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Patio de los Reyes de Israel. El Escorial
JUAN BAUTISTA MONEGRO

 

Arquitecto, escultor y ensamblados. Campo de Yuso (Santander) H. 1545-1550 – Toledo, 16-02-1621

 

Aunque durante muchos años se aseguró que Monegro había nacido en Toledo, gracias a los estudios del comandante García Rey, se determina que nació en Monegro, municipio de Campoo de Yuso (Cantabria)[1], el año 1545.

 

Este autor publicó en varios números del Boletín de la Sociedad Española de Excursiones un estudio sobre Juan Bautista Monegro, y al hablar de su biografía, señala que era hijo de Luís Gómez, natural de Ciruelos, en Toledo, y de Elena Sánchez de Monegro, nacida en la localidad de ese mismo nombre, en la montaña de Santander.

 

Sus abuelos paternos fueron Bartolomé Martínez y Catalina Gómez, naturales, respectivamente, de Yepes y Ciruelos, y los maternos eran Álvaro Ruiz de Monegro, natural del lugar de Monegro en Campo de Yuso, en la montaña de Santander, e Isabel Martínez su mujer, que fue su descendencia de Magán, junto a Toledo, pero que nació en esta ciudad.

 

Eso desmiente las noticias que señalaban que su padre era el arquitecto toledano Álvaro Monegro. En todo caso, de su abuelo materno, don Álvaro, se dice que era cantero o pedrero, que era la forma de llamar a los maestros de obra entre finales del siglo XV y principios del XVI, por lo que puede que se refieran a él.

 

Sus hermanos fueron Francisco Monegro, nacido el 21 de mayo de 1531, y que llegó a ser capellán de la capilla de los Reyes Nuevos de Toledo desde el 13 de noviembre de 1598; Isabel Martínez, vecina de Guadix, y Luís de Carvajal, pintor de Su Majestad, con el que coincidiría trabajando en El Escorial.

 

Algunos autores señalan que su primera formación como escultor pudo efectuarla en Toledo como ayudante de Alonso de Berruguete, escultor, pintor y arquitecto que falleció en la Ciudad Imperial en 1561. Pero eso no sería muy probable, ya que, de ser cierto, en esa fecha Monegro tendría once o doce años[2].

 

Otros creen que Juan Bautista también estudió y realizó algunas obras en Roma, pero tampoco hay evidencias documentales claras de ello. En todo caso, lo que sí es seguro es que en el año 1566 estaba en Toledo, porque en 1569 empezó a trabajar en la Puerta de la presentación de la Catedral de Toledo[3].

 

Hacia 1567, a la edad de 21 o 22 años, contrajo matrimonio con Catalina de Salcedo, hija de Juan de Villarrubia, pues en documentos fechados en 1568 ya figura como casado con ella, y estaría desarrollando en ese momento tareas de escultor. Catalina tenía una hermana llamada Margarita de Salazar, que hizo usufructuario de sus bienes antes de fallecer a Monegro, y eso debió contribuir a que tuviese una situación económica desahogada a tenor de la biblioteca que poseía Juan Bautista, y que hoy se custodia en parte en el Archivo de la catedral de Valladolid, y que nos habla de sus conocimientos en las artes del Renacimiento[4]. Catalina Salcedo murió en 1620, unos meses antes que su marido.

 

Una de las más hermosas obras atribuidas a Monegro es el conjunto escultórico que se colocó en el sepulcro de Francisco de Eraso, que fue secretario de Carlos V y de su hijo, Felipe II. Éste falleció en Madrid el 26 de septiembre de 1570, y su entierro se hizo en la iglesia parroquial de Mohernando, estando presidido por las figuras orantes de Francisco, de su mujer, Mariana de Peralta, y una figura de San Francisco.

 

EL ESCORIAL

 

Los documentos localizan a Monegro en El Escorial por primera vez en el mes de agosto de 1572, tras su presunta estancia en Italia.

 

Se especula si se desplazó al Real Sitio por encargo de Felipe II, o si lo hizo invitado por Juan de Herrera, que habría tenido noticias del buen hacer de Monegro en Toledo, donde habría ejecutado obras de mármol para la catedral, así como la escultura para los retablos de El Greco para el monasterio de Santo Domingo el Antiguo[5].

 

En el Real Sitio parece que habría hecho un diversorio para la Sacristía del Monasterio, que no se conserva, según escritura de obligación fechada el 19 de mayo de 1572[6], ante el escribano Álvaro Pérez. Según recoge García Rey, era una obra “de madera y de escultura, dorado y estofado”[7].

 

En una segunda visita, que va de 1580 a 1584, su cometido fue la ejecución de una serie de esculturas, once en total, que eran las siguientes: para la fachada principal del monasterio, una escultura de San Lorenzo como patrón de la singular construcción. El contrato de esta escultura se firmó con el artista en 1582, aunque Martín González señala que ya se habían firmado antes la ejecución de las estatuas de los seis Reyes de Judá para la parte superior de la entrada a la Basílica[8], y el escudo de armas del Rey, en 1580. El material que empleó para estas obras fue la piedra granítica extraída de la cantera de la Alberquilla, aunque para las cabezas, manos y pies, se eligió mármol blanco. Tanto en la figura de San Lorenzo, como en las de los Reyes, los elementos que portan se hicieron en bronce dorado al fuego. Algunos autores recogen la admiración que sentía Monegro por Pompeo Leoni, que trabajó también en el Real Monasterio.

 

SAN LORENZO

 

Se realizó para colocar en el pórtico del Monasterio, dentro de un nicho, y destaca porque es la única que aparece en ese enorme espacio. Mide unos 4,18 metros, y lo representó joven, vestido con la dalmática de diácono, portando el Libro de los Evangelios en su mano izquierda, y apoyando su mano derecha en una gran parrilla del martirio hecha en bronce dorado, de unos 3 metros de altura[9].

 

Se colocó en el nicho el 21 de marzo de 1583, y parece que su coste fue de 1.900 ducados[10].

