25595
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-25595,stockholm-core-1.2.1,select-theme-ver-3.7,ajax_fade,page_not_loaded,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
Retrato de Juan de Herrera. Anónimo español. San Lorenzo de El Escorial
JUAN DE HERRERA

 

Arquitecto, Movellán (Cantabria), h. 1530 – Madrid, 17 de enero de 1597.

 

Juan de Herrera es uno de los más afamados representantes de la arquitectura renacentista en España, y es el artífice del llamado estilo desornamentado. Su trayectoria profesional y personal estuvo ligada desde joven al rey Felipe II, desde que entró a formar parte de su servicio, hasta llegar a ser arquitecto de su plena confianza.

 

Herrera nació hacia 1530 en el barrio de Movellán, perteneciente a la localidad de Roiz, capital del municipio cántabro de Valdáliga, y murió en Madrid el 17 de enero del año 1597.

 

Su abuelo, Ruy Gutiérrez de Maliaño y de Herrera, pertenecía a la nobleza. Poseía el título de señor de Maliaño, y era dueño de tierras fértiles que pertenecían al mayorazgo de Herrera[1]. Pero como el padre de Juan de Herrera, Pedro Gutiérrez de Maliaño, era fruto del segundo matrimonio de Ruy Gutiérrez, a la muerte de éste, el heredero del título fue el hijo mayor habido en el primer matrimonio.

 

Pedro Gutiérrez de Maliaño contrajo matrimonio con María Gutiérrez de la Vega, y Juan de Herrera fue su hijo.

 

Al carecer de medios, y con pocas perspectivas de prosperar en su tierra natal, Herrera partió hacia Valladolid, donde entró al servicio del joven príncipe Felipe II en 1547, tal vez por recomendación de su abuelo, y seguramente fuese en calidad de paje.

 

Era el comienzo de la relación entre Herrera y Felipe II, que se extendería a lo largo de casi cuarenta años, durante los cuales Herrera iría ascendiendo de posición a través del ejercicio de diferentes cargos, hasta alcanzar los títulos de arquitecto y aposentador de palacio.

 

En 1548 acompañó al joven príncipe Felipe II en el conocido como Felicisímo Viaje[2], formando parte de su séquito. Este viaje, de gran interés para el emperador Carlos V, tenía un objetivo formativo para el heredero, que a sus casi veintiún años, debía educarse en las diferentes costumbres cortesanas de esos territorios. Iría además perfilando su gusto artístico, a la vez que se cumplía un importante objetivo político, a través de la presencia física de Felipe II en enclaves estratégicos de Italia, Alemania y especialmente, de Flandes[3], si bien había instrucciones del Emperador para que esa visita se desarrollase sin demasiada ostentación.

 

Comenzó dicho viaje en el norte de Italia, en un momento en el que había un ambiente político enrarecido. Partió la flota desde Barcelona el 2 de octubre de 1548, rumbo a Génova, donde entró con solemnidad el 8 de diciembre de 1548. Pasó después por otras ciudades como Alessandría, Pavía, Milán, Lodi o Cremona. El 13 de enero de 1549 tuvo un gran recibimiento en Mantua, y llegó a Trento el día 24 de ese mismo mes.

 

El periplo de Felipe II y su séquito continuó después por tierras germánicas rumbo a los Países Bajos, pues en Bruselas se debía reunir el príncipe Felipe con su padre, el Emperador. En junio de 1551 toda la comitiva volvió a pasar de nuevo por Italia, en su camino de vuelta a España.

 

El viaje duró unos tres años, y para Herrera supuso seguro una rica experiencia cultural, estética, artística y cortesana.

 

Pero Herrera no se quedó en España, y decidido a seguir la carrera militar, en 1553 se alistó en el ejército, formando parte de la compañía del capitán Medinilla[4], con la que regresó a Italia. En 1554 era arcabucero a caballo al servicio del duque Ferrante Gonzaga, y participó en algunas acciones, como el cerco de Siena, o la toma de la plaza de Renty, en Flandes. Esas experiencias le servirían para conocer técnicas de construcción y el funcionamiento de diversos ingenios militares de asalto.

 

En Bruselas pasó al servicio del Emperador como miembro de su guardia, y cuando en 1556 se firmaron las abdicaciones de Bruselas, Herrera debió escoltar a Carlos V de vuelta a España. Si le acompañó al monasterio jerónimo de Yuste, no debió permanecer allí hasta la muerte del Emperador.

 

Hay unos años en los que desconocemos qué actividad realizó Herrera, pues él solo comentó en un memorial que permaneció al servicio del Emperador y de Felipe II entre los años de 1553 y 1563.

 

Se especula que, al ser militar, formase parte de la guardia del ya rey Felipe II. Era un momento militar crucial, en el que tendrán lugar las victorias de San Quintín en 1557, y de Gravelinas en 1558.

 

En diciembre de ese mismo año de 1558, se celebraron en Bruselas las fastuosas honras fúnebres por el alma del emperador Carlos V, que había fallecido en Yuste el 21 de septiembre. Las ceremonias fueron presididas por Felipe II, y participó en ellas Juan de Herrera, al que se le encomendó conducir por las bridas el caballo del reino de Aragón.

 

Tras la firma el 2 de abril de 1559,de los tratados de la llamada Paz de Cateau-Cambrésis por los reyes Felipe II de España, Enrique II de Francia e Isabel I de Inglaterra, comenzó un periodo de paz y estabilidad política. Además, se concertó el matrimonio entre Felipe II e Isabel de Valois, hija de Enrique II.

En 1561, Felipe II tomó una de las decisiones más importantes de su reinado, al establecer la corte de forma permanente en la villa de Madrid, con lo cual le estaba otorgando la condición de capital del reino.

Sabemos que en esos años sesenta y setenta, Herrera estaba viviendo en Madrid, donde mantuvo una relación con una mujer llamada Juana Martínez. El fruto de esa unión fue su hija Luisa, que a pesar de ser natural, llevó el apellido Herrera. Luisa se casó en 1575 con Pedro de Baños.

 

Juan de Herrera sí contrajo matrimonio en 1571 con María de Álvaro, una mujer acaudalada[5]. Gracias a esa posición económica favorable, Herrera pudo recuperar las propiedades de su familia en Maliaño, una vez fallecidos sus padres. No duró mucho esta unión, porque María de Álvaro murió en 1576, y no tuvieron descendencia.

 

Herrera contrajo segundas nupcias en 1582, cuando tenía cincuenta y cinco años, con una pariente suya, doña Inés de Herrera y Ceballos, hija de Marcos de Herrera, y heredera de la casa de Maliaño y del mayorazgo de Herrera. Por existir un vínculo familiar, tuvieron que pedir dispensa papal para poder casarse. De este enlace nacieron seis hijos, pero todos ellos murieron antes de que lo hiciese el propio Herrera, que falleció el 17 de enero de 1597. Inés había muerto tres años antes, en 1594, al nacer el último de los hijos, llamado Juan, que no superó el primer año de vida.

 

El 15 de enero de 1597, tras haber perdido primero a su esposa y después a la única hija que tuvo con ella, falleció en su casa de Madrid con más pena que gloria.

 

Es muy interesante el contenido de su biblioteca, que se componía de más de cuatrocientos volúmenes, que comprendía materias tan variadas como la astronomía, la gramática, la filosofía, la geometría y aritmética, tratados de artillería, hidráulica, fortificaciones, así como un nutrido grupo de libros de arquitectura, entre los que destacaban los diez ejemplares del Tratado de Vitrubio, escritos en latín, italiano y español.

 

Aunque su logro arquitectónico de referencia es El Escorial, son muchas otras obras las que os hablan de su legado y aportación a la arquitectura española.

