26527
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-26527,stockholm-core-1.2.1,select-theme-ver-3.7,ajax_fade,page_not_loaded,wpb-js-composer js-comp-ver-6.1,vc_responsive
Juan de Aguilar, Iglesia del monasterio de don Juan de Alarcón de Madrid.
JUAN DE AGUILAR

 

Maestro de obras. Guadalajara, h. 1590 – Madrid, 1647

 

Juan de Aguilar, según se sabe por su testamento, nació en Guadalajara[1], en fecha desconocida, pero en todo caso anterior a 1600. La primera noticia que de él tenemos data de 1618, cuando cobró de doña Ana de Lezcano, viuda de don Luis de Paredes, fundador de la ermita madrileña de San Blas, por trabajos que hizo en ella. Es muy posible que la hubiera construido por completo, por lo que estaríamos ante un maestro que contaba ya con una cierta experiencia.

 

En los años veintes no tenemos prácticamente noticias suyas, a excepción de una obra no especificada en el monasterio de mínimos de la Victoria[2], posiblemente el claustro en torno a 1625, y una intervención desde 1626 para acondicionar la casa y torre de la Zarzuela que había comprado el cardenal-infante don Fernando ese mismo año. Aguilar aparece junto con el maestro de obras Juan Lázaro encargando la albañilería a otros dos oficiales[3].

 

La actividad en la década de 1630 es frenética. En 1631 aparece contratando ya una obra importante, el monasterio de franciscanas descalzas de la Concepción, conocido como del Caballero de Gracia. La traza era de Juan Gómez de Mora, maestro mayor de las obras reales y de la villa de Madrid.

 

Poco antes de 1632 había trabajado en el monasterio de San Plácido, fundación del protonotario de Aragón don Jerónimo de Villanueva, sustituyendo al primer contratista, Bartolomé Díaz Arias, que había fallecido recientemente. En ese año se obligó en favor de Villanueva para hacer un cuarto para él en el convento y otro para enfermería, a toda costa[4] así como los cimientos de la iglesia. En 1636 declaró el maestro de obras Francisco Barroso que había contratado el monasterio y la iglesia juntamente con Díaz Arias, responsable de la cantería, y que Aguilar había participado en la empresa.

 

En el concierto para San Plácido se afirmó que obtendría los mismos precios que en la obra del Buen Retiro. Efectivamente, muy poco tiempo antes, Juan de Aguilar había comenzado su actividad en este nuevo real sitio mandado construir por Felipe IV y su valido, el conde-duque de Olivares. La obra referida la pagaba, como en San Plácido, don Jerónimo de Villanueva, en este caso con cargo a gastos secretos del rey. Se trataba de la gran ampliación del pequeño cuarto real anejo al monasterio de San Jerónimo de Felipe II y de una ermita que recibiría poco después la advocación de San Pablo ermitaño. Las cantidades percibidas por Aguilar fueron grandes, pero solo se ocupó de la albañilería, porque se conoce los nombres de los maestros que se ocuparon de la cantería, puertas y ventanas, rejas, solado y otras especialidades. Aguilar tuvo que seguir las trazas de Alonso Carbonel, aparejador de las obras reales y maestro mayor del Buen Retiro.

 

Aguilar recibió a finales de 1632 nuevos encargos en el Buen Retiro, relacionados con una nueva ampliación del real sitio, aún mayor, que extendería el palacio hacia el norte con la plaza denominada Principal. Con ese motivo tuvo que prolongar la cerca del Retiro, hecha de tapias de tierra separadas por pilares de albañilería y con algunas puertas que le señalaría Carbonel, desde San Jerónimo hasta la puerta de Alcalá. Igualmente se obligó a hacer la albañilería de la leonera por traza de Giovanni Battista Crescenzi, superintendente de las obras reales y del Buen Retiro. La leonera era un recinto para lucha de animales al modo de la de Florencia, de forma semicircular, y quedaría adosada a la nueva fachada occidental de la plaza principal.

 

En ésta debió de hacer Aguilar la crujía oriental y parte de la meridional, mientras que otro maestro de obras, Cristóbal de Aguilera, levantó las otras dos. Este maestro había hecho una baja a comienzos de enero de 1633, seguramente permitida por el rey y Olivares, porque verían que Aguilar no podía hacer frente a todas las obras ni hacerlo con la prisa que requerían. La plaza, trazada por Carbonel, era cuadrangular con torres en las esquinas y tenía un zócalo de piedra, tres pisos de ladrillo con refuerzos de piedra y vanos con balcones.

