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Proyecto de una magnífica biblioteca, adaptada a la manzana 405, 1831. Archivo de la Real Academia de San Fernando.
MANUEL DE MESA

 

Arquitecto. Madrid, 1805 (?) – 3 de agosto de 1850

 

En sus Escenas matritenses, Mesonero Romanos menciona a Manuel de Mesa —junto a Narciso Pascual y Colomer, Aníbal Álvarez, José Alejandro, Martín López Aguado, Domingo Gómez de la Fuente y Antonio Zabaleta— como uno de los jóvenes arquitectos, “ilustrados y entusiastas por lo bello, conocedores de las buenas construcciones en el extranjero”, que llevaron a cabo en los años cuarenta “una verdadera revolución en el caserío de Madrid”[1]. De todos ellos, Mesa es el que menos huella dejó en la capital y su inclusión en este selecto elenco solo se explica por su estrecha relación con Colomer y Álvarez Bouquel.

 

Discípulo particular de Juan Miguel de Inclán Valdés, a cuyo estudio de la calle Fuencarral asistía diariamente, en abril de 1829 presentaba en la Real Academia de San Fernando un proyecto de Casa Bolsa y otro de Iglesia Parroquial, como prueba de su aplicación[2]. En enero de 1831 Mesa obtenía, en competencia con Aníbal Álvarez, el segundo premio de primera clase en el concurso de Premios Generales por la Arquitectura, ocasión en la que se les asignó como ejercicio de repente un proyecto de Arco de triunfo para unas funciones reales y el de una Magnífica Biblioteca, adaptada a la manzana 405, como prueba de pensado[3]. Este último Mesa lo resolvió con planta rectangular de 315 x 515 pies castellanos, disponiendo las dependencias de la biblioteca propiamente dicha –con rotonda central y escalera imperial– en torno a cuatro patios de luces y las de la imprenta y la calcografía alrededor de un patio de grandes dimensiones. Ello determina el tratamiento asimétrico del alzado lateral, con claros ecos de las galerías del Museo del Prado. En la fachada principal emplazó un decástilo jónico a la altura de la planta noble, rimando con sendos tetrástilos en los cuerpos extremos.

 

Le fue concedido el título de arquitecto el 26 de febrero de 1832, a los 26 años, tras superar con éxito los ejercicios correspondientes: Una ermita o santuario considerada como casa de novenario y Un magnífico panteón para reyes[4]. Su proyecto de panteón real presenta una planta cuadrada en la que inscribe un octógono y un anillo circular cubierto con cúpula, cita directa del Panteón de Agripa, ocupando los ángulos con capillas para enterramiento de príncipes, infantes, infantas y reinas sin sucesión. Las fachadas, con dobles peristilos corintios y pórticos hexástilos coronados con frontón, muestran a Mesa como un declarado estilófilo.

 

A finales de octubre de ese año, Manuel de Mesa y Aníbal Álvarez arribaban a Roma como pensionados, siendo recibidos por su director, Antonio Solá[5]. El prestigioso escultor los presentó a Gaspare Salvi, profesor de Arquitectura Teórica de la Pontificia Academia de San Lucas, también restaurador y arqueólogo, quien les encauzó en el estudio y medición de los principales monumentos de la Antigüedad presentes en la Urbe. En el concurso escolar de 1833, Mesa demostró su aprovechamiento al triunfar, frente a dieciocho contendientes, con un ejercicio de composición de una Aduana a orillas de un río que fue muy elogiado[6]. Ese mismo año, Mesa y Álvarez se encargaron de la construcción del catafalco ideado por Solá para las honras fúnebres del rey Fernando VII en la iglesia de Santa María de Monserrat[7]. Su interés por la arqueología, animado por Salvi, Poletti –profesor de Arquitectura Práctica– y seguramente también por Nibby, cristalizaría en 1834 en una serie de dibujos del estado de conservación del templo de Antonino y Faustina y su restitución ideal, acompañados por una memoria[8] de notable erudición, que en 1839 le valdrían su nombramiento de académico de mérito en la Real Academia de San Fernando[9].

