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Wenceslao Gaviña Vaquero. Panteón de los Condes de Casal. Sacramental de San Isidro,
GAVIÑA BAQUERO, WENCESLAO

 

Arquitecto. Barbadillo del Mercado (Burgos), 1814 – Madrid, 16 de enero de 1883

 

Hijo de don Casimiro Gaviña, empleado en la Fábrica de Cristales de La Granja, y de doña María Antonia Baquero. Inició su formación en el Real Seminario Conciliar de Segovia que prosiguió, ya en Madrid, en la Real Academia de San Fernando y en el estudio de Luis López de Orche, discípulo de Antonio López Aguado, obteniendo el título de arquitecto en 1841[1].

 

La trayectoria profesional de Wenceslao Gaviña[2] se ciñe sobre todo a la construcción de cementerios, panteones, viviendas y residencias señoriales para la aristocracia y la alta burguesía del Madrid isabelino[3]. En 1846 firma el proyecto para el cementerio de la Sacramental de San Justo[4], obra de un clasicismo adornado y elegante que presentaba la novedad de reservar amplios espacios para cuidados jardines. Dicho planteamiento, completamente desvirtuado en la actualidad, se mostraba muy alejado de los áridos recintos funerarios de las primeras décadas del siglo, más acorde con la sensibilidad romántica, siguiendo el ejemplo del proyecto ideado por Isidro Velázquez para la Sacramental de San Isidro en 1835-1836[5], así como el nuevo camposanto de la Sacramental de San Luis, diseñado por Narciso Pascual y Colomer en 1843[6].

 

En 1849 Gaviña proyectó el cementerio de la Sacramental de San Martín[7], que sería demolido un siglo después, a pesar de dos loables intentos de restaurarlo y convertirlo en jardín público, según proyectos elaborados en 1926 por Jesús Carrasco-Muñoz Encina y por Fernando García Mercadal en 1936[8]. En esta “acrópolis clásica” –así lo denominaba Blasco Ibáñez en La horda, cuando el camposanto, clausurado en 1884, aún era “hermoso y apacible como un vergel”– destacaba su noble fachada, un propileo constituido por una doble columnata octástila de orden dórico griego con fustes estucados en rojo –temprano ejemplo de arquitectura policromada–, los pabellones gemelos con planta de cruz griega que la flanqueaban –en el de la derecha se emplazaba la capilla, con cúpula pintada por Antonio García Herrera–, las arquerías de las galerías de nichos de sus diversos patios –algunas de exótico aspecto, con arcos de herradura sobre pares de columnas de fundición– y los dos obeliscos de ladrillo que escoltaban la entrada del patio central, elementos que el frustrado proyecto de Carrasco proponía conservar.

 

Unos años más tarde, en 1853, don Wenceslao trazaría planos para el Cementerio Británico de Madrid, que acabaría realizándose según un sencillo proyecto de Benedetto Albano, arquitecto e ingeniero napolitano establecido en Inglaterra[9].

 

Su labor en el campo de la arquitectura funeraria se acrece con algunos notables panteones, la mayoría conservados en la Sacramental de San Isidro, como el del conde de Bagaes, el del conde de Casal y el de los marqueses de Almonacid, exponentes de una refinada y erudita visión del clasicismo que se refleja asimismo en su declarada admiración por Isidro Velázquez, cuyos dibujos Gaviña guardaba con devoción.

 

Son importantes también sus intervenciones en la ciudad, entre las que cabría citar el palacio del marqués de Remisa, que se alzó anejo al del marqués de Salamanca en el paseo de Recoletos; el edificio de viviendas para el infante D. Francisco de Paula, paredaño al palacio del duque de Granada de Ega, en la cuesta de Santo Domingo; los palacios del duque de Baena y del marqués de Escalona y de Bornos, que dan empaque a la calle del Pez; o la casa-palacio de los duques de Montpensier, en la de Hortaleza, todos ellos con un tono de discreta elegancia que distingue a su autor en el panorama de la arquitectura madrileña de la época.

 

De gran interés asimismo es la completa restauración que llevó a cabo en 1852 del interior de la iglesia parroquial de San Martín, que incluyó la construcción de un nuevo retablo mayor de estilo renacentista, con decoración escultórica de José Siro Pérez García y dorado y pintura a cargo del ya mencionado Antonio García Herrera.

