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Zacarías González Velázquez (1821). Retrato de su sobrino Martín López Aguado. Colección particular
MARTÍN LÓPEZ AGUADO y GONZÁLEZ VELÁZQUEZ

 

Arquitecto. Madrid, 1795/96 – 3.XII.1866

 

Hijo del arquitecto Antonio López Aguado y García Agüero y de Pilar González Velázquez y Tolosa. También por parte de su madre tenía Martín sangre de arquitectos, pues lo fueron su tío abuelo Alejandro González Velázquez y Virete (1719-1772), su tío Isidro Velázquez y Tolosa (1765-1840) y su primo Vicente Velázquez y Fernández Ginés (1801/2-post 1856)[1].

 

Nacido en Madrid en 1795 o 1796, Martín se matricula en la Academia de San Fernando con trece años, el 18 de octubre de 1808[2], en un momento muy difícil para pretender dedicarse al estudio si recordamos que a primeros de noviembre de ese año Napoleón inicia la campaña que le lleva a las puertas de Madrid el 2 de diciembre y a entrar en la Villa y Corte el siguiente día 4.

 

Un cierto Martín Aguado, sin el López que su padre omite con frecuencia, figura como subteniente de la Sexta Compañía de Fusileros del Quinto Batallón de la Milicia Nacional Urbana de Madrid en 1813, con dieciocho años de edad si se trata, como es muy probable, de nuestro biografiado[3].

 

 

EL RETRATO POR ZACARÍAS GONZÁLEZ VELÁZQUEZ

 

Martín fue nombrado en 23 de abril de 1818, con veintitrés años, para asistir a la obra del nuevo coliseo de la Plaza de Oriente que estaba bajo la dirección de su padre. Dos años después fue retratado por su tío Zacarías González Velázquez y del resultado tenemos noticia porque fue expuesto en el verano del año 1821 en la Real Academia de San Fernando junto a otros retratos de importantes arquitectos realizados por importantes pintores[4]: el de Tiburcio Pérez por Goya[5] y los de Isidro Velázquez[6] y Antonio López Aguado[7] por Vicente López Portaña.

 

El retrato de Martín López Aguado es el de un joven que cumplía en 1821 veinticinco o veintiséis años, estaba recién alistado en la caballería de la Milicia Nacional Local Voluntaria de Madrid –entre los pocos que tenían un padre que costeara uniforme, armas, caballo y arnés– y no es extraño que, como escribe Ceán, su rostro tuviera viveza y expresión porque el mundo, en pleno Trienio, era muy parecido a como él quería que fuese[8]. Se trata de un retrato familiar y de confianza, en la postura de alguien dispuesto a dialogar cómodamente sentado con quien lo retrata, sin alusión alguna a vocación, profesión o estudios en un momento en que Martín no tenía aún título de arquitecto.

 

VIAJE A ITALIA

 

Su militancia liberal durante el Trienio Constitucional era conocida[9], pero ahora es posible añadir nuevos detalles a los que ya teníamos: alistado en la Milicia Nacional Local Voluntaria de Madrid en la Primera Compañía de Caballería desde 1820[10], fue condecorado con las cruces de los que se hallaron en la acción del 7 de julio de 1822 y de los que siguieron al gobierno constitucional a Cádiz en marzo de 1823.

 

Después de la aventura de Cádiz, Martín López Aguado fue agregado al Estado Mayor del general Zayas Chacón, pero esa era una historia que no llevaba a ninguna parte, por lo que, según dice él mismo, en un «apunte ligero de sus méritos artísticos» redactado en enero de 1839[11], se vio obligado a emigrar a Italia a causa de su acendrado patriotismo. Y, en efecto, Martín saldrá de Madrid el 5 de marzo de 1824 con destino a Roma, con el especial encargo oficial de estudiar los mejores teatros de aquella península y dotado por su padre de una asignación anual de 6.000 reales[12]. Permanecerá en la corte papal durante casi siete años, hasta finales de febrero de 1831, en los cuales, según él:

 

«no cesó de observar y formar su gusto estudiando con decidida afición las obras maestras y modelos arquitectónicos antiguos y modernos qe. embellecen á esta cuna de las artes, y recorriendo Roma, Florencia y casi todas ó la mayor parte de las ciudades más principales de Italia, no sólo vio los objetos de más mérito y veneración sino qe. sobre ellos y á su vista formó planos e hizo estudios importantes qe. sólo podrá desplegar en las obras qe. como las de V.E. llevan el sello de la dignidad, magnificencia y grandeza. Durante su permanencia en Roma remitió dos proyectos de los muchos qe. tiene trabajados, á esta academia Rl. de nobles artes, la cual en junta ordinaria qe. celebró en 10 [sic, fue el 7] de diciembre de 1828 acordó espedirle el título de arquitecto y académico de mérito, qe. le fue remitido á la ciudad de Roma»[13].

 

Más allá de su propio testimonio, no sabemos qué estudios concretos realizó Martín en Roma y Florencia ni qué otras ciudades italianas conoció para cumplir con el encargo de su padre de visitar y estudiar los mejores teatros para poder aplicar sus lecciones al coliseo de la plaza de Oriente. En cuanto a los dos proyectos que formó y remitió a la Academia de San Fernando, a ella llegaron a finales de enero de 1828 a través de la secretaría del infante Carlos María Isidro, que en un oficio del día 29 de aquel mes y año los remite para que la corporación «acuerde lo que estime conveniente».

 

ACADÉMICO DE MERITO POR REAL ORDEN.

 

Pasados los dos proyectos a la comisión de Arquitectura reunida en junta el 20 de febrero[14], se vieron los planos de una casa de campo para un soberano o príncipe y de una Bolsa[15]. Junto a ellos había un memorial redactado por Antonio López Aguado en el que explicaba que su hijo, de edad de treinta y dos años, «presionado de conocimientos poco comunes y en actitud por tanto de impregnarse en las bellezas del arte y terminar con buen éxito su carrera, pasó de orden de S.M. a la corte de Roma bajo la protección inmediata del Ministro español en aquella capital, en donde continúa pensionado por seis años a expensas de su padre en atención a la penuria del Rl. Erario». Después, suplica Aguado que a la vista de los conocimientos y práctica adquiridos por su hijo, que demuestran los proyectos de invención adjuntos, y previa censura de la comisión de Arquitectura, la Academia «se digne conferirle el título y nombramiento de Académico de mérito en premio a su aplicación y estímulo sucesivo».

