27874
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-27874,stockholm-core-1.2.1,select-theme-ver-3.7,ajax_fade,page_not_loaded,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
Portada del Patio de San Pedro de la Sacramental de San Isidro, 1822.

JOSÉ LLORENTE MORENO

 

Arquitecto. 1762 (?) – Madrid, 29 de julio de 1834

 

Hijo de don Juan Antonio Llorente y doña María Moreno[1], obtuvo el título de arquitecto por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1800, tras realizar la correspondiente prueba de examen: “Casa consistorial con arreglo al sitio dado para la disposición del peso real que se demuestra en la planta baja”[2].

 

La primera noticia conocida de la actividad profesional de José Llorente data de 1803 y le sitúa en Fuenlabrada, donde se ocupó de la construcción de una nueva fuente, la de Valdeserrano, para surtir de agua a la población[3]. En 1810 redactó un amplio informe, conservado en el Archivo Municipal de Chinchón, sobre la reparación de las diversas fuentes de la localidad[4], y en 1819 proyectó la Fuente del Caño Viejo en Villamanta[5]. Trabajos todos ellos que anuncian su nombramiento, en agosto de 1823, como aparejador facultativo de las obras de fontanería del Ayuntamiento de Madrid[6]. En 1826, el arquitecto mayor de la Villa, Antonio López Aguado, incluyó a Llorente, junto a José Joaquín de Trocóniz y Juan Miguel de Inclán Valdés, en la terna que infructuosamente proponía para la elección de su teniente[7].

 

La aportación de José Llorente a la edilicia civil madrileña es reducida y de escasa entidad. Su obra más notable en este campo, de 1833, es la reedificación con nuevas trazas de la casa en la que vivió y murió el autor del Quijote –hoy calle Cervantes nº 2 esquina a la calle del León– que su propietario, don Luis Franco, había derribado[8].

 

Mayor interés tiene su contribución a la arquitectura cementerial de Madrid. En 1811, en plena Guerra de la Independencia, Llorente proyectó el primer camposanto de carácter particular construido extramuros: el patio de San Pedro de la Sacramental de San Isidro, establecido a espaldas de la ermita del Santo[9]. Conciliando el decoro con la economía, Llorente ideó un espacio claustral de planta rectangular en el que seguía el sistema de nichos empleado por Villanueva en el Cementerio General del Norte, inaugurado dos años antes. Las pandas de dicho patio presentan galerías porticadas que preservan las sepulturas de la intemperie, apreciable novedad que lo distinguía de los cementerios generales. Sus zapatas y pies derechos de madera sobre basas troncopiramidales de piedra confieren a la edificación un cierto aire de corrala castiza: la última morada se erige aquí como trasunto de las viviendas populares contemporáneas. Una arquitectura ligera y sin pretensiones, pero no exenta de gracia y armonía.

 

El cuidado aspecto del pequeño camposanto, la ausencia de fosas comunes, así como la perpetuidad de sus sepulturas, que tanto contrastaba con las continuas extracciones de los cementerios generales –los únicos administrados por la Iglesia–, hizo que el número de miembros de la archicofradía creciera rápidamente, obligando a realizar sucesivas ampliaciones. Así, el patio de San Pedro no alcanzaría sus dimensiones definitivas hasta 1822, año en que se levantó su fachada principal, con puerta en arco de medio punto flanqueada por sencillas pilastras dóricas y coronada con un frontón.

 

En 1832, Llorente emprendía la construcción de un segundo patio –esta vez bajo la advocación de San Andrés–, adosado al costado norte del recinto primitivo y de doble extensión, para lo que fue preciso llevar a cabo costosos desmontes. A su muerte, la dirección de las obras, poco avanzadas, corrió a cargo de Ramón Pardo hasta su total conclusión en 1838. Las galerías de este patio presentan el mismo rústico aspecto que las del primero, destacándose sus centros con arcos de medio punto rematados con frontones, excepto en la panda norte donde Llorente dispuso una capilla de planta cuadrada cuya fachada se coronaba igualmente con un frontón que aún conservaba en 1915[10].

