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Juan de Lobera, Capilla de San Isidro en la iglesia parroquial de San Andrés de Madrid, 1657-1669.
JUAN DE LOBERA

 

Arquitecto, maestro de obras, cantero y ensamblador. Docum. Madrid 1647 – Madrid, 1681.

 

Se ignora el lugar de nacimiento de Juan de Lobera, si bien sus padres, según declaró en su testamento, fueron vecinos de Zaragoza. Tendría lugar hacia 1625, pues en 1647 actuó como testigo para el ensamblador de retablos Gabriel Vázquez[1], de quien sería oficial. Este falleció en 1649 y pudo heredar su obrador. En ese tiempo casaría con la hermana de un maestro de obras, que aportó alguna dote, pero él no trajo ninguna.

 

En la década de 1650 hizo algunas obras como carpintería en la capilla del Santo Cristo de San Ginés[2]. En 1657 comenzó a trabajar en la que, a la postre, sería su obra maestra pese a ser relativamente temprana en su producción. El ayuntamiento de Madrid había puesto en marcha la que sería la obra definitiva de la capilla de San Isidro, patrón madrileño, en el templo parroquial de San Andrés, con trazas de José de Villarreal. El suntuoso interior se chapó con mármoles y jaspes y Lobera contrató esta labor junto con otros canteros. Además, en 1659 realizó el retablo mayor de San Andrés junto a Juan de Ocaña, desaparecido pero conocido por fotografía, que muestra talla muy abultada y un retranqueamiento de los laterales hacia el centro para adaptarse al profundo presbiterio. Ambas obras le destacaron como un candidato idóneo para realizar las restantes tareas del ornato de la capilla del santo.

 

En 1660 trazó y ejecutó el tabernáculo para el cuerpo de san Isidro, con la forma de una custodia como las de los retablos del momento, pero desarrollada en gran tamaño y, en vez de cúpula, rematada en arbotantes como el proyecto anterior de Sebastián de Herrera Barnuevo (Biblioteca Nacional de España), que fue descartado; tenía además gran profusión de estatuas. En 1662 trazó los marcos de tarjetillas de los cuatro altares colaterales con pinturas de Rizi y Carreño, la cúpula encamonada, la portada de San Andrés y las dos portadas de la capilla, de modo excepcional con forma de retablos en su estructura y recargada ornamentación. También diseñó los adornos de yesería y de bronce.

 

Esta empresa le proporcionó un gran prestigio y recibió muchos encargos, algunos de ellos relacionados con la Corona. En 1662 se obligó a hacer el retablo de la capilla real de la Virgen de Atocha siguiendo trazas de Herrera Barnuevo, ya maestro mayor de las obras reales. La profusa y complicada talla hizo que, pese a ser de mediano tamaño, se elevara sobremanera su precio.

 

Ese mismo año realizó para don Juan de Otáñez, con destino a su capilla de la iglesia de Villanueva de la Sagra (actual Lominchar), una gran urna funeraria con pedestal, tapa, chapitel y armas, escudo, celada, follaje y leones, más un epitafio debajo de las armas, todo de mármol de San Pablo[3]. Otro encargo funerario fue el sepulcro de mármol de Génova de don Pedro Pacheco[4], para la capilla mayor del monasterio de San Francisco en la Puebla de Montalbán (1664). El pedestal contiene la inscripción en mármol de San Pablo y letras doradas, el cuerpo principal un arco y pilastras con la estatua orante y sitial y escudo de alabastro, y el remate cornisa, dos pirámides, doble tarjeta y venera.

 

El año anterior se había escogido su traza para el retablo mayor de la parroquial de Navalcarnero. En un principio se adjudicó a Lobera la hechura pero finalmente se remató, tras varias subastas, en el mejor arquitecto de retablos toledano del momento, Juan Gómez Lobo[5]. El retablo es del tipo de cascarón, siguiendo la forma del testero, con seis columnas, esculturas en el cuerpo principal y pinturas en el remate.

