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Domingo Inza Rey. Edificio de viviendas en la Calle Hortaleza 74. Proyectado en 1859.
DOMINGO INZA REY

 

 Arquitecto. Madrid, 1822 – 10 de mayo de 1878

 

Nacido en 1822 en una familia de ingenieros –tanto su abuelo paterno, Miguel, como su padre, Manuel, fueron directores del Real Canal de Manzanares[1]–, Domingo Inza quedó huérfano a temprana edad, bajo la tutela de un hermano de su madre, el pintor Eusebio Rey[2]. Esta circunstancia podría explicar que su primera formación fuera más propia de pintor que de arquitecto: así, en 1842 obtuvo el pase a la Sala del Yeso en la Real Academia de San Fernando, donde siguió el curso 1843-44, matriculándose en la Sala del Natural el curso siguiente[3]. El 1 de enero de 1845 ganó una plaza de escribiente delineante del Ministerio de Fomento[4] que le permitiría continuar sus estudios, incorporándose al tercer curso de la Escuela Especial de Arquitectura en noviembre de ese mismo año[5]. En 1850, siendo aún alumno de cuarto curso, dio la primera muestra de sus grandes dotes de dibujante al realizar una copia de la traza original de Juan Guas para la capilla mayor de San Juan de los Reyes[6], que acaso podría relacionarse con la lámina correspondiente de los Monumentos Arquitectónicos de España grabada por Enrique Stüler a partir de un dibujo que ha venido atribuyéndose a José Marín-Baldo.

 

El 30 de septiembre de 1850 obtuvo por oposición la pensión para Roma con un ejercicio titulado “Una capilla bautismal”[7]. Entre sus trabajos de pensionado destacó un dibujo a pluma del Arco de Constantino[8], si bien prestó especial atención a la arquitectura de Pompeya, incluyendo el estudio de dos templos, una casa principal y una restitución gráfica de la ciudad. Su estancia italiana concluyó en noviembre de 1853, no sin antes visitar ciudades como Siena y Florencia para estudiar monumentos de la Edad Media[9].

 

A su regreso a España, Inza fue titulado arquitecto el 26 de mayo de 1854[10]. El 27 de julio solicitó en vano ser admitido a oposición para cubrir la plaza de dibujo de paisaje en la Escuela Preparatoria de Caminos, vacante por fallecimiento de Genaro Pérez Villaamil[11]. En 1855 se presentó a la oposición para las cátedras de Historia, Construcción y Composición en la Escuela Especial de Arquitectura, y solicitó, también infructuosamente, la plaza de arquitecto titular de Jerez de la Frontera[12].

 

En noviembre de 1873, cesante de su puesto de delineante del Patrimonio que fue de la Corona[13], reabrió su estudio en los nos 11 y 13 de la calle de Juanelo[14]. El 2 de noviembre de 1874, con 53 años, obtuvo por fin una plaza de ayudante de clases prácticas en la Escuela de Arquitectura, y a partir de septiembre de 1876 se hizo cargo de las clases del ayudante Alejandro del Herrero, comisionado por el gobierno en Roma[15]. El 16 de marzo de 1876 Inza solicitó una plaza de profesor de historia del arte arquitectónico en la Escuela de Arquitectura; en ese momento era, por oposición, delineante de la Junta Consultiva del Cuerpo de Ingenieros de Caminos[16].

 

Las primeras noticias de su actividad profesional se remontan al verano de 1855, cuando, según el propio arquitecto y para la reforma de la Puerta del Sol impulsada por Hamal y Manby[17], proyectó un Teatro Nacional en el solar del Buen Suceso –entre la calle de Alcalá y la carrera de San Jerónimo– y una Bolsa de Comercio entre Mayor y Arenal, donde se alzaba el palacio de Oñate[18]. Sin embargo, una Vista de la nueva plaza de la Puerta del Sol publicada en 1856, inventada por Inza y dibujada y litografiada por Vicente Urrabieta[19], representa la Bolsa y el Teatro en el espacio antes ocupado por la iglesia y el hospital del Buen Suceso, tal y como figuran en la planta general de la plaza proyectada por Pedro Tomé para dicha compañía en 1855, que incluía además una casa con igual fachada que la Bolsa en el frente opuesto de la plaza[20].

