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PEDRO DE GUMIEL

 

Arquitecto. Alcalá de Henares (Madrid), h. 1460. – Alcalá de Henares (Madrid), 1519.

 

Pedro Gumiel fue un arquitecto y pintor cuya actividad se enmarca entre los siglos XV y XVI, en el complejo periodo del reinado de los Reyes Católicos y de la consolidación de la identidad de España bajo el modelo de monarquía autoritaria. Las circunstancias sociales, políticas y culturales determinaron su producción, caracterizada por la recepción del renacimiento en España y la convivencia con la tradición gótica, como arquitecto al servicio del poderoso arzobispo de Toledo, Primado de España y Canciller de Castilla. Casi con toda seguridad fue el primer profesional de la construcción que recibió el nombre de arquitecto en España, si bien a día de hoy se mantiene el debate sobre el significado exacto del término en la época, una acepción que también se extendía al artífice de retablos[1]. En cualquier caso, su labor arquitectónica y urbanística venía definida por su cargo, que implicaba la planificación, diseño y gestión y no la ejecución directa, lo que confirió a Pedro Gumiel una dimensión profesional de orden intelectual, acorde con el espíritu renacentista, que superaba el perfil del maestro de obras. Pedro Gumiel trabajó con figuras como Juan de Borgoña o los hermanos Enrique y Antón Egas. Por otra parte, tuvo a su cargo un equipo de profesionales, algunos de ellos fieles y estrechos colaboradores, como Pedro de Villarroel, albañil, Alonso de Quevedo, carpintero de lo blanco, armaduras y cubiertas, Francisco de San Juan, maestro de yeserías y Juan Campero cantero, que formaron un equipo profesional de gran actividad tanto en Toledo como en Alcalá y Sigüenza.

 

Son escasas las noticias biográficas que se poseen de Pedro Gumiel[2]. Nació en Alcalá de Henares y fue miembro de la fundación del hospital Antezana[3], por lo que estuvo muy vinculado a su ciudad natal, en la que debió residir la mayor parte de su vida y donde falleció en 1519. Su relevancia y reconocimiento quedaron plasmados tanto en la elección del lugar en que fue sepultado -la capilla de San Ildefonso de Alcalá de Henares, con funciones de panteón de la Universidad- como en la inscripción de la palabra architectus en su lápida.

 

Debió formarse como pintor, si bien no hay noticia de producción suya. La primera obra de Gumiel de la que se tiene noticia data de 1488, el retablo de la capilla de Santiago de la catedral de Toledo, encargado por la duquesa del Infantado, María de Luna, hija del fundador de la capilla, Álvaro de Luna, condestable de Castilla. Según el contrato, Pedro Gumiel, se hizo cargo de la composición arquitectónica, pero no de la pintura (encomendada a Sancho de Zamora y Juan de Segovia)[4]. Es probable que este trabajo le permitiese introducirse en el ambiente catedralicio; así podría explicase en 1493 su diseño para la biblioteca del Colegio de Santa Cruz de Valladolid (1493), una fundación del cardenal primado Pedro González de Mendoza[5].

 

De hecho, la producción de Pedro Gumiel se inscribe en la demarcación eclesiástica del arzobispado de Toledo, y en el proyecto de renovación ideológica y cultural que entre finales del siglo XV y principios del XVI puso en marcha el sucesor de Mendoza, Francisco Jiménez de Cisneros, arzobispo desde 1495, nombrado Cardenal en 1507. Pedro Gumiel asumió dos ámbitos de actividad, interrelacionados, el de la archidiócesis o administración eclesiástica, y el del señorío de Cisneros, en la esfera del poder territorial, político e ideológico del arzobispo. La figura del arquitecto se perfilaba así como la de un proyectista director y gestor, encargado de la contratación de las obras, para las que elegía a los profesionales que las ejecutarían, redactaba las condiciones técnicas y supervisaba los procesos constructivos; es decir, se afianzaba en las tareas conceptuales de la traza respecto de las de ejecución.

