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Real Hospicio de Madrid, 1673-1695
JOSÉ DE ARROYO EL MOZO                                

 

Maestro de obras. ¿Madrid? h. 1627 – Madrid, 1695.

 

José de Arroyo el Mozo nació hacia 1627[1], posiblemente en Madrid, aunque su padre, el ensamblador de retablos José de Arroyo el Viejo[2], no está documentado en la Corte hasta los primeros años de la década de 1640. Sin duda se formó con él y le ayudó a dar forma a los importantes retablos mayores proyectados y contratados por el arquitecto cortesano Pedro de la Torre de la ermita de Nuestra Señora de la Fuencisla (Segovia, 1651) y de la iglesia parroquial de la Asunción de Tordesillas (Valladolid, 1655), cuya construcción in situ encomendó este a Arroyo padre. Este a su vez se hizo con los encargos de retablos en poblaciones cercanas a estas localidades que hizo por sus propias trazas[3].

 

Los Arroyo trabajaron también para otro prestigioso arquitecto de retablos, Sebastián de Benavente, en el retablo de la capilla de San José en la parroquial de Aldeavieja. Benavente dio orden el 19 de agosto de 1661 a José de Arroyo el Viejo, para arrendar desde octubre hasta el año de 1666 la explotación de la madera del pinar de Valsaín desde la sierra de Guadarrama hasta Madrid, dependiente del ayuntamiento y junta de nobles linajes de la ciudad de Segovia. Arroyo fue fiado acto seguido por Pedro de la Torre y sus doradores Pedro Martín de Ledesma y don Juan de Villegas, y el arquitecto Ignacio Fox. Arroyo el Mozo debió viajar a Madrid para hacer las gestiones necesarias[4].

 

En 1661 llegó precisamente José de Arroyo hijo a Cuenca para dirigir la construcción de la real Casa de la Moneda. Ignoramos los medios por los que llegó a adjudicarse esta importante obra patrocinada por la Corona. Se compró el solar al hospital de Santiago en 1662, y se pagaron cerca de medio millón de reales para la construcción y 25.000 reales al contador, al veedor y al maestro mayor Arroyo durante la misma, que duró hasta 1665[5]. Se conservan dos dibujos con la planta en el Archivo Histórico Nacional que muestran un recinto rectangular con patio central con escaleras para subir al segundo piso. Alrededor estaban las salas para el superintendente, contador, tesorero, ensayadores, talladores y fundidores, además de los ingenios hidráulicos de ruedas de agua: salas para ruedas de tirar con cinco de esas ruedas, de acuñación y corte con otras dos ruedas, herrería, cerrajería, torno, fundición, reconocimiento, blanqueamiento, torno de maestra, libranza y despacho, oratorio y tesoro. Hay un dibujo del siglo XVIII en el Archivo General de Simancas que muestra cómo fue la fachada de este edificio desaparecido en los años sesenta del siglo XX: portada con codillos y dos volutas de remate, dos pisos con ventanas, refuerzo de almohadillado en las esquinas, tejado con buhardillas y torres con vano entre dobles machones y linterna rematada con las habituales bola, veleta y cruz. Tanto el motivo de los dobles machones como los codillos de la portada hicieron fortuna entre los arquitectos de la zona de Cuenca hasta fines del siglo XVII. Llaguno comentó que era de muy poco gusto[6]. Arroyo hizo gala de conocimientos de ingeniería que practicó durante toda su carrera.