 

Sus diseños –de un pomposo neorrenacentismo que trae a la mente el palacio de Schwerin, obra contemporánea de Georg Adolf Demmler– no prosperaron, como tampoco lo hicieron los alzados encargados por Hamal y Manby a Juan de Madrazo o Aureliano Varona, pero a diferencia de estos dejaron testimonio gráfico en la prensa de la época[21]. La localización propuesta para esos edificios en terrenos del Real Patrimonio chocaba directamente con la pretensión de Isabel II de reconstruir iglesia y hospital, para lo que el arquitecto mayor de Palacio, Domingo Gómez de la Fuente, había realizado un suntuoso proyecto en 1854[22]. El asunto suscitó agrias fricciones entre la Corona y Manby, pues la reina no estaba dispuesta a que en dicho solar se levantara otra cosa que no fuera una iglesia y un hospital. Y esa fue toda la intervención de Domingo Inza en la larga y tortuosa historia de la planificación de la nueva Puerta del Sol, por la que no recibió recompensa alguna.

 

Inza alcanzó notoriedad por su atrabiliaria personalidad e independencia de criterio, apreciable incluso en su ensayo “La arquitectura y la sociedad”, publicado por vez primera en La Zarzuela, gaceta musical de teatros, literatura y nobles artes en 1857, quizá gracias a la influencia de su primo, el periodista y dramaturgo Eduardo de Inza. En ese sentido, es significativo que Colomer e Inza sean los dos únicos arquitectos retratados por Manuel del Palacio y Luis Rivera en su colección de humoradas Cabezas y calabazas (1864). La semblanza de Inza, nada halagüeña pero menos ácida que la de Colomer, dice así: “Es primo de un escritor / que gasta muy buen humor, / y en obras de arquitectura, / la mejor es su figura / ¡cómo será la peor!”[23].

 

De 1859 es el edificio de viviendas del nº 74 de la calle de Hortaleza, popularmente conocido como Casa de las bolas, que dio a Inza fama de extravagante. Construido por encargo de dos militares, Gabriel Unzueta y Antonio Vacaro, se distingue de los inmuebles vecinos por su potente dovelaje rústico, variado en sus cuatro plantas, y el empleo de grandes bolas como motivo decorativo, combinadas en la principal con dentículos clásicos. Destaca asimismo la balaustrada férrea de su balcón corrido, donde las bolas reposan sobre greca griega. Martínez Ginesta apreciaba en esta fachada un “genio original e independiente en la composición, que choca en una casa de vecindad”, un “estilo robusto y guerrero de la Edad Media” que resultaría sin embargo perfectamente adecuado “a un palacio o castillo feudal, en medio de un bosque de agreste y vigorosa vegetación”[24].

 

Podría pensarse que toda esa rústica ornamentación donde las bolas cobran tan insólito protagonismo –y que no había empleado tres años antes en la casa del jurista Tomás María de Vizmanos– fuera ideada por Inza a tono con la condición castrense de los propietarios, si no fuera porque incluyó también ese elemento en encargos de muy distintos comitentes, todos ellos de destino funerario[25]. En efecto, aparece de nuevo, aislado, en una obra de aliento clásico proyectada en 1860: el monumento sepulcral de los pintores Juan Antonio y Carlos Luis de Ribera, en la Sacramental de San Isidro, constituido por una columna de orden toscano sobre pedestal coronada por un orbe y una cruz de hierro, que guarda un asombroso parecido con el Hoy Monument de la Isla de Wight[26]. La decoración de bolas alcanzaría una presencia dominante en un panteón del desaparecido cementerio de San Nicolás erigido en 1873 para la familia de José de Azas, inspector general del Cuerpo de Ingenieros de Caminos[27], ingeniosamente compuesto con elementos tomados de la salmantina Torre del Gallo. Asimismo, un gran friso de bolas, quizá inspirado en el perlado abulense, luce el panteón del editor Manuel Rivadeneyra, proyectado en 1876 por encargo de su hijo Adolfo, intrépido orientalista[28]. Este sin duda guio a Inza proponiéndole modelos de antiguos mausoleos de Anatolia oriental que había conocido en sus viajes, como la tumba de Bayindir en Ahlat, los cuales fueron interpretados por el arquitecto de manera muy personal, convirtiendo su obra en una de las construcciones más originales y exóticas del cementerio de San Isidro.

