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Retrato del arquitecto Francisco Jareño de Alarcón por Heraclio Gautier (ca. 1868). Madrid, Biblioteca Nacional de España.
FRANCISCO JAREÑO DE ALARCÓN

 

Arquitecto. Albacete, 24.I.1818 – Madrid, 8.X.1892

 

Hijo del matrimonio formado por José Jareño y Crescencia de Alarcón, fue iniciado en los rudimentos de la geometría y del dibujo lineal por su padre antes de realizar estudios eclesiásticos en el seminario de San Fulgencio de Murcia, finalizados con veinticuatro años[1]. En 1842 se trasladó a Madrid, donde comenzó su formación como arquitecto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la continuó después en la Escuela Especial de Arquitectura, creada en 1845, donde fue alumno de Aníbal Álvarez, Antonio Zabaleta y Domingo de la Fuente. El 18 de octubre de 1848 ganó por oposición una pensión extraordinaria para seguir estudios en Roma, a donde llegó el 29 de noviembre del mismo año. Tras trece meses en Sicilia, en 1850 y 1851, y más de cuatro años de pensionado, a su regreso a España consiguió en octubre de 1852 una plaza de profesor ayudante en la Escuela de Arquitectura, plaza que desde 1853 se denomina profesor agregado. En abril de 1853 se le autorizó una pensión extraordinaria para viajar por Francia, Inglaterra y Alemania durante los meses de las vacaciones de verano, pero no llegó entonces a realizar esos viajes debido a una grave enfermedad. Obtuvo el título de arquitecto por real orden de 21 de enero de 1854, leída en la junta general celebrada por la Academia de San Fernando el 5 de marzo, sin necesidad de someterse a ejercicios previos por haber sido pensionado en el extranjero. Poco después ganó por oposición la cátedra de Historia de la arquitectura y análisis de los monumentos por real orden de 26 de mayo de 1855.

 

Durante los comienzos de su vida profesional fue premiado por sus trabajos en la Exposición Universal de París de 1855 y, en Madrid, intervino en la de Bellas Artes de 1856 y en la de Agricultura de 1857. Su primera obra conocida consistió en la reforma y habilitación en Aranjuez de la Casa de la Flamenca como Escuela de Agricultura, obra inaugurada en septiembre de 1856. En 1857 proyectó la rehabilitación del que fue convento de agustinos de Albacete como Audiencia Territorial (derribado).

 

Jareño fue arquitecto del Ministerio de Fomento desde 1857 y del de Hacienda desde 1864. Para Madrid formó proyectos, no construidos, de escuelas de instrucción primaria, de un edificio destinado a Ministerio de Fomento y de la Cárcel de Audiencia, dirige entre 1857 y 1861 el final de las obras de nueva planta de la Casa de la Moneda proyectada por Nicomedes Mendívil, obra desaparecida para dejar su solar a la actual plaza de Colón. Para Las Palmas de Gran Canaria proyectó y dejó construido el Teatro Pérez Galdós (1867, incendiado en 1918). En Madrid proyecta y dirige las obras de los edificios del Tribunal de Cuentas (1860-1863), el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales (1863-1881, hoy Biblioteca Nacional de España y Museo Arqueológico), la Escuela de Veterinaria (1877-1881, hoy I.E.S. Cervantes, en terrenos del que fue Casino de la Reina), el Instituto Cardenal Cisneros (1877-1883, junto a la Universidad Central del Noviciado) y el Asilo-Hospital del Niño Jesús (1879-1885), su edificio más distinguido con diversos premios europeos.

El 10 de junio de 1867 Jareño ingresaba en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en la plaza vacante dejada por el fallecimiento de Martín López Aguado, con un discurso titulado De la arquitectura policrómata, al que respondió en nombre de la corporación José Amador de los Ríos. Sostiene Jareño en 1867, tras sus estudios de los templos sicilianos de Selinonte, Segesta y Agrigento, con especial atención al templo de Hércules de este último lugar, lo que al final de los años veinte y en los años treinta del siglo XIX ya habían defendido y demostrado autores como Jakob Ignaz Hittorff con Karl Lwdwig Zanth, Desiré Raoul Rochette, Gottfried Semper o Franz Theodur Kugler: la policromía de los templos griegos. A lo anterior, Jareño añade su personal visión del uso que puede hacerse en los tiempos modernos del recurso a los colores y la ornamentación pictórica aplicado a los nuevos materiales de construcción y sobre todo al hierro[2].

 

Muy interesante es también la respuesta de Amador de los Ríos en defensa de la postura académica, poco favorable a apreciar el interés de la antigua policromía de los templos griegos, de cuya existencia no duda, cuando dice:

 

«Parece pues evidente que, además de ser la decoración policrómata en la arquitectura helénica un accidente externo, que reconoce su origen en extrañas y primitivas civilizaciones, no constituye en ella una parte integrante necesaria para su existencia, ni contribuye siquiera a caracterizarla, oscureciendo a veces sus más preciadas belleza[3]”.

 

Jareño viajó en 1867 por diferentes países europeos para recopilar información sobre bibliotecas y aplicarla al proyecto de la Nacional del paseo de Recoletos y fue nombrado socio honorífico de la Sociedad Central de Arquitectos de Berlín[4]. Más tarde, ya en 1876, Jareño realizó un nuevo viaje, esta vez a París, dedicado también a conocer bibliotecas públicas[5].