 

Al acabar la Casa de la Moneda, Arroyo fue requerido por el cabildo de la catedral conquense para renovar la fachada gótica. En las torres laterales posteriores Arroyo repitió el esquema de las de la Casa de la Moneda en los cuerpos principales, con machones dobles enmarcando vanos, que se adornaban con codillos como los de la portada de mencionada Casa. Más novedosos son los remates, con balaustradas con bolas, cuerpo octogonal, tarjetillas y cubierta rebajada de teja; sin embargo, como en la documentación se hace referencia a chapiteles como remate de las torres, pueden ser obra posterior a Arroyo. En el cuerpo central de la fachada hizo el remate sobre el rosetón con machones y nichos para esculturas, potente entablamento con cartelas pareadas, grandes pirámides laterales y en medio machones, pirámides, escudo, frontón partido y la escultura del patrono conquense san Julián en la cúspide. En 1668 se llamó al hermano jesuita Francisco Bautista para reconocer la fachada, sobre cuya firmeza se dudaba, y no puso reparos a los añadidos de Arroyo pero sí ordenó macizar y fortificar algunas zonas antiguas de la parte baja[7].

 

Por este tiempo dio trazas para reparar la capilla mayor de la iglesia de Chumillas (1664), nuevas condiciones para hacer la iglesia de Fuentes añadidas a las ya dadas por el maestro Juan del Pontón, y condiciones para cubrir la parroquial de La Hinojosa (1665)[8]. Desde este año   trabajó en la parroquial de Villanueva de la Jara (Cuenca), donde hizo la capilla de la Virgen del Rosario y para la torre el chapitel y unas bóvedas de crucería por trazas del carmelita descalzo fray Martín de San José; Francisco Bautista visitó igualmente la obra y aconsejó poner tres capas de ladrillo en las bóvedas en vez de dos[9]. También en 1665 dio la traza de una importante obra, el túmulo con el que la catedral de Cuenca celebró las honras por la muerte del monarca Felipe IV. Dos años más tarde diseñó el retablo mayor de la iglesia conquense de San Pedro[10] y ese año de 1667 trazó la iglesia de El Picazo que construyó Silvestre de Arroyo, posiblemente hermano suyo y su sucesor como maestro mayor en las obras del arzobispado de Cuenca[11].

 

Precisamente Arroyo fue llamado a Huete para realizar desde 1668, una vez acabada la fachada de la catedral de Cuenca, la iglesia del monasterio de la Merced. Se comenzó a hacer aprovechando parte de la antigua pero en 1670, sin que se conozcan a ciencia cierta los motivos, se decidió demoler lo realizado y variar el emplazamiento de la misma. Arroyo no recibió dinero mientras no acabara los cimientos, solamente carne y vino para su familia, así que abandonó la obra tras ajustar cuentas de lo construido el 26 de julio de 1671. A pesar de su marcha, Silvestre de Arroyo prosiguió con su traza y el edificio se acabó en 1684. La iglesia tiene atrio, nave con cinco capillas a cada lado y machones con entablamento de cartelas pareadas y dentellones en el friso, crucero con esas mismas pilastras en los chaflanes, media naranja y capilla mayor con transparente[12]. El exterior, con contrafuertes, es similar al de la iglesia de Mazarulleque, que trazó Arroyo en 1668[13]. Al año siguiente revisó unos arreglos en la iglesia de San Pedro de Huete y se encargó de la capilla de la Soledad en El Salvador de Cuenca. En 1670 dio un proyecto para una obra de cantería en la iglesia de San Pedro de Uclés[14] y reparó los baños de la Dehesa de las Pozas en Sacedón (Guadalajara)[15]. En 1671 examinó y aprobó el retablo realizado por Felipe Martínez de Mendizábal para la parroquial de San Nicolás de Huete. Como vemos, Arroyo fue requerido por su pericia como arquitecto de edificios pero también en el retablo y otras obras de ornato, aprendida de su padre. Aquel año informó sobre las obras de la iglesia de Castillo de Garcimuñoz y proyectó las nuevas cubiertas de la iglesia de La Roda (Albacete)[16].

