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Planta del Palacio de Aranjuez por Pedro Caro Idrogo (AGP Plano nº 1088)
PEDRO CARO IDROGO

 

Arquitecto, Maestro de Obras del Real Sitio de Aranjuez. No tenemos lugar de nacimiento – Aranjuez, 21 de diciembre de 1732.

 

Las noticias que tenemos de don Pedro Caro Idrogo proceden casi exclusivamente de su intervención en las obras del Palacio Real de Aranjuez a partir de la primera década del siglo XVIII, y por las referencias que de su trayectoria anterior señala el propio artista en los informes y memoriales que remite a sus superiores comentando el avance del proyecto que se está ejecutando en el Real Sitio.

 

Es por ello que no sabemos ni la fecha ni el lugar de nacimiento de este artífice. Tampoco sabemos la edad exacta que tenía al morir, pues solo se comunica que falleció en Aranjuez el 21 de diciembre de 1732, y en el informe no se menciona el lugar donde iba a ser enterrado.

 

Tan solo se puede afirmar que no nació en Madrid, porque estando enfermo en Aranjuez, solicitó trasladarse a su tierra para recuperarse, pero sin indicar adónde deseaba desplazarse.

 

Sobre su formación, las primeras noticias que tenemos es que el arquitecto Felipe Sánchez tenía como discípulos en 1692 a Pedro Caro Idrogo y a Francisco Ruiz, y que estaban realizando las trazas de las casas de don Manuel Manso en la calle de las Fuentes de Madrid[1]. En 1709 Felipe Sánchez es Maestro Mayor de los Sitios Reales, y pocos años más tarde, Caro Idrogo estará trabajando en Aranjuez.

 

Este lugar había estado desatendido durante el reinado de Carlos II, tal y como quedó patente tras la visita que hizo el Fiscal de la Junta de Obras y Bosques en 1680. Con la llegada al trono de Felipe V, y finalizados los conflictos por el asunto de la sucesión, se reanudaron las obras en el palacio y jardines. Es en este momento cuando aparece Caro Idrogo, que al parecer sirvió de “Maestro Mayor y Aparejador de las Reales obras del palacio de Madrid y el Real Sitio de Aranjuez por título de 30 de diciembre de 1712, que tuvo plaza de Ayuda de Furriera, y había servido de Carabinero de los Reales exércitos”[2].

 

En algunos informes añade más datos y así, en 1716, señalaba que “ha servido desde el año de seis hasta fin de ocho en diferentes obras, como la reedificación de la Real Casa y Torres de la Zarzuela, Puentes del Pardo y de Retamar camino de El Escorial y últimamente ha servido a V. M. en dicho empleo de Maestro Mayor y Aparejador desde 1713 hasta hoy, en cuyo tiempo ha ejecutado dos Puentes, un Caz y otras obras”[3].

 

El obispo de Cádiz envió un memorial a favor de Caro Idrogo, y añade algunos detalles interesantes a lo anterior para completar su perfil profesional anterior a su llegada a Aranjuez. En él se dice que Caro ha servido al Rey durante 17 años, “el primero en campaña y vestido y armado a su costa abandonando su casa y familia habiendo hallado en el sitio de Ciudad Rodrigo y su toma siendo uno de los carabineros que asaltaron la brecha de dicha Plaza el día de su restauración de cuya función salió herido”. Añade que durante cinco años “fue Sobrestante de los Reales Sitios de El Pardo y Zarzuela, en la reedificación de su Casa y torres y en el Pardo el Puente sobre el Manzanares y el de Retamar sobre el camino de El Escorial (…) este maestro de obras es muy inteligente y zeloso de su real servicio y acreedor de su gracia”[4].

 

Lamentablemente, en ninguna de las descripciones consultadas se indica su edad o lugar de nacimiento.

