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Retrato de José Alejandro y Álvarez en su sepultura de la Sacramental de San Isidro.
JOSÉ ALEJANDRO Y ÁLVAREZ DE SORRIBAS

 

Arquitecto. Madrid, 11 de noviembre de 1813 – 29 de abril de 1850

 

Hijo de Cipriano Alejandro, tesorero de la Sacramental de San Pedro y San Andrés, y de Manuela Álvarez de Sorribas, hermana del arquitecto Manuel Álvarez de Sorribas, José Alejandro se formó en el estudio de Custodio Teodoro Moreno, en el que permaneció durante seis años ayudándole en las obras del Teatro Real[1]. Obtuvo el título de maestro arquitecto por la Real Academia de San Fernando en abril de 1838; el asunto que eligió como prueba de pensado –“Un cuartel de inválidos para Madrid”[2]– era acorde con su condición de miliciano nacional, adscrito a la Compañía de Granaderos del 7º Batallón.

 

La actividad de José Alejandro y Álvarez –siempre firmó así, con el apellido materno abreviado– se centró en dos campos muy en auge durante el reinado isabelino: construcción de cementerios para diversas archicofradías sacramentales y mansiones para la alta burguesía, que le confirmaron como “uno de los arquitectos más finos y sensibles de cuantos trabajaron en el Madrid isabelino”[3].

 

Su primera obra, proyectada en 1838, fue la reforma y ampliación del desaparecido cementerio de San Nicolás, cuyo primer patio, de muy modesta traza, había sido construido por Manuel de la Peña Padura en 1816-1819[4]. En él levantó una nueva fachada y construyó un segundo patio, todo ello de un severo estilo clasicista, y probablemente revistió con formas góticas –las primeras, en arquitectura no efímera, del Madrid decimonónico– la capilla del recinto primitivo[5].

 

Esta intervención, muy elogiada en la época, le proporcionó otros encargos de carácter similar. Así, en 1839 firmó un proyecto de cementerio para la Sacramental de Santa María[6], pero las dificultades económicas de la archicofradía frustraron su realización. Aunque en 1852 llegó a levantarse la fachada de la capilla, que seguía el modelo vilanovino del Oratorio del Caballero de Gracia, acabaría siendo derribada al no poder proseguir con las obras.

 

De esta manera, la única obra cementerial de José Alejandro que ha sobrevivido a la piqueta –aparte del atrio para sepulturas de distinción que construyó en 1845 en la ermita toledana del Cristo de la Vega[7]– es el patio tercero de la Sacramental de San Pedro y San Andrés (más conocida como Sacramental de Isidro), bajo la advocación del Santo Labrador[8]. Construido entre 1842 y 1849, y recientemente restaurado, presenta un esquema claustral en cuyas pandas alternan arcos escarzanos y de medio punto apoyados sobre gruesos pilares, disposición inspirada en un proyecto de nuevo cementerio para dicha corporación ideado en 1835-1836 por Isidro Velázquez[9]. En el centro de los lados menores del rectángulo, pórticos tetrástilos de orden de Paestum dan paso a sendas rotondas cubiertas con cúpulas de casetones que articulan, a derecha e izquierda, galerías abovedadas para panteones de familia, motivos ya presentes en el cementerio de San Nicolás y en su proyecto para la Sacramental de Santa María.

 

Como autor de residencias urbanas, en 1846 proyectó dos casas-palacio[10]: una para el empresario y político vizcaíno Francisco de las Rivas y Ubieta, todavía subsistente aunque muy reformada, y otra para el banquero y coleccionista de arte Bartolomé Santamarca y Donato, que sería demolida en 1926 para ampliar el Banco de España. Con el fin de dotar a estas mansiones de la debida suntuosidad, en el verano de 1847 José Alejandro viajó a París y Londres para adquirir artículos de lujo[11].

 

Asimismo, en el año 1850, el último de su breve existencia, proyectó la casa-palacio del empresario y banquero alavés Mateo de Murga y Michelena, recientemente derribada. En las fachadas de todas ellas empleó un esquema italianizante de gran elegancia: cuerpo inferior almohadillado, plantas nobles escandidas con un orden colosal de pilastras corintias rematado con entablamento muy adornado, y una última planta, a veces coronada con balaustrada, que en la casa de Rivas se enfatiza con cariátides[12].

 

Su catálogo se completa con el desaparecido Teatro del Instituto Español de Madrid[13], sociedad benéfico-instructiva que en 1845 estableció su sede definitiva en un inmueble de la calle de las Urosas, hoy de Luis Vélez de Guevara. José Alejandro, socio de mérito de la sección de Bellas Artes del Instituto, levantó en dicho local un teatro a la italiana, con planta de herradura de dos pisos y 850 localidades. Su fachada, con cuatro columnas de orden corintio en el piso superior, era claramente deudora del frente sur del Museo del Prado.

 

Arquitecto de la Junta Provincial de Beneficencia[14], miembro fundador de la Sociedad Artística de Socorros Mutuos[15], codirector de la compañía constructora “La Proveedora”[16], José Alejandro Álvarez falleció a los treinta y siete años, tras una larga y penosa enfermedad, recibiendo sepultura en la galería cubierta del costado norte del patio de San Isidro por él construido. Su entierro constituyó una impresionante manifestación de duelo, contó con la asistencia de los duques de Medinaceli y de Abrantes, del conde de Montijo, de José de Salamanca y de distinguidos miembros del Instituto Español[17]. Estaba casado con doña Victoriana Rubio López, que le seguiría a la tumba un año después, y con la que había tenido tres hijos: Josefa, Francisca (muerta niña en 1847) y Eduardo, fallecido en 1860 a la edad de dieciocho años[18].

