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LUIS BLANCO-SOLER PÉREZ [1]

 

Madrid, 25 de agosto de 1894-29 de enero de 1988

 

Arquitecto. Nació en Madrid en el seno de una familia liberal relacionada con el mundo de los artistas y vinculada estrechamente a la arquitectura y la ingeniería, profesiones de su abuelo y bisabuelo. Este ambiente familiar ofreció al joven Luis una personalidad sensible e innovadora. Inició sus estudios en la Escuela de Arquitectura de Madrid, licenciándose en 1918. A partir de este momento pasó unos años por el estudio de Antonio Palacios, donde conoce el trabajo de gran formato y posteriormente por el estudio de Ricardo García Guereta, arquitecto de varios ministerios y de la Curia, junto al que realizó la Reforma del Colegio de Huérfanos de la Unión y la construcción de una nueva iglesia, todo ello en Carabanchel además de la adaptación del antiguo palacio del marqués de Salamanca para instalar allí el primer centro de rehabilitación profesional así como obras religiosas destacadas como la restauración del claustro del convento de la Dueñas en Salamanca.

 

Hasta ese momento había ganado un premio de doscientas pesetas en el certamen de Dibujos y Elementos Arquitectónicos convocado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid en su sección de arquitectura, 1916, y se había presentado junto con Rafael Bergamín al concurso de anteproyectos organizado por el Ayuntamiento de Barcelona para el edificio del Teatro de la Ciudad, 1920, en el que no consiguieron mención alguna. Sin embargo, en el año 1922 obtuvo la tercera medalla en la Exposición de Bellas Artes y ese mismo año Blanco-Soler inicia la construcción del mausoleo de la familia Alonso en el cementerio de la Almudena de Madrid.

 

Su primer encargo importante llegó en 1923 a través del director de la Compañía Arrendataria de Tabacos, Francisco Bastos Ansard, que le encargó en Madrid la reforma del edificio de la plaza del Rey esquina con la calle Barquillo. Tras terminar esta obra, Blanco-Soler y Bastos hicieron un viaje por Italia cuyo arte clásico influyó en toda su obra posterior.

 

En ese tiempo Blanco-Soler forma parte de la junta directiva de la Sociedad Central de Arquitectos y del comité de redacción de la revista Arquitectura. En 1925 se presenta al concurso para el Palacio Central de la exposición de Barcelona junto con Bergamín, García Guereta y el escultor Victorio Macho. De ese momento es también su participación en el certamen organizado por la Compañía Arrendataria de Tabacos para construir en Madrid una finca que tendría que ocupar la superficie de las casas número 4 y número 6 de la calle Sevilla y el número 1 de la calle Arlabán, en esta ocasión sólo con Bergamín.

 

En su interés por difundir las artes plásticas de vanguardia fundó en 1925, la Sociedad de Artistas Ibéricos[2], con Ángel Ferrant, Manuel Abril, Guillermo de la Torre, Ricardo Guilón y Timoteo Pérez Rubio; su objetivo era promocionar a los artistas contemporáneos mediante la organización de exposiciones y la publicación de artículos en la revista Arte; de este modo descubrieron nuevos talentos que con el tiempo serían grandes artistas tales como Gutiérrez Solana, Dalí, Miró, Picasso, etc. Muy desconocida en este tiempo fue su faceta de investigador en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en el Archivo Histórico, instituciones en las que descubre, entre otros documentos sin catalogar, el proyecto de Ventura Rodríguez para el Paseo del Prado (1873) y el primer proyecto de Juan de Villanueva para el gabinete de historia natural, hoy Museo del Prado (1785).

