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Casto Fernández-Shaw e Iturralde.
CASTO FERNÁNDEZ-SHAW E YTURRALDE

 

Arquitecto. (Madrid, el 13 de abril de 1896 – San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 29 de abril de 1978.

 

Estamos ante un hombre que desarrolla su vida en un ambiente intensamente cultural. Su carrera se decantará hacia unos estudios técnicos, pero al margen de la Escuela de Arquitectura, frecuenta tertulias junto a destacadas personalidades en el mundo de las letras y artístico, como Ruperto Chapí Lorente, Tomás Bretón y Hernández, Manuel de Falla Matheu o Luis Vives March. Años con una fuerte inclinación hacia el dibujo no parece suficiente para lo que será ejercer de una manera sobresaliente en arquitectura. Entre 1900 y 1911 lo encontramos estudiando en el colegio de la Concepción junto con sus hermanos. Su padre, Carlos Fernández-Shaw, periodista y escritor, destacará como autor dramático, pero con mayor fuerza en textos para sainetes y zarzuelas. Fernández-Shaw es apellido que inmediatamente se relaciona con el casticismo madrileño; autor de los textos de populares zarzuelas. Probablemente la fama del padre pudo ayudar a que Casto Fernández-Shaw fuera conocido. Pero muy pronto destacará, y con fuerza, como arquitecto. Su infancia y juventud se desarrollan en un ambiente cultural propicio para triunfar en cualquier actividad. Félix Cabrero Garrido y María Cristina García Pérez, autores de la biografía de Casto Fernández-Shaw en el Diccionario Biográfico Español publicado por la Real Academia de la Historia, destacan la ascendencia mestiza de su árbol genealógico con raíces andaluzas, vascas, irlandesas y escocesas, integrado por una burguesía ilustrada de escritores y científicos.

 

“Por su innata vocación de inventor comenzó los estudios de Ingeniería de Minas, que abandonó para iniciar los de Arquitectura bajo los auspicios y tutela de su tío materno, Daniel Iturralde, y sobre la base de una capacidad para el dibujo que desarrolló con las enseñanzas del pintor Alejandro Ferrant. Ingresó en 1913 en la antigua Escuela de la calle de los Estudios de Madrid y terminó la carrera en 1919, año en el que la Bauhaus se fundaba en Weimar. La Escuela de Arquitectura de comienzos de siglo arrastraba una hipoteca seudoacademicista junto a la retórica gráfica de los Skizzeny los posteriores flujos de la Secesión Vienesa, versión del movimiento modernista al que Fernández-Shaw llamaba “la arquitectura del látigo”.

 

Dejaron en él su huella los profesores Manuel Aníbal Álvarez, Ricardo Velázquez Bosco, Vicente Lampérez, Modesto López Otero, César Cort, Pedro Muguruza y sus maestros confesos: Teodoro Anasagasti y Antonio Palacios. Su promoción integraba a arquitectos tan significativos como Regino Borobio, Rafael de la Hoz o Luis Vallet, además de Agustín Aguirre López-Carbonell, Carlos Arniches Moltóo Miguel de los Santos, artífices entre otros, y bajo la dirección de López Otero, de la emblemática Ciudad Universitaria madrileña, que cautivó a Fernández-Shaw.

 

Vida y obra fueron irreductibles en él desde que al morir en 1917 su tío Daniel (segunda orfandad) fundó para subsistir, con su hermano Guillermo, la revista Pulgarcito. Aunque se definía como “aliadófilo” en la Gran Guerra europea (1914-1918), antes de terminar los estudios en 1918, su innato pacifismo le movió a alumbrar una idea en la que persistió toda su vida: el “Monumento a la Civilización, a las grandes conquistas de la Idea y a las victorias del Hombre sobre la Naturaleza”, proyectado en una gran presa y ganador de una Medalla de Bronce en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid en 1920[1].

 

En 1919 se graduó como arquitecto en la escuela de Madrid. Destaca en Fernández-Shaw su constante superación junto a grandes maestros. Obtuvo el título de Arquitecto completando su formación en los años en que actuó como discípulo de Antonio Palacios Ramilo, del que fue ayudante en el desarrollo del Círculo de Bellas Artes, en la Calle de Alcalá.

 

Amplios, y de muy alto nivel, los estudios dedicados a Casto Fernández-Shaw e Yturralde, destacando la biografía preparada por Félix Cabrero Garrido y María Cristina García Pérez, publicada en el Diccionario Biográfico Español por la Real Academia de la Historia.