 

En 1497 Gumiel fue llamado por Cisneros para dirigir la construcción del retablo mayor de la catedral Primada, proyecto que se prolongó hasta 1504[6]. Se hizo cargo junto con Enrique Egas de la estructura arquitectónica de este referente del gótico hispanoflamenco, a la vez que llevó todo el proceso de contratación de escultores (Petijuan o Petit Joan, Felipe Bigarny, Rodrigo Alemán Sebastián de Almonacid, Copin de Holanda) y pintores (Juan de Borgoña y Francisco de Amberes).

Entre los años 1504 y 1512 trabajó en la antesala capitular catedralicia, obra que coincidió en el tiempo con la con la capilla del colegio de San Ildefonso de Alcalá de Henares, formando parte de una secuencia estilística que se prolongaría en el paraninfo de Alcalá (1516) y la sala capitular toledana (1516), para la que redacta las condiciones de la biblioteca y la armadura, así como el articulado a cumplir por Juan de Borgoña en las pinturas murales[7].

Fuera del ámbito catedralicio, Pedro Gumiel atendió las visitas técnicas y de reconocimiento a los edificios, como “veedor de fábrica” de la archidiócesis, así como la contratación y supervisión de reformas o construcciones de nueva planta, o diversas tasaciones. En 1497 se iniciaron las obras de la Magistral alcalaína, dirigidas por Pedro Gumiel y trazadas junto a Enrique Egas[8]. Fue Pedro Gumiel, en este sentido, quien contrató para su ejecución al mismo Enrique y a su hermano Antón, en su característico gótico de ascendencia flamenca. Las obras finalizaron en 1508.

 

Respecto de las reformas en la archidiócesis, intervino en distintos templos, destacando las trazas, tasaciones y condiciones de las torres campanarios de las iglesias de Torrelaguna[9] (tasación), Miraflores de la Sierra[10] y Getafe[11].

 

El arzobispo había comprendido la actividad edificatoria de su archidiócesis como una forma de afianzamiento de su poder a través de la renovación. No obstante, la relación de mecenazgo entre Cisneros y Gumiel que posibilitó el despliegue ideológico humanista sobre el soporte de la arquitectura, tuvo otro escenario, el del señorío feudal, cuya capital era Alcalá de Henares, en el que se reflejó la evolución social, política y cultural de las postrimerías de la Edad Media hacia la modernidad renaciente. Cisneros se presentaba como militar y guerrero y a su vez, como un moderno hombre de estado.

 

Pedro Gumiel asumió en 1499 en calidad de maestro de obras, la revisión del estado de las fortalezas del señorío arzobispal en Toledo (Illescas, La Guardia, Almonacid), Guadalajara (Brihuega, Uceda) y Madrid (Aldovea, Santocaz y Alcalá la Vieja)[12]. Sus memoriales incluyeron los proyectos de adaptación a las nuevas necesidades poliorcéticas[13]. Destaca su propuesta para la reforma de la “casa e fortaleza” de Aldovea, que afectaba a accesos, corredores, aposentos del alcaide, cerca y reordenación del patio interior.

 