 

Tras esta fructífera etapa conquense, Arroyo decidió regresar a la Corte madrileña tras una década de ausencia con excepción de alguna estancia[17]. En 1672 aparece cobrando 3.000 reales junto con el maestro de obras Lázaro de Velasco por las reparaciones que habían hecho en las casas de la plaza Mayor, dañadas por el incendio ocurrido ese año[18]. En este momento comienza también su labor en el nuevo puente de Toledo como aparejador del vencedor del concurso de trazas y contratista, Tomás Román. Se recurrió a Arroyo “por la mucha inteligencia que tiene, especialmente en las fábricas de puentes”, así que debió trazar alguno en su período conquense. Se conserva un proyecto suyo para el puente. Este se hundió en 1680 y Arroyo participó en la redacción de las condiciones, además de mejorar el proyecto vencedor de José del Olmo[19].

 

En 1673 se fundó el real hospicio de Madrid y José de Arroyo hizo la traza general del conjunto. Trabajó en él en los siguientes años, incluida su capilla, aunque se detectaron a su muerte en 1695 algunos errores en la estabilidad de la construcción. Aún le debían 80.000 reales y le sucedió Felipe Sánchez[20]. La capilla tiene tramos con nichos entre pilastras vaciadas con capitel esquemático, el crucero responde a una solución ya habitual de Madrid de ángulos achaflanados. La cúpula tiene dobles cartelas en el anillo y festones en el tambor y dobles fajas con vanos en lunetas en la media naranja. El presbiterio es de poca profundidad.

 

En 1678 otorgó carta de pago por la dote de su mujer Lucía del Olmo por importe de 4.000 ducados. Es posible que fuera pariente de los reputados maestros José y Manuel del Olmo. Tuvo con ella cuatro hijos: Juan Antonio, José, Lucía y Alfonso[21]. El 23 de mayo de aquel año obtuvo un pago por sus labores en los mataderos de carne de la villa de Madrid[22]. El 1 de diciembre dio una importante limosna de 50 ducados para la fábrica de la enfermería de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, que se hacía entonces y en la cual trabajaría el propio Arroyo 15 años más tarde[23].

 

El 9 de mayo de 1680 contrató las labores de fortificación de las casas de don Francisco de Zúñiga, marqués de… y en ese año el I marqués de Canales, secretario de estado, le dio en arrendamiento unas tierras en Junquillos (Toledo) conocidas como la “Alcaidía de Gallegos”[24].

 

En 1682 midió y tasó las casas de los herederos de don Antonio de Benavides y Bazán en la calle de la Encomienda. Dos años más tarde le dio su mujer poder para testar y le dejó por su albacea y a sus tres hijos por herederos. José de Arroyo dio poder a un procurador para que le defendiera en un pleito que mantenía con quienes le habían robado en la villa de Junquillos, las tierras que le había dado el marqués de Canales para su explotación[25]. En 1685 tasó con Sebastián de Pineda la enfermería de la Venerable Orden Tercera de San Francisco y desde ese año trabajó en la sacristía de la capilla de la V.O.T. en ese monasterio[26].

 

El año de 1690 supone una buena muestra del prestigio alcanzado por José de Arroyo. Fue elegido hermano mayor de la congregación de Nuestra Señora de Belén de los arquitectos madrileños. Además el condestable de Castilla, mayordomo mayor, le encargó diseñar el festejo con una loa para celebrar la llegada de la nueva reina Mariana de Neoburgo a España, concretamente al puerto de El Ferrol el 13 de abril. Arroyo diseñó el carro triunfal que iba en procesión rodeado de muchos figurantes con seis actrices que representaban a la Fama, Amor, y las cuatro Partes del Mundo. Al llegar el escenario las seis festejaron el matrimonio. Arroyo escribió una relación del evento en la que se tituló ingeniero de su majestad. El carro lo describió como ornado al exterior con molduras y talla, con los escudos de los reinos de España situados en lugares preeminentes e imitado de coral y plata[27]. En la popa estaba la Fama con bandera y la cruz de Borgoña coronada sobre dos mundos. En la entrada de la reina en Madrid de ese año se ocupó de dirigir las labores de intendencia de los arcos triunfales junto con Felipe Sánchez[28].

