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Facultad de Filosofía y Letras UCM
AGUSTIN AGUIRRE LOPEZ-CARBONELL

 

Arquitecto e ilustrador gráfico. Villa de Arrayanes, Linares (Jaén), 3 de mayo de 1896 – Madrid, 22 septiembre de 1985

 

La casualidad hizo que Agustín Aguirre López-Carbonell naciese en el caserío industrial de la mina de la Villa de Arrayanes, en Linares, provincia de Jaén, porque su padre, Gonzalo Aguirre Carbonell, trabajaba allí como ingeniero de minas.

 

Su formación escolar transcurrió en Madrid, y fue desarrollando el talento e imaginación extraordinarios que tenía para el dibujo y la ilustración.

 

Tal vez por ello, decidió estudiar en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. Antes de terminar sus estudios universitarios, Aguirre empezó a trabajar en el campo de la ilustración gráfica, llegando a ganar en 1918 el primer premio en el concurso del Círculo de Bellas Artes de Madrid con una propuesta para la decoración de su zaguán. Colaboró igualmente con revistas importantes de la época, como La Esfera, publicando ilustraciones de aire Art Déco en diferentes números entre 1919 y 1921.

 

Aguirre finalizó sus estudios de arquitectura en 1920, junto a otros jóvenes que formaban el grupo que Carlos Flores llamó Generación del 25[1]. Fernando Chueca Goitia piensa que se trata en cierta medida de una generación malograda, y que tal vez fuese Agustín Aguirre el más perjudicado, porque debido a la irrupción del Racionalismo en arquitectura, los postulados de la Bauhaus o Le Corbusier, no pudieron desarrollar con plenitud todo su potencial creativo, y volcar en sus futuros proyectos todo un repertorio de estructuras, formas y ornamentación, cuyo fruto habría enriquecido el catálogo edilicio de nuestras ciudades[2].

 

Comenzó Aguirre su actividad profesional junto al arquitecto Francisco Javier de Luque López, con quien colaboró hacia 1924 en la realización de la fachada del antiguo Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, hoy Ministerio de Educación, en la calle Alcalá 34 de Madrid.

 

En 1922, junto a su colega José de Azpíroz, ganó el segundo premio en el concurso que en 1919 convocó la Sociedad Económica Vascongada para realizar el monumento en piedra a Juan Sebastián Elcano en Guetaria, que llevaría una escultura de Victorio Macho. Al no poder ejecutarse el proyecto ganador, se acabó por levantar el de Aguirre y Azpíroz. Se inauguró en 1924, en estilo simbolista y Art Déco, y estaba situado sobre un viejo baluarte de la antigua muralla de la ciudad[3].

 

Otro galardón que recibió en estos primeros años de trabajo fue la Segunda Medalla en la sección de Arquitectura en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en 1924, por su “Proyecto de Palacio de España en una Exposición”, que adquirió difusión internacional[4].

 

En 1925 Aguirre ganó junto a Miguel de los Santos Nicolás, compañero de promoción, el concurso para el edificio de la Telefónica en Barcelona. Sin embargo, la que se tuvo en cuenta fue la propuesta de Francesc Nebot, que se ejecutó con la colaboración de Ignacio de Cárdenas Pastor. En 1926, Aguirre y De los Santos quedaron los segundos en el proyecto para la realización del edificio de la Compañía Adriática de Seguros, y el mismo puesto en 1927 para sus planes de la Institución Rockefeller, actual Instituto de Química-Física Rocasolano, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en la calle Serrano 119, en Madrid.

 

Es entonces, entre 1927 y 1928, cuando para Aguirre, De los Santos y otros arquitectos, apareció la oportunidad de formar parte de uno de los más grandes y novedosos proyectos del momento: la Ciudad Universitaria de Madrid.

 

Se incorporó a la Oficina o Gabinete Técnico de la Ciudad Universitaria, dentro del equipo que dirigía el prestigioso arquitecto Modesto López Otero[5], junto a Luis Lacasa, Manuel Sánchez Arcas y el citado Miguel de los Santos Nicolás.

