27799
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-27799,stockholm-core-1.2.1,select-theme-ver-3.7,ajax_fade,page_not_loaded,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá de Henares (Constantin Uhde. 1888. En: Baudenkmäler in Spanien und Portugal, 1892.
RODRIGO GIL DE HONTAÑÓN SANZ

 

Rascafría 23, febrero, 1500 – Segovia 31, mayo 1577

 

Rodrigo Gil de Hontañón fue uno de los más relevantes arquitectos del siglo XVI español[1]. Desarrolló la mayor parte de su actividad en la zona central de la Península. Su obra se caracterizó por la combinación del gótico final con el renacimiento. tanto del Quattrocento como del Quinquecento; por ello, probablemente sea la figura que mejor ilustra la recepción del Renacimiento en España.

Fue hijo bastardo de Juan Gil de Hontañón y Ana Sanz, si bien mantuvo su condición de hidalgo, como muestra el escudo de su sepultura en Segovia[2]. Juan Gil, procedente de Rasines, pertenecía a una de las familias de canteros norteños montañeses que llegaron a Castilla a fines del siglo XV[3]; en 1499 ya estaba avecindado en Rascafría[4], lugar donde Rodrigo nació en 1500[5]. El padre de Rodrigo Gil estuvo vinculado a los últimos maestros canteros del gótico y al campo de actuación de las grandes catedrales castellanas, formando él mismo parte de esa generación estética, como Juan Guas, Enrique Egas o Juan Campero, derivada de la escuela nórdica de las fábricas de Toledo y Burgos en los años centrales del siglo XV.

 

Los primeros trabajos conocidos de Rodrigo Gil de Hontañón fueron junto a su padre en 1516 en Casalareina (La Rioja) y en 1523 en la capilla del deán Vázquez de Cepeda del convento de San Francisco de Zamora[6]. Junto con su progenitor aprendió el oficio familiar en dos ámbitos; por una parte, participó en algunas significativas obras de la zona al sur de la sierra de Guadarrama en la que creció (Rascafría, Miraflores de la Sierra, El Paular) y donde debió pasar sus primeros años de profesión junto a García Cubillas, tras la muerte paterna en 1526[7]; por otra, estuvo al servicio de los cabildos catedralicios de Segovia y Salamanca.

 

Progresivamente, gracias a su talento y capacidad, inició trabajos independientes que se concentraron en Castilla y León. Se hizo cargo de las obras inacabadas de Juan Gil en las iglesias zamoranas de Venialbo y Villamor de los Escuderos. Fue reclamado tanto para obras religiosas –la mayor parte de su producción y en las que se desarrolló profesionalmente – como civiles. Así intervino en la fábrica de las catedrales de Santiago de Compostela, Ciudad Rodrigo, Orense, Coria, Plasencia, Salamanca, Segovia (la capilla mayor y parte de la cabecera)[8], Astorga, Valladolid. Fue, de hecho, maestro mayor de estas cinco últimas, relevando a algunas de las grandes figuras de la generación anterior fallecidas. Así, en la catedral de Segovia sucedió en 1526 a su padre, en la de Salamanca a Juan de Álava en 1538[9], en Astorga a Francisco de Colonia entre 1542 y 1559. Asumió el cargo en la catedral de Valladolid en 1536[10] y en Plasencia en 1544. Respecto de la arquitectura civil, su catálogo incluye palacios como el de Monterrey (Salamanca) y el de los Guzmanes (León).

 

Gran parte de su vida residió en Salamanca, debido a su nombramiento como maestro mayor de la catedral, donde ya era vecino en 1539; está documentada su vecindad entre 1545 y 1566[11]. Falleció en Segovia el 31 de mayo de 1577, al día siguiente de dejar por escrito sus últimas voluntades y legar sus bienes a obras pías[12], fecha en la que trabajaba en la fábrica de la catedral[13], aquella con la que había iniciado su andadura de la mano de su padre y donde fue sepultado[14]; hecho éste que muestra el prestigio y status que consiguió en vida, evocando los casos similares de Pedro Gumiel en Alcalá de Henares y Juan Guas en Toledo.

Su larga biografía profesional permitió que evolucionase desde el gótico tardío hacia las formas clásicas, si bien alternó los estilos en función de la demanda y de la tipología. Las puertas se le abrieron gracias a los contactos e influencia de su padre, al que acabaría superando, convirtiéndose en uno de los maestros más reconocidos de su época. Se consolidó, por encima de la figura de maestro constructor, como tracista y director de obras, documentado en numerosas ocasiones en visitas, tasaciones e informes.

 

Mientras que el gusto tardomedieval era el preferido por las instancias eclesiásticas (el nombre de Rodrigo está asociado a más de cincuenta construcciones religiosas[15]) las premisas clásicas fueron asimiladas en la arquitectura civil, dejando huella de la modernidad de los mecenas de la nobleza española, en la estela iniciada por los Mendoza en el siglo XV. Muestra de ello son el palacio de Monterrey en Salamanca para Alonso de Zúñiga y Acevedo Fonseca, iniciado en 1539 e inconcluso, posiblemente la fachada de la casa de la Salina en Salamanca (construida para don Rodrigo de Messía y Mayor de Fonseca), el palacio de los Guzmanes en León hacia 1559 y, también atribuido y de hacia 1540, el de los Ulloa en Mota del Marqués (Valladolid). Aunque menos abundante respecto de la arquitectura religiosa, fue su producción más conocida y trascendental por las novedades estilísticas que introdujo y que contribuyeron a la renovación de la imagen de las ciudades castellanas en el siglo XVI. En los templos, aun de factura gótica, con frecuencia recurría a las formas clásicas en las portadas (iglesia del monasterio de las Bernardas de Salamanca, de Santiago en Medina de Rioseco y de San Martin de Mota del Marqués) que emparentaban con las novedades renacentistas en lo civil y habrían de repercutir del mismo modo en la estética urbana.

 

En su primera etapa su obra estuvo muy determinada por los templos de planta salón de raigambre nórdica (San Sebastián de Villacastín, Santiago de Medina de Rioseco, Santos Juanes de Nava del Rey (Valladolid). En una segunda fase, a partir de 1535, se abrió progresivamente a al clasicismo romano, aunque sin renunciar a la planta salón de la que dejó testimonio en diversos puntos de Castilla y León: Santiago de Cigales y San Martín de Mota del Marqués en Valladolid, Santa Eugenia de Becerril de Campos (Palencia) o San Julián de los Caballeros en Toro (Zamora). Un tercer momento, a partir de 1560, supuso la evolución hacia una depuración estilística, ya influenciado por el manierismo y por Juan Bautista de Toledo, fase en la que mantuvo contacto esporádico con la arquitectura áulica de los Austrias. Ello no impidió que a lo largo de toda su trayectoria fuese leal a las tipologías tardoflamencas, de templos más o menos sencillos con cabeceras poligonales, una o tres naves (a veces con capillas) pautadas al exterior por contrafuertes, en los que se incorporaba cierta decoración animal o vegetal a modo de pináculos. Sin embargo, progresivamente incorporó la nueva sensibilidad venida de Italia. Los mismos soportes interiores fasciculados de una primera época fueron dando paso al protagonismo de basas, columnas y finalmente capiteles dóricos. En idéntica progresión, las molduras del gótico tardío evolucionaron hacia prototipos renacentistas. Así perpetuó el modelo ochavado en la cabecera de la catedral de Segovia o realizó en la década de los sesenta las torres que flanquean el pórtico y la traza del claustro de San Benito el Real de Valladolid[16]. Parte de sus creaciones sintetizaron formas del pasado y del presente, como sus característicos vanos abocinados de medio punto, en ocasiones geminados o divididos en cruz, creando tracerías con formas clásicas, como los óculos, uno de tantos ejemplos de la renovación que imprimió al sistema gótico.

 

Otro capítulo menos conocido de la actividad del maestro fue el de las obras públicas; en concreto puentes, como los que inspeccionó en Zamora, Toro, Valladolid y Alconétar (Cáceres) y sobre todo los de Madrid sobre los ríos Manzanares, Jarama y Guadarrama. Las obras de ingeniería en Alconétar y en Madrid (en este caso a través del Consejo Real) han de inscribirse en su labor al servicio de la Corona. En este sentido, fue elegido para distintas obras regias, como la ampliación del hospital de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela, iniciado por los Egas, desde el respeto a su factura hispanoflamenca. En 1566 Felipe II le nombró maestro mayor del Colegio Militar de Santiago (o Colegio del Rey) de Salamanca. Fue llamado a El Escorial para participar en la zona residencial del monasterio, y en 1576 al palacio de Carlos V en Granada[17], a donde no acudiría por sus múltiples ocupaciones.

 

Por último hay que destacar la creatividad de Rodrigo Gil no sólo en la práctica arquitectónica sino también en la teoría tratadística[18], vehículo para la difusión de su estilo. Prueba de ello es su texto sobre arquitectura, cuya vigencia explica que fuese copiado a fines del siglo XVII por Simón García, incluido en su Compendio de Architectura de 1681[19], reproducción que ha permitido que la obra haya llegado a nuestros días. Se especula sobre la custodia del original por los maestros mayores de la catedral de Salamanca sucesores de Rodrigo Gil[20] hasta llegar a manos del copista, también arquitecto oriundo de Salamanca, quien hizo la transcripción que hoy se conserva en la Biblioteca Nacional de España. El interés del Compendio ha llevado a numerosas investigaciones[21] que se han adentrado en los orígenes del cuaderno de cantería. Se adscriben a Rodrigo Gil los capítulos del I al VI y se data su escritura en una horquilla que discurre entre 1560 y 1577[22], acotada por Hoag a 1562-1570[23].

 

El maestro rascafriense basó su texto en la obra De arquitectura de Vitrubio y en el Tratado de arquitectura y urbanismo militar de Durero[24], mientras que aportó su conocimiento de la tradición gótica, manifestando de ese modo el contacto con el mundo clásico y las novedades del Renacimiento y su combinación con la herencia arquitectónica medieval. De ese modo evidenció la importancia de la geometría y las matemáticas en el diseño de los edificios. Ello es especialmente notorio en los modelos de plantas de templos y en el repertorio de bóvedas de crucería que interpretó como módulos independientes de los soportes elegidos. Este legado teórico fue materializado no sólo en las creaciones de Rodrigo Gil, sino en numerosas obras de su ámbito de influencia[25], algunas de ellas en la provincia de Madrid. También se constata el legado del arquitecto en sus colaboradores y su trascendencia en la arquitectura religiosa hasta el advenimiento del barroco. Ello es debido a que el cuaderno de cantería de Rodrigo Gil, como todos los escritos de este tipo, respondía a una función educativa, era instrumento imprescindible de los colaboradores que permitía que éstos viajasen a distintas fábricas para trabajar y ejecutar las obras diseñadas por el rascafriense. En contexto, el cuaderno muestra el carácter organizativo de la red de trabajo dirigida por un maestro, basada en los vínculos familiares, de paisanaje y de amistad, sistema cuyo origen se encontraba en las relaciones ya establecidas por su padre Juan Gil y en las que destacaba el origen montañés de numerosos maestros y canteros[26].

 

La ingente labor de Rodrigo Gil de Hontañón, respaldada por su prestigio, fue posible gracias al mecenazgo eclesiástico, nobiliario y también regio. Ello se tradujo, en correspondencia, en la relevancia que tuvo en la imagen arquitectónica de diversos cabildos y obispados y casas como las de Guzmán y Fonseca. Estuvo además relacionado, por reputación y longevidad, con los grandes arquitectos del siglo -Alonso de Covarrubias, Luis y Gaspar de Vega, Juan Bautista de Toledo- con los que coincidió en numerosas obras. Su equipo de colaboradores (entre los que destacaron García de Cubilla y Pedro de Gamboa) y las variaciones de sus miembros para cada una de sus zonas de actuación, facilitaron la itinerancia y posibilitaron que las obras – a las que acudía con poca frecuencia, especialmente a las de los focos más alejados de su punto de residencia-, siempre estuviesen bajo su control. Ello fue singularmente evidente en las empresas del ámbito madrileño a las que fue reclamado, donde sobresalieron dos colaboradores que perpetuaron las lecciones del maestro, principalmente en lo que a arquitectura religiosa se refiere: Pedro de la Cotera y Nicolás de Ribero.

