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Arte y Uso de Arquitectura". Biblioteca Nacional de España. Grabado calcográfico. 1667.
FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS
 

Arquitecto y maestro de obras. Madrid, 1593 – Madrid, 1679

 

En 1593 nació Lorenzo Martínez[1], más conocido como fray Lorenzo de San Nicolás, nombre que adoptó tras profesar como agustino. Su padre fue el maestro de obras Juan Martínez, que ingresaría igualmente en el convento de los Agustinos Recoletos de Madrid, con el nombre de fray Juan de Nuestra Señora de la O (1606). Con él aprendió Lorenzo, y ambos pudieron aumentar sus conocimientos al acceder a las ricas bibliotecas de la orden. Con solamente 13 años, Lorenzo estudió las “Medidas del Romano” de Diego de Sagredo. Ese mismo año fueron ambos al monasterio agustino recoleto de Jarandilla de la Vera, el padre para construir el monasterio y el hijo para estudiar. Sin embargo, Lorenzo volvió tras un año a Madrid y continuó su aprendizaje con un maestro de obras que falleció tres años más tarde. Entre 1609 y 1610 trabajaron padre e hijo en el convento de agustinos recoletos de Nava del Rey, y en 1611 llegaron a Madrid para levantar la nueva iglesia del monasterio descalzo de San Agustín. En 1612 profesó fray Lorenzo como lego, ya que hasta 1633 no sería sacerdote.

 

Tras acabar la iglesia madrileña en 1620, fray Lorenzo fue a Talavera de la Reina para trazar y realizar la iglesia del monasterio de la orden, de una sola nave de orden toscano y el empleo del ladrillo para abaratar la fachada, en una sencillez acorde con el espíritu reformado de la misma. La fachada responde a los elementos que propuso fray Lorenzo en su famoso tratado “Arte y uso de arquitectura” (1639)[2], y se ha identificado con una de sus estampas[3]: columnas con capiteles y entablamento toscano para la portada, adornada con dos altas pirámides rematadas en bolas, más dos vanos, con sus famosos campos relevados, encerrados entre dos pilastras gigantes, cornisa, frontones curvos quebrados y frontispicio triangular con óculo con pirámides pequeñas; a los lados hay dos cuerpos que repiten el esquema central.

 

Sin embargo, la estampa muestra algunas diferencias, como los adornos de los remates con bolas en vez de pirámides, la falta de frontispicios o de nicho en la portada, y del óculo del frontispicio, que tiene una cruz por remate. En realidad, la portada es igual a la del monasterio de San Bernardo de Talavera, adyacente al agustino, en el que trabajaba fray Lorenzo en enero de 1625; hizo ahí también la cabecera y un cuarto del convento. Además, dos años más tarde aparece vinculado al monasterio de la Santísima Trinidad de esta localidad dando condiciones y precios y haciendo tasaciones.

 

En poblaciones cercanas como Los Navalmorales y Cebolla se le pidieron trazas para las torres de las iglesias (1632 y 1633) en las que sigue los preceptos de su tratado[4]: la primera de ellas es de planta cuadrada y tiene un basamento, los tres primeros cuerpos presentan diferentes campos y almohadillado en las esquinas, un cuarto adornado con dobles pilastras, entablamento y arcos por donde se ven las campanas, y un chapitel ochavado con una estructura decorativa similar al cuerpo anterior. La segunda torre es parecida pero mucho más sencilla en la decoración[5].

 