 

HERRERA ARQUITECTO

 

Lo más interesante en la biografía de Juan de Herrera es analizar el proceso que le llevó de desarrollar una carrera dentro del ejército, a convertirse en un arquitecto de renombre.

 

Ya hemos comentado que la experiencia que tuvo Herrera entre 1548 y 1551, cuando acompañó a Felipe II, primero como criado en su viaje desde Italia a Flandes, y en calidad de soldado a su regreso, debió suponer un aprendizaje en campos como el gusto artístico, la ingeniería militar o las nuevas técnicas constructivas que se estaban empleando en ciudades tan importantes como Génova, Milán o Mantua.

 

En las décadas de los sesenta y setenta del siglo XVI, Herrera estaba viviendo en Madrid, donde Felipe II planteó en 1561 el reto de transformar una modesta villa de origen musulmán, en la capital de la Monarquía Hispánica. Se encontró entonces con que muchos de los proyectos arquitectónicos que se habían iniciado bajo el impulso de su padre, Carlos V, estaban aún por finalizar.

 

Era un momento clave en el que el Rey decidió cambiar las formas tradicionales de hacer de la arquitectura española, para adaptarlas al modelo constructivo albertiano.

 

Para ello, Felipe II había contratado como arquitecto a Juan Bautista de Toledo en 1559[6], que se encontraba trabajando en Nápoles. Se trataba de un español que se había formado en Italia como arquitecto en el estilo clásico, y que era un excelente matemático, además de ser un humanista de alto nivel intelectual. Felipe II estaba muy satisfecho con él, y de hecho, le renovó el contrato en 1561.

 

De Toledo llegó a obtener los títulos de arquitecto de Su Majestad y maestro mayor de El Escorial y otros Sitios Reales, y aunque su relación con Felipe II fue muy estrecha, los encargos que le iba encomendando fueron tantos, que sufrió una presión terrible para irlos terminando.

 

Juan Bautista de Toledo llegó a España en 1560, y aunque estaba acostumbrado a trabajar con pocos ayudantes, quedaba claro que ante el reto de El Escorial, tenía que tener un refuerzo, especialmente para preparar los numerosísimos diseños que requería un proyecto de esas dimensiones.

 

El 18 de febrero de 1563, Felipe II contrató como asistentes de Juan Bautista de Toledo, a Juan de Herrera y a Juan de Valencia, que estaban trabajando hasta ese momento para el tutor real, Honorato Juan, en Alcalá de Henares. La labor de ambos consistiría principalmente en ayudar a la ejecución de las distintas trazas y dibujos, así como en la construcción de maquetas.

 

Juan de Valencia, sí debía tener algún conocimiento de arquitectura, pues era hijastro de Luís de Vega, que había sido maestro mayor del Alcázar de Madrid, y seguramente fue instruido por él. Pero en el caso de Juan de Herrera no está clara su formación en este campo, y de hecho aparecía en los documentos de ese momento como criado de Su Magestad.

 

Ya hemos señalado el aprendizaje en el campo de la arquitectura que le procuraron sus viajes, y seguramente en las campañas de Italia entraría en contacto con la ingeniería miliar. Si se formó en Valladolid entre 1551, al volver del primer viaje con Felipe II, y 1553, que es cuando parte de nuevo a Italia como soldado, no hay pruebas sólidas o contrastables.

 

En algún documento él se califica como autodidacta, y cuando se hizo el inventario de bienes al final de su vida, hemos señalado que, visto el contenido de su biblioteca, se había preocupado de tener los tratados imprescindibles para alcanzar un altísimo nivel de conocimientos en diversas materias, especialmente en la arquitectura.

 

En 1562 se le tiene como un buen delineante y conocedor del funcionamiento de diferentes máquinas. Aunque se cree que pudo haber aprendido a dibujar con ingenieros militares en las campañas de Italia y Flandes, lo cierto es que en Bruselas conoció a Juanelo Turriano, que era ingeniero y relojero del Emperador. Turriano vino a Yuste con el Emperador, y permaneció a su lado en este último retiro, por lo que Herrera pudo estudiar dibujo con él.

 

Esa destreza en el dibujo de Herrera quedó demostrada ese mismo año, cuando ilustró la copia de un tratado medieval titulado Libro de saber de Astronomía, de Alfonso X, el Sabio, cuyo texto había copiado Juan de Valencia. Es entonces cuando ambos van a estar al servicio de Juan Bautista de Toledo en 1563, para colaborar en las trazas de la fábrica del proyecto colosal de El Escorial.

Felipe II decidió la construcción del gran monasterio de San Lorenzo el Real en los terrenos de El Escorial, dedicado a este santo porque el 10 de agosto de 1557, día de su festividad, se produjo la victoria de San Quintín. En la ceremonia de la colocación de la primera piedra estuvo presente Juan de Herrera, a quien se encomendó la tarea de grabar en ella la inscripción conmemorativa del acto.

Se trataba de una obra grandiosa y muy ambiciosa, ya que además de contener el Panteón Real, tanto de Felipe II como de sus padres, familiares y sucesores en la Casa de Austria, bajo la gran basílica, comprendía las funciones de palacio, biblioteca y monasterio de la orden de los jerónimos[7].

 

Al lado de Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera pudo asimilar los métodos que se empleaban en los talleres de Sangallo y Miguel Ángel, así como tomar contacto con la obra de Vitruvio, para especializarse en la ejecución de trazas.

 

Además, acompañaba al arquitecto en las visitas que realizaba a otras obras que se estaban realizando en propiedades del Rey cerca de Madrid, como Aranjuez, Valsaín o El Pardo, así como en el propio Alcázar[8].

 

Respecto a Aranjuez, las primeras intervenciones las llevó a cabo Juan Bautista de Toledo, siendo posterior la intervención de Herrera, que comenzaría en 1571 (por Cédula Real de 23 de septiembre), cuando en palabras de Llaguno “hizo Herrera el diseño con asistencia de Gerónimo Gili y se encargó a éste el cuidado de la construcción al mismo tiempo que el de la Capilla”[9]. Según otras noticias, parece que Herrera supervisaba también diseños para los jardines de Aranjuez desde 1568[10].

 

En el palacio, Herrera respetó la idea global de Juan Bautista de Toledo, pero diseñó cambios radicales que afectaban a la fachada principal y a la de mediodía, y tendería a enmarcar la fachada con dos torres, que le darían mayor monumentalidad al edificio[11].

 

A partir de 1565, Herrera acompaña también al Rey en sus desplazamientos a los Sitios Reales.

 

Al no ser aparejador, Herrera no podía realizar seguimientos a pie de obra, pero lo compensaba con los conocimientos teóricos que estaba adquiriendo del clasicismo del renacimiento italiano.

 

En septiembre de 1563 presentó el diseño de una grúa para la obra de El Escorial[12], y haría el de otras dos en los años 1567 y 1568, de una gran eficacia, y que podrían ser réplicas o interpretaciones de máquinas que debió ver anteriormente en Italia o Flandes.

 

Otras noticias fechadas en 1566, señalan que Herrera le presentaba directamente al Rey los dibujos de las distintas obras que se estaban llevando a cabo, quizá por ausencia o enfermedad de Juan Bautista de Toledo[13]. El 1 de enero de 1567, unos meses antes de morir De Toledo, el sueldo de Herrera pasó a ser de 150 a 250 ducados, por trabajos relativos a la arquitectura, y se le empieza a denominar como Herrera, arquitecto[14].

 

Es por eso que la trayectoria de Herrera hasta lograr ser arquitecto iría desde 1563, con su contratación como ayudante de Juan Bautista de Toledo para El Escorial, hasta el 19 de mayo de 1567, cuando dicho arquitecto fallece; fueron testigos de su testamento el propio Juan de Herrera y Juan de Valencia.