 

Rodrigo Gil de Hontañón, no sólo difundió su personal estilo por gran parte de España hasta finales del XVI, más allá de su fallecimiento; sino que hoy ilustra un capítulo del renacimiento español, desde los ecos del gótico tardío y de la primera fase ornamental hacia las formas puristas importadas del cinquecento italiano. De este modo, evoca el legado de Guas, los Colonia o su propio padre, Juan Gil, a la vez que representa, como nudo esencial de un hilo conductor, el protagonismo de los canteros y maestros cántabros en la arquitectura española, que tendría su culmen en la figura de Juan de Herrera.

 

Rodrigo Gil de Hontañón dejó en la actual provincia de Madrid muestras de su labor arquitectónica que abarcan toda su carrera profesional, desde sus inicios hasta la década de 1570 en que falleció. Es posible que en Alcalá de Henares fuese introducido por el recuerdo y la fama de su padre Juan Gil, quien en 1502 construyó la escalera del zaguán del colegio de San Ildefonso[27] y que había fallecido en 1526. Rodrigo Gil fue reclamado en 1529 para informar sobre un nuevo campanario en la Magistral, que dio como resultado el diseño y el inicio de las obras en 1531, si bien su construcción le ocupó toda su vida, fue terminada por Nicolás Vergara el Mozo en 1618[28]. Sólo había pasado una década desde que el templo fuese construido por los hermanos Egas, pero el estilo difiere y vira hacia el Renacimiento. La torre, de labor en sillería, aloja en su interior una torre de caracol, también en piedra, sin eje central. Con una base diferenciada, la altura del campanario se subraya mediante pilastras que recorren el primer cuerpo, que viene a ser dos tercios de la altura total, que se articula con discretas impostas, pues las pilastras, en cierto modo interrumpidas por éstas, sólo poseen un remate que asemeja un capitel en la parte más elevada. Sobre un entablamento quebrado de cierta proyección se dispone el campanario resuelto con pares de arcos de medio punto en cada uno de sus lados, también separados por pilastras. La obra ejecutada por Rodrigo Gil corresponde a parte del cuerpo bajo, incluyendo la escalera y la portada de acceso interior[29], respetándose el diseño original en las siguientes fases de la construcción.

 

La torre, el punto más elevado de la ciudad, marcaba el hito jerárquico del poder del arzobispo de Toledo, Alonso de Fonseca, quien residió en la ciudad durante el tiempo que fue primado de España hasta su fallecimiento en 1534. Pudo ser la vía por la que Rodrigo Gil se adentrase en la ciudad compostelana, de la mano de esta familia de mecenas, tan unida al desarrollo universitario de la capital gallega y para la que también trabajaría en el colegio Fonseca de Salamanca (capilla), logrando el cargo de maestro mayor de la institución salmantina en 1565. Se establece así la trayectoria de Rodrigo Gil en la arquitectura educativa, que llegó a Oviedo, posiblemente a Oñate y que tuvo su punto de partida en la universidad de Alcalá de Henares.

 

En la ciudad complutense dejó su mejor y más renombrada obra[30], la fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso[31], cuyo impacto visual y valor estético ya fue valorado por Antonio Ponz[32]. A diferencia de la humilde fábrica de ladrillo originaria, obra de Pedro Gumiel[33], que pronto debió resultar insuficiente para la impronta y solidez de la fundación cisneriana, la nueva traza se ejecutó en sillar (con piedra procedentes de Guadarrama y Somosierra, de las canteras de Onzerruecas y Becerril[34]), dotando a la ciudad de un referente de mayor empaque y representatividad. La fachada marca el punto de inflexión de Rodrigo Gil de Hontañón, donde las nuevas formas renacentistas armonizan con los últimos rescoldos de lo gótico en la arquitectura civil y se manifiesta la madurez artística del rascafriense. Supuso el culmen del proceso constructivo del colegio de San Ildefonso, iniciado tres décadas antes bajo la tutela del Cardenal Cisneros. Rodrigo Gil ya había tasado e informado en el edificio otras intervenciones, como el patio de Continuos en 1532[35]. La fachada fue trazada e iniciada en 1537; la primera piedra, no obstante, no se puso hasta 1542, y la factura se prolongaría hasta 1553[36]. Ello motivó transformaciones sobre el proyecto inicial, sobre todo en el enriquecimiento ornamental y la incorporación de rasgos renacentistas, lo que ha propiciado que algunos investigadores consideren como autor del diseño al arquitecto real Luis de Vega[37], maestro mayor de las obras entre 1531 y 1562.

 

Rodrigo Gil supervisó el avance de las obras a lo largo de los años, aunque con una escasa presencia, estando documentadas sólo cinco visitas[38], la primera en 1541, con motivo de la traza del acceso principal, la última en 1551 coincidiendo con la construcción de la galería. La lonja delante del edificio fue conformada por Pedro de la Cotera entre 1553 y 1554, fecha de la finalización de la misma fachada.

 

En la ejecución participaron distintos artífices bajo la dirección de Rodrigo Gil[39], como los aparejadores Juan de la Riba, hasta su muerte en 1549, Pedro de la Cotera documentado en 1541 en el asentamiento de la fachada y posiblemente el encargado de las obras de mayor relevancia y el maestro cantero Nicolás de Ribero, entre otros. En el entallado y en la ornamentación de pilares y vanos, candeleros y florones, gárgolas, serafines y figuras humanas participaron numerosos artistas[40], el mismo Ribero, Juan de Miera, Cristóbal Villanueva y Nicolás Francés, siendo los máximos implicados Juan Guerra (autor del escudo imperial del frontón y de las guirnaldas de la parte alta -éstas reconstruidas), Claudio de Arciniega (ejecutor de varios elementos como los atlantes del piso principal de 1545[41]) y Hans Sevilla (responsable de los guardianes de la ventana central, de 1544). A Ribero se adscriben las figuras mitológicas de Perseo y Andrómeda de 1551 que flanquean el escudo de Carlos V. La ornamentación se complementó con obra de rejería de Antonio Prerres de Hayavera en 1543 en el primer piso, y de Juan de Villalpando y Ruiz Díaz del Corral, maestros de la catedral de Toledo, en el segundo cuerpo en 1546[42]. La variedad de artistas se tradujo en una creación en la que se fusionaron las formas de maestros medievalizantes herederos de la talla nórdica con las de los seguidores de los cánones italianos.

 

Son la novedad tipológica y el programa iconográfico escultórico los que fundamentan la fama de esta fachada. La simétrica articulación compositiva se establece mediante cinco calles y tres cuerpos; éstos separados por impostas, pautados por entablamentos sobre las columnas y pilastras que definen la calles. Sin embargo, la apariencia y el efecto visual del conjunto es el de tres módulos, dos laterales de una calle cada uno con dos alturas y uno central, más elevado, de tres alturas y tres calles enlazadas por una galería de arcos de medio punto sobre plinto, separados por semicolumnas sobre pilastras al modo clásico. Este corredor está interrumpido por el escudo imperial bajo un frontón, que subraya la verticalidad de la calle central. El frontón está orlado por una crestería de evocaciones medievales, creando una combinación tan singular como ecléctica. Sobre la portada de arco rebajado y moldurado se dispone un vano que sigue el modelo del balcón de las apariciones, signo renacentista de poder urbano que dota de representatividad a este espacio. El balcón está flanqueado por columnas sobre pedestal y por un entablamento, sobre el cual, mediante volutas se enlaza con otro entablamento rematado por frontón curvo. Este esquema se repite en los balcones del piso noble de las calles dos y cuatro. La decoración a candelieri, escudos y esculturas ensalzan este espacio medio, acotado por columnas pareadas y en el que destacan cuatro tenantes.

 

La fachada presenta un banco o predela, tan característico de los palacios italianos desde el Quattrocento florentino. El primer piso enlaza las cinco calles con un entablamento sobre pilastras que enmarcan los dos extremos de las externas y las separan del módulo de las tres centrales. Se acentúa la simetría y uniformidad con cuatro vanos de traza similar rematados por frontones triangulares, a los que se añaden en los extremos otros de menor tamaño, tal vez asimilando ventanas de la fachada primitiva, pero también simétricos. Es en el segundo piso donde se rompe el ritmo y se alimenta la singularidad compositiva. Las calles extremas poseen un segundo cuerpo de mayor altura que el de las tres calles centrales y dos vanos superpuestos en cada lado. Ello contrasta con el módulo central, de tres alturas y sobresaliente. Sin embargo, los vanos mantienen como elemento recurrente el frontón semicircular, si bien los que ocupan las calles dos y cuatro presentan una mayor riqueza decorativa y se conforman como balcones, a diferencia de las ventanas extremas. El tercer piso del módulo central corresponde a la galería citada. Sin embargo, tanto este corredor como las calles laterales se rematan por una balaustrada a dos alturas de un mismo diseño, pautada por pináculos en los extremos de la fachada y en los del módulo central. Todo ello confiere al alzado, sin contradecir su concepto jerárquico, una gran armonía sostenida en una traza geométrica de rectángulos de distinto tamaño y en el protagonismo de las impostas, de tal modo que dentro del periodo cronológico al que pertenece, sorprende por su movimiento, volumen, discretos juegos de luces y sombras y tensiones.

 

La estructura del conjunto se soporta en el singular empleo de los órdenes clásicos, tan discreto como heterodoxo, pues carece de la sucesión canónica de la tratadística a la vez que se combina con soluciones góticas. La planta baja presenta pilastras decoradas a candelieri, mientras que en la noble se recurre a columnas y al orden jónico. Los extremos de la galería se articulan por superposición de pilastra, columna jónica y pilastra dispuesta en ángulo y rematada con pináculos de ascendencia gótica, aunque de decoración renacentista, que también limitan los extremos de la balaustrada en las calles exteriores, pautada por remates de menor altura. Esta superposición de órdenes se observa en la calle central, primero en los flancos de la portada, en este caso de columnas pareadas de fuste acanalado que le confieren aire triunfal, si bien se combinan con el arco carpanel de ingreso que remite a los años finales del siglo XV español, segundo en las columnas abalaustradas del vano sobre la portada y tercero, en los soportes en esquina en el cuerpo superior, flanqueando el escudo. En la segunda altura de las calles laterales se disponen columnas jónicas y entablamento con medallones de san Pedro y san Pablo y un frontón con el escudo de Cisneros, que también se repite en la rejería. Los arcos de medio punto de la galería, con ménsula en la clave y acotados por pilastras, contrastan con los desagües con forma de gárgola sobre el entablamento, realizados por Juan de Miera. Por último, los extremos de la fachada se cierran con pilastras decoradas en el piso inferior y columnas jónicas superpuestas en el piso noble, creando una línea vertical que a modo de cantonera realza cada una de las aristas[43].

 

Esta estructura de la superficie se intensifica mediante la neutralización de su planitud a través de la decoración escultórica que aumenta de abajo a arriba, se concentra en los vanos que simétricamente se distribuyen sobre la superficie respecto del eje y se densifica en la compleja calle central, ya lejos del horror vacui del primer renacimiento ornamental. Los volúmenes y efectos de sombras, el contraste entre los paramentos lisos y la piedra esculpida[44], la minuciosidad y delicadeza de la talla confieren armonía y dinamismo al alzado del colegio mayor.

 

Conviven elementos góticos como las gárgolas con otros renacentistas, como los heráldicos, alegóricos y mitológicos, sin que falten las referencias cristianas, como los serafines.

 

El programa iconográfico, estudiado con minuciosidad por la historiografía, aúna el conocimiento a través de la religión y la cultura clásica con la imagen del poder. Con independencia de que el escudo y el busto de Cisneros se distribuya por distintos vanos y rejas y se flanquee por símbolos del saber y de que se represente a San Ildefonso en referencia al patrón de la archidiócesis toledana y titular del mismo colegio, resulta evidente la fusión de mensajes en la calle central y el protagonismo del escudo imperial. Sobre éste y en el punto más elevado de la fachada se dispone un frontón que fusiona lo clásico y lo religioso gracias a la representación en el tímpano y entre querubines de Dios Padre Creador, quien -asimilando a la manera de los siglos XVI y XVII la iconografía del Salvator Mundi– está en actitud de bendecir y porta el orbe con una cruz, el globus cruciger símbolo de la autoridad cristiana sobre el mundo. El frontón está rematado con una cruz bajo un crismón, colocados en 1553, rubricando el final de obra. Por otra parte, las representaciones de San Pedro y San Pablo –pilares de la Iglesia- y de los Padres de la Iglesia (San Ambrosio de Milán, San Gregorio Magno, San Jerónimo y San Agustín), remiten a las disciplinas impartidas en el colegio. La cultura clásica (trabajos de Hércules, atlantes) o el cordón franciscano son alegorías del esfuerzo del estudio. Las referencias se complementan con otros elementos de valor simbólico, que aluden, en última instancia, al programa cisneriano de la salvación a través del conocimiento filosófico y del estudio de las Sagradas Escrituras. Incluso el balcón de las apariciones tiene un significado cultural, pues se corresponde con la biblioteca (concentración escrita del saber) dispuesta en el piso principal, ubicación que también se reconoce en las Escuelas Mayores de Salamanca y en el monasterio de El Escorial. La lonja, acotada con cuatro pilares con leones y doce columnas unidas por cadenas, sigue el simbolismo numérico introducido por Cisneros en el ideario fundacional de la institución.