 

En 1917-1918, Daniel Zavala Álvarez acometió una concienzuda restauración de ambos patios: consolidó su cimentación, renovó las cubiertas con estructuras metálicas y reemplazó los soportes leñosos por otros de igual forma realizados en hormigón, tras descartar su sustitución por columnas de hierro que, a su parecer, “por su ligereza no dan idea de reposo, tranquilidad y solidez que debe caracterizar a estos lugares”[11]. Su intervención, y la llevada a cabo por su hijo, Daniel Zavala Aguilar, tras los destrozos causados durante de la guerra civil, no solo salvó este valioso conjunto, sino también su “sabor arcaico” que hace de él –como ya señaló Manuel Mesonero Romanos– el “verdadero tipo de nuestros camposantos primitivos a raíz de la prohibición de sepultar en las iglesias”[12].

 

No fueron estos los únicos trabajos de Llorente para la Sacramental de San Isidro. Como arquitecto director de las obras de la archicofradía, en 1824 reemplazó con un clásico frontón la triple espadaña barroca que remataba la fachada de la ermita de San Isidro desde la reedificación efectuada por el marqués de Valero[13].

 

El éxito obtenido por la Sacramental de San Isidro animó a otras congregaciones a seguir su ejemplo y en 1820 la de San Sebastián encargó a Llorente la construcción de su cementerio, anejo al de San Nicolás, en terrenos situados en la manzana donde hoy se alza la Biblioteca Regional de Madrid[14], con fachada a la actual calle de Méndez Álvaro. Llorente levantó su primer patio entre 1820 y 1821: un recinto rectangular con galerías de nichos en sus costados más largos, cuyos pies derechos de madera serían reemplazados, andando el tiempo, por esbeltos soportes férreos. En su testero se hallaba la capilla, de cruz griega con pórtico dístilo de orden dórico y cúpula –no visible al exterior– provista de lucernario cónico de vidrio, claramente deudora de la erigida por Villanueva en el Cementerio General del Norte. El camposanto de San Sebastián, clausurado en 1884, fue demolido en 1935.

 

Llorente –que en 1813 ocuparía el cargo de Hermano Mayor de la Real Congregación de Arquitectos de Nuestra Señora de Belén[15]– trabajó también fuera de Madrid. En 1816 y por encargo del Consejo Supremo de Castilla, proyectó la iglesia de la Asunción de la villa toledana de Manzaneque, que vino a reemplazar el templo anterior, arruinado durante la francesada. El edificio, “construcción modesta pero coherente con las nuevas orientaciones del arte”[16], tiene planta rectangular y testero recto, al que se adosa la torre, cubriéndose la única nave con bóveda muy rebajada, con sección de arco carpanel. Es obra de clara volumetría y escueta decoración; la fachada, rematada con volada cornisa de granito, se articula mediante fajas verticales resaltadas, en lugar de las pilastras jónicas previstas por el arquitecto, y presenta un vano termal simplificado sobre la puerta. Las obras se concluyeron hacia 1820.

 

José Llorente debió mantener estrecha amistad con el escultor de cámara Pedro Hermoso, ya que este le incluyó como albacea en su testamento[17]. En 1822, viudo de María Leocadia Martínez, contrajo segundas nupcias con doña Ángela Ugena, también viuda[18]. Al final de su vida estaba domiciliado en la calle de las Huertas nº 4, 2º, entrando por el antiguo cementerio parroquial de San Sebastián[19]. Falleció a los 72 años el 29 de julio de 1834 y su esposa tres días después[20], acaso víctimas del cólera, siendo sepultados en el patio de San Pedro de la Sacramental de San Isidro.

 

CRONOLOGÍA DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Casa para don José Vidal en la calle de San Bernardo (hoy Salitre) nº 5 antiguo, 1810.

A.V.M., Secretaría, leg. 1-61-138.

 

-Patio de San Pedro del cementerio de la Sacramental de San Isidro, 1811-1822.

Archivo de la Sacramental de San Isidro, Libro de Acuerdos de la Junta de Gobierno de la Sacramental, 1796-1814 y 1814-1829.

 

-Nueva fachada de una casa propia de don Lorenzo Castañón en la calle del Calvario nº 8 antiguo, 1812.

A.V.M., Secretaría, leg. 1-62-1.