 

Es curioso que don Antonio solicite para su hijo directamente la graduación de académico de mérito sin pasar por la previa y obligada de arquitecto, consecuencia o de lo seguro que se encontraba de sus méritos y capacidades o de la prisa por resolver el asunto de una sola vez y, por tanto, de no hacerlo pasar por el doble y siempre comprometido trámite de la titulación de arquitecto y la posterior graduación de académico.

 

La comisión de Arquitectura examinó los planos de Martín y «advirtió con la mayor satisfacción la novedad que ofrecen, la pureza y más correcto estilo con que están diseñados, y el buen gusto de que está posesionado el interesado […] por cuyas razones y la del particular mérito que le recomienda se [le] declaró digno de la distinción que solicita si así lo estimase la Rl. Academia.» Es decir, la comisión admite la posible graduación de académico directamente, sin título previo de arquitecto, a la vista de los dos proyectos presentados. Y así lo expondrá, aunque con un pero, ante la junta ordinaria de la Academia reunida el 24 de febrero de 1828, en cuya acta se lee:

 

«la Comisión aplaudiendo y aprobando estas obras con la mayor satisfacción le juzga digno de la distinción que pretendía; pero habiéndose echado de menos la información de la conducta política de este interesado durante los años del sistema constitucional, según se exige aun para las clases inferiores, se acordó suspender la resolución hasta que la parte interesada presente este documento.»

 

El asunto no era baladí, ya que con seguridad eran conocidas por todos los académicos las convicciones liberales de Martín y la necesidad de un exilio preventivo que, con apariencia de viaje artístico, motivó su salida de Madrid con destino Roma.

 

Antonio López Aguado se aplicó entonces a la consecución de aquella información judicial de la conducta política de su hijo y la presentó a la junta ordinaria celebrada el 30 de marzo en la Academia. Pasó entonces, como era preceptivo, a informe del viceprotector, conde de Torre Muzquiz, quien la halló satisfactoria en escrito de 1 de abril. Así se comunicó a la junta ordinaria celebrada el 11 de mayo de 1828, pero entonces se abrió en ella un debate sobre la pertinencia o no de la solicitud de Antonio López Aguado para que su hijo fuera admitido como académico. Finalmente, se procedió a la votación secreta del asunto, de la que salieron doce votos a favor y catorce en contra de tal admisión. Martín quedaba así fuera de la clase que solicitaba a la corporación fernandina y en posición de mero antiguo discípulo.

 

Los esfuerzos de su padre directamente en Palacio y ante el rey consiguieron finalmente que en la junta ordinaria de 7 de diciembre de 1828 se leyera la real orden, remitida por el ministro de Estado el 12 de noviembre anterior, por la que Fernando VII manda que se expida a Martín López Aguado el título de académico de mérito por la Arquitectura «en atención a haber sido aprobados por la comisión correspondiente los diseños o proyectos hechos por el citado Dn. Martín López Aguado.» La Academia acordó el debido cumplimiento de esta soberana resolución y el día 10 de diciembre se emitía el título.

 

Más tarde, fallecido ya Antonio López Aguado, y siendo director general de la Academia Juan Miguel de Inclán Valdés, se mandó retirar de la vista pública los planos del proyecto de una Bolsa firmado por Martín al descubrir los directores de Arquitectura que era un plagio de un proyecto ajeno[16].

 

Con Martín en Roma fue reanudada en Madrid la obra del coliseo de la plaza de Oriente el 22 de febrero de 1830 y el 16 de abril posterior se le ordenó que regresara de su viaje. Lo hizo sin prisa, casi un año después, estando ya casado con la romana Sofía Picconi y con un hijo de ambos recién nacido[17]. Martín llega a Madrid el 18 de marzo de 1831 y se incorpora a la obra del Real Coliseo como ayudante de su padre. De ese empleo es cesado a los dos meses, el 21 de mayo de 1831, según él, «por asuntos políticos», pero, según el administrador de la obra, fue porque era «eminentemente inútil»[18]. Su mujer y su hijo llegaron a España poco después, a finales de junio, al puerto de Barcelona, adonde Martín fue a recibirlos, pero ese viaje le impidió asistir a la muerte de su padre, ocurrida en Madrid el día 27 de ese mismo mes de junio.

 

PRIMERA PRÁCTICA PROFESIONAL

 

El 3 de julio de 1831, Martín López Aguado escribe al rey pidiendo ser reintegrado en la obra del coliseo de la plaza de Oriente y ocupar el lugar de su padre en todas las que dirigía. No hubo respuesta, por lo que el 31 de julio siguiente repite solicitud, también sin éxito.

 

El 30 de junio de 1831 Isidro Velázquez había solicitado la dirección de las obras del Real Museo del paseo del Prado por fallecimiento de Antonio Aguado, pero en escrito de 12 de julio de 1831 el duque de Hijar, a la sazón director del Museo, al solicitar que se nombre nuevo arquitecto director de la obra recomienda que sea el hijo del anterior titular, Martín López Aguado, quien ocupe tal destino. Se le hizo caso y Martín ejercerá como arquitecto director de las obras del Real Museo de Pintura y Escultura desde finales de 1834 hasta que ocupe ese puesto Custodio Moreno, en calidad de arquitecto mayor de Palacio por nombramiento de 23 de diciembre de 1838. Durante esos cuatro años Martín continuó con la habilitación del piso inferior dedicado a escultura y proyectó una reforma interior, nunca realizada, del salón absidal que tanto Juan de Villanueva en 1811 como Antonio López Aguado en 1831 habían dejado sin terminar[19].

 

El 31 de diciembre de 1831, Martín López Aguado solicita de nuevo a Fernando VII ocupar los destinos de su padre, sin que tal solicitud produzca efecto alguno. El 19 de diciembre de 1831 fue nombrado arquitecto de la condesa-duquesa de Benavente y en esa posición continuaba en 1839 realizando los encargos que se le hacían, tanto en Madrid como en la posesión ducal de la Alameda de Osuna, donde había realizado un puente de hierro chinesco, un casino de gusto gótico en su interior y otros varios pabellones y templetes[20].

 

COMISIONES PARA OBRAS REALES

 

El 21 de octubre de 1832 remite, sin éxito, nueva solicitud a Palacio de nombramiento de arquitecto mayor honorario en los mismos términos que lo obtuvo su padre. Según su propio testimonio, el día 2 de noviembre de 1832 se le comisionó de orden de S.M. para encargarse de la dirección de las obras que debían ejecutarse en la real posesión de Vista Alegre, en Carabanchel alto. Estuvo al frente de las obras hasta enero de 1835 y en esos dos años y pocos meses pudo realizar allí el palacio[21], alguno de los pabellones estufa y otras diferentes obras de recreo y ornato[22].

