27676
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-27676,stockholm-core-1.2.1,select-theme-ver-3.7,ajax_fade,page_not_loaded,smooth_scroll,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
Enrique Egas. Magistral. Alcalá de Henares.
ENRIQUE EGAS

 

Arquitecto. ¿Toledo?, c. 1455 – Toledo, 1534.

 

Enrique Egas fue una de las figuras más destacadas del último periodo de gótico español. Formó parte del círculo de Toledo que introdujo la tradición artística flamenca en la Corona de Castilla en el siglo XV y en concreto de la familia de maestros canteros de los Egas de Bruselas a la que pertenecía. Fue hijo de Egas Cueman y sobrino de Hanequín de Bruselas. Posiblemente nació en Toledo, donde la familia estaba instalada desde mediados del siglo XV y de donde era oriunda su madre María Gutiérrez[1]. Tuvo varios hermanos, el más destacado Antón, con el que acometería numerosas intervenciones (en las que incluso puede ser difícil desligar autorías), dando muestra de los vínculos profesionales y generacionales que sustentaron el arte hispanoflamenco.

 

Se ha sugerido una temprana participación de Enrique Egas en el colegio de Santa Cruz de Valladolid junto con Lorenzo Vázquez (1480)[2], fuera del ámbito toledano pero bajo el patronazgo del cardenal Mendoza y también junto a Juan Guas en el palacio de los Alba en Alba de Tormes[3]. Su formación está documentada en el ámbito familiar de la fábrica de la catedral primada junto a Egas Cueman y Hanequín, formándose en cantería y talla, donde trabajó estrechamente en 1495 con Juan Guas, para pronto, en 1496 asumir el cargo de maestro mayor[4]. Bajo esta responsabilidad acometió en 1498 la dirección de las reformas de la capilla mayor y más adelante diseñó el interior de la capilla mozárabe, alojada en el volumen de la torre suroeste[5]. En Toledo estuvo presente en otras obras, como la de San Juan de los Reyes, coincidiendo en 1497 nuevamente con Juan Guas, quien le pondría en contacto con la Corona.

 

Este hecho sería determinante para que, bajo el patronazgo real, le fuese encomendado en 1499 junto con Antón, la traza del Hospital Real de Santiago de Compostela. El proyecto original contempló una jerarquía medievalizante, establecida sólo por dos patios enlazados por el eje del templo[6], eje coincidente con la portada que centra la amplia fachada. Sería en el hospital real de Granada (iniciado en 1511), donde se hizo más palpable la introducción de la tipología de cuatro patios y capilla ya experimentada por Filarete en Milán[7], que Enrique Egas habría de reproducir (con las limitaciones del parcelario) en el de Santa Cruz de Toledo. Al igual que el colegio bajo la misma advocación en Valladolid, era fundación del cardenal Mendoza, aunque no se inició hasta 1504[8], ya fallecido su benefactor. Egas asumió la primera fase del edificio, terminada en 1514.

 

De modo simultaneo, el vínculo con el Cardenal Cisneros y con su arquitecto Pedro Gumiel le condujo, junto con su hermano, hacia Alcalá de Henares, la capital del señorío arzobispal toledano, donde en 1497 realizaron las trazas de la Magistral. El prestigio alcanzado bajo la protección cardenalicia propició que Enrique Egas fuese solicitado, como se ha visto, por los Reyes Católicos, y por extensión por otros mecenas menores, que le llevaron por diversos puntos de la geografía española. En la misma Toledo, junto con Antón y bajo el influjo del modelo inaugurado por Guas en San Juan de los Reyes, realizó para Francisco de Rojas, el influyente embajador de los Reyes Católicos, la cabecera de la iglesia de San Andrés y la iglesia de Santa Fe[9]. En 1497 estaba en la catedral de Plasencia diseñando las naves e informando sobre el coro de Rodrigo Alemán y las trazas de la capilla mayor[10]. Fue por la vía de Fernando el Católico por la que su hijo Alonso de Aragón, arzobispo de Zaragoza, logró que Egas asesorase en 1500 y 1505 la factura del cimborrio de la seo de la capital aragonesa, que habría de ejecutar Juan de Siguas[11]. Posteriormente llegaron otros encargos de diversos cabildos catedralicios, como el trabajo en la catedral de Jaén, donde Egas fue responsable de los elementos góticos de la catedral (1501)[12]; la disposición de los cimientos de la catedral de Granada sobre una traza propia inspirada en la primada toledana (1507-1514) y que no prosperó por el fallecimiento de su valedor, el rey Fernando; la evaluación de la ruina de otro cimborrio, el de la catedral de Sevilla (1511)[13]; la tasa del retablo de la catedral de Oviedo entre 1513 y 1514; los informes sucesivos sobre las obras de la catedral de Salamanca entre 1522 y 1534; la supervisión de una portada de la catedral de Málaga en 1528[14]; la dirección de las obras de la iglesia de Mora (Toledo) en 1528[15]; la estancia en 1529 en Segovia; su presencia en Salamanca para valorar la biblioteca universitaria. A esta nómina se suman las trazas del monasterio de Uclés[16], su presencia en la catedral de Coria[17] y las obras de la iglesia parroquial de Alhama de Granada en 1534. Fue la cumbre de su trayectoria arquitectónica la Capilla Real en Granada, levantada entre 1505 y 1518, en la que hubo de defender el patrón gótico frente a las propuestas renacientes defendidas por Tendilla.

