto de viviendas en Paseo de la Habana número 71 en Madrid (1971-79)[16]. El edificio se levanta en el solar ocupado por el antiguo palacete del pintor Pons Arnau, yerno de Sorolla, y es un encargo de Francisco Pons Sorolla, arquitecto e hijo del dueño del solar. Moneo proyecta un edificio exento, de cuatro brazos casi idénticos, dispuestos en abanico, que se integra en el antiguo jardín abriéndose hacia él. La unidad del conjunto se alcanza mediante la simetría de la planta de cada uno de los brazos y los elementos decorativos exteriores (revestimiento de piedra, celosías y huecos, vigas apergoladas finales).

 

Posteriormente, Moneo desarrolla otros dos edificios residenciales en la Comunidad de Madrid, la Casa Lirón de Robles (1973-1976) en Somosaguas y la Casa Puy (1975-1977) en La Moraleja. Su actividad en proyectos de residencias privadas se completa con la Casa Cerdá (1982-1985) en Pozuelo de Alarcón.

 

De esta misma época son también proyectos de oficinas tales como el edificio para Telefónica (1972-73) en San Sebastián de los Reyes o el de Fénix Mutuo (1973-1976) en Madrid, hoy Edificio Ibermutua.

 

En 1974 Moneo realiza el proyecto de Estudio Dos Libros de Madrid por encargo de la librera Mercedes Casla y su marido el fotógrafo Alberto Schommer. Los dueños trasladaron su local a una antigua carbonería en la calle Diego de León, y Moneo planea dos ambientes comunicados por una escalera donde resalta el uso de la madera para la zona de exposición y el espacio de consulta y lectura. Además, convence a Casla y Schommer de enriquecer el nombre original del establecimiento (Estudio 2) añadiendo la palabra Libros como seña de identidad a uno de los puntos de difusión cultural más importantes del Madrid de la Transición. La librería fue traspasada en 1995.

 

PENSAMIENTO, OBRA TEÓRICA Y CRÍTICA

 

En paralelo con su actividad práctica como arquitecto, Moneo ha desarrollado una extensa obra escrita como teórico y crítico de arquitectura, publicada en prestigiosas revistas como Oppositions, Lotus, El Croquis y Arquitectura Bis, revistas estas dos últimas en cuya fundación participa. Su interés temprano por la filosofía, y muy especialmente por la obra de José Ortega y Gasset, influye en su modo de aproximarse y entender la arquitectura. Tal es su dedicación al área de la teoría y la crítica que su obra práctica no puede ser entendida sin su faceta de pensador, como tampoco sin la de docente y maestro[17].

 

En sus escritos Moneo expresa que para él la arquitectura no puede ser entendida meramente como una expresión brillante de ideas en forma de diseños o dibujos. Considera la propia construcción como una parte esencial del proceso de diseño. “La arquitectura sólo alcanza su verdadero status cuando se transforma en realidad material en forma de edificio”[18]. Por eso, “ser arquitecto significa, simplemente, ser capaz de condensar el tiempo hasta convertirlo en un instante, en un lugar concreto”[19].

 

Una de las preocupaciones de Moneo en todos sus proyectos es la relación entre el edificio y su entorno. Para él, “la arquitectura pertenece al espacio. La arquitectura debe ser apropiada, lo cual significa que debería reconocer de alguna manera los atributos del espacio. Entender cuáles son esos atributos, escuchar cómo se manifiestan, debería ser el primer paso del arquitecto al comenzar a pensar en un edificio”[20].

 

La respuesta a las circunstancias en la que se desarrollan los proyectos arquitectónicos está presente en su reflexión teórica de manera constante. En la conferencia Gropius Lecture de la Universidad de Harvard de 1990 explica que “no es posible hoy en día formular una única definición de arquitectura. La comprensión actual del concepto de arquitectura, como probablemente ocurre también con los de pintura o escultura, incluye lo que la arquitectura fue en el pasado, pero abraza también muchos otros intentos marginales y no tan marginales de reaccionar arquitectónicamente a diferentes circunstancias”[21]. Para Moneo, el lugar de la arquitectura es, sobre todo, la ciudad, “donde la arquitectura ha manifestado todo su esplendor, donde la disciplina es necesaria todavía, urgentemente”[22].

 

La responsabilidad del arquitecto es “devolver a las ciudades el concepto de lugar donde vivir, para que sean un verdadero espacio de transformaciones sociales[23]”, a través de proyectos en los que el arquitecto sea un “hacedor de edificios[24]” que trasciendan a través de su relevancia lo efímero de la cultura de masas. El primer paso para conseguirlo es integrar los edificios en las ciudades, evitando que las obras de los arquitectos sean hitos autónomos sin relación con su entorno[25] o con la vida de quienes los habitan y utilizan. “La oportunidad de crear la realidad que nos rodea es el mayor privilegio del que los arquitectos disfrutamos “[26].

