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JOAQUÍN KRAMER ARNÁEZ

 

Madrid, 1842-1913

 

Arquitecto. Natural de Madrid, aunque de origen alsaciano, hijo de Pedro Kramer y Joaquina Arnáiz; nació en 1842. Consiguió el título de arquitecto por la Real Academia de San Fernando el 27 de octubre de 1864. Vivió la mayor parte de su vida en la madrileña calle del Marqués de Duero número 3. Falleció en Madrid en 1913 a la edad de 71 años, soltero. Dejó su herencia a sus sobrinos María de la Ascensión y José María de Lorite Kramer, este último también arquitecto.

 

Joaquín Kramer había construido 22 edificios escolares en Alsacia, pero en Madrid su abanico constructivo fue mucho más amplio. De las primeras obras documentadas es el:

Doña Ramona Goicoechea encarga al arquitecto Joaquín Kramer, en 1882, la construcción de un edificio que se convertirá en el histórico Hotel Asturias[1], obra de bella factura, destaca por sus esbeltas columnas de fundición, sus fachadas elegantes y el elaborado trabajo en ladrillo de sus entramados. Su céntrica ubicación, muy cerca de la Puerta del Sol, lo convierte en un referente urbano del centro de Madrid. Forma parte del conjunto histórico de la Villa de Madrid y cuenta con un grado de protección nivel 2.

 

En el año 1886 Realiza un edificio de viviendas para D. Pascual Porcini. Dicho edificio es el resultado de la reforma y ampliación de otra construcción precedente destruida en un incendio. Sólo se conservan los pisos bajos de la fachada que son de trazado neoclásico.

 

El primer centro de enseñanza evangélica de España fue el colegio El Porvenir. Inaugurado el 31 de octubre de 1897, día de la Reforma Protestante. Este colegio, junto con la Institución Libre de Enseñanza, fue el iniciador de la educación mixta, para niños y niñas, de clases humildes en su mayoría. Resultó ser un proyecto enormemente problemático puesto que unía a las dificultades presupuestarias la oposición de la clase política y de las damas aristocráticas que solamente contemplaban, tanto unos como otras, la educación católica.

 

Federico Fliedner, pastor protestante y fundador de la obra, logró materializarla gracias a su amistad con Cánovas del Castillo, presidente por entonces del Consejo de Ministros y el Conde de Romanones, alcalde de Madrid en aquel momento[2]. El proyecto se encargó a Joaquín Kramer Arnáiz en 1894[3]. Kramer hizo los planos evitando que el edificio tuviese aspecto religioso ya que se consideró que al no identificarlo con la iglesia católica pasaría más desapercibido y disminuirían las quejas. Su estilo ecléctico combina rasgos de la arquitectura palaciega centroeuropea como el remate escalonado de las fachadas, con elementos neogóticos y cubiertas de pizarra en forma de buhardilla. El predominio del ladrillo nos habla de la influencia del neomudéjar madrileño tan de moda en ese fin de siglo[4]. En la actualidad el edificio sigue funcionando como centro formativo además de ser la sede de la Fundación Federico Fliedner.

 

La iglesia de Nuestra Señora de la Paz, formaba todo un complejo arquitectónico junto con el asilo de San José y el colegio de la Paz. Este colegio en principio era dependiente de la Casa Real y fue fundado en 1679 por Ana Fernández de Córdoba, duquesa de Feria. Al principio estuvo situado en la calle de Embajadores hasta que entre 1903 y 1934 la junta de Damas impulsó la construcción de varios edificios construidos alrededor del asilo de San José en el solar del que eran copropietarias junto con la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Madrid. La manzana en la que se levantaron estas obras se convirtió en un destacado ejemplo de la arquitectura benéfica y asistencial. Es durante la Restauración Borbónica cuando se hace un enorme hincapié en la construcción de edificios para instituciones destinadas a beneficencia, hospitales y colegios, según inspiración del mudéjar toledano de los siglos XIV y XV.