 

-Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Manzaneque (Toledo), 1816.

Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 2-33/3.

 

-Patio de San Sebastián del cementerio de la Sacramental de San Sebastián, 1820-1821.

Archivo Parroquial de San Sebastián, Libro de Acuerdos 1795-1822. Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 29-4/2.

 

-Fachada de la corrala de la calle del Amparo nº 27, 1821.

POZUELO GONZÁLEZ.

 

-Reforma del remate de la fachada de la ermita de San Isidro del Campo, 1824.

LÓPEZ GONZÁLEZ, ÁNGEL LUIS, y SANCHO RODA, José, p. 120.

 

-Fachada del inmueble propio de la Hermandad del Refugio en el nº 6 de la calle Mayor, 1828.

A.V.M., Corregimiento, leg. 1-222-8.

 

-Patio de San Andrés del cementerio de la Sacramental de San Isidro, 1832-1834.

Archivo de la Sacramental de San Isidro, Carpeta de los expedientes instruidos para la construcción de los patios 1º, 2º y 3º; Libro de Acuerdos de la Real Archicofradía Sacramental de San Pedro el Real y San Andrés de esta Corte que dio principio en 1.º de Mayo de 1833.

 

-Casa en la que vivió y murió Miguel de Cervantes, calle de Cervantes nº 2, 1833.

A.V.M., Corregimiento, leg. 1-63-47.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ÁLVAREZ, Ildefonso Alejandro, Catálogo de todos los cadáveres que existen sepultados en el Cementerio de San Isidro propio de la Real Archicofradía Sacramental de San Pedro y San Andrés de esta Corte, desde su fundación en el año de 1811 hasta fin de 1850, con distinción de patios, panteones, nichos y sepulturas de galería y pavimento, Madrid: Imprenta de don Vicente de Lalama, 1851.

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA y HERAS CASAS, CARMEN, «Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando», Academia, 91 (2000), pp. 79-237.

 

BÁÑEZ SIMÓN, JOSÉ MANUEL y VARAS TELEÑA, NOÉ, Documentación relativa a arquitectos y obras municipales en el primer tercio del siglo XIX, Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 2020.

 

BERTOLACCINI, LAURA, Città e cimiteri. Dall’eredità medievale alla codificazione ottocentesca, Roma: Edizioni Kappa, 2004.

 

CARRASCO MORENO, MANUEL, «Chinchón: piedras con historia», 2005, accesible en línea en https://www.bibliotecaspublicas.es (fecha de consulta: 3/12/21).

 

CORELLA SUÁREZ, PILAR, «Datos para el estudio de la arquitectura toledana del siglo XIX: Malpica, Manzaneque, Navalmoral de Toledo y Ocaña», Anales toledanos, 35 (1998), pp. 199-213.

 

DIÉGUEZ PATAO, SOFÍA y GIMÉNEZ SERRANO, CARMEN, «El cementerio de San Isidro de Madrid», en Sofía Diéguez y Carmen Giménez Serrano (eds.), Arte y arquitectura funeraria (XIX-XX). Dublin, Genova, Madrid, Torino, Madrid: Electa, 2000, pp. 14-39.

 

FERNÁNDEZ GARCÍA, MATÍAS, Parroquia madrileña de San Sebastián. Algunos personajes de su archivo, Madrid: Caparrós editores, 1995.

 

GARCÍA LLEDÓ, FÁTIMA, «Fuenlabrada», en VV. AA., Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid, t. XI, Madrid: Dirección General de Arquitectura y Vivienda, 2004.

 

GÓMEZ RUIZ, ADRIANO, Fuenlabrada. Cinco siglos de historia (1375-1900), Fuenlabrada: Ayuntamiento, 1984.

 

LÓPEZ GONZÁLEZ, ÁNGEL LUIS, y SANCHO RODA, José, La Ermita de San Isidro. Su historia, arquitectura e importancia social, Madrid: Drake, 2011.

 

MARTÍN-SERRANO GARCÍA, PILAR, «Villamanta», en VV. AA., Arquitectura y Desarrollo Urbano. Comunidad de Madrid, t. XIII, Madrid: Consejería de Obras Públicas, 2004.