 

Bajo la figura del Santo se colocó el escudo de armas reales, que como podemos ver en el Monasterio, y siguiendo la descripción de Asunción de Vicente, es de forma rectangular y redondeado en la parte inferior, con los cuarteles de Carlos I, más las armas de Portugal. No lleva ni el águila imperial, ni las columnas de Hércules, ni las aspas de Borgoña; sustituyó la corona imperial por la real, y lo adornó con el Toisón de Oro[11]. El contrato para su ejecución es de 1582, y debía tallarlo en piedra de la citada cantera de La Alberquilla, cerca del pueblo de Peralejo. Seguramente se colocó el mismo año que la escultura de San Lorenzo y se le pagaron a Monegro 700 ducados.

 

Pero la primera obra que se contrató para el Monasterio fueron las seis figuras que representan a seis Reyes del Antiguo Testamento, que pertenecían a la Tribu de Judá, y que están relacionadas con el Templo del Rey Salomón[12].

 

Se ubicarían en el patio principal del Monasterio, que se conoce con el nombre de Patio de los Reyes, justo sobre el acceso a la Basílica. Se trata de los Reyes David, Salomón (colocados en el centro), Ezequías, Josías, Josafat y Manases, reflejando una conexión entre El Escorial y el Templo del Rey Salomón, según un planteamiento de Benito Arias Montano, que en 1576 ejerció el cargo de bibliotecario en el Monasterio.

 

El contrato para la ejecución de los Reyes está fechado el 21 de diciembre de 1580, en el que se especificaba que se esculpirían en la villa de El Escorial. Cada uno de los Reyes, con su correspondiente zócalo, mediría unos 4,75 metros de altura, o casi 5 metros si tenemos en cuenta las coronas, y serían ejecutadas en piedra berroqueña de la cantera de La Alberquilla salvo las cabezas, las manos y los pies, que serían de mármol blanco. El peso de cada una de las estatuas es de unos 6.000 kilos.

 

En los pedestales se pondrían unas inscripciones con el nombre del Rey y la relación que han tenido con la construcción del Templo de Salomón en Jerusalén. La ejecución de las inscripciones se realizó en 1660, en el reinado de Felipe IV, según relata el Padre Francisco de los Santos[13], pues él las redactó. Sobre losas de mármol blanco vemos unas grandes letras de bronce en negro, haciendo juego con el nombre de los Reyes.

 

Cada uno de ellos lleva diferentes atributos, además de cetros y coronas, realizados en bronce dorado al fuego, que parecen ser obra de diferentes artífices, como Gregorio de Salazar, que según los documentos hizo al menos dos coronas, o Sebastián Fernández, que se encargaría de los demás cetros, insignias y coronas[14].

 

El izado de las esculturas hasta su lugar de ubicación definitiva requirió de la construcción de un gran andamio, tal y como se acordó el 27 de abril de 1584 con los carpinteros Juan de la Laguna y Julián Martínez[15], así como la puesta en marcha de una maquinaria diseñada para elevar piezas tan pesadas, de mano de Juan de Minjares, aparejador de cantería de El Escorial. Fray Juan de San Jerónimo hizo una descripción bastante precisa de ese complejo operativo[16], que comenzó a llevarse a cabo los primeros días de agosto de ese año de 1584, siendo testigo del alzado de algunas de las estatuas el propio Felipe II. El 8 de agosto de ese año ya estaban colocadas las seis esculturas en el lugar donde aún se las puede contemplar en el Patio de los Reyes.

 

El último grupo escultórico que realizó Monegro para El Escorial entre 1589 a 1593, fue el de los cuatro Evangelistas con sus insignias, para colocar en el enorme templete de forma ochavada que había proyectado Juan de Herrera, que adorna el llamado por ese motivo, Patio de los Evangelistas, y que se corresponde al claustro principal en las trazas de Juan Bautista de Toledo. El contrato se firmó el 18 de mayo de 1589, y según relata el Padre Sigüenza, el mármol para la ejecución de las figuras, pues debían ser realizadas en su totalidad en ese material, fue traído desde Carrara, vía Génova[17]. Pero el que se empleó para las insignias debió ser de otra cantera, dada la diferencia que existe con el de los Evangelistas.

 

Una de las condiciones del contrato de obra era que las figuras fuesen esculpidas en el taller del Alcázar de Toledo, tal vez porque en ese momento Monegro ostentaba el cargo de maestro mayor de las obras del dicho Alcázar y no podría alejarse un tiempo prolongado de esa ciudad. Se acordó que sí debería estar en El Escorial en el momento de colocar las esculturas[18].

 

Son unas representaciones algo convencionales, bien visibles para el espectador, de tamaño natural, entre 1,70 y 1.75 metros, y en las que aparecen los símbolos del Tetramorfo junto a su correspondiente figura, es decir, el águila para San Juan, el toro para San Lucas, el león para San Marcos y el ángel para San Mateo. Al no alcanzar la calidad de las figuras de los Evangelistas, se cree que debieron ser obra de un discípulo.

 

Todos ellos sujetan un libro abierto en sus manos, de cara al espectador, en el que aparecen escritos en sus hojas pasajes de su respectivo Evangelio, que están referidos al Bautismo[19], escritos en latín, griego, hebreo y siríaco. Al pie de cada Evangelista hay una pequeña alberca alimentada por un caño, y que puede simbolizar a Cristo, ya que el agua es fuente de vida. Además, el reflejo de las figuras en las albercas hace que se duplique la imagen de cada uno de los personajes.

 

Los Evangelistas se colocaron en su lugar de destino el 15 de mayo de 1593, y el pago de ese encargo se realizó días después, el 21 de mayo.

 

Ceán Bermúdez comentó que las esculturas de Monegro eran notables “por la exactitud del dibujo y proporciones, por la sencillez de sus actitudes, por las bellas y grandiosas formas, por la nobleza de sus caracteres y por los excelentes partidos y pliegues de los paños”[20].