 

Diversos aspectos de la fachada, propia de un edificio palatino, tuvieron repercusión en el arte español. El más significativo es la composición, que fue referente de la arquitectura civil y religiosa. La propuesta de Gil de Hontañón supuso, por su articulación y rigor geométrico, un avance ante obras renacentistas como los hospitales de los Egas o el palacio de Cogolludo y una mayor complejidad respecto del colegio de Santa Cruz de Valladolid. La versatilidad del novedoso modelo del cuerpo central permitió a Rodrigo Gil emplearlo en las portadas de las iglesias de Santiago en Medina de Rioseco (sur, entre contrafuertes) y de San Martin de Mota del Marqués, donde reproduce el remate con frontón y elementos decorativos como los medallones, o la fachada lateral del convento de las Bernardas, de Salamanca, con el frontón casi de ángulo recto y volutas a los lados. En la misma Alcalá de Henares se hace patente el eco de los frontispicios de Rodrigo Gil, curvos o rectos, en diversas fachadas (Carmelitas, Dominicas de Santa Catalina de Siena, Agustinas, Casa de los Lizana) con resonancias en el alfoz complutense (iglesias de Villalvilla y Loeches)[45].

 

El carácter representativo que la fachada confirió a la institución universitaria, en auge y consolidada en su prestigio, propició su difusión en la arquitectura civil. Se ha puesto en relación con otras obras firmadas o atribuidas a Rodrigo Gil, como el palacio de la Salina (Salamanca)[46], el palacio de Monterrey (Salamanca) y el posterior de los Guzmanes (León), en rasgos como la galería superior o los frontones curvos. El remate superior, a modo de mirador, una de las constantes de la arquitectura española, presente en la escuela hispanoflamenca (castillo de Manzanares el Real, palacio del Duque del Infantado en Guadalajara, ambos de Juan Guas), es sello del mismo Rodrigo Gil, quien lo emplearía posteriormente en el citado palacio de Monterrey y en la fachada del tesoro del claustro de la catedral de Santiago. La combinación de frontones triangulares y curvos, licencia inaugurada en el contemporáneo palacio romano Farnese, avanza hacia el purismo español de la segunda mitad del siglo XVI y entronca con la fachada salmantina del desaparecido Colegio del Rey. El modelo complutense se ha visto como influencia en las fachadas regias del alcázar de Madrid[47] y del palacio de Aranjuez[48], ambas, a diferencia de la fórmula alcalaína, exponentes de un uso ortodoxo de los cánones clásicos.

 

El espacio demarcado frente a la fachada favorece su contemplación, a la vez que subraya la jurisdicción de la universidad y su integración y protagonismo en el urbanismo de Alcalá de Henares. Este diálogo entre lonja y fachada remite a los nuevos modelos que se experimentaban bajo el paraguas de la ciudad renacentista ideal. La presencia urbana del colegio está subrayada por la ya comentada jerarquización del alzado que dirige la contemplación hacia la zona de acceso.

 

Dejando al margen el patio Trilingüe de la universidad, puesto que hoy en día ha sido descartada[49] la tradicional atribución a Rodrigo Gil[50], la tercera contribución de Rodrigo Gil a la Alcalá renacentista fue la construcción de una capilla funeraria privada (cuya titularidad no ha sido identificada) en la Iglesia de Santa María la Mayor. La capilla, levantada entre 1533 y 1535,[51] desapareció en 1936 junto con la misma iglesia de origen medieval y vocación funeraria, que había sido ampliada en el siglo XVI[52] en su planta y de la que hoy apenas quedan vestigios en el centro de la ciudad de Cisneros. Para algunos autores, Rodrigo Gil también fue el autor de la traza de dos tramos del nuevo templo, iniciado en 1555 pero nunca terminado, en el que debió fusionar las cubiertas góticas de bóveda de crucería con elementos decorativos renacentistas[53]. Respondía al modelo de planta salón, cuyo antecedente estaría en la iglesia de Santiago en Medina de Rioseco del mismo maestro[54], siguiendo la tipología de origen medieval europeo, con naves de idéntica altura marcadas por la presencia absoluta de las columnas de fuste cilíndrico a la manera clásica, de las que quedan dos basas. Este patrón fue difundido de modo más o menos fiel en otros templos del eje territorial Rascafría – alfoz de Alcalá de Henares[55], siendo el adoptado en las iglesias vinculadas al arquitecto de Fuente el Saz y Meco, ambas con soportes cilíndricos, y las que evidencian su influencia, como San Juan Bautista de Guadalix de la Sierra, Santa Marina de Alameda del Valle o la portada de la iglesia de San Pedro Advíncula de Redueña[56], así como en las pseudo columnarias de Camarma de Esteruelas, Villalbilla, Pozuelo del Rey y Carabaña[57].

 

Como sucediese con otros maestros constructores en Alcalá de Henares -sirvan los casos de Pedro Gumiel, Juan Campero, Enrique Egas- la impronta directa o indirecta de Rodrigo Gil de Hontañón quedó patente en varios templos parroquiales. Dejó muestras de todo el repertorio tipológico que empleó durante a lo largo de su vida, templos de una nave, de salón y columnarios, de cabeceras poligonales y planas, tanto en el alfoz complutense como al sur de Somosierra y Guadarrama, de ahí su trascendencia en el marco del patrimonio arquitectónico madrileño.

 

Por el estilo, su residencia en Rascafría y la presencia de su padre en el Monasterio del Paular, le ha sido adscrita la portada de acceso al patio del Ave María o de la Procuración[58]. Por idénticos motivos, a los que se suma la tipología columnaria, también se ha vinculado al maestro madrileño con la iglesia de San Andrés de Rascafría[59]. Estas obras coincidirían en el tiempo con las obras goticistas de Miraflores de la Sierra y Colmenar Viejo.

 

Para la iglesia de la Asunción de Miraflores de la Sierra diseñó en 1528[60] una planta de una nave, testero plano y crucero poco destacado, con contrafuertes exteriores, modelo sencillo de tradición tardogótica, visto en obras de Juan Guas, de los Egas y de Juan Gil, y que empleó en iglesias salmantinas, como la del monasterio cisterciense de las Bernardas de Salamanca, iniciada en 1551. Sólo se construyeron según el proyecto inicial la cabecera y el crucero, que se cubren con bóvedas de crucería con ligazones en rombo y perfiles de arcos torales, sobre pilares de baquetones sin interrupción, un modelo propio del repertorio de Rodrigo Gil[61]. Las claves llevan cinco estrellas que se han relacionado con la casa Fonseca[62], posiblemente conecten con el arzobispo de Toledo, Alonso de Fonseca, residente en la ciudad complutense en esas fechas y para quien estaba en 1529 levantando la torre de la Magistral. La ejecución de esta zona del templo, no obstante, pronto fue asumida por García de Cubillas, quien lo terminó hacia 1540[63].

 

Parece que Rodrigo Gil también se hizo cargo de la continuación de la basílica de la Asunción de Colmenar Viejo, en la que había intervenido Juan Guas. Su contribución fue el remate de la torre de cuatro cuerpos, con balaustrada y chapitel de base octogonal, entre 1535-1540[64], aunque algunos autores la han atribuido exclusivamente a los Campero[65] por el gótico tardío de los pináculos y la forma piramidal escamada del chapitel. Otros historiadores han establecido la atribución a Rodrigo Gil con Juan Campero como colaborador[66]. El chapitel y la decoración vegetal y animal de leones y grifos en las aristas, así como los pináculos con crestones, remiten estéticamente a ornamentos infrecuentes en la arquitectura gótica francesa e hispana pero presentes, entre otras edificaciones de Rodrigo Gil, en la catedral de Salamanca y en los remates superiores de la misma fachada del colegio complutense de San Ildefonso[67]. Todo parece apuntar a la confluencia de ambos artífices[68]. No ha de olvidarse que Juan Campero tuvo una trayectoria estilística cercana a la del maestro madrileño, con quien trabajó en Segovia y Salamanca, además de estar unidos por una estrecha y larga amistad[69].

 

También en Colmenar Viejo se ha adscrito a Rodrigo Gil de Hontañón la capilla funeraria de San Francisco de Asís[70], advocación tomada del nombre del alférez Francisco Palacios, natural de la población, quien ordenó su construcción para su propio enterramiento[71]. Es de sencilla planta, una nave cubierta con bóveda rebajada y con sacristía en un volumen anexo. Fue levantada en sillería, con pilastras de ladrillo. Parece ser que fue ejecutada antes del fallecimiento de su promotor en 1578[72]. Sin embargo, otras noticias como la postura para su construcción en 1593 por parte de Juan de Casares y la existencia de dos artífices del mismo nombre, otro fallecido en 1577 que había trabajado como aparejador de Rodrigo Gil[73], hacen pensar en una atribución diferente; ello corroboraría el estilo de la capilla, propio del renacimiento depurado del último tercio del siglo XVI, ajeno a las estructuras y soluciones decorativas del maestro de Rascafría.

 

En Torrelaguna se le atribuye la planta y las cubiertas de la capilla funeraria de Gregorio Vélez, inquisidor de Murcia, bajo la advocación de San Gregorio en la iglesia de Santa María Magdalena[74]. Fue promovida tras el fallecimiento del inquisidor por su hermano Pedro y levantada posiblemente entre 1540 y 1544, si bien la lápida de Gregorio Vélez señala la fecha de finalización de 1540[75]. La atribución está establecida por los balaustres y la fina decoración[76] y por la realización de una obra sin identificar del artífice en la villa de Cisneros[77]. Avalaría esta idea el vínculo familiar entre los Vélez y Salinas: Rodrigo Gil estaba en 1535 posiblemente construyendo para éstos el palacio de Torrelaguna[78] que ejecutaría su taller. La capilla, junto al ábside del lado del Evangelio, presenta una planta cuadrada cubierta con bóveda de crucería, con su propio ábside poligonal de tres lados. Este modelo de cabecera fue utilizado de modo habitual por el maestro durante toda su trayectoria, forma que adoptaría en la propia catedral de Segovia y en otros lugares de Castilla y León (San Pelayo de Villaumbrales en Palencia –desaparecida, la Asunción de Valdefinjas, en Zamora –hoy en ruinas, San Esteban de Castromocho en Palencia, Fontiveros en Ávila) y Galicia (Trinidad de Orense). Se accede a la misma lateralmente mediante un arco de medio punto con decoración renacentista en el intradós y extradós. En el interior se encuentran dos hornacinas de arcos escarzanos bajo entablamentos sobre columnas abalaustradas, en los que se ubican los respectivos sepulcros orantes de Gregorio Vélez acompañado de un paje, y el de Pedro Vélez y su esposa Eufemia Capilla. Es reseñable el arco rematado con tímpano de ángulo agudo a los pies de la capilla, muy propio del artífice. La capilla fusiona la crucería gótica con la obra renacentista. Sin embargo, a pesar de todos estos distintivos, algunos investigadores no terminan de ver en la capilla el estilo del maestro[79].

 

El palacio de los Salina en Torrelaguna, ejecutado por los colaboradores de Rodrigo Gil en torno a 1535[80], debió tener planta rectangular alrededor de patio. Hoy se conserva la fachada de sillería, de dos alturas y de gran sencillez decorativa, que se concentra en el cuerpo central de la portada. Ésta presenta el característico arco de entrada rebajado, flanqueado por sendas columnas y con dos medallones bajo el entablamento, los candelabros sobre éste, el vano sobre el acceso con pilastras cajeadas y volutas laterales y el remate por frontón con escudo en el tímpano; es decir, un esquema simplificado del acceso diseñado para la fachada del colegio alcalaíno de San Ildefonso, aunque el orden empleado en la casa nobiliaria es el corintio, combinado heterodoxamente con un friso a la manera dórica, con triglifos conformados con tres balaustres, una licencia que emparenta con el personal estilo de fusión del maestro rascafriense. La fachada se completa con ventanas distribuidas simétricamente a ambos lados de la portada en versión simplificada del vano que centra el cuerpo central.