 

Además de los citados, Inza llevó a cabo dos trabajos de mayor envergadura. Hacia 1866 proyectó la nueva sede del Establecimiento Tipográfico de Gaspar y Roig en la calle del Tutor nº 13, con todas sus dependencias: edificio de administración y redacción –de tres plantas y elegante traza–, taller de encuadernación, almacenes, etc., incluyendo una luminosa sala de máquinas con cubierta de cristal sobre tirantes de hierro[29]. En sus últimos años, de 1874 a 1877, se ocupó de la reforma integral del palacio de los duques de Santoña, obra compleja que resolvió con acierto. Así, en la fachada de la calle de las Huertas duplicó, con piedra arenisca, la portada granítica de Ribera de la calle del Príncipe, al tiempo que ornamentaba todos los vanos respetando voluntariosamente el estilo barroco del edificio, que propuso coronar con un ático retranqueado con galería acristalada para invernáculo; también es suyo el diseño de la magnífica escalera imperial, acorde con uno de los interiores palaciegos más suntuosos y logrados del Madrid alfonsino[30].

 

A su muerte, Fernández Bremón, que debía conocerle bien, escribió: “Quizá algunas de las genialidades de su carácter, quizá algunos de los defectos que se achacan a sus obras, quizá alguna parte de sus dolencias y de su fin, se deban a esa lucha constante y desigual entre el propietario urbano y el arquitecto”[31]. Ossorio le dedicó estas significativas líneas: “conocidísimo en el mundo del arte así por el auxilio importante que prestó a más afortunados comprofesores, como por la extravagancia de algunas de las obras que dirigió, pretendiendo imposibles innovaciones en el arte”[32].

 

ESCRITOS

– 1857

“La arquitectura y la sociedad”, en La Zarzuela, gaceta musical de teatros, literatura y nobles artes, nº 60, 63, 68, 69 y 70.

Se volvió a publicar en El Museo Universal (1869) y en El Eco de los Arquitectos (1870).

 

OBRA CONSERVADA

– 1859

Edificio de viviendas para Gabriel Unzueta y Antonio Vacaro, en la calle de Hortaleza, nº 74.

 

– 1860

Monumento funerario de Juan Antonio y Carlos Luis de Ribera, en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.

 

– 1874-1877

Reforma del palacio de los duques de Santoña, en la calle de las Huertas, nº 13 c/v Príncipe, nº 28.

 

– 1876

Panteón de Manuel y Adolfo Rivadeneyra, en el cementerio de la Sacramental de San Isidro.

 

OBRA DESAPARECIDA

– 1856

Casa para Tomás María de Vizmanos, en las afueras de la Puerta de Santa Bárbara.

 

– 1866-1867

Establecimiento Tipográfico de Gaspar y Roig en la calle Tutor, nº 13.

 

– 1872

Casa con jardín en la prolongación del barrio de Argüelles[33].

 

– 1874

Panteón de José de Azas y Severa Garisoain, en el cementerio de la Sacramental de San Nicolás.

 

PROYECTOS NO REALIZADOS

– 1855

Bolsa de Comercio y Teatro Nacional para la nueva plaza de la Puerta del Sol.

 

– s. f.

Monumento a Quintana.