 

Por estos años comenzó Lobera a trabajar en el pósito de Madrid, situado en el prado de San Jerónimo, pagado por el concejo madrileño. Se trató de una obra de gran calado que trazó y dirigió en su mayor parte hasta su muerte, aunque teniendo que competir con otros maestros. Se conservan varios dibujos suyos en el Archivo de Villa. En 1664 dio traza para la tahona grande con sus caballerizas y el nuevo granero, que hizo él mismo; al año siguiente se hizo el silo. En 1668 dio un proyecto, conservado en el mismo archivo, para la portada principal[6]. Aunque se atribuye a Sebastián de Herrera Barnuevo, pensamos que este solo la supervisó según la orden que recibió del concejo, y realmente es traza de Lobera, fiador de Antonio Bodega, su realizador.

 

Entre 1665 y 1666 contrató algunos retablos en Segovia[7], como el mayor de la parroquial de San Miguel[8], de gran tamaño. A continuación trazó y contrató dos retablos de capilla, el del Santo Sepulcro de la catedral y el desaparecido del Santo Sudario en Nuestra Señora de la Victoria.

 

En 1666 recibió un encargo de la mayor importancia, el trascoro de la catedral de Sigüenza, costeado por el obispo don Andrés Bravo de Salamanca[9]. Los materiales elevaron muchísimo el precio, diversos mármoles y dorados. Hizo seis grandes columnas salomónicas y cuatro menores en mármol pese a la dificultad de su talla. El esquema es igual al del retablo de San Andrés de Madrid pero aún más desarrollado, unos cuerpos retranqueados hacia el fondo para llevar la vista hacia la patrona, la Virgen de la Mayor.

 

En la década de 1670 hizo muchas casas para nobles y particulares, comenzando por la de don Sebastián de Angulo (1670) y la de don Simón Navarro en la Puerta de Matamoros (1671). También realizó el retablo mayor y los colaterales de San José de Ávila, el primero muy parecido al de San Miguel de Segovia[10].

 

Desde 1672 hasta 1678 realizó cuatro retablos colaterales para el hospital real de San Antonio de los Portugueses, los del Santo Cristo de la Piedad, San José, San Nicolás de Bari y la Concepción, todos ellos inscritos en hornacinas con las imágenes flanqueadas por dos columnas salomónicas en el cuerpo principal.

 

En estos años presentó varias trazas en concursos para importantes obras madrileñas que no fueron aceptadas: la Casa de la Panadería en la plaza Mayor (1672)[11], y el puente de Toledo (1673)[12]. Al menos pudo hacer el retablo de la bóveda de la capilla del Santo Cristo en San Ginés (1675).

 

Otro hito importante de su carrera supuso la construcción el monasterio de carmelitas descalzas de la Natividad y San José, conocidas como las “Baronesas”. En 1675 contrató la iglesia y declaró que ya había finalizado las dependencias conventuales. Su yerno Juan de Pineda salió como su fiador, y tras su muerte se encargó de completar la iglesia[13]. Queda estampa de la iglesia y parte del monasterio que muestra que aquella era del tipo habitual de cruz latina y nave con capillas.

 

En 1677 hizo planta para 40 hornos en el pósito, de los que realizó 14; los demás se repartieron entre otros maestros. Al año siguiente hizo el echadero para el trigo por sus diseños de planta y alzados, custodiados en el Archivo de Villa. Además, en su testamento declaró que había hecho la taberna, tienda y cárcel.

 

Lobera tuvo una actuación destacada en la entrada de la nueva reina María Luisa de Orleans de 1679. Con otros ensambladores, y siguiendo trazas ajenas, realizó los arcos de la puerta de Guadalajara y de Santa María, además de una tarjeta para el adorno de la plazuela de la Villa. Para la plaza de Palacio hizo dos carros triunfales dorados para llevar a los músicos[14], además de castillos de fuegos artificiales para la primera noche tras la entrada. La traza de estos últimos adornos pudo ser a cargo del propio Lobera, quien pudo inspirarse en las decoraciones diseñadas por Rubens para la entrada del Cardenal-infante don Fernando en Amberes en 1635, reflejados en las estampas del libro de 1641 de Gervasius que, aunque no se haya mencionado, tenía entre sus bienes.

