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FRAY ANTONIO DE SAN JOSÉ PONTONES

 

O.S.H., arquitecto real. Liérganes (Cantabria), 1717- Olmedo (Valladolid), 1774.

 

Hijo de Antonio de Pontones Rubalcaba, un cantero de oficio que decidió enviar a Valladolid a su hijo Antonio para que se convirtiese en arquitecto. Y el muchacho se tituló con éxito. Entre sus primeros trabajos figuran las bóvedas de la iglesia del monasterio benedictino de Sahagún y la capilla del Pilar de la catedral de Cuidad Rodrigo. Por aquella época Antonio de Pontones, arquitecto escrupuloso en su trabajo, envió un escrito al Consejo de Castilla informando sobre la poca seriedad con la que trabajaban los maestros de obras y a su vez solicitando encarecidamente se solventase tal desatino. El conflicto le complicó la vida de tal forma que resolvió tomar los hábitos en el monasterio jerónimo de Santa María de Mejorada (1) en Olmedo (Valladolid), en 1744. Sin embargo su nuevo estado no impidió que siguiese ejerciendo su oficio de arquitecto entre los diferentes monasterios de la Orden.

 

El 1 de marzo de 1769, procedente del monasterio de Mejorada, pasó Pontones por el monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial, y esta parada resultaría providencial para dar solución a un problema que ocupaba a la corte de Carlos III, en época de Jornadas.

 

Para la mayoría de los palaciegos del siglo XVIII, cruzar la Lonja con viento, frío, lluvia o cualquier otro tipo de inclemencias, era asunto incómodo y dificultoso. Se pensó que sería bueno construir un paso subterráneo, debajo de la Lonja, entre el Monasterio, por la zona de Palacio, y las Casas de Oficios, no sólo para evitar que se volasen las pelucas de los cortesanos, sino, sobre todo, para facilitar a los sirvientes el transporte de alimentos y mercancías. Al tiempo y por la misma razón se consideró pertinente la construcción de un paso con arcos cerrados entre las dos Casas de Oficios. Aprovechando, pues, la visita de Fray Antonio de Pontones en El Escorial (2) se le consultó sobre la posibilidad de dicha obra y su coste a lo que el fraile respondió que era recomendable hacer algunas calicatas bajo la Lonja para poder estimar las dificultades y hacer un presupuesto ajustado. Todo se hizo como dijo y se aceptó la propuesta. (3)

 

Se hicieron cuatro calicatas: una junto a la pared del Monasterio por el lado de Palacio, dos en el centro de la Lonja y la cuarta a un lado del pretil de la misma. Así se convenció fray Antonio que la obra era más factible de lo previsto y pasó un presupuesto de 117.000 reales. Esta información se presentó con todo detalle al ministro Grimaldi, que quedó muy satisfecho ofreciendo hasta 200.000 reales para que se hiciesen cuanto antes. El Rey Carlos III aprobó el proyecto y ordenó que el dinero se tomase del caudal sobrante de la Renta de Correos cuyo control llevaría el padre Guerra, obrero mayor del Monasterio. (4); el aparejador fue Juan Esteban, que desde el 4 de octubre de 1758 había sido nombrado por el Rey “aparejador de las obras del Real Sitio y Casa del Buen Retiro”.

 

La obra de la calle subterránea empezó en febrero de 1770 con grandes dificultades. En primer lugar apareció una surgencia de agua que Pontones evitó haciendo un desagüe bajo el pavimento del túnel. Al mismo tiempo, se desestimó la idea primera de hacer el paso recto desde la puerta central de Palacio hasta la calle que sube a las dos casas de oficios; por ese lugar pasaban las tuberías que suministraban el agua a las fuentes del Monasterio. Es por eso que se construyó a un lado de la puerta bajo la segunda ventana y en línea recta con la primera puerta de la Casa de Oficios; aun así tuvieron que romper alguno de los cimientos del Palacio. Poco después, el 30 de julio de 1770, a 15 pies de profundidad bajo el nivel de la Lonja se descubrió una mina de amianto. Informado el Rey sobre la importancia del hallazgo, decidió que no se parasen las obras para que cuando llegase la Corte al Real Sitio en la época de Jornadas el túnel estuviese terminado y operativo.

 

Para que el agua de lluvia no inundase este espacio, se colocaron bajo los grandes sillares de la bóveda unos canales que recogían las aguas y vertían a una cisterna situada en el centro de la “Cantina” que evacua en la calle de los Álamos. Ahora sí, sin más dificultades, las obras se terminaron el 19 de septiembre de 1770, fecha del nacimiento del infante Carlos Clemente Antonio de Padua hijo del príncipe Carlos y la princesa María Luisa.

 

El coste final de la obra, dice Rotondo, (5) ascendió a 158.666 reales de vellón y 10 maravedíes.