 

El diverso perfil de sus mecenas determinó el empleo de los distintos vocabularios artísticos del momento en mayor o menor proporción, si bien, no fue receptivo a las formas importadas de Italia[18], en aquel momento en que la tradición heredada de Egas Cueman, Hanequin de Bruselas y Juan Guas convivía con el primer renacimiento de Lorenzo Vázquez y de Alonso de Covarrubias. De este modo se observa que en sus trabajos para cabildos y en el orden de la arquitectura religiosa siguió los modelos tipológicos y decorativos del gótico final hispano. Fue en el ámbito del mecenazgo regio y cardenalicio y en edificios civiles donde introdujo alguna novedad renacentista, pero prácticamente limitada (a excepción de la hoy matizada adopción de la tipología hospitalaria) a alguna forma decorativa como los candellieri o la heráldica. Esta dualidad formal, también el avance del siglo, explica que fuese cuestionado por los defensores del arte a la antigua y que gran parte de sus construcciones fuesen terminadas por otros artistas en el nuevo lenguaje, siendo el ejemplo más evidente la catedral de Granada, levantada por Diego de Siloé sobre la planta y los cimientos de Egas. Su variada experiencia y probada profesionalidad explican que fuese consultor y estuviese presente en numerosas obras determinantes de la caracterización arquitectónica del primer tercio del siglo XVI español.

 

Las construcciones de Enrique Egas en el ámbito madrileño están enmarcadas en el gótico hispanoflamenco que introdujo su propia familia en la Corona de Castilla a mediados del siglo XV. Son empresas acometidas bajo el patronazgo del Cardenal Cisneros (la Magistral de Alcalá de Henares y el convento de la Madre de Dios en Torrelaguna) y de los Reyes Católicos (monasterio jerónimo de Madrid). Son edificios religiosos, en los que el estilo gótico y la tradición medieval tienen un alto valor simbólico y pragmático. Más allá de que fuese el estilo en que los Egas se habían formado, el vocabulario era entendido en aquel Renacimiento.

 

En 1497 se inició la Magistral de Alcalá de Henares, bajo la supervisión de Pedro Gumiel y con trazas de Antón y Enrique Egas[19]. Ambos hermanos fueron contratados por el arquitecto director de Cisneros. En un primer momento Antón asumió la ejecución, para pasar a Enrique a partir de 1501. Las obras de esta fase inicial finalizaron en 1516[20], desgranándose intervenciones como la torre o el claustro a lo largo de los siglos XVI y XVII. Sufrió daños durante la guerra civil que supusieron la reconstrucción a partir de 1947[21].

 

El edificio presenta una tipología que lo emparenta con la catedral de Toledo, en la que Enrique Egas ejercía como maestro mayor y Antón como aparejador. De alguna manera se trataba de una réplica simplificada en la ciudad del cardenal del gran templo catedralicio. Esta aparente duplicidad venía justificada por una sencilla lógica, la construcción de Alcalá tendría el valor de templo principal de la capital del señorío arzobispal, del mismo modo que la catedral poseía el carácter primado en el contexto de la archidiócesis. Ello explica que el templo estuviese vinculado al proyecto universitario, pero fuera de la manzana cisneriana, ubicada simbólicamente en el lugar de culto de los Santos Justo y Pastor en sustitución de un templo anterior más modesto. Se legitimaba así, sobre el origen altomedieval del burgo, el carácter magistral del edificio, cuyo cabildo estaba integrado por doctores en filosofía y teología, respondiendo al programa fundacional de los estudios complutenses. La otra intencionalidad del templo, ser panteón de Cisneros[22], reforzaba las relaciones entre el templo y la universidad, si bien no llegó a materializarse.

 