En el año de 1500, Pedro Gumiel trazó los planos del hospital de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas, una fundación de Cisneros regentada por monjas franciscanas, simultánea al inicio de las obras de la universidad alcalaína[14]. El edificio fue sustituido por otro antes de finalizar el siglo XVI. Cabe pensar si su estructura claustral de un solo patio no fue sino uno de los ejemplos hospitalarios tempranos del Renacimiento español que pronto habría de desarrollar uno de los más habituales colaboradores de Gumiel, Enrique Egas, a partir de 1504 en Santa Cruz en Toledo, según la tipología inauguradas por Filarete. Puede intuirse en el edificio de Illescas, levantado intramuros junto al alcázar del arzobispo, un interés tipológico respecto de la evolución formal de estas instalaciones, puesto que en el fondo se trataba de la superposición funcional del hospital a un convento, y por tanto compartiría o asimilaría numerosas características de los edificios mendicantes (Cisneros era franciscano), con celdas para la reflexión y el estudio, que debieron ser determinantes además en el diseño de centros educativos y en la concepción de la misma universidad alcalaína. Estas interrelaciones entre tipologías permiten a día de hoy ampliar la visión de la introducción del renacimiento en España a través del arzobispado toledano. En este sentido, enlazando con el hospital de Illescas, podría interpretarse el convento franciscano de la Madre de Dios de Torrelaguna[15], también trazado por Pedro Gumiel junto a Enrique Egas en 1512 (ejecutado por el cantero Juan Campero) con patio porticado de orden clásico. De modo similar, en 1514 Pedro Gumiel proyectó el conjunto de San Juan de la Penitencia en Toledo (un convento con colegio para doncellas) con un claustro donde se combinaba lo gótico y lo renacentista, por donde se accedía a la iglesia de una nave y cubierta de armadura, semejante a la de San Ildefonso en Alcalá de Henares. Si bien no se tiene certeza de que Gumiel fuese el tracista del conjunto de la granja de la Aldehuela, una finca campestre concebida como colegio de retiro dependiente de la universidad de Alcalá, cerca de Torrelaguna, en 1514 supervisó condiciones y pagos de las obras del maestro Campero[16]. Los soportes clásicos empleados en el patio de este edificio estaban emparentados estilísticamente con los de la fachada original del colegio de San Ildefonso y la sacristía de su iglesia.

Las reformas religiosas, sociales y culturales acometidas por Cisneros parecen confluir en el conjunto universitario de Alcalá de Henares[17]. A las tipologías edilicias se sumaron los modelos de la ciudad ideal renacentista. La orientación educativa del complejo hacia las enseñanzas teológicas se vio plasmada en su diseño urbano, inspirado en las reflexiones renacentistas sobre la perfección y finitud del Universo, también en la Jerusalén celeste y en la teoría de la iluminación y la ciudad de Dios de San Agustín.

 

El lugar elegido por Cisneros no fue fruto de una arbitraria decisión. Mientras que Toledo era la sede eclesiástica, Alcalá de Henares constituía la cabeza urbana visible del señorío medieval del arzobispo. Entre las razones de fondo estaba la herencia simbólica del espacio, más allá de la propiedad de un lugar musulmán donado por Alfonso VI en 1086 y de la fundación de un burgo de nueva planta dominado por el palacio arzobispal a modo de alcazaba diferenciada del recinto amurallado. Alcalá permitía al arzobispo, en clave renacentista, establecer un vínculo con la tradición clásica, como heredero del asentamiento romano de Complutum, idea fortalecida en lo político por la condición de los arzobispos de Toledo de primados de España y cancilleres de Castilla, a lo que Cisneros sumó su nombramiento como cardenal y su status como regente de Castilla tras el fallecimiento de Felipe el Hermoso y luego de Fernando el Católico. No fue menos importante la conexión simbólica con Complutum, la sede de la diócesis establecida por el obispo de Toledo en Asturio en el siglo V.

 

El proyecto universitario tuvo uno de sus antecedentes conceptuales en los mismos estudios generales de Alcalá, fundación del arzobispo Gonzalo García Gudiel de fines del siglo XIII, en la que Cisneros había estudiado; posiblemente también en el modelo institucional y arquitectónico del alcalaíno hospital Antezana, de la que fue miembro Pedro Gumiel. Ahora bien, del mismo modo ha de verse entre sus fuentes de inspiración el colegio de San Bartolomé de Salamanca y muy especialmente el colegio de Santa Cruz de Valladolid, en el que Lorenzo Vázquez de Segovia introdujo las primeras formas renacentistas en España y que el propio Pedro Gumiel (quien recuérdese había diseñado su biblioteca en 1493) había conocido de primera mano.