 

El 25 de diciembre de 1833 Martín dirige nueva solicitud a Palacio, esta vez a la regente María Cristina, en el mismo sentido que las que dirigía antes al rey, pero ahora consigue que finalmente, por real orden de 28 de febrero de 1834, la reina gobernadora conceda a Martín los honores de arquitecto mayor en las mismas condiciones que lo tuvo su padre, es decir, sin sueldo, aunque al poco tiempo comienzan a llegarle comisiones y destinos en obras reales.

 

El 22 de marzo de 1834 Martín López Aguado es nombrado arquitecto de los cuarteles de la Guardia Real en Madrid y los sitios reales hasta que en 1837 se encargó al cuerpo de ingenieros la dirección de las obras en los mismos.

 

El 4 de octubre de 1834, Martín tomó posesión de la dirección facultativa del Real Canal de Manzanares tras el fallecimiento el 3 de agosto de su anterior titular, Pedro Nolasco Ventura. Fue éste su destino más duradero, ya que seguía en ese puesto todavía en 1843, tras haber realizado obras de continuación y conservación del canal, molinos harineros y la fábrica de pólvora nuevamente construida en el primer molino[23]. También en 1834 amplía el Pabellón de invernáculos proyectado por Juan de Villanueva en el Real Jardín Botánico con dos pabellones destinados a biblioteca y herbario, uno a cada lado de la cátedra Cavanilles. Y llegó a desempeñar, según él, el destino de arquitecto de los Reales Estudios de San Isidro, sin que conozcamos el momento de su nombramiento ni el alcance de su labor.

 

Tras la jubilación de Isidro Velázquez en 1835, Martín López Aguado solicita el empleo de arquitecto mayor de Palacio el 21 de marzo de 1835 y repite la solicitud siete veces a lo largo del año 1836, siempre sin éxito.

 

Antes de 1839 había proyectado y dirigido una casa de campo en Carabanchel alto, propia de un cierto Antonio Musoni y en enero de 1839 era, según su testimonio en un memorial ya citado, «comisario de Guerra de los Ejércitos Nacionales, capitán de la 3ª Compañía del 8º Batallón de la M[ilicia]. N[acional]. de esta Corte» y se ofrece al Ayuntamiento de Madrid para cubrir la plaza vacante de arquitecto municipal del ramo de fontanería y alcantarillado, que no se le concede entonces. En el momento de la redacción de ese memorial Martín López Aguado declara que sólo disfruta sueldo por su empleo en el Canal del Manzanares, lo cual le parece insuficiente «para reparar las grandes pérdidas y sufrimientos que ha esperimentado durante la época de las arbitrariedades y despotismo por su ardiente amor a la libertad»[24].

El 23 de octubre de 1843, Martín solicita nuevamente sin éxito el destino de arquitecto mayor de Palacio, cuando aún estaba en ese puesto Custodio Moreno, a quien, una vez jubilado a petición propia el 18 de enero de 1844, le sucedió Narciso Pascual y Colomer por una real orden con efectos de esa misma fecha.

 

En agosto de 1844 Martín ganó en la especialidad de Arquitectura el concurso artístico convocado para solemnizar la mayoría de edad de Isabel II y la jura de la Constitución con el proyecto de un monumento «a la posteridad»[25] y en 1846 proyecta el Balneario de la Fuente del Toro en la madrileña villa de El Molar.

 

ARQUITECTO DEL RAMO DE FONTANERÍA EN MADRID

 

Con motivo del cese del arquitecto municipal Juan Pedro Ayegui por incompatibilidad de ese empleo con su destino en Palacio como arquitecto de los Reales Sitios, el 24 de enero de 1849 Martín López Aguado fue nombrado arquitecto del ramo de fontanería y alcantarillas del Ayuntamiento de Madrid[26]. Y entró con fuerza porque en calidad de tal proyectó y vio construidas y acabadas en 1850 cuatro fuentes, dos exentas y dos murales, siendo alcalde corregidor de Madrid el marqués de Santa Cruz[27].

 

La fuente de Lavapiés, en el centro de la plazuela de su nombre, estaba formada, con buen gusto y notable economía y artificio, según el anónimo periodista que la reseña, por trozos y detalles de otras construcciones que yacían amontonados en los almacenes municipales. Era de cuatro caños y la escultura de Adonis que coronaba la composición, que había sido restaurada para la ocasión, procedía de la desmontada fuente de la Puerta de Moros.

 

La fuente de puerta Cerrada se erigió después de derribada la existente y en su mismo sitio. Era también de cuatro caños, estaba presidida por una columna de hierro fundido, fuste acanalado y orden corintio, elevada sobre un pedestal de granito y coronada por una farola.

 

La fuente de la plazuela de la Cruz Verde era, y es, ya que se conserva muy entera, una fuente mural adosada al murallón del que fue jardín del convento de religiosas del Sacramento. Cuenta con cinco caños frontales y dos laterales, uno a cada lado, y combina la fábrica de ladrillo con granito. Tiene un gran depósito de agua enterrado en el que fue jardín conventual y también sus adornos y esculturas habían pertenecido a otros monumentos municipales desmontados que Martín López Aguado supo trasladar y encajar en éste. Coronan la composición dos delfines que flanquean la escultura de Diana que estuvo antes en la antigua fuente de Puerta Cerrada.

 

La cuarta fuente de la que fue responsable Martín López Aguado quedó adosada a la escalinata que llevaba de la plaza de Isabel II a la calle de los Tintes (hoy de la Escalinata), de tres caños, toda de piedra y sin esculturas que la adornen como en los casos anteriores. Sólo el escudo de la Villa presidía la composición en su centro.

 

Casi seis años se mantuvo Martín como arquitecto del ramo de fontanería y alcantarillas de Madrid y durante ellos tuvo en 1853 una experiencia de cárcel de la que no conozco el motivo y durante la cual se autorizó a Isidoro Llanos para despachar los asuntos municipales que su compañero llevaba[28]. Finalmente, el 29 de diciembre de 1854 fue repuesto Juan Pedro Ayegui como arquitecto del Ayuntamiento y eso obligó a un reajuste de la plantilla de los arquitectos municipales que hizo que Martín López Aguado quedara cesado en su empleo de arquitecto de fontanería[29].