 

En su testamento hizo referencia a una serie de cantidades que se le adeudaban por numerosas casas que había construido y reparado, pertenecientes a personajes de cierta relevancia: las del santiaguista don Antonio de Benavides en la calle del Caballero de Gracia y en la de Alcalá, la de los Fúcares junto al convento de la Trinidad, de Juan Bautista Lomelini en la calle de las Tres Cruces, la casa y jardín de la condesa de Oñate, la del conde de Montalvo en la calle de Silva, la del duque de Béjar, la del duque del Infantado en las vistillas de San Francisco, la de las Siete Chimeneas de don Antonio Sandi y seguramente la de don Manuel López Galdo junto a las Descalzas Reales. Asimismo reparó algunas estructuras en el monasterio de las bernardas conocidas como Vallecas y en el real Hospicio, donde había hecho obra de cierta envergadura, al igual que en el real sitio del Buen Retiro. Por último, había realizado los retablos mayores de los hospitales de la Inclusa y los Desamparados y uno pequeño para la sala de la Encarnación del hospital general.

 

Juan de Lobera fue un maestro cuya carrera dio un giro radical al hacerse con la dirección de la capilla de San Isidro. Se dedicó por igual a los retablos y a los edificios por su formación de ensamblador y de cantero. Su dedicación a estos últimos, principalmente casas señoriales, le permitió obtener pingües beneficios con los que pudo llevar una vida muy acomodada y mantener sin problemas a su extensa prole. Falleció en 1681 siendo hermano de la Venerable Orden Tercera de San Francisco.

 

CRONOLOGÍA DE OBRAS MADRILEÑAS

 

– Decoración de la capilla de San Isidro en la iglesia parroquial de San Andrés (1657-1669)

A.V., A.S.A., 2-283-10. A.H.P.M., prots. 9572 y 9985.

KREISLER. WETHEY, pp. 17-21 y 35-43. TOVAR (1975), pp. 135 y 272-274. AGULLÓ (1978), p. 36. AGULLÓ (2005), p. 170. COTILLO.

 

– Retablo mayor de la iglesia parroquial de San Andrés (1659)

A.V., A.S.A., 2-283-10.

WETHEY, pp. 18-19. TOVAR (1975), pp. 135 y 272-273. AGULLÓ (1978), p. 36.

 

– Realización del retablo de la capilla de Nuestra Señora de Atocha en su monasterio (1662)

A.H.P.M., prot. 7.455.

TOVAR (1975), pp. 105 y 275.

 

– Traza del retablo mayor de la iglesia parroquial de Navalcarnero (1663)

Archivo Histórico Provincial de Toledo, prots. 167, 168 y 175.

ALLENDE-SALAZAR, p. 186. TOVAR (1975), p. 278. REVENGA (1998).

 

– Tahona, caballerizas, granero y portada del pósito (1664-1668)

A.V., A.S.A., 2-109-10 y 3-128-20.

TOVAR (1975), pp. 64-65 y 266-267. TOVAR (1982).

 

– Casa de don Sebastián de Angulo (1670).

A.H.P.M., prot. 10358.

TOVAR (1975), p. 280.

 

– Casa de don Simón Navarro en la Puerta de Matamoros (1671).

A.H.P.M., prot. 10358.

TOVAR (1975), p. 280.

– Cuatro retablos en el hospital de San Antonio de los Portugueses (1672-1678)

Archivo de la Hermandad del Refugio y la Piedad, San Antonio de los Alemanes, leg. 550.

GUTIÉRREZ PASTOR y ARRANZ OTERO, p. 220.

 

– Monasterio e iglesia de las Baronesas (antes de 1675-1681).

A.H.P.M. prots. 11171, 11173 y 11941.

TOVAR (1975), pp. 270-271.

 

– Retablo de la bóveda de la capilla del Santo Cristo de San Ginés (1675)

Archivo parroquial de San Ginés.

KREISLER, p. 342.