 

Este colosal proyecto contaba con el apoyo del rey Alfonso XIII[6], quien cedió los terrenos sobre los que se iban a distribuir en un mismo campus una serie de facultades y edificaciones complementarias, tomando como modelo centros universitarios norteamericanos.

 

Los diferentes edificios aparecerían distribuidos en torno a un espacio central en forma de plaza o jardín, y todos ellos contarían con grandes y numerosos ventanales que permitirían la iluminación y ventilación de los interiores de cada uno de ellos de forma adecuada[7].

 

Eran varios los objetivos que se perseguían con su ejecución, como era agrupar en un mismo campus una serie de edificios modernos, adecuados a las diferentes disciplinas y especialidades que se iban a impartir en la Ciudad Universitaria, y que hasta ese momento estaban dispersos en Madrid; además esos edificios estarían perfectamente equipados, y serían lo suficientemente espaciosos de cara a la futura demanda de plazas para los estudiantes que querían realizar sus estudios superiores en la capital de España[8].

 

En cuanto a las pautas constructivas y estéticas de los edificios, los arquitectos tenían que ceñirse a las que marcaba la Oficina Técnica[9].

 

En ese sentido, los edificios se componían de una serie de volúmenes simples, con una marcada horizontalidad, que se distribuían en un cuerpo principal de planta rectangular con dos alas transversales, conformando plantas en U o en H. Tienen por lo general cuatro o cinco plantas de altura, y un ritmo de ventanas desornamentadas en banda corrida, que les otorgaba un aire claramente racionalista[10].

 

En cuanto al aspecto exterior, se utilizaría el ladrillo visto haciendo un juego de bicromía con los elementos de piedra, que estarían reservados al zócalo y sobre todo a la zona de acceso. La entrada aparecería singularizada por su aspecto de pórtico clásico, en el que encontramos columnas en series de seis u ocho, tras las cuales se extiende un amplio vestíbulo y la escalera principal para acceder a las plantas superiores. En el lado opuesto al de la entrada, un gran ábside daría acceso a una zona ajardinada[11].

 

Para familiarizarse con este tipo de centros universitarios, estos arquitectos viajaron a diferentes países para dibujar y documentarse. Aguirre realizó un amplio periplo que le llevó a Francia, Alemania, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Hungría y Checoslovaquia.

 

De esta forma, estos jóvenes profesionales tomaron contacto directo con la arquitectura contemporánea que empezaba a despuntar en esos países, especialmente el racionalismo aplicado por su funcionalidad a lugares de trabajo, laboratorios y centros de estudios, como pueden ser las facultades universitarias[12].

 

En primer lugar, Agustín Aguirre, con la colaboración de Mariano Garrigues, tendrá el cometido de proyectar en 1928, el nuevo edificio para la Facultad de Farmacia, en sustitución del antiguo, que estaba ubicado en la calle de la Farmacia, y que era claramente insuficiente de cara a los nuevos retos universitarios. El Claustro de la Facultad y la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria decidieron levantar el nuevo edificio en la llamada Zona Médica del nuevo campus[13].

 

Al estar casi toda la edificación destinada a laboratorios, el diseño de las instalaciones presentaba alguna dificultad añadida, pero se aprobó el proyecto y se procedió a su construcción. Tiene un acceso principal clasicista y severo, como estaba determinado para las distintas facultades en el plan general, y otros secundarios. A través de un pórtico se accedía al jardín botánico, llamado “Escuelas Botánicas”, que compartía con la Facultad de Ciencias[14].

 

Los materiales empleados, el estilo y la resolución de la fachada eran análogos a los de las cercanas Facultad de Medicina y Escuela de Odontología, para conseguir un aspecto de armonía y austeridad, dentro de la idea de mostrar una composición de serena belleza[15]. Hoy aparecen distribuidos en torno a la llamada Plaza de Ramón y Cajal.