 

A la muerte de Juan Bautista de Toledo, las obras de El Escorial están solo a medias, pero gracias a los numerosos planos y trazas que se habían realizado, se pudo continuar la fábrica del edificio. Herrera siguió trabajando como trazador de Felipe II, realizando algunas modificaciones sobre el proyecto inicial, para ampliarlo en alguna de sus partes, aumentar su altura y redistribuir varios de los espacios. En 1568 presentó nuevos diseños para los techos de El Escorial, con cubiertas empizarradas y chapitel flamenco, que fueron aceptados y alabados por el Rey. En 1569 diseñó el enrejado, así como dos fuentes para colocar en el patio en 1570.

 

Se hicieron modificaciones en los diseños de la basílica. Las trazas de Juan Bautista de Toledo para esta construcción fueron criticadas por el ingeniero italiano Francesco Paciotto[15], que llegó a proponer un diseño alternativo, pero le gustó más a Felipe II la propuesta que le presentó Herrera, más cercana a los cánones vitruvianos.

 

En el orden práctico, y dentro de su actuación en El Escorial, Herrera propició el empleo de elementos auxiliares de la construcción que podían hacer la obra más racional y económica, y ese método lo aplicaría en otras construcciones a su cargo.

 

Herrera empezó a trabajar en El Escorial como arquitecto real, y el 28 de marzo de 1571 se le asignó una vivienda en ese lugar, para que pudiese seguir haciendo trazas y dibujos, cerca de su fábrica[16].

 

Ese mismo año empezó a percibir 400 ducados anuales como ayuda de furriera, pero este nombramiento le sobrecargaba de trabajo, ya que, además de El Escorial, Herrera tenía que asumir la ejecución de los planos de los alcázares de Madrid y de Toledo, así como los de los palacios reales de Granada y Aranjuez, entre otros.

 

Para organizar el trabajo, Herrera estableció una serie de normas en 1572 para agilizar los procesos constructivos, que afectaba a las obligaciones del personal, el aprovisionamiento de materiales y otras cuestiones de carácter administrativo[17].

 

Otra medida que adoptó Herrera en El Escorial, fue que las piedras llegasen ya labradas desde las canteras a la obra, con lo que se ganaba mucho tiempo, evitaba que se cometiesen fraudes y se ahorraba dinero en jornales, como reconoció y alabó el propio fray José de Sigüenza[18].

 

A pesar de las protestas de los maestros de obras, Felipe II estaba tan satisfecho con estas medidas, que le aumentó el salario a Herrera y le nombró arquitecto real mediante Cédula fechada en octubre de 1575.

 

Herrera se quejó al Rey por estar agobiado por tanto encargo, y éste le liberó de la ayudantía de furriera en 1577, percibiendo un sueldo de 400 ducados por los trabajos en El Escorial, y otros 400 por los del Alcázar de Madrid.

 

Finalmente, en 1579, Herrera fue nombrado Nuestro Arquitecto y Aposentador de Palacio[19], lo que le suponía un ingreso anual de 250 ducados. De este modo, las ganancias de Herrera por sus actividades reales ascendían a 1.050 ducados, a los que habría que añadir los 2.000 ducados anuales que aportaba la renta de su mujer.

 

Para ayudarle en sus trabajos, a Herrera se le asignaron dos jóvenes aprendices: un sobrino suyo, Pedro del Yermo, que era un buen matemático, y Francisco de Mora, que terminará siendo su sucesor.

 

Juan de Herrera era un gran aficionado al estudio de las matemáticas, como elemento fundamental para el ejercicio de la arquitectura. Logró por ello persuadir a Felipe II para que se fundase una Academia de Matemáticas en Madrid, en el mes de octubre de 1582, de la que sería director el año siguiente[20].

 

A finales de 1584 se publicaron los objetivos o estatutos de la academia, bajo el título de Institucion de la Academia Real Mathematica, en la que la presenta como alternativa a las Universidades. A esta empresa se uniría la creación de una cátedra de arquitectura en los Estudios de la Villa.

 

En 1584, la obra de El Escorial estaba prácticamente terminada en lo principal, y Herrera escribió un memorial en el que hacía un detallado recuento de los casi 43 años que había estado al servicio del Rey.

 

Herrera se lamenta de su mala situación económica. Los gastos en la corte eran muchos y muy elevados; además, perdía dinero en las obras que realizaba, pues adelantaba pagos de su propio bolsillo que luego no le eran reembolsados. Al trazar sus diseños, siempre tenía en cuenta el ahorrarle dinero a las arcas reales, pero ni se veía recompensado, ni agradecido por ello. Por todos esos motivos, Herrera que esperaba del Rey la gracia de nombrarle alcaide perpetuo[21] y asignarle una pensión como pago a los servicios prestados durante tantos años[22]. Pero éste se lo negó.

 

Es cierto que en los años setenta se multiplicaron las responsabilidades para Herrera, que tuvo que simultanear los trabajos en El Escorial con otros encargos, como vamos a señalar.

 

TOLEDO

 

Herrera inspeccionó las obras del Alcázar de Toledo hacia 1570, y lo hizo junto a su ayudante, Gerónimo Gili. En ese momento se estaba interviniendo en la gran escalera que había proyectado Alonso de Covarrubias, y en la fachada sur. Se incorporó a las obras Diego de Alcántara, pero la relación personal entre Gili y Alcántara era tan mala, que el primero terminó por volver a Madrid en 1574, ocupándose entonces de las trazas el propio Herrera[23].

 

La fachadas del Alcázar, enmarcadas por las torres, son altas, porque en las crujías de los dos pisos principales aparecen dos ventanas superpuestas. Respecto a la escalera de Covarrubias, su diseño fue revisado por Herrera en 1574.

 

La fachada del mediodía fue destruida durante la Guerra Civil (hoy aparece reconstruida siguiendo el diseño de Herrera).

 

En 1574 trazó los planos para el Ayuntamiento de Toledo, pero no supervisó las obras en esa ciudad, sino que, salvo algunas indicaciones relativas a la cimentación, la calidad de los materiales o la disposición de unas cadenas de hierro, Herrera se remite para todo lo demás a las instrucciones contenidas en las trazas[24]. Así evitaba desplazamientos.

 

Es curioso cómo vemos en el piso inferior de este edificio, soluciones que aplicó en El Escorial, como las columnas adosadas, el ritmo de la arquería, las pilastras y los nichos vacíos o la balaustrada con bolas de granito.

 

Las obras comenzaron en 1575, bajo la dirección de Nicolás de Vergara, y con la ayuda de Diego de Alcántara[25]. Se paró la construcción en 1605, con el edificio aún por terminar, y se reanudaron en 1612. Fue entonces cuando se añadieron las torres y el frontón central, bajo la dirección de Jorge Manuel Theotocópuli, modificando los diseños de Herrera.

 

En cuanto a la Plaza de Zocodover, la antigua plaza quedó arruinada por el incendio que sufrió el 29 de octubre de 1589. Por orden de Felipe II, Herrera realizó las trazas para la remodelación de dicha plaza, que estaban terminadas el 9 de enero de 1590[26]. Este proyecto nunca se llevó a cabo por los conflictos que surgieron con el cabildo catedralicio.

 

SEVILLA

 

Herrera es el autor de las trazas de la Lonja de los mercaderes en Sevilla, hoy Archivo de Indias[27].

 

Herrera era arquitecto real cuando hizo el planteamiento de esta construcción en mayo de 1572. Ese año había visitado la ciudad acompañando a Felipe II, pero no pensó residir en ella para supervisar directamente la obra. Una vez aprobados los diseños por el Rey en Lisboa el 11 de julio de 1582[28], se inició la construcción de la lonja, y Herrera siguió mandando trazas desde Madrid hasta 1583[29].

