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JUAN MARROQUÍN

 

Cantero. Valle de Liendo (Cantabria,) h. 1600 – Madrid, 1659.

 

Juan Marroquín nació, según su propia declaración en el testamento que otorgó en 1659[1], en el valle de Liendo (Cantabria), entonces perteneciente al arzobispado de Burgos; pudo nacer hacia 1600. Se conocen varios artífices de apellido Marroquín en la merindad de Trasmiera durante los siglos XVI y XVII, dedicados a la cantería, carpintería y otras labores de construcción de edificios.

 

Los padres de Marroquín eran María Collado, hermana del cantero Miguel Collado, quien tuvo una destacada carrera en la Corte, y el ensamblador y carpintero Juan Marroquín, igualmente naturales ambos del valle de Liendo. Del padre se conocen varias noticias en Madrid desde 1597, en que contrató con el cura de la parroquial de San Pedro de Madrid la construcción en madera de Cuenca y Soria de tres escaños para meter los libros de la iglesia, unas barandillas para poner delante del Santísimo Sacramento y gradas en el altar mayor, y unas alacenas para la sacristía para albergar un arca que sería el de Jueves Santo[2]. En 1604 contrató unas andas de madera pintadas junto con el pintor Francisco de Montemayor para la iglesia parroquial de Pinto[3]. En 1621 trabajó con otros cuatro ensambladores y carpinteros en el túmulo realizado a la muerte de Felipe III en la iglesia del monasterio de San Jerónimo el real[4] y en 1630 trabajó en el Alcázar de Madrid[5].

 

Desde este momento no se conocen más noticias de Juan Marroquín el Viejo, por lo que fallecería en esta década, y su hijo comenzaría su carrera independiente, aunque dedicada ya a la piedra como cantero. Sin embargo, la primera obra documentada no llegó hasta 1645, relacionada con la Corona, tal vez favorecido por los buenos servicios de su padre en las obras reales. En 1640 afloraron humedades en el suelo del Panteón real de El Escorial y se buscó remediarlo con el parecer de diferentes maestros. La resolución no llegó hasta 1645, en que se decidió reordenar el alcantarillado. El 19 de abril se obligaron Marroquín y los también canteros Juan de la Pedrosa y Lorenzo Pérez a favor del rey, representado por el superintendente de las obras reales, marqués de Malpica, a reconducir el agua según las condiciones del maestro mayor de las obras reales Juan Gómez de Mora y el aparejador Pedro de la Peña. Tenían que construir un tramo de alcantarilla de 25 x 2 metros de cantería tosca. Finalizarían en cuatro meses y cobrarían 6000 reales al contado y otros tantos en cada mensualidad, para un total de 30000 reales[6]. De este modo se dio fin a un grave problema que amenazaba con dar al traste con la fábrica del Panteón.

 

Sin duda siguió trabajando con éxito en estos años, pero no es hasta 1656 que tenemos noticias indirectas de su actividad. El 18 de diciembre de aquel año fundó un censo por importe de 2000 ducados la cofradía madrileña de San José de carpinteros, ensambladores de muebles, ebanistas y maestros de hacer coches, a favor del colegio de Santo Tomás, donde estaba radicada. El 31 de marzo de 1658 cedió el colegio el censo a Juan Marroquín. Seguramente con esta operación compró la cofradía su capilla en la iglesia colegial y pagó su cantería a Marroquín. Antes de 1657 había realizado la cantería de la fachada y torres del colegio, que debían tasar el hermano jesuita Francisco Bautista por parte de este y Juan de León por la del contratista[7].

 

A esta obra siguió otra en el colegio de Santo Tomás, la portada que daba a la calle de Atocha de la capilla de Santo Domingo en Soriano, ubicada en la iglesia a mano derecha según se entraba por la puerta principal de los pies[8]. El 28 de septiembre de 1658 concertó con los monjes hacerla por la traza y planta realizada por el arquitecto Pedro de la Torre y de piedra berroqueña. No se describió la forma pero tenía un arco dovelado, molduras, vaciados y resaltos que se medirían, y por cada pie cúbico se le darían 21 reales. Acabaría a fin de mayo de 1659 y había recibido a cuenta 11000 reales. A fin de noviembre de 1658 percibiría 5500 reales más y a fin de marzo y de abril de 1659 otros tantos, y el resto al acabar. Marroquín hipotecó el principal de casi 17000 reales mencionado de 2000 ducados que tenía la cofradía de San José con el colegio de Santo Tomás.

 

Ostentaba el patronazgo de esta importante capilla el secretario de estado del despacho universal don Fernando Ruiz de Contreras. Marroquín había hecho en 1657 el solado de la capilla y la bóveda[9], y su retablo lo realizó, al igual que el de la capilla de la cofradía de San José, el arquitecto Sebastián de Benavente, y así se entiende que en el testamento de Marroquín del 13 de mayo de 1659, este debiera a aquel un doblón que le había prestado. También hizo alusión al testar a la portada de Santo Domingo en Soriano, en la que reclamaba 800 ducados, pues solo había cobrado los 11000 reales primeros. También se había convenido con dos padres del colegio solar la capilla de Nuestra Señora del Rosario. Su vinculación con la institución era grande, pues había comprado en Santo Tomás una sepultura donde mandó ser enterrado.