“Unos meses antes de su muerte, C. Fernández-Shaw me hablaba con frecuencia de sus proyectos predilectos, entre los que solía incluir el «monumento a las Grandes Conquistas de la Idea», «la estación de servicio de los bulevares de Madrid», «el garaje radial», etc. Probablemente lejos de una consciencia total…, pero ahora pienso que sus citas compendiaban de alguna manera, el final de su vida, todo lo que había sido y había dado: lo épico, el futurismo, la tecnología, con ese general encubrimiento poético que caracterizó su constante mensaje de arquitecto.”[2]. VV.AA., Diccionario Enciclopédico Abreviado, Apéndice III (Espasa Calpe), segunda edición, año 1986, página 529”.

 

En 1922. Recibe el encargo de concluir la presa El Salto del Carpio; de la máxima trascendencia conjugar un proyecto de ingeniería civil con el arte, y esto a través de la arquitectura. Se le otorgará la Medalla de Oro de Arquitectura en la Exposición de Artes Decorativas e Industriales Modernas, celebrado en París, año 1925. Esta distinción tuvo una alta trascendencia mundial. En estos años ejercerá una fuerte actividad social, ingresando en el Ateneo y presidiendo el Canoe Club. Y como algo anecdótico, anotar que en su apretada agenda hubo tiempo para ser socio del Real Madrid.

 

En 1928. Encontramos a Casto-Fernández-Shaw arquitecto en el municipio de Fuencarral.[3]

 

En 1930. Se funda GATEPAC (Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para la Arquitectura Contemporánea); la incorporación de Casto Fernández-Shaw es inmediata.

 

Entre 1934-1935. En el Círculo de Bellas Artes, entidad de la que era socio y vocal de Arquitectura, presenta una exposición resumiendo una colección de macro proyectos para la ciudad. Y Tras un largo viaje, que consideramos de estudio, a Bruselas, Londres y París, propone una estación de enlace ferroviario en la Plaza de Colón; vías de circunvalación, en sus iniciales proyectos, pretendiendo acogerse primero a lo ideado en época de Indalecio Prieto, continuando con lo planteado por Giner de los Ríos. Cruce de autovías; terrazas para helicópteros, siempre en línea con las propuestas de Juan de la Cierva, que evitaban las aristas rectas, haciendo uso de terminaciones curvilíneas. ((Con la perspectiva de casi un siglo, y por supuesto bajo una óptica personal, agradecemos no se hiciera lo soñado por Casto Fernández-Shaw. ¿Mejor, peor ciudad? En cualquier caso otra. Madrid necesitaba, y necesita mejorar, pero sin romper la continuidad y la trayectoria histórica de la ciudad; esa continuidad que nos hace protagonistas, y no simplemente usuarios contribuyentes al fisco, obligados a aceptar una sucesión de nuevas ciudades (nuevos entornos), sin posibilidad de tiempo para hacer nuestro el paisaje, y consecuentemente, responsables.. Europa entre dos grandes guerras 1914-1918 y 1939-1945, y en medio nuestra Guerra Civil, de 1936-1939, seguido por un aislamiento decretado por la izquierda europea.

 

En 1937. Encontramos a Fernández-Shaw colaborando en Madrid con la Cruz Roja, hasta su marcha a París coincidiendo con la Exposición Internacional. En 1939 marcha a Londres donde su hermano desempeña la Agregaduría Cultural de la República. Finalizada la Guerra Civil, los dos hermanos deciden marchar a Venezuela. A instancias de la familia no tardarán en regresar a España. Su hermano, ingeniero honorario de la Armada, se establecerá en Cádiz, siendo nombrado ingeniero conservador del Arsenal de La Carrara, ingresando en ese mismo año 1939 como miembro de la Academia de Bellas Artes de Cádiz.

 

En 1952. Promotor de la asociación Castillos de España, con sede en Madrid.

 

En 1986. En el Diccionario Enciclopédico de Espasa Calpe podemos leer: “Ciertos planteamientos energéticos le llevaron a convertirse en un singular artífice del purismo racionalista y un solitario exponente del Futurismo en España.” Predominan sus trabajos dentro de un eclecticismo propio de la generación, con origen clasicista. Defendió una arquitectura utópica e impresionista.

 

VV.AA., Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Madrid. Guía de Arquitectura, año 1992, página 225. Año 1920: En coautoría con los hermanos Julián y José María Otamendi Machimbarrena (arquitecto e ingeniero, respectivamente) proyecta el edificio “Titanic”, para la Compañía Urbanizadora Metropolitana (como apología del rascacielos y metáfora del malogrado trasatlántico), en la confluencia de la Glorieta de los Cuatro Caminos con la Avenida de la Reina Victoria.