 

En el mismo año estuvo vinculado a las obras de finalización de la Casa de la Villa. Firmó primero unas condiciones para proseguir el patio junto con Teodoro Ardemans, tracista y contratista, y el maestro de obras Eugenio Serrano. El 2 de marzo de 1691 fió junto al aparejador real Lucas Blanco al cantero Juan Fernández Alonso para hacer la albañilería y la cantería de una parte del patio. El día 8 se obligó Ardemans para otra parte por condiciones que volvió a firmar con Serrano y Arroyo, y dos días más tarde redactó otras este mismo para otra parte del patio, con sus pilastras, arcos, cornisas, paredes de ladrillo y piedra y cubiertas de pizarra. También se contrataría de solado, puertas y ventanas, rejería y cerrajería. El 22 de noviembre de 1691 se nombró a José Gasén y a Arroyo para medir y tasar lo realizado pero este se excusó y fue sustituido por Melchor de Bueras[29].

 

En 1691 encontramos a Arroyo reconociendo junto con Antonio Carasa la capilla de los marqueses de Velada en la catedral de Ávila[30]. Al año siguiente tasó de nuevo, esta vez con Eugenio Serrano y el 17 de octubre, la obra de la iglesia del monasterio de las bernardas del Sacramento que hacía Bartolomé Hurtado, que había puesto pleito al convento[31]. En 1693 niveló con el fontanero Gaspar Romo un tramo del caz o acequia del río Jarama cerca de Aranjuez[32]. El 13 de febrero pagó 208 reales de los réditos de un censo al convento de San Francisco[33].

 

En sus dos últimos años de vida, José de Arroyo trabajó en tres recintos religiosos de relevancia. Marcos Lopez realizó la iglesia del monasterio de trinitarias descalzas de San Ildefonso o de Cervantes entre 1673 hasta su muerte en 1688, y la dejó hasta la altura de la cornisa. Arroyo contrató su finalización, incluidas las cubiertas, el 26 de mayo de 1693. Hay constancia de un pago de 33.000 reales. A su muerte a comienzos de 1695 se le debían 78.000 reales por los trabajos realizados. En 1698 tasaron la fábrica Miguel Chocarro y Eugenio Camarena. La solución de Arroyo sigue las mismas fórmulas que la Merced de Huete o el Hospicio madrileño, anillo con cartelas pareadas, vanos en las lunetas y media naranja sin tambor.

 

En el mes de agosto presentaron trazas a concurso para realizar la iglesia de la enfermería de la Venerable Orden Tercera de San Francisco Arroyo, Felipe Sánchez, Eugenio Camarena y Diego Román. Arroyo salió vencedor y el 6 de septiembre de 1693 otorgó el contrato a toda costa. Acabaría en dos años desde el 1 de marzo de 1694 y percibiría 140.000 reales[34]. Se sabe que tenía atrio, que el crucero remataba en media naranja y su linterna de ocho ventanas. La fachada tendría escudo, cruz y jarrones en el remate. Al fallecer en enero de 1695 estaba realizada a falta de las cubiertas, y sus herederos reclamaron la cantidad que se debía al maestro. El 22 de junio se ajustaron las cuentas: Ardemans y Camarena valoraron lo realizado en 61.000 reales y Arroyo solamente había recibido 49.500. Sin embargo, diferentes maestros declararon que la obra no estaba fabricada de forma segura, de modo que la V.O.T. consiguió que se embargaran los bienes del difunto maestro, incluidos los materiales, obras y demasías de la capilla y la enfermería de la Orden. A cambio de estos haberes, la junta levantó el embargo. Lo construido por Arroyo se derribó en algunas partes y se reforzó en otras. Hubo un nuevo concurso de proyectos en que Felipe Sánchez obtuvo el triunfo[35].