 

Antes de la llegada de Caro Idrogo a Aranjuez ya se estaban realizando algunas intervenciones en el caz del Jarama sobre 1703, y se revisaba el funcionamiento de alguna de las fuentes en 1707[5]. Pero tras la aprobación de un presupuesto el 29 de julio de 1711 para las obras en Aranjuez, quedó clara la intención del nuevo Rey de terminar el proyecto que iniciara Felipe II en el siglo XVI. Felipe Sánchez, el maestro de Caro Idrogo, tendría que abrir un caz en la calle Roma de este lugar[6].

 

El 20 de febrero de 1712, cuando era Gobernador del lugar el Marqués de Baldeguerrido, se emplomaron diversas fuentes, y se destinaron fondos para la Casa de Oficios de la Aceca[7].

Y fue a causa del fallecimiento el 18 de noviembre de 1712 del Maestro y Aparejador de las obras de Aranjuez, don Pedro Marcos de la Cuesta, que la Junta de Obras y Bosques abrió un concurso para ocupar dicho cargo. La candidatura de Pedro Caro Idrogo, que señala llevaba trabajando doce años con su maestro, Felipe Sánchez, superó a los otros aspirantes, que fueron Bernardo de Vergara y Manuel Félix Delgado[8].

 

Se nombró a Caro “Maestro y Aparejador del Real Sitio de Aranjuez” el 9 de diciembre de 1712, con una asignación de diez reales diarios, 20 fanegas de trigo y 30 de cebada al año. Con su llegada, y teniendo que superar muchas dificultades técnicas, financieras y personales, se cerraría el palacio y también quedaría encauzado gran parte del proyecto de jardinería.

 

A los dos años de su llegada, en 1714, solamente estaba levantada la crujía meridional del Palacio, que era la prolongación de la torre que contenía la Capilla Real, que se había levantado en época de Felipe II, siguiendo las trazas que hizo Juan Bautista de Toledo[9]. De hecho, y según vemos en los documentos consultados, los cuartos de esa crujía, que eran los de Su Majestad y del Príncipe, se estaban decorando con piezas de arte y mobiliario que se traía de Madrid, como tapicerías, sillerías, mesas, espejos, bancos, etc.[10]. Sería un contraste tremendo con el resto de las crujías que estaban sin levantar.

 

Caro Idrogo recibió una ayude de costa de 50 ducados gracias a una disposición de 15 de agosto de 1715, pero se quejaba por los gastos que tenía a causa de los desplazamientos que tenía que hacer por las obras del Real Sitio y fuera del mismo[11], además de otros gastos y tributos.

 

A la hora de organizar el proyecto para la terminación del Palacio, Caro va a trabajar sobre la planta que hiciera Juan Gómez de Mora, retomada de Juan Bautista de Toledo en el siglo XVII, pues intervino en este edificio entre 1612 y 1638 disponiendo algunas modificaciones en cuanto a la distribución habitacional primitiva y el espacio para la escalera principal y el patio como se ve en los planos de 1626 y 1636; pero cuando lo asumió Caro apenas se habían puesto los cimientos en muchas de sus partes[12].

 

Los planos que traza Caro Idrogo implicaban el cierre de los lados norte y este del patio, la ejecución de la torre norte y el diseño de la escalera principal[13], diferenciando por colores lo que correspondía a Gómez de Mora, en colorado, y lo que haría él, en negro.

 

Los primeros años a cargo de las obras fueron muy satisfactorios para Caro, pues avanzaban a un ritmo que sorprendió favorablemente a Teodoro Ardemans, que en su calidad de Maestro Mayor de Felipe V visitó el Real Sitio el 11 de diciembre de 1716, y así lo reflejó en el correspondiente informe[14].

 

Ya el 17 de octubre del mismo año, el arquitecto declaraba en una carta: “(…) mis obra caminan con felicidad pues en el Patio de cinco Arcos de cantería que había que cerrar tengo cerrados y rematados los quatro y el último se podrá cerrar mediana la semana que viene”, lo cual era muy meritorio dado el estado del edificio cuando él se hizo cargo de las obras[15]; y continuaba diciendo “(…) queda toda la obra de Palacio en lo exterior e interior enrasada y a nivel a un alto que solo falta para concluir las paredes, las dos yladas de piedra de la cornisa que corona toda la obra que para la Primavera tengo ya labradas algunas piezas que en sentando esta primer ylada llega el caso de empezar a sentar la madera para la armadura …”.