 

OBRAS

 

– 1838 y ss.

Reforma y ampliación del cementerio de la Real Archicofradía Sacramental de San Nicolás de Bari y Hospital de la Pasión.

 

– 1839

Proyecto de cementerio para la Archicofradía Sacramental de Santa María y Hospital General.

 

– 1842

Patio tercero o de San Isidro en el cementerio de la Real Archicofradía Sacramental de San Isidro.

 

– 1844-1845

Teatro del Instituto Español en la calle de Luis Vélez de Guevara.

 

– 1845

Atrio funerario de la ermita del Santo Cristo de la Vega, Toledo.

 

– 1846

Casa-palacio para Francisco de las Rivas en la carrera de San Jerónimo, nº 40.

Casa-palacio para Bartolomé Santamarca en la calle de Alcalá, nº 70-72.

 

– 1849

Proyecto de dieciséis casas en hilera para el conde de Vegamar en la huerta de Santa Engracia dando al paseo del Obelisco[19].

 

–1850

Casa-palacio para Mateo de Murga en la calle Infantas, nº 44 c/v Marqués de Valdeiglesias, nº 8.

 

CARLOS SAGUAR QUER

FECHA DE REDACCIÓN: 21 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN

 

NOTAS

[1] Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (ARABASF), legs. 2-10-32 y 2-29-4. CARLOS SAGUAR QUER, “Alejandro y Álvarez de Sorribas, José”, en Diccionario Biográfico Español, vol. II, Madrid: Real Academia de la Historia, 2009, pp. 552-554.

[2] ARABASF, A-3158, 3159 y 3160. SILVIA ARBAIZA BLANCO-SOLER y CARMEN HERAS CASAS, “Inventario de los dibujos arquitectónicos (de los siglos XVIII y XIX) en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (III)”, Academia, 94-95 (2002), pp. 153-154.

[3] PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, Arquitectura española (1808-1914), Summa Artis XXXV, Madrid: Espasa Calpe, 1993, pp. 192, 223, 225.

[4] CARLOS SAGUAR QUER, “El cementerio de la Sacramental de San Nicolás”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXIV (1994), pp. 143-166.

[5] CARLOS SAGUAR QUER, Mesonero Romanos y el otro Madrid: Los Cementerios, Ciclo de conferencias “Don Ramón de Mesonero Romanos y su tiempo”, nº 20, Madrid: Ayuntamiento-Instituto de Estudios Madrileños, 2004, p. 31 y láminas 15 y 16.

[6] CARLOS SAGUAR QUER, “Arquitectura y escultura en el cementerio de la Sacramental de Santa María”, en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, XXXVII (1997), pp. 101-118.

[7] RAFAEL DEL CERRO MALAGÓN, “Cementerios toledanos en el siglo XIX”, Anales toledanos, 29 (1992), pp. 287-288.

[8] CARLOS SAGUAR QUER, “El cementerio de la Sacramental de San Isidro: un Elíseo romántico en Madrid”, en Goya, 202 (1988), pp. 223-233.

[9] CARLOS SAGUAR QUER, “Un proyecto inédito de Isidro Velázquez: nuevo cementerio y ermita de la Sacramental de San Isidro”, en Alejandro Cañestro Donoso (coord.), Scripta artivm in honorem Prof. José Manuel Cruz Valdovinos, Alicante: Universidad de Alicante, 2018, p. 1106.

[10] MIGUEL LASSO DE LA VEGA Y LÓPEZ DE TEJADA, MARQUÉS DE SALTILLO, “Casas madrileñas del siglo XVIII y dos centenarias del siglo XIX”, en Arte Español, tomo XVII (1948-49), pp. 13-59.

[11] El Heraldo, 7 de julio de 1847, p. 4.

[12] PEDRO NAVASCUÉS PALACIO, Arquitectura y arquitectos madrileños del siglo XIX, Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1973.

[13] ÁNGEL LUIS FERNÁNDEZ MUÑOZ, Arquitectura teatral en Madrid. Del corral de comedias al cinematógrafo, Madrid: El Avapiés, 1988. ARÁNZAZU PÉREZ SÁNCHEZ, El Liceo Artístico y Literario de Madrid (1837-1851), Madrid: Fundación Universitaria Española, 2005.

[14] Diario oficial de avisos de Madrid, 30 de abril de 1850, p. 2.

[15] Diario oficial de avisos de Madrid, 27 de mayo de 1850, p.1.

[16] El Clamor Público, 28 de enero de 1847, p. 8.

[17] La Época, 3 de mayo de 1850, p. 8.

[18] Datos obtenidos de la lápida del panteón familiar en la Sacramental de San Isidro y de MATÍAS FERNÁNDEZ GARCÍA, Parroquias madrileñas de San Martín y San Pedro el Real. Algunos Personajes de su Archivo, Madrid: Caparrós editores, 2004, p. 42. Su hermano Ildefonso, caballero de la Orden del Santo Sepulcro, falleció en 1853 siendo vicepresidente de dicha Sacramental y secretario honorario de S.M.

[19] MARÍA JOSÉ MUÑOZ DE PABLO, Chamberí, s. XIX. Trazas en la ciudad, Madrid: Escuela Técnica Superior de Arquitectura, 2008, t. I, p. 330.

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