 

La tercera y última obra fue la capilla de Santa Teresa en el monasterio de clérigos del Espíritu Santo. La congregación propietaria se fundó en 1682 bajo la protección de Carlos II. Tras unos primeros años en el convento de carmelitas descalzos de San Hermenegildo, se trasladaron por falta de espacio al Espíritu Santo, donde los monjes les vendieron un espacio para su nueva capilla en el lado de la epístola del crucero. El 10 de noviembre de 1691 nombró la congregación a José de Arroyo para medir y tasar el sitio, y el convento al padre de su orden fray José de Valdemoro. Ambos pusieron por escrito su declaración el 12 de marzo de 1692 y se vendió el solar por 27.317 reales que la congregación pagó el día 18 al convento. La congregación dio publicidad a la obra para que los maestros presentaran sus trazas, y debía ser “la mas dezente, ostentossa y correspondiente al grande animo y fervoroso celo con que se quería aplicar a quanto fuese capaz de la maior suntuosidad y adorno de dicha capilla sin embargo de no tener por entonces tan grandes medios como necesitaba tan grande devoción”. El 11 de noviembre de 1693 se falló a favor del proyecto de José de Arroyo y se pusieron las condiciones para su ejecución a comienzos de diciembre. El 9 de enero se concertó Arroyo con el padre procurador del convento para pagar 350 reales al año por el alquiler de la tienda arrimada a la portería del monasterio y fue testigo Teodoro Ardemans. El día 11 recibió Arroyo 30.000 reales para empezar, aunque ya había comenzado a trabajar, y el 14 acordó con Ardemans por escritura que se repartirían la obra a medias[36]. Tan solo se sabe que la planta de Arroyo era central. Al morir este en 1695 le debían 20.000 reales, aunque dejó 2.000 a la congregación para ayuda de sus gastos. Ardemans continuó la obra aunque no está claro si llegó a acabarse[37].

 

José de Arroyo dio poder para testar el 16 de enero de 1695 y dejó una memoria de deudas. Varias de ellas se referían a cantidades adeudadas por importantes nobles y funcionarios reales, sin duda por obras que había hecho en sus casas, como los marqueses de Malpica, de Villanueva, la marquesa del Castillo, la condesa de Villaverde, los condes de Benavente, de Humanes, de Monterrey; don Antonio de Ubilla, don Manuel de Herrera, don Juan de los Ríos –al que nombró uno de sus testamentarios-, don Francisco Cepeda, don Antonio de Barrios, don Francisco Angulo, don Baltasar Montero, don José Bayllo, don Juan de Ricarte y su padre y don Francisco de Herrera, y por reparaciones en casas de don Juan de Herrán y las de don Antonio Gracián, y haría otras en las de don Bernardo de Vega en la calle de Carretas y en las de Isidro Martínez y de don Jerónimo de Miranda en la calle de Leganitos. Mantenía cuenta con su compañero Teodoro Ardemans por la obra de la Casa de Campo y la casa de los Pajes[38].

 

Arroyo falleció cuatro días más tarde en sus casas en la calle Atocha[39]. Ocho días después comenzó a hacerse el inventario. El 1 de febrero se inventarió y el 28 se tasó la importante biblioteca de casi 300 títulos[40]. Entre ellos los había de la antigüedad clásica, historia, literatura española de la época y religiosas. Destacan los de arquitectura y otras materias relacionadas como las matemáticas, proporciones, perspectiva, geometría, fortificación, arquitectura militar y relaciones de eventos, de autores tanto italianos como franceses, nórdicos y españoles, de habitual lectura y otros mucho menos frecuentes y de alto precio: Euclides, Vitruvio, Serlio, antigüedades romanas de Pittoni, Vignola, Palladio, Fontana, Scamozzi, Fausto Veranzio, un libro de la Roma moderna, el astrolabio de Johannes Stoeffler, Du Cerceau, Theatrum orbis terrarum de Ortelius, Speculum orbis terrarum de Jode, Besson, Dietterlin, Marolois, la entrada del cardenal-infante don Fernando en Amberes, Pérez Moya, la esfera de Rocamora, artillería de Luis Collado, las justas póeticas por san Isidro de Lope de Vega, fray Lorenzo de San Nicolás, la descripción de El Escorial del padre Santos, Santans, las bóvedas y las ordenanzas de Torija, la canonización de san Fernando de Torre Farfán, Vicente Mut, el Auto general de fe de José del Olmo, las obras de José de Zaragoza, y había además un manuscrito de geometría sin indicación de autor. Teodoro Ardemans, uno de sus albaceas, compró todos los libros por 1.800 reales.