 

MESONEROS ROMANOS, RAMÓN, «La casa de Cervantes», La Revista Española, 23 de abril de 1833, pp. 513-514.

 

MESONERO ROMANOS, MANUEL, Las sepulturas de los hombres ilustres en los cementerios de Madrid, Madrid: Imprenta de Hernando, 1898.

 

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, «Puerta del Ángel y Sacramentales», en Manuel de Terán Álvarez (coord.), Madrid, t. I, Madrid: Espasa Calpe, 1979, pp. 301-320.

 

PARDO CANALÍS, ENRIQUE, Escultores del siglo XIX, Madrid: C.S.I.C., Instituto Diego Velázquez, 1951.

 

POZUELO GONZÁLEZ, JOSÉ IGNACIO, «Las corralas madrileñas hoy», Pasea por Madrid, 2 (2014), p. 96.

 

RÉPIDE, PEDRO DE, «Los cementerios de Madrid», La Ilustración Española y Americana, 30 de octubre de 1915, p. 829.

 

SAGUAR QUER, CARLOS, «El cementerio de la Sacramental de San Isidro: un elíseo romántico en Madrid», Goya, 202 (1988), pp. 223-231.

 

SAGUAR QUER, CARLOS, Arquitectura funeraria madrileña del siglo XIX, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 1989. Accesible en línea: https://eprints.ucm.es/id/eprint/66302/

 

SAGUAR QUER, CARLOS, «Un cementerio decimonónico desaparecido: la Sacramental de San Sebastián», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXIII (1993), pp. 437-446.

 

CARLOS SAGUAR QUER

Fecha de redacción:

Fecha de revisión:

 

NOTAS

 

[1] FERNÁNDEZ GARCÍA, Matías, Parroquia madrileña…, p. 100.

[2] ARBAIZA BLANCO-SOLER, Silvia, y HERAS CASAS, Carmen, «Inventario de los dibujos…», planos A-2800 y A-2801, p. 143.

[3] GÓMEZ RUIZ, Adriano, Fuenlabrada…, pp. 124-126. GARCÍA LLEDÓ, Fátima, «Fuenlabrada», p. 398.

[4] CARRASCO MORENO, Manuel, «Chinchón…».

[5] MARTÍN-SERRANO GARCÍA, Pilar, «Villamanta», p. 511.

[6] A.V.M., Secretaría, leg. 1-43-9.

[7] A.V.M., Secretaría, leg. 1-112-47.

[8] A.V.M., Corregimiento, leg. 1-63-47. MESONEROS ROMANOS, Ramón, «La casa…».

[9] NAVASCUÉS PALACIO, Pedro, «Puerta…», t. I, p. 308. SAGUAR QUER, Carlos, «El cementerio…», pp. 223-225. También, DIÉGUEZ PATAO, Sofía, y GIMÉNEZ SERRANO, Carmen, «El cementerio…», p. 18, y BERTOLACCINI, Laura, Città e cimiteri…, pp. 89-90.

[10] RÉPIDE, Pedro de, «Los cementerios…», fotografía de Aristizábal.

[11] Archivo de la Sacramental de San Isidro, Carpeta de Licencias 1908-1925. Citado en SAGUAR QUER, Carlos, Arquitectura funeraria…, p. 131, n. 8.

[12] MESONERO ROMANOS, Manuel, Las sepulturas…, p. 102.

[13] LÓPEZ GONZÁLEZ, Ángel Luis, y SANCHO RODA, José, La Ermita…, p. 120.

[14] SAGUAR QUER, Carlos, «Un cementerio…», pp. 438-439.

[15] https://www.coam.org/rca/hermanos_mayores.html (fecha de consulta: 1/12/21).

[16] CORELLA SUÁREZ, Pilar, «Datos para el estudio…», p. 200.

[17] PARDO CANALÍS, Enrique, Escultores…, p. 236.

[18] MATÍAS FERNÁNDEZ GARCÍA, Parroquia madrileña…, p. 100.

[19] Diario de Avisos, 18 de febrero de 1834, p. 205.

[20] ÁLVAREZ, Ildefonso Alejandro, Catálogo de todos los cadáveres…, p. 10.

X