 

Igualmente en 1633 hizo Juan de Aguilar los miradores del Retiro que daban al prado de San Jerónimo, situados entre la entrada del real sitio junto a la puerta de Alcalá y la ermita de San Juan Bautista. Esta obra se pagó con dinero prestado por la villa de Madrid, al igual que la ermita de San Jerónimo, poco después conocida como de San Isidro, que hizo Juan de Aguilar desde comienzos de 1634. A fines de ese año se encargó asimismo de la ermita de la Magdalena, junto al camino de Alcalá. Ambas ermitas las contrató en su globalidad, a diferencia de la primera de San Pablo, porque pagó a otros artífices como soladores o pintores. Se deduce que no solo tenía que hacer los edificios principales, sino también grutas, fuentes e incluso pintura de interiores.

 

A mediados de 1635 fue requerido de nuevo en la Zarzuela, esta vez al servicio de Felipe IV y para dar forma al nuevo palacio, según las trazas de Juan Gómez de Mora conservadas en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Como en el caso de los miradores y las dos ermitas del Retiro, Aguilar contrató todo el edificio en sus bóvedas, planta principal, desvanes, tejado, puertas y ventanas, rejas y solado. Los fondos corrían a cargo del consejo de Indias por medio de su presidente, el conde de Castrillo. En 1637 se obligó Aguilar en favor del conde a hacer también los oficios, caballerizas, cocheras, jardines y huerta, y terminó el complejo al año siguiente.

 

Por estos años y hasta su muerte continuó trabajando en el monasterio de San Plácido. Se sabe que hizo el sobrio claustro, desaparecido pero conocido por una fotografía, los dormitorios y la bóveda de la iglesia.

 

Desde 1636 hasta 1640 emprendió diversas labores en el Alcázar madrileño, una vez más por trazas de Alonso Carbonel. El primero de esos años estaba haciendo el cuarto del consejo de Hacienda. Daba al jardín de la Priora, en el que había un problema de aguas estancadas que se resolvió con un empedrado, un desaguadero y un estanque construidos por Aguilar. Entre 1640 y 1641 trabajó en mármoles y jaspes el chapado de las piezas Oscura y de las Furias y dos portadas del Salón de los Espejos del Alcázar.

 

El 20 de febrero de 1640 hubo un incendio en el palacio del Buen Retiro que afectó gravemente a las crujías del sur y del este de la plaza Principal, así como la torre que las unía. Quince maestros de obras se encargaron de las reparaciones y reedificación, entre ellos Aguilar[5].

 

En su testamento de 1647, debajo de cuyas disposiciones falleció, hizo referencia a numerosas obras y cantidades que se le adeudaban por ellas. Había seguido trabajando en el monasterio de la Victoria completando las secretas, la escalera y la torre, de la que queda una imagen pintada. Ahí había comenzado también la capilla de Fabiana de la Mota. Otro cenobio importante con el que tuvo relación fue el de las mercedarias descalzas de la Concepción, llamado de don Juan de Alarcón, donde hizo la iglesia, de cruz latina, orden dórico y cúpula.

 

Conocemos por estas disposiciones testamentarias algunas obras de carácter doméstico que había llevado a cabo: la casa del guardarropa real don Cristóbal Tenorio y la de Gregorio López Madera, ésta en la calle de las Fuentes. También hizo para don Jerónimo de Villanueva su palacio junto al convento de San Plácido. Con este cenobio mantuvieron un largo pleito sus herederos. Aguilar tuvo que litigar por una acusación de fraude en la obra del puente de Viveros. Tuvo que devolver grandes sumas que le llevaron a vender una casa y a sus herederos otras tres.

 

Estas posesiones son señal de su vida acomodada, como muestra también que se enterrara en una capilla de su posesión, que había construido y adornado, situada en el monasterio de la Victoria con advocación de la Virgen de la Salud. Falleció en 1647 siendo familiar del Santo Oficio[6]. Su carrera fue exitosa y se caracterizó por su trabajo en los sitios reales, fundamentalmente a las órdenes de Carbonel, y en diversos monasterios madrileños, teniendo que seguir diseños ajenos y propios.

 

CRONOLOGÍA DE OBRAS MADRILEÑAS

 

– Obra en la ermita de San Blas (antes de 1618).

A.H.P.M. prot. 4548.

LOPEZOSA, p. 629.

 

– Claustro del monasterio de Nuestra Señora de la Victoria (antes de 1624)

A.H.P.M. prot. 6088.

VERDÚ, p. 660.

 

– Monasterio del Caballero de Gracia (desde 1631)

A.H.P.M. prots. 2503 y 3932.