 

Sin embargo, lo que le otorgó mayor reconocimiento a Aguirre fue el proyecto del conjunto que en principio iban a formar la Facultad de Filosofía y Letras con la Facultad de Derecho, además de la de Historia y el edificio que iba a albergar los Decanatos[16].

 

De todos ellos, solamente se terminó antes de la Guerra Civil la de Filosofía y Letras, que fue inaugurada en parte en 1933. Colaboraron con Aguirre el ingeniero Eduardo Torroja y el Decano, Manuel García Morente[17].

 

La Facultad de Filosofía y letras tenía unos locales en la calle de San Bernardo, que eran claramente inadecuados para acoger al creciente número de alumnos que querían estudiar esta titulación, sobre todo desde que se creó la sección de Pedagogía en 1932.

 

Agustín Aguirre comenzó la obra a partir de julio de 1932 y se inauguró en enero de 1933, cuando estaban construidos dos de los cuerpos del edificio, suficientes para poder impartir clases, mientras se terminaban las restantes partes de la edificación.

 

El conjunto contaba con tres bloques que estaban unidos a través de galerías. Dos de los bloques estarían destinados a las secciones de Filosofía, Letras, Pedagogía e Historia, y el tercero contendría el Decanato y otros servicios generales de esta Facultad.

 

En la fachada opuesta a la de la entrada principal encontramos un cuerpo semicircular, orientado al Mediodía, y con acceso a los jardines, y en el que se encontraba el gran Salón de Actos.

 

Para las cimentaciones se usó hormigón armado y, como en el resto de las edificaciones de la Ciudad Universitaria, se utilizó para las fachadas ladrillo fino de Alcalá, con zócalos de piedra granítica y de piedra caliza arenisca para otros elementos decorativos, como los de la entrada principal. Las ventanas serían metálicas, con persianas proyectables de madera y estores. Y fue la primera facultad en España en usar el sistema de ascensor continuo llamado Paternoster[18].

 

Se terminó la obra en julio de 1936, a poco tiempo del comienzo de la Guerra Civil, con lo cual apenas la pudieron disfrutar sus casi 2.000 estudiantes.

 

Durante ese mismo arco temporal, Aguirre había colaborado con el ingeniero de caminos Eduardo Torroja en la realización del llamado Viaducto de los Quince Ojos o de Cantarranas, dentro del perímetro de la Ciudad Universitaria, que se ejecutó entre 1929 y 1933[19].

 

Durante la guerra, y casi por un periodo de más de dos años, la Ciudad Universitaria sufrió daños muy serios en prácticamente la totalidad de los edificios del campus[20]. Incluso el propio Aguirre estuvo a punto de ser fusilado por los republicanos y fue salvado por Juan Negrín.

 

En el tiempo que duró el conflicto, se detuvieron las obras de la Ciudad Universitaria, y firmada la paz en 1939, el Comité Técnico para la Reconstrucción de la Ciudad Universitaria, se planteó la reparación de los daños sufridos en las edificaciones, y la culminación total del proyecto en sus cinco zonas. Aguirre se ocupó de los trabajos en las Facultades de Farmacia y Filosofía y Letras, por ser el creador de las mismas.

 

En la de Farmacia, los daños exteriores se debían a los impactos de proyectiles de todo tipo. que habían afectado tanto a los elementos de las fachadas como a la estructura. El interior había quedado totalmente arrasado, especialmente los laboratorios. Los desperfectos eran prácticamente iguales en la Facultad de Filosofía y Letras, y en ambos casos, las labores de reconstrucción siguieron el principio de máxima austeridad siguiendo los planos originales, acorde con la dignidad del edificio[21].

 

Con Miguel de los Santos, se encargó entre 1941 y 1946, de la restauración del Hospital Clínico de San Carlos, proyectado originalmente por Sánchez Arcas, exiliado tras la guerra.