 

Concluido su pensionado romano en octubre de 1837, Manuel de Mesa regresó a España, estableciéndose temporalmente en Málaga, donde residía un hermano suyo de más edad casado con una malagueña[10]. En febrero de 1838, el Ayuntamiento reconoció su titulación y comenzó a trabajar en la Sección de Ornato, siendo exonerado de su cargo de segundo subteniente de la Compañía de Bomberos en julio de 1839[11]. En 1842 Mesa elaboró un proyecto de monumento a Torrijos que la corporación municipal desechó en favor del presentado por Rafael Mitjana Ardison[12], con quien coincidiría también en la Sociedad de Seguros Mutuos de Incendios de Edificios, donde Mesa era arquitecto segundo y Mitjana arquitecto primero[13]. Asimismo, por encargo del Ayuntamiento de la ciudad y en colaboración con Cirilo Salinas, José Trigueros y el citado Mitjana, Mesa ideó un proyecto de canalización del río Guadalmedina que, a pesar de ser aprobado en junta de 9 de mayo de 1843, tampoco pasó del papel[14].

 

Durante su estancia en Málaga, Mesa construyó poco pero dejó allí las obras más significativas de su malograda carrera. Así, en 1839 el cónsul británico, William Penrose Mark, le encargó la construcción de una vivienda para el guarda del Cementerio Inglés en el jardín anejo, la actual capilla de San Jorge, integrada posteriormente en el fúnebre recinto[15]. Mesa entendió el encargo como si se tratase de una folie de jardín y levantó un templete con un impecable pórtico tetrástilo de orden dórico griego –el antivitruviano “orden de Pesto”­–, considerado entonces por su carácter severo y primigenio como el más apropiado para las construcciones funerarias.

 

Tras proyectar algunos edificios de viviendas en las calles de San Juan de los Reyes, Cortina del Muelle y Atarazanas en los años 1840 y 1841[16], Mesa sería elegido por don Martín Larios y Herreros, futuro primer marqués de Larios, para erigir su mansión familiar en la Alameda Principal, una de las construcciones más suntuosas de la Málaga decimonónica. Su fachada seguía un elegante esquema inspirado en el Renacimiento italiano –quizá teniendo en mente el Palacio Farnese de Roma–, con cuerpo inferior almohadillado de doble altura y puerta monumental. En su interior destacaba la escalera, “toda de mármol, atrevidamente edificada, a pesar de su espaciosa anchura, como vulgarmente llaman al aire”[17]. Lamentablemente, el edificio sería incendiado en 1937, conservándose tan solo algunos bloques marmóreos de su imponente portada, reutilizados hoy en la fuente de la plaza de las Flores.

 

Aparte de su actividad como arquitecto –atento siempre a la defensa de sus prerrogativas frente a los abusos de los maestros de obras[18]–, Mesa fue consiliario de la junta de gobierno del Liceo de Málaga[19] y colaboró en el establecimiento litográfico de Francisco Pérez dibujando y litografiando diversas panorámicas de la ciudad que se publicaron en la revista El Guadalhorce en 1839 y 1840[20].

 

Como hemos visto, la última referencia que sitúa a Manuel de Mesa en la ciudad andaluza es del año 1843. Poco tiempo más permanecería en Málaga, ya que el 6 de julio de 1844, y a propuesta del arquitecto mayor de Palacio Narciso Pascual y Colomer, sería nombrado su ayudante a comisión en las obras del Real Sitio de Aranjuez, con un sueldo de 10.000 reales anuales[21]. A partir de entonces Mesa asistió eficazmente a Colomer en el levantamiento de planos y en la formación de presupuestos para obras y reparos de mayor o menor entidad[22]. Una de sus intervenciones más relevantes sería la realización –bajo supervisión de Colomer y en colaboración con Esteban Boutelou– de un jardín inglés al este de la Casa del Labrador, el denominado parque de Miraflores[23], cuyas obras, iniciadas en 1848, se suspendieron definitivamente dos años después[24]. El propio marqués de Miraflores, gobernador de Palacio e impulsor de la obra, afirma que su ejecución se hubiera debido al “muy entendido y muy probo arquitecto llamado D. Manuel Mesa”[25].