Se accede a “La Cantina” por una escalera de piedra con rampas y descansillos. Desde el Monasterio una ventana da luz al acceso. Por el lado de la Casa de Oficios la escalera se ilumina por dos huecos de la esquina. El paso es totalmente recto. En el centro hay un nicho para que el centinela tenga un espacio más amplio y en los extremos hay otros dos huecos con sumideros de evacuación que van al conducto general. La iluminación de todo el paso se hace desde el suelo de la Lonja a través de cinco ventanas con rejas que, dada su sección, dirigen el agua a los evacuaderos y de ahí también al conducto general. Todo el interior está cubierto de piedra berroqueña muy bien labrada y extraída de las canteras de la Herrería.

 

Pontones terminó colocando una losa de mármol con la siguiente inscripción:

 

REGE CAROLO III ATQUE EIUS SUB AUSPICIS

MARCHIO DE GRIMALDI, IPSIUS A SECRETIS MINISTER

PUBLICAE COMMODITATE CONSULENS, VIAM HANC

SUBTERRANEAM SECUNDUM INVENT. ATQUE

PRAESCRIPT. FORMAM A COMITE DE MONTALBO

APERIEND. ANT.PONTONES MONACH. HIERONIM.

COMISIT, PERFICIENDAMQUE CURAVIT ANNO

MDCCLXX (6).

 

En el arco que une las Casa de Oficios y que concluyó Pontones al mismo tiempo aparece el texto siguiente:

 

UTILE CERNIS OPUS, MANUS EST IMPOSTA SUPREMA

TEMPORE QUO PLAUSUS REGIO TOTA DABAT

LODOICA, QUOD NATUSERAT CAROLOQUE VENUSTUS

ALTERA SPES, INFANS, REGNA TENENTIS AVI. (7).

 

Esta calle subterránea conocida por « La Cantina”, La Mina de Montalbo o el túnel de la Mina, pudo ser el primer paso, para la creación del conjunto urbano que remató Juan de Villanueva y con quien Pontones colaboró en las diversas construcciones que iban creciendo alrededor del Monasterio.

 

Fray Antonio de Pontones falleció en el monasterio de la Mejorada el 17 de octubre de 1774 debido a un tabardillo que tuvo durante su estancia en el convento de Nuestra Señora del Pardo (Valladolid), donde preparaba su reconstrucción tras un incendio.

 

CATÁLOGO DE OBRAS MADRILEÑAS

 

1770 Túnel de la mina, Cantina o túnel de Montalbo, En que por todos esos nombres se conoce la misma obra.

1771   Inicio de las Casa de Infantes y de la Reina, en colaboración con Villanueva

1771   Casa de los Frailes. San Lorenzo de El escorial

1771   Casa de las Parrillas. San Lorenzo de El Escorial.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

GARCÍA BELLIDO, Antonio, Estudios del Barroco Español. Avances para una monografía de los Churriguera, Madrid, 1930,

CERVERA VERA, Luis, “La Cantina” o túnel subterráneo. Ciudad de Dios, CLXIII (1951).

ROTONDO, Antonio, Historia descriptiva, artística y Pintoresca del Real Monasterio de San Lorenzo, vulgarmente llamado de El Escorial, Madrid, 1863.

 

RAQUEL FERNÁNDEZ-BURGOS

FECHA DE REDACCIÓN: 21 DE NOVIEMBRE DE 2021

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

(1) El monasterio de Santa María de Mejorada se encuentra cerca de Olmedo, en Valladolid. Fue fundado por los jerónimos en 1397. Actualmente sólo quedan restos de una capilla del siglo XV.

(2) GARCÍA BELLIDO, ANTONIO, Estudios del Barroco Español. Avances para una monografía de los Churriguera, Madrid, 1930, afirma que Fray Antonio de Pontones era el arquitecto con mayor autoridad de su tiempo.

(3) El estudio más detallado de la obra de “La Cantina” o túnel subterráneo corresponde a CERVERA VERA, LUIS, Ciudad de Dios, CLXIII (1951).

(4) Doc. V del Apéndice. El Escorial Ms. H. I, 15.

(5) ROTONDO, ANTONIO, Historia descriptiva, artística y Pintoresca del Real Monasterio de San Lorenzo, vulgarmente llamado de El Escorial, Madrid, 1863.

(6) “Reinando Carlos III y bajo su real protección, el Marqués de Grimaldi, su secretario de estado, mirando por la comodidad pública, encargó al padre fray Antonio de Pontones, monje jerónimo, abriese esta calle subterránea según la invención y traza prescrita por el Conde de Montalbo y cuidó llegase a su perfección en el año de MDCCLXX.”

(7) “Ve aquí esta obra de utilidad; se construyó a tiempo que toda la Real Casa se regocijaba por el nacimiento de un hermoso infante, hijo de los príncipes Carlos y Luisa; otra nueva esperanza del Rey, su abuelo”.

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