La Magistral, a diferencia del ladrillo predominante en la manzana universitaria, fue construida en piedra. Su planta salón de tres naves manifiesta un dominio de la geometría en los módulos cuadrados cubiertos con bóvedas de crucería y la longitud de tres veces el ancho; dominio que se evidencia en el alzado, en la altura mayor de la nave central respecto de las laterales y el equilibrio de los volúmenes. Todo el conjunto está sometido a un estudiado sistema de proporciones. La girola presenta una solución muy similar a la catedral toledana, con alternancia de tramos cuadrados y triangulares para absorber la forma poligonal que adopta para rodear la capilla mayor poligonal. El altar mayor fue dispuesto deliberadamente sobre la capilla de los santos mártires, que se preservó como martirial. La planta salón, inspirada en modelos góticos del XIII, introducidos en España en la catedral primada, fue la empleada posteriormente por Egas en su proyecto para la catedral de Granada. Sin embargo, Egas nunca asimiló el modelo canónico de la planta salón, siempre defensor de la diferencia de alturas de las naves, tal vez porque su empleo no derivaba en rigor de dicha tipología sino del modelo toledano (determinado por el solar de la originaria mezquita) en el que se había formado. El templo estaba prácticamente terminado en 1503, fecha en que se realiza el bautizo real don Fernando (hijo de Juana de Castilla y Felipe el Hermoso) oficiado por Cisneros. No obstante, los trabajos se prolongaron durante una década, pues surgieron problemas estructurales, motivados por el peso de las bóvedas que obligaron a fortalecer el sistema de contrafuertes. Al exterior los vanos de medio punto y los contrafuertes de la cabecera definirían un modelo de gran éxito en la Castilla de la época, usado tanto en las últimas iglesias góticas como en las primeras renacentistas. La portada de los pies sigue el modelo tan difundido de arco carpanel y trilobulado superpuesto, enmarcados por alfiz a modo de retablo sostenido en pilares con baquetones, que fue inaugurado por Juan Guas y recurrente en los Egas. No falta el distintivo cordón franciscano en alusión a Cisneros. Como novedad, se detecta decoración renacentista a candellieri que se combina con el florón de remate del lóbulo central y con decoración heráldica alusiva al Cardenal y al santo protector de la archidiócesis, San Ildefonso, con la representación de la imposición de la casulla.

 

La otra gran empresa de Enrique Egas en territorio madrileño fue la traza del convento franciscano de la Madre de Dios de Torrelaguna en 1512[23], igualmente patrocinio de Cisneros. Egas trabajó conjuntamente con Pedro Gumiel, éste asumiendo la supervisión, como máximo responsable de las obras del Cardenal[24]. El constructor contratado para la ejecución de las obras fue Juan Campero. Del conjunto, destruido en la Guerra de la Independencia, quedan muy pocos elementos, reducidos a parte del perímetro del templo. La tipología en planta se adapta a la tradición monacal medieval. La obra de mampostería se remarcaba con sillares en las aristas. La iglesia de una nave, con testero plano, estaba comunicada por el sur con el claustro, de planta cuadrada delimitado por crujías de dos alturas (claustro alto y bajo). Al exterior los muros eran sencillos. Al interior, estaban articulados con impostas con decoración vegetal y arcos apuntados, con cubierta de bóvedas de terceletes y combados, de las que hoy restan los arranques de algunos nervios sobre ménsulas. En cuanto a los vanos, se combinaban los ligeramente apuntados con los de medio punto. La descripción de la portada del templo realizada por Ponz[25] lleva a pensar del mismo modo en uno de los diseños característicos de Enrique Egas. Esta prevalencia de las formas góticas derivó en una polémica respecto de las columnas del claustro, criticadas por el maestro Juan Campero por no seguir las proporciones clásicas, juicio duro que pudo ser la causa del abandono temporal de la obra en 1513 por parte del constructor[26].

 

Uno de los elementos más llamativos del conjunto, que se conoce por imágenes antiguas[27] y documentos[28], es la galería corredor en la crujía sur del claustro abierta sobre la huerta. Este elemento arquitectónico de contemplación, concebido como una sucesión de arcos sobre cinco pilares, acotado por dos torres en los extremos del ala sur del claustro, ha de vincularse con propuestas tardogóticas como las de Juan Guas en el castillo de Manzanares el Real y el palacio del duque del Infantado en Guadalajara; la del palacio de Jabalquinto en Baeza (posiblemente de Guas); fórmula que se difundiría en la arquitectura civil de Rodrigo Gil de Hontañón, como el remate de la fachada de la universidad de Alcalá de Henares o el palacio de Monterrey en Salamanca. Este elemento no deja de poseer valores recreativos y de contemplación del paisaje, como observó Ponz en su descripción del monasterio y de las vistas del mismo[29].

 

En la misma villa de Cisneros, la portada de los pies de la Iglesia de la Magdalena[30] ha sido puesta en conexión con la de la Magistral de Alcalá de Henares y por tanto se ha abierto la posible atribución a los Egas[31], por su composición similar: el acceso de arco rebajado sobre el que se desarrolla un arco trilobulado, rematado con florón, los botareles y pináculos laterales, el alfiz que cobija toda la composición. El tema escultórico, la imposición de la casulla a San Ildefonso (también visto en el templo complutense) apunta al cardenal como benefactor.

 

En Madrid, el monasterio de los Jerónimos se vincula por cronología y rasgos estilísticos a Enrique y Antón Egas[32]. A estas razones puede sumarse el mismo patronazgo de Isabel la Católica, vínculo de los Egas ya establecido desde que asumiesen la continuación de las obras de San Juan de los Reyes en Toledo. Las primeras noticias se remontan a la donación de la reina a los monjes jerónimos de unas propiedades para la construcción de un nuevo complejo monacal en 1502, en la zona del arroyo Abroñigal, al este de la villa. Fue construido entre 1503 y 1505.