 

Las obras que había estado realizando Monegro en El Escorial, a plena satisfacción de Felipe II, pudieron influir en el encargo que le hizo este Monarca para suceder al fallecido Diego de Alcántara en su puesto como maestro mayor de las obras de los Alcázares Reales de Toledo, según cédula fechada el 5 de junio de 1597[21]. Fue en esta ciudad en la que empezó Monegro a cultivar su faceta de arquitecto, pero sin dejar de aceptar encargos de escultura.

 

En Toledo formaba parte de la Cofradía del Hospital de San Justo y Pastor desde 1594[22], y junto a su hermano, también lo fue en 1603 de la Cofradía de San Miguel y San Bartolomé, llegando a ser mayordomos de ésta en 1607. En 1609 aparece como cofrade de la Cofradía de San José.

 

Volviendo a su actividad artística, y siguiendo en lo posible un orden cronológico, en 2006 se ha publicado un interesante documento que demuestra que el retablo mayor del convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo, concluido en 1572, es obra de Juan Bautista Monegro, del entallador Andrés Sánchez y de los pintores y doradores Juan Sánchez Dávila y Pedro de Cisneros, el Mozo[23].

 

García Rey nos habla de las obras que ejecutó Monegro en Toledo en tiempos del Corregidor don Juan Gutiérrez Tello. Es importante la atribución que hace de la estatua de Santa Leocadia, patrona de los toledanos, que se ubicó en la Puerta del Cambrón. Pasó luego a estar sobre la entrada de la ermita del Cristo de la Vega, y hoy se encuentra en la catedral. Se pensó que era de la mano de Alonso Berruguete, pero si se talló entre 1575 o 1576, sería imposible ya que había fallecido en 1561. Por eso afirma este autor que sería obra de Juan Bautista Monegro, junto a la escultura que representa a San Julián[24].

 

De 1577 serían la talla, escultura y ensamblaje de los retablos y custodia para el monasterio de Santo Domingo, el Viejo, de Toledo[25]. Los retablos habían sido diseñados por Juan de Herrera. Se trata del retablo mayor y los colaterales, así como la custodia. Las pinturas de los retablos estarían a cargo de El Greco, aunque en algunos documentos se indica que las trazas de los altares que labró Monegro eran de Dominico Theotocópuli, por lo que no se habrían seguido las de Herrera[26]. Incluso se dice que el diseño de las esculturas sería también de El Greco, y que Monegro las tallaría. Lo única aportación particular de Monegro fue introducir algunas variaciones en las trazas de los retablos para ajustar el resultado final al espíritu clasicista de Herrera. De este modo, elevó la altura del retablo mayor en dos pies, estrió las columnas de la custodia, añadiendo ocho para aumentar el ornato de la misma[27] .

 

Los laterales los elevó dos pies y un palmo, además de estriar y adornar con algunos detalles las columnas. Tal vez este proceder de Monegro le valió la enemistad de El Greco, pues al parecer no le consultó los cambios al artista.

 

Esta obra quedó terminada a mediados de 1579, y el total de los pagos a Monegro se fechan el 7 de enero de 1580.

 

El 2 de abril de 1578 asumió por escritura pública el encargo de una escultura de San Juan Bautista para el monasterio de la Concepción de la Puebla de Montalbán, en Toledo. Era un encargo de doña Magdalena Pacheco, monja profesa de dicho monasterio, y entre las condiciones se señala que sería “de cuatro cuartas de alto con la peana, redondo y labrado todo a la redonda, pintado, dorado y estofado y encarnado”[28]. Además, debía llevar la figura de un cordero de bulto, “en madera, pintado y dorado, con su diadema y cruz”; se le pagarían a Monegro cincuenta ducados, de a once reales cada uno.

 

También en 1578 haría el retablo para el monasterio de San Antonio de Padua de Toledo. La escritura se fechó el 26 de octubre y es el primero documentado que sería trazado por Monegro[29]. Tendría doce pies de alto por nueve y medio de ancho, y se le pagaron por esta obra 115 ducados.

 

Otra obra de ese mismo año es la escultura de Nuestro Señor Jesucristo de la Resurrección para la cofradía de la Vera Cruz de la villa de Yébenes del Río, de la Orden de San Juan. La escritura está fechada el 13 de noviembre, y según consta en ella, se trataría de una talla pintada, dorada y estofada, que debería estar entregada en abril del año siguiente[30].

 

En 1579 Monegro va a diseñar y ejecutar el retablo del convento de Santa Clara la Real de Toledo, para la nave central de la iglesia. Para esta obra se obligaron en principio Juan Bautista Monegro como escultor y Hernando de Ávila como pintor, pero finalmente, y sin que hayan quedado claras las causas, finalmente no intervino Hernando de Ávila, por lo que fue Monegro el que se encargó de todas las partes del retablo. La obra se concertó en ciento treinta y seis mil maravedís[31].

Hay noticias sobre el encargo y ejecución de un retablo en Villarrubia de los Ojos entre finales de 1581 y el 15 de febrero de 1582, fecha en la que lo habría acabado[32].

 

En 1582 se encarga un retablo para la iglesia parroquial de San Lorenzo de Toledo, hoy desaparecido, en el que participarían junto a Monegro su hermano, el pintor Luís de Carvajal, y el escultor Marcos de Tordesillas, según provisión de 22 de junio, en la cual se indicaba que el precio no debía exceder de 700 ducados. Se escrituró la obra el 5 de julio, y las condiciones con la descripción de la obra las recoge García Rey[33].