Para 1633 había acabado, seguramente tras varios años de redacción, su tratado “Arte y vso de Architectvra”. La portada tiene una estampa en la que se dispone, en forma de retablo, un primer cuerpo con arco central en que está el título, dos calles laterales con esculturas de la Geometría y Aritmética sobre pedestales, detrás pilastras con traspilastras, dóricas como el entablamento, segundo cuerpo con arco central con escultura de la Arquitectura, frontispicio curvo, y a los lados frontones curvos partidos, pedestales y escudos con emblemas de la orden agustina. Se dedica a san José, patrón de artífices de la construcción en madera y piedra, y no a algún importante personaje que sufragara los gastos de la edición, con los que corrió el propio autor. No se publicó hasta seis años más tarde a causa de 34 objeciones que interpuso el maestro de obras Pedro de la Peña ante el consejo Real. Otro maestro de obras, Martín de Cortaire, y el ingeniero y matemático Luis Carducho, declararon a favor de fray Lorenzo, y el consejo instó a este a publicar su respuesta, pero no lo hizo por “pereza”[6]. El texto es una guía para jóvenes que quisieran aprender la arquitectura no solo en su habitual vertiente teórica, sino también en la práctica, lo que contribuyó a su gran difusión. Se trata la aritmética siguiendo a Juan Pérez Moya, la construcción de edificios -principalmente templos- en cuanto a sus plantas, cimientos, alzados con los órdenes y cubiertas; arquitectura civil y geometría según Euclides para poder hacer mediciones. Finaliza con un alegato a favor de los maestros de obras para proveer las plazas de maestros mayores frente a los artífices de las demás artes, que destacaban por su capacidad para el adorno pero no en la seguridad de las fábricas[7]. Además incluyó algunas noticias autobiográficas importantes para conocer su vida y obra hasta esa fecha.

 

Se le atribuye una nueva traza para el puente de madera sobre el río Alberche en Escalona hecha en 1637; figura midiendo y tasando en él[8]. Sin duda aplicaría la técnica descrita en su tratado para construirlo; la villa toledana no pudo afrontar el gasto para hacer el puente de ladrillo o piedra[9] y en el siglo XVIII se lo llevó una crecida.

 

En 1638 compró el regidor don Francisco de Sardaneta una capilla en la iglesia madrileña de los Agustinos Recoletos en la que estaba colocada la famosa escultura de Alonso de Mena del Santo Cristo del Desamparo, y fray Lorenzo trazó el nuevo recinto, que era de orden dórico y tenía una cúpula encamonada. Esta era la segunda que se realizaba tras la del Colegio Imperial jesuita que inventó el hermano Francisco Bautista. Estaba compuesta por camones de madera revestidos de yeso, y su peso ligero permitía construir sobre paredes poco gruesas y abaratar la cúpula al no hacerla de piedra; así se evitaban igualmente los malos materiales. Al interior era redonda y al exterior ochavada y cubierta de pizarra, como mostró en una estampa de la segunda parte de su tratado (1665).

 

En 1640 proporcionó las trazas para el monasterio de agustinas recoletas de la Encarnación de Colmenar de Oreja, fundación testamentaria don Diego de Cárdenas, caballero de Santiago y miembro del consejo de Indias. La construcción la administró su albacea y pariente, don Bernardino López de Ayala Cárdenas y Velasco, conde de Colmenar. En la segunda parte de su tratado, fray Lorenzo arremetió contra los maestros que utilizaban el entablamento compuesto de Vignola con cartelas que se extendían desde la cornisa hasta el arquitrabe, y propuso una solución grabada que había utilizado en la iglesia de este monasterio, y que propuso denominar “cornisa del Recoleto” por ser de su invención, si bien no tuvo influencia. Consistía en poner a los triglifos capitelillos y en las metopas cartelas, de las que escogió en este templo el modelo de la derecha de la ilustración B en la página 153, de los cuatro que ofrecía en su escrito. Utilizó asimismo una armadura de tijera que llamó “moderna” en la segunda parte de su tratado, y explicó que reemplazaba los tirantes por dos jabalcones que hacían de nudillos. La fachada es similar a la grabada en la primera parte de su tratado, con la misma portada, pero en vez del nicho hay un relieve de la Encarnación, advocación del convento, y escudos del fundador, algo previsto en su texto. Las columnas son también de piedra y el frontispicio curvo; los pequeños cuerpos laterales avanzan en ángulo recto. Se ocupó también de dirigir la construcción, si bien no se inauguró hasta 1687, ya fallecido.