 

VV.AA., Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Guía de Madrid. Ensanche y crecimiento, tomo II, página 270. Viviendas unifamiliares en la Colonia Parque Urbanizado entre la Avenida de Juan XXIII y la Avenida del Valle (año 1919).

 

En 1928. La prestigiosa revista “La Gaceta Literaria” elabora un estudio sobre Arquitectura Moderna; Casto Fernández-Shaw no pasa desapercibido.

 

En 1928. Estación de Servicio en el número 388 de la Avenida de Aragón / Avenida de Gumersindo Llorente. “Lo que evidencia la permeabilidad de nuestro arquitecto ante las corrientes europeas más progresistas de los años veinte (racionalidad, técnica, lirismo, expresionismo, símbolo, dinámica, etc.”[4]

 

“Siendo abundante el catálogo de arquitectos significativos de los cincuenta años paralelos a la trayectoria de C.Fernández-Shaw (y aun de las arquitecturas españolas de todos los tiempos), no sería fácil encontrar una figura con las especificidades de la que estudiamos. Gaudí, Antonio Palacios y…, sí volvemos la página de la Historia, Herrera, Vandelvira, etc., son singulares en otros tiempos y desde otros conceptos y juicios críticos e históricos… Pero sería difícil encontrar un arquitecto que, como C. Fernández-Shaw, ofrezca esa cualidad específica, casi irrepetible, de saber estar en su momento histórico y salirse del mismo simultáneamente como un adelantado. De ahí el riesgo de la soledad y la incomprensión, asumidos desde su constancia en la utopía futurista y compensado por una larga lista de realizaciones y propuestas que ya han pasado, como su autor, a la Historia de la Arquitectura.”[5]

 

En 1949. Viaja a Estados Unidos de América con el propósito de estudiar la tendencia que allí imperaba de construcciones de rascacielos y la política de aparcamientos subterráneos. En Madrid, hasta la segunda mitad de la década de 1960 y la primera de la siguiente década, el Ayuntamiento no considerará como prioritario la construcción de aparcamientos masivos en el centro de la ciudad, tema que preocupaba a Casto Fernández-Shaw. Su artículo Ayer, hoy y pasado mañana de la Arquitectura, es un fuerte alegato de protesta por la construcción del Ministerio del Aire, en la Plaza de la Moncloa. “El insoportable peso de la tradición”, escriben Félix Cabrero Garrido y María Cristina García Pérez.[6]

 

En 1951. Presenta en la Exposición Bienal Hispano Americana una propuesta de Palacio de Exposiciones y Congresos, con un diseño vertical. Defiende su proyecto con una colección de maquetas exquisitamente elaboradas, para las que contará con la colaboración de escultores de la talla de Juan Cristóbal[7], Juan de Ávalos[8] y Juan José García, tras la constitución de GEMA (Grupo de Estudios de la Moderna Arquitectura).

 

En 1951. En “Cortijos y Rascacielos” se publicará Manifiesto en pro de la Arquitectura Moderna.

 

En 1949. Organiza en el Círculo de Bellas Artes una exposición dedicada a los castillos.

 

En 1952. Toma parte activa en la constitución de la Sociedad de Amigos de los Castillos.

 

En 1956. Ingresa en la Sociedad Española de Amigos del Arte.

 

Casto Fernández-Shaw intenta saltar desde aquellos proyectos elaborados en la II República. No será el único arquitecto que, ante la ausencia de trabajo real, se encierra en su estudio y da libertad a su imaginación; algo que le estará vetado en los años en que tiene encargos que le obligan a una constante atención. Es testigo de una confrontación bélica que no tiene por qué entender, pero a la que su pensamiento se opone. Tras la II República y Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial. España, los españoles, son conscientes de las presiones que desde unas naciones y desde otras, empujan a una intervención española desde el Estado. Hubiera significado prolongar sine die la guerra en España. La intervención de una división de voluntarios (División Azul), dejaba claro era el máximo que España podía aportar. Cierto que Alemania había prestado ayuda al bando Nacional; entre romanticismo en aquella División Azul, y devolución a la ayuda que el bando republicano había recibido de varios países, principalmente de Rusia, y la llegada a España de las Brigadas Internacionales, antes en el tiempo que la ayuda Alemana e Italiana. En su estudio Fernández-Shaw engendra proyectos, que él es consciente no serán realidades arquitectónicas; proyectos que defenderá, incluso en foros de fuera de España. En los primeros años de posguerra reparte su actividad entre Madrid, Andalucía y Marruecos (en especial, Tetuán, donde promueve la Asociación Internacional de Arte, alternando propuestas vanguardistas con otras eclécticas o historicistas, no exentas de acentos racionalistas. En 1940 ejercerá como arquitecto consultor en el Centro de Estudios y Proyectos de la Dirección de Construcciones e Industrias Navales. Perteneció a la Junta de Reconstrucción de Madrid (años 1940-1947), y, desde 1941 como miembro numerario al Instituto Técnico de la Construcción y Edificación. En 1946, un año después de la muerte de Antonio Palacios, al que homenajeará en múltiples foros, es nombrado arquitecto conservador del teatro María Guerrero de Madrid y en 1947 cesa como arquitecto municipal de Fuencarral, quizá precipitadamente, pues la anexión a la capital se retrasará, no firmándose el Decreto hasta el 10 de noviembre de 1950.[9]