 

Las construcciones principales fueron la iglesia y el claustro. El claustro original fue sustituido por uno de factura clasicista barroca de la mano de Fray Lorenzo de Sn Nicolás. En cuanto al templo, modificado en el siglo XIX por la restauración en estilo asumida por Narciso Pascual y Colomer[33], permite identificar rasgos y elementos originales. El modelo de iglesia, de cabecera desarrollada, con capilla mayor poligonal y brazos de crucero proporcionados, testero plano y única nave con capillas alojadas entre contrafuertes, es el característico del momento tardogótico, de patronazgo regio, con semejanzas con los citados de San Juan de los Reyes o San Andrés ambos en Toledo, y con el de Santo Tomás de Ávila (obra de Martín de Solórzano), en consonancia con la tradición inaugurada por Juan Guas, que culminaría en la capilla real de Granada por el propio Enrique Egas. A estas plantas de referencia les corresponden alzados luminosos y estilizados y bóvedas de crucerías sobre haces de columnas, que también se identifican con el edificio madrileño. Otro rasgo visto en San Juan de los Reyes es el coro a los pies y en altura. De la misma manera, la fachada con cobijo de la puerta bajo arco carpanel evoca las soluciones de Santo Tomás o la portada sur de la iglesia de Torrelaguna; el ejemplo madrileño era originalmente más sencillo, posiblemente entre contrafuertes.

 

Finalmente, se ha documentado su participación en la iglesia de Santa María la Mayor de Colmenar de Oreja[34]. No están definidos los términos, pero es cierto que en Colmenar estuvieron presentes Cristóbal y Lorenzo Adonza, con quienes trabajó en la capilla real de Granada. La cabecera de este templo, aun con aspecto exterior fortificado, responde al modelo ya visto en Enrique Egas de testero plano y cubierta de bóveda de terceletes, con crucero de profundidad similar en los laterales, cubiertos por bóvedas de crucería, y cuya forma hoy queda desdibujada tanto por las capillas abiertas posteriormente en sus extremos, como por el ensanchamiento de la planta, respeto de su traza original de una nave. Es por ello que cabe la posibilidad de atribuir al maestro hispano flamenco el diseño primero del templo de 1515, modificado por Lorenzo Adonza (activo en el ámbito santiaguista de Uclés[35]) con la adopción de la planta salón que es la que definitivamente se adopta. El exterior presenta vanos de medio punto y muros de sillarejo articulados con contrafuertes. Otra opción es que Egas fuese tasador y supervisor de este templo. La aparición de esta función en otros templos abre su papel en relación con la archidiócesis de Toledo, a la manera en que había sido realizado por Pedro Gumiel hasta su fallecimiento en 1519. Así sucede en la iglesia de Pinto, tasada por Egas en 1530[36].

 

Enrique Egas, maestro de gran prestigio, llamado a diversos rincones de España por mecenazgos varios, dejó algunas de sus obras en Madrid. Los edificios madrileños son una muestra de la difusión geográfica de la ingente obra de Enrique Egas, también de las empresas acometidas en Castilla por los Reyes Católicos y en el ámbito toledano por el Cardenal Cisneros. El aferramiento de Enrique Egas a las premisas hispanoflamencas en las que se formó, el último capítulo del arte gótico español, dejaría su impronta en otros maestros y otros edificios madrileños y seguiría latente en las primeras generaciones de los arquitectos del renacimiento español.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

– Iglesia Magistral de Alcalá de Henares. Coautor junto a Antón Egas y Pedro Gumiel (1497-1516).

A.H.N., Universidades, 748, N.60

NAVASCUÉS (1993), p. 111. CASTILLO (1979), pp. 69-84. MORENA (1979), pp. 65-67. MORENA (1986), p. 101. MORENA (1998), pp. 255-267. VV. AA. (2004) t. XIV, pp. 464-473. MORENA (2017), pp. 13-30.

 

– Convento franciscano de la Madre de Dios. Torrelaguna. (traza junto a Pedro Gumiel) 1512

AHN. Universidades, 747, 3, hojas 89-90.

PONZ. AZCÁRATE (1970), p. 280. ESTELLA (1985), p. 305. CASTILLO (1986). MORENA (1986), p. 108. VV. AA. (1993) t. IV, pp. 1020-1022. MORENA (1998). GONZALEZ RAMOS (2016), pp. 45-72.

 

– Portada oeste de la Iglesia de Santa María Magdalena de Torrelaguna (atribución).

VV. AA. (1993), t. IV, pp. 1016-1018. MORENA (2017)

 

– Monasterio de San Jerónimo el Real en Madrid (atribución) (1503-1505)

QUINTANA (1629). PONZ (1776). t. V, p. 1. MORENA (1974). MORENA (1998)

 

– Iglesia de Santa María la Mayor en Colmenar de Oreja (atribución de la traza original) (1515).

MORENA (1986), p. 101. MORENA (1998). VV. AA (2004), t. X, pp. 508-515

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ALONSO RUIZ, BEGOÑA, «La catedral gótica de Jaén», Laboratorio de arte, 26 (2014), pp. 47-71.