 

En 1641 se derrumbó la nave de la iglesia de San Ginés y, según se ha documentado, si bien la noticia ha pasado inadvertida, se encomendó la traza de la nueva obra a fray Lorenzo de San Nicolás y a Francisco Bautista, que también debieron idear las reparaciones de la cabecera –caída al año siguiente-, la torre y las portadas. El estilo es simple porque la parroquia no disponía de suficientes fondos para afrontar una obra ambiciosa: al interior hay un zócalo de piedra berroqueña, pilastras de orden toscano, entablamento canónico, arcos de medio punto y bóvedas de medio cañón; la escasa decoración desapareció en las reformas posteriores. A los pies está el coro alto que da a la portada de la calle de Bordadores, modificada pero con un eco de los triglifos curvos de Vignola empleados por ambos religiosos que pudo contener. La entrada de la calle del Arenal tiene tres arcos y unos pocos campos relevados. La torre y su chapitel son sencillos, de varios cuerpos.

 

Fray Lorenzo participó en el segundo concurso (1642) para la capilla de San Isidro, patrón de Madrid, en la parroquial de San Andrés, pero sus trazas no resultaron elegidas. Opinó respecto a la traza vencedora de Pedro de la Torre y propuso algunas cuestiones en las que coincidía solamente de manera parcial con este y los demás maestros. En cuanto al orden, estaba de acuerdo en que fueran pilastras con traspilastras, pero también podía haber columnas; en uno u otro caso sus fustes serían de mármol de San Pablo, pero fue el único de los intervinientes que propuso, por abaratar, que las basas y capiteles fueran de alabastro de Torrubia. Los demás propusieron el orden dórico o el compuesto, y solo él el corintio, aunque si se hiciera un piso superior, sería compuesto, conforme a la superposición consecutiva de órdenes propugnada en su tratado. Tampoco hubo quien secundara su propuesta de utilizar el austero ladrillo en el interior. En cuanto a las condiciones contractuales, se conformó con las expuestas por Gómez de Mora salvo en dar la obra de manos y no a toda costa, poniendo un encargado aparte para recibir los materiales. En el tercer y último concurso de 1643 tampoco se escogió su diseño[10].

 

En 1646 trazó la iglesia de las agustinas descalzas de la Concepción de Toledo, conocidas como “Gaitanas”, aunque el proyecto fue simplificado una década más tarde[11]. Destacan los recuadros de yesería de la bóveda y sobre todo la venera del cascarón de la cabecera, según sus postulados en la primera parte de su tratado[12], y en su reedición de 1667 explica cómo la hizo y que todos la alababan[13]. También acabó entre ese año y 1649 el convento de agustinos recoletos de Toledo que había proyectado y realizado su padre desde 1637 hasta su muerte en 1645.

 

Fray Lorenzo trazó hacia 1647 la capilla de la Virgen del Amparo en la parroquial de Colmenar Oreja, así como la reja y el retablo, y dio condiciones para el dorado y la pintura mural, por encargo del responsable del convento de agustinas descalzas, el mencionado conde de Colmenar, como prioste de la cofradía mariana. La capilla es de cruz griega, orden dórico y octogonal al exterior. La armadura de la cubierta la cita en su tratado, en el que incluye una estampa, siendo redonda al interior y ochavada y de ladrillo al exterior. El retablo, único diseñado por fray Lorenzo que se conoce, tenía, según las condiciones para el contrato y las del dorado y su descripción en el inventario del ensamblador, Francisco Belvilar, un pedestal con una demostración de custodia con su puerta, dos columnas sobre cartelas, a los lados esculturas de San Juan Bautista y San Jorge sobre repisas y encima dos pequeños lienzos de San Agustín y San Isidro realizados por Juan de Solís, caja en medio con sus codillos y adornos para la Virgen, entablamento, ático en medio punto con frontispicio y debajo caja para una imagen de Cristo crucificado con un fondo pintado de Jerusalén Celeste o la Virgen y san Juan para completar el Calvario, flanqueada por pilastras con festones de frutas y enjutas talladas con cogollos y hojas. El orden sería corintio por la presencia de la Virgen.