 

El 4 de marzo falleció su segunda esposa, doña Juana de Saavedra, con quien tuvo dos hijos, Antonio y Florencia[41]. Arroyo fue un arquitecto que cimentó su carrera en Cuenca en la década de 1660 y trabajó con éxito en la Corte merced a sus extensos conocimientos, que obtuvo mediante cuantiosas lecturas. Por ese motivo no son fáciles de entender los errores en la seguridad de las iglesias del Hospicio y de la enfermería de la V.O.T que detectó Felipe Sánchez.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Reparación de las casas de la plaza Mayor (1671-1672)

A.H.P.M., prot. 11.084.

AGULLÓ, I, p. 37.

 

-Construcción del Puente de Toledo (1672)

LLAGUNO, p. 58. NAVASCUÉS, pp. 56-58. PESCADOR, p. 25.

 

-Real hospicio (1673-1695)

A.V., A.S.A., Acuerdos de la Junta del Hospicio nº 55.

VERDÚ, pp. 28-32.

 

– Mataderos de carne de la Villa (1678).

A.H.P.M., prot. 9.545.

TOVAR (1975a), p. 339.

 

-Casa de don Francisco de Zúñiga (1680)

A.H.P.M., prot. 12.348.

TOVAR (1975a), pp. 338-339.

 

-Sacristía de la Venerable Orden Tercera en su capilla del monasterio de San Francisco (desde 1685)

A.H.P.M., prots. 11791 y 11795.

TOVAR (1975a), p. 344.

 

-Carro triunfal para celebrar la llegada de Mariana de Neoburgo a España (1690)

R.A.H., 9/3558 (20).

ARROYO.

 

-Nivelación de un tramo del caz del Jarama (1693)

LLAGUNO, p. 57.

 

-Finalización de la iglesia del monasterio de trinitarias descalzas de San Ildefonso (1693-1695)

A.H.P.M., prot. 13703.

TOVAR (1974).

 

-Enfermería de la Venerable Orden Tercera (1693-1695)

Archivo de la V.O.T., 1-178-6.

TOVAR (1975a), p. 343. TOVAR (1983), pp. 682-687.

 

-Capilla de Santa Teresa en el monasterio del Espíritu Santo (1693-1695)

A.H.P.M., prots. 11.544, 11.545, 11.547 y 13.868.

BLASCO (1994a). VERDÚ, pp. 708-717. AGULLÓ, I, p. 37.

 

-Obras en diferentes casas madrileñas (antes de 1695)

A.H.P.M.

TOVAR (1983), p. 543.

 

-Obras en la Casa de Campo y en las casas de los Pajes (antes de 1695)

A.H.P.M.

TOVAR (1983), p. 543.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. I, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. II, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

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BARRIO MOYA, JOSÉ LUIS, «El hermano Francisco Bautista y la desaparecida fachada de la catedral de Cuenca», Imafronte, 2 (1986), pp. 57-64.

 

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CRUZ VALDOVINOS, JOSÉ MANUEL, «Arquitectura barroca: siglo XVII», en MORALES MARÍN, JOSÉ LUIS, y RINCÓN GARCÍA, WIFREDO (coords.), Historia de la arquitectura española, Madrid: Planeta, 1986, pp. 1267-1268.

CRUZ YÁBAR, JUAN MARÍA, El arquitecto Sebastián de Benavente (1619-1689) y el retablo cortesano de su época, Madrid: Universidad Complutense, 2013.