 

“En paralelo, y a partir de la aludida ruptura producida por su Estación de Enlace de anteguerra, gestará el aspecto más onírico de su obra, surgido de su pacifismo ante el brutal espectáculo de la contienda civil y de la Segunda Guerra Mundial, herida abierta durante toda su vida: un nuevo paisaje urbano, visionario y futurista, diseñado contra el asolamiento de las guerras y bajo las leyes de la aerodinámica mediante maquetas, proyectos, bocetos, ilustraciones, etc., de lo que llamaría “ciudades aerostáticas”, “ciudades acorazadas”, “arquitecturas aéreas y antiaéreas”…, y proclamado hasta su muerte en mil cenáculos y escritos, conectando con los ensueños de Sant’ Elia y de Fritz Lang, o con las imágenes abstractas y utópicas de personajes como Finsterlin, Kraly o el propio Anasagasti”.[10]. Cabrero Garrido, Félix, Casto Fernández-Shaw, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Monografías, año 1980.

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID.

 

– 1920. En coautoría con Julián y José María Otamendi (arquitecto e ingeniero, respectivamente) proyecta el edificio “Titanic”, para la Compañía Urbanizadora Metropolitana, en la confluencia de la Glorieta de los Cuatro Caminos con la Avenida de la Reina Victoria

 

– 1927. Proyecta la Estación de Servicio Porto Pi, en la Calle de Alberto Aguilera. Proyecto con categoría suficiente para entrar en la historia de la arquitectura madrileña. Será demolida en 1977.

 

– 1927, primera arquitectura moderna en España, mesa redonda con Rafael Bergamín, Fernando García Mercadal y Casto Fernández-Shaw”, en Hogar y Arquitectura (HA), 70, año 1967, páginas 39- 43 y 44-56.

 

– 1929. Sus propuestas para el aeropuerto de Barajas (será seleccionado el proyecto presentado por Luis Gutiérrez Soto), junto con las presentadas para el Faro de Colón, en Santo Domingo, tendrán proyección internacional. ((Pero cuesta asimilar no se seleccionara su propuesta para el aeropuerto madrileño)) Opinión. Para cubrir el vacío que le ha producido en su profesionalidad, funda, junto con su hermano Guillermo, una nueva revista: “Cortijos y Rascacielos”[11]. Numerosos artículos tienen su firma, pero para otros muchos hace uso de los seudónimos Filiberto, Iturralde, Perico, entre otros, y con frecuencia sin indicación de autoría. Artículos dedicados a pequeñas casas de campo, sin trascendencia arquitectónica ni histórica, junto a otros dedicados a las vanguardias arquitectónicas propias del siglo XX.1930. Nueva fachada para el cine Coliseum, en el número 78 de la Gran Vía madrileña. Colaborará con Pedro Muguruza. Edificio promovido por Jacinto Guerrero, como teatro y viviendas de influencia americanista, “Centrado de lleno en el progresismo arquitectónico del momento, canalizará en su propuesta del Coliseum una posible vía de inserción en una época aperturista.”[12].

 

– 1933. Viviendas en el número 15 de la Avenida de Menéndez y Pelayo.

 

– 1934. Viviendas en los números 58-60 de la Calle de Padilla, en su confluencia con la Calle del General Díaz Porlier.

 

– 1934. Estación de enlace en la Plaza de Colón.

 

– 1935. Viviendas en el número 13 de la Calle de Quintana, confluencia con la Calle de Álvarez Mendizábal.

 

– 1935. Proyecta el edificio destinado para apartamentos, conocido como Residencia Riscal, en el número 11 de la Calle del Marqués de Riscal.

 

– 1936. Cine Roxy.

 

– 1944. Viviendas en el número 14 del Paseo de los Recoletos, con vuelta al número 1 de la Calle de los Recoletos, en colaboración con los hermanos Tomás y Claudio Martínez

 

– 1945. Viviendas en el número 6 de la Calle de los Hermanos Bécquer.