 

En 1488, antes del inicio de la colaboración con el arquitecto de Alcalá, Cisneros había solicitado al papa Alejandro VI la autorización para la construcción de un colegio mayor   con las facultades de Teología, Arte y Derecho, que fue concedida en 1499[18]. La primera piedra del colegio de San Ildefonso se puso en 1501[19], pero no era sino el comienzo de un proyecto de mayor alcance conceptual y espacial, la Complutensis Universitas. El planeamiento del conjunto fue encargado con toda seguridad a Pedro Gumiel, quien a lo largo de los años dirigiría y supervisaría todas las fases de una construcción que fue acometida con la celeridad impuesta por Cisneros, lo cual contribuyó positivamente en la misma coherencia de la empresa. La primera de las novedades conceptuales fue la elección de un espacio libre, no limitado por el entramado urbano, a continuación de la plaza del Mercado que se extendía extramuros de la villa por el Este, al otro extremo del palacio arzobispal. Cisneros había adquirido los terrenos que serían explanados y urbanizados siguiendo las pautas del urbanismo renacentista ideal, una ciudad de nueva planta articulada mediante el trazado de calles a cordel.

La conexión de este núcleo con la villa medieval se estableció a través de un arco concebido a modo de logia elevada que permitía la integración de la universidad en la plaza del mercado -escenario de los actos públicos más relevantes de la ciudad- y la consecuente presencia de los altos cargos en un lugar visible y privilegiado. Este arco tendría la función simbólica de subrayar la presencia de la universidad en el nuevo centro de la ciudad, marcando tanto su ingreso como su límite, de tal modo que al conjunto no se accedía como a un edificio a través de una portada, sino a través de una calle particular abierta en la plaza que conduciría a la fachada principal. La universidad quedaba así deliberadamente diferenciada dentro del espacio urbano, como una civitas, también urbs, autónoma.

 

La obra universitaria de Gumiel por tanto no puede estudiarse exclusivamente a través de sus hitos monumentales, sino en el contexto de una nueva tipología urbana, respuesta conceptual a un proyecto humanista cultural y a una voluntad estética, que supera los tópicos del indebidamente llamado estilo Cisneros por cuanto establecía un uso funcional y semántico de los distintos estilos que convivían en la época. La visión plástica de Gumiel, formado como pintor, debió colaborar a la hora de concebir el espacio urbano bajo los principios de la geometría y de la perspectiva. El proyecto ideológico y educativo de Cisneros que conectaba humanismo y cristianismo y se soportaba simbólicamente sobre el modelo de la transmisión del conocimiento de Cristo a los Doce Apóstoles y de éstos a sus discípulos, fue traducido por Gumiel a una estructura urbana jerarquizada. La universidad constaría de un colegio mayor principal y otros doce mayores, además de otras doce residencias menores, interconectados en la trama interna y complementados con otras viviendas y servicios e instalaciones como biblioteca, imprenta, cárcel y hospital. El templo quedaba integrado en el colegio principal, el de San Ildefonso. Del mismo modo que el modelo conventual se asimilaba arquitectónicamente en estos centros que ofrecían enseñanza y residencia a los estudiantes, también establecía una prolongación de la misión evangelizadora en la educativa, orientada a las ciencias eclesiásticas.

 

El colegio de San Ildefonso[20], inaugurado en 1507, se concibió con la lógica de la estructura claustral. Según las referencias documentales a columnas “a la antigua”[21] debió incorporar elementos clásicos en el patio y en la fachada de dos alturas.