 

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VERDÚ BERGANZA, LETICIA, La arquitectura carmelitana y sus principales ejemplos en Madrid (S. XVII), Madrid: Universidad Complutense, 2002.

 

VERDÚ RUIZ, LETICIA, «Proceso constructivo del real hospicio del Ave María y san Fernando (actual museo municipal de Madrid)», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, 27 (1989), pp. 27-46.

 

JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS

FECHA DE REDACCIÓN:

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

 

[1] GARCÍA MARTÍNEZ.

[2] Su madre fue María de París. PARRADO DEL OLMO advirtió que se trataba de dos maestros homónimos, padre e hijo.

[3] PARRADO DEL OLMO, . CRUZ YÁBAR (2014),

[4] CRUZ YÁBAR (2013), pp. 53, 76, 759-760.

[5] Arroyo recibió además 800 ducados de ayuda de costa de Felipe IV.

[6] LLAGUNO, p. 57.

[7] BARRIO MOYA (1986).

[8] GARCÍA MARTÍNEZ, p. 290.

[9] GARCÍA MARTÍNEZ, pp. 288-289.

[10] LÓPEZ DE ATALAYA ALBALADEJO, pp. 297 y 335.

[11] GARCÍA MARTÍNEZ, p. 285. Este autor le atribuye la portada por el empleo de codillos como los de la portada de la Casa de la Moneda de Cuenca, pero la obra no se había acabado aún en 1681, por lo que pudo ser influencia del estilo de Arroyo. Otro tanto ocurre con la portada de la parroquial de Horcajada de la Torre, acabada en 1677.

[12] El interior se repite, como advirtió García Martínez, en la ermita de Nuestra Señora de las Nieves de Almodóvar del Pinar, traza que le atribuye, si bien pudo reutilizar su proyecto de Huete su pariente Silvestre de Arroyo.

[13] GARCÍA MARTÍNEZ, pp. 277-283.

[14] GARCÍA MARTÍNEZ, pp. 290-291.

[15] GARCÍA MARTÍNEZ, pp. 283-285.

[16] GARCÍA MARTÍNEZ, p. 291.

[17] En 1666 estuvo en Madrid (AGULLÓ, t. I, p. 37).

[18] AGULLÓ, t. I, p. 37.

[19] LLAGUNO, p. 58. NAVASCUÉS, pp. 56-58. PESCADOR, p. 25.

[20] VERDÚ RUIZ, pp. 28-32.

[21] TOVAR (1983), p. 542.

[22] TOVAR (1975a), p. 339.

[23] TOVAR (1975a), pp. 337-339.

[24] TOVAR (1975a), pp. 338-339.

[25] TOVAR (1975a), p. 339.

[26] TOVAR (1975a), p. 344.

[27] ARROYO.

[28] TOVAR (1975a), p. 339.

[29] TOVAR (1975a), pp. 249-250. AGULLÓ, t. II, pp. 288-295.

[30] TORMO, p. 210.

[31] TOVAR (1975a), p. . TOVAR (1975b), p. . Cifraron su labor en casi 400.000 reales.

[32] LLAGUNO, p. 57. Carlos II le debía 4.000 reales por su asistencia hasta el 30 de noviembre de 1694.

[33] TOVAR (1975a), p.

[34] TOVAR (1983), pp. 682-687.

[35] TOVAR (1975a), p. 343.

[36] Ardemans había presentado en el concurso de trazas un dibujo conservado actualmente en la Biblioteca Nacional.

[37] BLASCO (1994a). VERDÚ, pp. 708-717. AGULLÓ, I, p. 37.

[38] TOVAR (1983), p. 543.

[39] TOVAR (1983), p. 541.

[40] BARRIO MOYA (1978). BLASCO (1994b).

[41] TOVAR (1975a), pp. 337-340. TOVAR (1983), p. 541.

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