Mediante orden el 13 de enero de 1872 recibió de la dirección general de Instrucción Pública el encargo de estudiar el proyecto, no realizado, de reformar el templo de San Francisco como Grande en Panteón Nacional de españoles célebres[6]. Jareño intervino después en numerosas obras de conservación e intervención en edificios históricos de alto interés patrimonial. En el Museo del Prado está documentada su actividad desde 1875 hasta 1892, durante diecisiete años: hizo el cierre de fábrica de los huecos de balcones y lunetos de la gran galería (1876-77), la primera escalinata de la fachada norte (1879-81) y los derribos y desmontes necesarios para dejar exenta la fachada oriental, que concluyen en 1885. Proyecta entre 1882-84 la recomposición de esa misma fachada oriental enlazando la cornisa general con la correspondiente del cuerpo absidal, que se cubriría con nuevas armadura y lucerna metálicas, concluyó la galería de arcos de Villanueva, cerró el forjado entre plantas baja y alta de la Sala de la reina Isabel y dio un cerramiento de verja para establecer el límite entre el suelo propio del Museo y los nuevos taludes ajardinados. El aplacado de granito de la parte baja de la fachada oriental correspondiente al cuerpo norte se realiza entre noviembre de 1884 y julio de 1885. En junio de 1885 proyecta la nueva disposición de la sala de escultura del cuerpo absidal con un panelado central entre pilares metálicos. Miembro de la Junta Inspectora de las obras del Museo por real orden de 17 de octubre de 1883 y director de las mismas por una nueva real orden de 7 de marzo de 1885, cesó en este destino el 28 de febrero de 1886 tras el nombramiento como nuevo director de las obras de Eduardo Saavedra, que propone durante su gestión pequeñas modificaciones a lo ya proyectado y aprobado. En 1890 Jareño retoma la dirección y proyecta la terminación de todo lo anterior, que concluye en julio de 1892, habiendo proyectado y dirigido el año anterior la construcción de dos pabellones de nueva planta frente a la fachada oriental[7].

 

Durante diez años, entre 1876 y 1886, Jareño intervino también en el edificio de la Facultad de Medicina de San Carlos, al que aportó la reforma y ornamentación arquitectónica del teatro anatómico, proyectado y construido totalmente desornamentado por Tiburcio Pérez Cuervo, y reformó igualmente otras dependencias[8]. También proyectó y dirigió entre 1876 y 1881 obras de reforma, no todas realizadas, para la Escuela Superior de Arquitectura instalada en locales del Instituto de San Isidro[9].

 

En 1884, una cadena de terremotos que comenzó en torno a las nueve de la noche del 25 de diciembre, y cuyos efectos se llegaron a sentir unos segundos en Madrid con pocos daños, afectó a la costa de Levante y, sobre todo, a Andalucía, especialmente a las provincias de Málaga y Granada, donde hubo grandes daños materiales, muertos y heridos. Los terremotos hicieron que fuera necesaria la reconstrucción de pueblos enteros y la reparación de muchos edificios, así como la creación de unidades de habitación de emergencia y la habilitación de residencias provisionales para los damnificados. Por real orden de 10 de enero de 1885 el Ministerio de Fomento agradece y acepta los servicios que ofrece su arquitecto y catedrático de la Escuela Superior de Arquitectura Francisco Jareño de Alarcón para proyectar y dirigir las obras necesarias[10]. En febrero Francisco Jareño estaba ya formando los planos para la reedificación de la población de Murchas, Granada[11], pero en julio todavía no habían comenzado las obras[12], que finalmente se hicieron siguiendo sus planos.

 

Francisco Jareño de Alarcón fue comendador de las órdenes de Carlos III (1865) e Isabel la Católica (1866), gran cruz de la orden civil de María Victoria (1872), director de la Escuela Superior de Arquitectura (entre febrero y octubre de 1875), cruz de segunda clase con collar de la orden de la Corona de Prusia (1877) y desde 1888 era académico inspector facultativo de construcciones civiles del Distrito Central.

 

 

VICISITUDES DE LA VIDA FAMILIAR

 

De su matrimonio con Teresa Sanz Lafita (+ 24 de enero de 1878), hija única del arquitecto Atilano Sanz Pérez (+2 de mayo de 1868), académico de San Fernando y profesor de dibujo en la Escuela Especial de Arquitectura, nacieron cuatro hijos [13]: Eloísa (+1872), Alejandro (+1887), abogado e industrial[14], Carolina (+1887), casada con el arquitecto José Ridocci Calatayud (+ 6 de septiembre de 1914, hijo de Francisco Ridocci y Magro (Xátiva, ca.1825-1895)] y Esperanza Calatayud y Gadea (n .ca.1829), y Adelaida (+ 23 de agosto de 1910). Su nieto, José Ridocci y Jareño, había nacido en Madrid, C/ Atocha, 94, cuarto segundo, el 28 de julio de 1884, hijo de José y Carolina[15].

Francisco Jareño murió en Madrid, en casa propia al menos desde 1860, situada en la calle de Atocha número 94, piso principal, a las 12:30 del sábado 8 de octubre de 1892, a consecuencia de una asistolia. Fue enterrado en la Sacramental de San Isidro (patio IV, galería 16, nicho 167)[16]. En la sesión ordinaria de la Academia de San Fernando celebrada el lunes 10 de octubre de 1892, la semblanza de Jareño la hizo de oficio el pintor Pedro de Madrazo sin que ninguno de los tres únicos arquitectos presentes en el acto –Antonio Ruiz de Salces, Francisco de Cubas y Simeón Ávalos– tuviera ninguna intervención.