 

Hay que tener en cuenta que gracias a la intervención de este arquitecto el Palacio verá cerradas sus cuatro crujías, y las obras avanzaron hasta el punto que para 1723 ya eran al menos habitables[16]. Otros puntos sensibles de la construcción serían el patio y la escalera principal en relación con la fachada principal. Caro Idrogo estaba diseñando una escalera de honor de trazado circular, por la que sentía una auténtica pasión, pues habría sido realmente extraordinaria[17] de haberse podido ejecutar.

 

Pero los avances constructivos no fueron fáciles en algunos momentos de 1720, y especialmente a partir de la segunda mitad del año 1721.

 

En 1720, a pesar de la satisfacción de Caro por el avance de los trabajos, empezó a fallar la llegada de dinero, y se denunciaba que se estaban empleando esos fondos en la edificación de La Granja, mientras que en Aranjuez peligraba el progreso de las muchas cosas que se estaban haciendo al mismo tiempo, pues no solo estaba el Palacio, sino también las viviendas en el Cuarto de Caballeros, la Caballeriza Real, las habitaciones de la Reina, etc., que implicaba el pago de muchos operarios también en los Jardines.

 

Caro trasladaba al Rey el mal estado en que estaban quedando las obras por la falta de inversión, ya que, al estar muchas partes de las construcciones sin techar, y al estar descubiertas y expuestas a las inclemencias del tiempo, se podía perder una parte importantísima de lo invertido, que él calcula en unos 22.000 doblones. Haciendo un resumen del extenso informe, calculaba que para el edificio principal urgía invertir unos 11.000 doblones, especialmente para madera; para las Reales Caballerizas, 3.500 doblones, para la Casa del Jardín de la Reina otros 1.200 doblones, etc.

 

Con todo, Caro Idrogo estimaba que en ocho meses se terminaría el Jardín de la Reina, y al año la obra de las Reales Caballerizas y las Cocheras. Para la fábrica del Real Palacio, la previsión era de tres a cuatro años, y una inversión de unos 60.000 doblones. Las cantidades se ajustaban al aprovechamiento de muchos materiales que provendrían de la demolición del Palacio Viejo. En la mente de Caro Idrogo, el Real Sitio de Aranjuez sería uno de los lugares más suntuosos de Europa[18].

 

Para mayo de 1721 la situación económica empeoró y fueron abundantes las protestas de los operarios se unieron las de los proveedores de materiales[19], coincidiendo con los desencuentros que comenzaron con don Juan Antonio Samaniego, que entonces era Fiscal General de la Junta de Obras y Bosques, sobre la Tesorería de Aranjuez[20].

 

Los últimos años de Caro Idrogo en Aranjuez se vieron empañados por los ataques que sufrió por parte de este personaje, que fue nombrado Gobernador del Real Sitio de Aranjuez en 1722, y que se extendieron a Marchand, como veremos.

 

Lo curioso es que hasta ese momento había alabado sin reservas la actuación de Caro Idrogo, con comentarios en los que afirmaba: “En el punto de la seguridad y satisfacción de la obra en manos y materiales, me gobierno totalmente por el Maestro de ella, Don Pedro Caro Idrogo, que desde los cimientos ha cuidado y es de suma inteligencia, zelo y capaz de responder por el más mínimo defecto (…)”.

 

Por su parte, el 10 de octubre de 1721, el Maestro de Obras seguía pensando que terminaría las obras a tiempo, tal y como lo refleja en un extenso informe[21], y Ardemans escribió a don Nicolás de Villa una carta el 28 de noviembre, en la que transmitía su optimismo, intuyendo que estaría finalizado lo fundamental para el mes de marzo del año siguiente[22].

 

En ese estado del proyecto, Caro fue nombrado Maestro Mayor de las obras de Aranjuez por Decreto del 5 de julio de 1722, lo que le reportaba un sobresueldo anual de 200 ducados[23].