 

Simultáneamente a sus trabajos en Aranjuez –muy mermados desde marzo de 1846 en que Juan Pedro Ayegui fuera nombrado arquitecto mayor de los Sitios Reales–, una Real Orden de 19 de agosto de 1845, de nuevo a petición de Colomer, autorizó el traslado a Madrid de Mesa para que le auxiliara como su segundo en las obras por él dirigidas en el convento de la Encarnación, la real posesión de Vista Alegre y el Congreso de los Diputados[26].

 

Creada la escuela preparatoria para las especiales de arquitectos e ingenieros civiles por Real Decreto de 6 de noviembre de 1848, Mesa se incorporó al claustro de profesores en calidad de ayudante de la clase de topografía y geodesia y regente de la de dibujo de imitación[27]. Asimismo, formó parte –junto a Aníbal Álvarez, Eugenio de la Cámara y Narciso Pascual y Colomer– de la comisión designada por la Academia de San Fernando para examinar el reglamento específico de la Escuela Especial de Arquitectura, aprobado por Real Orden de 8 de enero de 1850[28]. Por esas fechas Mesa compatibilizaba su labor docente con su trabajo como ayudante de los arquitectos mayores de Palacio y de los Sitios Reales.

 

El 20 de febrero de 1849 le fue concedida licencia para contraer matrimonio con una viuda malagueña, doña María de los Dolores Torres Pérez. En escrito del día 8 anterior, Colomer, que siempre le apoyó, recomendaba la concesión del permiso por “conocer personalmente a la interesada y saber que pertenece a una respetable familia de Málaga”[29].

 

Manuel de Mesa falleció en Madrid, quizá repentinamente, el 3 de agosto de 1850. Poco antes, concretamente el 6 de abril de ese mismo año, Aníbal Álvarez y su esposa, Carmen Nicolasa Amoroso, otorgaban testamento ante el notario Basilio María de Arauna nombrándose recíprocamente tutores de sus hijos y albaceas testamentarios “en unión de nuestro buen amigo D. Manuel de Mesa”[30]. Bien pudiera ser que su hijo Manuel Aníbal, nacido el 12 de enero de 1850, llevara su nombre en homenaje a la entrañable amistad que les había unido desde su época de estudiantes.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA, «Manuel de Mesa», en Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia, en línea https://dbe.rah.es/biografias/41965/manuel-de-mesa [consultado en 25/02/2022].

 

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ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA y HERAS CASAS, CARMEN, «Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (III)», Academia, 94-95 (2002), pp. 103-254.

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA y HERAS CASAS, CARMEN, «Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (IV)», Academia, 96-97 (2003), pp. 141-280.

 

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VV. AA., Hacia una nueva idea de la arquitectura, Madrid: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1992, p. 169.

 

CARLOS SAGUAR QUER

Fecha de redacción:

Fecha de revisión:

 

NOTAS

 

[1] MESONERO ROMANOS, Ramón de, Escenas matritenses…, p. 233. Ochoa también cita a Mesa –en compañía de Álvarez Bouquel, Gómez de la Fuente, Colomer, Laviña y Zabaleta– entre los jóvenes y brillantes arquitectos “a la altura del siglo”. OCHOA, Eugenio de, «Exposición de obras…». Hasta el momento no se ha localizado ninguna obra suya en Madrid.

[2] Archivo de la Real Academia de San Fernando (A.S.F.), Junta ordinaria de 5 de abril de 1829, ff. 224v-225r.

[3] A.S.F., Planos, A-3435; A-773 a 776. Véase El Correo, 28 de marzo de 1832, p. 3. ARBAIZA BLANCO-SOLER, Silvia, «Manuel de Mesa». VV. AA., p. 169. ARBAIZA BLANCO-SOLER, Silvia, y HERAS CASAS, Carmen, «Inventario de los dibujos… (I)», p. 169.

[4] A.S.F., Planos, A-4041; A-4879 a 4882. ARBAIZA BLANCO-SOLER, Silvia, y HERAS CASAS, Carmen, «Inventario de los dibujos… (IV)», p. 145. ARBAIZA BLANCO-SOLER, Silvia, y HERAS CASAS, Carmen, «Inventario de los dibujos… (III)», p. 137.