 

ALONSO RUIZ, BEGOÑA, Arquitectura tardogótica en Castilla: los Rasines, Santander: Universidad de Cantabria, 2003.

 

ALONSO RUIZ, BEGOÑA, «Enrique Egas», en Proyecto Andalucía, Serie Arte, vol. XXXV, Arquitectos (I) (RUBIO, J., coord.), Sevilla: Publicaciones Comunitarias, 2011, pp. 128-161.

 

AZCÁRATE RISTORI, JOSÉ MARÍA, La Arquitectura Gótica Toledana del siglo XV, Madrid: C.S.I.C., 1958.

 

AZCÁRATE RISTORI, JOSÉ MARÍA, «Datos sobre las construcciones del priorato de Uclés», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, XXV (1959), pp. 89-159

 

AZCÁRATE RISTORI, JOSÉ MARÍA, «El Hospital Real de Santiago: la obra y los artistas», Congreso Internacional de Estudios Jacobeos), Compostellanum: revista de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, 10, extra 4 (1965), pp. 865-879.

 

AZCÁRATE RISTORI, JOSÉ MARÍA, Inventario Artístico de la provincia de Madrid, Madrid: Dirección General de Bellas Artes, 1970.

 

AZCÁRATE Y RISTORI, JOSÉ MARÍA, «Sentido y significación de la arquitectura hispano-flamenca en la corte de Isabel la Católica», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, XXXVII (1971), pp. 201-223.

 

AZCÁRATE Y RISTORI, JOSÉ MARÍA, Arte gótico en España, Madrid: Cátedra, 1990.

 

BELTRAMI, COSTANZA, «Buried But Not Forgotten: Juan Guas’ Funerary Chapel in San Justo y Pastor, Toledo», Quintana: Revista do Departamento de Historia da Arte, 18 (2019) https://doi.org/10.15304/qui.18.5384

 

CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, MARÍA DOLORES, «El mecenazgo y el palacio de los señores de Grajal de Campos», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 59 (1993), pp. 295-312.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, «Documentos relativos a la construcción de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XVI (1979), pp. 69-84.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, «La proyección del arte islámico en la arquitectura de nuestro primer Renacimiento: el ‘Estilo Cisneros’», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXII (1985), p. 55-63.

 

CASTILLO OREJA, MIGUEL ÁNGEL, «La eclosión del Renacimiento entre la tradición y la modernidad», en Madrid en el Renacimiento, Alcalá de Henares – Madrid: Comunidad de Madrid, 1986.

 

CELA ESTEBAN, MARÍA ESTRELLA, Elementos simbólicos en el arte castellano de los Reyes Católicos: el poder real y el patronato regio, Madrid: Universidad Complutense, 1991.

 

CORTÓN DE LAS HERAS, MARÍA TERESA, La construcción de la Catedral de Segovia (1525-1607), Segovia: Caja de Ahorros, 1997.

 

DÍEZ DEL CORRAL, ROSARIO, «Lorenzo Vázquez y la casa del Cardenal D. Pedro González de Mendoza», Goya, 155 (1980), pp. 280-285.

 

DIEZ DEL CORRAL, ROSARIO y CHECA, FERNANDO, «Typologie hospitaliére et Bienfaissance dans l’Espagne de la Renaissance», Gazette des Beaux Arts, 107 (1986), pp. 118-126.

 

DOMÍNGUEZ CASAS, RAFAEL, Arte y etiqueta de los Reyes Católicos. Artistas, residencias, jardines y bosques, Madrid: Editorial Alpuerto, 1993.

 

DOMÍNGUEZ CASAS, RAFAEL, «El entorno familiar y social del escultor Egas Cueman de Bruselas», Archivo Español de Arte, 68, 272 (1995), pp. 341-352.

 

ESTELLA, MARGARITA, «Noticias artísticas de Torrelaguna», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 51 (1985), pp. 305-318.

 

ESTELLA, MARGARITA, «La iglesia parroquial de Pinto y su púlpito: datos documentales sobre los artistas de su construcción y ornato en el siglo XVI», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XVI (1979), pp. 163-179.

 

FRANCO MATA, ÁNGELA, «Toledo gótico. Catedral», Arquitecturas de Toledo, 2 vol., Toledo: Servicio de Publicaciones de la Junta de Castilla la Mancha, 1991, vol. 1, pp. 421-480, 489-526.

 

GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, JUAN, «Enrique Egas», Diccionario Biográfico electrónico (DB~e) de la Real Academia de la Historia, https://dbe.rah.es/biografias/6375/enrique-egas

 

GONZÁLEZ RAMOS, ROBERTO, La Universidad de Alcalá de Henares y las artes. El patronazgo artístico de un centro del saber. Siglos XVI-XIX, Alcalá de Henares: Universidad, 2007.

 

GONZÁLEZ RAMOS, ROBERTO, «La Aldehuela de Torrelaguna. La construcción de una granja y casa de retiro del Colegio Mayor de San Ildefonso y Universidad de Alcalá», Anales de Historia del Arte, 26 (2016), pp. 45-72.