 

Ese año, Herrera exigió el pago de 1.000 ducados por el tiempo empleado en hacer las trazas de la Lonja, entre los años 1572 y el 19 de septiembre de 1583[30].

 

Sí envió a Sevilla a su asistente en El Escorial, Juan de Minjares, que en 1584 fue nombrado maestro mayor de la Lonja de Sevilla y del palacio de Carlos V en Granada. Recordemos que Minjares había trabajado con Herrera, primero en Aranjuez, y luego en El Escorial.

 

Herrera no pudo ver la lonja terminada, ya que el edificio no se concluyó hasta 1630.

 

CUENCA

 

El obispo Gaspar de Quiroga va a encargar a Juan de Herrera trazar un nuevo claustro, que sustituyese al existente, de estilo gótico. Los diseños se hicieron entre 1575 y 1576[31].

 

El 23 de abril de 1577, después de hacerse adjudicaciones en anteriores remates, se hizo subasta por la que se adjudicó la obra a Andrea Rodi[32]. El obispo Quiroga regresó a la Corte y nunca volvió a Cuenca, por lo que no pudo ver ni siquiera comenzada la obra.

 

VALLADOLID

 

La catedral de Valladolid ya estaba iniciada, como iglesia-colegiata, cuando Herrera hace unas trazas, de las cuales se conservan una serie de dibujos. Habían trabajado anteriormente en esta construcción Diego de Riaño en 1527, y Rodrigo Gil de Hontañón desde 1536, pero cuando éste murió en 1577, se paralizaron las obras[33], que tampoco habían avanzado mucho en esos cuarenta y un años.

 

Por esa circunstancia, Herrera va a realizar los diseños de un edificio nuevo en su planta, alzado y detalles, entre 1578 y 1582, año en que se inició la obra, y que continuó hasta 1596.

 

Solo hay dos viajes constatados de Herrera a Valladolid; uno en ese año de 1578, relacionado con los trabajos que tenía que ejecutar en la fortaleza de Simancas, y otro en 1585, para hacer una inspección de las obras que se estaban llevando a cabo.

 

A comienzos de 1578 se le encargó la remodelación del castillo de Simancas, para adecuarlo a la función de archivo real, de forma que se custodiasen en dos grandes habitaciones los diferentes documentos y escrituras que contenía, de la mejor forma posible[34]. Desde 1588 va a intervenir en esta obra Francisco de Mora, pero no se finalizarán del todo las obras hasta el siglo XVIII, interviniendo sucesivamente en ella Pedro Mazuecos, Diego de Praves y Ventura Rodríguez.

 

Respecto a la colegiata, Herrera enviaba los dibujos desde Madrid[35], y la dirección de las obras se le había encomendado al arquitecto Juan de Praves, siendo el maestro mayor Pedro de Tolosa, que fue sustituido por su hijo, Alonso de Tolosa, al morir su padre[36]. Con ellos estaban operarios que habían trabajado en El Escorial.

 

La colegiata obtuvo la categoría de catedral con bula expedida por el papa Clemente VIII en 1595, aún lejos de estar terminada. Herrera murió en 1597.

 

El periplo constructivo del templo se ha prolongado hasta el siglo XX, y por ello, la catedral de Valladolid es conocida como la inacabada.

 

MADRID

 

Felipe II decidió establecer la Corte de forma permanente en Madrid en 1561, que era una villa de trazado árabe, rodeada por una muralla, relativamente pequeña, y que debía sufrir una profunda renovación urbana para adquirir el aspecto de una capital.

 

Se puede pensar que Herrera se puso a trabajar en el acondicionamiento urbanístico de Madrid desde el mismo año de 1561, a tenor de lo que señaló en un informe que realizó el 19 de abril de 1586[37]. Tal vez hiciese en ese primer momento un plano o mapa de Madrid, y seguramente bajo la supervisión de Juan Bautista de Toledo, también intervino en otras obras reales, como en el Alcázar[38].

 

También podría estar haciendo trazas y diseños para edificios que no se ejecutaron en ese momento, y se guardaron para usarlos más adelante[39].

 

Una obra que se realizó bajo las trazas de Herrera fue la del Puente de Segovia, o la Puente Real Nueva de Segovia, que unía dos orillas del Manzanares, casi a los pies del Alcázar. Los dibujos los debió hacer Herrera entre 1575 y 1583, y la construcción empezaría ese mismo año, bajo la dirección de Pedro de Nantes, Diego Martínez del Barrio y Agustín Argüello. Parece ser que en 1586 el puente aún estaba en construcción, y que su fábrica se prolongó hasta 1588[40].

 

Otro de los puentes lo diseñó Herrera en 1582, y se encuentra en la localidad madrileña de Galapagar, sobre el río Guadarrama, muy cerca de Torrelodones[41].

 

Herrera también participaría en los años setenta en los primeros diseños para regularizar la llamada Plaza del Arrabal, que se convertiría en la Plaza Mayor de Madrid[42].

 

LISBOA

 

En 1580, y en plena obra de El Escorial, Herrera se encontraba con Felipe II en su viaje a Portugal, como parte de su séquito.

 

Estando en Badajoz, el arquitecto e ingeniero militar italiano Felipe Terzi le presentó al Rey diversos planos de palacios portugueses[43], y es por ello por lo que es lógico pensar que Herrera hiciese las trazas para la reconstrucción del Paço de Ribera, en Lisboa.

 

Las obras fueron supervisadas por el propio Terzi, entre 1580 y 1598, y el ingeniero italiano Juan Bautista Antonelli. Lamentablemente, el terremoto de Lisboa de 1755, destruyó este edificio.

 

Estas obras hicieron que Herrera volviese a Lisboa en un par de ocasiones, hasta su regreso definitivo a Madrid en 1583.

 

Una fundación de Felipe II en Lisboa fue la iglesia de San Vicente de Fora. Se ha dicho que es un reflejo de El Escorial, y que tiene cierto parecido con los planos para la catedral de Valladolid.

 

Los planos de Herrera para esta iglesia estarían terminados en 1582, y las obras comenzaron en 1590, actuando como maestro mayor de obras reales el citado Felipe Terzi[44], que pudo incluir aportaciones personales en el edificio. Éste muere en 1597, y le sucede en el cargo el portugués Baltasar Alvares, finalizando la fábrica de la iglesia en 1629.

 

SEGOVIA

 

En Segovia, Herrera trazó y dirigió las obras de la ceca, o fábrica real de Moneda, junto al río Eresma, donde lo importante era la maquinaria, con ruedas hidráulicas, que contenía[45].

 

Por la poca fuerza de las aguas del Manzanares, Felipe II decidió que se ubicase la ceca en Segovia[46]. Trabajó en esa obra Diego de Matienzo, que había trabajado en El Escorial en 1576, y hay dudas si la traza fue de Francisco de Mora, bajo la dirección de Herrera[47]. El edificio estaría terminado entre 1583 y 1585, y Felipe II visitó el edificio en 1592.

 

En todos estos casos Herrera supo organizar los trabajos gracias a la ayuda de colaboradores cualificados, como Juan de Valencia, Gerónimo Gili, Diego de Alcántara, o Francisco de Mora, entre otros.

 

Conocían bien la forma de trabajar de Herrera, pues participaron en la construcción de El Escorial. De él aprendieron la interpretación de la obra de Vitruvio, y la revisión de los órdenes clásicos a través de unas fórmulas de lo que se conocería como estilo herreriano.

 

Todo ese vocabulario arquitectónico se puede observar en el monasterio de El Escorial, que llegaba a su fase final hacia 1584.

 

En 1589, Herrera publicará una serie de doce plantas, alzados y secciones del monasterio de El Escorial, que serán estampados por el grabador flamenco Pedro Perret[48]. Este proyecto comenzó en 1583, y se revisó antes de su aparición junto con el Sumario de las Estampas de San Lorenzo de El Escorial, que era un breve folleto escrito por el propio Herrera[49]. Es una especie de colofón de la obra que le dará a Herrera fama universal.