 

Para la capilla de la Encarnación en el convento de Santa Isabel de Toledo Juan Bautista Monegro hará un retablo. La capilla fue fundada por doña Aldonza de Toledo y Meneses, que estuvo casada con don Juan Hurtado de Mendoza, y en ese momento era mujer de don Pedro Venegas de Córdoba. Lo hizo a través de una disposición testamentaria fechada el 25 de septiembre de 1575[34]. Hasta el 21 de abril de 1582 no se otorgó licencia para labrar y ornamentar la capilla con rejas, retablo, bultos, etc. Nicolás de Vergara, el Joven, finalizó la obra en 1584. En 1603, un hermano de doña Aldonza, don Bernardino de Menes, decide ampliar la decoración de la capilla con una reja plateresca de mano del rejero madrileño Diego de Samboa, y un retablo que se encargó a Monegro, maestro mayor de los Alcázares Reales, como aparece en la escritura de obligación de fecha 2 de julio de 1607. Nombró al escultor Juan Fernández y al pintor Pedro López para que le ayudasen, en la ejecución del retablo, que finalizó en 1609[35].

 

Para la iglesia de Argés, en Toledo, aparece en la escritura protocolaria del 12 de septiembre de 1590, que Monegro se obliga a realizar un retablo según las condiciones que se determinaron en la escritura protocolaria que se hizo el día 12 de septiembre ante el escribano de Toledo, Álvaro Pérez[36]. Se ubicaría en la nave del crucero, del lado del Evangelio.

 

Dos años más tarde, en 1592, se entregó el retablo mayor del monasterio de la Concepción Francisca de Toledo. Intervinieron en su construcción y ornato los siguientes artistas: los diseños y las trazas serían obra de Monegro como maestro principal; la escultura se le encargó a Toribio González, Alejo Vallejo y Miguel González, y la pintura, junto al estofado y encarnado de las figuras del retablo, estuvo a cargo de Luís de Carvajal[37].

 

Cuatro años más tarde, según escritura de 12 de agosto de 1596, parece que Monegro dio las trazas para otro retablo en esta misma iglesia pero que no se llegaría a ejecutar hasta el año 1619, de mano del escultor y pintor toledano Ambrosio Martínez[38].

 

Tras la muerte de Felipe II el 13 de septiembre de 1598, se levantaron túmulos en numerosas ciudades. En Toledo se acordó el 13 de octubre la fábrica de un suntuoso túmulo real a cargo de Juan Bautista Monegro y Andrés García de Udías[39].

En 1602 Monegro realizó uno de los retablos de la iglesia del convento de Uclés, de la Orden de Santiago, según aparece en escritura de 17 de enero de ese año, que se otorgó en Toledo ante el escribano Gabriel de Morales[40].

 

Para el altar mayor de la iglesia de Santa María de la villa de Ocaña se fabricó un hermoso retablo en el que intervinieron distintos artistas, tal y como consta en una escritura del 2 de octubre de 1603, otorgada en Toledo ante el ya citado Gabriel de Morales. Juan Bautista Monegro y Nicolás de Vergara, el Joven, harían las trazas; la escultura, talla y ensamblaje estarían a cargo del escultor Miguel González, y como pintores figuran Luís de Carvajal, Juan Pantoja de la Cruz y Mateo Paredes[41].

Juan Bautista Monegro también realizó obras como arquitecto, y en este sentido, y también siguiendo un criterio cronológico, destacaremos sus intervenciones más significativas. Tenemos noticias de su participación como maestro de obras en la reedificación del monasterio de Santo Domingo, el Viejo, de Toledo. En las primeras trazas había intervenido Nicolás de Vergara, el Joven, en 1576, pero fueron revocadas por las que después diseñó Juan de Herrera, que fueron las que siguieron Vergara y Monegro a partir de 1596, poniendo fin a la obra en marzo de 1579[42].

 

Diseñó Monegro una ventana de piedra berroqueña para el testero de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, que realizarían a finales de 1579 el maestro de cantería Francisco de Vargas y su hermano Juan[43]. También de su mano fue el dibujo de ocho capiteles de orden compuesto para columnas en el Alcázar, que tallaron los escultores Miguel González y Juan Fernández, con el maestro cantero Alonso Vallejo. Así figura en la escritura fechada el 11 de mayo de 1591[44].

 

En 1592, Monegro levantó un campanario de dos arcos (que fue derribado en 1903 o 1904, como apunta García Rey) en la iglesia del monasterio de San Juan de los Reyes en Toledo[45].

 

El 23 de octubre de 1594, Monegro junto a los también escultores Juan de Holanda y Melchor de Pierres, fueron llamados para tasar toda la talla que habían realizado en el Alcázar los ensambladores Toribio González y Alonso Izquierdo[46].

En 1598 Nicolás de Vergara, el Joven, trazó el segundo patio de la iglesia de San Clemente el Real de Toledo, y Juan Bautista Monegro actuó como contratista y organizador de la obra[47].

 

En el desaparecido monasterio del Carmen Calzado de Toledo se planteó hacer nuevos el coro y la Capilla Mayor en 1595, y Juan Bautista Monegro, que figura como maestro mayor de las obras de los Alcázares Reales, tiene que dar su aprobación para esa obra, junto a Francisco de Cuevas, aparejador, y Andrés García de Udías, alarife de esta ciudad[48].

 

Para la iglesia de la Magdalena de Toledo se planean algunos reparos en mayo de 1602, que deberían hacerse según las condiciones que plantea Monegro. El maestro de albañilería Juan del Valle fue el encargado de llevar a cabo dichas mejoras[49].

El siguiente proyecto que afronta Monegro está relacionado con la creación del monasterio de Carmelitas Descalzos de Toledo[50]. Por un lado, el 9 de diciembre de 1603, Juan Bautista, junto al alarife Alonso de Carvajal, hacen una declaración poco favorable del lugar elegido para erigir el monasterio, y por otro, es Monegro el que traza los primeros planos de la construcción como primer maestro de obras. Las obras se interrumpieron hasta 1608, e intervinieron los maestros de albañilería Juan Rubio y Damián de Espinosa, su hijo. Hoy no queda nada ni de la iglesia ni del monasterio[51].