 

– 1946. Viviendas en el número 23-39 de la Calle de Quintana, con vuelta al Paseo del Pintor Rosales.

 

– 1947. Mercado de San Fernando.

 

– 1956. Viviendas en el número 111 de la Calle de Santa Engracia.

 

– 1957. La exposición organizada en 1949 se trasladará a París. En 1975 su trabajo relacionado con esta arquitectura, entre bélica y señorial, se verá compensado con la Medalla de Oro de la Asociación.

 

– 1957. Tras la muerte de su hermano Antonio, de su madre, y de su yerno, se traslada la familia a un piso en el número 14 del Paseo de los Recoletos. Edificio proyectado por Casto Fernández-Shaw en el año 1944.

 

– 1959. Viviendas en el número 42 de la Calle de Velázquez, con vuelta al número 32 de la Calle de Hermosilla.

 

– 1959. Oficinas en la Calle del Barquillo, con vuelta a la Calle de Augusto Figueroa.

 

– 1959. En sociedad con el ingeniero Juan Giner, constituye ESPROGA; dos años más tarde se le otorga la Medalla de Oro del Salón Internacional de Inventores de Bruselas, por su “Garaje Radial”. Es cierto que en aquella década de 1960 el parque automovilista de Madrid empieza a crear problemas de aparcamiento. Se lamenta Casto Fernández-Shaw del escaso interés que el Ayuntamiento otorga a sus inventos en favor de propuestas de aparcamientos verticales. Una vez más hay que advertir que en el orden de prioridades, había muchos otros problemas más acuciantes.

 

– 1960. Se dirige a Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, ofreciendo adaptar la presa de El Salto del Carpio a la presa de Assuán.

 

– 1965. Palacio de Congresos y Exposiciones.

 

– 1968. Oficinas en el número 61 de la Calle de Pelayo (anexo a la Sociedad General de Autores de España), en colaboración con Javier Yarnoz y Sanz Magallón.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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“Banco Hispano de Edificación, situado en la avenida de José Antonio, 60, Madrid”, en “Reconstrucción”, número 20, año 1942, páginas 78-79. Edificio proyectado por Emilio Ortiz de Villajos; Fernández-Shaw reformará la fachada, donde destaca la estatua de un coloso conocido como “el Romano”, obra de Victorio Macho.

 

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LUIS MIGUEL APARISI LAPORTA

FECHA DE REDACCIÓN: 17 DE OCTUBRE 2019

FECHA DE REVISIÓN: 18 DE DICIEMBRE 2019

 

NOTAS

[1]FÉLIX CABRERO GARRIDO Y MARÍA CRISTINA GARCÍA PÉREZ, MARÍA, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, año 2009, tomo XIX, páginas 499/505,

[2]FÉLIX CABRERO GARRIDO, Casto Fernández-Shaw, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, año 1980, página 49. Y Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Arquitectura de Madrid. Periferia, año 2007, página 346.

[3] El municipio de Fuencarral se anexiona al de la capital en 1951.

[4]FÉLIX CABRERO GARRIDO, CASTO Fernández-Shaw, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, año 1980, página 56.

[5]FÉLIX CABRERO GARRIDO, Casto Fernández-Shaw, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, año 1980, página 48.

[6]FÉLIX CABRERO GARRIDO, Y MARÍA CRISTINA GARCÍA PÉREZ, MARÍA, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, tomo XIX, año 2009, página 499/505.

[7] Juan Cristóbal es el autor del busto de Francisco de Goya inaugurado en el año 1933 entre las dos ermitas dedicadas a San Antonio de la Florida; busto después en el parque del Oeste, volvió al entorno de la Glorieta de San Antonio de la Florida, y en la actualidad, frente a la ermita de San Isidro del Campo.

[8] Juan de Ávalos García-Taborda tiene en Madrid un amplio catálogo de obra pública: Juan Pablo II. El Misionero (Calle de Bailén, Catedral); Juan Pablo II. Camino de Santidad (Paseo de la Castellana, nº 36).

[9] “Boletín Oficial del Estado” de fecha 13 de febrero de1950, puntualizando efecto desde el 20 de octubre de 1951.

[10]FÉLIX Cabrero Garrido y MARÍA CRISTINA García Pérez, Diccionario Biográfico Español, Real Academia de la Historia, tomo XIX, año 2009, páginas 499/505.

[11] Se publicarán ochenta números, repartidos en dos etapas: 1ª,números 1 al 20, periodo años 1930/1936, y números 21 a 80, periodo años 1944/1954.

[12] FÉLIX CABRERO, en Guía de Madrid, Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, tomo I, año 1982, página 216.

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