 

Con Modesto López Otero se dedicó a restaurar en 1941 el Pabellón de Gobierno de la Ciudad Universitaria.

 

No se llegaron a ejecutar otros proyectos suyos, como el Paraninfo y el gran Auditorio que tenía pensado López Otero construir sobre el año 1942, y que hoy podemos ver dibujado por Aguirre. Tampoco se llevaron a cabo otros elementos menos funcionales, como la Fuente de las Artes Españolas, o el Pórtico de entrada al Jardín Botánico con la construcción de un muro de contención para este mismo jardín[22].

 

Cuando Franco inauguró la Ciudad Universitaria el 12 de octubre de 1943, el recorrido tuvo su primera parada en la Facultad de Filosofía y Letras.

 

En 1940, Aguirre había presentado junto a Luis de Sala María, el proyecto para la Fábrica de la Moneda y Timbre[23].

 

Entre 1941 y 1950, Aguirre levantó el Instituto Nacional de Psicología Aplicada y Psicotecnia, que en la actualidad es el Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad Complutense y Universidad Internacional Menéndez Pelayo[24].

 

En 1945 se publicó en la Revista Nacional de Arquitectura el proyecto que Agustín Aguirre y José de Azpíroz presentaron para una nueva Hemeroteca y Archivo Municipal de Madrid, en el que se contó con la colaboración del entonces director de la Hemeroteca Municipal, don Eulogio Varela[25].

 

Se conocen algunos dibujos y diseños de Aguirre, que demuestran que, a pesar de desenvolverse bien en la austeridad del racionalismo, aún conservaba una gran fantasía creadora como ilustrador[26]. No se llegó a realizar un proyecto suyo para viviendas en la Plaza del Doctor Marañón de 1947.

 

Ya en los años 50, Aguirre tenía aún pendiente la construcción de la Facultad de Derecho, ya que, junto a la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas, eran las que quedaban por emplazar en la Ciudad Universitaria. Las obras se ejecutaron a un ritmo vertiginoso, ya que comenzaron el 22 de marzo de 1956 y finalizaron el 1 de octubre de ese año, siendo la inauguración solemne el día 9 de ese mismo mes[27].

 

El edificio sigue emplazado en el Campus de las Letras, frontero a la Facultad de Filosofía y Letras, y al igual que en aquélla, en la parte trasera contaría también con una zona ajardinada. Se inspiró Aguirre en edificios similares en otros países, como la Facultad de Derecho de Praga, la Facultad de Letras de Friburgo. etc.

 

En el caso de la Facultad de Derecho, se necesitaba espacio sobre todo para las clases orales y los seminarios, por lo que se fijó un módulo adecuado para la distribución habitacional. En planta encontramos un cuerpo central de cuatro plantas, que sirve de enlace de los dos cuerpos laterales, de cinco plantas cada uno. La entrada es muy sobria, con un gran vestíbulo, y en la fachada opuesta aparece un cuerpo semicircular destinado al Aula Magna.

 

El sistema constructivo era el mismo que se adoptó en la Facultad de Filosofía y Letras, con cimentación de hormigón armado y fachadas sencillas de ladrillo fino, zócalo de piedra e impostas, cornisas y otros elementos en piedra caliza arenisca.

 

En la Exposición de Bellas Artes de 1954, Aguirre presentó el proyecto de un bloque de altura en la Castellana, y el proyecto de un grupo de viviendas en el Cuartel de la Montaña[28], que le proporcionó la 1ª Medalla de Arquitectura. En realidad, era una versión modificada de un proyecto para viviendas en el distrito de Moncloa, que había realizado en 1940.

 

Intervino en la creación de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en el campus de la Ciudad Universitaria, que se inauguraba en 1965. Desde su creación en 1944 hasta 1965, estos estudios habían tenido su sede primera en la calle San Bernardo, y a partir de 1969 pasaron al Campus de Somosaguas. Desde ese año de 1969 a la actualidad, este alto edificio es la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Desde ese momento poco se sabe de este arquitecto que, si tal vez no pudo demostrar todo su talento expresivo y personalidad al verse superado por el gusto constructivo que le tocó vivir, sí ha dejado ejemplos de su corrección edificatoria y su asombrosa destreza para el dibujo.