 

La manzana estaba destinada al ensanche del Plan Castro de 1860 y es precisamente en ese espacio donde Joaquín Kramer proyecta en 1905 la Iglesia de la Paz, costeada por Adolfo Bayo Bayo “a fin de que una vez concluida se agregue al sanatorio de San José, sucursal de la inclusa”. La planta del edificio es de cruz latina con tres naves. La cabecera tiene tres ábsides poligonales del mismo ancho que la nave central a cuyos pies se ubica un coro elevado. La iglesia, aunque es un edificio exento, se une al asilo por un acceso lateral en el crucero. Su tipología, decoración y elementos arquitectónicos la definen por su interior como edificio neogótico. El exterior resulta marcadamente ecléctico. Se termina todo el conjunto con una torre octogonal rematada en chapitel. Las obras terminaron antes de 1910, pero la cesión del camino viejo de Vicálvaro retiene y retrasa el expediente municipal, así pues, la licencia municipal no se concede hasta 1924 y es por eso que la obra no se da por terminada hasta 1925. Tanto este edificio de la iglesia de Nuestra Señora de la Paz como el asilo de San José, han sido declarados Bienes de Interés Patrimonial por la Comunidad de Madrid[5].

 

El hoy conocido como Museo Lázaro Galdiano tiene un origen muy diferente. El recién contraído matrimonio de José Lázaro Galdiano y Paula Florido Toledo encarga en 1904 un proyecto, Palacio “Parque Florido”, para su residencia habitual en Madrid, a José Urioste, arquitecto de reconocido prestigio por la construcción del pabellón español, de estilo neoplateresco, en la Exposición Universal de París en el año 1900. Urioste, pronto abandonó el encargo por sus constantes desencuentros con el propietario, que en ese momento designó a Joaquín Kramer para continuar las obras. En el nuevo proyecto Kramer mantuvo el planteamiento inicial de Urioste incluyendo las sugerencias e indicaciones de Lázaro Galdiano. El palacio Parque Florido, nombre puesto en honor a su propietaria, presenta una planta rectangular en torno a un patio cubierto al que se adosa un pórtico semiabierto en origen; en el extremo opuesto una torre en la que Urioste había planeado la escalera, propuesta que desaparece cuando Lázaro Galdiano decide desplazarla para poner en ese espacio tres grandes salas. Del exterior se eliminó la decoración plateresca para inscribirse en un formato más clásico. En estas complejas obras el arquitecto contó con la valiosa colaboración de su sobrino José de Lorite Kramer. Pero la permanente relación difícil con el promotor condujo, por segunda vez, al cambio de arquitecto. En 1906 Joaquín Kramer abandona este proyecto que finalmente terminó Borrás Soler. Lázaro Galdiano donó el edificio al Estado Español para que se convirtiese en un museo que expusiera sus valiosas colecciones de arte, dicho museo se inauguró en 1951, siendo el arquitecto Fernando Chueca Goitia el encargado de su adecuación interior[6]. En el año 1962 se declaró Bien de Interés Cultural (BIC).

 

El colegio Legado Crespo, obra para la que Joaquín Kramer acumulaba ya una amplia experiencia, data del año 1902. Está situado en el Paseo de las Acacias. Según reza la placa situada en el centro: “La señora doña Eleuteria Crespo y Rancaño, mando construir estas escuelas en memoria de su esposo D. Alejandro de la Plaza. En el barrio, el colegio es conocido por su antiguo nombre de “La Llorosa”, nombre debido al intenso sol de mañana que asomaba por la Ronda de Valencia y molestaba enormemente en los ojos a los trabajadores de los diferentes gremios que colocaban sus asientos de trabajo de cara a la actual estación de Atocha.

 

Pedro Montoliú, en su libro “Madrid en la Guerra Civil” narra que pasó a llamarse “Félix Bárzana” en honor del primer maestro madrileño que cayó en el frente[7].

 

El sentimiento aperturista y liberal de Kramer, puesto de manifiesto en su trabajo con Federico Fliedner y la realización de su ambicioso proyecto educativo, se consolida en la construcción del Pabellón Macpherson en 1909, obra que se completará por Giner de los Ríos en 1917 con la construcción del pabellón de párvulos de la Institución Libre de Enseñanza. Se trata de edificios limpios, sencillos y luminosos alrededor de un jardín que sirve de punto de encuentro. Joaquín Kramer, junto con José María Loredo y Emilio Rodríguez Ayuso, elaboró un informe favorable y un “dictamen exhaustivo” para que la Institución Libre de Enseñanza adquiriera los terrenos del paseo del Obelisco número 8 (hoy calle General Martínez Campos). La finalidad de ambos pabellones, dice Teresa Jiménez-Landi, era la de albergar aulas higiénicas y amplias con laboratorios de física y química además de un taller de carpintería en el parvulario. En el llamado pabellón Soler (así nombrado porque con el legado del valenciano Eduardo Soler se pudo construir dicho pabellón) fue donde se instaló el legado científico que José Macpherson, reputado geólogo, hizo a Francisco Giner de los Ríos y al que a partir de ese momento dio nombre.