 

OBRAS PARA PARTICULARES

 

Sobre las obras que Martín López Aguado proyecta y dirige en Madrid para responder a encargos particulares, la primera que conozco es una casa en la calle de Fuencarral para Francisco Flórez, gentilhombre de boca de Fernando VII y dueño del solar para el que pide licencia de reedificación el 26 de febrero de 1834 y presenta plano de fachada del arquitecto firmado el 22 de febrero anterior[30]. Después, sólo conozco las pocas que desarrolla entre 1847 y 1856 teniendo siempre como clientes a títulos de Castilla, excepto en un par de casos, como veremos. Son las siguientes:

 

En 1847 va a realizar dos obras, una primera para reedificar una casa de la que era dueño el marqués de Alcañices y de los Balbases y duque de Alburquerque, en la calle de Alcalá, para lo cual se pide tira de cuerdas el 26 de enero de aquel año. Señaladas las alineaciones, Martín forma el plano de fachada en marzo y lo presenta para continuar el proceso del expediente de licencia, que llega sin problemas hasta el final[31]. El edificio que se construiría no ha llegado hasta nosotros, pero el alzado que conocemos manifiesta un gusto por la acumulación de elementos que deja la composición recargada hasta un punto que resulta extraño en un hombre de su formación, académica y romana. Por fortuna, esos excesos no volverán a repetirse en obras posteriores, aunque siempre tiene algo de acumulativa su manera de componer.

 

La segunda obra de Martín en 1847 es para ampliar la casa palacio del conde de Cervellón en la calle de Santa Isabel con vuelta a la calle de San Cosme y San Damián, para la que se solicita tira de cuerdas el 20 de marzo de aquel año y se presenta plano de la fachada proyectada por Martín en mayo[32].

 

Para el mismo conde de Cervellón va a realizar otro proyecto importante que quedó en una fase inicial y no se completó. El asunto comienza a dejar un rastro documental el 1 de mayo de 1850, cuando el apoderado de Cervellón solicita al Ayuntamiento licencia para reedificar el número 4 moderno de la manzana 11, con fachada a la calle de San Pedro Mártir. Como en el caso anterior, la nueva edificación enlazará con otra propiedad del conde, la número 2 de la misma calle, a la que tiene que ajustar su alineación para dar continuidad a las fachadas. Ajustada la alineación, el plano de alzado firmado por Aguado se presenta al Ayuntamiento el 10 de agosto de 1850[33], teniendo ya Martín nombramiento de arquitecto del ramo de fontanería de la Villa.

 

Pero en este caso la historia se va a complicar porque la obra estaba muy adelantada sin haber contado aún con la preceptiva licencia y había sobrepasado en altura con un piso ático la elevación que le correspondería, lo cual obligaba a derribar esa última planta realizada. Esto va a obligar a abrir un nuevo expediente, según el cual el 26 de noviembre de 1850 el apoderado del conde de Cervellón suplica por escrito al Ayuntamiento que quede sin efecto la orden de derribo y es entonces, aquel mismo 26 de noviembre, cuando aporta los planos de Martín López Aguado para la obra que realmente se pretendía realizar, un gran edificio de esquina con fachadas a la calle de San Pedro Mártir y a la plaza del Progreso (hoy de Tirso de Molina), siempre dentro de las propiedades de Cervellón[34].

 

La obra en realidad se encontraba prácticamente acabada en la parte de la calle de San Pedro Mártir que representa la fachada del plano de 10 de agosto. El informe de 19 de diciembre del arquitecto del cuartel, Juan José Sánchez Pescador, reconoce que si se derriba el ático construido y se lleva a la fachada de la plaza la misma altura que en rigor correspondería a la calle lateral, el edificio resultaría muy mezquino en relación con las alturas de la plaza, así que, concluye, «puede admitirse el edificio modernamente construido con la altura que tiene, […] a calidad de que quede consignado que a continuación del mismo por la citada plazuela se siga la obra a nivel con la ya hecha, observando la decoración que espresan los adjuntos planos». Todas las instancias municipales que opinan después de Sánchez Pescador se declaran de acuerdo con sus razonados argumentos, de modo que el 4 de febrero de 1851 el concejo admite que el edificio se construya completo según los dos planos aportados por Aguado el 26 de noviembre del año anterior[35].

 

Sin embargo, la obra no pasó del edificio de la calle de San Pedro Mártir número 4, que hoy se conserva muy entero, pero como obra entre medianeras, con plantas baja, entresuelo, primera, segunda y ático, con cinco huecos entre pilastras e imponente por su tamaño en comparación con los edificios que lo flanquean. En relación con el alzado de proyecto, lo que hoy se mantiene en pie tiene variaciones propias de las simplificaciones que el proceso constructivo y el tiempo imponen a este tipo de arquitecturas. El resto de la gran casa-palacio proyectada por Aguado no llegó a realizarse después. Y es lástima, a la vista de lo poco construido, porque habría resultado un gran edificio de escala romana en pleno centro de la Villa.

 

La obra de Martín López Aguado que mejor se conserva en Madrid fue proyectada en 1851 para un edificio de esquina con fachada principal a la calle del Turco (hoy del marqués de Cubas) y lateral a la calle de la Greda (hoy de los Madrazo). Era un terreno propiedad de Vicente de Carvajal y Téllez Girón, XV marqués de Aguilafuente, quien solicita el 8 de enero de aquel año, a través de su apoderado Manuel de Carvajal y Lasso de la Vega, la necesaria tira de cuerdas. Realizada la operación, los planos de Aguado son presentados el 17 de marzo para solicitar licencia para la obra, que es informada favorablemente por Sánchez Pescador y por el resto de los gestores municipales, de modo que el Ayuntamiento concede la licencia el 23 de mayo[36].

 

El edificio fue construido tal como los planos de proyecto indican, aunque el portalón del arco escarzano junto a la esquina de las calles fue sustituido por un hueco de ventana como los demás de su nivel. El interior todavía mantiene el alto zaguán abovedado que da paso a la elegante escalera imperial que recibe luz del patio central. En 1934 el arquitecto bilbaíno Ricardo de Bastida (1879-1953) suprimió las torres de la fachada a la calle del Turco y levantó una mimética tercera planta general al edificio[37]. Aunque las proporciones iniciales de la obra hayan sido alteradas, el resultado produce buen efecto por la cuidadosa atención de Bastida a los detalles del encuentro entre la parte original y la añadida.