 

Agustín Aguirre falleció en Madrid, el 22 de septiembre de 1985[29].

 

CRONOLOGÍA DE OBRAS MADRILEÑAS

 

-Facultad de Farmacia en la Ciudad Universitaria, 1928, con la colaboración de Mariano Garrigues. Reparos tras la Guerra Civil.

GABINETE TÉCNICO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA. BARREIRO, MURO y RIVAS. CHÍAS (1986). DIÉGUEZ (1988). FLORES LÓPEZ (1988). VV.AA. (1988). RODRÍGUEZ LÓPEZ.

 

-Facultad de Filosofía y Letras en la Ciudad Universitaria, 1932-1936, con la colaboración de Eduardo Torroja y Manuel García Morente. Reparos tras la Guerra Civil.

GARCÍA MORENTE. AGUIRRE LÓPEZ. ANÓNIMO (1935). GABINETE TÉCNICO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA (1941a). MOYA BLANCO. LÓPEZ-RÍOS y GONZÁLEZ CÁRCELES. CALVO GONZÁLEZ-REGUERAL.

 

-Viaducto de los Quince Ojos o de Cantarranas, junto al ingeniero Eduardo Torroja, 1929-1933.

TORROJA.

 

-Instituto Nacional de Psicología aplicada y Psicotecnia (en la actualidad Instituto de Ciencias Ambientales de la Universidad Complutense y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo), 1941-50.

CARPINTERO.

 

-Facultad de Derecho en la Ciudad Universitaria, 1956.

ANÓNIMO (1957).

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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ANÓNIMO, Catálogo Oficial Ilustrado de la Exposición Nacional de Bellas Artes MCMXXIV, Madrid, 1924.

 

ANÓNIMO, «Facultad de Filosofía y Letras. Madrid», Nuevas Formas, Madrid, 1935, pp. 288-291.

 

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ANÓNIMO, Exposición Nacional de Bellas Artes. Catálogo Oficial. Palacios del Retiro, Madrid: MCMLIV, Ministerio de Educación Nacional y Dirección General de Bellas Artes, 1954.

 

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CHUECA GOITIA, FERNANDO, «Agustín Aguirre, un arquitecto malogrado», Academia, 64 (1987), pp. 97-109.

 

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DIÉGUEZ PATAO, SOFÍA, La Generación del 25. Primera Arquitectura Moderna en Madrid, Madrid: Cuadernos de Arte Cátedra, 1997.

 

FLORES LÓPEZ, CARLOS, «La primera fase de la Ciudad Universitaria de Madrid. Ambiente cultural y obra realizada», en La Ciudad Universitaria de Madrid, Madrid: Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y Universidad Complutense de Madrid, 1988, t. I, pp. 101-124.

 

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GABINETE TÉCNICO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA, «La Ciudad Universitaria de Madrid. Facultad de Filosofía y Letras», Revista Nacional de Arquitectura, año I, 7 (1941), pp. 1-7.

 

GABINETE TÉCNICO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA, «Facultad de Farmacia», Revista Nacional de Arquitectura, año I, 7 (1941), pp. 20-27.

 

GARCÍA MORENTE, MANUEL, «La nueva Facultad de Filosofía y Letras en la Ciudad Universitaria de Madrid», Residencia, vol. III, 4 (octubre 1932), pp. 114-117.

 

GIMÉNEZ SERRANO, CARMEN, «La monarquía y la Ciudad Universitaria», en VV.AA., La Ciudad Universitaria de Madrid, vol. 1, Madrid: Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Universidad Complutense de Madrid 1988, pp. 27-38.

 

GONZÁLEZ BUENO, ANTONIO, «El Real Jardín Botánico Alfonso XIII y el ajardinamiento de la Universidad Complutense de Madrid», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, LVIII (2018), pp. 421-462.