 

La traza de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Meco ha sido vinculada a Gil de Hontañón por la historiografía[81] aunque recientemente se ha discutido, señalando la ausencia de la tradicional finura de las labores del maestro[82]. En cualquier caso, la planta rectangular generada geométricamente por dos cuadrados que determinan la proporción 1:2, responde a uno de los modelos del manuscrito de Simón García[83]. El templo tiene una cronología 1540-1568, en la que destacan las intervenciones de Nicolás de Ribero, Juan de Ballesteros y Juan de la Riba. Es un templo de tres naves, y cinco tramos, con cubiertas de bóvedas de terceletes, cuadrifolia de combados y combados circulares, propios de Rodrigo Gil, que han dado en un patrón ya identificado por Chueca Goitia; se soportan en altas columnas toscanas (a la manera de la usadas por Alonso de Covarrubias en otros templos salón de la archidiócesis toledana, como el de Santa María Magdalena de Getafe). El modelo de las hallenkirchen, de naves de idéntica altura, así como la capilla mayor de testero plano y los muros exteriores pautados por contrafuertes fue empleado por el autor en otras iglesias de Castilla y León, entre ellas San Sebastián de Villacastín, donde aún recurre como soporte a las columnas fasciculadas a la manera gótica.

 

La iglesia de San Pedro Mártir de Fuente del Saz[84], con bastantes puntos en común con la de Meco, también está atribuida a Rodrigo Gil de Hontañón[85]. Fue ejecutada por otros maestros, algunos -como Nicolás de Ribero[86]- también presentes en la obra de la iglesia de Meco. Por ello se puede inferir que Ribero trabajase sobre trazas de Hontañón. La presencia de Nicolás de Ribero entre 1540 y 1575 al frente de las obras[87] permite la datación para la cabecera, crucero y sacristía. El edificio es de planta salón, con idéntica modulación geométrica de la planta rectangular, de largo dos veces su ancho, encajando con la misma tratadística de Rodrigo Gil. La nave central se soporta sobre columnas dóricas. El presbiterio se levanta plano en su primera mitad y poligonal en el resto de su altura, de tres lados, rasgo usado por el arquitecto en algunas ocasiones[88]. Todo el exterior está modulado con contrafuertes de sillería. Es la zona del crucero la que se construyó según el proyecto original, en cantos rodados, propio de esta zona y de Guadalajara[89], siendo los tramos sucesivos obras posteriores que cambian la traza del siglo XVI, como avala el paso de las columnas toscanas del crucero a los pilares que separan las naves, hecho que se acentúa con el contraste entre la altura uniforme del crucero y la diferencia de altura de la nave central respecto de las laterales. En el crucero aparecen los vanos de medio punto con división interna de parteluz y óculo con cruz de brazos de balaustre, recurso de Rodrigo Gil y de su escuela, visto en la catedral de Salamanca. La cubierta se soluciona con bóvedas de terceletes y combados. La sacristía responde al programa inicial, también cubierta con bóveda de crucería.

 

Para Estella[90] el final de las obras de la universidad complutense en 1553 significaría, como para otros artistas, el alejamiento de Rodrigo Gil de Hontañón del ámbito del arzobispo toledano. Pero no terminó aquí su trayectoria en territorio madrileño. El arquitecto mostró su labor directiva y tracista, si bien en numerosas obras madrileñas de la zona norte y oeste dejó la ejecución a su red de aparejadores y maestros canteros, algunos colaboradores, motivando la gran presencia de montañeses y la huella de esta tradición organizativa y técnica de origen medieval en la zona[91]. Su presencia física no fue muy frecuente, ocupado en las grandes empresas de las catedrales castellanas y también en obras públicas. Esta dispersión periférica de su obra respecto del foco de las obras catedralicias no fue exclusiva de Madrid.

 

La mayor parte de la actividad ingenieril de Rodrigo Gil la desarrolló en el Tajo y sus afluentes. En el camino de Madrid a Alcalá trazó el puente de Viveros sobre el río Jarama[92] y redactó el pliego de condiciones técnicas en 1545, fecha en la que estaba trabajando en Alcalá de Henares. En esta primera fase, tras consultas a otros arquitectos como Alonso de Covarrubias, Rodrigo Gil, llamado por el Consejo Real a visitar el puente en 1545, planteó el derribo de los restos de las pilas que sobrevivieron al derrumbe del invierno 1542-1543 y la construcción de un nuevo puente de tres arcos. En 1546 se da por terminada la participación de Rodrigo Gil, aunque el puente siguió bajo la supervisión de otros arquitectos, como Luis de Vega[93]. En 1565 el arquitecto de Rascafría volvió a ser reclamado para la redacción de un informe para la reconstrucción de tres arcos arrasados por una nueva avenida[94]. La irregularidad del proceso de obras le obligaron a redactar nuevas condiciones en 1569[95], aunque finalmente se ejecutaría una nueva traza firmada por Gaspar de Vega. Si bien las obras las asumió el colaborador Nicolás de Ribero[96], todo apuntaba a un cambio de influencia y al peso adquirido por los Vega en la Corte. Con posterioridad, en 1572 y tras los daños producidos por la riada de 1571, el veterano maestro intervendría de nuevo en la restitución del puente, la formación de una presa para remansar aguas y el establecimiento de un molino para aprovechar la energía fluvial[97]. Respecto de la presa que diseñó, también llamada pesquera en los documentos[98], se desconoce si fue concebida a la manera tradicional de empalizada o con terraplén de piedra, según las nuevas técnicas que se estaban comenzando a adoptar en los reales sitios; el molino se inició en 1573, conforme a las trazas de Gil[99].

 

Aprovechando el viaje de 1572 a la Corte, realizó visita al puente de la Zarzuela sobre el Guadarrama en las inmediaciones de Navalcarnero, para informar sobre su estado[100]. Coincidiendo con este periodo de actividad entre 1565 y 1572, estuvo presente en los proyectos de dos puentes cruciales del urbanismo de Madrid, el de Toledo y el de Segovia o Puente Nuevo, así como en las obras de suministro de agua potable de los Caños del Peral. Con motivo de la elección de Madrid como capital del reino en 1561, se había iniciado un proceso de renovación urbana. Las conexiones exigieron la mejora de los pasos sobre el Manzanares y los accesos a los reales sitios en torno a la corte y villa; de hecho, esto es lo que explica que iniciativas municipales al servicio de la Corona se gestionasen vía Consejo Real[101]. A ello se sumaron las riadas de 1565, que llevaron a Felipe II a ordenar la revisión de los puentes existentes. De este año fue el informe sobre el puente de Toledo, aunque no está claro si Rodrigo Gil llegó a realizar diseño alguno[102].

 

En relación con el puente de Segovia, y en el contexto de la actuación urbana, se trazó la llamada calle Real Nueva, de trazado más amplio, llano, recto y de acceso más fácil que el originario medieval, muestra de nuevo de la adaptación de Madrid a los requerimientos de su nueva función como capital, como expresa la misma denominación de real. Esta calle proporcionaba una salida por el oeste desde Puerta Cerrada hasta el río enlazando con el puente de Segovia, arrasado en la avenida de 1565. Posiblemente en 1566[103], Rodrigo Gil realizó una traza para uno nuevo, aguas abajo del originario medieval, aunque no se inició. El concejo madrileño retomó en 1568 el proyecto, unido al empedramiento de la calle y de los puentes de Segovia y Toledo[104]. Por petición del rey, el arquitecto llegó a la Corte en 1570 para la traza del puente, que aún no se había iniciado y que contemplaba la conexión con la calle nueva, hoy de Segovia[105]. El retraso se prolongó hasta 1572[106], en que el arquitecto regresó a Madrid para dar inicio a la obra. Como sucediese con el puente de Viveros, el puente también conocido como de la Segoviana se ejecutaría finalmente bajo la órbita de los arquitectos áulicos, conforme a trazas dadas por Gaspar de Vega en 1574[107], modificado y finalizado por Juan de Herrera en 1584[108].

 

En la nueva capital también se hizo cargo del abastecimiento de agua potable, necesario suministro conforme al ideario de la ciudad renacentista, que en Madrid tendría por sostén la red medieval mediante el sistema de minas. Pensando en el viaje de Rodrigo Gil a El Escorial en abril de 1566, Felipe II ordenó en marzo la traza del edificio de las fuentes del Peral o de en Medio[109]. El proyecto de Rodrigo Gil (tras su propio informe) y del maestro municipal Juan de Villafuerte comenzó a ejecutarse de modo inmediato por Nicolás de Ribero[110]. No obstante, la obra se dilató en el tiempo, con contrataciones a terceros[111]. Rodrigo Gil aprovecharía sus desplazamientos a Madrid de 1570 y 1572 para supervisar el avance de las obras. Entre 1568 y 1572, por otra parte, el Ayuntamiento había reclamado los servicios de Rodrigo Gil para las fuentes del entorno de la calle y puente de Segovia[112].

 

Al último periodo de la trayectoria de Rodrigo Gil corresponde la relación con la Corona, si bien el vínculo con Felipe II fue puntual, habida cuenta del plantel de profesionales que trabajaron a su servicio, con Juan Bautista de Toledo al frente desde 1561[113]. Fue llamado al monasterio de El Escorial para algunas intervenciones. En 1564 se solicitó su parecer para la compartimentación interna de la zona conventual, para la que planteó un incremento del número de celdas, mediante un perímetro mayor y la elevación de una planta más. La propuesta debió ser admitida por Juan Bautista de Toledo, pues se tradujo en la regularización de la altura del conjunto y en la supresión de algunas torres proyectadas. Sucesivas peritaciones se prolongarían hasta 1566[114], año en el que el rey le pidió la tasación de los patios del noreste[115]. La toma de contacto con el purismo clasicista de Juan Bautista de Toledo en el gran laboratorio del monasterio, repercutió en el periodo final de Rodrigo Gil; el colegio del Rey, la obra para el monarca en Salamanca, confirmaría la evolución del maestro madrileño hacia la simplificación ornamental y el manejo de los cánones clásicos, rasgos ya intuidos en la que se considera su gran obra, la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AGAPITO Y REVILLA, JUAN, “Arquitectos de Valladolid”, BSCE, IV (1909-1910) pp. 307-309.

 

AGAPITO Y REVILLA, JUAN, “Un laborioso arquitecto castellano del siglo XVI. Rodrigo Gil”, BRASF, XXXIII, 63 (1922) pp. 150-158

 

AGAPITO Y REVILLA, JUAN, “Un laborioso arquitecto castellano del siglo XVI. Rodrigo Gil”, Arquitectura, 47 (1923) pp. 57-63.

 

ALONSO RUIZ, BEGOÑA, “Juan Gil de Hontañón en Segovia: sus comienzos profesionales”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 66 (2000), pp. 153-162.

 

ALONSO RUIZ, BEGOÑA, “The Construction of the Cathedral of Segovia from Juan Guas to Juan Gil de Hontañón,” en: Proceedings of the Third International Congress on Construction History, Karl–Eugen Kurrer, Werner Lorenz, and Volker Wetzk (eds.), Cottbus: Brandenburg University of Technology, 2009. https://doi.org/10.1002/stco.200890016

 

ALVAR EZQUERRA, ANTONIO, “La Universidad de Alcalá de Henares a principios del siglo XVI”. Universidad de Alcalá de Henares, 1996.

 

BARBEITO DÍEZ, JOSÉ MANUEL, “Juan Bautista de Toledo”, Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de estudios Madrileños, 2019. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/t-2-toledo-juan-bautista-de/

 

BELTRAMI, COSTANZA, «Buried But Not Forgotten: Juan Guas’ Funerary Chapel in San Justo Y Pastor, Toledo», Quintana: Revista Do Departamento De Historia Da Arte, 18 (2019). https://doi.org/10.15304/qui.18.5384.

 

BUSTAMANTE, AGUSTÍN y MARÍAS, FERNANDO. «El Escorial y la cultura arquitectónica de su tiempo». en: El Escorial en la Biblioteca Nacional: IV Centenario del Monasterio de El Escorial (SANTIAGO PÁEZ, ELENA, ed.), Madrid: Ministerio de Cultura, 1985, pp. 217-218.

 

CAGIGAS ABERASTURI, ANA ISABEL, los maestros canteros de Trasmiera, Tesis doctoral (Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera, dir.) Santander: Universidad de Cantabria, 2015.