 

Esta posición le lleva a explorar los conceptos de necesidad y contingencia aplicados a su disciplina. “La arquitectura hoy en día no está tan conectada a la necesidad como lo estaba en el pasado” cuando “los edificios se asociaban a las herramientas que ayudaban a las personas a sobrevivir en un mundo natural lleno de rigores”. En ese contexto “la necesidad era la gran aliada arquitectónica”[27] que dictaba lo que era apropiado tanto para el diseño de los proyectos como en el uso de las técnicas constructivas. Moneo se muestra crítico con una arquitectura moderna en la que se refleja la mentalidad de una sociedad en la cual los derechos individuales deben prevalecer, que hace que los proyectos deban ser ante todo expresión de la libertad individual del arquitecto. “Esto ha llevado a la arquitectura actual tan cerca de lo arbitrario que paree haber perdido la condición concreta de la que disfrutaba hasta ahora”[28].

 

En línea con la tradición de la teoría de la arquitectura, para Moneo “la arquitectura tiene que aportar belleza además de satisfacer una necesidad”[29]. Moneo critica una tendencia común de la arquitectura contemporánea para la que “Belleza no es un término común en el vocabulario arquitectónico”[30]. Tendencia abanderada por arquitectos que “parecen estar absorbidos por la idea de que la arquitectura es simplemente el reflejo de una cultura en un momento específico. Por eso muchos arquitectos actuales buscan manifestar movimiento en lugar de estabilidad, lo efímero en lugar de lo perpetuo, lo fragmentado en lugar de lo completo, y lo ficticio en lugar de lo real”[31]. Para Moneo, la belleza en la arquitectura no se asocia a un canon inmutable, sino a la idea de que “los edificios pueden llegar a ser dueños de sí mismos”. “Aristóteles hablaba de placer cuando se refería a la belleza. San Agustín de verdad. Cuando el edificio disfruta de sí mismo, ambos conceptos se hacen pertinentes, y placer y verdad engendran ese sentimiento de plenitud que me parece que se siente cuando estamos ante algo que emana belleza”[32].

 

Para Moneo, la dignidad y el valor de la profesión de arquitecto pasa por recuperar los principios constantes de su disciplina, adaptándolos a cada época y respondiendo a las circunstancias de cada lugar. “Sé que los edificios han cambiado e incluso la profesión de arquitecto es hoy muy distinta a lo que era en el pasado, y sin embargo la arquitectura, tal como era entendida antaño, permanece. El hecho de que los atributos de belleza y necesidad son todavía pertinentes son la prueba. No me gustaría que esto fuera simplemente la expresión de mi deseo, sino el resultado de la eterna manera de mirar el mundo que la arquitectura ha aportado a lo largo de la historia”[33].

 

ACTIVIDAD DOCENTE Y ACADÉMICA

 

La actividad docente de Moneo es una constante en su carrera. En España, se convierte primero en profesor adjunto de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid entre 1966 y 1970. En 1971 accede a la cátedra de Elementos de Composición en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, puesto que ocupa hasta 1980, año en que regresa a la Escuela de Arquitectura de Madrid como catedrático de la materia de Composición.

 

Fuera de España, la vinculación más estrecha se desarrolla con la Universidad de Harvard durante sus años como Decano, como hemos explicado anteriormente. Tras su marcha en 1990 es nombrado Professor, y como tal enseña en la institución dos semanas al año durante el semestre de primavera. Pero su faceta se extiende por Estados Unidos (en las universidades de Chicago, Columbia, Princeton, Yale y Tulane, entre otras); Reino Unido (en la Architectural Association School y el Royal Institute of Architects de Londres, así como la Universidad de Cambridge); Japón (universidad de Nihon); Austria (Academy of Fine Arts); Francia (Museo del Louvre); o Dinamarca (Royal Academy de Copenhage).

 

Su labor docente ha estado influenciada por sus primeros maestros en Madrid (particularmente Leopoldo Torres Balbás) y Bruno Zevi, a quien conoce en su estancia en Roma. Éste considera necesario “enseñar historia de la arquitectura en las mesas de dibujo y enseñar a proyectar en los laboratorios de historia”[34]. El conocimiento directo de la historia de la arquitectura mueve al Moneo maestro a reivindicar la importancia de la enseñanza de la historia, que se une al conocimiento teórico sólido como pilares del método docente de Moneo, que aplica primero en Barcelona y más tarde en Madrid y Harvard.