La iglesia, iniciada en 1499 se concluyó en 1510, si bien las obras de las capillas se prolongaron hasta 1515. Su planta rectangular estaba trazada sobre la triple repetición de un módulo también rectangular, dos en la nave, uno en la capilla mayor, que inscribía la forma poligonal de la cabecera. La tipología de la iglesia, en versión simplificada, tuvo una gran difusión en el arzobispado, de modo concreto en el alfoz de Alcalá[22], lo que implicó una evolución de las formas de los templos parroquiales. Por otra parte, la convivencia en este espacio de estilos -decoraciones góticas y renacentistas en la nave, tradición mudéjar en la armadura- suponía una síntesis y catálogo de los repertorios vigentes en la época. Gumiel dirigió y contrató las obras de los retablos, posiblemente diseñados por él mismo, con iconografía definida por Cisneros, contando para los de capilla mayor con Juan de Borgoña[23]. El papel de Gumiel como tracista y gestor alcanzaba al mobiliario, como la sillería del coro o las cajonerías del colegio, elaboradas por los entalladores habituales de los retablos, como Cristóbal de Ayllón y Fernando de Rada. Durante 1515 y 1516 Gumiel dirigió, redactó las condiciones técnicas y contrató las obras de la sacristía, ejecutadas por el cantero Juan Campero. Entre los elementos detallados se encontraban pilares de factura clásica, tomando como referente las basas clásicas empleadas en la fachada del colegio. La techumbre debía sintonizar con la de la misma iglesia, pues fue encargada a Alonso de Quevedo, el habitual carpintero de lo blanco de las obras de Gumiel. En 1519, fechas próximas a su fallecimiento, Gumiel terminaba el retablo de esta estancia.

 

En 1516 se había levantado el perímetro del teatro, más conocido como paraninfo, y se procedía a la tasación de la carpintería. El espacio rectangular estaba articulado como un patio interior, de doble altura, con galería de arcos rebajados en la parte superior desde la que se podían seguir celebraciones y funciones. Respecto de la capilla, el paraninfo supuso un espacio más simétrico y armonioso, un primer nivel enyesado, uno segundo articulado epidérmicamente con órdenes clásicos, candelieri y grutescos, tenían su réplica en la techumbre, una armadura de tradición mudéjar decorada con elementos del primer renacimiento[24] y en la alfombra de azulejos con dibujos geométricos del suelo, fabricados in situ.

La elección de los materiales empleados en la universidad, ladrillo, yeso, madera, cerámica, estuvieron determinados por la premura de Cisneros, pero también por la tradición y oferta local. Pedro Gumiel, estuvo trabajando hasta su muerte en otros espacios universitarios menos conocidos, dirigiendo y elaborando las condiciones de las casas y patios que se levantaban en las calles de esta ciudad del saber.

 

Por otra parte, la actividad documentada de Pedro Gumiel en la primera iglesia de Santiago que se levantó en la morería[25], podría apuntar hacia su autoría, del mismo modo que la transformación del barrio con la apertura de la calle de Santiago, significativamente perpendicular y con su punto de partida en la calle que delimita la manzana fundacional por el oeste. Esta vía recta que remite al urbanismo renacentista, contribuyó a complementar la imagen de modernidad inaugurada por la universidad a la vez que suponía la introducción del esquema a cordel dentro del caserío medieval. Las referencias estilísticas de Pedro Gumiel caminaron muy ligadas a la renovación formal que marcó en España el paso del siglo XV al XVI pero también estuvieron determinadas por su posición en el cuadro de trabajo, como tracista y contratista, de tal modo que fue adaptando las opciones estéticas a las funciones de los edificios; la fusión de lo medieval con el primer renacimiento no pretendía la creación de un estilo, sino un empleo racional, expresivo y simbólico de los distintos lenguajes. En esencia, las estructuras arquitectónicas usadas fueron las de la tradición toledana del gótico hispanoflamenco y la herencia hispanomusulmana. Gumiel no parece que incorporase el sistema estructural de los órdenes clásicos en sus obras, ente otros motivos por los materiales con los que trabajó, fue en la forma de algunos arcos y en la ornamentación de yeserías (candelieri, grutescos, impostas, capiteles de apariencia corintia) donde recurrió a las novedades del Quattroccento italiano que viajaban en forma de repertorios formales, cuadernos de artista y tratados, al estilo del Codex Escurialensis. La forma de trabajar quedaba descrita por Diego de Sagredo, alumno de la universidad, en su famoso tratado, al hablar de los artífices castellanos “nunca cessan de sacar muestras, debuxos, medidas, traças, modelos, figuras grimaças que se reparten por todo el mundo”[26], afirmación que reflejaba plenamente la figura de Pedro Gumiel, a quien conoció personalmente y que invita a comprender las Medidas del Romano como una compilación y un estudio de la asimilación española del renacimiento en los inicios del siglo XVI.