 

CAMÓN AZNAR, JOSÉ, “La intervención de Rodrigo Gil de Hontañón en el Manuscrito de Simón García”, Archivo Español de Arte, 45 (1941), pp. 300-305

 

CAMÓN AZNAR, JOSÉ, La arquitectura plateresca, Madrid: CSIC, 1945.

 

CAMÓN AZNAR, JOSÉ, Summa artis: Historia general del arte: La arquitectura y la orfebrería españolas del siglo XVI. vol. 17. Madrid: Espasa Calpe, 1959. pp. 169-170.

 

CAMÓN AZNAR, JOSÉ, La arquitectura y la orfebrería española del siglo XVI, t. XVII, Summa Artis, Madrid: Espasa-Calpe, 1970, pp. 168-202.

 

CASASECA CASASECA, ANTONIO, “Rodrigo Gil de Hontañón, algunas precisiones biográficas”, Salamanca: revista de estudios, 14 (1984), pp. 53-62.

 

CASASECA CASASECA, ANTONIO, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría 1500 – Segovia 1577), Salamanca: Junta de Castilla y León, 1988.

 

CASASECA CASASECA, ANTONIO, “Rodrigo Gil de Hontañón”, en: AAVV, Rodrigo Gil de Hontañón, un arquitecto entre el gótico y el renacimiento. Exposición conmemorativa del quinto centenario de su nacimiento. Catálogo de la exposición. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura, Dirección General de Promoción Cultural, 2000, pp. 18-25.

 

CASTAÑO, ENRIQUE et al, Evolución superficial de la fachada del s XVI del rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares, España, en: III Congreso internacional hispanoamericano de historia de la construcción, Mejico, 21-25 enero, 2019, Alcalá de Henares: Universidad, CSIC, 2019.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, «El Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Génesis y desarrollo de su construcción», Archivo Español de Arte, 53-210 (1980a), pp. 212-213.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, El Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Génesis y desarrollo de su construcción. Siglos XV-XVIII, Madrid: Algar, 1980b.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, El Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares, Alcalá de Henares, Fundación Colegio del Rey, 1980c.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, Ciudad, funciones y símbolos. Alcalá de Henares; un modelo urbano de la España Moderna. Alcalá de Henares: Ayuntamiento, 1982.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, “La eclosión del Renacimiento: Madrid entre la tradición y la modernidad”, en: Madrid en el Renacimiento, Comunidad de Madrid- Fundación Colegio del Rey, Madrid-Alcalá de Henares, 1986, pp. 135-170.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares, Madrid: Escadal, 2000.

 

CAVEDA, JOSÉ, Ensayo histórico sobre los diversos géneros de la arquitectura empleados en España desde la dominación romana hasta nuestros días, Madrid: Imprenta de Santiago Sanaque, 1848, p. 137.

 

CHICO, MARÍA VICTORIA y MOMPLET, ANTONIO, El arte religioso en Torrelaguna, Madrid: Academia de San Dámaso, 1979.

 

CHUECA GOITIA, FERNANDO, La ‘catedral nueva de Salamanca: historia documental de su construcción, Salamanca: Universidad, 1951.

 

CHUECA GOITIA, FERNANDO,  Arquitectura del siglo XVI. Ars Hispaniae, vol. XI, Madrid: Plus Ultra, 1953. pp. 329-341.

 

CHUECA GOITIA, FERNANDO, Historia de la Arquitectura Española. Ávila: Fundación Cultural Santa Teresa, Diputación de Ávila, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 2001. 2 vols., vol. II, pp. 83-87.

 

CORTÓN DE LAS HERAS, MARÍA TERESA, La construcción de la Catedral de Segovia (1525-1607), Segovia: Caja de Ahorros, 1997.

 

CRUZ VALDOVINOS, JOSÉ MANUEL, “Rodrigo Gil y las obras de agua del Concejo madrileño (1543-1574)”, III Jornadas de Arte: Cinco siglos de Arte en Madrid (XV-XX), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, 1991, pp. 49-60.

 

DOPAZO MORENO, PABLO, “Las reglas aritméticas de Rodrigo Gil de Hontañón para el dimensionado de pilares y contrafuertes, aplicación práctica”, en: Actas del Úndécimo Congreso Nacional de Historia de la Construcción: Soria, 9-12 octubre 2019 (HUERTA

 

FERNÁNDEZ, SANTIAGO Y JAVIER GIL CRESPO, IGNACIO, coords.), 2019, vol. 2, pp. 763-772.

 

DOPAZO MORENO, PABLO, Trazas de montea y cortes de cantería en la obra de Rodrigo Gil de Hontañón, Tesis doctoral (José Carlos Palacios Gonzalo dir.), Madrid: Universidad Politécnica, 2017.

 

ESTELLA MARCOS, MARGARITA, “Noticias artísticas de Torrelaguna”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 51 (1985), pp. 305-318.

 

FERNÁNDEZ MADRID, MARÍA TERESA y GÓMEZ LORENTE, MANUEL, “Estudio estilístico y tipológico de las iglesias columnarias en el valle del Henares y su zona de influencia. El caso de Meco”; en: Actas del I encuentro de historiadores del valle del Henares, Alcalá de Henares, 1988, pp. 635-639

 

GARCÍA, SIMÓN, Compendio de architectura y simetría de los templos… , (BONET CORREA, ANTONIO Y CHANFLÓN OLMOS, CARLOS, intr.), ed. fac., Valladolid: Colegio Oficial de Arquitectos en Valladolid, 1991

 

GARCÍA, SIMÓN, Compendio de architectura y simetría de los templos: conforme a la medida del cuerpo humano, con algunas demostraciones de geometría recoxido de dibersos autores naturales y estrangeros por Simón Garçía, architecto natural de Salamanca. Salamanca: [manuscrito], 1681. Biblioteca Nacional de España, MSS/8884.

 

GARCÍA GUTIÉRREZ, FRANCISCO JAVIER, “Canteros cántabros en Alcalá de Henares”, Anales complutenses, 17 (2005), pp. 115-132.

 

GONZÁLEZ ECHEGARAY, MARÍA DEL CARMEN; ARAMBURU-ZABALA, MIGUEL ÁNGEL; ALONSO, BEGOÑA y POLO SÁNCHEZ, JULIO JUAN, Artistas cántabros de la Edad Moderna, Su aportación al arte hispánico, Santander: Universidad de Cantabria, 1991, pp. 247-261.

 

GONZÁLEZ NAVARRO, RAMÓN, Universidad de Alcalá: esculturas de la fachada, Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública, 1980.

 

HERNÁNDEZ MONTERO, JUAN ARMANDO; GUALBERTO MORENO, JULIÁN, “Restauración de la Torre de la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora. Colmenar Viejo”, en: AAVV, Premios Calidad, Arquitectura y Vivienda, Comunidad de Madrid, 2003+2002. Madrid: Comunidad de Madrid, Dirección General de Arquitectura y Vivienda, 2004a, pp. 170-173.

 

HERNÁNDEZ MONTERO, JUAN ARMANDO; GUALBERTO MORENO, JULIÁN, “Restauración del Cuerpo de Campanas de la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora. Colmenar Viejo”. En: AAVV, Premios Calidad, Arquitectura y Vivienda, Comunidad de Madrid, 2003+2002. Madrid: Comunidad de Madrid, Dirección General de Arquitectura y Vivienda, 2004b, pp. 228-231.

 

HERNÁNDEZ MONTERO, JUAN ARMANDO; NORIEGA VÁZQUEZ, ÁNGEL, “Cubiertas de la Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora. Colmenar Viejo En: AAVV, Arquitecturas Restauradas: Una Década de Intervención en el Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, 1986-1995. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Educación y Cultura, Dirección General de Patrimonio Cultural, 1995, pp. 23-28.

 

HERRANZ, JUAN, “Gaspar de Vega y Rodrigo Gil de Hontañón, alternativas al proyecto conventual de san Benito el Real de Valladolid”, en Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 6 (1994), pp. 113-120.

 

HOAG, JOHN DOUGLAS, Rodrigo Gil de Hontañón. Gótico y Renacimiento en la arquitectura española del siglo XVI, Madrid: Xarait, 1985.

 

HUERTA, SANTIAGO, “La construcción de las bóvedas góticas según Rodrigo Gil de Hontañón, arquitecto de la catedral de Segovia”, en: Segovia: su catedral y su arquitectura. Ensayos en homenaje a Antonio Ruiz Hernando (NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO;

 

HUERTA, SANTIAGO (eds.). Madrid: Instituto Juan de Herrera, 2013, pp. 107-133.

 

LLAGUNO Y AMIROLA, EUGENIO, Noticias de los arquitectos y de la arquitectura en España, Madrid: Imprenta Real, 1829, 4 vols., t I, pp. 212,217 y 315-325.

 

MADOZ, PASCUAL, Diccionario geográfico, estadístico e histórico de España, Madrid: Imprenta P. Madoz, 1845, t. I.

 

MARÍAS FRANCO, FERNANDO, “Orden arquitectónico y autonomía universitaria: la fachada de la Universidad de Alcalá y Luis de Vega”, Goya, 217-218 (1990), pp. 28-40.

 

MARÍAS FRANCO, FERNANDO, “El arquitecto de la Universidad de Alcalá de Henares”, La Universidad Complutense y las Artes. VII Centenario de la Universidad Complutense, Madrid: Universidad Complutense, 1995, pp. 125-128.

 

MARQUÉS DE LOZOYA, Rodrigo Gil de Hontañón en Segovia, Santander: Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1962.

 

MERINO RODRÍGUEZ, FRANCISCO, El manuscrito de Rodrigo Gil de Hontañón a través del Compendio de architectura y simetría de los templos de Simón García, 1681-1683, 2018.

https://www.biblioarquitectonica.com/el-manuscrito-de-rodrigo-gil-de-hontanon-a-traves-del-compendio-de-architectura-y-simetria-de-los-templos-de-simon-garcia-1681-1683/#sdfootnote4sym

 

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, “Pedro de Gumiel”, Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2020. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/g-92-pedro-de-gumiel/

 

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, “Juan Campero”, Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2022. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/c-3-1-juan-campero/

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, “Iglesias columnarias con bóvedas de crucería en la provincia de Madrid”. Anales del Instituto de Estudios Madrileños, VIII (1972), pp. 105-113.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «Arquitectura gótica religiosa en la diócesis de Madrid», Cuadernos de Historia y Arte, VI (1986), pp. 43-45.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «El gótico madrileño al finalizar la Baja Edad Media y su proyección en el siglo XVI», en: Madrid en el Renacimiento (Cat. exp.), Alcalá de Henares-Madrid: Comunidad de Madrid, 1986, pp. pp. 95-134.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, “La torre campanario de la iglesia parroquial de Colmenar Viejo (Madrid)”. Anales de Historia del Arte, 1 (1989), pp. 39-71.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, Castilla-La Mancha, 2. Toledo, Guadalajara y Madrid, La España gótica, vol. 13, Madrid: Encuentro, 1998.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, “La Catedral-Magistral de Alcalá de Henares: reflexiones en torno a su espacio”, en: La Catedral Magistral de Alcalá de Henares (MORENA BARTOLOME, ÁUREA DE LA, CLEMENTE SAN ROMÁN, CARLOS, HOZ

 

MARTÍNEZ, JUAN DE DIOS DE LA. coords.), Alcalá de Henares: Diócesis de Alcalá de Henares, 1999, pp. 79-87.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, “Rodrigo Gil de Hontañón en el Compendio de Architectura y Simetría de los Templos de Simón García”. En: AAVV, Rodrigo Gil de Hontañón, un arquitecto entre el gótico y el renacimiento. Exposición conmemorativa del quinto centenario de su nacimiento. Catálogo de la exposición. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura, Dirección General de Promoción Cultural, 2000, pp. 36-45.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, “La Iglesia Magistral de Alcalá de Henares”, XLVI Ciclo de Conferencias El Cardenal Cisneros en Madrid, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2017, pp. 13-30.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, et al., Catálogo monumental de Madrid, vol. I, Partido Judicial de Colmenar Viejo. Madrid: Instituto “Diego Velázquez”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1976.

 

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, “Rodrigo Gil y los entalladores de la fachada de la Universidad de Alcalá”. Archivo Español de Arte, vol. 45, nº 178 (1972), pp. 103-118.

 

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, “Arte y arquitectura”, Madrid, Madrid: Mediterráneo, 1993, pp. 105-150.

 

NIETO ALCAIDE, VÍCTOR MANUEL; JOSÉ MORALES, ALFREDO; CHECA CREMADES, FERNANDO, Arquitectura del renacimiento en España, 1488-1599, Madrid, Cátedra, 1989.