 

Su ampliación de estudios en Francia e Inglaterra durante los años 1926-1927 abrió su conocimiento al nuevo urbanismo y la construcción en serie. En París entró a trabajar en el estudio de Henri Sauvage, donde aprendió el rigor en la construcción de edificios destacados, la programación de los plazos, los medios mecánicos y las fórmulas de financiación. En esta época entra en contacto con Perret, importante por su utilización del hormigón armado[3]. También conoció en estos momentos al escultor animalista Mateo Hernández, su mejor amigo y mediador en la ciudad[4]. En el Reino Unido se dedicó a estudiar los problemas de organización y construcción en serie de casas baratas, los edificios en altura y las ciudades jardín. Su interés en ponerse en contacto con la técnica inglesa más depurada le lleva a trabajar en el estudio de sir Edwin Lutyens, trabajo que compaginó con su trabajo como corresponsal de la revista Arquitectura, para la que escribe su artículo “Un ensayo en Londres para la edificación en altura Devonshire House”[5]

 

De regreso a España su nombre figuró siempre junto al del arquitecto Bergamín que fue su colaborador hasta los años 1934-1935. Juntos llevaron a cabo obras que se han convertido en hitos de la arquitectura española al encontrarse situadas entre el academicismo y el higienismo racionalista. Con este criterio realizó en Madrid el proyecto para el aeropuerto de Barajas en 1929; la Fundación del Amo, primer edificio levantado en la Ciudad Universitaria en el mismo año de 1929, financiado por el médico y filántropo Gregorio del Amo para residencia de los estudiantes que recibían las becas que él mismo instituyó. El edifico presenta una planta en forma de H en cuya planta baja se ubicaron los servicios generales, el resto de plantas correspondían a los dormitorios y los aseos. Se trata de un edificio funcional en el que el interior merece más atención que el exterior debido a la distribución de los espacios y la vanguardista iluminación del mismo[6].

 

El Parque Residencia entre 1930 y 1932, colonia amparada en la ley de casas baratas que renovó el concepto de la vivienda[7]; el hotel Gaylord´s en 1933, edificio que supuso un nuevo concepto: el de hotel-apartamento, y la Escuela de Enfermeras del Hospital del Rey, único edificio del complejo que se alejaba del regionalismo arquitectónico en 1933. Merece destacarse también la agencia de Viajes Carco en 1935, obra de Blanco-Soler en solitario, y en cuya fachada se propone dar al conjunto un sentido exclusivamente industrial.

 

Muy importante para Blanco-Soler fue su experiencia marroquí a raíz de que la Empresa General de Construcción le encargase su posible expansión en la zona. Es entonces cuando estudia en detalle la construcción francesa desarrollada por Henri Prost y el mariscal Liautey. Tras ser nombrado junto con Bergamín asesor técnico de Marruecos y Colonias, ambos construyen la iglesia de Larache, las escuelas españolas de Tanger y Casablanca y el consulado de España en esta última ciudad siguiendo las características principales del arte musulmán.

 

Desde el comienzo de la Guerra Civil española, primero como asilado en la embajada de El Salvador, posteriormente en la de Chile y finalmente como súbdito británico en la embajada inglesa, Blanco-Soler realizó trabajos en las distintas sedes diplomáticas además de otros tantos para la Junta de Incautación y Protección del Tesoro Artístico de la que formó parte con el fin de evitar el desmantelamiento de obras de arte y salvarlas del desastre causado por la Guerra Civil. Terminada la guerra en 1939 sufrió la depuración político-social de arquitectos. Cuando fue rehabilitado empezó a trabajar sin descanso para restablecer su antiguo prestigio profesional. Así en plena posguerra construyó en Madrid el complejo industrial para los productos farmacéuticos alemanes Shering, en la calle Méndez Álvaro; realizó la reforma de una pequeña tienda para la firma El Corte Inglés en la calle Preciados, obra que le convirtió en el arquitecto de esta empresa; lleva a cabo la decoración del salón de té Chikry en la calle Alcalá, alejándose en concepto y estilo de los antiguos cafés madrileños; edifica junto con Salvador Gayarre, denotando un estilo academicista, la clínica contra el cáncer San Francisco Javier en la calle Vitrubio y construyó el hotel Wellington en la calle Velázquez. Con esta obra recobró definitivamente el prestigio que tenía antes de la guerra y para ello buscó la armonía entre calidades y colores. Mármoles, maderas, telas junto con claraboyas de cristal y metal o bovedillas de escayola confieren al conjunto del hotel esa perfecta armonía que consagra definitivamente a Blanco-Soler como arquitecto de enorme prestigio.