 

En ese año se elabora un memorial firmado por el Alcalde Mayor para rodear el edificio de un jardín que no estaba planeado, y a pesar de la persistente falta de caudales, en 1723 se terminaron las Reales Caballerizas[24]

 

Otro paso en la consideración de la labor de llevaba realizando don Pedro Caro en Aranjuez desde 1714, fue concederle la Llave en el mes de julio de 1723. Esa gracia especial le permitiría al Maestro Mayor el privilegio de hacer uso de ella como aquellos Oficiales Reales que también la tenían[25]. Pero la injerencia en las obras y en la vida personal de Caro Idrogo por parte del Gobernador Samaniego iban en aumento.

 

Por ejemplo, el 3 de septiembre de 1723 quiso poner en evidencia al Caro denunciando ante el Marqués de Grimaldi la falta de mármol para algunas salas, o la de plomo para las cubiertas de la nueva fábrica[26].

 

El enfrentamiento entre Gobernador y Maestro Mayor se recrudeció por algún asunto personal, ya que el 27 de septiembre de 1727 Samaniego se quejaba en un escrito de la “ingratitud del Maestro Don Pedro Caro Idrogo, que después de haber disfrutado de nuestros desvelos (…) y conseguido los Informes que V. S. sabe para sus llaves y aumento de sueldo (…)”, por lo que parece haberle hecho un desplante, cuya naturaleza no queda del todo clara, y que ocasionó que la enemistad y los ataques de Samaniego a Caro Idrogo rozasen la crueldad[27].

 

Esta situación hizo que, tanto de un lado como de otro, se empezasen a mandar cartas e informes denunciando la situación.

 

Pedro Caro Idrogo, siguió al frente de las obras en calidad de “Architecto, Maestro Mayor y Aparejador de las Obras de Aranjuez, por Su Majestad Ayuda de su Real Furriera y Caravinero que ha sido de sus Reales exercitos (…)”, tal y como señalaba en un interesante informe fechado el 11 de febrero de 1719, en el que da muchos detalles del avance de las obras que nos sirven de mucha ayuda para entender la génesis y proceso constructivo del palacio y otras tareas, como la limpieza de las estatuas y de las dos primeras fuentes del Jardín “para ponerlas en perfecto funcionamiento, pintando las barandas de oro y azul para mayor adorno de las fuentes”[28].

 

En el año de 1729 Marchand y otros artistas como Giovanni Battista Galluzzi, van a ir llegando al Real Sitio de Aranjuez para hacerse cargo del ornato de algunas estancias del Palacio; también se incorporó José Pérez, del que se dice que es “Profesor de las Nobles Artes de la Arquitectura y Perspectiva Rústica, Civil y Militar y Adornista estatuario”. En este caso, su contratación se produce por vacante del que hasta entonces era Aparejador de las Obras del Real Palacio, don Felipe Cuellar; tal vez se trate del mismo José Pérez que fue el delineante principal de Filippo Juvarra[29].

 

Caro Idrogo se quejó al poco tiempo del trato de favor que recibían los artistas italianos, así como de los medios materiales que se ponían a su disposición, mientras que él sufría injerencias y constantes desplantes por parte de Samaniego. En un informe redactado el 5 de noviembre de 1729 llegaba a comentarle a don José Patiño, que se sentía como si fuese un esclavo del Gobernador, y que extrañaba su trabajo como Ayudante de Furriera.

 

A pesar de todo, Caro Idrogo no dejaba de trabajar y así por ejemplo, demostró sus conocimientos de ingeniería hidráulica a la hora de plantear soluciones para los problemas que ocasionaban las avenidas del río, y los daños que ocasionaba en el caz y crear un puente de piedra, en un informe con su dibujo correspondiente, de 3 de febrero de 1730[30].