TOVAR MARTÍN (1983), pp. 283-286.

 

– Cimientos de la iglesia, cuarto de don Jerónimo de Villanueva, enfermería y otras labores en el monasterio de San Plácido (antes de 1632)

A.H.P.M. prots. 4822 y 6440.

AGULLÓ (1975), p. 38. AGULLÓ (2015), pp. 11 y 52.

 

– Ampliación del cuarto real de San Jerónimo (1632)

A.G.S., T.M.C., leg. 3763. A.H.P.M. prot. 5283.

AZCÁRATE, pp. 104 y 109. BLANCO MOZO, p. 520.

 

– Ermita de San Pablo en el Buen Retiro (1632)

A.G.S., T.M.C., leg. 3763. A.H.P.M. prot. 5283.

AZCÁRATE, pp. 104 y 109. BLANCO MOZO, p. 575. CRUZ YÁBAR (2020).

 

– Prolongación de la cerca del real sitio del Buen Retiro (1633)

A.H.P.M. prot. 5283.

BLANCO MOZO, p. 524.

 

– Leonera del Buen Retiro (1633)

A.H.P.M. prot. 5283.

BLANCO MOZO, pp. 526-527.

 

– Crujía oriental y parte de la meridional de la plaza principal del Buen Retiro (1633)

A.G.S., T.M.C., leg. 3763.

AZCÁRATE, p. 106. BLANCO MOZO, p. 528.

 

– Miradores del Prado en el Buen Retiro (1633)

A.G.S., T.M.C., leg. 3763.

AZCÁRATE, p. 106. BLANCO MOZO, pp. 545-546.

 

– Ermita de San Jerónimo, luego de San Isidro, en el Buen Retiro (1634).

A.G.S., T.M.C., leg. 3764. A.H.P.M. prots. 5850 y 6516.

AZCÁRATE, p. 113. BLANCO MOZO, p. 581. CRUZ YÁBAR (2020)

 

– Ermita de Santa María Magdalena en el Buen Retiro (1634).

A.G.S., T.M.C., leg. 3764. A.H.P.M. prots. 5850 y 6516.

AZCÁRATE, p. 113. BLANCO MOZO, p. 581. CRUZ YÁBAR (2020).

 

– Palacio y jardines de la Zarzuela (1635-1638)

A.H.P.M. prot. 5810.

LLAGUNO, p. 27. SALTILLO (1951), pp. 123-127. BLANCO MOZO, pp. 631-634. MARÍN y ORTEGA.

 

– Claustro, dormitorios y bóveda de la iglesia del monasterio de San Plácido (1636-1647)

A.H.P.M. prots. 3713, 5805, 5810, 7949. A.H.N., Inquisición, leg. 3687.

SALTILLO (1948), pp. 165-167. AGULLÓ (1975), p. 39. VERDÚ, p. 561.

 

– Cuarto del consejo de hacienda en el Alcázar (1636)

A.H.P.M. prot. 4830.

VERDÚ, p. 561.

 

– Labores en el jardín y plaza de la Priora (1638)

A.H.P.M. prot. 6516.

BLANCO MOZO, pp. 368-369.

 

– Chapado de mármoles y jaspes de las piezas Oscura y de las Furias en el Alcázar (1640-1641)

A.G.S., C.M.C., 3ª época, leg. 1.461.

BLANCO MOZO, p. 354.

 

– Dos portadas de mármol en el Salón de los Espejos del Alcázar (1640-1641)

A.G.S., C.M.C., 3ª época, leg. 1.461.

BARBEITO, p. 132. BLANCO MOZO, p. 353. CRUZ YÁBAR (2016), p. 145.

 

– Torre, escalera y secretas del monasterio de Nuestra Señora de la Victoria (hasta 1647)

A.H.P.M. prot. 3713.

SALTILLO (1948), p. 165-166. TOVAR, p. 331. VERDÚ, p. 657.

 

– Capilla de Fabiana de la Mota en el monasterio de Nuestra Señora de la Victoria (1647)

A.H.P.M. prot. 3713.

SALTILLO (1948), p. 165.

 

– Iglesia del monasterio de don Juan de Alarcón (antes de 1647)

A.H.P.M. prots. 6525, 7478 y 11481.

VERDÚ, pp. 560-565.

 

– Casa de don Cristóbal Tenorio (antes de 1647)

A.H.P.M. prot. 3713.

SALTILLO (1948), p. 165.

 

– Casa de Gregorio López Madera en la calle de las Fuentes (antes de 1647)

A.H.P.M. prot. 3713.