 

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA Y REFERENCIA

 

AA.VV., Juan de Herrera, Arquitecto Real, Catálogo, Madrid, Ministerio de Fomento, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Lunwerg, Caja Cantabria e Initec, 1997

 

AGUILÓ ALONSO, Mª P., «La sillería del coro del Monasterio del Escorial», Archivo Español de Arte, nº 241 (1998), pp. 53-66

 

ALVAREZ DE QUINDÓS, J. A. Descripción Histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, Ediciones Doce Calles, 1993

 

ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, ANTONIO, «Ver y conocer el viaje del príncipe Felipe (1548-1549)», Congreso Internacional «Carlos V y la quiebra del humanismo político en Europa (1530-1558)», Madrid (2001), Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, pp. 53-106

 

ANDRÉS, GREGORIO DE, «Ordenación urbanística de Madrid dada por Felipe II en 1590», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XIII, 1976, pp. 15-31

 

BERMÚDEZ PLATA, C., La Casa de la Contratación, la Casa Lonja y el Archivo General de Indias, Sevilla, s. f.

 

BOTELLI, GUIDO, Felipo Terzi, Florencia, 1935

 

BUSTAMANTE GARCÍA, AGUSTÍN, «En torno a Juan de Herrera y la arquitectura», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología: BSSA, tomo 42 (1976), pp. 227-250

 

BUSTAMANTE GARCÍA, AGUSTÍN, La arquitectura clasicista del foco vallisolitano (1561-1640), Valladolid, 1983

 

CARBONELL I BUADES, MARÍA, «Ramon Llull y el Discurso de Juan de Herrera», Actas Artis: Estudisd´Art Modern, nº 4-5 (2017), pp. 13-26

 

CERVERA VERA, L. Semblanza de Juan de Herrera-El Escorial, Madrid, Patrimonio Nacional, 1963

 

CERVERA VERA, L. María de Álvaro, primera mujer de Juan de Herrera, Madrid, 1974

 

CERVERA VERA, L. Inventario de los bienes de Juan de Herrera, Valencia, Albatros, 1977

 

CERVERA VERA, L. Documentos biográficos de Juan de Herrera. I(1572-1581), «Colección de documentos para la Historia del Arte en España», vol. 1. Madrid-Zaragoza: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando – Museo e Instituto de Humanidades «Camón Aznar», (1981), pp. 367-387

 

CERVERA VERA, L. Documentos biográficos de Juan de Herrera. II (1581-1596), «Colección de documentos para la Historia del Arte en España», vol. IV. Madrid-Zaragoza: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando – Museo e Instituto de Humanidades «Camón Aznar», (1987)

 

CERVERA VERA, L. Los cuatro testamentos otorgados por Juan de Herrera. Santander (1997), Fundación Obra Pía Juan de Herrera

 

CERVERA VERA, L. Las Estampas y el Sumario de El Escorial, por Juan de Herrera, Madrid, 1954

 

CERVERA VERA, L. «Juan de Herrera diseña la Lonja de Sevilla», Academia, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nº 19, 1981, pp.164-184

 

CERVERA VERA, L. Juan de Herrera diseña un puente sobre el río Guadarrama, Madrid, 1985

 

CHECA CREMADES, F. “El monasterio del Escorial, Vitruvio y los fundamentos de la Arquitectura”, Fragmentos, nº 9 (1986), pp. 48-63

 

CHUECA GOITIA, F. «El estilo viñolesco y Juan de Herrera», Ars Hispaniae: historia universal del arte hispánico, tomo XI, Madrid (1953), Plus Ultra

 

CHUECA GOITIA, F. La catedral de Valladolid, Valladolid, 1947

 

ESTEBAN PIÑEIRO, M. «Las academias técnicas en la España del siglo XVI», Quaderns d´història de l´enginyeria, vol. 5, 2002-2003, pp. 10-18

 

ESTEBAN PIÑEIRO, M. “Juan de Herrera y la formación matemática de los técnicos”, La Ciudad de Dios, vol. CCX, nº 3, 695-720

 

ESTEBAN PIÑEIRO, M. «Juan de Herrera y la Real Academia de Matemáticas», Instrumentos científicos del siglo XVI. La Corte española y la Escuela de Lovaina (Exposición) Fundación Carlos de Amberes. Madrid, 26 de noviembre de 1997 a 1 de febrero de 1998/ coord. por Fernando Villaverde, 1997, pp. 55-66

 

FERNÁNDEZ CASADO, CARLOS, «Historia de los puentes de Madrid», RBAM, XXIII, 1954, pp. 65-84

 

KUBLER, GEORGE, Portuguese Plain Architecture: Between Spices and Diamonds (1521-1706), Middletown, Conn., 1972

 

GARCÍA SANGUINO, MANUEL JOSÉ, «Juan de Herrera y la arquitectura en el arte de la madera en el Monasterio de San Lorenzo el Real del Escorial», El Monasterio del Escorial y la arquitectura. Actas simposium (2002), pp. 555-570

 

GARCÍA TAPIA, NICOLÁS, «Juan de Herrera: arquitecto e ingeniero», Ciudad de Dios: Revista agustiniana, vol. 210, nº 3 (1997), pp. 721-750

 

GARCÍA TAPIA, NICOLÁS, «Documentos sobre Juan de Herrera», Altamira, 52, 1996, pp. 43-66

 

GESTOSO Y PÉREZ, JOSÉ, Sevilla monumental y artística: historia y descripción de todos los edificios notables, religiosos y civiles que existen actualmente en esta ciudad y noticia de las preciosidades artísticas y arqueológicas que en ellas se conservan, 3 vols., Sevilla, 1892 (reimp. Sevilla, 1984), vol. 3, pp. 214-235

 

GÓMEZ-CENTURIÓN JIMÉNEZ, C. «El Felicísimo viaje del príncipe don Felipe, 1548-1551», L. A. Ribot García (ed.), La monarquía de Felipe II a debate, Madrid (2000), pp. 19-40

 

GONZÁLEZ TASCÓN, I., Fábricas hidráulicas españolas, Madrid, 1987, pp. 111-121

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., «Juan de Herrera y las reformas en el Madrid de Felipe II» Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, Año XIX. Madrid (1950), pp. 3-108

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., «Los ingenios de Juan de Herrera», El Escorial 1563-1963. IVº centenario, Madrid (1963), vol. 2, pp.181-214

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., «Los ingenios de Juan de Herrera. Notas marginales», RABN, LXXI (1963), pp. 163-170

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., Casas Reales y Jardines de Felipe II, Madrid, CSIC, 1952

 

KOHLER, A., «El viaje de sucesión de Felipe II al Sacro Romano Imperio», J. Martínez Millán (dir.), Felipe II (1527-1598). Europa y la Monarquía Católica. El Gobierno de la Monarquía (Corte y Reinos), M. Rodríguez Rivero (coord.), Madrid (2000), pp. 451-462

 

KUBLER, G., La obra del Escorial, Madrid, Alianza, 1983

 

LLAGUNO AMIROLA, E. Y CEÁN-BERMÚDEZ, A., Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, reed. 4 vols., Madrid, 1977

 

LÓPEZ SERRANO, M., Trazas de Juan de Herrera en el Escorial. Catálogo de Dibujos, Madrid, Patrimonio Nacional, 1944

 

LLULL, RAMÓN, El libro de la «Nova Geometría» de Ramón Llull, ed. J. M. Millás Vallicrosa, Barcelona, 1953

 

LÓPEZ-VIDRIERO ABELLO, MARÍA LUISA, Las trazas de Juan de Herrera y sus seguidores, Madrid, Patrimonio Nacional; Fundación Marcelino Botín, 2001