 

Para abril de ese año de 1731 redacta un informe muy extenso en el que señala que el puente de piedra que une el Palacio y el Jardín de la Isla “está concluido en todo forma con su arco y escalera y sentados los seis pedestales con estatuas de mármol blanco encima y barandas de hierro dadas de oro y azul enfrente de la fuente de Hércules, y dadas de oro y azul las barandas de sus cuatro estanques y habiéndose introducido en cada uno de ellos un surtidor de agua del mar de Ontígola mediante una gran llave de bronce que sirve de atajo (…)”.

 

Por su parte, Marchand va asumiendo un papel importante en Aranjuez en particular en lo relativo a los Jardines. En los informes y memoriales que redacta, se otorga los títulos de “Ingeniero de Su Majestad y Capitán de Infantería”[31].

 

Caro Idrogo tuvo siempre una buena relación con Marchand, y llegaron a redactar memoriales conjuntos sobre el avance de las obras, los proyectos hidráulicos y el tema de la Escalera Principal circular, que era de particular interés para don Pedro[32].

 

Esa sintonía con Marchand provocó que fuese también objeto de los ataques de Samaniego. El empeño de este personaje para hundir la imagen de Pedro Caro ante el Rey y otras autoridades le llevó a enviar a éste a Sevilla, y aprovechar su ausencia para escribir al citado don José Patiño un informe demoledor que tituló “Reparos en la obra del Real Palacio de Aranjuez con dos diseños; el primero de la formación que devia executarse arreglándose a lo antiguo y el segundo de la forma mudada con que se esta executando”, fechado el 23 de junio de 1731.

 

Constaba de diecisiete apartados y ordenó a un tal José Iztueta que dibujase dos plantas; Iztueta era un protegido de Samaniego, que a veces aparece como maestro de obras, otras como cantero, y que él mismo decía “ser vizcaíno de buena sangre, y que dejó el defecto del juego para integrarse en el real servicio”[33].

 

Pero al intenta descalificar a Caro cometió muchos errores, ya que Samaniego desconocía las primeras etapas de construcción del Palacio, y las comparaciones de los planos de Iztueta con las trazas de Gómez de Mora para denunciar los excesos del Maestro Mayor, incurría en fallos importantes, porque ignoraba las plantas originales de Gómez de Mora en las que configuraba una nueva disposición para el nuevo Patio en relación con la caja de la Escalera y la fachada occidental, así como otros accesos al Jardín de la Isla y demás detalles. Lo que desconocían es que Caro Idrogo era fiel no solo a los planos de Gómez de Mora, de cien años antes, sino con los que Juan Bautista de Toledo presentó a Felipe II[34].

 

Seguramente fueron esos errores los que hicieron que las críticas del Gobernador Samaniego un tuviesen el eco que pretendía, ni se produjesen las consecuencias que él deseaba, ya que, a su vuelta de Sevilla, Caro Idrogo prosiguió con sus tareas, aunque claramente molesto por las maniobras de Samaniego contra él y Marchand.

 

Durante el año 1732 las tareas prosiguieron con relativa normalidad, e Iztueta fue enviado a Granada para seleccionar los mármoles con los que se iba a decorar el Gabinete de la Reina[35].

 

Ese verano Caro Idrogo se sintió enfermo y solicitó a Patiño licencia para retirarse un tiempo a su tierra (sin especificar el lugar) para recuperarse, porque llegó a escribir “pues creo que si me mantengo aquí será mi sepultura”. Se le denegó el permiso, y su situación no mejoraba, porque ni siquiera le Samaniego le cedió la casa que solicitó para su acomodo: “(…) me ha puesto en un quarto de unas piezas tan grandes y desacomodadas que quasi se puede jugar a la pelota conmigo en ellas (…) sin conveniencia ninguna para nada y con el trabajo de tener que subir y bajar una escalera, pues es un quarto en las caballerizas nuevas hecho a propósito para el Marques de Talus y su familia (…)”; no tenía cocina, ni despensa, ni caballería “ni otra cosa alguna de las oficinas que necesita un hombre particular sin más familia que dos criados y dos pares de mulas, pues aunque está allí la caballeriza grande, está llena de ganado de las obras y arrieros sin tener seguridad ni en el ganado ni en la comida dando por motivo para no darme la casa que yo le he pedido, que vive en ella un Sacristán (…) siendo esta una casa mui a propósito para mi assi por su situación como por tener debajo de una llave cocina, cocheras y caballerizas todas las demás conveniencias sin que me ponga favor el decirme el Gobernador que por estar esta casa retirada del comercio estoi expuesto a que por robarme me maten (…)”.