 

HERRERA MALDONADO, ENRIQUE, y ZAPATA ALARCÓN, JUAN, «La construcción del convento de Uclés (1529-1550)», Revista de órdenes militares, 5 (2009), pp. 141-185.

 

IBÁÑEZ FERNÁNDEZ, JAVIER, y ALONSO RUIZ, BEGOÑA, «El cimborrio en la arquitectura española de la edad media a la edad moderna», Artigrama, 31 (2016), pp. 115-202.

 

EUGENIO LLAGUNO Y AMIROLA, Noticia de los arquitectos y de la arquitectura en España, Madrid: Imprenta Real, 1829, 4 vols., t. I, pp. 145-146.

 

MARÍAS, FERNANDO, El largo siglo XVI. Los usos artísticos del Renacimiento español, Madrid: Taurus, 1989.

 

MERLOS ROMERO, MAGDALENA, «Pedro Gumiel». Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras, Madrid: Instituto de estudios Madrileños. 2021. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/g-5-pedro-de-gumiel/

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «El monasterio de San Jerónimo el Real de Madrid», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 10 (1974), pp. 47-78.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «Nueva obra documentada de Antón: y Enrique Egas: la iglesia magistral de Alcalá de Henares», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XVI (1979), pp. 65-67.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «El gótico madrileño al finalizar la Baja Edad Media y su proyección en el Siglo XVI», Madrid en el Renacimiento, Alcalá de Henares-Madrid: Comunidad de Madrid, 1986.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, Castilla-La Mancha, 2. Toledo, Guadalajara y Madrid, La España gótica, vol. 13, Madrid: Encuentro, 1998.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «La Catedral-Magistral de Alcalá de Henares: reflexiones en torno a su espacio», en La Catedral Magistral de Alcalá de Henares (MORENA BARTOLOME, ÁUREA DE LA, CLEMENTE SAN ROMÁN, CARLOS, y HOZ MARTÍNEZ, JUAN DE DIOS DE LA, coords.), Alcalá de Henares: Diócesis, 1999, pp. 79-87.

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «La arquitectura en la época de los Reyes Católicos. Identidad y encrucijada de culturas», Anales de Historia del Arte, 9 (1999).

 

MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, «La Iglesia Magistral de Alcalá de Henares obra de Cisneros», XLVI Ciclo de Conferencias El Cardenal Cisneros en Madrid, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2017, pp. 13-30.

 

NAVASCUÉS PALACIO, PEDRO, «Arte y arquitectura», en Madrid, Madrid: Mediterráneo, 1993, pp. 105-150.

 

PANADERO PEROPADRE, NIEVES, «La restauración de San Jerónimo el Real por Narciso Pascual y Colomer», Goya, 213 (1989), pp. 161-171.

 

PÉREZ HIGUERA, TERESA, «En torno al proceso constructivo de San Juan de los Reyes en Toledo», Anales de Historia del Arte, 7 (1997), pp. 11-24.

 

PONZ, ANTONIO, Viage de España: en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse que hay en ella. Provincia de Madrid, Segovia, t. X, Madrid: Viuda de Ibarra e hijos, 1787.

 

SAN ROMÁN, FRANCISCO DE BORJA, «Las obras y los arquitectos del Cardenal Mendoza», Archivo Español de Arte, 20 (1931), pp. 153-161.

 

SANABRIA SIERRA, MARÍA DEL CARMEN, «Nuevos datos documentales sobre Enrique Egas y la Catedral de Coria», Espacio Tiempo y Forma, Serie VII, Historia del Arte, 15 (2002), pp. 425-433. DOI:10.5944/etfvii.15.2002.2395

 

SÁNCHEZ-ROBLES BELTRÁN, CECILIO, «El impacto de la modernidad en los procesos de formalización espacial post-medievales: los hospitales de los Reyes Católicos», Boletín Académico, 19 (1995), pp. 51-61.

 

SUÁREZ QUEVEDO, DIEGO, «La Sombra del Quattrocento en las postrimerías del siglo XV hispano. Ideas, ideales, modelos», Anales de Historia del Arte, nº extra 1 (2012), pp. 197-224.

 

TORRES BALBÁS, Leopoldo, Arquitectura gótica, Ars Hispaniae, t. VII, Madrid: Plus Ultra.

 

VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, Zona Norte, t IV, Madrid: Comunidad, Consejería de Política territorial, Dirección General de Arquitectura, 1993.

 

VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, t X, Madrid: Comunidad, Servicio de Documentación y Publicaciones, 2004.

 

VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, t XIV, Madrid: Comunidad, Servicio de Documentación y Publicaciones, 2008.

 

YARZA, JOAQUÍN, La nobleza ante el rey. Los grandes linajes castellanos y el arte en el siglo XV, Fundación Iberdrola, Ed. El Viso, 2003.