 

 

CARLOS SAGUAR QUER

FECHA DE REDACCIÓN: 21 DE DICIEMBRE DE 2021

FECHA REVISIÓN:

 

[1] Domingo Inza (o Ynza, como solía firmar) donó en 1872 al Depósito General Topográfico del Cuerpo de Ingenieros varios planos de obras públicas realizados por su padre y abuelo. Véase El Eco de los Arquitectos, 51, 10 de marzo de 1872, p. 378. Sobre Miguel y Manuel de Inza, FERNANDO SÁENZ RIDRUEJO, “Los primeros ingenieros de caminos (1799-1839)”, Revista de Obras Públicas, mayo 1983, p. 375; JOSÉ MARÍA GENTIL BALDRICH, “La Dirección General de Caminos, y otros personajes, en 1823”, Revista de Obras Públicas, mayo 1997, p. 66.

[2] Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (ARABASF), Junta General de 18 de agosto de 1853.

En 1860, Eusebio Rey fue nombrado, junto a Luis Ferrant, pintor de cámara del infante Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza y a partir de 1868 director de la pinacoteca del infante en su exilio de Pau. Don Sebastián Gabriel realizó un retrato al óleo del joven Domingo Inza que este conservaría hasta su muerte. Véase BASILIO SEBASTIÁN CASTELLANOS, “El Infante don Sebastián considerado como artista II”, La Época, 9-7-1859.

[3] ESPERANZA NAVARRETE MARTÍNEZ, “Alumnos de las salas del Yeso, del Natural y del Colorido de la Real Academia de San Fernando (1800-1844)”, Academia, 106-107 (2008), pp. 205, 207.

[4] Expediente personal. Archivo General de la Administración (AGA), (5) 001.025 31/08274.

[5] ARABASF, legs. 5-67-3-230 y 5-68-1-45.

[6] Anónimo, “Dibujo arquitectónico”, El Clamor Público, 8 de marzo de 1850.

[7] SILVIA ARBAIZA BLANCO-SOLER y CARMEN HERAS CASAS, “Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando”, Academia, 91 (2000), p. 193.

[8] Sus trabajos fueron expuestos en la Academia de San Fernando en 1851 y en el Ministerio de Fomento en 1852 (La Ilustración, 11 de octubre de 1851; La Esperanza, 29 de noviembre de 1852). El citado dibujo del Arco de Constantino, otro del basamento de la Columna Trajana y una vista en perspectiva también tomada en Roma serían expuestos en el Palacio de la Industria de París. Véase Exposition Universelle de 1855. Explication des ouvrages de peinture, sculpture, gravure, lithographie et architecture des artistes vivants étrangers et français exposés au Palais des Beaux-Arts le 15 mai 1855, París: Vinchon, 1855, p. 75. Ver también La Ilustración, 7 de enero de 1856.

[9] JORGE GARCÍA SÁNCHEZ, Los arquitectos españoles frente a la Antigüedad. Historia de las pensiones de Arquitectura en Roma (ss. XVIII y XIX), Milán-Guadalajara: Hugony editore-Bornova, 2011, p. 173.

[10] Archivo General de la Administración (AGA), Expediente personal, (5) 001.025 31/08274. Véase también ARABASF, Actas de la Comisión de Arquitectura, fols. 94r, 250rv y 255r.

[11] AGA, ibidem.

[12] JORGE GARCÍA SÁNCHEZ, op. cit., p. 188.

[13] El 7 de noviembre de 1870, la Dirección General nombró a Inza delineante de obras, a las órdenes del arquitecto mayor, para las que habían de efectuarse con motivo de la instalación del Museo de Tapices en el Sitio del Escorial y con un sueldo de 1.500 pesetas anuales. Archivo General de Palacio (AGP), Administración General, Personal, C.ª 524/19.

[14] La Discusión, 7 de noviembre de 1873, p. 3. Por error dice calle de San Juan.

[15] JOSÉ MANUEL PRIETO GONZÁLEZ, Aprendiendo a ser arquitectos. Creación y desarrollo de la Escuela de Arquitectura de Madrid (1844-1914), Madrid: CSIC, 2004, p. 407.

[16] AGA, ibidem.

[17] El diplomático belga conde Ferdinand de Hamal (1819-1881) y el ingeniero civil inglés Edward Oliver Manby (1816-1864).