SALTILLO (1948), p. 165.

 

– Casa de don Jerónimo de Villanueva junto al monasterio de San Plácido (antes de 1647).

A.H.P.M. prot. 7478.

VERDÚ, p. 1131.

 

– Puente de Viveros (antes de 1647).

A.H.P.M. prot. 5800, 5810 y 7478.

VERDÚ, pp. 561 y 893.

 

– Capilla de Nuestra Señora de la Salud en el monasterio de Nuestra Señora de la Victoria (antes de 1647)

A.H.P.M. prot. 3713.

SALTILLO (1948), p. 165.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, «El monasterio de San Plácido y su fundador, el madrileño don Jerónimo de Villanueva, protonotario de Aragón», Villa de Madrid, 47 (1975), pp. 37-50.

 

AGULLÓ Y COBO, MERCEDES, Documentos para la historia de la arquitectura española, vol. I, Boston-Madrid: Universidad de Massachusetts-Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2015.

 

AZCÁRATE RISTORI, José María de, «Anales de la construcción del Buen Retiro», Anales del Instituto de Estudios Madrileños, I (1966), pp. 99-135.

 

BARBEITO, JOSÉ MANUEL, El Alcázar de Madrid, Madrid: Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 1992.

 

BLANCO MOZO, JUAN LUIS, Alonso Carbonel (1583-1660), arquitecto del Rey y del Conde-Duque de Olivares, Madrid: Universidad Complutense, 2002.

 

BROWN, JONATHAN, y ELLIOTT, JOHN H., Un palacio para el rey, Madrid: Alianza, 1981.

 

CRUZ YÁBAR, JUAN MARÍA, «La primera etapa del Salón de los Espejos y las intervenciones de Carbonel y Velázquez (1639-1648)», Anales de Historia del Arte, 26 (2016), pp. 141-169.

 

CRUZ YÁBAR, JUAN MARÍA, «Las ermitas del Buen Retiro en el siglo XVII. Arquitectura, decoración y función», Madrid, IEM, 2021.

 

LLAGUNO Y AMÍROLA, Eugenio, Noticias de los arquitectos y Arquitectura de España desde su restauración, t. IV, Madrid: Imprenta Real, 1829.

 

LOPEZOSA APARICIO, CONCEPCIÓN, Origen y desarrollo de un eje periférico de la capital, Paseo de Agustinos Recoletos, Paseo del Prado Viejo de San Jerónimo y Paseo de Atocha, Madrid: Universidad Complutense, 1999.

 

MARÍN PERELLÓN, FRANCISCO JAVIER, y ORTEGA VIDAL, JESÚS, Documentos sobre el palacio de la Zarzuela en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, Madrid: Ayuntamiento, 2003.

 

RUIZ ALCÓN, MARÍA TERESA, «Antecedentes de un real sitio: El palacio de la Zarzuela desde el siglo XVII al comienzo del XX», Reales Sitios, 48 (1976), pp. 21-30.

 

SALTILLO, MARQUÉS DE, «Arquitectos y alarifes madrileños del siglo XVII (1615-1699)», Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, LII (1948), pp. 161-221.

 

SALTILLO, MARQUÉS DE, «Al margen de la Exposición de Caza. Alonso Martínez de Espinar», Arte Español, XVIII (1951), pp. 115-134.

 

TOVAR MARTÍN, VIRGINIA, Arquitectura madrileña del siglo XVII. (Datos para su estudio), Madrid: Instituto de Estudios Madrileños, 1983.

 

VERDÚ BERGANZA, LETICIA, La arquitectura carmelitana y sus principales ejemplos en Madrid (s. XVII), Madrid: Universidad Complutense, 2002.

 

JOSÉ MANUEL CRUZ VALDOVINOS

FECHA DE REDACCIÓN: 14 DE DICIEMBRE DE 2020

FECHA DE REVISIÓN:

 

NOTAS

[1] SALTILLO, Marqués de, «Arquitectos…», p. 164.

[2] VERDÚ BERGANZA, Leticia, La arquitectura…, pp. 657-658.

[3] RUIZ ALCÓN, María Teresa, «Antecedentes…», p. 22. BLANCO MOZO, Juan Luis, Alonso Carbonel…, p. 631.

[4] Cantería, madera, ventanas, balcones, rejas, solados y pilastras.

[5] BLANCO MOZO, Juan Luis, Alonso Carbonel…, p. 629.

[6] SALTILLO, Marqués de, «Arquitectos…», p. 164. VERDÚ BERGANZA, Leticia, Arquitectura…, p. 561.

X