 

 

 

MARÍA MAGDALENA MERLOS ROMERO

FECHA DE REDACCIÓN: 14 DE NOVIEMBRE DE 2021

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] RAFAEL DOMÍNGUEZ CASAS, «El entorno familiar y social del escultor Egas Cueman de Bruselas», Archivo Español de Arte, 68, 272 (1995), p. 341.

[2] JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, «Enrique Egas», Diccionario Biográfico electrónico (DB~e) de la Real Academia de la Historia,   https://dbe.rah.es/biografias/6375/enrique-egas [consultado 4 enero 2022]

[3] JOSÉ MARÍA AZCÁRATE RISTORI, La Arquitectura Gótica Toledana del siglo XV. Madrid: CSIC, 1958, p. 48.

[4] JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, «Enrique Egas».

[5] JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, «Enrique Egas».

[6] JOSÉ MARÍA AZCÁRATE RISTORI, «El Hospital Real de Santiago: la obra y los artistas», Congreso Internacional de Estudios Jacobeos), Compostellanum: revista de la Archidiócesis de Santiago de Compostela, 10, nº extra 4 (1965), pp. 865-879.

[7] La influencia de la planta hospitalaria de Filarete para la Sforzinda milanesca tradicionalmente defendida por Fernando Chueca, ha sido matizada ROSARIO DIEZ DEL CORRAL y FERNANDO CHECA, «Typologie hospitaliére et Bienfaissance dans l’Espagne de la Renaissance», Gazette des Beaux Arts, 107 (1986), pp. 118-126 y recientemente por CECILIO SÁNCHEZ-ROBLES BELTRÁN, «El impacto de la modernidad en los procesos de formalización espacial post-medievales: los hospitales de los Reyes Católicos», Boletín Académico, 19 (1995), pp. 51-61.

[8] DIEGO SUÁREZ QUEVEDO, «La Sombra del Quattrocento en las postrimerías del siglo XV hispano. Ideas, ideales, modelos», Anales de Historia del Arte, nº extra 1 (2012), pp. 197-224.

[9], COSTANZA BELTRAMI, «Buried But Not Forgotten: Juan Guas’ Funerary Chapel in San Justo y Pastor, Toledo». Quintana: Revista Do Departamento De Historia Da Arte, 18 (2019) https://doi.org/10.15304/qui.18.5384; JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, “Enrique Egas”.

[10] BEGOÑA ALONSO RUIZ, «Enrique Egas», en Proyecto Andalucía, Serie Arte, vol. XXXV, Arquitectos (I) (RUBIO, J., coord.), Sevilla, Publicaciones Comunitarias, 2011, pp. 128-161; JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, «Enrique Egas».

[11] JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, «Enrique Egas».

[12] BEGOÑA ALONSO RUIZ, «La catedral gótica de Jaén», Laboratorio de arte, 26 (2014), pp. 47-71.

[13] JAVIER IBÁÑEZ FERNÁNDEZ y BEGOÑA ALONSO RUIZ, «El cimborrio en la arquitectura española de la edad media a la edad moderna», Artigrama, 31 (2016), pp. 115-202.

[14] JUAN GÓMEZ Y GONZÁLEZ DE LA BUELGA, «Enrique Egas».

[15] BEGOÑA ALONSO RUIZ, «Enrique Egas».

[16] ENRIQUE HERRERA MALDONADO y JUAN ZAPATA ALARCÓN, «La construcción del convento de Uclés (1529-1550)», Revista de órdenes militares, 5 (2009), pp. 141-185.

[17] MARÍA DEL CARMEN SANABRIA SIERRA, «Nuevos datos documentales sobre Enrique Egas y la Catedral de Coria», Espacio Tiempo y Forma Serie VII Historia del Arte, 15(2002), pp. 425-433. DOI:10.5944/etfvii.15.2002.2395

[18] BEGOÑA ALONSO RUIZ, Arquitectura tardogótica en Castilla: los Rasines, Santander: Universidad de Cantabria, 2003, p. 35.

[19] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «Nueva obra documentada de Antón: y Enrique Egas: la iglesia magistral de Alcalá de Henares», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XVI (1979), pp. 65-67; MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, «Documentos relativos a la construcción de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XVI (1979) pp. 69-84; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «El gótico madrileño al finalizar la Baja Edad Media y su proyección en el Siglo XVI», en Madrid en el Renacimiento, Alcalá de Henares-Madrid: Comunidad, 1986, p. 101; MORENA BARTOLOMÉ, ÁUREA DE LA, Castilla-La Mancha, 2. Toledo, Guadalajara y Madrid, La España gótica, vol. 13, Madrid: Encuentro, 1998, pp. 255-267; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «La Catedral-Magistral de Alcalá de Henares: reflexiones en torno a su espacio», en La Catedral Magistral de Alcalá de Henares (ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOME, CARLOS CLEMENTE SAN ROMÁN, JUAN DE DIOS DE LA HOZ MARTÍNEZ, coords.), Alcalá de Henares: Diócesis, 1999, pp. 79-87; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «La Iglesia Magistral de Alcalá de Henares obra de Cisneros», XLVI Ciclo de Conferencias El Cardenal Cisneros en Madrid, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 2017, pp. 13-30.