 

DOS OBRAS

 

1. INTERVENCIONES EN LA FACULTAD DE MEDICINA DE SAN CARLOS

 

En el que fue Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos, las más importantes intervenciones de Francisco Jareño comienzan en los meses del verano de 1879. El 12 de julio de 1879, el decano de la Facultad de Medicina solicita al Ministerio de Fomento, por necesarias, obras consistentes en el revoco de fachadas, repaso de cubiertas y otras menores. Con esta solicitud como antecedente y durante ese verano, Jareño redacta un «Proyecto de obras de reparación y decorado» que, firmado el 22 de agosto, divide las operaciones que él considera obligadas en el edificio según las dos clases enunciadas en el título. Entre las obras que considera de reparación, el arquitecto incluye la restauración de las cuatro fachadas, en las que, según dice, no se había ejecutado obra alguna desde su construcción. Lo que Jareño propone en 1879 para la reparación de las fachadas es, en concreto, relabrar la sillería de los zócalos y lavar y rejuntar el resto de las partes de piedra, instalar bajantes de pluviales en los canalones, revocar los paramentos restantes y pintar puertas y ventanas. La misma operación y por las mismas razones la cree necesaria en las fachadas interiores del patio principal y en las de los patios menores del edificio. Propone también, curiosamente en este mismo apartado de obras de reparación, completar con medallones y bustos de celebridades médicas los cincuenta y tres espacios previstos en las fachadas del patio grande para ese objeto. Finalmente, considera obligado y prioritario hacer una limpieza y recorrido general de cubiertas, tanto de las de teja como de la de plomo correspondiente al teatro anatómico y al anfiteatro chico.

 

Las obras que Francisco Jareño considera de decoración consisten en realizar gradas en una de las cátedras, la segunda, que entonces carecía de ellas; en el anfiteatro chico echa en falta alguna decoración, ya que carece en absoluto de ella, por lo que propone adornar la escocia existente con una cornisa en su arranque y un baquetón en su encuentro con el techo plano; además, habría que reparar el preexistente graderío de madera y sustituir su ruinosa lucerna de madera y cristal por otra de perfiles de hierro.

Viene después, al final de su Memoria, la más trascendental de sus reflexiones en relación con el estado del gran teatro anatómico proyectado y construido por Tiburcio Pérez Cuervo: «Este magnífico anfiteatro, tal vez el mejor de Europa por sus dimensiones y perfecta disposición de sus condiciones de óptica, está por el contrario en el más deplorable estado bajo el punto de vista de la decoración y de la acústica» [17].

 

Tras aportar este marco general, Jareño pasa a concretar en qué consisten esos problemas de desornamentación que él ve y a analizar esos otros de mala acústica que conoce, y pasa también a dar su opinión sobre las razones de ambos y a aportar soluciones para resolverlos. Su descripción del teatro anatómico tiburtino para el antiguo Colegio de San Carlos es un fiel retrato de cómo se hallaba en 1879 el espacio más importante del edificio[18].

 

Para solucionar el problema de la desornamentación interior y aportar la, para él y para todos los que habían escrito hasta entonces sobre el edificio, tan necesaria decoración del teatro anatómico, Jareño proyecta varias acciones, consistentes en: 1) Cubrir las paredes del cuerpo bajo y las jambas de sus puertas de un estucado fino imitando mármol. 2) Separar el cuerpo superior del inferior con una gran imposta corrida y decorada con molduras. 3) Rasgar verticalmente las seis ventanas existentes en la parte alta y fingir otras cinco intermedias para conseguir un ritmo continuo y uniforme de huecos de mejor proporción, suprimiendo los arcos escarzanos y adintelando en recto todos los nuevos huecos. 4) Adornar la gran escocia existente con un baquetón moldurado, en su encuentro con el techo, y con una cornisa, en su encuentro con la pared, que sirva de guardapolvos a las ventanas y de cornisamiento general al hemiciclo. 5) Crear un orden de pilastras dóricas entre la cornisa y la imposta, con veintidós capiteles y otras tantas basas de escayola flanqueando los once huecos resultantes, seis reales y cinco fingidos, de la aplicación del punto 3 anterior. 6) Reemplazar las gran vidriera de carpintería de madera, un hueco cerrado en escarzano de 12 m. de largo por 5 m. de alto, por otra de perfiles de hierro. 7) Pintar retratos de médicos ilustres para los doce medallones de la escocia y alegorías de la Medicina y la Cirugía para el techo semicircular. Toda esta obra de decoración, explica Jareño, «se ejecutará en estilo del renacimiento, estilo que además de prestarse como pocos a dar riqueza y suntuosidad, recuerda una época de verdadera gloria para la medicina española, no menos que para la enseñanza de que son elocuentes testimonios las Universidades de Salamanca y Alcalá de Henares»[19].

 

Para solucionar la mala acústica del teatro anatómico, el arquitecto argumenta que todos los problemas provienen de la existencia en el centro del graderío de un pasillo de acceso al hemiciclo desde el deambulatorio, es decir, desde la galería baja exterior que rodea el semicírculo de su planta. Suprimiéndolo, razona Jareño, se conseguiría que tanto los rayos visuales como las ondas sonoras se dirigieran desde la posición central del profesor, tras la mesa de operaciones, normalmente a la posición de los alumnos, de modo que no se perdiera su voz por el pasillo de enfrente. En consecuencia, Jareño proyecta la supresión de ese vomitorio y de las escaleras asociadas a él, para que las gradas tengan un desarrollo continuo en toda la planta. Para conseguir lo anterior, tendrá que cubrir ese pasillo y las escaleras que lo flanquean «con fábrica de ladrillo recocho en bóveda de rosca de cañón seguido en esviaje», dicho con las palabras de la Memoria del arquitecto. Tendrá además que completar con sillería de granito las nuevas gradas centrales y tendrá también que igualar con el asiento de nogal preexistente el que corresponde a su nuevo tramo de gradas[20].

 

El «Proyecto de obras de reparación y decorado» de la Facultad de Medicina de San Carlos es firmado por Jareño el 22 de agosto de 1879 y al día siguiente es remitido por el Director General de Obras Públicas a la Sección Primera de la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos para que lo informe urgentemente. Esta Sección Primera, reunida el 6 de septiembre, da su informe favorable a la parte que el arquitecto de Fomento consideraba obras de reparación, ya que para las de decoración no se juzga competente. Su informe, fechado el 19 de septiembre y suscrito por los ingenieros Subercase (presidente), Peironcely, López y Vilanova (secretario), sirve para que el proyecto de Jareño sea aprobado en su integridad por real orden de 26 de septiembre de 1879. A partir de entonces se pasa a la ejecución por partes de su contenido apoyándose en nuevas reales órdenes de 2 de agosto y de 24 de diciembre de 1880[21].