 

JUNTA DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE MADRID, La ciudad universitaria de Madrid, Madrid: Secretaría de la Junta de la Ciudad Universitaria de Madrid, 1947.

 

LÓPEZ OTERO, MODESTO, «La arquitectura de la Ciudad Universitaria de Madrid», Revista Nacional de Educación, 4 (abril 1941), pp. 57-63.

 

LÓPEZ OTERO, MODESTO, Alfonso XIII, Santander y la Ciudad Universitaria de Madrid, Santander: Delegación del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 1959.

 

LÓPEZ-RÍOS, SANTIAGO, y GONZÁLEZ CÁRCELES, JUAN ANTONIO, «Agustín Aguirre López y Manuel García Morente. La arquitectura de un ideal universitario», en La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República. Arquitectura y Universidad durante los años 30, Catálogo exposición Conde Duque, Madrid: Ayuntamiento de Madrid, Ediciones de Arquitectura, Fundación Arquitectura C.O.A.M., 2008, pp. 3-39.

 

MOYA BLANCO, LUIS, «La Ciudad Universitaria en la década 1940-1950», en La Ciudad Universitaria de Madrid, Madrid: Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y Universidad Complutense de Madrid, 1988, t. I, pp. 125-135.

 

PALOMERA PARRA, ISABEL, y FLORES VARELA, CARLOS, «El Archivo General de la Universidad Complutense, memoria de una larga historia universitaria en Madrid», Cuadernos del Instituto Antonio de Nebrija, 16-2 (2013), pp. 163-193.

 

PÉREZ DE ROJAS, JAVIER, Art Decò en España, Madrid: Cátedra, 1990.

 

PRECKLER, ANA MARÍA, Historia del Arte Universal de los siglos XIX y XX, vol. 1, Madrid: Editorial Complutense, 2003.

 

RAMÍREZ DE LUCAS, JUAN, «En memoria del arquitecto Agustín Aguirre», Madrid, ABC, 23 de abril de 1987, p. 133.

 

RODRÍGUEZ LÓPEZ, CARMEN, «Ruinas y reconstrucción: la Ciudad Universitaria en la Posguerra», en Hacia el Centenario de la Ciudad Universitaria de Madrid a sus 90 años, Madrid, 2018, pp. 283-314.

 

SÁNCHEZ, PALOMA, y SOTO AGUIRRE, ÁLVARO, Agustín Aguirre López, Madrid: Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo, 1985 (inédito).

 

SÁNCHEZ, PALOMA, y SOTO AGUIRRE, ÁLVARO, «Proyectos olvidados: Agustín Aguirre (1896-1985)», Arquitectura (noviembre-diciembre 1985), pp. 86-89.

 

TORRES BALBÁS, LEOPOLDO, «Arquitectura contemporánea. Los monumentos conmemorativos», Arquitectura, VIII, 26 (1920), pp. 166-172.

 

TORROJA MIRET, EDUARDO, «Los Viaductos de la Ciudad Universitaria [Madrid]», Arquitectura, 163-164 (noviembre-diciembre de 1932), pp. 329-336.

 

URRUTIA NÚÑEZ, ÁNGEL, Arquitectura española del siglo XX, Madrid: Cátedra, 1997.

 

VV.AA., «Detalle de un palacio español», Arquitectura Española, Año IV, XV (julio-agosto-septiembre 1926).

 

VV.AA., La Ciudad Universitaria de Madrid, t. I y II, Madrid: Colegio Oficial de Arquitectos y Universidad Complutense, 1988.

 

VV.AA., La FNMT-RCM en Jorge Juan 106: 50 años de evolución y tecnología, 1964-2014, Madrid: F.N.M.T., 2014.