 

El testamento declara una serie de cuentas y deudas que mantenía Marroquín, que demuestran que fue un cantero importante en la Corte. Estaba asociado con el cantero Jerónimo del Hornedal, a quien escogió por uno de sus testamentarios y con quien había trabajado en la casa del contador don Diego de Pastrana y Cabrera junto a la parroquia de Santa Cruz y en la de Juan de Bilbao junto al monasterio de San Martín. Habían realizado una obra en el Retiro de orden del marqués de Heliche, su alcaide, y en la iglesia parroquial de Valdemoro. Todas ellas debían ajustarse y acabarlas su hermano Diego Marroquín. Asimismo había hecho con Hornedal y a las órdenes de su tío y albacea Miguel Collado la albañilería, carpintería, clavazón, cruz y bola y yesería de la capilla de la Virgen del Rosario en Brea de Tajo, y debía dinero a los maestros de obras de la capilla, los hermanos Juan y Manuel García.

 

Tuvo compañía igualmente con el cantero Lorenzo Pérez, a quien habíamos visto ya en 1645; ambos habían construido una cerca, cuartos de la casa, caballerizas y hecho reparaciones en la villa de Campo Real para el conde de Oñate. Para maestros de obras prestigiosos había realizado diferentes labores: a Juan Veloso la cantería de las casas madrileñas del propio conde de Oñate en la calle Mayor, cuya medida tenía Francisco Bautista; para Juan Ruiz los pies de la capilla de la Soledad en la Victoria y para Pedro Lázaro unas gradas de cantería en Nuestra Señora de Loreto. En el monasterio de la Trinidad calzada hizo un frontispicio de cantería en los pies de la iglesia por más de 20000 reales pero tuvo que entablar un pleito con los frailes. El sacristán fray Andrés de la Torre, otro albacea, le encargó la imposta, arquitrabe y cornisa de la torre del monasterio trinitario. Debía algunas cantidades a sus oficiales, entre los que destacan Pedro de la Maza y Miguel Martínez.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BLANCO MOZO, JUAN LUIS, Alonso Carbonel (1583-1660), arquitecto del Rey y del Conde-duque de Olivares, Madrid: Universidad Autónoma, 2003.

 

CRUZ YÁBAR, JUAN MARÍA, Sebastián de Benavente (1619-1689) y el retablo cortesano de su época, Madrid: Universidad Complutense, 2013.

 

SALTILLO, MARQUÉS DE, «La capilla de Santo Domingo Soriano en la iglesia del convento de Santo Tomás: el escultor Manuel Pereyra y otros artistas madrileños que tomaron parte en ella (1652-1655)», Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo, 54 (1946), pp. 233-267.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, Arquitectos madrileños de la segunda mitad del siglo XVII, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1975.

 

VERDÚ BERGANZA, LETICIA, La arquitectura carmelitana y sus principales ejemplos en Madrid (s. XVII), Madrid: Universidad Complutense, 2002.

 

CATÁLOGO DE OBRAS

 

– Alcantarillado del Panteón real de El Escorial (1645).

A.G.P. El Pardo, caja 9394.

BLANCO MOZO, pp. 428-430.

 

– Cantería de la fachada y torres del colegio de Santo Tomás (antes de 1657)

A.H.P.M. prot. 6276.

CRUZ YÁBAR, p. 275.

 

– Cantería de la capilla de San José en el colegio de Santo Tomás (1658)

A.H.P.M. prot. 6279.

 

– Portada de la capilla de Santo Domingo en Soriano en el colegio de Santo Tomás (1658)

A.H.P.M. prot. 6279.

SALTILLO, p. 234. TOVAR, p. 188.

 

– Cantería de las casas de don Diego de Pastrana en Santa Cruz y de Juan de Bilbao en San Martín (antes de 1659).

A.H.P.M. prot. 9232.

 

– Obra en el real sitio del Buen Retiro (antes de 1659)

A.H.P.M. prot. 9232.

 

– Obra en la iglesia parroquial de Valdemoro (antes de 1659)

A.H.P.M. prot. 9232.

 

– Diversas labores en la capilla de la Virgen del Rosario de Brea de Tajo (antes de 1659)

A.H.P.M. prot. 9232.

 

– Diferentes trabajos en la casa del conde de Oñate en Campo Real (antes de 1659)

A.H.P.M. prot. 9232.

 

– Cantería del palacio del conde de Oñate en la calle Mayor (antes de 1659)

A.H.P.M. prot. 9232.

 

– Obras de cantería en la torre y frontispicio del monasterio de la Trinidad calzada (antes de 1659)

A.H.P.M. prot. 9232.

 

JUAN MARÍA CRUZ YÁBAR

FECHA DE REDACCIÓN: 19 DE NOVIEMBRE DE 2021

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

 

[1] Citado en VERDÚ BERGANZA, Leticia, La arquitectura…, p. 666. Transcrito en CRUZ YÁBAR, Juan María, El arquitecto…, pp. 725-729.

[2] AGULLÓ Y COBO, Mercedes, Documentos sobre escultores, entalladores y ensambladores de los siglos XVI al XVIII, Valladolid, Universidad, 1978, p. 104.

[3] ESTELLA MARCOS, Margarita, «La iglesia parroquial de Pinto y su púlpito. Datos documentales sobre los artistas de su construcción y ornato en el siglo XVI», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 16 (1979), pp. 163-201, espec. 190-191.

[4] AZCÁRATE RISTORI, José María de, «Datos sobre túmulos de la época de Felipe IV», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, XXVIII (1962), pp. 289-296, espec. 290-291.

[5] Archivo General de Palacio, El Pardo, caja 9391.

[6] BLANCO MOZO, Juan Luis, Alonso Carbonel…, pp. 428-430.

[7] CRUZ YÁBAR, Juan María, El arquitecto…, p. 275.

[8] SALTILLO, Marqués de, «La capilla…», p. 234. TOVAR MARTÍN, Virginia, Arquitectos…, p. 188.

[9] CRUZ YÁBAR, Juan María, El arquitecto…, p. 280.

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