 

Cuatro años después, en 1856, Gaviña firmaba un proyecto de plaza de toros para la ciudad de Orense, conservado en la Biblioteca de la Diputación Provincial: un diseño sobrio y funcional en el que proponía el uso de soportes de hierro fundido para sostener la cubierta de la andanada, material que venía empleando abundantemente en las galerías de nichos de sus camposantos.

 

Además de su actividad como arquitecto, Wenceslao Gaviña fue un destacado hombre de negocios y durante algunos años concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Madrid en las filas del Partido Moderado. A lo largo de su vida ostentó numerosos cargos: fue tesorero del Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos; perteneció a la junta directiva de la Sociedad Anónima “La Proveedora”, presidente de la Sociedad Económica Matritense; tesorero de la Sociedad Artística de Socorros Mutuos; arquitecto de la compañía “Caja Universal de Capitales. Construcciones Urbanas”; presidente de la Sociedad Central de Arquitectos; accionista del Banco de España y miembro de la comisión para reformar sus estatutos.

 

Wenceslao Gaviña casó con doña María Trinidad Álvarez (+1852), con la que tuvo dos hijos: Luis Gaviña Álvarez (diputado por Caguas, Puerto Rico, y secretario de la sección económica del Congreso, fallecido en 1882) y María Manuela, casada con el jurisconsulto Diego Suárez Sánchez-Barriga, diputado en Cortes y senador vitalicio. Falleció el 16 de enero de 1883 y recibió sepultura en el cementerio de la Sacramental de San Justo. Curiosamente, Benito Pérez Galdós, en Los duendes de la camarilla, da el nombre de Wenceslao Gaviña a un rico propietario de la calle de la Almudena que dio refugio en su residencia a la célebre sor Patrocinio. A mediados de siglo, fecha en que Galdós ambienta su relato, nuestro arquitecto vivía en el nº 15 de la vecina calle de San Nicolás.

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS

 

– 1846

Proyecto para una casa de D. Francisco Cabezuelo en la Charca de Mena en el arrabal de Chamberí.

 

– 1846

Viviendas en la calle del Salitre, nº 38.

 

– 1846

Cementerio de la Sacramental de San Justo.

Monumento de Jueves Santo en la iglesia de San Martín, 1847.

 

– 1848.

Proyecto para albergar las Escuelas Pías en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares.

 

– 1849.

Cementerio de la Sacramental de San Martín.

Viviendas en la calle de Atocha, nº 49, 1849.

 

– 1852.

Viviendas para el Infante D. Francisco de Paula en la cuesta de Santo Domingo, nº 3.

 

– 1852.

Restauración del interior de la iglesia de San Martín y retablo mayor de nueva traza,

 

– 1853.

Proyecto para el Cementerio Británico.

 

– 1856.

Palacio del marqués de Remisa en el paseo de Recoletos.

 

– 1856.

Proyecto de plaza de toros para la ciudad de Orense.

 

– 1857.

Casa-palacio del marqués de Claramonte en la plaza de la Villa, nº 1.

 

– 1857.

Viviendas en la Puerta del Sol, nº 3.

 

– 1858.

Reforma de la fachada de la casa de D. Fernando Rubín de Celis en la calle de la Greda (hoy de Los Madrazo), nº 15.

 

– 1860.

Palacio del duque de Baena en la calle del Pez, nos 38-40.

 

– 1860.

Palacio del marqués de Escalona y de Bornos en la calle del Pez, nº 12.

 

– 1860.

Panteón del primer conde de Bagaes en la Sacramental de San Isidro.

 

– 1861.

Palacio de los duques de Montpensier en la calle de Hortaleza, nº 61.

 

– 1862.

Viviendas para la condesa de Bornos en la calle de la Madera, nos 25 y 30.

 

– 1862. Panteón de los condes de Casal en la Sacramental de San Isidro.

 

– 1864.

Viviendas para D. Juan Nepomuceno Peñalosa en la calle Mayor, nº 72.

 

– 1868.

Sepultura de los condes de Villariezo en la Sacramental de San Isidro, Madrid.

 

– 1870.

Panteón de los marqueses de Almonacid en la Sacramental de San Isidro.