 

También se han encontrado evidencias para atribuir a Monegro la portada del monasterio de San Juan de los Reyes. Se pensaba que la traza sería de Covarrubias, de 1533, pero que no se construyó hasta tiempos de Felipe III[52]. Se terminaría bajo la dirección de Monegro en 1609, y ya señalan los documentos que el 4 de abril de 1606, Miguel del Valle, maestro de cantería, como principal, y Francisco del Valle, su padre, como fiador y principal pagador, se obligaron a hacer la fachada bajo las órdenes de Juan Bautista Monegro[53].

 

Una de las obras más importantes que se crean en estos años en Toledo es la capilla de la Virgen del Sagrario dentro de la catedral. Era una idea que se venía gestando desde hacía muchos años, y fue con el cardenal y arzobispo don Bernardo de Sandoval y Rojas cuando se hizo realidad la fábrica de la capilla en honor a la Virgen y para su propio entierro y el de sus familiares, según acuerdo del 29 de noviembre de 1604[54].

 

Unas primeras trazas se habían hecho de mano de Nicolás de Vergara, el Joven, y trabajarían en la fábrica desde mayo de 1605 los canteros Juan de Sola Iglesia y Francisco Meléndez; también los maestros de obras y alarifes Pedro de Lizagarte y Miguel del Valle desde 1607, junto a Bartolomé Abril y Juan Bautista Semetría.

 

Hay que tener en cuenta que, tras la muerte de Nicolás de Vergara, el Joven, el 11 de diciembre de 1606, Monegro le sucedió en sus cargos de maestro mayor de obras y escultor de la catedral de Toledo, tomando posesión de los mismos el 29 de diciembre de ese mismo año[55]. A pesar de rondar la edad de sesenta años, se implicó plenamente en la construcción de la Capilla del Sagrario, que como escribió el 12 de mayo de 1608, estaría compuesta de materiales riquísimos, como jaspes de diversos colores, mármoles, capiteles y basas de metal dorados, elegantísimos labrados, etc[56]. Publicó Monegro una detallada Memoria y descripción de esta fábrica, que García Rey reproduce, y a partir de la cual sabemos, por ejemplo, que los capiteles de la portada primera del Sagrario fueron de mano del propio Monegro. La estructura de la capilla se terminó en 1614, y su ornato se dio por completado en 1616, con la intervención de numerosos artistas dirigidos por Juan Bautista Monegro. El traslado a la capilla de la Santísima Virgen se realizó con gran solemnidad el 30 de octubre de 1616[57].

 

Monegro dirigió en 1609 las obras de ampliación de la capilla de la Descensión de Nuestra Señora, en la catedral de Toledo, por orden del cardenal Sandoval y Rojas, e intervención del escultor y arquitecto Toribio González[58].

 

Se cree que las trazas y la dirección de las obras del convento de San Gil de Toledo, de los franciscanos descalzos y conocido como Los Gilitos, fueron probablemente de Monegro. Empezaron las obras en 1610, y el maestro de las mismas fue Martínez de Encabo.

 

El Palacio de Buena Vista, cerca del Tajo, en la Vega de San Martín, era una residencia a modo de villa suburbana que fue del cardenal Sandoval y Rojas, cuyas condiciones de obras y la dirección de las mismas las asumió Monegro entre finales de 1610 y comienzos de 1611[59].

 

En ese año de 1611 Monegro diseñará la planta, el modelo y perfil de la ermita de la Virgen de la Estrella, y las condiciones de obra para hacer el llamado Pasadizo, que era un arco sobre la calle del Arco de Palacio, que comunicaba el Palacio Arzobispal y la torre noroeste de la catedral. Lo mandó edificar el cardenal Sandoval y Rojas para pasar de un edificio a otro sin salir a la calle[60].

 

El año siguiente, 1612, intervendrá en algunas obras dentro de la iglesia de San Justo y Pastor, dado el lamentable estado en el que estaba su nave central. Realizó las trazas e intervino también Toribio González en las obras de cantería, tal y como señalan los documentos[61].

 

La creación de la capilla mayor de la iglesia de Santa Leocadia se hizo por el impulso del canónigo José Pantoja Montero para que fuese de su propiedad para su entierro y el de sus herederos y descendientes. La traza para la misma la hizo Monegro, y las escrituras correspondientes se fecharon en noviembre de 1612[62].

 

Ramírez de Arellano apunta que, en esa misma iglesia parroquial de Santa Leocadia, Monegro dividió la única nave que tenía el templo en 1610, por medio de columnas[63]. Ya en 1614 se va a proceder a poner cuadrada la capilla mayor, y para ello se hizo relación al cardenal de Toledo, Sandoval y Rojas, y las trazas de la obra serían de Juan Bautista Monegro y Jorge Manuel Theotocópuli, hijo de el Greco. La licencia de obra se otorgó el 8 de marzo de ese año[64].

 

En 1616 Monegro va a participar realizando la traza para la reedificación y modificación de la iglesia de San Cipriano, que fue una idea del doctor don Carlos Venero de Leiba, canónigo de Toledo y pronotario apostólico, que venía gestando desde hacía algunos años. Ejecutó las obras Juan de Orduña, maestro de obras y alarife[65].

 

Otra iglesia que se reparó y reformó en esos años fue la de San Miguel, el Alto, de la segunda mitad del siglo XIII. Según Ramírez de Arellano, ya en 1610 se encargó Monegro de la traza de la obra de la iglesia[66], pero en un informe de 31 de enero de 1617, este artista señaló que la iglesia estaba muy necesitada de reparo y amenazando ruina, lo cual podía provocar alguna desgracia. Para la obra necesaria se presentaron trazas por diversos artistas toledanos, como el alarife Baltasar Hernández, que vivía junto a la iglesia. Monegro analizó todas las propuestas, y al no quedar satisfecho, presentó de su mano plantas, trazas y monteas[67]. La correspondiente licencia de ejecución de la obra se hizo el 4 de febrero de 1617.