 

En los años cincuenta empezó a realizar proyectos con mayor libertad creativa que mantenía clara continuidad con sus obras precedentes. Su respeto en el cumplimiento de los plazos, la calidad de sus trabajos y las condiciones financieras le proporcionaron numerosos clientes con encargos de lo más variopinto, desde edificios residenciales a sedes diplomáticas (la cancillería de la embajada de Suecia y la embajada Británica en Madrid), colegios mayores (Jaime del Amo en Madrid) y edificios de oficinas (Bayer, Banca Coca y El Corte Inglés), comerciales ( grandes almacenes para El Corte Inglés, el restaurante Club 31, reforma de locales para la marca de coches Austin Morris, la construcción de naves industriales para reparación de coches para la empresa Trema Osnur, S.A.) , industriales (Shering y El Corte Inglés) y trabajos urbanísticos ( ordenación de la Costa del Sol en 1958 y la Plaza de las Flore en Málaga en 1962). Todos estos trabajos son el resultado de un estudio dedicado a resolver los problemas que plantea un edificio adecuando la obra a su destino. Se trata de construcciones de estructura sólida y duradera estabilidad con espacios modernos dotados de novedades en instalaciones y sistemas; creaciones donde existe una intercomunicación de las artes, de ahí la colaboración del arquitecto con otros artistas destacados ( Victorio Macho, Ángel Ferrant, Vaquero Turcios, Máximo de Pablos, Peyrot, José Luis Sanchez, etc.); obras que unen tradición y modernidad, es decir, las formas clásicas que dan orden, equilibrio y la realización de un método junto con una arquitectura basada en el racionalismo y el funcionalismo.

 

Debido a su larga trayectoria y a su reconocimiento profesional recibió numerosos cargos y honores tales como la King´s Medal otorgada por el gobierno británico en 1952, la designación de decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, COAM, en 1959, representante de la sección española en la Unión Internacional de Arquitectos en 1961, la condecoración con la Insignia de Comendador de la Real Orden de Vasa entregada por la Embajada de Suecia en 1963, académico de la Real academia San Telmo de Málaga en 1971 y miembro de número en la Real de San Fernando en el mismo año. En 1973 se doctoró e ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando[8] y en 1974 consiguió el Premio de Honor en Arquitectura otorgado por la junta de gobierno del COAM. Fue nombrado presidente del Instituto Juan de Herrera y representante de la academia de San Fernando para el jurado de becas y pensiones en Roma en 1977. Del mismo modo se le nombró director de la Academia de San Fernando en 1983, siendo reelegido en 1986.

 

 

Encuadrado en la denominada Generación de 1925[9], Luis Blanco-Soler forma parte de ese grupo de profesionales que a principios del siglo XX quisieron renovar la arquitectura española introduciendo el Movimiento Moderno en España a través de revistas, tertulias y, sobre todo, sus propias obras. Jugó un papel importante entre los arquitectos que después de la Guerra Civil supieron vincular la arquitectura española con las corrientes europeas.

 

El periódico El País en su edición de 22 de enero de 1986 informó:

 

“El arquitecto Luis Blanco-Soler fue reelegido el pasado lunes director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando[10] para un nuevo mandato de tres años con los votos de 22 de los 26 académicos asistentes. Según declaró Luis Blanco, tras una época en la que la Academia prácticamente no existió debido a las obras que allí se realizaron durante una década, los esfuerzos han estado consagrados al reacondicionamiento de la institución y ahora esta se apresta a organizar una intensa actividad cultural. De momento, el 28 de febrero será inaugurada una exposición sobre El Escorial.

 

El pintor Manuel Rivera opinó que, durante el primer mandato de Luis Blanco, la academia rompió el largo periodo de quietud vivido en las últimas décadas y que ha revivido. Sin embargo, de momento Luis Blanco no ha conseguido abrir al público de forma permanente las puertas de la Academia, que es la segunda pinacoteca del país después del Museo del Prado.

 

En la misma sesión fue reelegido Ramón González de Amezúa como tesorero, y elegidos como miembros de número Miguel Rodríguez Acosta, presidente de la Fundación Rodríguez Acosta, de Granada y Rafael Manzano Martos, conservador de los Reales Alcázares de Sevilla. El primero estará adscrito a la sección de pintura, y el segundo, a la de arquitectura.”