 

Obra insólita en la producción de Martín López Aguado es la modesta casa que proyecta en 1852 para Francisco Gutiérrez Gamero extramuros de la puerta de Santa Bárbara, calle de Santa Engracia, manzana 61 del nuevo barrio de Chamberí[38]. El alzado que se presenta para la solicitud de licencia para edificar de nueva planta muestra un edificio de planta baja y principal, con cinco huecos por planta, arriba balcones y abajo ventanas y puerta lateral. Esta casa está adosada a lo que parece un pabellón de cocheras, con ancho portalón flanqueado por sendos huecos de ventanas. En el extremo se representa otra puerta de acceso a la propiedad en el centro de un tramo de tapia. La casa se construirá en las afueras de la Villa y Aguado da al conjunto una apariencia sencilla que conviene al carácter de obra suburbana que es, sin más molduras que las propias de las impostas y los recercados de esquina, contención muy de agradecer frente al despliegue de ornamentos y decoración que derrocha en sus obras de carácter urbano y palaciego.

 

Un proyecto fallido, pero interesante, es el que Martín forma para reedificar una parte arruinada de la casa de Osuna e Infantado en la plazuela de la Paja. El 16 de julio de 1853 el apoderado general del duque de Osuna y del Infantado, un tal Pedro Herrera, solicita licencia para hacerlo según el plano de Aguado que adjunta a su oficio. Tras el acto de tira de cuerdas para fijar las alineaciones de la nueva obra, el 5 de septiembre el arquitecto municipal Juan José Sánchez Pescador informa a la comisión de obras del Ayuntamiento y propone, siguiendo la sugerencia de Aguado, mantener por razones históricas las alineaciones de la parte que habría que derribar. Esa comisión de obras no ve claro tal argumento y solicita aclaración a ese criterio de Aguado también sostenido por Pescador. Éste responde con nuevo informe el 3 de diciembre y defiende su opinión de septiembre, pero añade una interesante reflexión que merece la pena ser leída completa:

 

«Sin embargo de esto, no puedo menos de advertir una contradicción entre lo que se pide y el carácter del diseño presentado, pues éste difiere en mucho del que tiene el edificio y seguramente si se llevara a cabo se conseguiría con él restaurar la casa, mas no conservar el monumento; y en este concepto creo qe. siempre que V.SS. consideren deberse conceder la licencia pedida, habría de ser con la circunstancia de presentar [Aguado] nuevo diseño de fachadas conforme en un todo a la decoración g[ene]ral, con el mismo número de huecos que termine los trozos de las fachadas que han de construirse, con la misma dimensión de aquellos, el mismo ornato y el todo completamente igual a lo que existía antes de la demolición»[39].

 

Así se manifestaría ese respeto histórico a aquel edificio, respeto que para Aguado consistía exclusivamente en mantener las viejas alineaciones de fachadas, pero no su carácter.

Tras este escrito de Sánchez Pescador acaba el expediente de licencia y no hay, por tanto, solución documental del asunto, aunque es fácil deducir que la comisión de obras daría toda la razón al arquitecto municipal y que la parte de casa que habría que reconstruir ya no sería una obra personal de Aguado, sino una mera reconstrucción de lo que antes había allí. De esa esquina nada existe hoy, así que no podemos comprobar cual fue el resultado de la obra.

 

El proyecto más aparatoso de Martín López Aguado para Madrid lo realiza cuando trabaja para construir la casa-palacio del conde de Vistahermosa en la esquina de las calles del Divino Pastor y Fuencarral. El apoderado de Vistahermosa, un cierto Vicente Pérez, solicita alineaciones para ese solar propiedad del conde y presenta a la vez los planos de Aguado el 19 de julio de 1853. El informe del arquitecto del departamento, Isidoro Llanos, el 14 de agosto es muy favorable al proyecto porque mejora notablemente el aspecto de las calles y aporta mayor luz y ventilación. Las dimensiones de la obra son importantes, 120 pies (33,43 m) de fachada a la calle de Fuencarral, singular por asimétrica, como si de dos edificios contiguos y simétricos se tratara, y 135 pies (37,61 m) de fachada a Divino Pastor.

 

La comisión de obras del Ayuntamiento se muestra conforme con Llanos el 17 de agosto y el 12 de octubre hay aprobación del expediente por parte del subsecretario de régimen local[40]. El edificio se construirá sin la dimensión de fachada prevista para la calle del Divino Pastor. Reformas posteriores, la elevación de una planta tercera, la adaptación del palacio a Colegio de María Inmaculada y la aparición en el chaflán de la tardía iglesia neogótica proyectada por Daniel Zavala Álvarez hacen hoy casi imposible apreciar la singularidad de una obra de Martín López Aguado que resulta, sin embargo, tan elocuente en el plano.

 

Y si lo es su arquitectura, también lo es su manera de dibujar, ya que creo que hay que atribuir a Martín la ejecución material de los planos que demuestran sus ideas. Sus escasos encargos le permitirían asumir personalmente esa labor de dibujo que otros de sus contemporáneos difícilmente podrían realizar con sus propias manos y quedarían obligados a delegar en sus dibujantes la representación de plantas, alzados y secciones de sus obras. Y parece, a la vista de sus originales, que era una labor que Martín disfrutaba.

 

Obra menor, comparada con las casas de Aguilafuente y Vistahermosa, es la que Martín proyecta para el marqués de Alcañices en la calle de Trajineros, medianera con la iglesia de San Fermín de los Navarros. La licencia para edificar la pide el propio marqués de Alcañices y de los Balbases, duque de Aljete y de Alburquerque, grande de España de primera clase, el 4 de febrero de 1854 y explica que quiere construir en terrenos de su propiedad y donde se encontraba la casa de vacas inmediata a San Fermín. Desde el principio adjunta plano firmado por Aguado, aunque pide al Ayuntamiento tira de cuerdas, alineaciones y licencia. El primer informe de Sánchez Pescador es de 23 de febrero y señala la alineación de una fachada de 46 pies (12,81 m) de longitud. El segundo es de 31 de marzo y fija las reglas que han de seguirse en la construcción, los tres avisos reglamentarios y demás consideraciones habituales tras manifestarse de acuerdo con la concesión de licencia, que se concede el 20 de mayo siguiente[41]. De esta casa no queda nada hoy y sólo podemos juzgar por su alzado el tono doméstico de la obra. Para el marqués de Alcañices trabaja Martín dos veces, aquella que vimos de 1847 y ésta de 1854. Hay que recordar que era académico de número por la Escultura en la de San Fernando cuando Martín lo era igualmente por la Arquitectura.