 

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS

 

Además de por sus proyectos por todo el mundo, el trabajo de Moneo y su influencia internacional han sido reconocidos por multitud de premios y reconocimientos, que le convierten en uno de los arquitectos españoles con mayor influencia.

 

En el entorno académico, en 1993 se le concedió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Lovaina; en 1994 un Laurea ad Honorem por la Escuela de Arquitectura de Venecia; en 1997 recibe el título de Doctor Honorario de Tecnología por el Real Instituto de Tecnología de Estocolmo.

 

En cuanto a premios internacionales, destacan el Premio Arnold W. Brunner Memorial de Arquitectura otorgado por la American Academy of Arts and Letters y el Premio Shock de Artes Visuales por la Royal Academy of Fine Arts de Estocolmo, ambos en 1993.

 

En 1996 Moneo se convirtió en el primer español en conseguir el Premio Pritzker, el más prestigioso reconocimiento internacional a la obra de un arquitecto. Considerado el premio Nobel de arquitectura, el objetivo del Pritzker es “honrar a un arquitecto vivo cuya obra construida demuestre una combinación de talento, visión y compromiso, que haya producido una significativa contribución a la humanidad y al entorno a través del arte de la arquitectura”[35].

 

En la comunicación de concesión del galardón el Jurado describe a Moneo como “un arquitecto con una tremenda variedad, cuyos edificios son todos únicos, y al mismo tiempo reconocibles como salidos de su paleta”. Le reconoce en su trabajo como un “ecléctico, definido en este caso como quien selecciona y utiliza lo mejor de cada fuente, que incluye su creatividad, su flexibilidad para variar la apariencia de sus obras en base a los diferentes contextos (…). Se nutre de un increíble arsenal de conceptos e ideas que filtra a través de las especificidades del espacio, el propósito, la forma, el clima, y otras circunstancias del proyecto”. Su visión de la profesión de arquitecto se percibe “en el modo en el que ataca cada encargo como un ejercicio nuevo”[36]. Más allá, el Jurado reconoce la influencia de Moneo a través de su actividad como profesor y teórico. “Moneo no sólo practica la arquitectura en el sentido más real del diseño de edificios, sino que enseña sus teorías utilizando su experiencia y conocimiento, sosteniendo ambos esfuerzos por el enriquecimiento del uno con el otro”[37].

 

En 2001 gana el Premio Mies van der Rohe de arquitectura por su proyecto del Plaacio de Congresos y Auditorio Kursaal de San Sebastián, y en 2012 es galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes por los méritos de toda su obra. En 2015 se le otorga el Premio Nacional de Arquitectura de España, y en 2017 el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, entre otros numerosos reconocimientos.

 

Moneo es académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1997. Fuera de España, es miembro de la American Academy of Arts and Sciences, de la Accademia di San Lucca de Roma, de la Real Academia Sueca de las Bellas Artes, del American Institute of Architects y el Royal Institute of British Architects, entre otras instituciones.

 

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA Y REFERENCIA

 

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VV.AA., Rafael Moneo: antología de urgencia. 1967-2004. El Escorial, El Croquis, 2004.

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID-

 

– 1966-1968.

 

Casa Gómez-Acebo (La Moraleja).

 

– 1970-1972.

 

Casa López-Huici (Santo Domingo).

 

– 1972-1976.

 

Sede de Bankinter.

 

– 1973-1976.

 

Edificio Fénix Mutuo.

 

– 1973-1976.

 

Casa Lirón de Robles (Somosaguas).

 

– 1973-1977.

 

Galería Masaveu.

 

– 1974.

 

Librería Estudio Dos.

 

– 1975-1977.

 

Casa Puy (La Moraleja).

 

– 1978-2006.

 

Ampliación del Banco de España.

 

– 1979-1981.

 

Plan Especial de Urbanismo de Aranjuez (con Manuel Solá Morales).

 

– 1982-1985.

 

Casa Cerdá (Pozuelo de Alarcón).

 

– 1984-2012. Ampliación de la Estación de Atocha.

 

– 1989-1992.

 

Museo Thyssen Bornemisza.

 

1997-2003.

 

Hospital Materno-Infantil Gregorio Marañón.

 

1998-2007.

 

Ampliación del Museo del Prado.

 

ELENA SERRANO GARCÍA

FECHA DE REDACCIÓN 15 DE DICIEMBRE DE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 28 DE DICIEMBRE DE 2019

 

NOTAS

[1] Luis Martínez-Feduchi Ruiz es autor de edificios en Madrid tales como el emblemático Edificio Capitol de la Plaza del Callao, el Hotel Intercontinental, el Museo de América o la antigua sede del Instituto de Cultura Hispánica (hoy de la Agencia Española de Cooperacion Internacional para el Desarrollo), entre otros.