 

También en El País del 01 de junio de 1986[11] se informa que:

 

“El Ministerio de Cultura ha ofrecido correr con los gastos de 40 bedeles para la vigilancia de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, que contiene la segunda colección de arte del país (unos 1500 cuadros), tras el museo del Prado, según confirmaron a este periódico fuentes de la Administración. La Academia abrirá sus puertas el próximo 12 de junio. Permanecía cerrada al público, tras obras de reforma que terminaron hace dos años, a los 10 de emprendidas, por la carencia del dinero necesario para cubrir su seguridad.

Según el director de la Academia Luis Blanco-Soler, con esta oferta, que complementará otra financiación ofrecida por la Comunidad de Madrid, se superan los obstáculos que impedían la exhibición permanente de los fondos, y el museo abrirá, con toda probabilidad, el 12 de junio, diez días antes de celebrarse la elecciones, fecha sugerida por el ministro de Cultura , Javier Solana. Luis Blanco-Soler confirmó, muy satisfecho, la recepción de una carta de Javier Solana con la propuesta formal de los 40 bedeles. El lunes día 3, Blanco se reunirá con representantes de la Comunidad de Madrid para precisar detalles de esta oferta de financiación; a las 17:30 horas presidirá la Junta de Gobierno que estudiará la propuesta. Ha sido una sorpresa muy agradable – dijo Luis Blanco Soler -. Es perfectamente posible que la Academia abra sus puertas al público el próximo día 12, fecha sugerida por el ministro”

 

El 30 de enero de 1988, El País da la noticia del fallecimiento de Luis Blanco-Soler[12]:

 

“El arquitecto Luis Blanco-Soler, director desde enero de 1983 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, murió en Madrid sobre las siete de la mañana de ayer, de un infarto de miocardio, a los 93 años, según informaron académicos de dicha institución. En la mañana de hoy, sus restos mortales se trasladarán a la sede de la Academia, en la calle de Alcalá, 13, de Madrid, y a las 11 horas se celebrará una misa. Posteriormente, el cuerpo será incinerado. La trayectoria profesional de Blanco Soler tiene en Madrid su principal exponente. Perteneciente a la promoción de la Escuela de Arquitectura de 1918, fue autor de la Fundación del Amo, destruida durante la guerra y considerada por algunos de sus colegas como su obra maestra, y participó junto a Rafael Bergamín en la construcción de las barriadas del Viso y Residencia; posteriormente colaboró en el proyecto de la embajada británica. Otras obras suyas son el hotel Wellington y varios de los edificios de los grandes almacenes El Corte Inglés (en Madrid, los de Preciados, Goya y Castellana).Era miembro de la Fundación Ramón Areces y del Instituto de España.”

 

OBRAS REALIZADAS EN MADRID

 

-1923 Reforma del Colegio de Huérfanos de la Unión. Carabanchel.

 

-1923 Adaptación del Palacio del marqués de Salamanca.

 

-1923 Reforma del edificio de Tabacalera.

 

-1925 Panteón para la familia Alonso en el Cementerio de la Almudena.

 

-1929 Fundación del Amo.

 

-1930-1932 Parque Residencia.

 

-1933 Hotel Gaylord´s.

 

-1933 Escuela de Enfermeras del Hospital del Rey.

 

-1935 Agencia de turismo Viajes Carco.

 

-1940-1952 Complejo Shering, S.A.

 

-1942-1949-1953 El Corte Inglés de Preciados.

 

-1944 Salón de té Chikry.

 

-1948 Clínica San Francisco Javier.

 

-1952 Hotel Wellington.

 

-1954 Manzana SALIA.

 

-1956 Edificio Bayer.

 

-1959 Restaurante Club 31.

 

-1959 Reforma del Teatro Fontalba.

 

-1963 Real Chancillería de Suecia.

 

-1966 El Corte Inglés de la calle Goya.

 

-1966 Embajada británica.

 

-1968 Colegio Mayor Jaime del Amo.

 

-1969 El Corte Inglés de Castellana.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA: Luis Blanco-Soler: Tradición y Modernidad. (Prólogo de Pedro Navascués) Fundación Ramón Areces, Madrid, 2003.