 

El 24 de marzo de 1881 se aprueba por real orden el proyecto de Francisco Jareño para el revoco de las fachadas exteriores e interiores de la facultad de San Carlos. En diciembre de ese año se hace la recepción provisional y la liquidación de la obras, que tienen una segunda fase de ejecución en 1882 y primeros meses de 1883, con el revoco de los patios menores, la reparación de galerías de planta baja, el nuevo piso de madera en la sala clínica de mujeres, sobre el gabinete iconográfico de la biblioteca, y el nuevo alcantarillado a las cuatro calles a las que presenta fachadas el edificio. El 23 de mayo de 1883 se firma la recepción provisional de lo realizado y el 18 de agosto siguiente la recepción definitiva[22]. La parte del importante proyecto de Jareño que más tarda en verse acabada es la que corresponde a la reforma y decoración interior del gran teatro anatómico construido por Tiburcio Pérez Cuervo. El proceso concluye cuando el 2 de mayo de 1885 se produce la recepción de las obras y ese mismo día Jareño firma un proyecto de liquidación con el estado final de lo realizado[23].

 

Ante los resultados de esta intervención de entre 1879 y 1885, hoy es posible afirmar que, en su estado actual, la arquitectura del teatro anatómico tiene una deuda directa tanto con Tiburcio Pérez Cuervo como con Francisco Jareño de Alarcón. Con el primero por su concepción desde el punto de vista de la solidez, la amplitud y la utilidad de la obra y, sobre todo, desde el valor de cualidades propiamente tectónicas y espaciales: la definición de sus dimensiones y de su forma envolvente, el control simultáneo de la estructura, la construcción y los materiales –especialmente en lo que atañe a la espectacular armadura de madera de la cubierta, tal como hoy se puede contemplar, a los espacios abovedados bajo las gradas y a las gradas mismas–, y su luz proveniente en origen de seis ventanas de la galería alta y del gran ventanal del testero sur. También por el valor de ciertas cualidades añadidas a ese minimalismo inicial, especialmente por la característica cascada de piedra que crean sus gradas y por las curvas concéntricas que dibujan los largos asientos de nogal. Con Jareño como segundo arquitecto ese espacio adquiere otro significado cuyo valor se basa, más que en la calidad meramente espacial de lo realizado, en las cualidades arquitectónicas de su decoración, entendiendo la palabra como él lo haría, derivada del concepto vitruviano del decoro como el correcto ornato de la obra.

 

Para ejecutar la parte pictórica que Jareño había propuesto en su memoria de 1879 para el techo y la escocia del gran teatro anatómico, se contrató el 4 de junio de 1881 al pintor de historia Ramón Padró y Pedret (Barcelona, 1848-Madrid, 1915), quien el 1 de marzo de 1882 presentaba un presupuesto que fue aprobado el 5 de julio de este último año. Finalmente, en 1888 se concluyó la decoración interior del gran teatro anatómico con la colocación en el techo de los lienzos de Padró. En el centro había entonces una «artística y suntuosa mesa de alabastro»[24].

 

Después de lo anterior, en enero de 1885 el decano de la Facultad de San Carlos pide a Francisco Jareño un proyecto para «arreglo y reforma» del edificio en obras menores. El arquitecto del Ministerio de Fomento lo presenta el 6 de agosto de ese mismo año y por otra real orden de 27 de enero de 1886 se aprueba su idea de colocación de gradas curvas de madera en dos nuevas aulas que eran hasta entonces salas de grados y de actos públicos. Jareño explica en la Memoria de su proyecto que las gradas curvas de las nuevas cátedras, en su sistema constructivo y en sus materiales, se harán «tomando por tipo las ya proyectadas por el que suscribe en el edificio de la Escuela de Veterinaria de esta corte». Afirma después que así lo había hecho igualmente en el anfiteatro chico del Colegio de San Carlos, por lo que debemos, con este dato, atribuirle a él, hacia 1877, la forma curva del graderío de madera, no la definición espacial de esa cátedra cuarta[25].

 

Con el proyecto anterior, y con su correspondiente dirección de ejecución, Jareño cierra en 1886 sus trascendentales intervenciones en la Facultad de Medicina de San Carlos. Con ellas marcó el edificio dando nueva vida a sus viejas fábricas, tras restaurar fachadas y cubiertas, y aportando la imagen, hoy consolidada, del rico interior del gran teatro anatómico.

 

2. SOBRE EL PALACIO DE BIBLIOTECA Y MUSEOS NACIONALES

 

A propósito de la que hubiera sido la más importante obra de Jareño, finalmente malograda, la historia del proyecto y su parcial puesta en ejecución es la siguiente:

Por real decreto de 3 de diciembre de 1856 se daba nueva organización administrativa a la Biblioteca Nacional y a la vez se declaraba la necesidad de alojarla en un edificio propio, capaz y adecuado a su objeto. Aunque no se dice que deba ser obra de nueva planta, ese deseo estaba implícito y se manifestó claramente cuando, en 1859, el director Agustín Durán, dando cuenta de las actividades de la institución ante el ministro de Fomento, solicitaba la construcción de un nuevo edificio destinado a Biblioteca Nacional en la que desahogadamente cupieran los libros que este Establecimiento poseía.