 

La misma situación la estaba sufriendo Marchand, enfermo y sin una vivienda adecuada por la inquina personal del Gobernador contra ellos.

 

Caro Idrogo no acababa de estar recuperado, como informaba el 1 de noviembre, señalando que incluso había sufrido un pequeño accidente[36].

 

El 21 de diciembre de 1732, el arquitecto don Pedro entregó su alma a Dios, como comunicó Esteban Marchand a Patiño en una carta en la que volvía a denunciar la situación angustiosa que vivía en Aranjuez[37].

 

El 25 de julio de 1733, Dª Juana Idrogo declaraba “que por los dilatados méritos de D. Pedro Caro Idrogo y que por su fallecimiento, ha quedado con la carga de los dos hermanos enfermos y en desamparo, suplica se le conceda la mitad del sueldo de 16 reales que gozaba su marido, la casa y la demás asistencia[38].

 

Marchand sucedió a Caro Idrogo en las obras, y nombraron a don Antonio Rodríguez Pantoja, padre de Ventura Rodríguez, como colaborador. En julio de 1733 llegó al Real Sitio don Leandro Brachelieu, y eso coincidió con el traslado de Samaniego a la Fiscalía del Consejo de Guerra[39], con lo que Marchand se vio libre de su acoso, y solicitó permiso para retirarse a París, pues ya llevaba sirviendo al Rey durante dieciocho años. No recibió respuesta, y falleció el 6 de octubre de ese año de 1733.

 

Don Pedro Caro Idrogo falleció en el Real Sitio de Aranjuez, y aunque le sucedieron Esteban Marchand, Leandro Brachelieu, Santiago Bobavía y Francesco Sabatini, es justo reconocer el gran impulso que le dio a su configuración[40]. Lamentablemente, no se ejecutó su proyecto para la Escalera circular, pero nos han quedado sus trazas y debemos reconocer que hubiese sido uno de los diseños más bellos de la arquitectura española del siglo XVIII.

 

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA Y REFERENCIA

 

ÁLVAREZ DE QUINDÓS, J. A., Descripción histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, Madrid, 1804. Ed. Fac. Aranjuez, 1993, p. 199.

 

KUBLER, G., “Arquitectura de los siglos XVII y XVIII”, Ars Hispaniae, t. XIV, Madrid, 1957, pp. 216, 225.

 

LÓPEZ Y MALTA, C., Historia Descriptiva del Real Sitio de Aranjuez, Madrid, Doce Calles, 1988, p. 157.

 

LLAGUNO Y AMIROLA, E., Noticias de los Arquitectos y Arquitectura de España desde su restauración, Tomo IV, Madrid, 1829, pp. 98-99.

 

MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., “El Palacio de Aranjuez en el siglo XVI”, Archivo Español de Arte, nº 139, Madrid (1962), p. 114.

 

RIVERA, J., Juan Bautista de Toledo y Felipe II, Valladolid, 1984, p. 157.

 

TOVAR MARTÍN, V., Arquitectos madrileños de la segunda mitad del S. XVII, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1975, pp. 70, 205, 349.

 

TOVAR MARTÍN, V., Arquitectura madrileña del S. XVII: datos para su estudio, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1983, pp. 165, 371, 871.

 

TOVAR MARTÍN, V., “El informe del gobernador Juan Antonio Samaniego. Crítica al proyecto del Palacio de Aranjuez en el siglo XVIII”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Tomo XXXV, Madrid, (1995), pp. 145-175.