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA: Luis Blanco-Soler (1894-1988). Biografía y obra: Tesis doctoral/Silvia Arbaiza Blanco-Soler 1999.Madrid: Universidad Complutense, Facultad de Geografía e Historia, 1999.

 

ARBAIZA BLANCO-SOLER, SILVIA: “El arquitecto Luis Blanco Soler y su vocación por las artes.” En Academia 117,2015, págs.9-42

 

AREÁN FERNÁNDEZ, ANTONIO; CASARIEGO CÓRDOBA, JUAN; VAQUERO GÓMEZ, JOSÉ ÁNGEL: Madrid. Arquitecturas perdidas 1927-1986. Madrid: Pronaos, 1995.

 

AVENDAÑO PEREDA, FRANCISCO JAVIER y DE LAS HERAS FERNÁNDEZ, MARIANO: Evolución histórica de la vivienda de protección pública en Madrid. U.P.M.

 

“BERGAMÍN Y BLANCO-SOLER. Arquitectos del racionalismo español”, en NF, (1968).

 

BERGAMÍN, RAFAEL y BLANCO-SOLER, LUIS: Gaylord´s apartments. Cortijos y Rascacielos: Casa de campo, arquitectura y decoración, núm. 13, 1993, págs. 24-27.

 

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BOHICAS, ORIOL: Arquitectura Española de la Segunda República. Barcelona: Tusquets, 1970.

 

BLANCO-SOLER, LUIS: “El Concurso de Tabacalera”, en Arquitectura (1925), págs. 315-316.

 

BLANCO-SOLER, LUIS: Zuazo y su tiempo/Discurso leído en la recepción pública de Luis Blanco-Soler el día 20 de junio de 1973; y contestación de Luis Menéndez Pidal. Real Academia de Bellas artes de San Fernando, 1973.

 

BLANCO-SOLER, LUIS: “Un proyecto de Ventura Rodríguez” en Arquitectura. Madrid, 1926.

 

BLANCO-SOLER, LUIS: “Un ensayo en Londres para la edificación en altura Devonshire House”, en Arquitectura: Órgano de la Sociedad Central de Arquitectos, núm. 87, Madrid, 1926.

 

BLANCO-SOLER, LUIS: “Tiendas nuevas en España y Portugal. 1-Viajes Carco”, en Nuevas Formas, 1935.

 

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BLANCO-SOLER, LUIS: “Salón de té “Chikry” en Cortijos y Rascacielos: Casas de campo, arquitectura, decoración, núm. 28,1945, p.11.

 

BLANCO-SOLER, LUIS: Restaurante en Madrid “Club 31”. Informes de la construcción. Vol.13, núm. 121, 1960.

 

“BLANCO-SOLER y BERGAMÍN”, en Arquitectura Contemporánea en España, t. II, Madrid, 1936.

 

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“CONCURSO para el Teatre de la Ciudad”, En Arquitectura, 49 (1923), págs. 143-145.

 

CORTÉS VAZQUEZ DE PARGA, JUAN ANTONIO: El Racionalismo Madrileño. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 1995.

 

DIÉGUEZ PATAO, SOFÍA: La generación del 25. Primera arquitectura moderna en Madrid. Cátedra, 1997.

 

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“LAS ARTES. La exposición de artistas ibéricos en París” en La Voz, viernes 6 de marzo de 1936.

 

“LETRAS, Artes, Ciencias. Rumbos, Exposiciones y Artistas: Una obra de Arquitectura”, en Blanco y Negro, 2047 (1930).

 

MENÉNDEZ CASAL, A:” El arquitecto Blanco-Soler y la arquitectura funeraria moderna” en Raza Española, 83-84 (1925).

 

MIDANT, JEAN PAUL: Diccionario Akal de la Arquitectura del siglo XX. Akal, 2004

 

“PROYECTO del Aeropuerto para Madrid” en Arquitectura (1930), págs.14-28.

 

SAN ANTONIO GÓMEZ, C: 20 años de Arquitectura en Madrid. La edad de plata 1918-1936, Madrid, Comunidad, 1996.

 

URRUTIA NÚÑEZ: Arquitectura española del siglo XX, Madrid, Cátedra, 1997.