 

En el año 1618, Monegro redactaba las condiciones para hacer la mampostería de la torre del Príncipe del Alcázar, y una memoria para las obras de un cuarto que se había hundido en el claustro de la catedral[68].

 

Felipe III ordenó a Monegro en 1619, en su calidad de maestro mayor de sus obras, hacer las trazas, condiciones y precio para fabricar la iglesia de Santa Leocadia del Alcázar, en un lugar donde había una capilla antigua dedicada a esta mártir. La obra se adjudicó por escritura de 31 de octubre de 1619, a los maestros de albañilería Miguel de Salazar y Andrés de Haro[69]. Esta edificación no existe en la actualidad.

Una de las últimas obras de Monegro fue el cerramiento de la puerta del Perdón en la Catedral de Toledo. No se corresponde al que se ve hoy en día, que corresponde al de Juan de Ibarra, ejecutado por Aurango en 1787. El plan de Monegro quedó detallado en la escritura firmada el 28 de noviembre de 1619, que consistía en hacer un cerramiento con una verja de hierro, asentada sobre diez pilastras, que llevarían unas pirámides sobre sus capiteles. El mármol que se había de emplear procedería de las canteras de San Pablo de los Montes, en Toledo[70].

 

Una obra que se llevó a cabo tras la muerte de Monegro fue la ermita del Santo Ángel Custodio, en el llamado Cigarral de Toledo. La construcción se llevó a cabo en 1631 y finalizó en 1633, siguiendo las trazas que habría hecho Monegro, lógicamente antes de febrero de 1621.

 

MUERTE DE MONEGRO

 

Cerca de los setenta años, solicitó Monegro disponer en propiedad de dos aposentos de la sacristía de la iglesia de San Lorenzo, junto al altar mayor y en la nave de la Epístola, para hacer en ellos una capilla de devoción a San Blas para su enterramiento, el de su mujer, doña Catalina de Salcedo, así como para sus herederos y sucesores[71] . A cambio, se comprometió a hacer una nueva sacristía junto al baptisterio de dicha iglesia, dotándola con cuatro mil maravedís de renta. La escritura se firmó el 16 de enero de 1619. El día 20 otorgó testamento, pero lo hizo de nuevo el día 28 añadiendo diversas cláusulas y disposiciones.

 

Juan Bautista Monegro falleció el día 16 de febrero de 1621 en Toledo, en las casas que había adquirido en 1604 en la parroquia de San Lorenzo, en el Alhandaque, y fue enterrado en su capilla funeraria de la iglesia de San Lorenzo.

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID, CON INCLUSIÓN DE REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA Y REFERENCIA DOCUMENTAL RESPECTIVA

 

Obras en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial

 

1572 .- Diversorio para la Sacristía del Monasterio

 

1580 .- Los seis Reyes de Judá

 

1582 .- Escultura de San Lorenzo y Escudo Real

 

1589 .- Los cuatro Evangelistas y sus insignias

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

 

BUSTAMANTE GARCÍA, A., La Octava Maravilla del mundo (Estudios históricos sobre El Escorial de Felipe II), Editorial Alpuerto, Madrid, 1994

 

GARCÍA REY, V., “Juan Bautista Monegro. Escultor y arquitecto”, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXXIX, Madrid (1931), pp. 109-125 y págs. 183-189, XLI, Madrid (1932), pp. 22-38, XL, pp. 124-145, pp. 124-145 y pp. 236-244, XLI, Madrid (1933), pp. 204-224, XLII, Madrid (1934), pp. 202-223, XLIII, Madrid (1935), pp. 53-72 y pp. 211-237

 

GARCÍA REY, V., “Juan Bautista Monegro y la escultura escurialense”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Estudios Superiores de El Escorial, (1994), pp. 189-213

 

JIMÉNEZ, Andrés, Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial: su magnífico templo, panteón y palacio, compendiada de la descripción antigua y exornada con nuevas vistosas láminas de su planta y montéa, aumentada con la noticia de varias grandezas y alhajas … y coronada con un tratado apéndice de los insignes profesores de las bellas artes estatuarias, Madrid, Imprenta de Antonio Marín, 1764

 

LLAGUNO Y AMÍROLA, E., Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid, Imprenta Real, 1829 (ed. facs., t. III, Madrid, Turner, 1977)

 

MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., “Interacción: arquitectura y escultura en El Escorial”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Estudios Superiores de El Escorial, (Madrid), 1994, pp. 31-57

 

NOGUERA CAMOCCIA, J., Escorial a la vista, Madrid, 1904, p. 12

 

OSTEN SACKEN, C. Von Der., El Escorial. Estudio iconológico, Xarait Ediciones, Madrid, 1984

 

QUEVEDO, J., Historia del Real Monasterio de San Lorenzo llamado comúnmente del Escorial, Madrid, 1849, p. 269

 

SAN GERÓNIMO, J. de, “Libro de memorias deste Monasterio de Sant Lorencio el Real”, Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, Madrid, 1985, T. VII, p. 361

 

SANTOS, F. de los, Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial …, Madrid, 1698, fº 12v

 

SIGÜENZA, J. de, La Fundación del Monasterio de El Escorial, Madrid, 1963

 

VICENTE Y GARCÍA, A. de, “La escultura de Juan Bautista Monegro en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial, Estudios Superiores de El Escorial, 1994, pp. 189-214

 

ZARCO CUEVAS, Julián P., El Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial y la Casita del Príncipe, Madrid, 1955, p. 23

 

REFERENCIA DOCUMENTAL

 

Aparece detallada en cada una de las obras señaladas en la bibliografía

 

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA Y REFERENCIA

 

AMADOR DE LOS RÍOS, J., Toledo pintoresca o descripción de sus célebres monumentos, Madrid, Imprenta y Librerías de D. Ignacio Boix, 1845 (ed. facs., Barcelona, El Albir, 1976)

 

BUSTAMANTE GARCÍA, A., La Octava Maravilla del mundo (Estudios históricos sobre El Escorial de Felipe II), Editorial Alpuerto, Madrid, 1994