 

En 1856 Martín López Aguado vuelve a tener en la calle de Santa Isabel el encargo de un particular para reedificar de nueva planta el número 16 moderno[42]; el solar es estrecho y el edificio se desarrolla en plantas baja más cuatro y con dos huecos de balcones por piso, todos con guardapolvos que en el principal y el segundo apoyan sobre ménsulas.

 

FINAL

 

En la sesión ordinaria del lunes 10 de diciembre de 1866, el secretario general de la Academia de San Fernando, el arquitecto Eugenio Cámara, informó del fallecimiento del académico de número de la sección de Arquitectura D. Martín López Aguado, ocurrido el día 3 de ese mismo mes. Su lugar como académico de número por la Arquitectura lo ocupó el arquitecto Francisco Jareño de Alarcón en sesión de 10 de junio de 1867.

 

OBRAS DE MARTÍN LÓPEZ AGUADO

 

Entre 1831 y 1839 es arquitecto director de obras en la Alameda de Osuna, entre noviembre de 1832 y enero de 1835 está comisionado como director de las obras de la real posesión de Vista Alegre, en 1834 es nombrado arquitecto director del Real Canal de Manzanares y ese mismo año amplía con biblioteca y herbario el pabellón de invernáculos del Real Jardín Botánico, entre diciembre de 1834 y diciembre de 1838 es arquitecto director de las obras del Real Museo de Pintura y Escultura, antes de 1839 proyecta y dirige una casa de campo en Carabanchel alto, en 1844 proyecta un monumento «a la posteridad», en 1846 proyecta y dirige la obra del Balneario de la Fuente del Toro en la madrileña villa de El Molar, proyecta y deja construidas para el Ayuntamiento de Madrid en 1850 las fuentes de Lavapiés, de puerta Cerrada, de la plazuela de la Cruz Verde, la única que todavía existe) y de la calle de los Tintes (hoy de la Escalinata). Son obras suyas para particulares en Madrid: casa en la calle de Fuencarral, 3 y 4, manzana 312 (1834) para D. Francisco Flórez, casa en la calle de Alcalá, 68, manzana 273 (1847) para el marqués de Alcañices, casa en la calle de Santa Isabel, 44, con vuelta a San Cosme y San Damián (1847) para el conde de Cervellón, casa en la calle de San Pedro Mártir, 4 (1850) para el conde de Cervellón, casa en la calle del Turco (hoy marqués de Cubas) con vuelta a la calle de la Greda (hoy de los Madrazo) (1851) para el marqués de Aguilafuente, casa en la calle de Santa Engracia, manzana 61 (1852) para D. Francisco Gutiérrez Gamero, casa en la plazuela de la Paja (1853) para el duque de Osuna, casa en la calle del Divino Pastor con vuelta a Fuencarral (1853) para el conde de Vistahermosa, casa en la calle de Trajineros (1854) para el marqués de Alcañices, casa en la calle de Santa Isabel, 16 (1856) para D. Vicente Zarza.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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Pedro Moleón Gavilanes

Universidad Politécnica de Madrid

[1] Esta biografía amplía la que publiqué sobre Martín López Aguado en «Galería biográfica en torno a Isidro Velázquez», en Pedro Moleón Gavilanes (ed.), Isidro Velázquez (1765-1840). Arquitecto del Madrid fernandino, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2009, pp. 118-120.

[2] Enrique PARDO CANALÍS, Los registros de matrícula de la Academia de San Fernando de 1752 a 1815, Madrid, CSIC-Instituto Diego Velázquez, 1967, p. 405: «AGUADO, Martín. Trece años. De Madrid. Hijo de Antonio y María del Pilar Velázquez.- 18 octubre 1808.»

[3] En la misma lista de sujetos nombrados por el gobernador general interino de Madrid a propuesta del Ayuntamiento constitucional para las plazas de oficiales de batallones de la MNUdM figura Francisco Javier de Goya como teniente de la Quinta Compañía de Fusileros del Segundo Batallón. BHM. c-30843-90.

[4] La exposición fue visitada por Ceán-Bermúdez y del retrato de Martín escribió: «Al entrar en el salón de Juntas Generales se presentan sobre sus caballetes los cuadros siguientes. El retrato de menos de medio cuerpo de un sobrino de D. Zacarías Velázquez, pintado por su tío. Se conoce que el joven es agraciado porque su cabeza está animada, tiene viveza y expresión. Sería de destacar que hubiese más libertad en la execución, especialmente en el frac, pañuelo y demás adorno…» Es parte de un texto que Ceán-Bermúdez dejó inédito y titulado «Manifestación en la Academia de San Fernando de las obras pertenecientes á las Bellas-artes, executadas en este año de 1821». Dio noticia de ese texto Nigel GLENDINNING, «Goya y el retrato español del siglo XVIII», en Javier Portús (ed.), El retrato español del Greco a Picasso. Catálogo de la exposición, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2004, pp. 230-249. El original al que remite Glendinning en su nota 43 está en la BNE. Ms. 21456-1, pp. 105-116: Ocios de D. Juan Agustín Ceán-Bermúdez sobre Bellas-artes, escritos por él mismo en Madrid desde el año de 1816 al de 1822, que copia su hijo en el de 1833. Joaquín Ceán-Bermúdez [firmado y rubricado]».

[5] Hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York.

[6] Hoy en la Real Academia de San Fernando, Madrid.

[7] En paradero descocido. Céan Bermúdez comenta juntos los retratos de Isidro Velázquez y Antonio López Aguado después del de Martín: «Sigue el de su padre D. Antonio Aguado, arquitecto mayor de esta villa, sentado con bastón y sable. Más adelante está en pie su cuñado D. Isidro Velázquez, arquitecto mayor de las obras reales; ambos del tamaño natural, pero no llegan más que á la mitad de la pierna: ambos con uniforme de intendente de provincia, executado con tanta exactitud y escrupulosidad, que se pueden contar los hilos del bordado; y ambos pintados por su amigo D. Vicente López. La actitud del primero es familiar y de confianza, con una rodilla sobre otra, y con cierto aire de hombros y cabeza que no se nota comúnmente en el retratado, la del segundo es más noble, aunque embarazada con el sombrero de galón, su gran escarapela, rica espada, elegante tahalí, bastón y guantes en la mano izquierda.»