 

ORTEGA VIDAL, JAVIER; MARTÍNEZ DÍAZ, ÁNGEL; MARÍN PERELLÓN, FRANCISCO JOSÉ, Entre los Puentes del Rey y de Segovia: Secuencias gráficas del río Manzanares desde el siglo XVI al XX. Madrid: Ayuntamiento de Madrid, 2008.

 

ORTIZ DE LA TORRE, E., “Arquitectos montañeses. Juan y Rodrigo Gil de Hontañón”, BSMP, V (1923) pp. 215-236.

 

ORTIZ DE LA TORRE, E., “Sobre los arquitectos Juan y Rodrigo Gil de Hontañón y Juan de Rasines”, AEA, XIV (1940-41) pp. 315-317.

 

PEÑA Y MONTES DE OCA, JORGE-ELÍAS DE LA, “Iglesias de los siglos XVI y XVII de la tierra de Alcalá de Henares, Cuadernos de arte e iconografía, XX, 39 (2011), 12-212.

 

PEÑA Y MONTES DE OCA, JORGE-ELÍAS DE LA, “Maestros mayores de obras y maestros de obras reales en la tierra de Alcalá de Henares en los siglos XVI y XVII”, Anales Complutenses, 24 (2012), pp. 37-62.

 

PEREDA DE LA REGUERA, MANUEL, Rodrigo Gil de Hontañón. Santander: Impr. de la Librería Moderna, 1951, pp. LVI-LXX.

 

PÉREZ LÓPEZ, ÁNGEL; PASCUAL DE LOS ÁNGELES, ALBERTO, Colegio Mayor de San Ildefonso: Fábrica de la fachada (1537-1553). Alcalá de Henares: Patrimonio de la Humanidad. Alcalá de Henares: Ayuntamiento de Alcalá de Henares, BROCAR,Universidad de Alcalá, 1998.

 

PÉREZ ACIEGO, JAIME; QUESADA, JOSÉ ANTONIO, “El Puente de Segovia”, Arquitectura, nº 258 (1986), pp. 23-26.

 

PONZ, Antonio, Viage de España. 18 vols. Madrid: Joachin Ibarra, 1772-1794, vol. VI.

 

QUINTANA GORDON, JOSÉ LUIS DE LA, “Materia y significado: las obras de restauración de la manzana fundacional de la Universidad de Alcalá entre 2010 y 2013”, Restauración Contemporánea, (Javier Rivera ed.), Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá. 2013, pp. 613-649.

 

QUINTANA GORDON, JOSÉ LUIS DE LA, “La historia se repite: las restauraciones de la fachada del Colegio Mayor de san Ildefonso de Alcalá de Henares”, Papeles del Partal, 10 (2018), pp. 43-56.

 

QUINTANA GORDON, JOSÉ LUIS DE LA; GARCÍA DE MIGUEL, JOSÉ MARÍA, Sánchez-Barriga Fernández, Antonio, “La restauración de la fachada plateresca del colegio mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá”, Loggia 31 (2018).

DOI: https://doi.org/10.4995/loggia.2018.10581

 

RIVAS MARTÍNEZ, ROCÍO, “Elementos     funerarios     en     la Iglesia     Santa     María Magdalena de Torrelaguna, Madrid (ss. XV-XVII)”, ArtyHum Revista de Artes y Humanidades, 57 (2019), pp. 126-164, pp. 137-138.

 

RIVERA BLANCO, JAVIER, Juan Bautista de Toledo y Felipe II. La implantación del clasicismo en España. Valladolid: Universidad, 1984

 

RIVERA BLANCO, JAVIER, (coord.), Universidad de Alcalá. Patrimonio de la Humanidad — World Heritage, Madrid: Universidad de Alcalá, 2012.

 

RIVERA BLANCO, JAVIER y QUINTANA, JOSE LUIS DE LA, “La Manzana Cisneriana y el Colegio Mayor de San Ildefonso”, El sueño de Cisneros. V centenario de la edición de la Biblia Políglota, Alcalá de Henares: Universidad, 2014, pp. 27-31.

 

RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ DE CEBALLOS, “El Renacimiento en España”; Príncipe de Viana, anejo, 10. Jornadas nacionales sobre el Renacimiento español. Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1991.

 

RUIZ HERNANDO, JOSÉ ANTONIO, Las trazas de la Catedral de Segovia. Segovia: Diputación Provincial de Segovia, Caja Segovia, 2003.

 

RUPÉREZ ALMAJANO, MARÍA NIEVES, Rodrigo Gil de Hontañón, Diccionario Biográfico electrónico (DB~e) de la Real Academia de la Historia, s. f.

https://dbe.rah.es/biografias/10676/rodrigo-gil-de-hontanon-sanz

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, “La cantería en la época de Rodrigo Gil de Hontañón”, El arte de la cantería: actas del congreso : [V Centenario del Nacimiento de Rodrigo Gil de Hontañon : Santander, 1, 2 y 3 de diciembre 2000] (REDONDO CANTERA, MARÍA JOSÉ, coord.), Santander: Centro de Estudios Montañeses, 2003,2003, pp. 77-90.

 

VILLALPANDO, MANUELA, y VERA, JUAN DE, «Notas para un diccionario de artistas segovianos del siglo XVI», Estudios Segovianos, IV (1952), pp. 74-76.

 

VV. AA., Rodrigo Gil de Hontañón. Un arquitecto entre el gótico y el Renacimiento, Madrid: Comunidad de Madrid, 2000.

 

VV. AA., El arte de la cantería. V Centenario del nacimiento de Rodrigo Gil de Hontañón, Santander, Centro de Estudios Montañeses, 2003.

 

VV. AA. Arquitectura y desarrollo urbano, Comunidad de Madrid, Zona Este, XIV-XVII, Madrid:
Comunidad de Madrid, Dirección General de Arquitectura, Fundación COAM, 2008.

 

VV. AA. Arquitectura y desarrollo urbano, Comunidad de Madrid, Zona Norte. vol. I-IV, Madrid:
Comunidad de Madrid, Dirección General de Arquitectura, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Fundación Caja de Madrid, 1991.

 

VV. AA., Alcalá de Henares: Arquitectura para una ciudad y universidad recuperadas. Catálogo de la exposición. Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Ayuntamiento de Alcalá de Henares, Comunidad Autónoma de Madrid, Ministerio de Obras Públicas y Transportes, 1991.

 

VV. AA., Conservar y restaurar: cuatro años de actuaciones en el patrimonio histórico de la Comunidad de Madrid. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de las Artes, Dirección General de Patrimonio Histórico, 2003.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Monasterio del Paular. Portada de acceso al patio del Ave Maria.

MARQUÉS DE LOZOYA (1962), p. 39. CASASECA (1984), pp. 53-62. CASTILLO (1986), p. 163. MORENA (1986), p. 127.

 

-Rascafría. Iglesia de San Andrés (vinculación).

MORENA (1986), p. 127.

 

– Miraflores de la Sierra. Iglesia de la Asunción 1528-1540

MORENA et al (1976), pp. 151-165. MORENA (1986), p. 130. VV. AA. (1991), t. III, pp. 483-485. CASASECA (1988). CASASECA (2000). DOPAZO (2017), pp. 723-724.

 

– Alcalá de Henares. Magistral. Torre. 1529 y ss.

MORENA (1979). CASTILLO (1980 a y b). MORENA (1986 a y b). CASASECA (1988). MORENA (1999). CASASECA (2000). CASTILLO (2000). VV. AA. (2008), t. XIV, pp. 464-473. PEÑA (2011), p. 30. DOPAZO (2017), pp. 727-728. MORENA (2017).

 

– Alcalá de Henares. Universidad. Patio de Continuos (tasación e informes). 1532

CASTILLO (1986), p. 163. VV. AA. (2008), t. XIV, pp. 183-195.

 

– Alcalá de Henares. Iglesia de Santa María la Mayor. 1533-¿1535?

CASTILLO (1986), p. 166. VV. AA. (2008), t. XIV, pp. 474-479. PEÑA (2011), pp. 31-32, 98. DOPAZO (2017), p. 733.

 

– Torrelaguna. Palacio de los Salinas (taller de Rodrigo Gil). 1535.

CHUECA (1953), p. 331. ESTELLA (1985), p. 308.

 

-Torrelaguna. Iglesia de Santa María Magdalena. Capilla funeraria del inquisidor Gregorio Vélez.  Planta y cubiertas. H. 1535-1540.

MORENA et al. (1976). CHICO Y MOMPLET (1979). ESTELLA (1985). MORENA (1986 a y b). CASASECA (1988). VV. AA. (1991) t. VI, pp. 1016-1019. MORENA (1998). CASASECA (2000). VV. AA. (2003), pp. 104-105. DOPAZO (2017). RIVAS (2019), pp. 137-138.

 

– Colmenar Viejo. Torre de la basílica de la Asunción (en colaboración con Juan Campero). 1535-1540.

VILLALPANDO Y VERA (1952). MORENA et al (1976), pp. 54-90. MORENA (1989), pp. 42 y 47. MORENA (1998), pp. 273-274. HERNÁNDEZ, GUALBERTO (2004a). DOPAZO (2017), p. 740. MERLOS (2022).

 

– Alcalá de Henares. Universidad. Colegio Mayor de San Ildefonso. Fachada. 1537-1553

A.H.N., UNIVERSIDADES.

PONZ (1772-1794), t. I, pp. 31-47. LLAGUNO (1829), t. I, pp. 212-217. MADOZ (1845). CAVEDA (1848), p. 137. CAMÓN (1945). PEREDA DE LA REGUERA (1951), pp. LVI-LXX. CHUECA (1953). CAMÓN (1959). MARQUÉS DE LOZOYA (1962). CAMÓN (1970). NAVASCUÉS (1972). MORENA et AL (1976). CASTILLO (1980 a, b, c). GONZÁLEZ NAVARRO (1980). CASTILLO (1982). CASASECA (1984). HOAG (1985). CASTILLO (1986). MORENA (1986). CASASECA (1988), pp. 23-24. MORENA (1989). MARÍAS (1990). CRUZ (1991). NIETO, MORALES y CHECA (1991). RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ DE CEBALLOS (1991). VV.AA. (1991). NAVASCUÉS (1993). MARÍAS (1995), pp. 125-128. ALVAR (1996). PÉREZ Y PASCUAL (1998). CASASECA (2000). CASTILLO (2000). CHUECA (2001). VV. AA. (2008), t. XIV, pp. 183-195. PEÑA (2011), pp. 30-31. RIVERA (2012). QUINTANA (2013). RIVERA Y QUINTANA (2014). DOPAZO (2017). QUINTANA (2018). QUINTANA Y GARCÍA DE MIGUEL (2018). CASTAÑO et al (2019). RUPÉREZ (s.f.)

 

-Meco. Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (traza). 1540-1568

MORENA (1972). CASTILLO (1986), p. 166. MORENA (1986), p. 132. CASASECA (1988), pp. 45-66. FERNÁNDEZ Y GÓMEZ (1988). CASASECA (2000), p. 21. VV. AA. (2003), pp. 126-127. VV. AA. (2008), t. XVI, pp. 537-545. PEÑA (2011), p. 98. DOPAZO (2017), pp. 765-766.

 

-Fuente del Saz. Iglesia de San Pedro Mártir (trazas). 1540

MORENA (1972), pp. 110-111. MORENA (1986), pp. 132-133. CASASECA (1988), p. 46. CASASECA (2000). VV. AA. (2008), t. XVI, pp. 279-286. DOPAZO (2017), pp. 764-765. DOUGLAS.

 

-Coslada. Puente de Viveros (proyecto). 1545. Presa y Molino (proyecto). 1572.

CASASECA (1988), p. 246. CRUZ (1991). GONZÁLEZ, ARAMBURU-ZABALA, ALONSO, POLO (1991). VV. AA. (1991), t. I, pp. 260-261. DOPAZO (2017). RUPÉREZ (s. f.).

 

-San Lorenzo de El Escorial. Monasterio de San Lorenzo (intervenciones e informes). 1564-1566.

RIVERA (1984), pp. 306-308. CRUZ (1991), p. 54. DOPAZO (2017), p. 813. HOAG.

 

-Madrid. Puente de Toledo (proyecto). 1565.

CRUZ (1991). GONZÁLEZ, ARAMBURU-ZABALA, ALONSO y POLO (1991). ORTEGA, MARTÍNEZ Y MARÍN (2008). DOPAZO (2017).