 

TOVAR MARTÍN, V., “El Gabinete de la Reina Isabel de Farnesio en el Palacio de Aranjuez”, Reales Sitios, nº 127, Madrid, (1996), pp. 35-44.

 

TOVAR MARTÍN, V., “El maestro Pedro Caro Idrogo. Nuevos datos documentales sobre la construcción del Palacio Real de Aranjuez, y otras obras”, Anales de Historia del Arte, nº 5, Madrid, (1995), pp. 101-154.

 

TOVAR MARTÍN, V., Arquitectura y paisaje. Francisco Sabatini en la ampliación de los palacios de Aranjuez y El Pardo. Catálogo-Exposición. Madrid, 1993.

 

TOVAR MARTÍN, V., La Escalera del Palacio de Aranjuez, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1995.

 

TOVAR MARTÍN, V., “Esteban Marchand y Leandro Bachelieu, ingenieros franceses en las obras del Real Sitio de Aranjuez”, Anales de Historia del Arte, nº 8, Madrid, (1998), pp. 291-308.

 

TOVAR MARTÍN, V., Juan Gómez de Mora, Arquitecto Real y Maestro Mayor de las obras de la Villa, Catálogo-Exposición, Museo Municipal de Madrid, 1986, pp. 65-69.

 

FUENTES DOCUMENTALES

 

A.H.P.M., ARCHIVO HISTÓRICO DE PROTOCOLOS DE MADRID, Pº 14150, fº 4 de mayo de 1709

 

A.G.P., ARCHIVO GENERAL DE PALACIO

 

A.G.P. C/14133

 

A.G.P. C/14134

 

A.G.P. C/14135

 

A.G.P. C/14136

 

A.G.P. C/14137

 

A.G.P. C/14140

 

A.G.P. C/14141

 

A.G.P. C/14142

 

A.G.P. C/14144

 

A.G.P. C/14145

 

A.G.P. C/14147

 

A.G.P. C/14148

 

A.G.P. C/14149

 

A.G.P. Planos y Dibujos. Planos nº 1187 y 1188

 

A.G.P. Sección Planos y Dibujos nº 1326

 

A.G.P. Expediente Personal 214/24

 

A.G.P. Expediente Personal 204/24

 

CRONOLOGÍA DE SUS OBRAS RELEVANTES EN MADRID, CON INCLUSIÓN DE REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA Y REFERENCIA DOCUMENTAL RESPECTIVA

 

1714 – 1732, OBRAS EN EL REAL SITIO DE ARANJUEZ

 

CRISTÓBAL MARÍN TOVAR

FECHA DE REDACCIÓN: 15 diciembre de 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] TOVAR MARTÍN, V., Arquitectos madrileños de la segunda mitad del S. XVII, Madrid, Instituto de Estudios Madrileños, 1975, pp. 70, 205; p. 349: el 4 de mayo de 1709 Felipe Sánchez otorgó un poder a Pedro Caro Idrogo para que cobrase de Los Molinos 1.500 reales de vellón de una contrata de madera (A.H.P.M., ARCHIVO HISTÓRICO DE PROTOCOLOS DE MADRID, Pº 14150, fº 4 de mayo de 1709)

[2] ÁLVAREZ DE QUINDÓS, J. A., Descripción histórica del Real Bosque y Casa de Aranjuez, Madrid, 1804. Ed. Fac. Aranjuez, 1993, p. 199; LLAGUNO Y AMIROLA, E., Noticias de los Arquitectos y Arquitectura de España desde su restauración, Tomo IV, Madrid, 1829, pp. 98-99

[3] A.G.P., ARCHIVO GENERAL DE PALACIO, C/14145

[4] A.G.P. Expediente Personal 214/24

[5] TOVAR MARTÍN, V., “El maestro Pedro Caro Idrogo. Nuevos datos documentales sobre la construcción del Palacio Real de Aranjuez, y otras obras”, Anales de Historia del Arte, nº 5, Madrid, (1995), pp. 101-154; A.G.P. C/14133

[6] A.G.P. C/14136; TOVAR MARTÍN, V., Arquitectos madrileños … op. cit.