[18] La Libertad, 11 de mayo de 1864, p. 4. En 1864 vivía en la calle de Cervantes nº 13, estudio de pintor.

[19] Dicha vista se publicaría también, xilografiada, en la portada de La Ilustración, 10 de marzo de 1856.

[20] [FERDINAND DE HAMAL y EDWARD OLIVER MANBY], Memoria sobre las obras de la Puerta del Sol, Establecimiento litográfico de J. J. Martínez, Madrid, 1855.

[21] De la propuesta de Inza para el edificio de la Bolsa conocemos los alzados lateral y frontal, publicados en La Ilustración, 10 y 17 de septiembre de 1855.

[22] NIEVES PANADERO PEROPADRE, “La iglesia madrileña del Buen Suceso en el siglo XIX: proyectos para su reconstrucción”, Goya, 240 (1994), pp. 330-341.

[23] MANUEL DEL PALACIO y LUIS RIVERA, Cabezas y calabazas. Retratos al vuelo de las notabilidades en política, en armas, en literatura, en artes, en toreo y en los demás ramos del saber y de la brutalidad humana, Madrid: Librería de D. Manuel Guijarro, 1864, p. 91. El primo al que se refiere era el periodista y dramaturgo Eduardo de Inza.

[24] MIGUEL MARTÍNEZ GINESTA, “Conferencia del arquitecto D. Miguel Martínez Ginesta”, El Globo, 12 de junio de 1877, p. 4.

[25] CARLOS SAGUAR QUER, Arquitectura funeraria madrileña del siglo XIX, Tesis Doctoral, Universidad Complutense de Madrid, 1989, pp. 152-153, 440-441, 506.

[26] Conocido también como Alexandrian Pillar (Columna Alejandrina), fue erigido en 1814 por el comerciante ruso Michael Hoy para conmemorar la visita a Inglaterra del zar Alejandro I. En 1857 se añadió una inscripción en honor a los caídos en la batalla de Inkermann y en el sitio de Sebastopol. https://www.iwm.org.uk/memorials/item/memorial/20865 (consulta 20 enero 2021).

[27] EUSEBIO MARTÍNEZ DE VELASCO, “Madrid. Panteón de los señores de Azas, en el cementerio de San Nicolás de Bari”, La Ilustración Española y Americana, 22 de julio de 1874, p. 419. Según el autor de la reseña, el proyecto de Inza fue elegido entre varios por José Subercase, colega de José (no Manuel) de Azas, fallecido en 1861, y testamentario de su viuda, María Severa Garisoain y Monteagudo.

[28] EDUARDO SAAVEDRA, “D. Adolfo Rivadeneyra”, El Día, 21 de febrero de 1882, p. 2.

[29] El Museo Universal, 28 de diciembre de 1867, p. 4; 25 de enero de 1868, p. 5; 15 de febrero de 1868, p. 55.

[30] MARIANO CARDERERA Y PONZÁN, “Restauración del Palacio del Excmo. Sr. Duque de Santoña”, Anales de la Construcción y de la Industria, 7 (10 de abril de 1877), pp. 99-102. VIRGINIA TOVAR MARTÍN, Historia artística del palacio de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid, Madrid: Cámara de Comercio e Industria, 1987, pp. 87-96. PILAR RIVAS QUINZAÑOS, “Palacio del Marqués de Ugena o del Duque de Santoña”, Palacios de Madrid, Madrid: Dirección General de Patrimonio Histórico, 2010, pp. 166-168.

[31] JOSÉ FERNÁNDEZ BREMÓN, “Crónica General”, La Ilustración Española y Americana, 15 de mayo de 1878, p. 307.

[32] MANUEL OSSORIO Y BERNARD, “Necrología. Artistas españoles muertos en 1878”, La Academia. Semanario ilustrado universal, 7 de marzo de 1879, p. 138.

[33] CARMEN ARIZA, Los jardines de Madrid en el siglo XIX, Madrid: El Avapiés, 1988, p. 121.

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