 

2.1. EL PROYECTO DE FRANCISCO JAREÑO

 

En 1860 se encargaba al arquitecto Francisco Jareño de Alarcón el proyecto de un edificio destinado a Ministerios y Museos en el solar de la antigua Escuela de Veterinaria. Más tarde se encargará al arquitecto Francisco Enríquez otro proyecto destinado a Biblioteca y Museo Nacional en el mismo solar, delimitado por las calles de Serrano, Villanueva, Jorge Juan y el paseo de Recoletos. Un jurado nombrado por real orden de 7 de julio de 1863 para juzgar cuál de los dos es preferible falla el 7 de marzo de 1864 a favor del redactado por Jareño. Finalmente, por real decreto de 10 de junio de 1865 se aprueban los planos y demás documentos del proyecto de Jareño para la construcción del edificio destinado a Biblioteca y Museos Nacionales.

 

El 21 de abril de 1866, a las cinco de la tarde, Isabel II presidió la ceremonia de colocación de la primera piedra del futuro Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales en el solar de la antigua Escuela de Veterinaria, contiguo al del exconvento de Agustinos Recoletos, al sur de la Casa de la Moneda y Fábrica del Sello, una obra construida entre 1856 y 1861 con proyecto y dirección del mismo Francisco Jareño en colaboración con el arquitecto Nicomedes Mendívil.

 

El proyecto inicial del nuevo edificio destinado a Biblioteca y Museos Nacionales fue pronto revisado por su autor, que en 1878 forma un nuevo juego de planos firmados por él el 28 de febrero. La principal variación de proyecto se concentra en el núcleo de acceso al edificio desde el paseo de Recoletos, en el que han desaparecido dos parejas simétricas de escaleras del estado inicial, tanto las mayores situadas entre patios como las menores contiguas al gran salón ochavado central. En el lugar de estas segundas, los planos de 1878 dejan ver dos pequeños patios y en el lugar de las primeras y dos de sus patios los planos de 1878 crean un zaguán interior que tras una pantalla de columnas tiene el arranque de una gran escalera imperial desarrollada con un ingenioso esquema en E de cuatro puntos de acceso.

 

Junto a otras diferencias de detalle, las plantas del proyecto aprobado en 1865 y las de 1878 mantienen invariante:

 

-El número de patios, once entre mayores y menores.

-La idea de una crujía perimetral destinada a Museos Nacionales, de anchura uniforme en tres lados y mayor en la orientada a la calle de Serrano.

-El gran ochavo central, destinado a depósito de libros en planta inferior y a salón principal de lectura en la superior, con librerías y mesas en disposición radial, coronado por una cúpula octogonal sobre tambor.

-La doble H de depósitos, salas y oficinas flanqueando el ochavo central.

-El doble acceso en orientaciones opuestas, en Recoletos y en Serrano.

 

Con respecto a la fachada proyectada por Jareño hacía el paseo de Recoletos, los testimonios que nos han llegado la mantienen prácticamente constante desde la formulación aprobada en 1865 y la vista reproducida por la Guía de Madrid de Fernández de los Ríos en 1876.

Estando la planta baja que sirve de basamento construida y cubierta por un forjado de vigas de hierro, Francisco Jareño fue cesado en la dirección de la obra por real orden de 31 de marzo de 1881.

 

Las obras de construcción del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales continuó a un ritmo muy lento bajo la dirección del arquitecto José María Ortiz Sánchez hasta octubre de 1884. Desde entonces, por real orden de 18 de octubre, asume la dirección de la obra el arquitecto Antonio Ruiz de Salces, condicionado por la planta baja ya construida por Jareño, que debería haber respetado al formar nuevo proyecto.

 

2.2. EL PROYECTO DE ANTONIO RUIZ DE SALCES

 

En 1885 Ruiz de Salces presentaba su propuesta para la terminación del edificio. Incluía planos demostrativos del estado que tenían las plantas baja y entresuelo en noviembre de 1884, así como del estado al que habían sido elevados los muros de las fachadas en esa misma fecha. Aportaba después el nuevo proyecto de distribución de las plantas baja, entresuelo, principal y cubiertas, alzados, secciones y demás necesario hasta un total de veintiún planos.

 

Con su proyecto, Ruiz de Salces altera los mejores espacios concebidos por Jareño manteniendo los dos accesos principales de Recoletos y Serrano:

 

-La gran cúpula octogonal sobre tambor, el ochavo central del depósito y la sala de lectura principal se pierden en beneficio de una sala de lectura de planta cuadrada sin otras cualidades que su hermoso tamaño.

-La gran escalera imperial dibujada en 1878 para el zaguán se pierde también y aparece de nuevo en su lugar la simetría de una doble escalera, pero sin la luz viva procedente de los patios que flanqueaban las del primer proyecto de Jareño.

-El esquema en H de los depósitos situados a cada lado del gran salón central se mantiene al sur, pero al norte se modifica perdiendo un patio en beneficio de una mayor superficie de almacenamiento.

 

En total, el proyecto de Ruiz de Salces contiene diez patios básicamente coincidentes con los que aparecen en los planos firmados en 1878 por su antecesor.

Con el proyecto de 1885 el edificio gana claridad en la diferenciación y distribución de espacios asociados a los dos organismos oficiales que finalmente acogerá, el Museo Arqueológico Nacional y la Biblioteca Nacional. Con Salces el acceso desde Serrano será el propio del Arqueológico, mientras el de Recoletos pertenecerá en exclusiva a la Biblioteca. Además, un muro continuo de dirección norte sur señala la frontera entre ambos establecimientos, con tres patios asignados al primero y siete al segundo.

También las fachadas de Jareño son revisadas en el proyecto de 1885 con el que Ruiz de Salces introduce las simplificaciones o reformas que considera pertinentes, por gusto personal o por economía. Y así:

 

-Los dos niveles de pórticos de ocho columnas del cuerpo central de la fachada a Recoletos, jónico abajo y corintio arriba con Jareño, se reducen en la obra dirigida por Salces a uno solo sobre un muro abierto por tres arcos.

-Los pabellones laterales pierden los pórticos de tres intercolumnios proyectados por Jareño, que Salces sustituye por tres huecos convencionales.