 

LÓPEZ-VIDRIERO ABELLO, MARÍA LUISA, «La génesis de un proyecto: conservación y restauración de las Trazas de Juan de Herrera», Las trazas de Juan de Herrera y sus seguidores, Madrid (2001), pp. 17-22

 

MARÍAS, F., «La memoria española de Francisco Paciotti; de Urbino al Escorial», Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, Universidad Autónoma de Madrid, vol. XIII (2001)

 

MARÍAS, F., La arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631), 4 vols., Toledo, 1983-86

 

MARÍAS, F., «Juan de Herrera y la obra urbana de Zocodover en Toledo», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, BSEAA, 1977, pp. 173-178

 

MARTÍN GONZÁLEZ, MARÍA TERESA, «Restauración de las Trazas de Juan de Herrera y sus seguidores», Las trazas de Juan de Herrera y sus seguidores, Madrid (2001), pp. 23-34

 

MARTÍN GONZÁLEZ, JUAN JOSÉ, «Nuevos datos sobre la construcción del Alcázar de Toledo», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos RABM, LXVIII, 1960, pp. 271-286

 

MARTÍN GONZÁLEZ, JUAN JOSÉ, Catedral de Valladolid. Catedrales de Castilla y León. Trabajo del Camino, León: Editorial Edilesa, 2002

 

MÉNDEZ ZUBIRÍA, C., «La Casa de la Lonja de Sevilla», Aparejadores, Sevilla, 1981, pp. 11-15

 

MOLEÓN GAVILANES, PEDRO, «Las casas de oficios de del Escorial en seis planos inéditos de su arquitecto: Juan de Herrera», Q: Consejo Superior de los Colegios de los Arquitectos, nº 64 (1983), pp. 12-27

 

MONTERO VALLEJO, M., «Laguna a la Plaza Mayor, la Plaza del Arrabal», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXIV, 1987, pp. 203-215

 

MORÁN TURINA, J. Y CHECA CREMADES, F., Las casas del rey, Madrid, 1986

 

MURRAY, STEPHEN, «Juan de Herrera, arquitecto del real ingenio de la moneda de Segovia», Estudios Segovianos, nº 91 (1994), pp. 543-558

 

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, «Puentes de acceso a El Escorial», Archivo Español de Arte, LVIII, 1985, pp. 97-107

 

OSTEN SACKEN, C. VON DER, El Escorial, estudio iconológico, Bilbao, Xarai Ediciones, 1984

 

PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ, ALONSO, «La lonja de los mercaderes de Sevilla: de los proyectos a la ejecución», Archivo Español de Arte, LXIII, 1990, PP. 15-42

 

RIVERA, JAVIER, Juan Bautista de Toledo y Felipe II (La implantación del clasicismo en España), Valladolid, Universidad de Valladolid, Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 1984

 

RIVERO CASTRO, MARÍA DEL, «Orígenes de la Ceca de Madrid», RABM, I, 1924, pp.129-137

 

ROKISKI LÁZARO, Mª L., “El claustro de la catedral de Cuenca en el siglo XVI. Sus arquitectos”, Boletín de Información del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca, nº 82, 1975, pp. 23-34

 

RUIZ DE ARCAUTE, A., Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, Madrid, Espasa Calpe, 1936

 

RUIZ DE ARCAUTE, A., Juan de Herrera, Madrid, Espasa Calpe, 1976

 

SÁNCHEZ GARCÍA, M. A., «Una documentación inédita sobre el claustro de la catedral de Cuenca: la correspondencia de Juan de Herrera y el obispo Quiroga con el cabildo catedralicio», Archivo Español de Arte, LXXIX, 316, 2006, pp. 389-401

 

SIGÜENZA, FR. J. DE, Historia primitiva y exacta del monasterio de El Escorial, ed. facs., Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1881

 

URREA FERNÁNDEZ, JESÚS, La catedral de Valladolid y Museo Diocesano. Madrid: Everest, 1978

 

VAQUERIZO GIL, M., «Transcripción del tercer testamento de Juan de Herrera», Altamira, 52, 1996, pp. 297-315

 

VICENTE MAROTO, Mª ISABEL Y ESTEBAN PIÑEIRO, M., «El nivel atribuido a Juan de Herrera y su fundamento geométrico», Llull: Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, vol. 14, nº 26, 1991, pp. 31-58

 

VITRUVIO, Los diez libros de Arquitectura, Madrid, Alianza Forma, 1995

 

WEISE, G., El Escorial expresión artística del tiempo de Felipe II, Madrid, Patrimonio Nacional, 1963

 

WILKINSON ZERNER, C., Juan de Herrera. Arquitecto de Felipe II, Madrid, Akal, 1996

 

ZARCO CUEVAS, JULIÁN, Documentos para la historia del monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, III, Madrid, 1918

 

ZUAZO UGALDE, S., Los orígenes arquitectónicos del Real Monasterio de El Escorial. Discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid, 1948

 

FUENTES DOCUMENTALES

 

Archivo General de Palacio (A.G.P.)

 

Archivo Histórico Nacional (A.H.N.)

 

Archivo Histórico de Protocolos de Madrid (A.H.P.M.)

 

Archivo de Villa, Madrid, (A.V.M.), A.S.A. Archivo de la Secretaría del Ayuntamiento

 

Archivo General de Simancas (A.G.S.)

 

Archivo de la Catedral de Cuenca (A.C.C.)

 

Instituto Valencia de Don Juan

 

Archivo de Zabálburu

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID, CON INCLUSIÓN DE REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA Y REFERENCIA DOCUMENTAL RESPECTIVA

 

INTERVENCIONES EN ARANJUEZ, H. 1571

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

 

AA.VV., Juan de Herrera, Arquitecto Real, Catálogo, Madrid, Ministerio de Fomento, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Lunwerg, Caja Cantabria e Initec, 1997

 

ÁLVAREZ DE QUINDÓS, J. A., Descripción Histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, Ediciones Doce Calles, 1993

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., Casas Reales y Jardines de Felipe II, Madrid, CSIC, 1952

 

MORÁN TURINA, J. Y CHECA CREMADES, F., Las casas del rey, Madrid, 1986

 

RIVERA, JAVIER, Juan Bautista de Toledo y Felipe II (La implantación del clasicismo en España), Valladolid, Universidad de Valladolid, Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 1984

 

RUIZ DE ARCAUTE, A., Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, Madrid, Espasa Calpe, 1936

 

RUIZ DE ARCAUTE, A.,Juan de Herrera, Madrid, Espasa Calpe, 1976

 

WILKINSON ZERNER, C., Juan de Herrera. Arquitecto de Felipe II, Madrid, Akal, 1996

 

REFERENCIA DOCUMENTAL

 

Es muy abundante. Se puede encontrar en la bibliografía de consulta señalada.

 

REAL MONASTERIO DE SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 1563-1584

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

 

La referencia bibliográfica y documental sobre El Escorial es tan amplia, que hemos seleccionado la principal que hemos utilizado en el texto.