[7] A.G.P. C/14135

[8] A.G.P. C/204/24, 18 de noviembre de 1712

[9] RIVERA, J., Juan Bautista de Toledo y Felipe II, Valladolid, 1984, p. 157; MARTÍN GONZÁLEZ, J. J., “El Palacio de Aranjuez en el siglo XVI”, Archivo Español de Arte, nº 139, Madrid (1962), p. 114

[10] A.G.P. C/14134

[11] A.G.P. C/14136

[12] TOVAR MARTÍN, V., Juan Gómez de Mora, Arquitecto Real y Maestro Mayor de las obras de la Villa, Catálogo-Exposición, Museo Municipal de Madrid, 1986, pp. 65-69

[13] KUBLER, G., “Arquitectura de los siglos XVII y XVIII”, Ars Hispaniae, t. XIV, Madrid, (1957), pp. 216, 225; A.G.P. Planos y Dibujos. Plano nº 1088 “Planta mudada por Don Pedro Caro Idrogo del Real Palacio de Aranjuez, que empezó y delineó el Insignísimo Architteto Juan Gómez de Mora en los tiempos de Don Felipe 2º y 3º, en lo cual lo dado de colorado, es lo antiguo de Mora, y lo que empezó Don Pedro desde el año de 1719 …”

[14] A.G.P. C/ 14137 En el informe señalaba: “Están terminadas las paredes exteriores del primer suelo y las intermedias quasi subidas hasta el segundo y solo hace falta la madera”; TOVAR MARTÍN, V., “El Gabinete de la Reina Isabel de Farnesio en el Palacio de Aranjuez”, Reales Sitios, nº 127, Madrid, (1996), pp. 35-44

[15] A.G.P. C/14140, 17 de octubre de 1720. Carta de D. Pedro Caro Idrogo

[16] A.G.P. Planos y Dibujos. Planos nº 1187 y 1188

[17] TOVAR MARTÍN, V., La Escalera del Palacio de Aranjuez, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1995

[18] A.G.P. C/14140, 8 de mayo de 1720

[19] A.G.P. C/14141, 11 de mayo de 1721

[20] A.G.P. C/ 14147 Expediente Personal

[21] A.G.P. C/14141

[22] A.G.P. C/14142

[23] A.G.P. C/14142, 5 de julio de 1722

[24] A.G.P. C/14147

[25] A.G.P. C/14142, 1 de julio de 1723

[26] A.G.P. C/14141

[27] A.G.P. C/14144, 27 de septiembre de 1727

[28] A.G.P. C/14145, 11 de febrero de 1729

[29] A.G..P C/14145

[30] A.G.P. Sección Planos y Dibujos nº 1326

[31] A.G.P. C/ 14147, 3 diciembre de 1731

[32] A.G.P. C/14147

[33] A.G.P. C/14148

[34] LÓPEZ Y MALTA, C., Historia Descriptiva del Real Sitio de Aranjuez, Madrid, Doce Calles, 1988, p. 157; TOVAR MARTÍN, V., “El informe del gobernador Juan Antonio Samaniego. Crítica al proyecto del Palacio de Aranjuez en el siglo XVIII”, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Tomo XXXV, Madrid, (1995), pp. 145-175

[35] TOVAR MARTÍN, V., “El Gabinete de la Reina Isabel de Farnesio en el Palacio de Aranjuez”, Reales Sitios, nº 127, Madrid, (1996), pp. 35-44

[36] A.G.P. C/14148

[37] A.G.P. C/14149

[38] A.G.P. Expediente Personal 204/24

[39] TOVAR MARTÍN, V., “Esteban Marchand y Leandro Bachelieu, ingenieros franceses en las obras del Real Sitio de Aranjuez”, Anales de Historia del Arte, nº 8, Madrid, (1998), pp. 291-308

[40] TOVAR MARTÍN, V., Arquitectura y paisaje. Francisco Sabatini en la ampliación de los palacios de Aranjuez y El Pardo. Catálogo-Exposición. Madrid, 1993

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