-La planta alta de las fachadas de Jareño era ciega, articulada con hornacinas, esculturas y tondos, ya que su proyecto confiaba a lucernarios y patios la iluminación de las galerías de la crujía dedicada a Museos Nacionales, ganando así superficie de pared para las obras expuestas.

-Por el contrario, la planta alta de las fachadas construidas según el proyecto de Ruiz de Salces se abre con huecos de un modo convencional.

-A la fachada del edificio que se asoma a la calle de Serrano lleva Salces los mismos criterios simplificadores y reformadores del resto de los alzados.

 

Por real decreto de 18 de junio de 1886 se aprobaba el proyecto de reforma y terminación de Ruiz de Salces para el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales. Las obras se adjudicaron por real orden de 19 de enero de 1887 con un plazo de ejecución de cinco años que se vio superado en diez meses. Los reyes inauguraron el edificio el 11 de noviembre de 1892 con motivo de la Exposición Histórico Americana, que fue uno de los actos programados con motivo del IV Centenario del Descubrimiento.

El edificio pasará a denominarse Palacio de Biblioteca, Archivos y Museos desde 1894, año en que queda instalado entre sus muros el Archivo Histórico Nacional hasta su traslado en 1943 al edificio que hoy ocupa. La Biblioteca Nacional no tuvo sus fondos dispuestos y accesibles en su nueva sede hasta 1895. Comienza entonces propiamente la vida de la institución en su nueva casa.

 

OBRAS DE FRANCISCO JAREÑO

 

  • Trabajos en la Exposición Universal de París (1855) y en las de Bellas Artes (1856) y Agricultura (1857) de Madrid

 

  • 1856 Habilitación en Aranjuez de la Casa de la Flamenca como Escuela de Agricultura.

 

  • 1857 Proyectó la rehabilitación del que fue convento de agustinos de Albacete como Audiencia Territorial (derribado)

 

  • 1867 Teatro Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canaria.

 

  • 1885 Proyecto para la reedificación de la población de Murchas, Granada.

 

En Madrid:

 

Proyectos no construidos para escuelas de instrucción primaria, edificio destinado al Ministerio de Fomento y Cárcel de Audiencia en Madrid.

 

  • 1857-1861 dirige entre el final de las obras de nueva planta de la Casa de la Moneda proyectada por Nicomedes Mendívil (derribada)

 

  • 1869-1863 Proyecta de nueva planta los edificios del Tribunal de Cuentas.

 

  • 1863-1881 Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales.

 

  • 1877-1881 Escuela de Veterinaria, hoy I.E.S. Cervantes)

 

  • 1877-1883 Instituto Cardenal Cisneros.

 

  • 1879-1885 Asilo-Hospital del Niño Jesús.

 

  • 1875-1892 Intervenciones en edificios de alto valor patrimonial como el Museo del Prado.

 

  • 1876-1881 Instituto de San Isidro para la Escuela Superior de Arquitectura.

 

  • 1876-1886 Facultad de Medicina y Cirugía de San Carlos.

 

  • 1877 Torre de los Lujanes.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

GARCÍA SÁNCHEZ, Jorge, Los arquitectos españoles frente a la antigüedad. Historia de las pensiones de arquitectura en Roma, Milán-Yebes, Hugony-Bornova, 2011, pp. 182-189.

JAREÑO DE ALARCÓN, Francisco, «De la arquitectura policrómata», en Discursos leídos en las recepciones y actos públicos celebrados por la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Fernando desde 19 de junio de 1859, Madrid, Manuel Tello, 1872, tomo I, pp. 475-512.

 

JAREÑO DE ALARCÓN, Francisco, Importancia de la arquitectura y sus relaciones con las demás Bellas Artes, discurso leído ante la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en sesión pública de 6 de febrero de 1880, Madrid, Manuel Tello, 1881.

 

LAYUNO ROSAS, María Ángeles, «Jareño y Alarcón, Francisco», en AAVV: Diccionario biográfico español. Madrid, Real Academia de la Historia, 2011, t. XXVII, pp. 699-703.

 

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MORALES, José Luis, «Francisco Jareño en los ámbitos del eclecticismo», Cultural Albacete, 2, 1986.

 

NAVASCUÉS PALACIO, Pedro, Arquitectura y arquitectos madrileños del siglo XIX. Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1973.

 

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REPULLÉS y VARGAS, Enrique María, Discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando el 24 de mayo de 1896, con semblanza de Francisco Jareño.

 

 

PEDRO MOLEÓN GAVILANES

FECHA DE ENTREGA: 14 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] Sobre Francisco Jareño, véanse como fuentes documentales: para su pensionado, AASF. Leg. 1-49-7. Sobre su titulación como arquitecto, AASF. Leg. 2–14–4. Su expediente personal en AGA. Cª. 32/10874, exp. 122 (antiguo Leg. 9638) y AGA. Educación. Cª.31/14877. AHN. Fomento. Leg. 334/29. Véase también: Gaceta de Madrid, n.º 256, jueves, 12 de septiembre de 1872, p. 761. «Apéndice. Datos biográficos del Académico Excmo. Sr. D. Francisco Jareño y Alarcón», Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, t. XVII, 170, 1897, pp. 316-320.

[2] Una intervención posterior de Jareño en la Academia de San Fernando versará sobre la Importancia de la arquitectura y sus relaciones con las demás Bellas Artes, discurso leído ante la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en sesión pública de 6 de febrero de 1880, publicada en Madrid, imprenta de Manuel Tello, 1881.

[3] Lo publicó en Madrid la imprenta de Manuel Tello en 1872 como separata del tomo I de los Discursos leídos en las recepciones y actos públicos celebrados por la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Fernando desde 19 de junio de 1859, donde discurso y contestación se encuentran en pp. 475-512.