 

FERNÁNDEZ COLLADO, A., “La descensión de la Virgen María a la Catedral de Toledo. Significado y expresión artística”, Toletum: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, nº 53, segunda época, Toledo (2006), pp. 153-187

 

CEÁN BERMÚDEZ, J. A., Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, Madrid, Imprenta de la Viuda de Ibarra, 1800 (ed. facs. t. III, Madrid, Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia, 1965)

 

GARCÍA REY, V., “Juan Bautista Monegro. Escultor y arquitecto”, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXXIX, Madrid (1931), pp. 109-125 y págs. 183-189, XLI, Madrid (1932), pp. 22-38, XL, pp. 124-145, pp. 124-145 y pp. 236-244, XLI, Madrid (1933), pp. 204-224, XLII, Madrid (1934), pp. 202-223, XLIII, Madrid (1935), pp. 53-72 y pp. 211-237

– “Juan Bautista Monegro y la escultura escurialense”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Estudios Superiores de El Escorial, (1994), pp. 189-213

 

GONZÁLEZ ZYMLA, H., “El retablo mayor del convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo: nuevas aportaciones a la obra de Juan Bautista Monegro, Andrés Sánchez, Juan Sánchez Dávila y Pedro de Cisneros el Mozo”, Archivo Español de Arte, LXXXI, 323, Madrid (2008), pp. 253-270

 

JIMÉNEZ, Andrés, Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial: su magnífico templo, panteón y palacio, compendiada de la descripción antigua y exornada con nuevas vistosas láminas de su planta y montéa, aumentada con la noticia de varias grandezas y alhajas … y coronada con un tratado apéndice de los insignes profesores de las bellas artes estatuarias, Madrid, Imprenta de Antonio Marín, 1764

 

LLAGUNO Y AMÍROLA, E., Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid, Imprenta Real, 1829 (ed. facs., t. III, Madrid, Turner, 1977)

 

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MARÍAS FRANCO, F., Arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631), vols. II y III, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1985 y 1986, respect.

 

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NOGUERA CAMOCCIA, J., Escorial a la vista, Madrid, 1904, p. 12

 

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PARRO, S. R., Toledo en la mano, Toledo, Imprenta y Librería de Severiano López Fando, 1857 (ed. facs., Toledo, Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1978, 2 vols.)

 

PÉREZ SEDANO, Francisco, Datos documentales inéditos para la Historia del Arte Español, Vol. 1, Madrid, 1914, pp. 118-120

 

PORRES MARTÍN-CLETO, J., Historia de las calles de Toledo, Ed. Zocodover, Toledo, 1982

 

RAMÍREZ DE ARELLANO Y DÍAZ DE MORALES, R., Las parroquias de Toledo, Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, Toledo, 1997

 

QUEVEDO, J., Historia del Real Monasterio de San Lorenzo llamado comúnmente del Escorial, Madrid, 1849, p. 269

 

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SIGÜENZA, J. de, La Fundación del Monasterio de El Escorial, Madrid, 1963

 

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SUÁREZ QUEVEDO, D., Arquitectura barroca en Toledo: siglo XVII, Tesis Doctoral, Madrid, Universidad Complutense, 1988, 2 vols. (colección Tesis Doctorales, n.º 489/88)

 

SUÁREZ QUEVEDO, D., Arquitectura barroca en Toledo: siglo XVII, Caja de Toledo, Toledo, 1990

 

SUÁREZ QUEVEDO, D., “El período barroco”, Arquitecturas de Toledo, vol. II, Toledo, Servicio de Publicaciones, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, (1991), pp. 171-290

 

TOVAR MARTÍN, V., Arquitectos madrileños de la segunda mitad del S. XVII, Instituto de Estudios Madrileños, Madrid, 1975, pp. 186,365

 

VICENTE Y GARCÍA, A. de, “La escultura de Juan Bautista Monegro en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial, Estudios Superiores de El Escorial, 1994, pp. 189-214

 

ZARCO CUEVAS, Julián P., El Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial y la Casita del Príncipe, Madrid, 1955, p. 23

 

CRISTÓBAL MARÍN TOVAR

FECHA DE REDACCIÓN: 28 DICIEMBRE 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] GARCÍA REY, V., “Juan Bautista Monegro. Escultor y arquitecto”, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, XXXIX, Madrid (1931), pp. 109-125

[2] JIMÉNEZ, Andrés, Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial: su magnífico templo, panteón y palacio, compendiada de la descripción antigua y exornada con nuevas vistosas láminas de su planta y montéa, aumentada con la noticia de varias grandezas y alhajas … y coronada con un tratado apéndice de los insignes profesores de las bellas artes estatuarias, Madrid, Imprenta de Antonio Marín, 1764; LLAGUNO Y AMÍROLA, E., Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid, Imprenta Real, 1829 (ed. facs., t. III, Madrid, Turner, 1977); GARCÍA REY, V., Op. cit (1931), p. 117

[3] VICENTE Y GARCÍA, A. de, “La escultura de Juan Bautista Monegro en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial, Estudios Superiores de El Escorial, (1994), pp. 189-214

[4] MARÍAS FRANCO, F., “Juan Bautista Monegro, su biblioteca y De Divina Proportione”, Academia: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nº 53, Valladolid (1981), pp. 89-117

[5] MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., “Interacción: arquitectura y escultura en El Escorial”, La escultura en el Monasterio de El Escorial, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Estudios Superiores de El Escorial, (1994), pp. 31-57

[6] VICENTE Y GARCÍA, A. de, op. cit. pp. 211 a 213 (García Rey señala que la fecha de la escritura es el 29 de mayo)

[7] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, septiembre 1931, pp. 183-184. Ofrece una descripción muy detallada de esta obra, que debía estar terminada para la Pascua, y por la que le pagaron 230 ducados. La entrega y el pago aparecen reflejados en escritura de 7 de agosto