 

 

CRISTÓBAL MARÍN TOVAR

-Fecha de redacción:

-Fecha de revisión:

 

NOTAS

 

[1] DIÉGUEZ PATAO, Sofía, La Generación…; FLORES LÓPEZ, Carlos, Arquitectura española…; PRECKLER, Ana María, Historia del Arte…, p. 572; SÁNCHEZ, Paloma y SOTO AGUIRRE, Álvaro, Agustín Aguirre…

[2] CHUECA GOITIA, Fernando, «Agustín Aguirre…».

[3] TORRES BALBÁS, Leopoldo, «Arquitectura contemporánea…»; PÉREZ DE ROJAS, Javier, Art Decò…, pp. 146-148.

[4] ANÓNIMO, Catálogo Oficial…, p. 81; VV.AA., «Detalle…», Imagen que ilustra la portada.

[5] JUNTA DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA DE MADRID; BARREIRO PEREIRA, Paloma, «La Ciudad Universitaria…»; LÓPEZ OTERO, Modesto, «La arquitectura…».

[6] CHÍAS NAVARRO, Pilar, La Ciudad Universitaria…; GIMÉNEZ SERRANO, Carmen, «La monarquía…»; LÓPEZ OTERO, Modesto, Alfonso XIII…

[7] VV.AA., La Ciudad Universitaria…

[8] CHÍAS NAVARRO, Pilar, «Modesto López Otero…».

[9] CHÍAS NAVARRO, Pilar, «La génesis urbanística…»; BONET CORREA, Antonio, «La Ciudad Universitaria».

[10] BARREIRO PEREIRA, Paloma; MURO GARCÍA-VILLALBA, Fuensanta y RIVAS QUINZAÑOS, Pilar, Análisis histórico…

[11] URRUTIA NÚÑEZ, Ángel, Arquitectura…

[12] BARREIRO PEREIRA, Paloma, «La Ciudad Universitaria…».

[13] GABINETE TÉCNICO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA, «Facultad…». Aparecen en el artículo todos los diseños de Aguirre para este edificio y las correspondientes y muy detalladas descripciones.

[14] GONZÁLEZ BUENO, Antonio, «El Real Jardín Botánico…».

[15] PALOMERA PARRA, Isabel y FLORES VARELA, Carlos, «El Archivo General…».

[16] FLORES LÓPEZ, Carlos «La primera fase…».

[17] GARCÍA MORENTE, Manuel, «La nueva Facultad…»; GABINETE TÉCNICO DE LA CIUDAD UNIVERSITARIA, «La Ciudad Universitaria…»; LÓPEZ-RÍOS, Santiago y GONZÁLEZ CÁRCELES, Juan Antonio, «Agustín Aguirre López…».

[18] AGUIRRE LÓPEZ, Agustín, «La Facultad de Filosofía y Letras…»; ANÓNIMO, «Facultad…».

[19] TORROJA MIRET, Eduardo, «Los Viaductos…».

[20] CALVO GONZÁLEZ-REGUERAL, Fernando, La Guerra Civil…; DIÉGUEZ PATAO, Sofía, «Destrucción…».

[21] MOYA BLANCO, Luis, «La Ciudad Universitaria…»; BONET CORREA, Antonio, «Espacios…»; RODRÍGUEZ LÓPEZ, Carmen, «Ruinas…».

[22] SÁNCHEZ, Paloma y SOTO AGUIRRE, Álvaro, «Proyectos olvidados…».

[23] VV.AA., La FNMT-RCM

[24] CARPINTERO CAPELL, Heliodoro, Historia…

[25] AGUIRRE, Agustín, y AZPIROZ, José, «Hemeroteca…».

[26] ANÓNIMO, «El arte…”. Dibujo de un ventanal, de desbordante imaginación creadora, y otros dibujos realizados durante un viaje de estudio por los países escandinavos.

[27] ANÓNIMO, «Facultad de Derecho…». Incluye planos detallados del edificio y de la distribución habitacional de las diferentes plantas

[28] ANÓNIMO, Exposición Nacional…

[29] RAMÍREZ DE LUCAS, Juan, «En memoria…».

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