 

AGUILÓ ALONSO, Mª P., «La sillería del coro del Monasterio del Escorial», Archivo Español de Arte, nº 241 (1998), pp. 53-66

 

CERVERA VERA, L., Semblanza de Juan de Herrera-El Escorial, Madrid, Patrimonio Nacional, 1963

 

CERVERA VERA, L., Las Estampas y el Sumario de El Escorial, por Juan de Herrera, Madrid, 1954

 

CHECA CREMADES, F., “El monasterio del Escorial, Vitruvio y los fundamentos de la Arquitectura”, Fragmentos, n.º 9 (1986), pp. 48-63

 

GARCÍA SANGUINO, MANUEL JOSÉ, «Juan de Herrera y la arquitectura en el arte de la adera en el Monasterio de San Lorenzo el Real del Escorial», El Monasterio del Escorial y la arquitectura. Actas simposium (2002), pp. 555-570

 

GARCÍA TAPIA, NICOLÁS, «Juan de Herrera: arquitecto e ingeniero», Ciudad de Dios: Revista agustiniana, vol. 210, nº 3 (1997), pp. 721-75

 

GARCÍA TAPIA, NICOLÁS, «Documentos sobre Juan de Herrera», Altamira, 52, 1996, pp. 43-66

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., «Los ingenios de Juan de Herrera», El Escorial 1563-1963. IVº centenario, Madrid (1963), vol. 2, pp.181-214

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., «Los ingenios de Juan de Herrera. Notas marginales», RABN, LXXI (1963), pp. 163-170

 

KUBLER, G., La obra del Escorial, Madrid, Alianza, 1983

 

LLAGUNO AMIROLA, E. Y CEÁN-BERMÚDEZ, A., Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, reed. 4 vols., Madrid, 1977

 

LÓPEZ SERRANO, M., Trazas de Juan de Herrera en el Escorial. Catálogo de Dibujos, Madrid, Patrimonio Nacional, 1944

 

LÓPEZ-VIDRIERO ABELLO, MARÍA LUISA, Las trazas de Juan de Herrera y sus seguidores, Madrid, Patrimonio Nacional; Fundación Marcelino Botín, 2001

 

LÓPEZ-VIDRIERO ABELLO, MARÍA LUISA, «La génesis de un proyecto: conservación y restauración de las Trazas de Juan de Herrera», Las trazas de Juan de Herrera y sus seguidores, Madrid (2001), pp. 17-22

 

MARÍAS, F., «La memoria española de Francisco Paciotti; de Urbino al Escorial», Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, Universidad Autónoma de Madrid, vol. XIII (2001)

 

MOLEÓN GAVILANES, PEDRO, «Las casas de oficios de del Escorial en seis planos inéditos de su arquitecto: Juan de Herrera», Q: Consejo Superior de los Colegios de los Arquitectos, nº 64 (1983), pp. 12-27

 

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, «Puentes de acceso a El Escorial», Archivo Español de Arte, LVIII, 1985, pp. 97-107

 

OSTEN SACKEN, C. VON DER, El Escorial, estudio iconológico, Bilbao, Xarai Ediciones, 1984

 

RUIZ DE ARCAUTE, A., Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, Madrid, Espasa Calpe, 1936

 

RUIZ DE ARCAUTE, A., Juan de Herrera, Madrid, Espasa Calpe, 1976

 

SIGÜENZA, FR. J DE, Historia primitiva y exacta del monasterio de El Escorial, ed. facs., Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1881

 

WEISE, G., El Escorial expresión artística del tiempo de Felipe II, Madrid, Patrimonio Nacional, 1963

 

WILKINSON ZERNER, C., Juan de Herrera. Arquitecto de Felipe II, Madrid, Akal, 1996

 

ZARCO CUEVAS, JULIÁN, Documentos para la historia del monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, III, Madrid, 1918

 

ZUAZO UGALDE, S., Los orígenes arquitectónicos del Real Monasterio de El Escorial. Discurso de ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Madrid, 1948

 

REFERENCIA DOCUMENTAL

 

La referencia documental es muy amplia. En los textos seleccionados se encuentra dicha referencia.

 

MADRID – TRAZAS PARA EL PUENTE DE SEGOVIA, 1577 Y OTRAS POSIBLES INTERVENCIONES

 

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

 

ANDRÉS, GREGORIO DE, «Ordenación urbanística de Madrid dada por Felipe II en 1590», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XIII, 1976, pp. 15-31

 

CERVERA VERA, L., Juan de Herrera diseña un puente sobre el río Guadarrama, Madrid, 1985

 

FERNÁNDEZ CASADO, CARLOS, «Historia de los puentes de Madrid», RBAM, XXIII, 1954, pp. 65-84

 

IÑIGUEZ ALMECH, F., «Juan de Herrera y las reformas en el Madrid de Felipe II» Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, Año XIX. Madrid (1950), pp. 3-108

 

MONTERO VALLEJO, M., «Laguna a la Plaza Mayor, la Plaza del Arrabal», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXIV, 1987, pp. 203-215

 

REFERENCIA DOCUMENTAL

 

Instituto Valencia de Don Juan, caja 49, nº 295

 

Archivo de Zabálburu, caja 219, nº 100-102: Traças-Madrid-para quitar y derribar las casas que llaman de la mançana. Año 1581

 

CRISTÓBAL MARÍN TOVAR

FECHA DE REDACCIÓN: 15 DE NOVIEMBRE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 15 DE DICIEMBRE 2019

 

NOTAS

[1]C. WILKINSON-ZERNER, Juan de Herrera. Arquitecto de Felipe II, Madrid, Akal, 1996, pp. 7-8

[2]ANTONIO ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, «Ver y conocer el viaje del príncipe Felipe (1548-1549)», Congreso Internacional «Carlos V y la quiebra del humanismo político en Europa (1530-1558)»,Madrid (2001), Sociedad Estatal para la Conmemoración de los Centenarios de Felipe II y Carlos V, pp. 53-106

[3]C. GÓMEZ-CENTURIÓN JIMÉNEZ, «El Felicísimo viaje del príncipe don Felipe, 1548-1551», L. A. Ribot García (ed.), La monarquía de Felipe II a debate, Madrid (2000), pp. 19-40; A. KOHLER, «El viaje de sucesión de Felipe II al Sacro Romano Imperio», J. Martínez Millán (dir.), Felipe II (1527-1598). Europa y la Monarquía Católica. El Gobierno de la Monarquía (Corte y Reinos), M. Rodríguez Rivero (coord.), Madrid (2000), pp. 451-462

[4]WILKINSON-ZERNER, op. cit. p. 8

[5]Sobre su fortuna, datos familiares y su condición de viuda de Juan de Landa, ver L. CERVERA VERA, María de Álvaro, primera mujer de Juan de Herrera, Madrid, 1974

[6]JAVIER RIVERA, Juan Bautista de Toledo y Felipe II (La implantación del clasicismo en España), Valladolid, Universidad de Valladolid, Caja de Ahorros Provincial de Valladolid, 1984

[7]C. VON DER OSTEN SACKEN, El Escorial, estudio iconológico, Bilbao, Xarai Ediciones, 1984, p. 9

[8]F. ÍÑIGUEZ ALMECH, Casas Reales y Jardines de Felipe II, Madrid, CSIC, 1952

[9]E. LLAGUNO AMIROLA y A. CEÁN-BERMÚDEZ, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, reed. 4 vols., Madrid, 1977; ÍÑIGUEZ ALMECH, Casas Reales y Jardines de Felipe II, Madrid, CSIC, 1952; J. MORÁN TURINA y F. CHECA CREMADES, Las casas del rey, Madrid, 1986

[10] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 201

[11]WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 73

[12]A.G.S., Obras y Bosques, Escorial leg. 6, 23 septiembre 1563. F. ÍÑIGUEZ ALMECH, «Los ingenios de Juan de Herrera», El Escorial 1563-1963. IVº centenario, Madrid (1963), vol. 2, pp.181-214; y «Los ingenios de Juan de Herrera. Notas marginales», RABN, LXXI (1963), pp. 163-170

[13]JULIÁN ZARCO CUEVAS, Documentos para la historia del monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, III, Madrid, 1918

[14]E. LLAGUNO AMIROLA y A. CEÁN-BERMÚDEZ, Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su restauración, reed. 4 vols., Madrid, 1977, en WILKINSON-ZERNER, op. cit. p. 213