 

En el año 1932 la Sección de Construcciones Escolares de El Ayuntamiento de Madrid encarga la remodelación del Centro a Bernardo Giner de los Ríos.

 

La intensa vida de trabajo constante y no pocos problemas de Joaquín Kramer Arnáiz termina en el año de 1913, a la edad de 71 años.

 

OBRAS REALIZADAS EN MADRID

 

-1882 Edificio de viviendas en la Carrera de San Jerónimo, 11.

 

-1882 Hotel W Madrid. Hotel Asturias.

 

-1886 Viviendas para D. Pascual Porciani en la calle Olid, 7

 

-1895 Colegio El Porvenir en la calle de Bravo Murillo.

 

-1902 Colegio Legado Crespo, en el Paseo de las Acacias, 2.

 

-1904 Museo de Lázaro Galdiano, en la calle Serrano, 112.

 

-1905 Edificio de viviendas calle Dr. Esquerdo, 44-calle O´donnell, 54.

 

-1905   Iglesia de Nuestra Señora de la Paz, en la esquina de las calles Doctor Esquerdo y O´donnell

 

-1908/1909 Pabellón McPherson o Pabellón Soler de la Institución Libre de Enseñanza. Hoy Fundación Francisco Giner de los Ríos.

 

REFERENCIAS

 

A.V.M. Arquitectura de Madrid, 2003

A.V.M. 6-135-55

A.V.M. 6-406-37

B.O.C.M. Núm. 252. 16 de octubre de 2020

 

BIBLIOGRAFÍA

 

CHUECA GOITIA, FERNANDO: “La fundación Lázaro Galdiano”. Revista Nacional de Arquitectura, nº 202. 1958. P. 15-20

 

DIARIO EL LIBERAL. PDF. Ventana nueva.

 

JIMÉNEZ-LANDI, TERESA: Dos pabellones emblemáticos de la Institución Libre de Enseñanza. Editorial el Autor, Madrid 2008.

 

MARTÍNEZ ITURRIA, JOSÉ IGNACIO: Memoria Plan Director El Porvenir. Fundación Federico Fliedner.

 

Memorias de la familia Fliedner. Más de cien años al servicio del protestantismo en España. Ed. Gayata, Madrid 1997.

 

SAGUAR QUER, CARLOS: “José Lázaro Galdiano y la construcción de parque Florido”, en revista Goya nº 261, 1997. P.515-535

 

www.guia-arquitectura-madrid.coam.org

www.educa2.madrid.org

www.conocemadrid.blogspot.com

www.elmiradordemadrid.es

www.pasionpormadrid.com

 

RAQUEL FERNÁNDEZ-BURGOS

FECHA DE REDACCIÓN: 22 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE MODIFICACIÓN:

 

NOTAS

[1] También conocido como Hotel Madrid W.

[2] El Conde de Romanones, Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Madrid, hace referencia a las discusiones habidas en las Cortes en los meses de marzo y abril de 1894, tras la construcción de la Iglesia Española reformada Episcopal, bajo el nombre de Iglesia Catedral del Redentor, según cuenta José Ignacio Martínez Iturria en su Memoria. Plan Director del Porvenir.

[3] “He oído que usted intenta construir un edificio escolar; si quiere le puedo ayudar, lo haré con mucho gusto, pues soy arquitecto”. De este modo se conocieron Joaquín Kramer y Federico Fliedner en Estrasburgo en casa de un amigo común.

[4] El arquitecto Joaquín Kramer extendió el certificado final de obra el 20 de agosto de 1897 haciendo constar que: “Las obras de construcción y distribución del expresado colegio están completamente terminadas hoy, día de la fecha, faltando solamente la decoración del salón destinado a exámenes y actos públicos”

[5] BOCM. Nº 253. Breve Introducción Histórica. Descripción del bien objeto de declaración como bien de interés patrimonial.

[6] La primera reforma y ampliación del museo Lázaro Galdiano la llevó a cabo Fernando Chueca Goitia entre 1951 y 1954. La segunda reforma y ampliación estuvo a cargo de Alberto Ballarín Iribarren y Rafael Fernández del Amo y López Gil, entre 1998 y 2000; finalmente Fernando Borrego Diaz hizo una restauración en los años 2000-2001.

[7] Reseña publicada en el diario El Liberal.

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