 

La introducción del clasicismo en las obras arzobispales también se evidencia en la estrecha colaboración de Gumiel con Juan de Borgoña (conocedor de la pintura italiana del Quattrocento) en retablos y frescos. Pero donde se produjo una auténtica innovación fue en la escala urbana de la obra del arquitecto, donde se observa el trasfondo del debate de la ciudad ideal y la sintonía con profesionales hispanos contemporáneos nada ajenos a la mitra toledana como Lorenzo Vázquez de Segovia (el antecesor de Gumiel) y sobre todo Enrique Egas (en quien la influencia del Filarete es evidente), con quien el arquitecto alcalaíno compartió en más de una ocasión la autoría de trazas. Sobre el precedente humanista del cardenal Mendoza y Lorenzo Vázquez, Cisneros y Gumiel establecieron la sólida relación de mecenazgo que concibió y levantó la primera ciudad universitaria del mundo.

 

 

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TOAJAS ROGER, MARÍA ÁNGELES, “En torno al llamado ‘Estilo Cisneros’: La Techumbre del Paraninfo de Alcalá de Henares”; La Universidad Complutense y las Artes. Madrid, Universidad Complutense, 1995, pp. 75-96.

 

TORRE, A. de la, «Servidores de Cisneros», Hispania, XXIII (1946).

 

UNDURRAGA, R., BARLUENGA, G., “Architectural analysis of the Antezana Hospital: a 15th century noble house in the historic city of Alcalá de Henares (Madrid, Spain), Proceedings of the 6th International Congress on “Science and Technology for the Safeguard of Cultural Heritage in the Mediterranean Basin”, Athens: Guarino, 2013, vol. III, pp. 104-111.

 

VVAA, España y Bolonia, siete siglos de relaciones artísticas y culturales, Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánicos, 2006, p. 28.

 

VVAA, Historia de la Universidad de Salamanca. Vestigios y entramados, Salamanca:, Ediciones Universidad Salamanca, 2009, vol. IV, p. 315.

 

FUENTES DOCUMENTALES

 

ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE TOLEDO.

 

ARCHIVO DIOCESANO DE ALCALÁ DE HENARES

 

ARCHIVO DIOCESANO DE GETAFE. Fondo de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Getafe.

 

ARCHIVO DIOCESANO DE MADRID.

 

ARCHIVO DIOCESANO DE TOLEDO.

 

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. UNIVERSIDADES

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID, CON INCLUSIÓN DE REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA Y REFERENCIA DOCUMENTAL RESPECTIVA

 

Universidad de Alcalá de Henares. Proyecto urbano. Supervisión. 1497-1519.

Colegio Mayor de San Ildefonso. Capilla. Sacristía. Biblioteca. Paraninfo.

Referencia Bibliográfica

CASTILLO (1980 a)

CASTILLO (1980 b), p. 37.

CASTILLO (1982), p. 58.

CASTILLO (2000)

CLARAMUNT (1992)

GIL y PALOMARES (2017)

GONZÁLEZ RAMOS (2000)

GONZÁLEZ RAMOS (2019)

LÓPEZ GUZMÁN (2000), p.359

MARÍAS (1994)

MARÍAS (1995)

MARÍAS (2000), pp. 15-20.

QUINTANA (2018)

RIVERA (2012)

TOAJAS (1995)

Referencia Documental

AHN, UNIVERSIDADES, libro 744, 747,748.

 

Castillo de Aldovea. San Fernando de Henares, 1499 (reforma).

Referencia Bibliográfica

BENITO Y MUÑOZ (1984)

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES,747, N.3

 

Castillo de Alcalá la Vieja. Alcalá de Henares, 1499 (reforma)

Referencia Bibliográfica

BENITO Y MUÑOZ (1984)

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES,747, N.3

 

Castillo de Santorcaz, 1499 (reforma).