 

www.elpais.com/noticias/luis-blanco-soler

www.guia-arquitectura-madrid.coam.org

 

RAQUEL FERNÁNDEZ-BURGOS

FECHA REDACCIÓN: 22 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE MODIFICACIÓN:

 

NOTAS

 

[1] La casi totalidad de la información sobre el arquitecto Luis Blanco-Soler corresponde a la tesis doctoral y otros trabajos realizados por Silvia Arbaiza Blanco-Soler, nieta del arquitecto y, sin duda, la mejor conocedora del personaje.

[2] SILVIA ARBAIZA BLANCO-SOLER, “El arquitecto Blanco-Soler y su vocación por las artes” en Academia, 117, págs.9-42.

[3] Op. Cit. De sus charlas en París con Sauvage y Perret diría Blanco-Soler que aquello “era un producto de siglos de cultura decantada en una sensibilidad excepcional: claridad cartesiana, finura de espíritu, amplio saber, profundo conocimiento del arte, charla brillante, a veces con la gracia pícara del París eterno. Perret fue uno de esos hitos humanos que hallamos raramente a lo largo de nuestra vida y perdura con especial relieve en nuestro recuerdo”.

[4] Op. Cit. Al volver a Madrid después de su periplo europeo frecuentó Blanco –Soler con gusto las tertulias culturales que por entonces de daban en los cafés capitalinos. De todas ellas su preferida era la organizada por Ramón Gómez de la Serna en el café Pombo. Allí se reunían todas las personas que tenían interés por las nuevas corrientes artísticas. Ortega describió a los participantes en dichas tertulias como la última generación libera.

[5] Revista de Arquitectura, 1927.

[6] La Fundación del Amo quedó destruida en la Guerra Civil lo mismo que todos los edificios de la Ciudad Universitaria. Años después la misma fundación construyó otra residencia también en Ciudad Universitaria, se trata del Colegio Mayor Universitario Jaime del Amo, inaugurado en 1967 y todavía en funcionamiento.

[7] (1)          Proyectos madrileños de casas baratas. Desde la Restauración hasta finales del siglo XIX la vivienda fue prerrogativa de la iniciativa privada. Personalidades de la época como Cánovas del Castillo (1828-1897), Francisco Méndez Álvaro (1803-1883) o Concepción Arenal (1820-1893), despiertan la conciencia social y ayudan a promover sociedades altruistas y benéficas que edifiquen. Aparecen entonces la Sociedad Constructora Benéfica y la Sociedad Benéfica Española de casas Higiénicas, promotoras de viviendas baratas en Madrid.

En los Congresos de Casas Baratas de París (1889), Amberes (1894), Burdeos (1895), Bruselas (1897), París (1900) y Dusseldorf (1902) se tienen intensos debates sobre dos posturas enfrentadas, por un lado el intervencionismo directo de las instituciones públicas y por otro el mantenimiento del funcionamiento vigente de iniciativa privada mediante patronatos o sociedades filantrópicas, sin un resultado claro. En España en 1911 se promulga la primera Ley de Casas baratas, dirigidas a la clase obrera. En 1921 la segunda Ley de Casa Baratas que en 1925, con Primo de Rivera se extiende a la clase media por Real Decreto.

[8] El 20 de junio de 1973 se celebró su ingreso en la Real Academia con la lectura de su discurso “Elogio de la figura y obra del arquitecto Zuazo”.

[9] El racionalismo arquitectónico llega a España en 1925 produciendo una generación de arquitectos, en la que se encuadra Luis Blanco-Soler, que buscan una renovación de la arquitectura española. Este grupo está formado por una élite culta y cosmopolita que se relaciona con la arquitectura europea moderna y se mueve con soltura entre la tradición de la que proceden y la más pura modernidad.

[10] Al ocupar la presidencia de la Academia por primera vez Luis Blanco-Soler escribió ”…pasaron por mi mente como un torbellino, mis horas ilusionadas de estudiante, mis sueños e incertidumbres, mis andanzas por el mundo como aprendiz de Arte, el esfuerzo tenaz de cada día durante largos años.”

[11] PEDRO SORELA, artículo en El País, 01 JUN 1986-00:00CEST.

[12] ANDRÉS FERNÁNDEZ RUBIO, artículo de El País, 30 ENE 1988-00:00 CET.

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