[20] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «La Iglesia Magistral…».

[21] VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, zona oeste, t XIV, Madrid: Comunidad, Servicio de Documentación y Publicaciones, 2008, pp. 464-473.

[22] PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, «Arte y arquitectura», Madrid, Madrid: Mediterráneo, 1993, pp. 105-150, esp. 111.

[23] MARGARITA ESTELLA, «Noticias artísticas de Torrelaguna», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 51 (1985), p. 305; ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «El gótico madrileño…», p. 101; ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS, «La Aldehuela de Torrelaguna. La construcción de una granja y casa de retiro del Colegio Mayor de San Ildefonso y Universidad de Alcalá», Anales de Historia del Arte, 26 (2016), pp. 45-72; VV. AA., Arquitectura y desarrollo urbano. Comunidad de Madrid, Zona Norte, t IV, Madrid: Comunidad, Consejería de Política territorial, Dirección General de Arquitectura, 1993, pp. 1020-1022.

[24] ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS, «La Aldehuela…», p. 55. MAGDALENA MERLOS ROMERO, «Pedro Gumiel». Artífices de Madrid. Guía de arquitectos, ingenieros, paisajistas, alarifes y maestros de obras. Madrid: Instituto de estudios Madrileños, 2021. https://xn--institutoestudiosmadrileos-4rc.es/portfolio_page/g-5-pedro-de-gumiel/

[25] ANTONIO PONZ, Viage de España: en que se da noticia de las cosas mas apreciables y dignas de saberse que hay en ella. Provincia de Madrid, Segovia, t. X, Madrid: Viuda de Ibarra e hijos, 1787, carta III, 14, p. 39.

[26] EUGENIO LLAGUNO Y AMIROLA, Noticia de los arquitectos y de la arquitectura en España, Madrid: Imprenta Real, 1829, 4 vols., t. I, pp. 145-146. MIGUEL ÁNGEL CASTILLO OREJA, «La proyección del arte islámico en la arquitectura de nuestro primer Renacimiento: el ‘Estilo Cisneros’», Anales del Instituto de Estudios Madrileños. XXII (1985), esp. 55-63, esp. 59; FERNANDO MARÍAS, El largo siglo XVI. Los usos artísticos del Renacimiento español. Madrid, 1989, p. 265; ROBERTO GONZÁLEZ RAMOS, La Universidad de Alcalá de Henares y las artes. El patronazgo artístico de un centro del saber. Siglos XVI-XIX. Alcalá de Henares, Universidad, 2007, p. 27.

[27] Vista general de Torrelaguna (Madrid, España). 1629. https://turismo.torrelaguna.es/historia/

[28] Referencia a cinco pilares del corredor de sobre la huerta (s. f.). Carta sobre el coste de las obras del convento de Torrelaguna. y lo que se debe a Juan Campero, maestro de cantería A.H.N., Universidades, 747, 3, hojas 89-90.

[29] ANTONIO PONZ, Viage de España… carta III, 14-17, pp. 39-41.

[30] VV. AA., Arquitectura…, t. IV, pp. 1016-1018.

[31] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «La Iglesia Magistral… ».

[32] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, Castilla-La Mancha, 2. Toledo, Guadalajara y Madrid, La España gótica, vol. 13. Madrid: Encuentro, 1998, p. 245.

[33] NIEVES PANADERO PEROPADRE, «La restauración de San Jerónimo el Real por Narciso Pascual y Colomer», Goya, 213 (1989), pp. 161-171.

[34] ÁUREA DE LA MORENA BARTOLOMÉ, «El gótico madrileño al finalizar la Baja Edad Media y su proyección en el Siglo XVI», Madrid en el Renacimiento, Alcalá de Henares-Madrid: Comunidad de Madrid, 1986, p. 101; VV. AA., Comunidad de Madrid, t. X, Madrid: Comunidad, Servicio de Documentación y Publicaciones, 2004, pp. 508-515.

[35] JOSÉ MARÍA AZCÁRATE RISTORI, «Datos sobre las construcciones del priorato de Uclés», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, XXV (1959), pp. 89-159, esp. 158; ROSARIO DÍEZ DEL CORRAL, «Lorenzo Vázquez y la casa del Cardenal D. Pedro González de Mendoza», Goya, 155 (1980), pp. 280-285, esp. 281; FRANCISCO DE BORJA SAN ROMÁN, «Las obras y los arquitectos del Cardenal Mendoza”, Archivo Español de Arte, 20 (1931), pp. 153-161, esp. 153; MARÍA DOLORES CAMPOS SÁNCHEZ-BORDONA, «El mecenazgo y el palacio de los señores de Grajal de Campos», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 59 (1993), pp. 295-312.

[36] MARGARITA ESTELLA, «La iglesia parroquial de Pinto y su púlpito: datos documentales sobre los artistas de su construcción y ornato en el siglo XVI», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XVI (1979) pp. 163-179, esp. 167.

X