Referencia Bibliográfica

BENITO Y MUÑOZ (1984)

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES,747, N.3

 

Iglesia Magistral de Alcalá de Henares. (coautor junto a Antón y Enrique Egas) 1497-1508.

Referencia Bibliográfica

CASTILLO (1979)

MORENA (1979)

MORENA (2017)

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES,748, N.60

 

lglesia de Santiago. Alcalá de Henares. Post 1500, ref. 1514.

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES, 747,N.3

 

Convento franciscano de la Madre de Dios. Torrelaguna. (traza junto a Enrique Egas) 1512

Referencia Bibliográfica

ESTELLA (1985)

MORENA (1986)

 

Torre de la iglesia de Santa María Magdalena. Torrelaguna. 1512.

Referencia Bibliográfica

ESTELLA (1985)

MORENA (1986)

 

Torre de la iglesia de Santa María la Mayor. Miraflores de la Sierra. 1512. (supervisión, tasación)

Referencia Bibliográfica

ESTELLA (1985)

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES, 748, N.175

 

Granja y casa de retiro del Colegio Mayor de San Ildefonso y Universidad de Alcalá. La Aldehuela. Torrelaguna. 1514.

Referencia Bibliográfica

GONZÁLEZ RAMOS (2016)

Referencia Documental

AHN. UNIVERSIDADES,747, N.3

 

Torre de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena. 1515. Getafe (traza y vista).

Referencia Bibliográfica

CORELLA y MERLOS (1990)

Referencia Documental

ADG. Parroquia de Santa María Magdalena. Libros de Fábrica, 1.

 

 

MARÍA MAGDALENA MERLOS ROMERO

FECHA DE REDACCIÓN. 16 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN.

 

NOTAS

[1] FERNANDO MARÍAS FRANCO, “El arquitecto…”, 1995.

[2] “Pedro Gumiel”, Diccionario…, 2009.

[3] R. UNDURRAGA, G., BARLUENGA “Architectural…”, 2013.

[4] MAESTRO DE LOS LUNA.

[5] CERVERA VERA, LUIS, Arquitectura…, 1982.

[6] “Pedro Gumiel”, Diccionario…, 2009.

[7] ISABEL MATEO GÓMEZ. “la librería…”, 2003.

[8] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Nueva obra… 1979; MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “Documentos relativos…”, 1979; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Iglesia Magistral…”, 2017.

[9] MARGARITA ESTELLA, “Noticias…”, 1985.

[10] MARGARITA ESTELLA, “Noticias…”, 1985.

[11] PILAR CORELLA y MAGDALENA MERLOS, “Parroquia de Getafe…”, 1990.

[12] ELOY BENITO RUANO y JUAN MUÑOZ RUANO, ”Otros poderes…”, 1984.

[13] ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (AHN) UNIVERSIDADES,747, N.3.

[14] JOSÉ CAMÓN AZNAR, “Hospital-iglesia…”, 1967.

[15] Sobre este edificio MARGARITA ESTELLA, “Noticias…”, 1985; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, 1986.

[16] Sobre la Aldehuela ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS, “La Aldehuela…”, 2016.

[17] Por la ingente cantidad de estudios se remite a la bilbiografía general.

[18] CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, Ciudad, funciones y símbolos. Alcalá de Henares; un modelo urbano de la España Moderna. Alcalá de Henares: Ayuntamiento, 1982.

[19] CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, El Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Génesis y desarrollo de su construcción. Siglos XV-XVIII, Madrid: Algar, 1980.

[20] La abundante bibliografía se recoge en la ficha correspondiente.

[21] Cfr. ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS, “La Aldehuela…”, 2016.

[22] JORGE-ELÍAS DE LA PEÑA Y MONTES DE OCA, “Iglesias…”, 2011.

[23] ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS, “Juan de Borgoña…”, 2000.

[24] MARÍA ÁNGELES TOAJAS ROGER, “En torno…”, 1995.

[25] AHN. UNIVERSIDADES, 747,N.3

[26] FERNANDO MARÍAS FRANCO, “Diego de Sagredo…”, 2000.

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