[15]F. Marías, «La memoria española de Francesco Paciotti: de Urbino al Escorial», Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, Universidad Autónoma de Madrid, vol. XIII (2001), pp. 97-106

[16] MANUEL JOSÉ GARCÍA SANGUINO, «Juan de Herrera y la arquitectura en el arte de la madera en el Monasterio de San Lorenzo el Real del Escorial», El Monasterio del Escorial y la arquitectura. Actas simposium (2002), pp. 555-570

[17]A. RUIZ DE ARCAUTE, Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, Madrid, Espasa Calpe, 1936, p. 41

[18]Fr. J. DE SIGÜENZA, Historia primitiva y exacta del monasterio de El Escorial, ed. facs., Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1881; C. WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 60

[19] L. CERVERA VERA, Semblanza de Juan de Herrera-El Escorial, Madrid, Patrimonio Nacional, 1963, p. 38

[20]M. ESTEBAN PIÑEIRO, «Juan de Herrera y la Real Academia de Matemáticas», Instrumentos científicos del siglo XVI. La Corte española y la Escuela de Lovaina (Exposición) Fundación Carlos de Amberes. Madrid, 26 de noviembre de 1997 a 1 de febrero de 1998/ coord. por Fernando Villaverde, 1997, pp. 55-66 – «Juan de Herrera y la formación ·matemática· de los técnicos», Ciudad de Dios: Revista agustiniana, vol. 210, nº 3, 1997, pp. 695-719; Mª ISABEL VICENTE MAROTO, M. ESTEBAN PIÑEIRO, «El nivel atribuido a Juan de Herrera y su fundamento geométrico», Llull: Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, vol. 14, nº 26, 1991, pp. 31-58 – «Las academias técnicas en la España del siglo XVI», Quadernsd´història de l´enginyeria, vol. 5, 2002-2003, pp. 10-18

[21]A. RUIZ DE ARCAUTE, op. cit., pp. 113-115

[22]WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 9

[23] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 77; FERNANDO MARÍAS, La arquitectura del Renacimiento en Toledo (1541-1631), 4 vols., Toledo, 1983-86; JUAN JOSÉ MARTÍN GONZÁLEZ, «Nuevos datos sobre la construcción del Alcázar de Toledo», Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos RABM, LXVIII, 1960, pp. 271-286

[24]Archivo Municipal de Toledo, nº 310, Escrituras 1584-1645

[25] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 192

[26] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 165; F. MARÍAS, «Juan de Herrera y la obra urbana de Zocodover en Toledo», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, BSEAA, 1977, pp. 173-178

[27] C. BERMÚDEZ PLATA, La Casa de la Contratación, la Casa Lonja y el Archivo General de Indias, Sevilla, s. f.; JOSÉ GESTOSO Y PÉREZ, Sevilla monumental y artística: historia y descripción de todos los edificios notables, religiosos y civiles que existen actualmente en esta ciudad y noticia de las preciosidades artísticas y arqueológicas que en ellas se conservan, 3 vols., Sevilla, 1892 (reimp. Sevilla, 1984), vol. 3, pp. 214-235; C. MÉNDEZ ZUBIRÍA, «La Casa de la Lonja de Sevilla», Aparejadores, Sevilla, 1981, pp. 11-15; ALONSO PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ, «La lonja de los mercaderes de Sevilla: de los proyectos a la ejecución», Archivo Español de Arte, LXIII, 1990, PP. 15-42

[28]WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 87

[29]AHPM, Pedro de Salazar, Pº 911, f. iiiivvxxj, 13 de noviembre de 1583, publicado en LUÍS CERVERA VERA, «Juan de Herrera diseña la Lonja de Sevilla», Academia, Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, nº 19, 1981, pp.164-184

[30]Archivo Histórico de Protocolos de Madrid (A.H.P.M.) Pº 911

[31]Mª L. ROKISKI LÁZARO, “El claustro de la catedral de Cuenca en el siglo XVI. Sus arquitectos”, Boletín de Información del Excmo. Ayuntamiento de Cuenca, nº 82, 1975, pp. 23-34; M. A. SÁNCHEZ GARCÍA, «Una documentación inédita sobre el claustro de la catedral de Cuenca: la correspondencia de Juan de Herrera y el obispo Quiroga con el cabildo catedralicio», Archivo Español de Arte, LXXIX, 316, 2006, pp. 389-401; Archivo de la Catedral de Cuenca (ACC), Sección Fábrica, libro nº 12, Libro de fábrica. Cuentas (1547-1590), fol. 16 y 17v.; ACC, Secretaría, Actas capitulares de 1574, fol. 18v. y 1576, fol. 29v.

[32]Mª L. ROKISKI LÁZARO, “La obra de Andrea Rodi en Cuenca” en Archivo Español de Arte, nº 217, 1982, pp. 54-58.

[33] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 122

[34] A. RUIZ DE ARCAUTE, op.cit., p. 46

[35]F. CHUECA GOITIA, La catedral de Valladolid, Madrid, 1947, p. 59-64; WILKINSON, op. cit., p. 65

[36]JESÚS URREA FERNÁNDEZ, La catedral de Valladolid y Museo Diocesano. Madrid: Everest, 1978; AGUSTÍN BUSTAMANTE GARCÍA, La arquitectura clasicista del foco vallisolitano (1561-1640), Valladolid, 1983; JUAN JOSÉ MARTÍN GONZÁLEZ, Catedral de Valladolid. Catedrales de Castilla y León. Trabajo del Camino, León: Editorial Edilesa, 2002

[37] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 205, cita a A. BUSTAMANTE GARCÍA (1976), p. 228, que a su vez señala la referencia del documento: AHPM, Escribano Francisco Martínez, leg. 421, fol. 269v; F. IÑIGUEZ ALMECH, «Juan de Herrera y las reformas en el Madrid de Felipe II» Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo del Ayuntamiento de Madrid, Año XIX. Madrid (1950), pp. 3-108; GREGORIO DE ANDRÉS, «Ordenación urbanística de Madrid dada por Felipe II en 1590», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XIII, 1976, pp. 15-31

[38] ÍÑIGUEZ ALMECH, Casas Reales y Jardines de Felipe II, Madrid, CSIC, 1952

[39] WILKINSON, op. cit, p. 158; Instituto Valencia de Don Juan, caja 49, nº 295

[40] CARLOS FERNÁNDEZ CASADO, «Historia de los puentes de Madrid», RBAM, XXIII, 1954, pp. 65-84: PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, «Puentes de acceso a El Escorial», Archivo Español de Arte, LVIII, 1985, pp. 97-107

[41] L. CERVERA VERA, Juan de Herrera diseña un puente sobre el río Guadarrama, Madrid, 1985

[42] M. MONTERO VALLEJO, «Laguna a la Plaza Mayor, la Plaza del Arrabal», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXIV, 1987, pp. 203-215; Archivo de Zabálburu, caja 219, nº 100-102: Traças-Madrid-para quitar y derribar las casas que llaman de la mançana. Año 1581

[43] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 83

[44] GUIDO BOTELLI, FelipoTerzi, Florencia, 1935; GEORGE KUBLER, Portuguese Plain Architecture: Between Spices and Diamonds (1521-1706), Middletown, Conn., 1972

[45] I. GONZÁLEZ TASCÓN, Fábricas hidráulicas españolas, Madrid, 1987, pp. 111-121

[46] MARÍA DEL RIVERO CASTRO, «Orígenes de la Ceca de Madrid», RABM, I, 1924, pp.129-137

[47] WILKINSON-ZERNER, op. cit., p. 202; LLAGUNO fecha la obra entre 1586 y 1598, op. cit. vol. 3, p. 125

[48]WILKINSON-ZERNER, op. cit. p.54

[49]LUÍS CERVERA VERA, Las Estampas y el Sumario de El Escorial, por Juan de Herrera, Madrid, 1954

X