[4] La Correspondencia de España, 1-X-1867.

[5] Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 20-IX-1876.

[6] Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 15-I-1872.

[7] MOLEÓN, 1996 y 2011.

[8] Sus proyectos se encuentran en AGA. Cª. 31/8110 y Cª. 31/8112.

[9] Por real orden de 17 de enero de 1847 se dispuso la instalación de la Escuela Especial de Arquitectura (EEA) en la crujía exterior de la planta segunda del Instituto de San Isidro (ISI), tras las necesarias obras de habilitación, con fachada a las calles de Toledo y de los Estudios y puerta de acceso desde esta última. Para proyectos y obras de Jareño, véase AGA (5)14.2 Caja 31/8140. Al menos desde enero de 1876 está realizando proyectos y obras en el ISI y la Escuela Superior de Arquitectura (ESA) en calidad de arquitecto del Ministerio de Fomento. 16 de mayo de 1876: proyecto de Jareño para la restauración y decoración de la fachada del edificio de la ESA y el ISI, con elevación de una planta en la parte de la calle de los Estudios, tal como hoy se conserva. La subasta de obras tiene fecha de 1 de agosto de 1876 y la contrata tiene fecha de 5 de septiembre de 1876. AGA (5)14.2 Caja 31/8144. 11 de septiembre de 1876. Proyectos de obras de consolidación y reforma interior por Jareño. 1 de julio 1881: proyecto para la Biblioteca del ISI y restauración de la portada de acceso. 22 de agosto de 1879 y 15 de julio de 1881: proyecto no realizado de Jareño para habilitar la capilla del ISI como cátedra de Química de la Facultad de Medicina de San Carlos, con laboratorio en el patio de la capilla.

[10] El Liberal, 14 de enero de 1885.

[11] La Época, 23 de febrero de 1885.

[12] La Época, 14 de julio de 1885.

[13] Doña Teresa, natural de Zaragoza, como su padre, murió en Madrid, c/ Atocha, 94, principal, a las 2:30 de la mañana, a causa de un asma agudo. Fue enterrada en el cementerio de la Sacramental de San Isidro. Era natural de Zaragoza, de 57 años, Se hizo después partición de bienes por su fallecimiento según auto de 23 de abril de 1891 protocolizado ante el notario Zacarías Alonso Caballero el 24 de abril de 1891. AHPM. Pº. 37066, ff. 2596r.-3145v. En los folios 2595r-2678v. consta el inventario general y tasación a 10 de julio de 1881 de los bienes muebles e inmuebles quedados al fallecimiento de la Exma. Sra. Dª. Teresa Sanz y Lafita que forma su marido el Exmo Sr. D. Francisco Jareño y Alarcón junto a D. Braulio Antón Ramírez como albaceas únicos de la finada, según testamento de 17 de enero de 1860 otorgado ante el escribano Segundo Abendívar. AHPM. Pº. 27071, ff. 44r-47v. Tras el inventario y valoración de los bienes muebles de la casa de Atocha 94, sala a sala, las fincas urbanas de Madrid que figuran son: casa en la calle de Atocha, 94, solar construido de 318,08 m2.: 122.917,49 ptas.; casa en la calle Huertas, 47 esquina a la costanilla de las Capuchinas, solar construido de 82.81 m2: 23.996,02 ptas.; casa en la calle de Rosario, 13, solar construido de 89,84 m2. 8.096,92 ptas.; casas en la calle del Sur, 9 y 11: 78.090,80 ptas. Solares: en la calle Caravaca y otros muchos lugares de Madrid. Otras muchas propiedades incluyen casa en Murcia, calle de San Nicolás, 8. Tasada en 15.325 ptas. En los folios 2680 y ss. consta liquidación, cuenta y partición de bienes que fue impugnada por Alejandro Jareño, quien no estaba presente ni representado en el momento en que se hizo. Los autos del juzgado, que no dan la razón a Alejandro y le obligan a pagar las costas del procedimiento, tienen fecha de 23 de abril de 1891. Todo se protocoliza por el notario al día siguiente, sin mención alguna al fallecimiento de Alejandro en 1887.

[14] Según el Testamento de Francisco Jareño otorgado el 27 de junio de 1885 ante el notario Ignacio Palomar. AHPM. Pº. 35454, ff. 1505r-1510v, su hijo Alejandro Jareño y Sanz se encontraba demente en el manicomio del Doctor Ezquerdo en el pueblo de Carabanchel (fol. 1507r). Este manicomio había sido fundado en 1877 por el Dr. José María Esquerdo (1842-1912) y se encontraba en Carabanchel Alto, era de pago y en 1885 costaba 500, 300 ó 150 pesetas al mes, cuotas a elegir según los servicios deseados. Alejandro Jareño ingresó el 10 de marzo de 1885 y salió por disposición de la familia el 6 de junio de 1886. Estaba clasificado en la 2ª clase (300 ptas. al mes). Alejandro Jareño debió de fallecer entre el 29 de marzo y el 9 de diciembre de 1887, el mismo año que su hermana Carolina, fallecida el 21 de abril.

[15] Según el Testamento otorgado por Francisco Jareño y Alarcón, el día 11 de abril de 1892, ante el notario Zacarías Alonso Caballero. Tomo 37278, fols. 2076r-2079r. Cláusulas: 3ª. «Lega a su yerno Dn. José Ridocci y Calatayud todos los libros y planos que le pertenecen a su profesión de arquitecto.» 4ª. «Lega el retrato de Vera al óleo que se encuentra en su sala a Dª. Eloisa Navarro.» 6ª. «Lega a sus sobrinos carnales Dn. Eduardo y D. José Jareño y Martín quinientas pesetas a cada uno para lutos.» 7ª. Lega a D. José María Guallart 3.750 pesetas «como premio o recompensa de sus servicios durante la permanencia en su casa.» 8ª. «Lega a la mencionada Dª. Elisa Navarro y Pérez la pensión vitalicia y diaria de cinco pesetas que se la pagará por sus herederos por meses adelantados y con exacta puntualidad.» Nombra herederos universales a su hija Adelaida y a su nieto José Ridocci y Jareño.