[5] El periodo de pensionado de Manuel de Mesa ha sido estudiado por GARCÍA SÁNCHEZ, Jorge, Los arquitectos españoles…, pp. 127-140. Véase también SAZATORNIL RUIZ, Luis, «Arte o técnica…», pp. 114-116.

[6] MARCONI, Paolo, CIPRIANI, Angela, y VALERIANI, Enrico, I disegni…, vol. I, nº 2053. Cit. por GARCÍA SÁNCHEZ, Jorge, Los arquitectos españoles…

[7] GARCÍA SÁNCHEZ, Jorge, «Los funerales…», pp. 266-267.

[8] MESA, Manuel de, «Observaciones…». A.S.F., 22-3-308.

[9] GARCÍA SÁNCHEZ, Jorge, «El templo…», pp. 12-21.

[10] SIMÓN MONTIEL, Alfonso, Los orígenes…, pp. 143-144.

[11] SIMÓN MONTIEL, Alfonso, Los orígenes…, p. 144.

[12] MONTIEL BUENO, Amelia, y SIMÓN MONTIEL, Alfonso, «La familia…», p. 173.

[13] RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco José, «Rafael Mitjana…», p. 141.

[14] MADOZ, Pascual, Diccionario…, p. 69. Según Madoz, el plano estaba expuesto “últimamente” en la antesala capitular de la sede municipal.

[15] RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco José, «Patrimonio y ciudad…», p. 30, ilustraciones del proyecto en pp. 31 y 33.

[16] RODRÍGUEZ MARÍN, Francisco José, «Patrimonio y ciudad…», p. 34.

[17] La España, 27 de enero de 1850, p. 1. Sobre su solar, en 1956 se levantaría el edificio de La Equitativa, obra de Manuel Cabanyes Mata.

[18] ARBAIZA BLANCO-SOLER, Silvia, «Manuel de Mesa».

[19] El Corresponsal, 29 de enero de 1841, p. 3. En la anónima nota, el corresponsal malagueño dice: “D. Manuel de Mesa es el arquitecto de más nombre que tenemos en esta ciudad porque ha formado su educación artística en Roma en presencia de aquellos famosos monumentos”.

[20] ”El Castillo de Gibralfaro visto desde la Calle de la Victoria”, ”Vista del Embarcadero del Puerto de Málaga”, “Torre del Homenaje de la Alcazaba de Málaga vista desde la Marina”, “Vista de la Pescadería de Málaga”, ”Vista del Castillo de Gibralfaro, tomada de la Plaza de la Victoria” o “Vista del interior del Cementerio de Málaga”. Véase SIMÓN MONTIEL, Alfonso, Los orígenes…, pp. 144 y 250.

[21] Archivo General de Palacio (A.G.P.), Personal, caja 2652/21.

[22] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, caja 14372.

[23] A.G.P., Administraciones Patrimoniales, Aranjuez, caja 14374.

[24] SANCHO, José Luis, La Arquitectura…, pp. 385 y 387. Una mala interpretación del citado texto de J. L. Sancho ha llevado a buena parte de la bibliografía a atribuir en cadena la autoría del diseño del frustrado parque de Miraflores a un tal J. Whitby, conocido únicamente como firmante de un proyecto de verja para dicho parque en 1848.

[25] PANDO Y FERNÁNDEZ DE PINEDO, Manuel de (MARQUÉS DE MIRAFLORES), Memoria económica…, p. 65.

[26] MADOZ, Pascual, Diccionario…, t. X, p. 745. NAVASCUÉS PALACIO, Pedro, «El Palacio», pp. 204-205.

[27] El Espectador, 10 de diciembre de 1848, p. 4.

[28] PRIETO GONZÁLEZ, José Manuel, Aprendiendo…, p. 148, nota 3.

[29] A.G.P., Personal, caja 2652/21.

[30] Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, protocolo 26.462/322. Firman como testigos Pedro Tomé y Vercruysse, Severiano Sainz de la Lastra y Carlos Gondorff. Agradezco esta valiosa referencia a la Dra. Nieves Panadero Peropadre.

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