 

-Madrid. Puente de Segovia. Proyecto. 1566 y ss.

CASASECA (1988). CRUZ (1991), pp. 54 y 56-57. GONZÁLEZ, ARAMBURU-ZABALA, ALONSO y POLO (1991). PÉREZ y QUESADA (1986). ORTEGA, MARTÍNEZ Y MARÍN (2008). DOPAZO (2017), p. 814.

 

-Madrid. Fuentes. Red de agua potable (proyecto). 1568-1572.

CRUZ (1991), pp. 55 y 59. GONZÁLEZ, ARAMBURU-ZABALA, ALONSO, y POLO (1991). DOPAZO (2017), p. 814. RUPÉREZ (s. f.)

 

-Navalcarnero. Puente de la Zarzuela sobre el Guadarrama (informe). 1572.

CRUZ (1991). DOPAZO (2017), p. 823. RUPÉREZ (s.f.)

 

-Colmenar Viejo. Capilla de Francisco Palacios (posible intervención). Década de 1570.

MORENA et al. (1976), pp. 92-93. CASASECA (1988). MORENA (1989). GONZÁLEZ, ARAMBURU-ZABALA, ALONSO, y POLO (1991), p. 141. VV. AA. (1991), t. I, pp. 215-219. HERNÁNDEZ Y NORIEGA (1995). CASASECA (2000). HERNÁNDEZ, GUALBERTO (2004 a y b). DOPAZO (2017), pp. 829-830.

 

FUENTES DOCUMENTALES

ARCHIVO PARROQUIAL DE RASCAFRÍA (A.P.R.). Libro de bautismos. 1527-44, folio 15v.

ARCHIVO DE LA DIPUTACIÓN PROVINCIAL DE SEGOVIA. Fondos de la Obra Pía de Rodrigo Gil de Hontañón.

ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE SEGOVIA (A.C.S.)

ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS (A.G.S.) Registro de Mercedes.

ARCHIVO DE LA REAL CHANCILLERÍA DE VALLADOLID (A.R.CH.V.)

ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. UNIVERSIDADES.

 

MARÍA MAGDALENA MERLOS ROMERO

Miembro Numerario del Instituto de Estudios Madrileños. UNED. Ayuntamiento de Aranjuez.

Fecha de redacción. 2022-03-23

Fecha de revisión.

 

NOTAS

[1] Son obras esenciales JOSÉ CAMÓN AZNAR, La arquitectura plateresca, Madrid: CSIC, 1945; FERNANDO CHUECA GOITIA, Arquitectura del siglo XVI. Ars Hispaniae, vol. XI, Madrid: Plus Ultra, 1953; JOSÉ CAMÓN AZNAR, Summa artis: Historia general del arte: La arquitectura y la orfebrería españolas del siglo XVI. vol. 17, Madrid: Espasa Calpe, 1959, pp. 169-170; JOSÉ CAMÓN AZNAR, La arquitectura y la orfebrería española del siglo XVI, t. XVII ( «Summa Artis», Madrid 1970) pp. 168-202; JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil de Hontañón. Gótico y Renacimiento en la arquitectura española del siglo XVI, Madrid: Xarait, 1985; ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría 1500-Segovia 1577), Salamanca: Junta de Castilla y León, 1988.

[2] ANA ISABEL CAGIGAS ABERASTURI, Los maestros canteros de Trasmiera, Tesis doctoral (Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera, dir.) Santander: Universidad de Cantabria, 2015, p. 28.

[3] MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ ECHEGARAY, MIGUEL ÁNGEL ARAMBURU-ZABALA, BEGOÑA ALONSO y JULIO JUAN POLO SÁNCHEZ, Artistas cántabros de la Edad Moderna, Santander: Universidad de Cantabria, 1991.

[4] BEGOÑA ALONSO RUIZ, 2000, “Juan Gil de Hontañón en Segovia: sus comienzos profesionales”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 66 (2000), pp. 153-162, p. 157.

[5] ANTONIO CASASECA CASASECA, “Rodrigo Gil de Hontañón, algunas precisiones biográficas”, Salamanca: revista de estudios, 14 (1984), pp. 53-62.

[6] MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil de Hontañón, Diccionario Biográfico electrónico (DB~e) de la Real Academia de la Historia, s. f., https://dbe.rah.es/biografias/10676/rodrigo-gil-de-hontanon-sanz [consultado 13 de marzo de 2022]

[7] MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”

[8] BEGOÑA ALONSO RUIZ,, “The Construction of the Cathedral of Segovia from Juan Guas to Juan Gil de Hontañón,” en: Proceedings of the Third International Congress on Construction History, Karl–Eugen Kurrer, Werner Lorenz, and Volker Wetzk (eds.), Cottbus: Brandenburg University of Technology, 2009. https://doi.org/10.1002/stco.200890016.

[9] FERNANDO CHUECA GOITIA, La ‘catedral nueva de Salamanca: historia documental de su construcción, Salamanca: Universidad, 1951 pp. 245-248; BEGOÑA ALONSO RUIZ, “The Construction…”

[10] JUAN AGAPITO Y REVILLA, “Arquitectos de Valladolid”, BSCE, IV (1909-1910) pp. 307-309.

[11] Según se deduce de sucesivos pleitos y ejecutorias del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid (ARCHV): 1545, 01, 31. Ejecutoria del pleito litigado por Rodrigo Zamora, cambio, vecino de Segovia, con Rodrigo Gil, maestro de obras, vecino de Salamanca, sobre el pago de cierta cantidad de ducados con un poder del segundo para cobrar de Reinaldo Stroci, vecino de Valladolid, y de otros mercaderes, en virtud de dos libranzas a su favor de Gutiérrez de Carvajal, obispo de Plasencia, cantidad que debía pagarse a plazos en las ferias de Medina del Campo, ARCHV, Registro de ejecutorias, Caja 600,45; 1546, 06,10, Ejecutoria del pleito litigado por Rodrigo Gil de Hontañón, maestro de cantería, vecino de Salamanca, con Rodrigo de Zamora, vecino de Segovia, sobre reclamar el primero a Rodrigo de Zamora, 450.000 maravedís que le debía pagar en razón de ciertos contratos librados por el obispo de Plasencia (Cáceres), ARCHV, Registro de ejecutorias, Caja 627,29; 1561  –  1566, Pleito de Rodrigo Gil, maestro de cantería, vecino de Salamanca, con Hernán Pérez, clérigo, como fiador de Constantino del Castillo, deán de la Catedral de Cuenca, sobre la tasación y pago de la obra de cantería de la iglesia de San Martín extramuros de la Mota del Marqués, ARCHV, Pleitos Civiles, Quevedo (F),Caja 90,5/91,1; 1566, 08, 10, Ejecutoria del pleito litigado por Rodrigo Gil, maestro de cantería, vecino de Salamanca, con Hernán Pérez, clérigo, vecino de Mota del Marqués, sobre las obras de la Iglesia de San Martín de la Mota del Marqués, ARCHV, Registro de ejecutorias, Caja 1101,1; 1563,10,15, Ejecutoria del pleito litigado por Rodrigo Gil de Hontañón, maestro de cantería, vecino de Salamanca, con Hernán Pérez, clérigo, vecino de Mota del Marqués, sobre el pago de las obras de construcción de la Iglesia de San Martín de Mota del Marqués, ARCHV, Registro de ejecutorias, Caja 049,31.

[12] MARÍA TERESA CORTÓN DE LAS HERAS, La construcción de la Catedral de Segovia (1525-1607), Segovia: Caja de Ahorros, 1997, pp. 180-181.

[13] MARÍA TERESA CORTÓN DE LAS HERAS, La construcción…

[14] COSTANZA BELTRAMI, «Buried But Not Forgotten: Juan Guas’ Funerary Chapel in San Justo Y Pastor, Toledo», Quintana: Revista Do Departamento De Historia Da Arte, 18 (2019). https://doi.org/10.15304/qui.18.5384.

[15] MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[16] JUAN HERRANZ, “Gaspar de Vega y Rodrigo Gil de Hontañón, alternativas al proyecto conventual de san Benito el Real de Valladolid”, en Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte, 6 (1994), pp. 113-120.

[17] MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[18] JOSÉ CAMÓN AZNAR, “La intervención de Rodrigo Gil de Hontañón en el Manuscrito de Simón García”, Archivo Español de Arte, 45 (1941), pp. 300-305.

José Camón Aznar, quien estimó que Rodrigo Gil de Hontañón redactó «…la parte de este manuscrito en que se describe la traza, ordenación, planta y alzado de una iglesia, por cuya descripción y dibujos puede ser atribuida al final del gótico

[19] SIMÓN GARCÍA,. Compendio de architectura y simetría de los templos: conforme a la medida del cuerpo humano, con algunas demostraciones de geometría recoxido de dibersos autores naturales y estrangeros por Simón Garçía, architecto natural de Salamanca. Salamanca: [manuscrito], 1681.  Biblioteca Nacional de España, MSS/8884.

Otros autores han precisado la copia entre 1681 y 1683. FRANCISCO MERINO RODRÍGUEZ, El manuscrito de Rodrigo Gil de Hontañón a través del Compendio de architectura y simetría de los templos de Simón García, 1681-1683, 2018.

https://www.biblioarquitectonica.com/el-manuscrito-de-rodrigo-gil-de-hontanon-a-traves-del-compendio-de-architectura-y-simetria-de-los-templos-de-simon-garcia-1681-1683/#sdfootnote4sym [consultado 4 de marzo de 2022]

[20] MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[21] SIMÓN GARCÍA, Compendio de architectura y simetría de los templos…, (ANTONIO BONET CORREA y CARLOS CHANFLÓN OLMOS, intr.), ed. fac., Valladolid: Colegio Oficial de Arquitectos en Valladolid, 1991; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Rodrigo Gil de Hontañón en el Compendio de Architectura y Simetría de los Templos de Simón García”, en: AAVV, Rodrigo Gil de Hontañón, un arquitecto entre el gótico y el renacimiento. Exposición conmemorativa del quinto centenario de su nacimiento. Catálogo de la exposición. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura, Dirección General de Promoción Cultural, 2000, pp. 36-45; FRANCISCO MERINO RODRÍGUEZ, El manuscrito…

[22] AGUSTÍN BUSTAMANTE y FERNANDO MARÍAS, «El Escorial y la cultura arquitectónica de su tiempo». en: El Escorial en la Biblioteca Nacional: IV Centenario del Monasterio de El Escorial (ELENA SANTIAGO PÁEZ, ed.), Madrid: Ministerio de Cultura, 1985, pp. 217-218. PABLO DOPAZO MORENO, “Las reglas aritméticas de Rodrigo Gil de Hontañón para el dimensionado de pilares y contrafuertes, aplicación práctica”, en: Actas del Undécimo Congreso Nacional de Historia de la Construcción: Soria, 9-12 octubre 2019 (SANTIAGO HUERTA FERNÁNDEZ E IGNACIO JAVIER GIL CRESPO,  coords.), 2019, vol. 2, pp. 763-772.

[23] JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil de Hontañón… pp. 13-15.

[24] VÍCTOR MANUEL NIETO ALCAIDE, ALFREDO JOSÉ MORALES, FERNANDO CHECA CREMADES Arquitectura del renacimiento en España, 1488-1599, Madrid, Cátedra, 1989, p. 205.

[25] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «Iglesias columnarias con bóvedas de crucería en la provincia de Madrid», A.I.E.M., 1972, pp. 1-9. pp. 110-111, 105 y ss.

[26] ANA ISABEL CAGIGAS ABERASTURI, Los maestros canteros...

[27] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea y cortes de cantería en la obra de Rodrigo Gil de Hontañón, Tesis doctoral (José Carlos Palacios Gonzalo dir.), Madrid: Universidad Politécnica, 2017, pp. 732-733.

[28] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, Madrid: Comunidad de Madrid, Dirección General de Arquitectura y Rehabilitación, Fundación Caja Madrid, Fundación Arquitectura COAM, 2008, pp. 464-473, p. 467; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “La Catedral-Magistral de Alcalá de Henares: reflexiones en torno a su espacio”, en: La Catedral Magistral de Alcalá de Henares (ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOME, CARLOS CLEMENTE SAN ROMÁN, JUAN DE DIOS DE LA HOZ MARTÍNEZ, coords.), Alcalá de Henares: Diócesis de Alcalá de Henares, 1999, pp. 79-87; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “La Iglesia Magistral de Alcalá de Henares obra de Cisneros”, XLVI Ciclo de Conferencias El Cardenal Cisneros en Madrid, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2017, pp. 13-30.