 

– 1870. Proyecto de panteón para D. José María Sessé y Prieto,

 

– 1871.

Sepultura de Dª Dolores Pequeño y Marco en la Sacramental de San Isidro.

 

– 1873. Palacio del duque de Fernán Núñez en la calle de la Princesa.

 

– 1875. Casa-palacio del duque de Zaragoza en la calle de Ferraz.

 

– 1877.

Convento de Nuestra Señora de la Piedad Bernarda (“las Vallecas”) en la calle de Isabel la Católica, nº 6.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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VV. AA. Arquitectura de Madrid, Madrid, COAM, 2004, tomo I, págs. 167, 180, 408, 409, 410

10.

 

CARLOS SAGUAR QUER

FECHA DE REDACCIÓN: 13 DE NOVIEMBRE DE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 19 DE JUNIO DE 2020

 

NOTAS

[1]Archivo de la Real Academia de San Fernando, leg. 11-3/2. Como prueba de pensado realizó un proyecto de Archivo General de Reinos –A-834 a A-837–, firmado el 25 de noviembre de 1840. Fue aprobado como maestro arquitecto en la Junta Ordinaria del 14 de febrero de 1841. Véase Silvia Arbaiza Blanco-Soler y Carmen Heras Casas, “Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”, Academia, 91 (2000), p. 127.

[2]CARLOS SAGUAR QUER, “Gaviña Baquero, Wenceslao”, en Diccionario Biográfico Español, vol. XXII, Madrid, Real Academia de la Historia, 2009, pp. 632-633.

[3]VV. AA., Guía de Arquitectura y Urbanismo de Madrid, Madrid, COAM, 1984, tomo I, págs. 112, 125, 201; tomo II, pág. 337. Carlos Saguar Quer, Arquitectura funeraria madrileña del siglo XIX, Madrid, Universidad Complutense, 1989, págs. 215-221, 250-256, 386, 409, 410, 490, 507, 514. VV. AA., Arquitectura de Madrid, Madrid, COAM, 2004, tomo I, págs. 167, 180, 408, 409, 410. CARLOS SAGUAR QUER, Mesonero Romanos y el otro Madrid: Los Cementerios, Ciclo de conferencias “Don Ramón de Mesonero Romanos y su tiempo”, nº 20, Madrid, Ayuntamiento-Instituto de Estudios Madrileños, 2004, págs. 32, 33, 69, 75.

[4]CARLOS SAGUAR QUER, “El cementerio de la Sacramental de San Justo: su historia y arquitectura”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XLII (2002), págs. 103-129.

[5]CARLOS SAGUAR QUER, “Un proyecto inédito de Isidro Velázquez: nuevo cementerio y ermita de la Sacramental de San Isidro”, en Alejandro Cañestro Donoso (coord.), Scripta artivm in honorem Prof. José Manuel Cruz Valdovinos, Alicante, Universidad de Alicante, 2018, págs. 1091-1115.

[6]CARLOS SAGUAR QUER, “Una gran obra olvidada de Narciso Pascual y Colomer: el cementerio de la Sacramental de San Luis”, Academia, 68 (1989), págs. 317-338.

[7]CARLOS SAGUAR QUER “El cementerio de la Sacramental de San Martín”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXV (1995), págs. 135-143. Carmen Priego, Eva Corrales y Esther Sanz, Dibujos en el Museo de Historia de Madrid. Arquitectura madrileña de los siglos XIX y XX, Madrid, Museo de Historia de Madrid, 2010, págs. 46-47.

[8]JESÚS CARRASCO MUÑOZ, “Modificación proyectada para la zona Norte del Ensanche”, Arquitectura, 72 (1925), pág. 88. Anónimo, “Un bello proyecto. Conversión del actual cementerio de San Martín en jardines públicos”, Nuevo Mundo, 18 de marzo de 1927. Ángel Martínez Masía, “Como se transforma en jardín un cementerio. Antes de un año la Sacramental de San Martín será un lugar placentero de esparcimiento”, Ahora, 4 de marzo de 1931, págs. 18-19. fernando García Mercadal, Parques y jardines. Su historia y sus trazados, Madrid, Afrodisio Aguado, 1949, pág. 240.

[9]CARLOS SAGUAR QUER, “El Cementerio Británico de Madrid”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXIX (1999), pág. 364.

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