[8] Compatible con la descripción de Ceán Bermúdez es sólo el retrato que aparece en el libro de Bertha NÚÑEZ, Zacarías González Velázquez (1763-1834), Madrid, FAHAH, 2000, pp. 267 y 359, con la clave PA-15: «Caballero desconocido», óleo sobre lienzo, 83 x 61 cm., que la autora fecha en torno a 1825. El retrato fue subastado en Mónaco el 8 de diciembre de 1984 como obra original de don Zacarías. Ignoro su paradero actual.

[9] Véase Pedro NAVASCUÉS PALACIO, Arquitectura y arquitectos madrileños del siglo XIX, Madrid, IEM-CSIC, 1973, que en su apéndice II-17 transcribe un manuscrito de AVM.C. 1-125-14, en cuyo apartado 3º se lee sobre Antonio López Aguado: «estubo su hijo alistado Miliciano de Cavallería, sirviendo este destino con un entusiasmo de tal naturaleza, que para disimularle, ha tenido la necesidad de transportarle a Roma, separando este testimonio de su realismo de conbeniencia.»

[10] Véase AVM.S. 3-222-9. Listas alfabéticas de la Milicia Nacional de 1820 a 1823, fol. 5, donde aparece como «Matías [sic] López Aguado»

[11] AVM.S. 3-391-1. «Espediente causado con motivo de la separación de D. Fermín Pilar Diaz del destino de Arq.to del Ecsmo. Ayuntº…» El expediente incluye un memorial de Martín López Aguado presentado el 17 de junio de 1839.

[12] La fecha exacta de su salida de la corte y la cuantía de la asignación anual paterna las aporta Antonio López Aguado en el Codicilo de 29 de diciembre de 1827 cuya copia se encuentra en AHPM. Pº. 24594, ff. 325 a 330 vto.

[13] Expediente AVM.S. 3-391-1 citado. En realidad fue la junta ordinaria reunida el 7 de diciembre de 1828 la que le da el título de académico de mérito por real orden, sin los ejercicios y pruebas de rigor y sin haber obtenido previamente el título de arquitecto. La fecha que da aquí Martín se refiere a la de expedición del título. AASF. Leg. 1-43-4.

[14] Asisten Martín Fernández de Navarrete como presidente, Isidro Velázquez, Juan Antonio Cuervo, Custodio Moreno, Juan Gómez, José Joaquín de Trocóniz, Joaquín García Rojo y Juan Miguel de Inclán-Valdés como secretario.

[15] El Proyecto de una Bolsa, fechado y firmado por Martín López Aguado en Roma el 27 de febrero de 1827, se conserva en tres planos del AASF. A-1160, A-1161 y A-1162. De la casa de campo para un soberano o príncipe no se conservan planos en el archivo de la Academia.

[16] NAVASCUÉS, 1973, p. 356. Inclán Valdés fue director general de la Academia en dos trienios, el primero por real orden de 30-XII-1834, leída en la junta ordinario de 25-I-1835, y el segundo por real orden de 26-I-1844, leída en la junta ordinaria de 18-II-1844.

[17] Sobre las relaciones de Martín López Aguado con Palacio véase su expediente en AGP. Personal. Cª. 559/21.

[18] José MORENO VILLA, «Urbanismo en 1817. Proyecto de I. Velázquez para la Plaza de Oriente», Arquitectura, 156, 1932, p. 108.

[19] Véase Pedro NAVASCUÉS PALACIO, Arquitectura española (1808-1914), en Summa Artis, vol. XXXV, Madrid, Espasa Calpe, 1993, p. 206, que lo interpreta como «un salón de escultura y galería de pintura para la Alameda de Osuna», y Pedro MOLEÓN GAVILANES, Proyectos y obras para el Museo del Prado. Fuentes documentales para su historia. Madrid, MEC-MNP, 1996, p. 62.

[20] Véase AVM.S. Exp.cit., Francisco ÍÑIGUEZ ALMECH, «El arquitecto Martín López Aguado y la Alameda de Osuna», AEA, 70, 1945, pp. 219-228, y NAVASCUÉS, 1973, pp. 57 y 58, que menciona el abejero, el templete y la exedra.

[21] Vista Alegre fue regalada en 1829 por el Ayuntamiento de Madrid a la reina doña María Cristina de Borbón como regalo por su boda con Fernando VII. A la muerte del rey en 1833 se había gastado en la posesión 30 millones de reales, sin que sepamos entre 1829 y 1834 en qué consistieron las obras ni quién las proyectó y dirigió, siendo Isidro Velázquez el arquitecto mayor de las obras reales. Del palacio de Vista Alegre dice Martín en junio de 1839 al Ayuntamiento de Madrid que conserva el modelo en madera, en AVM.S. Exp.cit. Sobre la finca, véase Antonio MATILLA TASCÓN, «La Real Posesión de Vista Alegre, residencia de la reina Doña María Cristina y el Duque de Riansares», AIEM, XIX, 1982, pp. 283-348, y Daniel DÍAZ MÍNGUEZ, «Algunos datos para la historia del Palacio de Vista Alegre en Carabanchel Bajo», Anuario del Dep. de Historia y Teoría del Arte, UAM, vols. IX-X, 1997-1998, pp. 339-365. José María SÁNCHEZ MOLLEDO, «La Real Posesión de Vista Alegre», AIEM, XXXVIII, 1998, pp. 261-282, y del mismo autor: Carabanchel, un distrito con historia. Madrid, Ayuntamiento-La Librería, 1998. Rosa María RIVAS MARTÍNEZ, «Una Real Posesión poco conocida: Vista Alegre», Reales Sitios, 140, 1999, pp. 48-59. Hay tesis doctoral de Eva J. RODRÍGUEZ ROMERO, El jardín paisajista y las quintas de recreo de los Carabancheles. La posesión de Vista Alegre. Madrid, Fundación Universitaria Española, 2000.