 

– Hornos, echadero, taberna, tienda y cárcel del pósito (1677-1681)

A.V., A.S.A., 2-123-24, 3-128-14, 3-128-22. A.H.P.M. prot. 11939.

TOVAR (1975), pp. 266-267. TOVAR (1982).

 

– Diversas decoraciones para la entrada de María Luisa de Orleans (1679)

A.V., A.S.A. 2-61-1. A.H.P.M. prot. 9545.

ZAPATA, pp. 157-158, 168, 174, 193 y 216.

 

– Obras en diferentes casas madrileñas.

A.H.P.M. prot. 11939.

TOVAR (1975), p. 279.

 

– Reparaciones en el monasterio de las Vallecas.

A.H.P.M. prot. 11939.

TOVAR (1975), p. 279.

 

– Obra y reparaciones en el real Hospicio.

A.H.P.M. prot. 11939.

TOVAR (1975), p. 279.

 

– Obra en el real sitio del Buen Retiro.

A.H.P.M. prot. 11939.

TOVAR (1975), p. 279.

 

– Retablos mayores de los hospitales de la Inclusa y de los Desamparados, y de la Encarnación en el hospital General (antes de 1681)

A.H.P.M. prot. 11939.

TOVAR (1975), p. 279.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la escultura española, Madrid: Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2005.

 

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ARRANZ OTERO, JOSÉ LUIS, y GUTIÉRREZ PASTOR, ISMAEL, «La decoración de San Antonio de los Portugueses de Madrid (1660-1702)», Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 11 (1999), pp. 211-250.

 

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COTILLO TORREJÓN, ESTEBAN ÁNGEL, «La Real Capilla de San Isidro. Biografía documentada histórico artística hasta 1670», Cuadernos de Arte e Iconografía, 49-50 (2016), pp. 1-570.

 

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MARTÍN GONZÁLEZ, JUAN JOSÉ, Escultura castellana. Segunda parte, Madrid: Fundación Lázaro Galdiano, 1971.

 

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SAINZ SERRANO, Manuel, «José Ferreras», Estudios Segovianos, 91 (1994), pp. 711-754.

 

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ZAPATA FERNÁNDEZ DE LA HOZ, TERESA, La entrada en la Corte de María Luisa de Orleáns. Arte y Fiesta en el Madrid de Carlos II, Madrid: Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2000.

 

JUAN MARÍA CRUZ YÁBAR

FECHA DE ENTREGA: 17 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] AGULLÓ Y COBO, Mercedes, Documentos…, pp. 165-166.

[2] KREISLER PADÍN, Miguel, «Notas…», p. 338.

[3] TOVAR (1975), p. 280.

[4] CRUZ YÁBAR, Juan María, El arquitecto…, p. 116.

[5] Los arquitectos cortesanos no tuvieron opciones ante los precios más baratos de los toledanos.

[6] Tiene marco almohadillado, cornisa, dos jarrones laterales y escudo real sobre pedestal adornado con placa recortada.

[7] SÁINZ SERRANO, Manuel, «José Ferreras», pp. 149-150. COLLAR DE CÁCERES, Fernando, «Juan de Lobera…».

[8] MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José, Escultura…, p. 104.

[9] PÉREZ VILLAAMIL, Manuel, La Catedral…, p. 277. TOVAR MARTÍN, Virginia, Arquitectura…, pp. 276-277.

[10] SÁINZ SERRANO, Manuel, «José Ferreras», pp. 149-150. COLLAR DE CÁCERES, Fernando, «Juan de Lobera…».

[11] ÍÑIGUEZ ALMECH, Francisco, «La Casa…», pp. 135-136.

[12] PESCADOR DEL HOYO, María del Carmen, «Fraude…», p. 91.

[13] Pineda sería su albacea, y asimismo lo fue el doctor don Juan de Rueda, capellán mayor del convento. El propio Lobera vivió en la calle de Alcalá junto al cenobio, lo que abunda en su estrecha relación con el mismo.

[14] Tenían niños, bichas, pavos reales y una estatua de la Fama, entre otros adornos de pasta.

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