[16] Según su testamentaría (inventario, liquidación, partición y adjudicación de  bienes), realizada a fecha 2 de febrero de 1893 y protocolizada el 20 de junio de 1893, por el notario Zacarías Alonso Caballero. Tomo 37508, folios 4020-4138, eran inmuebles de su propiedad: 1. La mitad proindiviso de la casa de la calle de Atocha, 94 moderno, 13 antiguo, manzana 4, con fachada también a las calles de Esperancilla, 2 moderno (hoy marqués de Toca) y San Ildefonso, 21. Distrito de Hospital. Debía de ser suya toda la finca porque está tasada en 103.805 pesetas. 2. Una posesión en el barrio de la Prosperidad, distrito judicial de Buenavista, en C/ Canillas, 4, con accesoria a C/ Zurbano. 3. Un solar en el distrito de Hospital, C/ Méndez Álvaro. 4. Una finca en Vallecas, cuesta de Valderribas. 5. Casa en Albacete, plaza de San Juan, 4 antiguo y 6 moderno. 6. Casa en Jadraque (Guadalajara), C/ Hita, 9. 7. Casa-palacio en Cogolludo, plaza de la Villa, 3. Solar de 5.916 m2. 8. Varias fincas rústicas en Tamajón, Brihuega, Atienza y Pastrana.

[17] Todo este asunto se sigue con detalle en AGA. Cª. 31/8112.

[18] En AGA. Cª. 31/8112 citada, se lee: «En sus lisas paredes simplemente cubiertas de blanqueo ordinario ábrense raquíticas e irregulares puertas y ventanas colocadas sin correspondencia de ningún género, coronando todo esto y sirviendo de unión á los muros y techo una ancha escocia completamente lisa, de malísimas proporciones que así como el gran techo plano que cubre la sala se halla simplemente blanqueada como las paredes; y para que realce más esta pobreza tanto el techo como la escocia se hallan cruzados por multitud de grietas, que, a pesar de no ser consecuencia de movimiento alguno de las cubiertas, según los reconocimientos que he practicado, producen un efecto muy desagradable, formando todo esto un conjunto poco digno del primer Establecimiento de enseñanza de las ciencias médicas en España, y de las grandes proporciones del local.»

[19] AGA. Cª. 31/8112 citado.

[20] La Memoria de Jareño se adjunta al proyecto de liquidación de las obras y se encuentra en AGA. Cª. 31/8112 junto al resto de los documentos del inicial «Proyecto de obras de reparación y decorado»: Pliego de condiciones, Mediciones, Precios descompuestos, Presupuesto y Planos (sólo seis de lo que fue un conjunto mayor.

[21] AGA. Cª. 31/8110.

[22] AGA. Cª. 31/8110 y 31/8112.

[23] El Proyecto de liquidación de obras de reforma y decorado del gran Anfiteatro se encuentra en AGA. Cª. 31/8112. Incluye seis planos en papel tela, cuatro del proyecto inicial (planos A, B, C, y 3) firmados por Francisco Jareño como arquitecto de Fomento el 22 de agosto de 1879 y dos del estado propuesto (planos 1 y 2), firmados también por él el 2 de mayo de 1885. En ellos se dibuja en tinta negra el estado entonces actual del edificio y en tinta roja las intervenciones propuestas por Jareño. Plano A. «Anfiteatro grande. Estado actual (Sección). Madrid, 22 de Agosto de 1879. El Arquitecto de Fomento/ Francisco Jareño [firmado y rubricado]» Plano B. «Anfiteatro grande. Proyecto de reforma de las Graderías. Planta. Madrid, 22 de Agosto de 1879.» Plano C. «Anfiteatro grande. Estado actual de la gran vidriera. Madrid, 22 de Agosto de 1879.» Plano 1. «Anfiteatro grande. Reforma de la gran vidriera. Madrid, 2 de Mayo de 1885.» Plano 2. [sin título] Sección del anfiteatro grande y alzado interior de la nueva decoración de las paredes. «Madrid, 2 de Mayo de 1885.» Plano 3. «Anfiteatro grande. Reforma de la gran Vidriera. Madrid, 22 de Agosto de 1879.»

[24] AGA. Cª. 31/8110.

[25] En AGA. Cª. 31/8112 se encuentra también el expediente: Colegio de San Carlos. Sala de Clínica Médica de mujeres. Proyecto de obras de reconstrucción del pìso de dicha sala y otras, firmado en Madrid por Francisco Jareño el 22 de junio de 1881. Otro: Facultad de Medicina. Proyecto de obras de reforma y arreglo de locales en dicho edificio. Incluye cuatro planos firmados por Francisco Jareño. Dos corresponden a las nuevas gradas de las dos salas, en planta y sección, y el otro a la instalación de la Dirección de Museos en el patio de los retretes circulares, también representados, construidos inicialmente por Tiburcio Pérez Cuervo y ya innecesarios por haberse construido otros en varios lugares del edificio. Plano nº 1. «Instalación de gradería para Cátedra en el Salón de Actos públicos. Madrid, 24 de Agosto de 1885.» Plano nº 2. «Instalación de gradería para Cátedra en el Salón de Grados. Madrid, 24 de Agosto de 1885.» Plano nº 3. «Instalación de la Dirección de Museos en el patio de los retretes circulares. Madrid, 24 de Agosto de 1885.» Plano nº 4. «Arreglo de las salas de descanso de Sres Profesores, antiguo gabinete de cera y pasillos anejos a la Cátedra 4ª. Madrid, 24 de Agosto de 1885.»

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