 

En 1649 ganó el concurso de trazas para la capilla mayor y el crucero de la ermita de la Virgen del Prado de Talavera de la Reina, donde había trabajado veinte años antes. El agustino citó en su tratado el entablamento “del recoleto” y la armadura sin tirantes ya comentados en el monasterio de Colmenar, y la gran cúpula encamonada, la tercera tras la de Bautista y la suya de la capilla del Cristo del Desamparo.

 

A la vuelta del viaje a Madrid pararía en Novés para presentar una traza en oposición a la de Felipe Lázaro Goiti, maestro mayor de la catedral de Toledo, para las naves de la iglesia parroquial, que se aceptó, y también es suya la fachada de campos relevados y sencilla portada con codillos[14]. También entonces proyectó la capilla de Nuestra Señora de los Peligros del hospital de San Bernardo en Villaseca de la Sagra[15]; en su tratado cita fray Lorenzo la armadura, revestida de un cuerpo redondo al interior y octogonal al exterior[16], y la fachada, similar a la de la estampa, pero con una portada más amplia y una espadaña por remate.

 

Hacia 1650 debió hacer su discípulo fray Pedro de San Nicolás por su traza, según refiere en su tratado, la cúpula encamonada, cuarta según sus cálculos, en la iglesia del monasterio de su orden de Salamanca, dedicado a San Nicolás de Tolentino, desaparecido; debió trazar todo el templo y el colegio en 1637[17]. Con seguridad se data en 1650 su proyecto para el pequeño oratorio de la congregación de San Salvador de Madrid. También en ese año se contrató el desaparecido monasterio de agustinos recoletos de San Nicolás de Tolentino de Valladolid y se le ha atribuido la traza, porque tasó cuatro años más tarde la obra y por tener la fachada de la iglesia campos relevados, según se observa en una copia del siglo XVIII de su imagen[18].

 

En 1655 fray Lorenzo dio trazas para la iglesia del convento de la Encarnación benedictina o de San Plácido de Madrid. Dispuso machones en chaflán en el crucero para sostener la media naranja sobre pechinas, sin tambor ni linterna y con un anillo en el que dispuso un entablamento compuesto de Vignola, como aclara en su libro. Al año siguiente dio traza para la bóveda o cripta de las Agustinas de Monterrey de Salamanca[19].

 

En Villaseca de la Sagra hizo hacia 1659 un proyecto que desplazó de nuevo a otro de Felipe Lázaro de Goiti, esta vez para la iglesia parroquial. De tres naves, destacan las cartelas pareadas del entablamento, el exterior de dos capillas, una con campos relevados y la otra de cuerpo ochavado, y la torre de la iglesia con novedosos campos relevados circulares en uno de los cuerpos.

 

En su escrito citó una nueva obra, la traza para el presbiterio y el crucero del convento de jerónimas de la Encarnación o de la Vida Pobre de Toledo (h. 1661), con otra armadura de cuerpo redondo en el interior y ochavado al exterior[20]. Por este tiempo hizo también la capilla mayor y crucero del monasterio benedictino de San Martín, estrechamente relacionado con San Plácido, y la capilla del Santo Cristo de su iglesia. El tratadista cita ambas obras en relación con sus armaduras, igual a las comentadas en el hospital de Villaseca y en la Vida Pobre[21].

 

A partir de este momento aparecen nuevos textos suyos. En 1663 publicó el “Origen de la devotissima imagen del Santo Christo del Desamparo y ereccion de su Cofradia en el Convento de Agustinos Descalzos de Madrid”, no pensado para la venta sino para su congregación, que él mismo había impulsado; recordemos que había hecho la capilla. Tuvo apoyo financiero de la marquesa de Santa Cruz, dedicataria, y de la que era capellán. Copió en él la licencia arzobispal, capítulos, ordenanzas y oraciones de la cofradía[22].