[29] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, pp. 727-728.

[30] LLAGUNO Y AMIROLA, EUGENIO, Noticias de los arquitectos y de la arquitectura en España, Madrid: Imprenta Real, 1829, 4 vols., t I, pp. 212,217 y 315-325; JOSÉ CAVEDA, Ensayo histórico sobre los diversos géneros de la arquitectura empleados en España desde la dominación romana hasta nuestros días, Madrid: Imprenta de Santiago Sanaque, 1848, p. 137; PEREDA DE LA REGUERA, MANUEL, Rodrigo Gil de Hontañón. Santander: Impr. de la Librería Moderna, 1951, pp. LVI-LXX; FERNANDO CHUECA GOITIA, La ‘catedral nueva…, pp. 141-144; FERNANDO CHUECA GOITIA, Historia de la Arquitectura Española. Ávila: Fundación Cultural Santa Teresa, Diputación de Ávila, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 2001. 2 vols., vol. II, p. 85; VÍCTOR MANUEL NIETO ALCAIDE, ALFREDO JOSÉ MORALES, FERNANDO CHECA CREMADES, Arquitectura …, p. 206; RODRÍGUEZ GUTIÉRREZ DE CEBALLOS, “El Renacimiento en España”; Príncipe de Viana, anejo, 10. Jornadas nacionales sobre el Renacimiento español. Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1991.

[31] JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil …, pp.99-131; CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, «El Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Génesis y desarrollo de su construcción», Archivo Español de Arte, 53-210 (1980), pp. 212-213; ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría 1500…), pp. 242-247; ÁNGEL PÉREZ LÓPEZ, ALBERTO PASCUAL DE LOS ÁNGELES, Colegio Mayor de San Ildefonso: Fábrica de la fachada (1537-1553). Alcalá de Henares: Patrimonio de la Humanidad. Alcalá de Henares: Ayuntamiento de Alcalá de Henares, BROCAR, Universidad de Alcalá, 1998, pp. 41, 48-51; VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, pp. 184,-188; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, pp. 732-733

[32] ANTONIO PONZ, Viage de España. Madrid: Joachin Ibarra, 1772-1794, I, VI, 31-47.

[33] MAGDALENA MERLOS ROMERO, “Pedro de Gumiel”, Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2020. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/g-92-pedro-de-gumiel/ [consultado 14 de marzo de 2022]

[34] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, p. 188.

[35] MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión del Renacimiento: Madrid entre la tradición y la modernidad”, en: Madrid en el Renacimiento, Comunidad de Madrid- Fundación Colegio del Rey, Madrid-Alcalá de Henares, 1986, pp. 135-170, p. 163.

[36] JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil …, pp. 99-131; VÍCTOR MANUEL NIETO ALCAIDE, ALFREDO JOSÉ MORALES, FERNANDO CHECA CREMADES, Arquitectura …, p. 207; ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), pp. 242-247; VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, pp. 184-188; PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, “Arte y arquitectura”, Madrid, Madrid: Mediterráneo, 1993, pp. 105-150; ÁNGEL PÉREZ LÓPEZ, ALBERTO PASCUAL DE LOS ÁNGELES, Colegio Mayor…, 1998, pp. 41, 48-50;

[37] FERNANDO MARÍAS FRANCO, “Orden arquitectónico y autonomía universitaria: la fachada de la Universidad de Alcalá y Luis de Vega”, Goya, 217-218 (1990), pp. 28-40, pp. 30, 32-33. Cfr. MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…; JORGE-ELÍAS DE LA PEÑA Y MONTES DE OCA, “Iglesias de los siglos XVI y XVII de la tierra de Alcalá de Henares, Cuadernos de arte e iconografía, XX, 39 (2011), 12-212, pp. 30-31.

[38] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, p. 188.

[39] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, p. 188.

[40] PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, “Rodrigo Gil y los entalladores de la fachada de la Universidad de Alcalá”. Archivo Español de Arte, vol. 45, nº 178 (1972), pp. 103-118; RAMÓN GONZÁLEZ NAVARRO, Universidad de Alcalá: esculturas de la fachada, Madrid: Instituto Nacional de Administración Pública, 1980.

[41] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, p. 188.

[42] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, p. 188.

[43] CHUECA GOITIA, FERNANDO,  Arquitectura del siglo XVI…, p. 336; cfr. MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”, 164.

[44] Camón Aznar, La arquitectura plateresca. Madrid, 1945, p. 208.

[45] JORGE-ELÍAS DE LA PEÑA Y MONTES DE OCA, “Iglesias…”, pp. 30-31.

[46] JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil …, pp. 99-102, 128-131.

[47] VÍCTOR MANUEL NIETO ALCAIDE, ALFREDO JOSÉ MORALES, FERNANDO CHECA CREMADES, Arquitectura …, p. 208.

[48] Cfr. MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”.

[49] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 839; ÁNGEL PÉREZ LÓPEZ, ALBERTO PASCUAL DE LOS ÁNGELES, Colegio Mayor…, 1998, pp. 50-51.

[50] JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil …, pp.180-182; MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”, p. 166; JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 54; MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[51] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 733.

[52] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XIV, pp. 474-479.

[53] JORGE-ELÍAS DE LA PEÑA Y MONTES DE OCA, “Iglesias…”, pp. 31-32

[54] MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”, p. 166.

[55] JORGE-ELÍAS DE LA PEÑA Y MONTES DE OCA, “Iglesias…”, p. 98

[56] MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”, p. 166.

[57] JORGE-ELÍAS DE LA PEÑA Y MONTES DE OCA, “Iglesias…”, pp. 31 32

[58] MARQUÉS DE LOZOYA, Rodrigo Gil de Hontañón en Segovia, Santander: Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1962, p. 39; ANTONIO CASASECA CASASECA, “Rodrigo Gil de Hontañón, algunas…”, pp. 53-62. ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 127; MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”, p. 163.

[59] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 127

[60] CASASECA CASASECA, ANTONIO. “Rodrigo Gil de Hontañón, algunas…”, pp. 53-62; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas…, pp. 723-724

[61] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p.130; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ et al., Catálogo monumental de Madrid, vol. I, Partido Judicial de Colmenar Viejo. Madrid: Instituto “Diego Velázquez”, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1976, pp. 151-152; ANTONIO CASASECA CASASECA, “Rodrigo Gil de Hontañón, algunas…”, pp. 53-62.

[62] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 130.

[63] VV. AA. Arquitectura y desarrollo urbano, Comunidad de Madrid, Zona Norte. vol. III, p. 483; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ et al., Catálogo monumental…, pp. 151-152; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas…, p. 723-724.

[64] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “La torre campanario de la iglesia parroquial de Colmenar Viejo (Madrid)”, Anales de Historia del Arte, 1(1989), 39-71, pp. 42, 47, sin descartar a Juan Campero.

[65] MANUELA VILLALPANDO, y JUAN DE VERA, «Notas para un diccionario de artistas segovianos del siglo XVI», Estudios Segovianos, IV (1952), pp. 74-76.

[66] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas…, p. 740

[67] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “La torre campanario de la iglesia parroquial de

Colmenar Viejo (Madrid)”, Anales de Historia del Arte, 1 (1989), pp. 39-71, pp. 42, 47; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, Castilla-La Mancha, 2. Toledo, Guadalajara y Madrid, La España gótica, vol. 13, Madrid: Encuentro, 1998, pp. 273-274.

[68] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “La torre campanario…”, p. 48; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, Castilla-La Mancha…, pp. 273-274.

[69] MAGDALENA MERLOS ROMERO, “Juan Campero”, Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de estudios Madrileños, 2022a. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/c-3-1-juan-campero/

[consultado 13 de abril de 2022]

[70] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas…, pp. 829-830.

[71] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ et al., Catálogo monumental… pp. 92-93.

[72] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas…, pp. 829-830.

[73] MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ ECHEGARAY, MIGUEL ÁNGEL ARAMBURU-ZABALA, BEGOÑA ALONSO y JULIO JUAN POLO SÁNCHEZ, Artistas cántabros…, p. 141.

[74] MARGARITA ESTELLA MARCOS, “Noticias artísticas…”, p. 308; VV. AA. Arquitectura y desarrollo urbano, Comunidad de Madrid, Zona Norte. vol. IV, pp. 1016, 1018; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, Castilla-La Mancha…, p. 295; VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Norte, t IV, pp. 1016, 1018.

[75] ROCÍO RIVAS MARTÍNEZ, “Elementos     funerarios     en     la Iglesia     Santa     María Magdalena de Torrelaguna, Madrid (ss. XV-XVII)”, ArtyHum Revista de Artes y Humanidades, 57 (2019), pp. 126-164, pp. 137-138.

[76] MARGARITA ESTELLA MARCOS, “Noticias artísticas de Torrelaguna”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 51 (1985), pp. 305-318. 307.

[77] ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), p. 242, nota 26.

[78] MARGARITA ESTELLA MARCOS, “Noticias artísticas…”, p. 308.

[79] CHUECA GOITIA, FERNANDO,  Arquitectura del siglo XVI…, pp. 329-341; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, pp. 738-740.

[80] FERNANDO CHUECA GOITIA, La ‘catedral nueva…”, p. 331; MARGARITA ESTELLA MARCOS, “Noticias artísticas…”, p. 308.

[81] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Iglesias columnarias…”, pp. 107-110; ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), pp. 45-66; ANTONIO CASASECA CASASECA, “Rodrigo Gil de Hontañón”, en: AAVV, Rodrigo Gil de Hontañón, un arquitecto entre el gótico y el renacimiento. Exposición conmemorativa del quinto centenario de su nacimiento. Catálogo de la exposición. Madrid: Comunidad de Madrid, Consejería de Cultura, Dirección General de Promoción Cultural, 2000, pp. 18-25, p. 21; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 132, MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, “La eclosión…”, p. 166. VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XVI, pp. 537-545

[82] PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, pp. 765-766.

[83] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Iglesias columnarias…”, pp. 107-110; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 132.

[84] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Este, t XVI, pp. 279-286; cfr. ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Iglesias columnarias…”, pp. 110-111; ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), p. 46: JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil …; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, pp. 764-765.

[85] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “Iglesias columnarias…”, pp. 110.111.

[86] ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), pp. 323 nota 8; ANTONIO CASASECA CASASECA, “Rodrigo Gil de Hontañón”, p. 21.

[87] CASASECA CASASECA, ANTONIO, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría …), p. 261; DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, pp. 764-765.

[88] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 132.

[89] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, “El gótico madrileño…”, p. 132.

[90] MARGARITA ESTELLA MARCOS, “Noticias artísticas de Torrelaguna”, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 51 (1985), pp. 305-318. 307.

[91] FRANCISCO JAVIER GARCÍA GUTIÉRREZ, “Canteros cántabros en Alcalá de Henares”, Anales complutenses, 17 (2005), pp. 115-132.

[92] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…” , p. 52; VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano, Zona Norte, t IV, pp. 260-261; ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), p. 246; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 774.

[93] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 52.

[94] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 54, 55.

[95] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 55.

[96] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 55.

[97] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 50; MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[98] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 57-58.

[99] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 58.

[100] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 58, cfr. MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ ECHEGARAY, MIGUEL ÁNGEL ARAMBURU-ZABALA, BEGOÑA ALONSO y JULIO JUAN POLO SÁNCHEZ, Artistas cántabros…, p. 250; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 823. MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[101] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 54.

[102] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas…, p. 813.

[103] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, pp. 54, 56-57.

[104] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 56-57.

[105] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 57.

[106] Para ANTONIO CASASECA CASASECA, Rodrigo Gil de Hontañón (Rascafría…), el puente de Segovia fue iniciado en 1572 (recogido por JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, 49).

[107] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 57.

[108] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, pp. 56-57; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 814.

[109] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 55; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 814; MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[110] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 55.

[111] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 59.

[112] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”; MARÍA NIEVES RUPÉREZ ALMAJANO, Rodrigo Gil…

[113] JOSÉ MANUEL BARBEITO DÍEZ, “Juan Bautista de Toledo”, Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de estudios Madrileños, 2019. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/t-2-toledo-juan-bautista-de/

[114] RIVERA BLANCO, JAVIER, Juan Bautista de Toledo y Felipe II. La implantación del clasicismo en España. Valladolid: Universidad, 1984, pp. 306-308; JOHN DOUGLAS HOAG, Rodrigo Gil …; PABLO DOPAZO MORENO, Trazas de montea…, p. 813.

[115] JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS, “Rodrigo Gil…”, p. 54.

X