[8] MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., op. cit.; BUSTAMANTE GARCÍA, A., La Octava Maravilla del mundo (Estudios históricos sobre El Escorial de Felipe II), Editorial Alpuerto, Madrid, 1994

[9] NOGUERA CAMOCCIA, J., Escorial a la vista, Madrid, 1904, p. 12; OSTEN SACKEN, C. Von Der., El Escorial. Estudio iconológico, Xarait Ediciones, Madrid, 1984

[10] SAN GERÓNIMO, Fray J. de, “Libro de memorias deste Monasterio de Sant Lorencio el Real”, Colección de Documentos Inéditos para la Historia de España, Madrid, (1985), T. VII, p. 361

[11] VICENTE Y GARCÍA, A. de, op. cit. p. 197

[12] SIGÜENZA, J. de, La Fundación del Monasterio de El Escorial, Madrid, 1963

[13] SANTOS, F. de los, Descripción del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial …, Madrid, 1698, fº 12v

[14] ZARCO CUEVAS, Julián P., El Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial y la Casita del Príncipe, Madrid, 1955, p. 23; VICENTE Y GARCÍA, A. de, op. cit. pp. 205, 206

[15] VICENTE Y GARCÍA, A. de, op. cit. p. 139

[16] SAN GERÓNIMO, Fray J. de, op. cit.

[17] SIGüENZA, J. de, op. cit. p. 247.

[18] MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., op. cit. pp. 42 a 44. Refiere el proceso de tasación de la obra y el nombre de los tasadores

[19] VICENTE Y GARCÍA, A. de, op. cit. p. 209

[20] CEÁN BERMÚDEZ, J. A., Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes en España, Madrid, Imprenta de la Viuda de Ibarra, 1800 (ed. facs. t. III, Madrid, Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia, 1965)

[21] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, junio 1931, p. 119

[22] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, junio 1931, p. 120-121

[23] GONZÁLEZ ZYMLA, H., “El retablo mayor del convento de Santa Isabel de los Reyes de Toledo: nuevas aportaciones a la obra de Juan Bautista Monegro, Andrés Sánchez, Juan Sánchez Dávila y Pedro de Cisneros el Mozo”, Archivo Español de Arte, LXXXI, 323, Madrid (2008), pp. 253-270

[24] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, septiembre 1931, pp. 184-188

[25] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, septiembre 1931, pp. 188-189

[26] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, pp. 22 a 25. Aparece transcrito un interesante documento descriptivo de los retablos, de modo que se aprecian mejor los cambios que hizo Monegro por su cuenta

[27] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, p. 26

[28] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, p. 29

[29] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, p. 29-30. Contiene una detallada descripción del retablo, que tendría banco, primer cuerpo y coronamiento terminado en frontón triangular, con tallas y pinturas.

[30] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, p. 30

[31] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, pp. 31-32. Contiene una descripción del retablo y su ornato

[32] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, p. 33

[33] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, pp. 33-34

[34] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, pp. 34-36

[35] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, marzo 1932, pp. 35-38

[36] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, pp. 131-132

[37] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, pp. 133-134

[38] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, pp. 134-135

[39] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, p. 138

[40] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, p. 138

[41] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, pp. 138-142

[42] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, p. 143

[43] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, pp. 143-145

[44] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, junio 1932, p. 145

[45] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, septiembre 1932, pp. 236-238

[46] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, septiembre 1932, p. 238

[47] MARÍAS, F., “Vergara y Monegro en San Clemente el Real, de Toledo”, Anales Toledanos, nº 11 (1976), pp. 223-243

[48] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, septiembre 1932, pp. 239-242

[49] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, septiembre 1932, pp. 242

[50] GARCÍA REY, V., op. cit. XL, septiembre 1932, pp. 242-244. Hace un relato de la idea de la construcción de este monasterio y la búsqueda de un lugar donde ubicarlo.

[51] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, junio 1933, pp. 148-149

[52] LLAGUNO Y AMÍROLA, E., Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, Madrid, Imprenta Real, 1829 (ed. facs., t. III, Madrid, Turner, 1977)

[53] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, junio 1933, pp. 149-152; PARRO, S. R., Toledo en la mano, Toledo, Imprenta y Librería de Severiano López Fando, 1857 (ed. facs., Toledo, Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1978, 2 vols.)

[54] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 204-205

[55] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, junio 1931, p. 120; PÉREZ SEDANO, Francisco, Datos documentales inéditos para la Historia del Arte Español, Vol. 1, Madrid, 1914, pp. 118-120

[56] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 206-207

[57] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 208-214. Incluye una detallada descripción de la estructura y decoración de esta destacada capilla.

[58] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 216-218; FERNÁNDEZ COLLADO, A., “La descensión de la Virgen María a la Catedral de Toledo. Significado y expresión artística”, Toletum: Boletín de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, nº 53, segunda época, Toledo (2006), pp. 153-187

[59] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 218-219; MARTÍN GAMERO, A., Los Cigarrales de Toledo, Toledo, Ed. Zocodover, 1982

[60] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 219-221

[61] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, p. 222

[62] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 222-223

[63] RAMÍREZ DE ARELLANO Y DÍAZ DE MORALES, R., Las parroquias de Toledo, Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, Toledo, 1997, recogido en GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, pp. 223-224

[64] GARCÍA REY, V., op. cit. XLI, septiembre 1933, p. 224

[65] GARCÍA REY, V., op. cit. XLII, septiembre 1934, pp. 202-204

[66] RAMÍREZ DE ARELLANO, op. cit.

[67] GARCÍA REY, V., op. cit. XLII, septiembre 1934, pp. 205-207

[68] GARCÍA REY, V., op. cit. XLII, septiembre 1934, p. 208

[69] GARCÍA REY, V., op. cit. XLII, septiembre 1934, pp. 208-211

[70] GARCÍA REY, V., op. cit. XLII, septiembre 1934, p. 211

[71] GARCÍA REY, V., op. cit. XXXIX, junio 1931, p. 124-125

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