[22] Sobre ésta y otras obras reales de Martín López Aguado, véase AGP. Exp. Personal. Cª 559/21. Entre 1835 y 1844 la dirección de las obras de la real posesión de Vista Alegre corresponderá al arquitecto y académico Juan Pedro Ayegui, que será quien disponga el pórtico dórico de seis columnas que preside la fachada del palacio. Esas seis columnas procedían del único templete que fue construido según el proyecto redactado entre 1817 y 1820 por Isidro Velázquez para el gran foro fernandino que hubiera sido la plaza de Oriente. Angel MARTÍNEZ DÍAZ, «El Palacio Real Nuevo y su entorno», en Pedro Moleón Gavilanes (ed.), Isidro Velázquez (1765-1840). Arquitecto del Madrid fernandino, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 2009, pp. 157-204. AGP. Inmuebles. Leg. 737. Las seis columnas dórica levantadas por Isidro Velázquez fueron desmontadas y reservadas para la regente de acuerdo con el convenio firmado el 21 de junio de 1836 por el Ayuntamiento de Madrid y el Real Patrimonio para la explanación de los terrenos de la plaza de oriente tras el derribo de lo poco construido sobre rasante en tiempos de Fernando VII. AGP. Inmuebles. Leg. 735. En escritura de 5 de marzo de 1846 la reina María Cristina entrega la finca a sus dos hijas, Isabel y Luisa Fernanda, y la propiedad es tasada por Narciso Pascual y Colomer, que levanta planos de todo (en AGP. Planos 476, 477, 3508, 3511, 3512, 3517, 3518, 3519). La finca fue adquirida en 1859 por el marqués de Salamanca.

[23] AVM.S. 3-391-1 citado.

[24] AVM.S. 3-391-1 citado

[25] Hay reseña en los periódicos La Posdata de 26 de agosto de 1844 y El Heraldo del día siguiente.

[26] AVM. Corregimiento (1849). «Nombram.to de Arq.to del Ay.to en D. Martín López Aguado, encargándole el ramo de fontanería y alcantarillas y destinando al Cuartel del Norte a D. Isidoro Llanos.» AVM. Corregimiento. 2-161-111 (1851). «Confirmación del empleo de arquitecto de Madrid, encargado de los ramos de fontanería y alcantarillas, a favor de D. Martín López Aguado.»

[27] De las cuatro da noticia e imagen en la sección «Policia urbana.- Obras públicas», el artículo sin firma «Fuentes de Madrid», del periódico universal La Ilustración, 44, sábado 3 de noviembre de 1850, pp. 349 y 350

[28] AVM. Corregimiento. 2-126-77. Se autoriza a D. Isidoro Llanos para despachar los asuntos de fontanería durante la prisión del señor Aguado.

[29] Véase AVM.S. 4-65-69. «1848 y 1849. Sobre declarar incompatible el empleo de Arquitecto del Real Patrimonio que desempeña el Sr. Ayegui, con el de igual clase de esta Villa.» Sobre lo mismo, véase también AVM.C. 2-49-78 y AV.C. 2-224-36. Véase también AVM.S. 4-118-41. «1854-55. Nombramiento de Arquitectos. Reposición de Dn. J.P. Ayegui y separación de Dn. Martín López Aguado.»

[30] AVM.S. 1-65-21. «D. Fran.co Flórez, dueño de las casas Ce. de Fuencarral ns. 3 y 4, mª. 312 pidiendo Licª pª. edificar de nuevo.» Se concede licencia el 22 de marzo.

[31] AVM.S. 4-48-137. «El Ecsmo. Sr. Marqués de Alcañices pidiendo la tira de cuerdas Calle de Alcalá nº 68, mª. 273.» La licencia para reedificar es concedida el 16 de abril de 1847.

[32] AVM.S. 4-48-96. «Dn Ángel Taboada y Ulloa en concepto de Srio. Contador y apodº. del Escmo. Sr. Conde de Cerbellón, solicitando la tira de cuerdas pª la casa Ce. de Sta. Isabel nº 44, con objeto de unirla a la nº 42, propia de dho. Srt. Conde.» El 19 de junio de 1847 se concede licencia. El edificio será conocido después como palacio de Fernán Núñez y después será sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Se conserva con reformas a la fachada proyectada por Martín López Aguado. Véase Luz BUELGA LASTRA, «Casa-mansión de los Duques de Alburquerque y de los duques de Fernán-Núñez. Historia y evolución», Espacio, tiempo y Forma, V, 1992, pp. 395-424.

[33] AVM.S. 4-74-63. «Don Julián Álvarez, apoderado del Sr. Conde de Cerbellón, dueño de la casa Ce. S. Pedro Martir nº 4 solicitando licencia pª construirla de nueva planta.» La licencia se concede el 10 de enero de 1851 con las preceptivas condiciones de altura.

[34] AVM.S. 4-74-64. «Don Julián Álvarez, apoderado del Sr. Conde de Cerbellón, suplicando quede sin efecto la orden qe. le ha sido comunicada pª la demolición del piso ático construido en la casa Ce. de San Pedro Martir nº 4 de la mª. 11.»

[35] El edificio que hoy ocupa en parte el solar para el que Martín López Aguado hace su proyecto no se corresponde con los planos de aquel 26 de noviembre de 1850. Algo recuerda a ellos en la fachada de la plaza de Tirso de Molina, pero nada en absoluto en la fachada de la calle de San Pedro Mártir, que sería la primera parte en construirse. Es difícil interpretar lo que finalmente ocurrió con esta obra a partir de 1851.

[36] AVM.S. 4-75-69. «El Sr. D. Manuel de Carvajal Lasso de la Vega sobre edif.n calle de la Greda esquina a la del Turco. Abono de pies de sitio segregados a uso público al tiempo de la edificación.»

[37] Manuel LORENTE JUNQUERA, «Nuevo Llaguno. Antonio López Aguado (1764-1831)», RNA, 86, 1949, pp. 94-96. Para este dato concreto, p. 96.

[38] AVM.S. 4-84-58. «D. Fran.co Gutiérrez Gamero, dueño de un terreno estramuros de la Puerta de Sta. Bárbara, solicitando licencia pª- la construcción de una casa.»

[39] AVM.S. 7-206-26. Licencia para reedificar una parte de la casa del duque de Osuna en la plazuela de la Paja.

[40] AVM.S. 4-89-18. «El Sr. Conde de Vistahermosa, sobre construcción de casas de nueva planta en la calle de Fuencarral nº 105 con vuelta a las de Divino Pastor y de S. Andrés.»

[41] AVM.S. 4-94-75. «El Ecsmo. Sr. Marqués de Alcañices sobre edificación en la Ce. de Tragineros.»

[42] AVM.S. 4-193-48 (1856). «D. Vicente Zarza, licencia para derribar y construir de nuevo la casa calle de Sta. Isabel nº 16 modº.»

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