[2] Citado en la biografía de Moneo en la página web de laureados del Premio Pritzker: «Rafael Moneo. 1996 Laureate Biography. The Pritzker Architecture Prize». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Accedido el 6 de diciembre de 2019.

[3] «Rafael Moneo. 1996 Laureate Biography. The Pritzker Architecture Prize». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Accedido el 6 de diciembre de 2019.

[4] RAFAEL MONEO. «El ayuntamiento de Logroño». Arquitectura, 63 (1982), p.19.

[5] «Rafael Moneo. 1996 Laureate Biography. The Pritzker Architecture Prize». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996. Consultado el 6 de diciembre de 2019.

[6] JOAN SABATÉ. «Transparencia densa: Rafael Moneo, el Kursaal de San Sebastián». Arquitectura Viva, 62, (1998), pp. 28‐33.

[7] RAFAEL MONEO. «Museo de Arte Moderno de Estocolmo». Croquis, 91, (1998), p. 117.

[8] RAFAEL MONEO y JOSÉ MARÍA DE LA MATA. «Hospital Materno Infantil Gregorio Marañón, Madrid». ON Diseño, 262, (2005), pp. 136‐163.

[9] RAFAEL MONEO. «Parroquia Iesu, San Sebastián (Guipúzcoa) ». AV Monografías, 153, (2012), pp. 118‐127.

[10] RAFAEL MONEO. «Our lady of the Angels Cathedral». Architectural Design, 69, (1999), pp. 80‐ 81.

[11] RAFAEL MONEO. «Faculty project: Prado museum extension, Prado in los Jerónimos, Madrid, Spain by Rafael Moneo, Josep Lluis Sert professor in architecture». Harvard Design Magazine, 27, (2007), 118‐119.

[12] RAFAEL MONEO. «Museo del teatro romano, Cartagena, Murcia». ON Diseño, 303, (2009), pp. 84‐91.

[13] RAFAEL MONEO. «Proyecto de ejecución. El edificio del Banco de España». Madrid, Banco de España, 2006.

[14] RAFAEL MONEO. «Biblioteca de la Universidad de Deusto: Bilbao, España, Rafael Moneo, arquitecto, 2004‐2009». Arkinka, 15, (2009), pp. 46‐55.

[15] RAFAEL MONEO. «Laboratorio de ciencias noroeste: Universidad de Columbia, Estados Unidos, Rafael Moneo, arquitecto, 2009‐2011». Arkinka, 15, (2011), pp. 16‐45.

[16] RAFAEL MONEO. «Edificio de viviendas en el paseo de la Habana». Arquitectura, 62, (1981), p.30.

[17] PETER BUCHANAN. «Moneo’s importance is as architect, academic and mentor». The Architectural Review, 229, (2011), pp. 88‐89.

[18] Citado por en la Comunicación de concesión del Premio Pritzker Prize. (1996). https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Consultado el 8 de diciembre de 2019.

[19] RAFAEL MONEO, «Gropius Lecture», 25 de abril de 1990. Harvard University.

[20] «Rafael Moneo. 1996 Laureate Biography. The Pritzker Architecture Prize (1996)». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Consultado el 8 de diciembre de 2019.

[21] RAFAEL MONEO, «Gropius Lecture», 25 de abril de 1990. Harvard University..

[22] Id.

[23] Id.

[24] RAFAEL MONEO, «The Solitude of Buildings». Kenzo Tange Lecture, 9 de marzo de 1985. Harvard University.

[25] RAFAEL MONEO, «The Freedom of the Architect». The Raoul Wallenberg Lecture, 13 de abril de 2001. Taubman College of Architecure, University of Michigan.

[26] RAFAEL MONEO, «Discurso de aceptación del Pritzker Prize (1996)». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Consultado el 8 de diciembre de 2019. El resto de citas a continuación tienen la misma procedencia.

[27] RAFAEL MONEO, «Discurso de aceptación del Pritzker Prize».

[28] Id.

[29] Id.

[30] Id.

[31] Id.

[32] Id.

[33] Id.

[34] Citado en FRANCISCO GÓNZALEZ CANALES y NICHOLAS RAY, Rafael Moneo. Building. Teaching. Writing. Yale University Press. New Haven and London, 2015.

[35] «The Pritzker Architecture Prize (1996)». https://www.pritzkerprize.com/about Consultado el 9 de diciembre de 2019.

[36] «The Pritzker Architecture Prize (1996). Anuncio del Jurado». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996# https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Consultado el 6 de diciembre de 2019.

[37] «The Pritzker Architecture Prize (1996). Anuncio del Jurado». https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996# https://www.pritzkerprize.com/laureates/1996 Consultado el 6 de diciembre de 2019.

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