 

En 1665 salió a la luz la “Segvnda parte del Arte y Vso de Architectura”, acabada dos años antes. La dedicó precisamente al Santo Cristo del Desamparo, y la portada tiene una estampa con un retablo acorde con el estilo del momento, con marco de tarjetillas que encierra el título, festón, columnas corintias, entablamento con roleos, tarjeta y volutas, grabado por Pedro de Villafranca. El texto comienza con sus respuestas a las objeciones que pusiera Pedro de la Peña a su primera parte, y después amplía notablemente su estudio de los órdenes al analizar los de doce tratadistas fundamentales, criticando los de Scamozzi por ser los miembros demasiado delgados y recargados. Pasa a continuación a las cubiertas y arremete contra el libro de Juan de Torija “Breve Tratado de todo Género de bóvedas” (1661) por haber tomado su contenido de su suegro -ya difunto- Pedro de la Peña, quien a su vez había plagiado a Andrés de Vandelvira. Traduce después los libros V y VII de geometría de Euclides a partir de otros autores e incluye las ordenanzas municipales de Toledo. Concluye con un capítulo autobiográfico de su infancia con su padre, que se suma a las citas de obras ya comentadas. Comenta también que había realizado 16 capillas e iglesias y otras trazas y perfiles, y que había declinado los títulos de maestro mayor del palacio real de la Alhambra, de la catedral de Granada y del reino de Andalucía que se le ofrecieron[23].

 

En 1667 reeditó con correcciones la primera parte de su tratado. En Granada había trazado el monasterio de la Virgen de Loreto de su orden[24]. En 1665 diseñó la casa de don Antonio José de Mendoza en la calle del Factor que realizó su discípulo Juan de Corpa y en 1669 la de don Juan Enríquez de Guzmán en la calle de San Miguel.

 

En 1670 y en 1671 se ocupó de dos de sus obras más conocidas, la iglesia de las Calatravas y el claustro de San Jerónimo el real en Madrid. De la primera destacamos la gran cúpula encamonada, para la cual citó en las condiciones el capítulo 51 de la segunda parte de su tratado y el orden compuesto de Scamozzi, y de la segunda que en el contrato se dijo que era “arquitecto y maestro de obras muy conocido”. Los dos pisos del claustro tendrían columnas, aunque también se estableció la posibilidad en el contrato de que el superior tuviera pilastras. En 1672 realizó un proyecto para el empedrado y limpieza de las calles de Madrid, sin duda por ser capellán del corregidor madrileño, el marqués de la Vega.

 

Su última obra conocida data de 1675, cuando envió trazas a Salamanca para hacer la nueva cúpula de las Agustinas descalzas de Monterrey, que se había caído en 1657[25]. Lo más llamativo son las pilastras dobles del tambor y al exterior las numerosas pilastras y pináculos de la linterna.

 

Falleció en 1679[26] con gran prestigio y el reconocimiento de sus compañeros de profesión. Su honradez y conocimientos hicieron que se le llamara para hacer mediciones, tasaciones e informes constantemente[27]. Su estilo fue ortodoxo y conservador pero muy personal, adecuado al espíritu de pobreza de su orden, y para parroquias modestas, visible en el poco adorno. No obstante, también sabía enriquecer las trazas si el comitente era pudiente, bien fuera otra orden o algún patrón de algún convento de la suya, introduciendo innovaciones que no tuvieron demasiado eco.

 

CRONOLOGÍA DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Capilla del Santo Cristo del Desamparo en el monasterio de Agustinos Recoletos (1638).

FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS (1665), pp. 189-195. DÍAZ MORENO (2004b).

 

– Monasterio de la Encarnación de Colmenar de Oreja (1640)

A.H.N., Sección Nobleza, Archivo Ducal de Frías, c. 912.

FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS (1665), pp. 148-154 y 185. GÓMEZ JARA.

 

– Traza para la iglesia parroquial de San Ginés (1641)

Archivo Parroquial de San Ginés de Madrid.

BASANTA REYES, pp. 73-79 y 81-86.

 

– Capilla, reja y retablo de Nuestra Señora del Amparo en la iglesia parroquial de Colmenar de Oreja (1646).

Archivo parroquial de Colmenar de Oreja. A.H.N. Sección Nobleza, Archivo Ducal de Frías, leg. 309. A.H.P.M., prot. 29508.

FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS (1665), p. 185. CRUZ VALDOVINOS. DÍAZ MORENO (2006). DÍAZ MORENO (2008), p. 736. CRUZ YÁBAR (2013), pp. 598 y 604.

 

– Oratorio de la congregación de San Salvador (1650)

A. H. N., Sección Clero, libro 8068.

TOVAR (1975), pp. 89-92.

 

– Capilla mayor y crucero del monasterio de San Plácido (1655-1658)

FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS (1665), p. 148. AGULLÓ Y COBO, p. 40. DÍAZ MORENO (2000), pp. 491-494.

 

– Capilla mayor de la iglesia del monasterio de San Martín

FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS (1665), p. 185.

 

– Capilla del Santo Cristo en la iglesia del monasterio de San Martín

FRAY LORENZO DE SAN NICOLÁS (1665), p. 185.

 

– Casa de don Antonio José de Mendoza en la calle del Factor (1665)

A.H.P.M. prot. 10179.

TOVAR (1975), pp. 377-378.

 

– Casa de don Juan Enríquez de Guzmán en la calle de San Miguel (1669)

A.H.P.M. prot. 10849.

TOVAR (1975), pp. 87-88.

 

– Claustro del monasterio de San Jerónimo el real (1671).

A.H.P.M. prot. 11755.

SANCHO RODA Y SÁNCHEZ-BARRIGA. CADIÑANOS. DÍAZ MORENO (2017).

 

– Proyecto de empedrado y limpieza para las calles de Madrid (1672)

A.V., A.S.A., 1-7-35

TOVAR (1975), pp. 20-21.

 

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JUAN MARÍA CRUZ YÁBAR

FECHA DE REDACCIÓN: 17 DE DICIEMBRE 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] DÍAZ MORENO, Félix, «Fray Lorenzo…» (2004a), pp. 160-161.

[2] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Arte y vso…, fol. 108v-109.

[3] IBÍD., fol. 110.

[4] IBÍD., fol. 114-116v.

[5] Otra torre similar que se le atribuye es la de la parroquial de Añover (GÓMEZ JARA, Jesús, «Origen…», p. 205).

[6] Estas circunstancias las refiere fray Lorenzo en la segunda parte de su tratado.

[7] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Arte y vso…, fol. 163v-165.

[8] SUÁREZ QUEVEDO, Diego, Arquitectura…, pp. 567-570.

[9] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Arte y vso…, fol. 121v-125.

[10] Vid. CRUZ YÁBAR, Juan María, «La capilla…», pp. 176-184.

[11] SUÁREZ QUEVEDO, Diego, Arquitectura…, pp. 317-349.

[12] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Arte y vso…, fol. 95v.

[13] IBÍD., ed. de 1667 de la Primera parte, p. 160.

[14] DÍAZ FERNÁNDEZ, Antonio José, «Fray Lorenzo…».

[15] DÍAZ FERNÁNDEZ, Antonio José, «Obras…», pp. 49-53.

[16] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Segunda parte…, p. 185.

[17] DÍAZ MORENO, Félix, Fray Lorenzo… (2008), p. 741.

[18] FERNÁNDEZ DEL HOYO, María Antonia, «Una obra…».

[19] MADRUGA REAL, Ángela, Arquitectura…, p. 87.

[20] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Segunda parte…, p. 185.

[21] ÍBID., pp. 185 y 193.

[22] DÍAZ MORENO, Félix, «El Cristo….».

[23] SAN NICOLÁS, Fray Lorenzo, Segunda parte…, p. 217.

[24] LLAGUNO Y AMÍROLA, Eugenio, Noticias…, p. 26.

[25] Vid. Madruga Real, Ángela, Arquitectura…, pp. 203-205.

[26] TOVAR MARTÍN, Virginia, Arquitectos…, p. 89.

[27] Ante la imposibilidad de incluirlas aquí por falta de espacio, vid. principalmente IBÍD., pp. 86-89, y DÍAZ MORENO, Félix, Fray Lorenzo… (2008), pp. XXXIX-XLVI.

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